Sí, la maldita musa sigue en la gran puñeta dándose la vidorra padre, así que más temas relacionados con la foto y santas pascuas. Esta va de pinceles.
Doy por sentado que más de uno de los que me leen ya saben de qué va el tema, pero como puede que haya otros que no sepan de qué hablo, pues lo explico. Esto de los pinceles es una maravillosa invención, destinada a crear los efectos más variopintos en nuestras fotos. Hay pinceles de todo lo habido y por haber, desde brochazos pringosos para recrear un efecto Grunge molón a cursiladas con corazoncitos para enviar una postal a la novia. Se aplican fácilmente sobre la foto, creando previamente una capa donde pintar lo que deseamos como si fuera el típico pincel circular de siempre. En la red podemos encontrar miles y miles de pinceles cuya descarga es gratuita. Basta cargarlos a continuación en la herramienta de pinceles de nuestro Fotochó y listo. Elegimos el color adecuado, le damos sus sombras, iluminaciones y demás y quedan de muerte.
Alguno se preguntará para qué leches pueden servir sobre una foto normal. Bueno, las aplicaciones son infinitas. Desde un simple retoque a, como en el caso que muestro en esta entrada, la aplicación de pinceles de árboles y nubes para dar a la foto un aspecto más sugerente. Muchas fotos quedan bastante sositas porque el cielo estaba ese día completamente despejado, y se echa de menos alguna nube que le de majestuosidad al firmamento, o queremos añadir vegetación simplemente para lograr un efecto más sugestivo. Y como una imagen vale más que mil filípicas, veamos un ejemplo:
Ahí tenemos la típica foto fluvial, con su barquita y tal. Pero el cielo está bastante soso, así como la orilla frondosa que resulta un tanto monótona. ¿Forma de arreglarlo? Hela aquí:
Le plantamos unas nubes molonas que den más profundidad a la imagen, y unos árboles para romper la monotonía del fondo. Luego un plugin para darle un efecto más chulo y sanseacabó. ¿Cómo se hace? De lo más fácil. Basta seleccionar el cielo con la varita mágica y, antes de mandarlo a hacer puñetas, seleccionamos el color del mismo con el cuentagotas para reproducir el mismo. Tras eliminar el cielo creamos una capa que rellenamos con el color elegido, le damos un degradado para simular la variación de tonalidad y, a partir de ahí, vamos añadiendo capas con cada nube, árbol, etc. Conviene crear una capa por cada objeto a fin de poder moverlos de sitio, variar el tamaño, etc. sin que influya en lo que ya hemos creado antes. Una vez satisfechos con el resultado, fusionamos todas las capas, aplicamos el plugin y listo. Veamos otro ejemplo:
Ahí vemos las ruinas asquerosas de una fábrica extinta. Me encantan las ruinas asquerosas, debo reconocerlo. Son tan inquietantes... Bueno, en el fondo tenemos un cielo azulito primaveral que es bastante insulso, así que añadimos unos brochazos tanto al cielo de marras como a la superficie de las ruinas. Unas ruinas sin jaramagos resecos no son unas ruinas chulas. Veamos el resultado:
Cambia la cosa, ¿verdad? Ahora es más inquietante, asquerosa y siniestra, efecto que acentuamos aún más con un impactante blanco y negro, que siempre da mejores resultados para este tipo de fotos. Por cierto que, para ello, sigo el método de Rob Carr, por si alguno le interesa. En Youtube hay tropocientos tutoriales que explican detalladamente como se aplica.
Bueno, ya lo saben vuecedes. Si gustan del retoque creativo, a bajarse pinceles a toda pastilla. Una última recomentación: que sean pinceles de alta resolución a fin de que en fotos grandes no pierdan calidad. Y no importa que sean para una versión más antigua que la que tenemos. Yo dispongo del CS5 y me he bajado pinceles para CS2 que funcionan sin problemas. Concluyo comentando que, aparte de lograr efectos que realcen nuestras fotos, es un pasatiempo muy relajante para estas fechas estivales en que, debido a la penuria nacional, más de uno se quedará en casita sin nada que hacer. No sería mala idea retocar las fotos del veraneo anterior para poder decir que, a pesar de todo, uno pudo largarse a la playita de moda, jejeje...
Hale, he dicho...



