jueves, 15 de octubre de 2015

Una de mucho zuzto


Sí, ya sé que hace mes y medio que no actualizo el blog, pero no puedo desaprovechar la estancia de la musa, esa maldita arpía que, cuando menos lo espero, se larga bonitamente y, a veces, tarda meses o incluso años en volver. Es una ingrata, lo juro.

Bueno, al grano... La cosa es que, mientras concluyo el libro sobre Montségur, he aprovechado para terminar este otro que, al ser menos enjundioso y de ficción pura y dura, requiere menos devaneo neuronal si bien no por ello deja de ser ameno y riguroso en la parte que le toca: la puñetera guerra. Helo ahí:




Pesadillas de guerra es un compendio de diez relatos ambientados en un contexto bélico en los que se recrean situaciones especialmente desagradables. Ya saben, terror, apariciones, misterio... y sin cuñados de por medio, ojo, que así tiene aún más mérito. De hecho, un par de conocidos que han tenido la gentileza de echarle un vistazo me han asegurado que ya han pedido hora en el psiquiatra porque sufren terribles pesadillas, crisis de ansiedad y se hacen pipí en la cama si duermen solos y con la luz apagada. 

En fin, al que le gusten los relatos en plan gótico que dan zuzto y producen cierto repullo cuando se leen a solas en casa, pues ahí tienes diez de ellos que, seguramente, les resultaran más inquietantes que ver aparecer en casa a la familia política en pleno, suegra incluida, un domingo por la mañana y con jeta de tener hambre atrasada.

Espero sea del agrado de vuecedes.

Benedico vobis y esas cosas que se dicen, amén y tal...

Ah, lo olvidaba: Hale, he dicho