sábado, 15 de octubre de 2011

Castillo de Vila Viçosa




Distrito de Évora

Coordenadas: 38º 46' 21'' N // 7º 24' 65'' O

Puedo asegurar, y no peco de exagerado, que cuando me vi ante esas dos puertas que aparecen en la foto se me pusieron los pelos del cogote como escarpias. Era un día lluvioso, y el verdor de la maleza del foso, unido al musgo que cubría la muralla, aparte de su singular puente levadizo, me hicieron quedarme un buen rato contemplando el mismo panorama que vosotros miráis ahora mismo. Fue algo fascinante, lo juro. Bueno, una vez expresado el éxtasis contemplativo, vamos al tema...

El origen del castillo se remonta al siglo XIII cuando, hacia 1270, don Afonso III ordenó el inicio de las obras a fin de fomentar la repoblación de la zona. Como ya he comentado varias veces, era complicado convencer al personal para que se trasladaran a un sitio tan inquietante como la frontera, así que los monarcas de la época no tenían más opción que, aparte de conceder beneficios de tipo fiscal, o incluso indultar a delincuentes comunes, dotar a las poblaciones de buenas murallas tras las que protegerse, así como de un castillo anejo cuya guarnición ofreciese unas mínimas garantías de seguridad. Así pues, como digo, don Afonso se preocupó ante todo de asegurar militarmente la zona con la construcción de un castillo para, unos años más tarde, su hijo don Dinis completar la cerca urbana.


Ya en el siglo XVI, por su proximidad con la frontera con Castilla, don Manuel I ordenó llevar a cabo un proyecto para remozar completamente la añeja fortificación medieval para adaptarla a la pirobalística. Este monarca, fallecido al año siguiente, ni siquiera vio el comienzo de las obras, iniciadas en 1525, que se completaron bajo el reinado de su sucesor, don João III. Dicho proyecto fue encomendado a los hermanos Diogo y Francisco Arruda, que ya son viejos conocidos en este blog por haber sido también los que llevaron a cabo las reformas de los castillos de Moura, Mourão y Portel, así como sus obras más destacables: la torre de Belem, así como el impresionante castillo abaluartado de Évora Monte


Para ello, se inspiraron en los más novedosos diseños de la época, precursores de la traza italiana. De hecho, el castillo está prácticamente copiado de un diseño del polifacético Leonardo da Vinci datado hacia 1489, el cual podemos ver en la ilustración de la derecha. Sí, el de los códigos que solo figuran en la mente del tal Brown ese. De ahí que haya algunos estudiosos, como John Bury, que afirmen, aunque sin pruebas concluyentes, que la traza no se debió a los hermanos Arruda, sino a un arquitecto italiano, por nombre Benedetto da Rávena, el cual estaba en aquella época al servicio del II Duque de Frías y Condestable de Castilla, don Íñigo Fernández de Velasco, a la sazón tío del duque de Bragança. Lo que sí es cierto es que esa peculiar morfología no solo lo vemos en Vila Viçosa, sino en lugares tan alejados como el castillo de Riga, en Letonia, o en el de Steinvikholm, en Noruega, lo que indica claramente la eficacia de su diseño, y los cuales podemos ver en la ilustración inferior. Como se puede comprobar, las similitudes son de una obviedad incuestionable.




Las obras se prolongaron durante 12 años para, en 1537, acabar teniendo el aspecto que vemos en el plano mostrado en primer lugar, en el que las dependencias se distribuyen alrededor de un patio de armas, en el cual se abre la boca de un aljibe. Posteriormente, los duques de Bragança llevaron a cabo otra serie de reformas para convertir su interior en el palacio que podemos contemplar actualmente, habiendo sido usado como residencia veraniega y pabellón de caza por la corona portuguesa. Actualmente, en su interior se ha instalado un pequeño museo arqueológico, así como un extensísimo e interesante museo de caza cuyos fondos fueron donados por Manuel Lopo Caroça de Carvalho, y donde se muestran multitud de trofeos, armas de fuego y objetos y armas curiosas de varios continentes, coleccionados por el sr. Carvalho en sus andanzas. Añadir antes de pasar al estudio morfológico del edificio que, también en Vila Viçosa, es visita obligada el palacio ducal, lo que os sorprenderá al ver semejante palacio en un pueblo tan pequeño.


Echemos de nuevo un vistazo al plano superior. En el mismo, se aprecia claramente la simpleza y, al mismo tiempo, la eficacia del diseño trazado por los hermanos Arruda. Es un simple recinto de planta cuadrangular al que le bastan dos torres abaluartadas para defenderlo desde cualquier ángulo. El castillo cuenta con dos accesos: el principal, que vemos en la foto de cabecera, formado por una puerta de carruajes y otra para peatones (es el único castillo de Portugal con este tipo de puerta peatonal) y que se abren el el flanco norte de la fortificación (marcados en verde). En ambos casos, como se ve en la foto, disponen de puente levadizo por contrapesos. Hay un segundo acceso en el flanco este, con una puerta casi idéntica y también con puente levadizo, actualmente desaparecidos en ambos casos, y una poterna en el mismo flanco a la que actualmente se accede por un puente durmiente y que daba a las dependencias de servicio. En la foto de la derecha podemos verlas. Como se ve en la imagen inferior, un buzón defiende de flanco la muralla y el foso, impidiendo a cualquier agresor plantearse siquiera el acercarse a ambas entradas.



Volviendo al plano, veréis unas zonas marcadas en rojo. Son unos pasadizos que corren por el interior de la muralla, a fin de permitir el movimiento de la guarnición de un punto a otro sin necesidad de cruzar el patio de armas. Para más compresión del tema, os remito a la entrada referente a la muralla, donde se explica con más detalle el cometido de dichos pasadizos. En esa foto se puede ver el aspecto que tienen. Como vemos en el plano, parten de los zaguanes de las puertas, donde estaban los cuerpos de guardia. No sé donde van a dar porque, como se ve, no permiten el acceso a los mismos. Una pena, ¿no?...



Ahí tenemos una vista del foso, defendido por uno de los baluartes. En el mismo se abren tres buzones a diferentes alturas, que baten de flanco la totalidad de la muralla, incluyendo el fondo del foso, el cual rodea todo el recinto. Además, en la azotea vemos como se abre otra cañonera. Los baluartes disponen de varias, orientas en todas direcciones a fin de cubrir el máximo ángulo posible en caso de ataque. Con todo, hay que reseñar que la zona mejor artillada es la SO, ya que es la que quedaba fuera de la cerca urbana, mientras que el lado opuesto, que miraba hacia el interior de la villa, precisaba de menos bocas de fuego. El arco que vemos a la izquierda de la foto corresponde a una de las puertas de la cerca urbana.

En lo referente al interior, no hay posibilidad de mostrar nada, ya que no permiten hacer fotos por aquello del museo. En todo caso, tampoco hay nada reseñable a nivel arquitectónico tanto en cuanto son dependencias de tipo palaciego, actualmente ocupadas por el museo en cuestión, y han sido muy desvirtuadas a lo largo del tiempo mediante sucesivas reformas. Lo verdaderamente digno de verse a nivel castellológico está en el exterior. Como colofón, comentar que la fábrica del edificio es de mampuesto, con casi toda su superficie enlucida con mortero de cal. Finalizo con esa foto del baluarte este, en el que podemos ver su parapeto redondeado, muy idóneo para repeler proyectiles de la artillería enemiga. En lo tocante a las reformas llevadas a cabo en el siglo XVII para convertir la población en una plaza fuerte, eso ya lo veremos cuando toque hablar de la cerca urbana.

Así pues, he dicho. Hale...