lunes, 24 de septiembre de 2012

Restauración virtual de fortificaciones IV



Bueno, ya hemos visto tres atalayas devueltas a su estado primigenio, así que es hora de reconstruir un castillo. He elegido uno que, por desgracia, está especialmente perjudicado a pesar de su glorioso pasado, y reducido al villanesco uso de redil de ovejas. Se trata del castillo de Setefilla, que fue sede de la bailía hospitalaria de Septe Villas, o Siete Villas, de donde proviene el topónimo actual. Dicha bailía comprendía varias fortificaciones en lo que en el siglo XIII era el camino de Córdoba a Sevilla, y la comarca fue dada en tenencia por Fernando III a la poderosa orden del Hospital para su custodia.

No he hecho la reconstrucción sobre la totalidad del castillo ya que, por razones obvias, suelen estar en zonas elevadas y abarcar el conjunto entero no daría lugar a ver con claridad su aspecto original, así que he elegido una foto del interior, concretamente una vista de la torre del homenaje y el muro diafragma que partía en dos el recinto, separando el amplio albácar del último reducto defensivo, situado en el borde de un empinado risco. He aquí la foto:






En el centro tenemos la maciza y poderosa torre del homenaje, flanqueada a ambos lados por el muro diafragma el cual, como se ve, no corre perpendicular a la torre, sino formando un ángulo que da al reducto una forma romboidal. A la izquierda se encuentra la puerta de acceso, y a la derecha los restos de una torre de flanqueo. El suelo está muy recrecido debido a la acumulación de escombros y del polvo de tierra de siglos, así que habrá que rebajarlo. Como vemos, la fábrica del edificio es de mampuesto con una sillería esquinera burda, y se observan bastantes restos del revoco que recubría las paredes de la torre. Los mechinales que se ven no necesariamente son de la época, ya que este recinto ha sido usado durante décadas como redil de ganado, así que bien pueden ser consecuencia de la fabricación de cobertizos que no tenían nada que ver con el original. Bueno, puestos ya en antecedentes, comencemos...

Lo primero que se ha hecho ha sido reconstruir la torre del homenaje, fabricando una zapata de sillería, el almenado y cubriéndola con el revoco de mortero que llevó en su día. El resultado lo tenemos ahí:






A continuación se ha dado forma al muro diafragma, comiendo terreno por la zona inferior para eliminar el recrecimiento actual. A la derecha tenemos la torre que nos falta y, por último, se ha añadido el almenado completo del muro diafragma. Se ha eliminado el cielo y se ha cambiado por un fondo amarillo ocre para facilitar el trabajo y detectar mejor posibles errores a la hora de trabajar con las almenas. Tras todo ello, el aspecto del castillo es éste:






En la siguiente fase se ha añadido la puerta de acceso al reducto, así como una torre de la que apenas restan los cimientos y situada en el extremo del recinto, por lo que tiene que sobresalir del conjunto. No es posible saber a primera vista su planta, pero casi seguro que es cuadrangular. La posición de ambas torres se corresponde con la cimentación que queda de las mismas, que conste. Finalmente, quedó como vemos en la siguiente foto:






En el siguiente paso he eliminado el suelo lleno de matorrales y lo he cambiado por uno de tierra bien apisonada. Cabe pensar que los hospitalarios no eran tan dejados como para permitir en el albácar tanta porquería.






A continuación se ha procedido a perfilar la puerta de acceso al reducto e igualar el tono de todos los paramentos. Del mismo modo, se han "forrado" las dos torres secundarias y se han abierto saeteras en una de ellas más en la del homenaje. Total, la cosa quedó así:






Ya va tomando forma el proyecto. Se ha añadido un cielo en condiciones y se ha cubierto de revoco todo el almenado. Así mismo, se ha puesto la sombra de la torre del homenaje. Ya va teniendo aspecto de castillo nuevecito, jeje...






En este paso se han repasado las uniones y se han aclarado algo los capuchones de los merlones, que estaban demasiado oscuros. Ya solo queda fusionar las más de 80 capas que se han ido creando para llegar al toque final. Está chulo, ¿no?






Y aquí tenemos nuestro castillo ya concluido. Se ha sombrado parte del albácar, los merlones, se ha añadido chorreones de verdín en las almenas, algunas grietas, algo de hierba, algún jaramago solitario y, para no dejar la imagen tan vacía, se ha añadido un pequeño cobertizo y un carro. Previamente, como se verá si comparamos la imagen siguiente con la anterior, se aclaró el color de los paramentos para darle una apariencia no tan gastada. Y bueno, helo aquí (ovación cerrada):






Ya parece un poco distinto a la primera foto, ¿verdad? Si lo viera el comendador de la bailía seguro que lloraba emocionado.  Conviene aclarar que, aunque el proceso es el mismo que en los trabajos anteriores, este ha sido mucho más complicado por razones obvias. De hecho, la imagen en PSD con todas las capas pesa casi 200 megas, que no es moco de pavo. Bueno, sólo nos falta la "photo finish" con su plugin. Ahí la tenemos:






Pero qué chulísima me ha quedado, leches... ¿O no? Bueno, dilectos lectores, ya pueden decir que han visto como era el castillo de Setefilla hace unos 600 años más o menos. No todo el mundo tiene ese privilegio, jejeje...

En fin, ya seguiremos.

Hale, he dicho...