jueves, 22 de noviembre de 2012

La Edad Media, la Edad de los Símbolos






Los símbolos han estado presentes en el mundo desde los tiempos más remotos. Desde hace miles de años, el hombre no ha parado de idear o de querer ver símbolos que representan los temas más variados tanto de lo material como de lo espiritual. Obviamente, no pretendo hacer un compendio de simbología, ya que ni éste es el lugar adecuado ni, además, tengo el conocimiento para ello. Para los aficionados a este apasionante tema ya hay obras bastante completas como las de Chevalier o Cirlot, donde se enumeran de forma exhaustiva.

Mi empeño es muchísimo más modesto. Se trata simplemente de iniciar a los que  lo desconozcan en la simbología que podemos ver en determinados edificios medievales de España, los pequeños entresijos que rodean a esas figuras, tanto de animales como de personas como vegetales. Porque una cosa sí debemos tener clara: no hay un solo detalle en la decoración de uno de estos edificios que no tenga su significado. No hay una sola talla que esté puesta por las buenas, ni hay nada que sea superfluo. Y los canteros medievales, verdaderos expertos en la materia, se despacharon a gusto con ello, legándonos todo un repertorio simbológico de lo más variado.

Así pues, estas entradas dedicadas a estos temas nos permitirán ver de otra forma la decoración de iglesias, monasterios e incluso castillos que pueblan nuestra geografía. Ya no podremos decir solo "qué cosa más chula" o "vaya trabajera que se tomaron", o incluso "¿qué leches pinta ahí un burro, o un cocodrilo, etc.?". Como digo, todo tiene su por qué. Y si nos versamos en la materia, pues también podremos sorprender gratamente a la parienta y demás familiares y afectos que nos acompañen a la excursión de turno, incluyendo el mentado cuñado que se apunta a todas para devorar de gañote filetitos empanados y suculentas tortillas de patatas.

La riqueza simbológica hispana es inmensa. Tanto en el arte románico como en el gótico tenemos cientos y cientos de ejemplos a cual más interesante o descriptivo. Y conste, este no es un trabajo dedicado a la vertiente esotérica que tanto gusta a algunos. Se hablará de la simbología "real". O sea, del significado que tal objeto, animal o persona tenía en aquella época.

¿Y a santo de qué tanto símbolo y tanta historia? Pues digamos que podríamos dar dos razones básicamente, a saber: una, la necesidad de plasmar los dogmas de la fe cristiana de forma esquemática. Al cabo, los símbolos representan una idea, real o abstracta. Por otro lado, quizás la necesidad de la iglesia de comunicarse con una población analfabeta en un 99,9%. Nadie sabía leer la palabra "perro", por ejemplo. Pero si veían una talla de un perro, todos sabían lo que representaba. Y si además los curas se preocupaban en informar al personal que el perro representa tal cosa, pues se lo ponían más fácil.

Finalmente, quiero comentar un detalle que no deja de tener su importancia: un cantero medieval, como ya podemos suponer, estaba harto de ver perros o burros. Pero a la hora de representar determinados animales, digamos que tenían que tomarse ciertas "licencias artísticas" porque, simplemente, no los habían visto en su vida y, o actuaban de oídas o inspirados en las fastuosas páginas de los beatos de la época, cuyos autores, evidentemente, tampoco habían visto dichos animales. Y lo mismo podemos decir acerca de los seres mitológicos, monstruos y demás bichos raros que, aunque se basaban en un patrón concreto, su creación quedaba al arbitrio del cantero.  De ahí que, a veces, sea verdaderamente complicado, al menos para los que solo sabemos un poco de la materia, discernir qué animal estamos viendo. Por otro lado, tenemos la implacable acción del meteoro que, durante siglos ha ido desgastando las formas hasta el punto de que, en algunos casos, son irreconocibles y, para terminar, incluso el capricho del cura de turno que veía como algo pecaminoso tal escultura y, simplemente, la mandaba destruir.

Añadir solo que no se irán explicando dichos símbolos a modo de diccionario sino "in situ", tomando como ejemplo tal o cual iglesia o lo que sea. De esa forma podremos hacernos una idea del conjunto que puede ser aplicable a otros edificios similares, o que la decoración vista en una entrada sirva de guía para identificar otra similar en un edificio diferente. 

Bueno, sirva esta breve entrada de introito a la cuestión y como inauguración de esta nueva serie de etiquetas porque mucho me temo que el armamento medieval lo tenemos ya cuasi agotado, y habrá que ir buscando nuevos alicientes para proseguir, digo yo. ¿O no?

Hale, he dicho...

Post scriptum: A medida que se vayan publicando entradas, serán muy de agradecer las diferentes aportaciones y opiniones del personal, así que no se corten vuecedes y, si tienen algo que decir, díganlo. Amén.

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