domingo, 18 de diciembre de 2011

Castillo de Mértola



Distrito de Beja

Coordenadas: 37º 38' 23'' N // 7º 39' 29'' O

El origen de Mértola se remonta al siglo IV a.C., cuando los fenicios, posiblemente remontando el Guadiana, llegaron a la confluencia del Ribera de Oeiras con éste. Sobre un elevado cerro rocoso fundaron la ciudad de Myrtilis, que significa Nueva Tiro. De ahí tomó el topónimo actual, una corrupción fonética de los árabes sobre su nombre original.

Durante la ocupación musulmana, Mértola tuvo una gran importancia, llegando a ser incluso la capital de una taifa independiente tras la caída del califato cordobés, siendo el castillo objeto de diversas reformas y mejoras a lo largo del tiempo, especialmente bajo el dominio almohade. Durante el avance del rey don Sancho II hacia el Algarve, Mértola fue conquistada en 1240 por los freires de Santiago al mando de Pelayo Pérez Correa, siéndoles concedida la tenencia de la fortaleza para, posteriormente, convertirse en sede del capítulo portugués de la orden. A fin de incentivar la repoblación de la ciudad, el maestre de Santiago otorgó fuero a la misma en 1254. En 1292 se edificó la torre del homenaje por orden de João Fernandes, primer maestre de la orden en Portugal, según reza la lápida que aparece sobre la puerta de la misma y en la que podemos leer:

 " ESTA.TORE.MANDOU.
FAZER.DÕ.IOAN.FERNA
DEZ.PRIMEYRO.MA
ESTO.OUVE.EN.POR
TUGAL.E.M CCC XXX"


Por si alguno no lo entiende, traduzco: "Esta torre mandó hacer don João Fernandes, primer maestre que hubo en Portugal. Era de 1330", o sea, 1292, que sería la fecha en que se culminaron las obras.

En 1386, por la firma del Tratado de Monção, Mértola pasó a manos de la corona portuguesa junto con otras fortificaciones fronterizas a cambio de Olivenza y Tuy, que fueron dadas a Castilla. Mértola, a pesar de su incuestionable valor estratégico, no tuvo un protagonismo importante en las inacabables luchas fronterizas que mantuvieron España y Portugal hasta comienzos del siglo XIX. De hecho, lo único reseñable que tuvo lugar a partir del siglo XIV fueron las diversas obras llevadas a cabo por sucesivos monarcas para mantener en buen estado el castillo, siendo especialmente reseñable la construcción de una casa para el alcaide aneja a la torre del homenaje alrededor de 1480. Sin embargo, su inactividad militar a lo largo del tiempo hizo que en el siglo XVIII ya estuviera en ruinas, sin guarnición que lo defendiera, y ni siquiera se llevaron a cabo reformas para adaptarlo a la pirobalística, como sucedió con multitud de fortificaciones fronterizas.

Bueno, ya vemos que Mértola no tuvo una existencia especialmente movida tras caer en manos cristianas, lo cual debieron agradecer infinitamente sus habitantes, que se vieron así libres de los estragos de la guerra y se pudieron dedicar a vivir apaciblemente. Pasemos a estudiar la morfología del castillo...


Ese es el aspecto que tenía a comienzos del siglo XVI, tal como lo dibujó Duarte de Armas. Aislado en la cumbre del cerro sobre el que se yergue podemos ver el castillo y, bajo el mismo, la villa rodeada por la cerca urbana. En primer plano aparece el río Guadiana y a la izquierda su afluente, el Ribera de Oeiras. Como de la cerca ya se tratará en otra entrada, nos centraremos en el castillo el cual, como ya se ha dicho, sufrió a lo largo de su historia multitud de modificaciones.


En la foto de la derecha podemos ver el aspecto de la imponente torre del homenaje que corona el recinto. Está situada en la esquina norte y, como vemos, es maciza hasta la altura de la primera planta, a la que se accede mediante un patín. Sus 30 metros de altura dan para otra planta más, separadas por bóvedas de crucería, y a la que se llega mediante una escalera embutida en el muro. La fábrica de la torre es de sillarejo con sillería esquinera de granito.

El entarimado y la solería de esa zona del patio de armas procede de una... ¿restauración? llevada a cabo hará cosa de un par de años. En el interior de la torre hay una pequeña exposición de los objetos arqueológicos hallados en las excavaciones del antiguo poblado musulmán, situado en la ladera nordeste, justo detrás de la iglesia que aparece en la vista de Duarte de Armas. Te cobran 1 euro por entrar a verlo, y no dejan hacer fotos.


A la izquierda podemos ver la cisterna, a la cual se accede por una escalera situada a la derecha de la misma, en el saliente semicircular. La parte superior fue habilitada como alberca en algún momento posterior al siglo XVI, ya que en el plano que levantó Duarte de Armas aparece con una toma de agua en su parte superior, y con planta cuadrangular.

Esta cisterna es la única fuente de aprovisionamiento de agua del castillo. Su cercanía con el río, sobre todo por la ladera oeste, hacen suponer que no se verían necesitados de más provisión en caso de necesidad.


En la foto de la derecha tenemos una vista general del patio de armas. El recinto tiene una superficie aproximada de 2.000 m2. A la izquierda vemos la poterna que da a la ladera oeste, ubicada en una pequeña barbacana invisible desde el río por estar a un nivel más bajo que la muralla. En el centro aparece el aljibe. Se aprecia la pequeña puerta que da acceso a la escalera del mismo. En primer término está la llamada Torre de Carocha que, al parecer, era en tiempos de los árabes un ribat dentro de la fortificación. Su puerta se abre hacia el SE, en dirección a La Meca.



A la izquierda podemos ver la puerta de acceso al castillo. Como se aprecia, la fábrica es totalmente diferente a la de la torre del homenaje, ya que la datación de esta es muy posterior a la de la fortaleza. En este caso es una mezcla de cantería mayoritariamente de pizarra con una burda sillería esquinera. La puerta, literalmente embutida entre los dos torres que la defendían, tras un corto pasillo da a un pequeño patio interior situado a la izquierda tras el cual, haciendo un recodo, está el patio de armas. Esta zona del castillo fue modificada por los almohades a finales del siglo XII. Las torres son de planta diferente: la de la izquierda es cuadrangular, y la de la derecha un semicirculo bastante irregular. En la bóveda interior se aprecia aún  lo que pudo ser la altura original de la puerta, con un vano coronado por un arco de herradura.



Finalmente, veamos una comparativa entre el plano del planta levantado por Duarte de Armas y uno moderno. Aparte de los errores propios de alguien que no disponía de modernos elementos de medición, podemos hacernos una clara idea de las modificaciones sufridas a lo largo del tiempo.



En el plano de Armas, sombreado en verde podemos ver la cerca de la villa a izquierda y derecha, en las zonas en que se unía al castillo. En rojo, lo que era la vivienda del alcaide construida en 1480 y de la que actualmente solo quedan los cimientos. En azul, la capilla, situada justo detrás de la puerta de acceso y actualmente desaparecida. En el plano moderno, sombreado en amarillo, la zona que ocuparía aproximadamente el ribat almohade. La Torre de Corocha sería en ambos planos la situada en la esquina superior izquierda del recinto.

En conclusión, aunque su historia militar no haya estado llena de actos heroicos y asedios terribles, el castillo de Mértola merece una visita por sus peculiaridades morfológicas. Además, las recientes excavaciones han sacado a la luz la antigua villa árabe, lo que no deja de tener su interés salvo que se hayan dedicado a llenarlo todo de letreros chorras y hayan cubierto los cimientos con pasarelas de madera, cosa que no me extrañaría a la vista de lo que ya hicieron antes en el castillo. Aparte de eso, las vistas del entorno desde la azotea de la torre son prodigiosas, y motivo de buenas fotos.

En fin, ya está.

Hale, he dicho...




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