viernes, 27 de mayo de 2011

Fuerte de Santa Luzia


Distrito de Portalegre
Coordenadas: 38º 52' 22" N // 7º 09' 09" O
Acceso desde España: Se encuentra al sur de Elvas, a 18 Km. de Badajoz por la N4

El fuerte de Santa Luzia forma parte del complejo fortificado de Elvas, el más grande de Portugal y quizás de los mayores de Europa. A cada una de estas fortificaciones se les dedicará su entrada, con una al final dedicada al conjunto en sí. Comienzo pues por el fuerte de Santa Luzia por ser, de los dos que guardan la ciudad, el primero que se hizo a raíz de la Guerra de Restauración. Aparte de éste, al sur de la ciudad, está el de Nossa Senhora de Graça, al norte, el fortín de São Mamede, un reducto que actuaba como avanzadilla al sur del de Santa Luzia, el de São Pedro, al oeste, y el de Santo Domingos defendiendo el acueducto que nutría de agua a la ciudad.
El que nos ocupa se comenzó en 1641 bajo la dirección de Matías de Alburquerque, nombrado por João IV para mejorar las defensas de la región del Alentejo, concretamente las de Elvas, Campo Maior y Olivenza, en aquellos tiempos aún bajo dominio portugués. Tras ser rediseñada su planta por el ingeniero militar Sebastião Frías y el genovés Rozzeti, fue finalmente activado en 1648, siete años después de su comienzo. Su guarnición la componían 300 hombres, y sus baluartes contaban con 38 bocas de fuego y 2 morteros. Su actuación más notoria fue cuando un ejército español al mando de don Luis de Haro sitió Elvas entre octubre de 1658 y enero de 1659, librándose en ese mes una batalla final para desalojar a las tropas españolas y obligarlas a levantar el cerco. Fue el 14 de enero cuando se celebró la batalla de Linhas da Elvas y, hay que reconocerlo, un ejército numéricamente inferior tanto en tropas como artillería nos dió para el pelo. Vamos, que nos aniquilaron. Mejor corramos un tupido velo para cuando haga entradas sobre batallas.
Bueno, veamos el fuerte...

El recinto principal es de planta cuadrangular, y está defendido en sus esquinas por cuatro baluartes. Dentro del mismo están las dependencias habituales: capilla, cuarteles, calabozos, etc. y en el centro, aislada por un pequeño foso que se cruza por un puente levadizo elevado, la casa del gobernador. Bajo la capilla hay un amplio sótano usado indistintamente como pañol, almacén y refugio para enfermos o heridos en caso de guerra. La foto de cabecera corresponde precisamente a esa zona del fuerte. En la foto de la izquierda podemos ver el acceso al fuerte tras cruzar el foso de 15 metros de anchura. Dispone de un puente levadizo de torno, cuyo mecanismo está en el garitón sobre la puerta. Obsérvense las cañoneras del baluarte, dispuestas para flanquear la entrada y cruzar fuegos con el baluarte de enfrente en caso de que el enemigo ataque por la zona de acceso al recinto.

En la foto de la derecha podemos ver uno de los baluartes. Curiosamente, tienen la gola cerrada, lo que no suele ser habitual. Incluso dispone de dos cañoneras para abrir fuego hacia el interior del fuerte en caso de ser ocupado por el enemigo. Para impedir la entrada al baluarte, esta podía cerrarse mediante una estacada o fajinas, y protegidos por la muralla que cierra la gola proseguir la resistencia, ya que cuenta con pañol de munición.
A lo lejos, en el horizonte, tierra española.




Como defensas externas, cuenta con dos revellines situados ante las cortinas sur y este. A ellos se accedía mediante el camino cubierto que circunvalaba el recinto por el foso, pudiendo la guarnición transitar por el mismo protegidos de los disparos del enemigo. En la foto de la izquierda vemos el acceso al revellín situado al este marcado con una flecha roja. La flecha blanca señala la muralla exterior, dotada de banqueta para fusilería. La verde señala un buzón desde el cual se podía batir de flanco la cortina en ambos sentidos, barriendo de metralla la misma para desalojar a posibles asaltantes. La flecha azul marca el cordón. Este friso de forma semicircular lo veréis en casi todos los fuertes. Marca la zona donde, hacia abajo, la muralla es maciza y hacia arriba, el terraplén.

Además de los revellines, el recinto está rodeado, como se ha dicho, por un antemuro en cuyos vértices hay plazas de armas (pequeños reductos situados en esas zonas y preparados para admitir artillería), y lunetas al sur y al este del antemuro, todas ellas con banquetas para fusilería como se ve en la foto de la derecha. En el flanco oeste, el antemuro de marras formaría un bonete con el pequeño baluarte situado en el centro, defendido a su vez por otro muro con banqueta. Para mejor comprensión, Google Earth al canto, metéis las coordenadas que doy arriba y santas pascuas, que una imagen vale más que mil palabras. Además, podréis ver perfectamente las hiladas de pozos que rodean el edificio. Ya lo anticipé en una entrada anterior y lo repito en esta: MUCHO CUIDADO CON LOS POZOS. MUCHOS DE ELLOS ESTAN SEMIOCULTOS POR LA MALEZA, y caer en uno implicaría, aparte del susto, una costalada soberbia.

Acabar comentado la foto de la izquierda. Se trata de un pasadizo subterráneo que une el fuerte con la plaza de guerra, distante unos 500 metros. Si alguno le echa valor pues que lo visite. Aviso: dentro puede haber unos 3 billones de mosquitos gritando "¡la sangre es la vida, la sangre es la vida!", y molerte a picotazos como me molieron a mi nada más recorrer unos 20 metros. Aparte de ese acceso, había una caponera de la que actualmente quedan algunos restos junto al fuerte y en las cercanías de la muralla de la plaza de guerra, ya que el resto fue destruido por la construcción de viviendas, así como por la autovía que pasa por encima. En una foto zenital se puede ver su trazado: iba desde el antemuro NO en línea recta hacia Elvas.
Bueno, aunque de forma muy resumida, creo que ha quedado más o menos claro todo. Finalmente, decir que la entrada al fuerte, así como al museo militar que alberga, es gratuita. El estado del recinto es impecable, casi se puede decir que podría ser artillado y estaría dispuesto para el combate. Es una visita imprescindible para los que quieran estudiar un poco más a fondo las fortificaciones tipo Vauban y, de paso, ponerse de grana y oro con un bacalao douro regado con una caneca de Sagres bien fría.
Y con esto, termino. El que quiera saber algo más, que pregunte. He dicho.

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