jueves, 22 de diciembre de 2011

Fuerte de São João Baptista da Foz





Distrito de Oporto

Coordenadas: 41º 08' 56'' N // 8º 40' 28'' O

El origen de esta peculiar fuerte es bastante original. Su construcción no se debió a reformas llevadas a cabo sobre anteriores fortificaciones medievales, ni tampoco fue edificado ex novo para defender un punto de tan vital importancia estratégica como el estuario del Duero. Eso vino después, a raíz de la Guerra de Restauración. Su origen se debe a algo tan fuera de lugar como una iglesia. Sí, una iglesia. Veamos el por qué...

En 1527, el obispo de Viseu, Miguel da Silva, hizo construir en ese lugar una iglesia que, por cierto, fue el primer edificio estilo neo-clásico de Portugal. Junto a ella, se edificó también una abadía encomendada a la orden benedictina, así como una zona palaciega para servir de residencia al obispo en cuestión. Debido a su situación, excesivamente proclive a ser blanco de posibles ataques provenientes del mar, la reina regente doña Catalina hizo rodear con una muralla todo el complejo eclesiástico formado por el palacio episcopal, la abadía y la iglesia que, consagrada a San Juan Bautista, dio luego nombre al fuerte.


Precisamente fue la importancia estratégica del emplazamiento lo que hizo que, el 16 de agosto de 1570, se iniciaran las obras de construcción del mismo, las cuales fueron costeadas íntegramente por la Cámara Municipal de Oporto debido al constante temor reinante en la ciudad a los ataques de piratas y corsarios. El proyecto inicial fue encomendado al arquitecto Simão Ruão, siendo veedor de las obras João Gomes Silva, hombre de confianza del rey don Sebastião, que vemos en la imagen de la izquierda.

Con la llegada de la Guerra de Restauración, quedó patente que el fuerte original estaba ya totalmente desfasado, por lo que el rey don João IV encargó al entonces Ingeniero Mayor del Reino, el francés, Charles de Lassart, llevar a cabo las reformas necesarias para adaptar la fortificación a la artillería de aquella época, la cual no tenía ya nada que ver con las añejas bombardas de apenas 80 años antes. Las obras, que dieron comienzo en 1646, destruyeron casi por completo la iglesia y la abadía que fueron la base primigenia del fuerte. La conclusión del conflicto no supuso en modo alguno su pérdida de utilidad militar, ya que permaneció guarnecido por numerosos contingentes de tropas regulares durante todo el siglo XVII hasta que, a finales del mismo, en 1696, fue ocupado por el Tercio de Infantería de Oporto, el cual era sufragado íntegramente por la Cámara Municipal de la población.

A finales del siglo XVIII, en 1798, la puerta de armas original fue sustituida por otra nueva de estilo neo-clásico diseñada por Reinaldo Oudinot, provista de un puente levadizo que salvaba el foso exterior que circundaba la fortificación y del cual no quedan apenas restos, habiendo sido  cegado en una fecha indeterminada. Aún en pleno siglo XIX fue protagonista de acciones militares, la primera de ellas el 7 de junio de 1808, cuando su alcaide, el sargento mayor Raymundo José Pinhero hizo ondear en el fuerte la bandera portuguesa contra la invasión napoleónica, siendo este el primer acto de resistencia contra las tropas francesas en Portugal. Finalmente, tras las Guerras Liberales, siguió siendo usado como acuartelamiento del Regimiento de Infantería nº 18 hasta su disolución en 1934.

Tras un período de abandono, actualmente alberga en su interior dependencias de la Delegación Regional del Instituto de Defensa. La entrada al recinto es libre. Bueno, esta es su historia. Ahora toca estudiarlo un poco...

Para mejor comprensión, ahí pongo una foto cenital del conjunto que estos señores tan amables de Google me ceden cada vez que las necesito.






Sombreado en amarillo vemos lo que fue la antigua iglesia de São João, alrededor de la cual, actualmente bajo un techado moderno, estaba parte de la abadía benedictina. En azul tenemos la puerta de acceso al recinto, junto a la cual quedan escasísimos vestigios del foso exterior. Como se ve, el resto del contorno del edificio está actualmente a nivel del suelo. En rojo vemos el foso interior, ocupado en parte por restos de dependencias cuarteleras. Finalmente, sombreado en verde, vemos la rampa de acceso al terraplén superior. Veamos algunas fotos en detalle del recinto:



Ahí tenemos la puerta construida en 1798. En los óvalos blancos aparecen los huecos para las cadenas del puente levadizo y, en círculos rojos, las cañoneras que permitían hacer fuego cruzado contra todo aquel que se acercase a la puerta. De hecho, todo el perímetro exterior de la fortificación está literalmente cubierto por buzones y troneras fusileras, sobre todo en la zona que mira a tierra por ser la parte más vulnerable del recinto. El corto túnel de la puerta dispone también de troneras fusileras a cada lado del mismo, concretamente tres a la derecha y cinco a la izquierda.


A la derecha podemos ver parte de la obra exterior, concretamente la que mira hacia el estuario del Duero y el mar. Obsérvense las dependencias que quedan dentro del foso interior, así como el elevado número de buzones. Al parecer, en ese foso se abren accesos a una serie de galerías y casamatas usadas como pañoles. Por desgracia, esa zona del edificio no ha sido restaurada ni limpiada de escombros y maleza, por lo que no hubo forma de dar con los accesos de marras.


A la izquierda vemos el medio baluarte orientado al sur. Además de buzones dispone en sus caras de troneras fusileras. Obsérvese que la altura del parapeto no permite el uso de la típica banqueta, y de ahí las troneras. En cuanto a los buzones, merece la pena reparar en su peculiar morfología, con un escalonado en todo el paramento interior que permite apuntar hacia los lados del recinto, cubriendo así la playa cercana.


En esa otra imagen tenemos el tramo norte del foso. A la derecha se ve parte de lo que fue la abadía, en muchos tramos macizada literalmente con mortero para regrosar el muro cuando se edificó el fuerte. El saliente que aparece al fondo es uno de los baluartes del recinto principal y, en el extremo superior derecho de la foto asoma el arco del altar mayor de la antigua iglesia. La parte macizada, según se intuye a pesar del mal estado en que se encuentra, debió estar provista de un parapeto con banquetas fusileras.



Y ahí tenemos lo que fue la iglesia, cuya techumbre fue derruida y sus materiales usados para las obras del fuerte. Su espacio fue utilizado como patio de armas por la guarnición. La puerta que se ve a la izquierda da a antiguas dependencias del templo, que aparecen en la parte derecha de la foto anterior. Hay otra más, fuera de encuadre, que da al foso. Las de la derecha dan al interior del recinto, adaptado como cuartel. La iglesia fue expoliada de tal modo que hasta su solería, formada por losas de granito, fueron sacadas y usadas en las obras de marras.


A la derecha podemos ver la parte superior del recinto del fuerte. Al fondo aparece la rampa de acceso al terraplén. A la izquierda, las dependencias cuarteleras. He visto fotos de los años 60 en las que se ve que aún eran usadas por personal civil como vivienda. Quizás fueran para el funcionariado del servicio telegráfico del ejército, que ocupó el fuerte tras la disolución del regimiento de infantería que lo guarneció hasta 1934.



En fin, con lo mostrado creo que el personal se hará una idea del conjunto. Para ver más fotos, un pinchazo aquí y os enlazo con castillosnet.org, donde hay bastantes más imágenes del fuerte. Esperemos que algún día terminen de limpiar de escombros toda la parte externa del recinto, ya que bajo la porquería y la maleza debe haber aún multitud de dependencias por descubrir que harán las delicias de los aficionados a estos temas. Como foto de cierre dejo una imagen de la garita junto a la cual, según reza la lápida de bronce que vemos junto a la misma, se ondeó la bandera portuguesa en 1807 por orden del alcaide del fuerte.

Bueno, ya está.

Hale, he dicho...








No hay comentarios: