viernes, 3 de junio de 2011

Fuerte de Juromenha


Distrito de Évora
Coordenadas: 38º 44' 55" N // 7º 14' 23'' O
Acceso desde España: Por Badajoz, llegamos a Elvas y allí tomamos la N373 en dirección sur. A pocos kilómetros se encuentra la población.

Si visitamos Juromenha tenemos dos en uno: castillo medieval y fuerte tipo Vauban. Y tal aprovechamiento proviene de su privilegiada situación estratégica, en un cabezo que controla la orilla del Guadiana junto a la confluencia, al norte del fuerte, del Ribeira de Mures con este último.
En honor a la verdad, lo primero que se siente al traspasar la puerta principal que aparece en la foto de cabecera es desolación. Una vez cruzamos el largo túnel que da paso al interior, nos encontramos con un enorme espacio lleno de ruinas que, aunque en un estado cada vez más deplorable, aún reflejan la grandiosidad que antaño tuvo la fortaleza. Por lo visto, hay un proyecto para convertir el fuerte en una instalación hotelera, plaga desgraciadamente muy frecuente hoy día. Esperemos que no se lleve a cabo, ya que ello supondría la profanación de uno de los complejos fortificados más interesantes del Alentejo portugués. Bueno, a lo que vamos...

Ese es el aspecto que ofrecía en 1509, cuando Duarte de Armas nos hizo el favor de patearse Portugal de cabo a rabo dibujando los castillos del reino. Como es de suponer, poco queda de ese edificio, adaptado durante el paso del tiempo a las necesidades de cada momento. Lo que sí destaca aún del conjunto es su imponente torre del homenaje de 44 metros de altura, testigo de la boda de Alfonso XI de Castilla con la infanta doña María (la del santuario de Boa Nova).
Juromenha fue inicialmente conquistada a los musulmanes por Alfonso Henriquez para ser luego recuperada por estos. No fue hasta 1242 cuando cayó definitivamente en manos portuguesas tras ser reconquistada por el maestre de Santiago, Pelayo Pérez Correa (o Paio Peres Correa para nuestros vecinos), que no se perdía una batalla o una conquista y le daba tiempo a estar en todas partes. Era un máquina...
Posteriormente, a mediados del siglo XVII y a causa de la Guerra de Restauración, Juromenha recobró su papel de importante fortificación fronteriza, siendo adaptada al uso de la artillería bajo la dirección de Nicolau Langrés, un ingeniero militar francés que ofrecía sus servicios al mejor postor. De hecho, tras dirigir las obras de Juromenha en 1646 se puso al servicio de España para ocupar Juromenha en 1662. En 1668, tras la firma del Tratado de Lisboa, fue devuelta a Portugal para, en 1808, ser nuevamente ocupada por tropas españolas durante la Guerra de las Naranjas, si bien por poco tiempo. Tras eso y perdida su utilidad militar, fue cayendo en el olvido hasta hoy. Vamos a ver el interior...

Ese es el túnel (Véase la entrada dedicada a las puertas) que da paso a la gran superficie de más de 2 hectáreas donde se distribuyen cuarteles de tropa, almacenes, una iglesia, una capilla, la casa del gobernador, el palacio del concejo, el castillo medieval y hasta un aljibe de grandes proporciones que no solo proveía de agua a la fortaleza, sino también a la población. A eso, añadir un reducto situado al NE y un hornabeque al SO, ambos exentos del recinto principal y a una cota un poco inferior. El hornabeque está un poco escondido por unas casas construidas sobre el mismo, pero es perfectamente visible en una foto zenital, así que Google Earth al canto, que para eso doy las coordenadas.


El fuerte tiene una planta estrellada irregular con seis baluartes, todo ello rodeado por un foso seco. No hay restos de revellines o lunetas que defendieran las cortinas, ni de ningún tipo de obra externa salvo el reducto y el hornabeque antes mencionados. La foto de la derecha muestra la capilla de la Misericordia en primer término y la torre del homenaje del castillo medieval detrás. En la capilla aún quedan restos de enterramientos de personajes relevantes de la población, si bien el interior ha sido totalmente expoliado. En alguna casa de por allí deben estar los azulejos que la decoraban, a saber si en un cuarto de baño...

En esa otra foto vemos la casa del gobernador, cuyo interior aún mantiene restos de su antiguo esplendor, con una sala enteramente cubierta de mármol del que, como es de suponer, cada vez quedan menos piezas, y eso que están sujetas mediante sólidas lañas de bronce. Al fondo sobresale el campanario de la iglesia matriz de la población. Es habitual ver en muchos de estos fuertes la iglesia ubicada en su interior. Ello se debía a que la población se refugiaba en ellos en caso de guerra, teniendo así la posibilidad de orar a Dios en su propia casa para que enviase una mala peste contra el enemigo. Coñas aparte, así se evitaba también el habitual saqueo por parte de posibles invasores, que no dudaban en arramblar con todo lo que hubiera de valor incluyendo el expolio de tumbas. Por cierto que, en la puerta de la iglesia, un probo lusitano llamado Domingos Jose Pintos (muito obrigado pela informação, senhor Pintos) ha puesto un letrero donde da cuenta del luctuoso hecho acontecido el 19 de enero de 1659, cuando unos universitarios de Évora que, al pacecer, colaboraban en la defensa de Elvas cuando la batalla de Linhas de Elvas, murieron a consecuencia de la explosión fortuita de un pañol que se llevó por delante, además de a los estudiantes (un centenar de ellos), a su rector Francisco Soares, a tres maestros de obras y dañó enormemente las obras que ya se había realizado, incluyendo el palacio del concejo. Todos fueron enterrados en la iglesia matriz, consagrada a Nuestra Señora del Loreto, agrupados de cuatro en cuatro por tumba.

Juromenha es un buen sitio para echar una mañana entera estudiándolo con detenimiento. Mucho cuidado con las ruinas de cuarteles y demás, porque hay muchos escombros, mucha maleza, y muchas culebras que nos pueden dar un susto. Sus vistas sobre el Guadiana desde los baluartes que dan al río son soberbias, y si subimos a la torre del homenaje podremos hacernos una idea mucho más clara de la distribución del fuerte, incluyendo su curiosa plataforma artillera semicircular orientada hacia tierra. De todos los fuertes que he visitado, que han sido bastantes, es el único donde he visto ese tipo de construcción. Ojalá desechen el proyecto de convertir un edificio tan magnificente en un hotelito con vistas al río para parejas de luna de miel. Pero como nunca se sabe, mejor apremiar la visita, no sea que un mal día les de a las autoridades por cerrarlo y empezar las obras, como están haciendo en el fuerte de la Concepción (Aldea del Obispo, Salamanca), destinado a ser un....alojamiento....rural....(Sin comentarios).



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