lunes, 26 de marzo de 2012

Curiosidades: Siete gazapos vampíricos


En una entrada anterior ya comenté un gazapillo de la celebrada película "Drácula, de Bram Stoker" (1992). Pero tiene más, que no he podido poner antes porque el programilla que tenía para editar vídeos era de prueba y he tenido que agenciarme otro. Es posible que más de uno que haya visto esta película haya reparado en ellos pero, por si a algún despistado se le han pasado por alto, pues ahí van...




















Gazapo nº 1

Este lo tenemos nada más comenzar la película. Mientras la voz en off de Van Helsing cuenta que Constantinopla ha caído y que un caballero de la Orden del Dragón se va a escabechar turcos, aparece la mano de Drácula empuñando su espada. En la siguiente foto lo tenemos en plena batalla y, curiosamente, ha cambiado de espada. Además, su mano va desprovista del guantelete. En la tercera toma, de regreso de la batalla, vemos que vuelve a cambiarla, esta vez por la que vimos en primer lugar. Por cierto, por si alguien no lo sabe, el que hace de pope ortodoxo es Anthony Hopkins.




Gazapo nº 2

Sarao en casa de Lucy Westenra. En la primera foto vemos al valeroso Quincey P. Morris con su sombrero en la mano mientras Lucy consuela al patoso doctor Seward, que acaba de darse una costalada importante nada más llegar a la fiesta. Lucy se levanta a recibir al honorable lord Arthur Holmwood y, mira por donde, el sombrero desaparece de la mano de Morris y va a parar bajo el culo del doctor Seward, el cual se lo entrega un poco aplastado ante el disgusto del yankee.






Gazapo nº 3

El enloquecido Renfield ataca al doctor Seward y le muerde en el lado derecho del cuello. Mientras los loqueros muelen a palos a Renfield para sedarlo un poco, Seward se lleva la mano, con gesto dolorido, al lado izquierdo, o sea, donde no le ha mordido. Debe ser dolor irradiado que le llaman... Curiosamente, esa escena no tiene cortes, por lo que no cabría la posibilidad de que el actor o el director de continuidad olvidaran donde le había mordido. Eso, más que gazapo, diría que es estar en Babia, la verdad...




Gazapo nº 4

No creo que hubiera una tienda de crucifijos en las cercanías del castillo, pero Jonathan Harker aparece con dos diferentes. A la izquierda lo vemos con jeta de susto, tras la célebre escena del lamentón a la navaja de afeitar ensangrentada. A la derecha tenemos la cruz que lleva cuando las tres vampiras, que dicho sea de paso están como tres quesitos, lo están dejando sin hematíes. Como se puede ver, aunque ambos son de la marca "INRI", no son iguales.




Gazapo nº 5

Y en la misma escena de las vampiras tenemos otro gazapillo más. En la foto de la izquierda vemos a Harker reflejado en un espejo ubicado sobre la piltra en la que se lo están merendando. Obviamente, las vampiras no aparecen porque no se reflejan en los espejos. Pero lo importante es que va calzado con botas y polainas hasta las rodillas, las cuales han desaparecido de repente cuando Drácula hace acto de presencia, muy cabreado porque lo han dejado sin merienda. Como vemos, Harker está ahora descalzo, y no creo que haya dedicado ni medio minuto a quitarse botas y polainas.





Gazapo nº 6

Van Helsing y compañía se personan en la abadía de Carfax a purificar el ambiente y tal para desahuciar a Drácula de la misma. Van Helsing saca un libro en el que aparece la fórmula para exorcismos. Como no creo que se lea bien, el texto comienza diciendo: "Sacerdos, seu quivis alius legitimus Ecclesiae minister...". Sin embargo, Helsing exclama: "Abjuro te semper sancti que per iudicem...". Total, que lo que pone el libro es una cosa, y lo que pronuncia es otra. Esta es una de mis finas hiladas, porque la página aparece sólo un instante y no da tiempo a leerla como no atrapes la imagen, pero el gazapo es el gazapo, qué carajo. Por otro lado, la página de marras está a la derecha, mientras que a continuación se ve que Helsing está leyendo la de la izquierda.




Gazapo nº 7

Ya sabemos que, cuando Harker logra escapar del castillo, retorna un tanto desmejorado a casa, con el pelo totalmente encanecido de tanto susto como ha pasado el pobre hombre. En la foto de la izquierda lo tenemos salvando a la atribulada Mina de la seducción a que la somete el desalmado voivoda. Como se ve, tiene el pelo completamente blanco. En la foto central, tras dar caza el vampiro y dejarlo herido de no-muerte (es complicado matar a un no-muerto), aparece con el pelo bastante menos canoso, grisáceo más bien. En la foto de la derecha, cuando Drácula finalmente se mete en su castillo a diñarla, la cámara enfoca a Harker, el cual mira a Mina irse tras el vampiro mientras Van Helsing dice eso de: "Nos hemos convertido en locos de Dios. Todos nosotros...". Pues en ese breve lapso de tiempo ha tenido lugar de echarse un tinte, porque el pelo que luce en esa toma es completamente oscuro.





Bueno, creo que no se me ha escapado ningún gazapo importante pero, si alguien sabe de alguno más, me informe si no le importa. En todo caso, debo hacer constar que la película me ha resultado siempre fascinante, que lo uno no quita lo otro.

Como colofón, ahí dejo una fotillo del castillo de Poenari, en Rumanía. Ese es el verdadero castillo de Vlad Draculea, y no el de Bran, en el cual no puso un pie en su ajetreada vida el desmedido voivoda de Valaquia en quien, en parte, se inspiró Stoker para crear al protagonista de su obra.

Hale, he dicho...



 



Fuerte de São Sebastião, 3ª parte


Bueno, con esta entrada terminamos con todo lo referente a esta peculiar fortificación. En las anteriores se estudiaron la historia de la misma, el fuerte propiamente dicho y, en ésta, las dos cortinas que se mencionaron anteriormente y con las que se unió el fuerte con el castillo medieval. Veamos a foto de abajo:




Marcada en azul tenemos la demominada como Cortina de Lezírias, orientada hacia el este Arrancaba en el fuerte y terminaba en el baluarte A. La zona marcada en verde delimita el trazado de la Cortina de Santo António, que desapareció a raíz de la demolición de las puertas en 1864, tal como se comentó en la entrada anterior. En realidad, ambas cortinas eran una sola. Sus distintas denominaciones obedecen simplemente a que la de Lezírias terminaba junto a un estero del mismo nombre, hoy desaparecido, y la de Santo António a que en ella se abría la puerta del mismo nombre.En rojo tenemos la Cortina de São Sebastião, mirando al este. En morado tenemos la parte de la misma que, al igual que la anterior, fue demolida.

Como vemos, dichas cortinas disponían de cinco baluartes, a saber:

A: Baluarte da Bandeira o da Porta de Santo António (solo quedan restos)
B: Baluarte de Lezírias (en realidad, es el único baluarte, los demás son medios baluartes)
C: Baluarte de Cheio
D: Baluarte de Enterreiro
E: Baluarte de São Sebastião

La localización de las puertas se corresponde con el mismo lugar donde la carretera que cruza el pueblo coincide con el trazado de las cortinas. No hay constancia gráfica de su aspecto, pero al parecer disponían de puerta exterior e interior y casa del guarda. No hay referencias ni se aprecia en los planos de la época que hubiese foso ante ellas. Su defensa estaba encomendada al fuego de fusilería realizado desde las cortinas, y al fuego cruzado desde los baluartes da Bandeira y de São Sebastião con las bocas de fuego emplazadas en el castillo medieval.



La edificación de las cortinas modificó las posibilidades defensivas de parte del fuerte. Si observamos la foto de la izquierda, vemos en rojo que el ángulo de tiro de las piezas emplazadas hacia el norte y el este quedaba anulado, ya que quedaban dentro de la zona cerrada por las cortinas. Sólo tendrían utilidad en caso de ver el interior de la plaza invadido por el enemigo, a fin de repelerlo con fuego de artillería. Así pues, sólo quedaban opetarivas las bocas de fuego orientadas al oeste y al sur: las primeras batían de flanco el baluarte de Enterreiro, y las otras cubrían el estuario del Guadiana.



El municionamiento de los diferentes baluartes debía hacerse a mi modo de ver de la siguiente forma: por mera proximidad, los de São Sebastião, Enterreiro y Cheio deberían ser provistos desde el mismo fuerte. No hay restos de la existencia en sus cercanías de pañoles o respuestos, así que no sería extraño que se suministrasen del reducto principal. En cuanto a los otros dos, posiblemente del edificio que vemos a la derecha, marcado con un círculo negro en la foto cenital del detalle. El respiradero que se ve a la izquierda de la imagen es al parecer de un depósito de agua subterráneo que suministra a la ciudad. Quizás en épocas anteriores era usado precisamente como pañol, siendo su acceso el edificio que vemos en la foto.



En la imagen de la derecha tenemos una panorámica de la cortina de Lezírias. Como vemos, es un simple muro provisto de banqueta para fusileros. Ya se comentó en las entradas anteriores que la resistencia del conjunto no era precisamente de primera clase, sirviendo estas cortinas simplemente para cerrar el paso a tropas de a pie. Un ataque artillero lo demolería con pocos disparos a pesar de su relleno interior de tierra. A la derecha, en primer plano, vemos el terraplén del baluarte de Cheio. Al fondo, el de Lezírias y, en el horizonte, tras el Guadiana, Ayamonte, con la amenazadora presencia del hornabeque del Socorro en el extremo superior izquierdo de la imagen.



A la izquierda tenemos una vista exterior de la cortina de Lezírias, con el baluarte del mismo nombre a la izquierda, en una cota superior. A la derecha, fuera de encuadre, se encontraba el baluarte da Bandeira. El trazado de ambas cortinas se adaptaba al perfil del terreno, manteniendo en todo su recorrido una altura bastante uniforme. El cordón que se aprecia en la zona superior marca el nivel donde empezaba el parapeto.




Como conclusión, ahí dejo unas imágenes aéreas del conjunto fortificado en el que se aprecian tanto el fuerte como las cortinas y los baluartes que las defendían. La inferior corresponde al aspecto que tenía el recinto en 1994, antes de acometerse las obras que le devolvieron el aspecto que vemos en la primera foto.

Aunque, por desgracia, corren malos tiempos para Portugal, esperemos que en pocos años puedan acometer las reformas pendientes y que el fuerte sea finalmente abierto al público de forma permanente. En todo caso, dejo constancia de que se abre para servir de escenario a una magnífica feria medieval a finales de agosto, en la que más de 200 figurantes y recreacionistas representan durante los cuatro días que dura oficios medievales, torneos, banquetes, conciertos, demostraciones de cetrería, etc. Vamos, que merece la pena acercarse a verlo.

Hale, he dicho...