domingo, 23 de octubre de 2011

Castillo de Valongo




Distrito de Évora

Coordenadas: 38º 31'' 0,8'' N // 7º 39' 4'' O

El castillo de Valongo, también conocido como castillo Real de Montoito, también debería llamarse castillo Ignoto del Arcano Escondido y la Posición Misteriosa, porque mi segundogénito y yo nos tiramos tres o cuatro horas dando vueltas por los sitios más variopintos hasta dar con él. Luego resultó que tampoco era excesivamente compleja la cosa, porque al irnos dimos con una ruta más accesible, cerca de la carretera de Évora. En cualquier caso, se yergue en un paraje muy aislado, en la cima de un otero rodeado de un viñedo comprendido en una finca conocida como Heredad de Grã.

Pero no solo está en un paraje solitario y alejado de las principales vías de comunicación, sino que, además, su historia es también bastante misteriosa, habiendo muy pocos datos sobre la misma. Y para colmo, cerrado a cal y canto, ya que es propiedad de la familia Barahona, unos terratenientes que lo compraron en el siglo XIX y que lo usan (ira contenida y rechinar de dientes) como...cochera...para...tractores......................(sin comentarios). Veamos la poca historia que se conoce sobre el mismo:

Al parecer, el castillo que vemos hoy día fue edificado sobre los cimientos de uno anterior, de origen árabe, que posiblemente cayó en manos portuguesas tras la toma de Évora en 1165 a manos del legendario Geraldo Sem Pavor, al cual ya hemos mencionado en el blog en más de una ocasión. Otra hipótesis apunta a que el actual castillo se edificó cerca del anterior recinto musulmán, aprovechando sus materiales. De hecho, en su interior hay inscripciones en árabe, lo que confirmaría ambas teorías. Al parecer, esta nueva edificación se llevó a cabo durante el siglo XII, o sea, inmediatamente después de la caída de Évora. Eso solo podría indicar que debió quedar en bastante mal estado tras ser ocupado lo cual, a su vez, solo podría significar dos cosas: una, que estaba ya en ruinas cuando se reconstruyó por estar abandonado desde mucho antes por los musulmanes. Y la otra, que fue sometido a un riguroso asedio que lo dejó hecho unos zorros. No se sabe como ni cuando tuvo lugar, así que nos quedamos con ambas hipótesis.

Igualmente, se sabe muy poco, casi nada, de quienes fueron sus tenentes o propietarios. Apenas hay dos datos: uno, que hacia 1285 fue vendido por los herederos de unos tales Pero Aenes y João Peres a doña Leonor Afonso, una bastarda de don Afonso III. El otro es que uno de sus alcaides fue Rui de Sande, consejero privado de don João II, el cual puede que fuese el que le diese el aspecto actual, ya que su morfología gótica dataría de esa época. Posteriormente fue de los condes de Basto, a la sazón alcaides mayores de Évora en tiempos de Felipe II, y que por cierto se pusieron de parte del aspirante a la corona portuguesa cuando la crisis sucesoria habia a raíz de la muerte sin herederos del rey Sebastião, y que dio pie a la instauración de la dinastía de los Austrias en el vecino reino.

Bueno, no hay más. Una historia muy corta para un castillo con al menos seis o siete siglos a cuestas. Veamos su morfología...


Ahí tenemos un plano confeccionado por el menda basándome en una foto cenital del Google Earth. Las dimensiones y proporciones son muy aproximadas ya que, al ser su planta cuadrangular, no entrañaba mucha dificultad realizar mediciones. Hablamos de un cuadrado de 36x36 metros, lo que nos dan casi 1.300 m2 de superficie sin contar las torres. Como se ve, dispone de una en cada esquina. Las tres menores son de aprox. 8x8 metros, y la mayor de 8x12,5 metros. En el amplio patio de armas parece vislumbrarse en la foto cenital lo que sería un brocal de pozo o de aljibe, aunque me inclino más por lo primero ya que a unos 125 metros hacia el oeste discurre un arroyo a una cota inferior. No se aprecian escaleras para subir al adarve que circunvala todo el recinto, así que cabrían dos opciones: una, que fuesen de madera y han desaparecido, y dos, que el acceso se llevase a cabo a través de las torres que, como se ve, cortan el adarve en las esquinas. Eso dificultaría enormemente tomarlo por asalto, como ya se explicó en alguna entrada sobre expugnación castral. Veamos el recinto con detalle:

Ahí tenemos la fachada este, donde se abre la puerta principal. Al fondo, la torre norte, que es además la torre del homenaje del castillo. Como se ve, la fábrica del mismo es una mezcla de mampuesto y sillarejo, dependiendo de la zona, con una burda sillería esquinera de granito. La puerta, en arco quebrado sobre ménsulas, también está fabricada con sillería de granito. Obsérvese la aspillera que se abre en la torre, casi junto a la muralla, desde la cual se puede batir de flanco la cortina. Las almenas, en forma de grandes prismas rectangulares, cuentan también con aspilleras abiertas directamente en el mampuesto de fábrica.



Ahí tenemos la fachada norte. Adosada a la torre, un garitón octogonal permite subir a cada una de las tres plantas que tiene mediante la escalera de caracol labrada en su interior. Las aspilleras que se abren en el garitón, aparte de actuar como elementos defensivos, eran tomas de luz para alumbrar la angosta escalera. Conviene reparar en las ventanas que se abren en la torre, así como la que hay en la muralla, que delata claramente el cometido residencial de esta zona del castillo. Si observamos el plano, veremos que, adosadas al interior de esta muralla, hay restos de dependencias posiblemente añadidas en alguna reforma posterior a la construcción del castillo. La entrada a la torre se lleva a cabo a nivel del suelo, a través de una puerta ojival abierta en el flanco oeste, dentro de las dependencias. Las tres plantas con que cuenta consisten en amplias cámaras con bóveda de crucería gótica fabricada con ladrillo.


En esa imagen tenemos la que quizás sea la torre más interesante del recinto, con unas características que era la primera vez que veía. Es la torre rectangular situada en la esquina NO del plano. Como se ve, en ella se abre la poterna marcada en dicho plano, una modificación imposible de datar. Sin embargo, es más que evidente que se trata de un añadido posterior a la edificación del castillo por algo muy obvio: en el flanco oeste se ve la sillería esquinera de la torre original, de la misma morfología que las otras tres, casi en la mitad del lienzo, lo que indica claramente que la parte en la que se abre la poterna es posterior. En el recuadro superior izquierdo de la foto tenemos un detalle de la misma. Señalada con una flecha vemos la sillería esquinera de la torre original, sin trabazón con la fábrica posterior, signo inequívoco de ser un añadido.

Para mejor comprensión, echemos un vistazo al plano. La zona de color ocre oscuro correspondería a la torre primitiva. En ocre claro, el añadido. Vemos el acceso de la poterna, casi pegado a la muralla. Dicho acceso, a través de un estrecho pasillo en recodo, nos lleva a la cámara. A continuación, otra puerta nos lleva a otro pasillo que daría acceso al patio de armas y que, actualmente, está tapiado. Sería la parte coloreada de rojo. Ambos pasillos forman dos pequeños patios descubiertos que se muestran en el plano principal. 


Y lo que corrobora aún más que se trata de un añadido es que al fondo del pasillo de entrada tenemos una aspillera para batir de flanco la muralla, idéntica a las que se abren en el resto de las torres. Ahí tenemos una imagen del primer pasillo, con la puerta en recodo a la derecha. Al fondo, emergiendo un arbusto por ella, la aspillera de marras. Esta conformación para una simple poterna es francamente peculiar, no habiendo visto nada semejante en mis andanzas, que han sido muchas.
Cada puerta, son cuatro en total, tiene su correspondiente arquería ojival en sillería de granito, y sus huecos para los alamudes. Los pasillos los debieron dejar descubiertos para, caso de infiltrarse el enemigo en los mismos, poder hostigarlos desde la azotea de la torre en la que se abre la poterna.

Finalmente, concretar que la torre sur tiene también su acceso desde el patio de armas, y que la norte, situada en la misma cortina donde se abre la puerta de acceso al castillo, tiene un pequeño patio por debajo del nivel del adarve, lo que indica que también es hueca en su base o, al menos, a partir de muy poca altura respecto al suelo.

Bien, como hemos visto, a pesar de su ignoto origen, de lo poco que se sabe del él y de estar abandonado en manos de un sujeto que lo destina para cochera, estamos ante un edificio tan peculiar que merecería mejor destino. Sus torres huecas, caso rarísimo de ver por quedar estas indefensas ante los embates de un ariete o un minado, la ausencia de escaleras de acceso a los adarves, su mezcla de recinto militar con zona palaciega en un sitio tan aislado, su escalera en un garitón que sería un coladero de enemigos por ser estructuralmente débil ante máquinas de asedio o la escasa altura de sus murallas son elementos de un interés inusual ya que se salen de los cánones habituales. Quizás algún día sus dueños, cosa que dudo, o las autoridades, cosa que también dudo, tomen cartas en el asunto y decidan llevar a cabo actuaciones que permitan conocer más sobre este peculiar castillo. Una cosa sí me queda clara, y es que, cuando se edificó ese castillo, en lo último que se pensó fue en la posibilidad de tener que resistir un asedio. O sea, el edificio que vemos hoy tiene que datar de una época en que el peligro de la guerra estaba prácticamente conjurado. Tomarlo sería un juego de críos para una mínima tropa bien adiestrada.

Hale, he dicho...