sábado, 2 de julio de 2011

Fuerte de Nossa Senhora da Graça IV

Ya hemos conocido la historia del fuerte, así como su morfología. Ahora toca verlo con detalle. A fin de no masificar demasiado la entrada, he decidido ir por partes para poder extenderme un poco más en cada zona, ya que la magnificencia del recinto merece la pena. Así pues, esta será para estudiar el revellín de entrada y el edificio central. Vamos a ello...

A la izquierda tenemos la única puerta de acceso al fuerte: la puerta del Dragón. Ante ella, el talud de tierra que defiende la muralla del revellín en la que se abre. Dicho talud se eleva hasta el nivel inferior de las cañoneras, a fin de no restar ángulo de tiro a las piezas emplazadas en el mismo.
El dragón, al parecer, pretendía simbolizar la fortaleza e indestructibilidad del fuerte. Lo acompañan dos cañones, balas para los mismos y, en los extremos, unas vigotas como las usadas para fijar las cureñas en sus emplazamientos.


A la derecha tenemos una vista del interior del revellín. Podemos ver la batería superior, donde se abren las cañoneras, los accesos a las distintas dependencias, así como la salida del túnel de la puerta de acceso al fuerte. A la izquierda de la imagen se ve parte del talud que cierra la gola del revellín, obra poco usual como ya sabemos. En este caso, puede que la hicieran a fin de poder usarlo para defender la puerta al reducto central caso de ver el foso invadido de enemigos. Como se recordará, el punto más viable para un posible asalto era, justamente, el lado opuesto del recinto, por lo que, en caso de verse desbordados, el enemigo vendría por esa zona.


A la izquierda vemos el acceso al recinto principal. El puente es de factura moderna. A los lados de la puerta monumental tenemos la cortina que une los baluartes de Badajoz y De la Ciudad. A lo largo de la cortina se abren troneras fusileras para hostigar a posibles enemigos que accedan al foso. Al fondo, en el baluarte, se abren dos cañoneras a poca altura sobre el nivel del suelo para batir del flanco la cortina. La puerta, en su día, estuvo dotada de un puente levadizo de torno. En la parte superior derecha se vislumbra la casa del gobernador.


Ahí tenemos una imagen con más detalle de la puerta. Bajo el blasón de don José I, una lápida en latín nos dice lo siguiente:

Don José I, augusto invicto, piadoso, para impedir la entrada de los enemigos en la provincia, bajo la dirección de Guillermo conde de Lippe, y de Sebastião José Carvalho e Melo, primer consejero y ministro, fundó este fuerte y lo municionó completamente, año de 1776

Puntualizar un par de cosas: el ministro al que se refiere es el marqués de Pombal que, como recordaremos, fue el que invitó a Lippe a recomponer su maltrecho ejército. En cuando a lo de que "lo municionó completamente" en 1776 es un farol, ya que, como dijimos, el fuerte no fue activado hasta 1792, reinando doña María I la cual, por cierto, fue la que lo bautizó como fuerte de Nossa Senhora de Graça en base a una antigua tradición piadosa del lugar, en el que antaño había una ermita consagrada a la Virgen. El fuerte, inicialmente, fue denominado con el nombre de su diseñador, y así siguió siendo conocido durante mucho tiempo por el vulgo.

A la izquierda vemos el pasillo que se desliza hacia el interior del recinto principal una vez cruzamos la puerta mostrada arriba. La puerta que vemos a la izquierda de la imagen es la de la capilla. El boquete sobre el arco es una cañonera, destinada a batir a posibles invasores. Una de las características más notables de este fuerte es que, hasta en los lugares más insólitos, hay troneras fusileras o cañoneras, a fin de que no haya un solo sitio que no pueda ser batido por fuego de fusilería o de cañón. Hasta en los alojamientos de la tropa se pueden ver troneras a las que, mal que me pese, no pude descubrir por donde se accedía. Como ya he repetido varias veces, el interior del edificio principal es laberíntico.
Debido a su estado de abandono, el fuerte está siendo sometido a un minucioso expolio de materiales. El uso de mármol, granito, etc. lo convierten en una codiciada presa a los vándalos de turno.


Una vez salimos al exterior nos encontramos con el reducto central, un edificio de planta octogonal que albergaba casamatas, almacenes y dependencias de diverso tipo y, en su primera planta, los alojamientos para la oficialidad de la guarnición. En su planta superior está, coronando el edificio, la casa del gobernador. Como ya comenté en la entrada anterior, el reducto central está totalmente aislado en el centro de del recinto principal y, como todo el fuerte, está lleno de cañoneras y troneras fusileras para repeler cualquier tipo de ataque. En tiempos de la prisión militar, aquí estaba el comedor de la tropa, las cocinas, el despacho del comandante, etc. Un pasillo en forma de cruz lo divide en cuatro partes, teniendo acceso al reducto por cualquiera de ellas.


En esa imagen podemos ver el puente, en su día levadizo, que permitía el acceso a los baluartes desde el reducto central. Obsérvense las troneras fusileras distribuidas tanto en los muros como en el parapeto superior. La puerta que se ve abajo conducía, si mal no recuerdo, al despacho del capitán de la guarnición durante le período como prisión militar. Conviene también observar el matacán que defiende ambas puertas ya que, estando el puente izado, valía tanto para éste como para la situada debajo.


Puerta de acceso a una de las casamatas subterráneas situadas en la planta baja. Dentro de ellas reina la oscuridad más absoluta, así que linterna al canto antes de entrar en ellas. Son recintos abovedados de planta circular, con la bóveda sustentada por la gruesa columna que se vislumbra en el centro de la casamata.
Dignas de mención son las rejas, fabricadas con gruesos barrotes trabados. Todas las puertas que dan acceso a galerías, casamatas, etc. cuentan con unas fortísimas rejas con cierres basculantes. Las que se encuentran en el foso son aún más gruesas que la que vemos en esa foto, con barrotes de sección romboidal. Para derribarlas haría falta un cañón. Aprovecho para recordar que este edificio contaba con órganos para sellarlos en caso de invasión, pudiéndose ver una foto de las aberturas de los mismos en la entrada dedicada a las puertas de los fuertes, 2ª parte. No la pongo aquí de nuevo por no repetirme.


Ahí tenemos una panorámica de uno de los baluartes que, como se ve, está ocupado, al igual que los otros tres, por dependencias de factura moderna para alojamientos de la guarnición. Cabe suponer que, si algún día se lleva a cabo la restauración del fuerte, las derriben, ya que no pintan nada ahí y, además, privan de una visión global del recinto. Al estar adosadas al parapeto, las cañoneras quedaron cegadas. Bajo estas dependencias deberá estar el pañol para proveer las bocas de fuego del baluarte.


Y ahí, coronando el recinto, tenemos la casa del gobernador. Es un elegante palacete en forma de estrella de cuatro puntas, siguiendo la geometría del reducto sobre el que se asienta. Consta de dos plantas y, en la superior, podemos ver un bonito salón central con una bóveda decorada con figuras de escayola. Aún se conservan restos de su uso como vivienda por el comandante de la guarnición, como un enorme depósito de agua en la terraza y el cuarto de baño. Mucho cuidado en esa zona. Los suelos de madera están en muy mal estado y es muy peligroso caminar por el centro de las habitaciones.

Volviendo de nuevo al reducto, podemos contemplar como eran las dependencias de los oficiales de la guarnición. Como se ve, eran espaciosas, bien ventiladas, y provistas de ciertos elementos decorativos. El agujero del suelo creo que era una recogida de agua desde el aljibe que hay en el subsuelo del reducto. Cuidado con esos agujeros, porque el fondo ni se ve. El charco es consecuencia de las filtraciones procedentes de la planta superior, que están degradando a una velocidad preocupante el interior del edificio.


Una vez visitado el edificio central, volvemos al foso para dirigirnos a la zona norte, donde se encuentran las obras exteriores. Pero mientras circulamos por el foso veremos que en cada baluarte hay dos cañoneras para batir de flanco las cortinas, en las  que también se abren troneras fusileras en toda su longitud. La puerta que vemos es similar a las demás que hay en cada cortina. Estaban destinadas a permitir un acceso más rápido hacia el foso o bien, en caso de tener que retirarse, hacia el interior del fuerte. El puente de obra es moderno. En su día estaban provistas de pequeños puentes levadizos. Todas estas puertas están cerradas, así que no es posible acceder por ellas como no sea desde el interior. Así mismo, las troneras están cerradas con rejas. Recordemos que fue una prisión.
Finalizo esta entrada con una vista general del foso por donde nos dirigiremos a las obras exteriores. Una aclaración final: las fotos mostradas no son más que una somera referencia a todo lo que podemos ver. La visita al recinto principal me llevó unas dos horas, así que nadie piense que la cosa se limita a un vistazo de diez minutos. Hale, he dicho...


Continuación de la entrada pinchando aquí



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