miércoles, 13 de julio de 2011

Castillo y muralla urbana de Penela



Distrito de Coimbra
Coordenadas: 40º 01' 95'' N // 8º 23' 25'' O

Penela cayó en manos de Fernando I de León allá por el año de 1064, dentro de la campaña de conquistas que le permitió hacerse con Coimbra, ciudad que más tarde, cuando el condado Portucalense pasó a ser un reino independiente, fue la primera capital del mismo. Coimbra y sus alrededores formaron un condado que fue dado a Sisnando Davidiz, un personaje de oscuros orígenes, unos dicen que mozárabe, otros que judío por su patronímico, que aparece incluso en el Cantar de Mío Cid y que participó en algunas de sus heróicas matanzas. Unos 50 años permaneció Penela en manos leonesas para, alrededor de 1116, ser recuperada por los musulmanes en una ofensiva contra la línea de fortificaciones avanzadas que defendían Coimbra, entre las que, además de Penela, la integraban los castillos de Soure, Miranda do Corvo y Santa Eulalia. Su reconquista definitiva se atribuye a don Afonso Henriques, hecho que dio pié a la leyenda acerca del origen de su toponimia: Penela
En 1129, el flamante monarca portugués llevó a cabo un avance para liberar toda la zona ocupada años antes por los árabes, y para apoderarse de Penela urdió la siguiente estratagema. Viendo que la plaza estaba muy bien fortificada, mandó reunir una manada de bueyes, entre los cuales se situaron sus tropas a fin de aproximarse en las horas de oscuridad sin alarmar a los centinelas. Al despuntar el día, la guarnición sacó a abrevar su propio ganado, dejando abierta una de las puertas de la muralla. Aprovechando la sorpresa, don Afonso mandó atacar inmediatamente ante el asombro de los guardias que, sin sospechar nada, aguardaban a que el ganado terminase de abrevar. Cuando los portugueses cruzaron la puerta, don Afonso, para infundir valor a los suyos, exclamó: Coragem! Já estamos com o pé nela!, que viene a significar: ¡Ánimo! ¡Ya estamos con un pié en ella!.
En realidad, el término Penela ya aparece en el testamento del conde Sisnando Davidiz, otorgado en 1087. En el documento se menciona la repoblación de la villa: "...meditatem illis castellis quae ego pupulavi, Arauz et Penella". ( "...considerando aquellos castillos que yo poblé, Arauz y Penela.")
En cualquier caso, la leyenda de don Afonso tiene el encanto que siempre encierran esas frases molonas que pasan a la historia, ¿no?
Tras afianzarse de forma definitiva la conquista en poder de Portugal, los sucesores de don Afonso llevaron a cabo diversas ampliaciones en el primitivo recinto. Don Sancho I ya ordenó una serie de obras para mejorar sus defensas, y don Dinis, que como ya sabemos se pasó su reinado construyendo a diestro y siniestro, mandó hacer una nueva torre del homenaje y reforzó y aumentó la cerca urbana.
El último suceso notable que tuvo lugar en Penela fue como consecuencia de la crisis sucesoria de 1383-1385, cuando su alcaide se puso de parte de Castilla. Sin embargo, la población, que no estaba por la labor de verse de nuevo bajo la corona castellana, tendieron una emboscada al alcaide al volver éste de una montería y le dieron muerte, pronunciándose a continuación por la causa del futuro don João I, en aquel momento maestre de la orden de Avis y pretendiente al trono portugués.
A partir del siglo XV, cuando perdió su utilidad militar, fue cayendo poco a poco en el olvido y en la ruina, la cual se vio acrecentada como consecuencia del devastador terremoto de Lisboa acaecido en la madrugada del 1 de noviembre de 1755, así como por el expolio llevado a cabo por el vecindario para obtener materiales de construcción.
Bueno, esa es, de forma muy resumida, la historia de Penela. Ahora vamos a verla.


Ahí tenemos una de las tres puertas con las que contaba la cerca urbana, y por donde actualmente se accede al interior de la misma: la Puerta de la Villa o del Cruzeiro, en referencia al humilladero que se encuentra a la derecha, fuera de encuadre. Sí, la señal de tráfico y el letrerito pegan ahí menos que a un santo dos pistolas pero, aunque mi primera intención era arrancarlos de cuajo, no era plan de acabar en comisaría por destrozar mobiliario urbano, que los portugueses son muy serios para esas cosas, y con la GNR tonterías, las justas. La cerca que vemos hoy data de las obras de refuerzo llevadas a cabo en el siglo XIV por don Dinis, y sus paños tienen una altura de entre 7 y 19 metros, dependiendo de su ubicación en el terreno. Como se ve, la fábrica de la misma es toda de sillería en la zona donde se abre la puerta, y de mampuesto reforzado con sillería esquinera en el resto. Los diferentes tipos de materiales obedecen a obras llevadas a cabo en épocas distintas.


En esa otra imagen tenemos la Puerta de la Traición por donde, según cuenta la leyenda, entraron las tropas de don Afonso. Dicha puerta es de típica morfología árabe: en recodo y situada en una torre. Da a la parte NE del recinto, la menos accesible y, por ende, por donde menos imaginarían los árabes que provendría un ataque. Esta puerta era, en realidad, la típica poterna que todos los castillos solían tener en sitios inaccesibles o semiocultos a la vista del enemigo para usarlas como vía de escape en caso de necesidad. Su denominación siempre es la misma: porta da traiçao, como ya creo haber mencionado en entradas anteriores. La puerta principal, situada en el extremo sur, fue destruida como consecuencia del terremoto del Lisboa, y en su emplazamiento quedó una brecha actualmente cubierta por una cerca de madera. Su piedra fue utilizada en 1760 para reconstruir la torre del homenaje, seriamente dañada, para su uso como campanario. Actualmente está desaparecida. En total, la cerca urbana contaba con doce torres de flanqueo para su defensa, de planta cuadrangular y circular, de las que aún quedan algunas en pié.


Y en esa foto tenemos el primitivo castillo, de reducidas dimensiones, que se yergue sobre un afloramiento rocoso en la zona este del recinto. Aquí es donde se encontraba la torre del homenaje mandada construir por don Dinis hacia 1300. Ante el mismo podemos ver dos reproducciones de máquinas de asedio, una mangana y un fundíbulo. Este último funciona y todo, doy fe. Se trata de un edificio de planta irregular, adaptándose a la morfología de la base rocosa sobre la que se asienta. Dentro del mismo se ven restos de algunas dependencias, así como de la extinta torre. Su mínimo patio de armas no era en sí más que un distribuidor para dichas dependencias y el adarve, ya que su superficie no daba para más. Hay también restos de un aljibe escavado en la roca viva.


Y en esa foto tenemos el primitivo castillo, de reducidas dimensiones, que se yergue sobre un afloramiento rocoso en la zona este del recinto. Aquí es donde se encontraba la torre del homenaje mandada construir por don Dinis hacia 1300. Ante el mismo podemos ver dos reproducciones de máquinas de asedio, una mangana y un fundíbulo. Este último funciona y todo, doy fe. Se trata de un edificio de planta irregular, adaptándose a la morfología de la base rocosa sobre la que se asienta. Dentro del mismo se ven restos de algunas dependencias, así como de la extinta torre. Su mínimo patio de armas no era en sí más que un distribuidor para dichas dependencias y el adarve, ya que su superficie no daba para más. Hay también restos de un aljibe escavado en la roca viva.



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