jueves, 1 de diciembre de 2011

Fuerte de Zambujal





Distrito de Lisboa

Coordenadas: 38º 56' 57'' N // 9º 23' 21'' O

Durante la ocupación francesa en Portugal, el ejército luso-británico al mando de sir Arthur Wellesley (luego duque de Wellington) tuvo enormes dificultades para detener el avance de las tropas del general Masséna hacia Lisboa. La caída de la capital del reino no solo supondría un gran descalabro a nivel moral, sino ver cerrado el principal puerto del país, por donde entraban refuerzos, armas y provisiones para poder hacer frente a las acometidas del poderoso ejército francés. Ante la imposibilidad de derrotarlos en una batalla campal definitiva que obligara a Masséna a retirarse, Wellesley optó por llevar a cabo la tradicional táctica de tierra quemada, a fin de privar de sustento al ejército invasor y, por otro lado, construir una línea fortificada que cerrase el paso hacia Lisboa. Este sistema defensivo en profundidad fue conocido como Líneas de Torres Vedras.



En el mapa de la derecha podemos ver en qué consistía. El 20 de octubre de 1809, Wellington entregó al teniente coronel de ingenieros Fletcher un memorando con instrucciones concretas de como fortificar el paso hacia Lisboa y el estuario del Tajo, formando dos líneas defensivas correlativas ocupando toda la península de este a oeste, y una tercera rodeando la capital  del reino. Para guarnecerlas se tenía previsto dotarlas de 39.495 hombres y 628 cañones distribuidos en 153 fuertes, fuertes de campaña, como el que vamos a estudiar a continuación, reductos y baterías que cubrían con su fuego cada valle, cada carretera y, en definitiva, cada paso por donde pudiera introducirse el enemigo. Las obras se llevaron a cabo en el más absoluto secreto, a fin de que el ejército invasor no tuviera la más mínima idea de la disposición de las fortificaciones, su guarnición y su potencia de fuego. El secretismo llegó al extremo de que ni la oficialidad portuguesa y británica ni, por supuesto, los obreros, tenían noción de la magnitud del proyecto, el cual solo era conocido en su totalidad por los altos mandos que participaron en el mismo. El 11 de noviembre del siguiente año, con la totalidad de las obras concluidas, las fortificaciones fueron activadas y ocupadas por sus respectivas guarniciones. Este es, resumidamente, el origen de esta sofisticada línea defensiva. Veamos ahora el fuerte...

El fuerte de Zambujal era la obra nº 95 (todas estaban numeradas), integrado en la segunda línea que aparece en el mapa superior. Concretamente, su ubicación estaría en el extremo oeste, cercano a los fuertes de Carvoeira y de São Julião. La misión del fuerte de Zambujal era defender, como se ve en la imagen de cabecera, el desfiladero de Fonte Boa da Brincosa, el valle de la Senhora do Porto y la carretera a Carvoeira, para lo cual fue dotado con una guarnición de 250 hombres y dos cañones de 9 libras. Como podemos ver en el plano inferior, se trataba de un reducto excavado en el terreno rocoso de la cima sobre la que se asienta, en el que se distribuían las dependencias cuarteleras y el pañol de munición. A la izquierda, casi al borde del cerro y antecedida por un pequeño foso, vemos la batería provista de cuatro cañoneras que quedaba unida al reducto mediante un túnel excavado en la roca. Todo el conjunto estaba rodeado por un foso, un talud y una empalizada fabricada con troncos. Al estar construido a base de excavar el terreno, su presencia era prácticamente invisible para todo aquel que cruzara por en barranco que se abre ante la fortificación.






En la foto de la derecha podemos ver el aspecto del foso. Aunque su anchura y profundidad no parecen nada del otro mundo, el elevado talud que hacía las veces de muralla sí podía resultar una verdadera complicación a posibles asaltantes. La defensa podía complementarse con estacadas y sembrando con abrojos el fondo del foso. Además, todo el perímetro del talud contaba en su interior con una banqueta corrida para que los fusileros pudieran abrir fuego a resguardo de los disparos del enemigo.



En la foto de la izquierda se pueden ver los restos de los traveses de tierra que aparecen en el plano. Estos traveses estaban destinados a impedir que, en caso de detonar una bomba o una granada en el interior del recinto, la metralla lo barriese de punta a cabo, diezmando a la guarnición. Los alojamientos de la misma eran construcciones muy básicas a base de tapiales y madera a fin tanto de agilizar la conclusión de las obras como de abaratar los costos al máximo. Recordemos que se trataba de edificar más de 150 fortificaciones en el menor tiempo posible. A la derecha se ve la escalera de acceso al túnel que conducía a la batería.



Ahí tenemos el camino cubierto que comunicaba el reducto con la batería. Al fondo aparece la puerta del túnel. Este camino estaba comunicado con el foso, por lo que disponía de una empalizada para cerrar el paso en caso de ser atacados. En la parte superior se ve el talud del reducto, desde donde la guarnición podía hostigar con fuego de fusilería al enemigo en caso de que estos se hicieran con el control de la batería. Por otro lado, si los asaltantes lograban poner en posición una de las piezas contra el reducto, la rampa del túnel impediría que el proyectil llegase al interior del recinto.



Finalmente, a la izquierda tenemos un croquis del emplazamiento de una de las bocas de fuego. Curiosamente, en las excavaciones realizadas hace pocos años para la restauración del fuerte, aparecieron restos de la madera del entarimado de las plataformas. Aunque la batería estaba dotada con dos cañones, el disponer de cuatro cañoneras le permitía cubrir un amplio sector ante la misma con solo cambiar el emplazamiento, cosa que se llevaba a cabo en pocos minutos. Si a la potencia de fuego de su artillería unimos el fuego de fusilería de su guarnición, además de lo elevado de su posición, se puede decir que el fuerte de Zambujal cerraba con llave el paso que le estaba encomendado. De hecho, las Líneas de Torres Vedras no pudieron ser franqueadas por el ejército francés, el cual no tuvo más opción que comenzar su retirada en febrero de 1811.

Como foto de cierre, dejo una imagen del túnel tomada desde el reducto. Obsérvese que, aparte de la natural pendiente al estar la batería situada en una cota más baja, tiene cierta curvatura para, como se dijo más arriba, impedir que un proyectil disparado contra el reducto fuera a parar al interior del mismo.

Hale, he dicho...