Coligo, dilectos lectores, que todos los que somos aficionados a estos temas nos produce una extrema gratificación la idea de poseer las armas que vemos reflejadas en las iluminaciones de la época. Quién no querría blandir, aunque no sea ni para cortar un rábano, una fastuosa espada, o hacer el gamba un rato con una maza, o deleitarse un ratito los domingos por la mañana ensañándose con un muñeco de paja al que hemos pegado una foto tamaño natural de la jeta de algún enemigo (el jefe, la suegra, etc.) con una alabarda.
Obviamente, las réplicas de estas armas no están al alcance de todos los bolsillos, y menos en los inquietantes tiempos que corren. Pero algunas son relativamente fáciles de elaborar, no requiriendo para ello grandes habilidades manuales y, lo más importante, un gasto de dineros difícil de arrostrar. Como algunos ya sabrán, tiempo ha intenté finalizar un martillo de guerra, pero me quedó demasiado grande y ahora uso la cabeza de armas para rascarme el lomo en sitios donde no llego, así que dejé de momento aparcado ese chisme. Pero el otro día vi en casa un pequeño bate de beisbol que no sé de donde leches habrá salido, así que mi inquieto cerebro se puso en marcha inmediatamente. Era la base perfecta para elaborar una porra como las que aparecen en la Biblia Maciejowski y a las que en su día ya dediqué una entrada.
¿Ya la han visto? Vale, prosigo...
Así pues, con un mínimo de ingredientes puede uno fabricarse una de estas maravillosas porras, bien para colgarla de la chimenea, bien para convencer al vecino de que ponga la música más baja, o incluso para los recreacionistas que quieran gastar poco y portar un arma de época poco vista. Veamos el proceso:
En la foto inferior tenemos los ingredientes: el bate, unos cuantos clavos de herradura, tantos como hileras queramos poner, y un cordón de cuero o de algodón para forrar la empuñadura. Los útiles: una cinta métrica de costura para calcular donde irán los clavos, un trompo con una broca de 2,5 mm. y un avellanador. Ah, y un serrucho.
Primer paso: cortar el tope de la empuñadura del bate y eliminar pintura y barniz. Para ello, nada mejor que un trozo de cristal roto. Una vez eliminado todo, lijado al canto y marcamos los orificios. A continuación, si queremos darle a la madera un tono más oscuro, podemos teñirla con nogalina. Es un tinte que venden en todas las droguerías y se disuelve en agua. Basta una mínima cantidad, y se le darán tantas manos como oscuro queramos ponerlo. El tono que se ve en la foto es producto de tres manos, que se deberán aplicar una vez seca la anterior.
Segundo paso: perforar y avellanar tantos orificios como clavos vayamos a poner. Los clavos son demasiado largos, así que hay que cortarlos y dejarles solo un par de centímetros de punta. El avellanado es para que la base tronconónica de los clavos quede un poco embutida, que queda más molón. En la foto inferior podemos ver la porra con todos los orificios preparados para recibir los clavos.
Tercer paso: damos una mano de aceite de linaza con secante para darle a la madera un aspecto satinado. Lo venden en todas las droguerías. También vale cera para muebles o el reparador ese que venden para disimular los arañazos en la madera. Luego embutimos los clavos procurando que, al ser troncocónicos, queden todos en la misma postura. Una vez acabado ésto, procedemos al encordado de la empuñadura, que en mi caso lo he hecho con un cordón de algodón al cual, una vez terminado, le he dado una capa de cola blanca diluida con agua para fijarlo mejor. Y ya está. Más fácil, imposible. Vean el resultado, vean...
Chula, ¿eh? Ésta porra sería de una mano. Si la queremos de dos manos, pues nos hacemos con un bate normal o un mango de pico al que habrá que darle la forma adecuada. Una puntualización: no es fácil encontrar los puñeteros clavos de herradura, así que si vuecedes no encuentran ninguna ferretería donde los vendan, siempre se puede uno buscar la vida en algún picadero, preguntando por el herrador. Otra puntualización: no quedarse corto con los clavos. Yo compré 16 (no son precisamente baratos), pero,una vez acabado el trabajo, me hubiera gustado con más, así que el lunes me acercaré a por otro lote para erizar aún más la porra añadiéndole una hilada por abajo, e intercalando otras entre las que ya hay con un clavo menos por hilada. Así pues, tengan claro cuántas hileras tendrá la porra en cuestión, ya que una vez puestos los clavos saben a poco.
Y si alguien se quiere fabricar un goedendag, el Sr. Ismael muestra en su blog como elaborar uno partiendo de un mango de azada y un punzón viejo. Bueno, esto es todo. Una vez liquide la porra añadiéndole las hiladas que he mencionado, lo siguiente será un mayal, que sólo requiere un mango, un cacho tubo de hierro, unos trozos de cadenas y algo que le añada peso al final de cada tramo, que ya veré como lo hago.
En fin, como vemos, es bastante factible fabricarse uno mismo armas de éste tipo que, aparte de darnos satisfacción, nos permitirán pasar un rato entretenidos.
Hale, he dicho...





13 comentarios:
Desde luego, lo que no se le ocurra a su señoría....
Pilarita, ya sabes que soy muy creativo, jejeje...
¡No te veía yo tan metido en esto del bricomedievo!
Aunque no lo parezca, soy bastante polifacético, Sr. Axil. Además, siempre he sido bastante manitas, y me hacía ilusión irme haciendo de una pequeña colección de chismes de estos.
Un saludo
Muy muy linda, creo que me ha servido para comprender mi imposibilidad de seguir viviendo sin una de esas, me encanta como quedan los clavos.
Suerte con el otro poryecto. Un saludo.
He estado ideando cómo hacer un magual o mayal, lo más difícil compartirás que es la bola.
Lo que me imagino es forjar algo lo más parecido a una esfera para luego taladrarle agujeros por donde colocar las púas como en un croquis que pusiste una vez.
Puenso que funcionaría hacer los agujeros no apuntando directo al centro de a efera, sino con inclinaciónes aleatorias, de modo que cuando meta la púa esta tenga la "espiga" torcida en un ángulo importante, lo que sumado a ira a presión y al rojo espero que de de solídez, no sé si me expliqué bien....
¡Muy buen trabajo, estimado señor! Veo que ha puesto finalmente manos a la obra. Estoy maquinando dónde conseguir esos clavos (como bien aclara). Por aquí, imposible. Lo que sí, resultaría muy interesante forjarlos.
¡Salud!
Sr. Ismael, le recuerdo que los mayales podían llevar como cabeza de armas las cosas más variopintas, tales como aros con petos, o simples formas trapezoidales de hierro. Si da un repaso a la entrada que publiqué al respecto, verá que no solo llevaban bolas. En todo caso, para un experto de la forja como vos no creo que sea ningún problema. Aunque si persiste en lo de la bola, ¿no conoce a nadie que juegue a la petanca? Y si no, pues acuda a uno de esos bazares de chinos (supongo que los habrá en su tierra) y se compra un juego. Le saldrá bastante barato, y son tres bolas cada juego.
Hale, suerte con el proyecto.
Un saludo
¿No hierran a los caballos en su tierra, Sr. Mariano? Seguro que hay algún picadero cerca de donde vive donde, obviamente, le darán razón de algún herrador. No creo que use tornillos para herrar los caballos, supongo.
En todo caso, como bien dice, siempre puede forjarlos. De hecho, los que venden aquí son de forja. Si se fija en los de la foto, no hay dos iguales, lo que le da aún más encanto a la pieza.
Salve, frater
Sí, estoy rodeado de agrupaciones ecuestres gauchescas. Por allí los conseguiré y también intentaré forjarlos (o al menos estará en mi amplia lista de cosas interesantes a forjar.
¡Vale et valete!
Pues nada, Sr. Mariano, recurra a los gauchos esos y que le faciliten tres docenas de clavos. Si se niegan, les muestra el proyecto de falcata y les jura estrenarla en el pescuezo de sus pencos. Seguro que claudican.
Ya me dirá como le va con la porra de marras.
Un saludo
Hombre, mercados chinos hay a montones, pero ese juego aquí es casí desconocido, nunca he visto un juego de esos ní en tiendas de deportes, lo que es una lástima, hasta para hacer herramientas pueden servir.
La variante de la bola hecha con aros es muy interesante, pero no me gusta demasiado al igual que las otras opciones. Mi sadismo no quedará satisfeco más que con la clásica bolita erizada jejeje
Veremos que se le hace, un saludo y suerte con los proyectos.
Ha, muy feliz año, y cuidado si te vas con el tal Marcelino a festejar eh.
Pero si la petanca es más universal que saltar a la comba, leñe. Bueno, otra opción sería rebuscar en una chatarrería bolas de rodamientos. Son de un acero cojonudo.
Yo he optado de momento por un mayal. Para los terminales, me he acordado que tengo unos plomos de pesca fastuosos en forma de pera que están fabricados de bronce y quedan chulísimos de la muerte, así que ya tengo faena para estos días.
Por lo demás, no puedo festejar nada con Marcelino. Lo han detenido por conducir borracho perdido mientras iba de jolgorio con 4 putas en el coche. Es un insensato. Cualquier día de estos lo deportan por golfo.
Y que pase vuecé una feliz Nochevieja y esas cosas que se dicen.
Un saludo
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