jueves, 18 de octubre de 2012

Memento mori vial






Desde hace cosa de unos cuantos años, ha proliferado la costumbre por parte del personal de marcar el lugar de fallecimiento de algún deudo que ha pasado al Más Allá como consecuencia de un accidente de tráfico. Cualquiera que circule por las carreteras hispanas sabrá de lo que hablo: ramos de flores de plástico sujetos a un guardarraíl, a una señal de tráfico, un poste o, en algunas ocasiones, hasta un pequeño mausoleo.

Memento mori, como algunos ya sabrán, es un aforismo latino que significa recuerda que vas a morir. Y, ciertamente, aparte de su función piadosa hacia el difunto, nos pone sobre aviso de que las carreteras son unos lugares sumamente peligrosos, traidores, y que no debemos bajo ningún concepto bajar la guardia cuando circulamos por ellas si queremos evitar que seamos nosotros los protagonistas del recordatorio plastificado floral de turno.

La primera vez que vi uno de estos exornos viales fue en la N-630, antes de llegar al lugar que llaman Las Pajanosas. En aquella época era algo rarísimo de ver, y más de éste tipo en cuestión ya que era un pequeño monolito de obra con un azulejo donde aparecía, ya bastante deteriorado, un retrato del muerto precedido de una elegía en la que, a duras penas, se leía que había sido un tipo estupendo y todos los elogios que se dedican a los que abandonan el mundo aunque durante su estancia en el mismo hayan sido peores que Herodes. Dicho monumento lleva ahí la torta de años, y corresponde a una época en que por las carreteras circulaban más carros tirados por mulos que vehículos a motor. En fin, a saber como fue la cosa. En todo caso, he ahí el monolito que ha sido restaurado al parecer, ya que ha recuperado los textos y la imagen del difunto:







Años mas tarde, en una curva en la carretera que va a Ronda y donde los amantes de desafiar a la de la guadaña circulando sobre dos ruedas apretaban el acelerador en demasía, se montó una verdadera exposición de cascos de motorista. Al parecer, bastantes perdieron el desafío porque entregaron la cuchara en la curva de marras. Curiosamente, y a pesar de la lúgubre advertencia de varios cascos deteriorados por el encontronazo puestos en fila en la cuneta, a los retadores de siempre parece que les daba una soberana higa el aviso, porque la colección fue aumentando. 

Hoy día, estos recordatorios han aumentado de forma notable, y raro es pasar por una carretera sin que se vean algunos de ellos. En bastantes casos, cosa curiosa, los accidentes tuvieron lugar en sitios que en apariencia carecían de peligro: rectas, lugares con buena visibilidad... Igual es que se quedaron dormidos, o estaban enganchados al puñetero móvil, o cambiando el CD, o que el imbécil de turno que venía de frente fue el imprudente que, al cabo, asesinó a otro por obra y gracia de su estulticia superlativa. 

Bueno, ahí dejo algunas muestras más de lo dicho. Se han aplicado diversos tipos de retoque a fin de darles un poco más de morbo, que nunca está de más:

Desconozco si este se pegó el trompazo por ir a más de 50 o porque no había otro sitio donde poner el ramo plastificado...






Este se puede ver en una recta bastante despejada en la SE-3405, carretera que cuenta con un nivel de bajas sumamente inquietante por cierto. 






Esta otra está en la misma carretera, si bien en este caso junto a una curva en doble S bastante puñetera. En fin, ésta está justificada de algún modo.






Este está en un carril terrizo, lugar un tanto peculiar para fenecer de un accidente salvo que el occiso se cayera del tractor y lo arrollara la grada o algo así pero, en fin, todo es posible.






Este último se encuentra en la A-8077. Como se ve, es un verdadero monumento funerario vial, con foto del difunto, elogios y recordatorios varios y abundancia de flora plastificada. Suele estar siempre bastante cuidado (paso con cierta frecuencia por ese lugar), así que cabe suponer que echan bastante de menos al pobre. No somos nada, carajo...






Una vez oí decir que en Francia, el gobierno pone en los lugares donde ha habido accidentes mortales varias siluetas negras, tantas como personas hayan fenecido. Una especie de fantasmas que nos avisan de forma aún más tétrica que estos recordatorios florales. Supongo que serán más efectivos, porque aquí el personal sigue cayendo como moscas a pesar de tanta flor y tanta cruz. 

Hale, he dicho...

4 comentarios:

Mariano Miguel dijo...

Muy interesante, estimado Amo del Castillo. Nosotros acá tenemos algunas similaridades, aunque generalmente se ven gran cantidad de monumentos rojos dedicados al Gauchito Gil o pilas de botellas con agua ofrecidas a la Difunta Correa. No suelo ver, sin embargo, al menos por las rutas que transito, cruces con flores como en sus tierras. Saludos.

Amo del castillo dijo...

Aquí es que somos muy dado al floripondio, Sr. Mariano. En todo caso, ¿quiénes son el Gauchito y la Difunta esos?

Mariano Miguel dijo...

Se trata de unas especies de santos populares que no están comprendidos dentro de la liturgia católica, pero que tienen gran cantidad de devotos. Por ejemplo, si uno se cruza con un santuario de la difunta correa, es menester dejarle una botella con agua, pes esta mujer murió de sed pero mantuvo a su hijo amamantándose de ella post mortem.

http://es.wikipedia.org/wiki/Difunta_Correa

http://es.wikipedia.org/wiki/Gauchito_Gil

Un gran saludo


Amo del castillo dijo...

Carajo, imaginar al nene mamando de la muerta da repullo... Qué asco, coño