sábado, 10 de noviembre de 2012

Ley de Murphy Vs. fotografía



Me duele la cabeza. Anoche no podía dormir, y lo poco que he dormido ha sido más comparable a pasarme la noche cavando trincheras. O sea, que estoy para que me echen a los perros.

Sin embago, y a pesar del lamentable estado neuronal en que me encuentro, la parte aún razonablemente íntegra de mi cerebro no para de idear chorradas, así que hoy toca una entrada flojita, apacible y producto del ocio de esta mañana sabatina en que mi alma atormentada intenta apaciguarse.

Bueno, la cosa va de fotitos, como suele ser habitual cuando estoy hecho un despojo humano. Como decía, anoche no podía dormir, me dolía el culo de estar apoltronado y con los ojos inyectados en sangre de pasar la tarde viendo películas, así que decidí salir a dar una vuelta con la cámara a ver si pillaba algo decente aprovechando que los ciudadanos debían estar ya sobando en sus piltras. Ya saben vuecedes que la foto nocturna me fascina especialmente. Pero no. Los ciudadanos no dormían. Estaban todos agazapados esperándome para joderme la excursión nocturna. En éste caso se trataba de una horda de pequeños íncubos y súcubos que, aullando como demonios desollados salidos del abismo y siendo casi la 1 de la madrugada, seguían en la plaza del pueblo de turno incordiando a base de arrancar naranjas de los árboles para patearlas bonitamente. Y eso que no hacía una noche apacible porque no había parado de llover en casi todo el día y hacía fresquito. Pero la horda era inasequible al meteoro y allí estaban, dando alaridos y empeñados en jorobarme.

Afortunadamente, mi aspecto físico, una mezcla de lansquenete luterano ahíto de sangre y de verdugo medieval bien criado, me ayuda en estos casos, así que bastó un breve rugido con erizamiento de barbas incluido más una recomendación a que se estuvieran quietos y callados mientras yo hacía mis fotos para que la horda, un tanto atemorizada, me diera una tregua.

De las tomas realizadas, he seleccionado una cualquiera para ejemplo de esta entrada. Es de todos sabido que, casi siempre, no se reúnen las circunstancias adecuadas para sacar la foto que tenemos in mente, así que gracias a San Fotochó del Píxel Bendito podemos modificar el entorno para salirnos con la nuestra. Veamos las diversas variantes obtenidas...


Bueno, esta es la foto original. Fue tomada a eso de las 01:30 horas aproximadamente tras un día lluvioso. Trípode al canto, apertura del objetivo a tope (f.22) para sacarlo todo bien enfocado, 100 ISO para que no haya ruidos en la imagen,  y un tiempo de exposición de, si mal no recuerdo, 20". El único retoque que tiene es en el equilibrio de color ya que, al ser las farolas de esas que despiden luz naranja, salió demasiado amarilla por lo que le aumenté el nivel de cian y nada más. En fin, una foto a mi modo de ver bonita, sin gente incordiando de por medio (una de mis obsesiones es sacar las fotos de paisajes urbanos o de todo tipo sin gente contaminando la escena) y, a mi modesto entender, razonablemente bien compuesta. El trípode lo puse a muy poca altura, con las patas embutidas, para obtener un contrapicado que resaltase más los edificios.






Pero, claro, el día que yo me quede conforme con una foto sin más es que o habré llegado a la culminación absoluta de la perfección fotográfica, cosa que dudo mucho, o se reunirán todos los elementos que yo tenía en la mente para obtener la imagen deseada, así que toca editarla de forma inmisericorde.

De entrada, quería un suelo mojado. Pero, maldición, el puñetero suelo ya se había secado, tal como se aprecia perfectamente, así que lo primero que hice fue "mojarlo". Así, pues se ven los arbolitos y los edificios reflejados en el mismo. Es bastante fácil, basta duplicar la capa, invertirla, superponerla hasta que coincida con las zonas a reflejar y bajarle la opacidad. En todo caso, en San Youtube de Tutorial Benéfico hay mogollón de tutoriales que explican al detalle como se hace. Y como el ese cielo  tan negro me deprimía bastante, pues le planté una hermosa luna llena de mi colección de lunas llenas molonas, le puse su halo de luz y le añadí unas estrellitas con un pincel de estrellas, como es lógico. Al salir la luna, el ambiente recuperó parte de su tono cálido, por lo que le subí un poco el nivel de amarillos y, como punto final, pasé el pincel de sobrexponer al 25% de opacidad en las zonas más iluminadas del suelo para dar más realismo a la supuesta agua que lo mojaba. Así quedó:






Y ya puestos, ¿por qué no ponerlo también nublado? Ya que el suelo estaba mojado, pues quedaría más propio, ¿no? Así pues, eliminé el cielo negro como mi alma atormentada y le puse uno con nubles bien gordas. Le trabajé el equilibrio de color para darles un todo azulado, las oscurecí a base de niveles y, finalmente, le puse pode delante una capa rellena de negro rebajándole la opacidad hasta dejarla a mi gusto. Hale, cielo siniestro y ominoso al canto. Eso sí, el tono cálido de la luna llena, fuera. Volvemos a tener un tono frío aumentando el nivel de cian. He ahí el resultado.






Pero luego me dije: Leches, ¿y por qué no llueve? Pues nada, agua a manta, qué carajo. Así el suelo se moja más. Lluvia aparte, oscurecí la escena y repasé con el pincel de subexponer el lado menos iluminado del campanario, así como el arco de la puerta de la iglesia. Para el efecto lluvia, de todos los tutoriales que he visto éste es el más completo y el que, a mi modo de ver, queda mejor. Están en "inglish", pero se siguen los pasos fácilmente, no tiene complicación alguna: http://www.youtube.com/watch?v=CAVUCNG5rFI






Y, finalmente, como no, el HDR de turno. OJO: antes hay que eliminar el cielo. Aunque sea negro, sale con unas manchas rarísimas. Así pues, lo quitamos de en medio, realizamos el falso HDR con HDR Efex Pro 2, y luego le metemos simplemente una capa de relleno en un tono azul muy oscuro al que aplicamos una capa de degradado. De esa forma, se da la impresión del halo de luz que despide la iluminación de la ciudad. Helo aquí:






Y si se prefiere en un tono más frío, basta aumentarle el nivel de cian y santas pascuas, como podemos ver abajo:






Pero qué chulísimas me ha quedado, leñe (autobombo al canto y tal). En fin, una vez concluido todo, autoricé a la horda de íncubos y súcubos a seguir deforestando los naranjos, por lo que se pusieron muy contentos, y me largué a mi cueva a ver si por fin el cretino de Morfeo acudía en mi ayuda. Por cierto, no solo se podría convertir llegado el caso el día en noche, sino incluso la noche en día. Le entra a uno complejo de Dios con estas cosas, jejeje...

Bueno, esto es lo que hay por hoy. El cerebro no me da para más.

Hale, he dicho...