viernes, 21 de septiembre de 2012

Recreación virtual de fortificaciones



Apostaría algo a que todos los amantes de la castellología, cuando visitan una fortificación ruinosa, cierran los ojos intentando imaginar como sería su aspecto en sus mejores tiempos. En España, por desgracia, el estado de abandono suele ser la tónica general en nuestro patrimonio castellológico. Pocas fortalezas están adecuadamente restauradas, y en muchos casos caen en manos de los "expertos" de turno que las dejan en peor estado aún con su impenitente obsesión por "fundir estilos en el espacio y en el tiempo", o sea, para cargárselas impunemente y, encima, cobrando un suntuoso estipendio por ello.

Sin embargo, ya que nosotros no podemos restaurar castillos en la realidad, sí podemos hacerlo al menos virtualmente. Bastan un poco de conocimiento de los elementos de que se componían las fortalezas para saber qué es lo que falta y un poco de habilidad con san Fotochó del Píxel Bendito. Es un proceso un tanto laborioso, no voy a negarlo, pero los resultados merecen la pena. Un par de horas o tres bastan para devolver a una de nuestros añejos castillos su aspecto original, al menos de forma aproximada ya que, en muchos casos, los restos que quedan no dan para muchas seguridades. 

A continuación expongo un ejemplo facilito, que no es plan de empezar por un alcázar intrincado así como así. En este caso, la recreación se ha llevado a cabo sobre la torre del Águila, una de las más importantes de la Banda Morisca y cuyo estado, por obra y gracia de los sub-humanos de turno que la expolian y la machacan sin que las autoridades hagan nada por impedirlo, es más que deplorable. Bueno, vemos como va la cosa...




Ahí tenemos una foto que se presta de maravilla a nuestro propósito. Antes de nada, conocer un poco el edificio para saber por dónde hay que empezar: como vemos, le falta parte de la sillería, expoliada impunemente, así como el parapeto y el almenado. Un examen de sus fachadas mostró que cada una de ellas contaba con un matacán apoyado sobre tres ménsulas, desconociéndose su forma exacta ya que solo quedan los arranques de las mismas. Así pues, lo primero que tenemos que hacer es reponer la sillería que falta, así como el arco de la puerta de acceso, también desaparecido:





Ahí tenemos el resultado. A base de copiar y pegar los sillares en buen estado, hemos rellenado poco a poco lo que falta. Conviene voltearlos, cambiarles el tono y demás para que no se noten repetidos. El arco de la puerta es en realidad del castillo de Niebla (Huelva), que es contemporáneo a esta torre, edificada allá por el siglo XIV. En la parte superior he añadido dos tramos para tener una idea de la altura que deberá tener el parapeto que hagamos nuevo. Lo veremos en el siguiente paso:



El parapeto es en realidad de la torre de Quintos (Sevilla), también de la misma época. Ojo, a la hora de añadir elementos de otras fortificaciones, debemos tener muy claro que su estilo constructivo sea el mismo que la pieza a restaurar. No es plan de poner elementos fuera de contexto, que de eso ya se encargan los "expertos". El parapeto se cortó en dos partes, una de cada fachada. Luego, con la herramienta de deformar, sesgar, etc. se le fue dando forma hasta hacerlo coincidir con nuestra torre. Aunque la perspectiva de la foto de copia era similar, el tamaño variaba y, obviamente, dicha perspectiva no era exactamente igual. Es un poco tedioso, pero cuando se da con la tecla queda estupendamente como se ve. Por otro lado, el color, la saturación y demás no coinciden. Pero de eso ya nos ocuparemos más tarde. Finalmente, he tenido que recortar la imagen y pegarla en una capa de fondo nueva ya que, al ganar altura con el nuevo parapeto, el fondo de la foto original quedaba corto. Ahora tocan los matacanes:




Ahí los tenemos. Tras rebuscar en mogollón de fotos, di con uno que se adaptaba de forma aproximada a mi torre. Concretamente son del castillo de Linhares (Portugal). Estos contaban con cuatro ménsulas, así que hubo que recortarlos. Luego se adaptaron a la perspectiva de la torre como se hizo antes con el almenado y tal. Ojo, en realidad el matacán es el mismo, solo que copiado y volteado. Para disimular las uniones, también lo dejamos para más adelante. Ah, y hay que borrar las almenas que quedan tras cada matacán, ya que las zonas donde iban estos elementos debían disponer de paso libre como es lógico. Por otro lado, se copió y pegó el parapeto de cada matacán para hacerle ganar altura, de forma que superasen en altura al parapeto de la torre. Finalmente, concretar que hay que tener cuidado con las iluminaciones, ya que deben corresponder con la pieza a restaurar. Caso contrario, tendremos que cambiar tonos, luces, etc. Con esto, ya queda poco para terminar...





En esta foto vemos que se ha añadido una puerta de madera, procedente de una casa solariega de Zamora. Fusionamos todas las capas, que pueden juntarse más de 20, y nos dedicamos de repasar uniones a base de herramienta de subexponer, pincel corrector, tampón de clonar y goma de borrar con muy poca opacidad para disimular bordes. Está de más decir que, para llevar a cabo este tipo de trabajo, hay que contar con un buen archivo fotográfico, o pasarse un larguísimo rato bicheando en la red en busca de los elementos que nos falten. En fin, eso ya es cosa de cada cual.

Bueno, con esto se puede decir que la torre ha sido totalmente restaurada. Ese es el aspecto que tendría con sus elementos defensivos en orden de combate. Pero nos falta un fondo adecuado, y pasarle algún plugin para rematar la faena. Y este es el resultado:




Chulísima de la muerte, ¿eh? El color se igualó previamente, tomando como ejemplo la foto original, de forma que todo el conjunto obtuviera ese tono amarillento de la piedra caliza. Se hizo un repasillo final aumentando la imagen en busca de errores, y con eso podemos dar por concluida nuestra restauración virtual, lo que nos permitirá recrearnos de lo lindo viendo como fue en realidad. 

Pero... no. Falta algo. Y es algo que la mayoría desconoce: salvo las fortificaciones construidas enteramente de sillería, era habitual enlucir los paramentos para protegerlos de las inclemencias del tiempo. Así, los castillos construidos a base de tapial y mampuesto, eran recubiertos por gruesas capas de mortero, como ya expliqué en su momento. Esta torre, salvo la zapata inferior y la sillería esquinera es de mampuesto, por lo que con seguridad estuvo enlucida y encalada. Por lo tanto, su verdadero aspecto sería este:






Jeje... ¿A que mola? Obviamente, no la he puesto recién blanqueada porque quedaría un cubo blanco, así que le he añadido sus desconchones y demás desperfectos. Ah, y el valeroso guerrero de la derecha para darle más morbo a la cosa.

Bueno, dilectos lectores, tienen vuecedes la inmensa fortuna de ser los primeros en siglos en ver la torre del Águila tal como la vieron los que la defendieron y atacaron. Convendría que algún "experto" tomase nota del tema, a ver si espabilan de una vez.

En fin, espero que les haya gustado la cosa, y animo al personal a que hagan sus pinitos en este tipo de retoque porque, como se ve, los resultados son muy interesantes.

Hale, he dicho...