martes, 5 de julio de 2011

Partes del castillo: El matacán y el cadalso


A lo largo de las diferentes entradas sobre castillos que hemos ido viendo, ha aparecido muchas veces el matacán. Siendo como era uno de los principales elementos defensivos de estos edificios, merece una entrada que los estudie un poco más a fondo.

No hay una fecha concreta para datar la aparición de estos elementos de defensa en vertical. En las fortificaciones del siglo XIV ya se encuentra por sistema integrado a la perfección en su morfología, por lo que cabe pensar que, en las construidas anteriormente, fueron añadidos con posterioridad. Como ya hemos ido viendo, era normal la constante remodelación y mejora de los sistemas defensivos de los castillos, tanto a la hora de hacerlos más inaccesibles al enemigo como cuando aparecían algún elemento de nueva creación que facilitase su defensa.
El nacimiento del matacán fue la consecuencia de ver como los asaltantes, al llegar al pié de la muralla, quedaban fuera del ángulo de tiro de los ocupantes de la cortina que pretendían atacar. Solo desde las torres de flanqueo se les podía hostigar, y solo con virotes de ballesta. Si estos asaltantes iban protegidos por manteletes o por la tortuga de un ariete, poco podían hacer los defensores. Su ubicación solemos entontrarla en los puntos más comprometidos de una fortaleza: sobre las puertas, tanto exteriores como interiores, y en las esquinas o flancos de la torre del homenaje, último reducto defensivo en caso de asalto.


Los matacanes tuvieron como antecesores los cadalsos, que eran balcones fabricados con madera y, generalmente, techados. En la ilustración de la izquierda podemos ver como eran. Una simple plataforma adosada a la muralla, suspendida por vigas de madera empotradas en mechinales y con varias saeteras para batir tanto de frente como de flanco. En el suelo se practicaban varias aberturas para lanzar sobre el enemigo piedras, brea, vinagre hirviendo o, en definitiva, cualquier cosa que los disuadiera de atacar. Su longitud era aleatoria, dependiendo de la zona a cubrir. Así, igual podían tener el largo justo para defender una puerta que cubrir todo un lienzo de muralla.
Pero estos cadalsos tenían un punto flaco insalvable: su combustibilidad. Bastaba una andanada de flechas incendiarias para reducirlo a pavesas. Aparte de eso, la madera es un material que acusa bastante las inclemencias del tiempo. La lluvia y/o la nieve invernales, el frío, el calor estival, aparte de los parásitos habituales, hacían que estos cadalsos tuvieran una vida operativa bastante corta, y que su mantenimiento fuese constante. Del mismo modo, solo protegían contra virotes o flechas a sus ocupantes. Un bolaño bien colocado lanzado por cualquier máquina neurobalística los destruía sin problemas, o los dañaba seriamente, inutilizándolos.
De ahí que se recurriera a la dura piedra para construir estos balcones. El nombre de matacán creo que tiene un significado bastante claro, así como otra denominación habitual: ladronera. En este caso, y como vemos en la foto de cabecera, se trataba de varias ménsulas separadas unas de otras el espacio suficiente para dejar caer piedras de un tamaño aceptable. Sobre estas ménsulas se edificaba un parapeto, de ladrillo o de piedra, en el que se podía abrir una o varias saeteras, como en los cadalsos, o troneras cuando las armas de fuego hicieron su aparición. Este parapeto podía ir provisto de almenado. Al contrario que los cadalsos, no solían estar techados.


En la foto de la derecha tenemos un ejemplo. Las aberturas del suelo del mismo son características de los matacanes que defienden los castillos en Portugal: son por sistema circulares. Sin embargo, en España siempre veremos que el suelo se limita al apoyo que ofrecen las ménsulas, siendo por ello más grandes las aberturas. Para el hostigamiento cuenta con tres mirillas con derrame hacia abajo en el frente, y una a cada lado. El parapeto está fabricado con sillería de granito, lo que lo hace invulnerable al fuego.
Aparte de este tipo de matacán básico, se edificaban también unos matacanes corridos que, colocados generalmente en la torre del homenaje, cubrían todo el perímetro de la misma.


En la foto de la izquierda podemos ver uno de ellos. En este caso, el parapeto ha desaparecido pero, a pesar de todo, podemos hacernos una clara idea de en qué consistían. Como se ve, todo el contorno de la torre cuenta con ménsulas, en este caso de ladrillo salvo las de las esquinas, que son de piedra, dejando en hueco el espacio entre ellas. Esto permitía a sus defensores cubrir todo el perímetro del edificio, hostigando sin descanso al enemigo hasta hacerle batirse en retirada. Si es que se retiraban, claro...
También se suelen ver estos matacanes cubriendo el frontal de las torres con puertas en recodo de origen musulmán. Los árabes no llegaron a hacer uso de estos elementos defensivos por lo que, al ser sus fortificaciones ocupadas por cristianos, le añadieron matacanes donde hemos visto era habitual. Las puertas en recodo, siempre situadas en torres, se veían así reforzadas con estos dispositivos que complicaban aún más su acceso.


Finalmente, en la foto de la derecha podemos ver otra variante más. En este caso no se trata de un balcón voladizo, sino de un parapeto colocado ante la muralla justo encima de la puerta. Esto ofrecía a los defensores, no solo la posibilidad de hostigar verticalmente al enemigo, sino de contar con una mejor defensa: la del parapeto de la muralla más el que le precede. Su inconveniente: sólo permitía batir al enemigo en vertical. Al no disponer de ángulo para ello, carecían de saeteras para hostigar hacia el frente. Pero, al disponer de una abertura tan grande, eso les daba la posibilidad de poder lanzar objetos de mayor tamaño y peso, no viéndose limitados al espacio que quedaba entre dos ménsulas para tal menester.

Bien, creo que no se me queda nada en el tintero, así que con esto ya está todo dicho. Termino la entrada con esa imagen de un matacán esquinero de la torre del homenaje del castillo de Estremoz. Pertenece, por así decirlo, al tipo más tardío y, por ende, más sofisticado de este elemento defensivo, aunando efectividad y estética en su fabricación. Si alguien quiere saber algo más, pues que pregunte y tal...