domingo, 12 de marzo de 2017

Origen y evolución de la llave de chispa 1ª parte



Llave tipo Le Bourgeoys fabricada en Londres hacia 1820
por Tatham e hijos.
A lo largo de tropocientas entradas hemos mencionado las llaves de chispa así como sus diversas partes- rastrillo, batería o fogón, mordaza, etc.-, sin habernos detenido en concretar como funcionaban. Cierto es que es un sistema de ignición tan visto en el cine que cualquiera sabe más o menos de qué va la cosa, pero como también es posible que también haya muchos que, aunque las conozcan, no tengan ni idea de su origen y su funcionamiento, pues colijo que no estaría de más detenernos a estudiarlas un poco más a fondo. Además, al hilo de la entrada anterior sobre los primeros francotiradores, creo que antes de proseguir con ese tema no está de más conocer un poco más a fondo los entresijos de estas llaves ya que estuvieron vigentes hasta, aproximadamente, mediados del siglo XIX. Por otro lado y a modo de aclaración inicial conviene señalar un detalle importante antes de entrar a fondo en el tema que nos ocupa: cuando se habla de llaves de chispa todo el mundo suele asimilar el término a la llave inventada por el gabacho Le Bourgeoys, pero la realidad es que las primeras llaves de chispa fueron anteriores y, además, hubo otros modelos que gozaron en su momento de tanta o más aceptación que la gabacha si bien esta acabó ganando mayor popularidad. Dicho esto, vamos al grano.

Herreruelo soltando un pistoletazo en plena jeta
a un enemigo. Cuando se agotaba la munición
siempre podían usarse las pistolas como mazas
Aunque no es una tema que haya transcendido demasiado, las llaves de chispa surgieron a causa de los problemas para recargar que tenían los reitres y herreruelos para recargar sus pistolas. Como ya se ha mencionado en varias ocasiones, las llaves de rueda fueron precisamente la solución que se les presentó para sustituir las aún más engorrosas llaves de mecha, prácticamente imposibles de manipular montado en un caballo y en plena acción. Cebar, encender la mecha y colocarla en el serpentín era misión imposible en plena carga, así que había que idear algo que, al menos, permitiera llevar las armas cargadas y a punto para abrir fuego sin necesidad de otra cosa que no fuera desenfundarla y apretar el gatillo. Pero la llave de rueda raramente permitía recargar el arma en acción precisamente por su complicada manipulación para un hombre a caballo, así que los cerebros pensantes de la época empezaron a devanar sus magines para asacar algo que no solo facilitara la recarga, sino incluso que permitiera manejar las armas de fuego en condiciones meteorológicas adversas- léase tiempo húmedo- sin verse en el grave dilema de que el arma no disparaba por tener la pólvora mojada.

Fotograma de la conocida película "Alatriste" en la que aparece uno de los
colegas del protagonista acechando al enemigo con un arcabuz de mecha
mientras que llueve a cántaros. Disparar un arma así en esas condiciones
era imposible
Porque el clima, aunque por lo general se suele obviar cuando se tratan estos temas, tenía una importancia crucial. ¿Qué pasaba cuándo llovía? ¿De qué forma se disparaba un arma provista de una llave de mecha cuando caían chuzos? Pues era complicadillo ya que, aunque el arma podía estar previamente cebada y, con la protección adecuada, mantener la pólvora seca, cuando se abría la batería para disparar daba tiempo de sobra para que esta se mojase, imposibilitando por completo abrir fuego. Así pues, hacía falta un mecanismo que no solo permitiera tener el arma a punto en todo momento, sino que además preservara el cebado aunque el tiempo no fuese el más adecuado para salir al campo a batallar. Otro inconveniente añadido era el hecho de que por las noches las mechas eran obviamente muy visibles, delatando la presencia de los centinelas o los hombres que formaban parte de una encamisada y se infiltraban en las líneas enemigas para escabechar herejes y enviarlos al infierno reservado a los luteranos. 

Pero, como hemos dicho, la llave de rueda no acabó de solucionar el problema. Aunque eliminaba los inconvenientes de la mecha, el cebado era susceptible de estropearse en determinadas circunstancias y, sobre todo, su sistema de carga no era precisamente el más adecuado para un hombre a caballo, como ya se ha dicho en varias ocasiones. En las fotos vemos dos tipos de llave usadas para tensar el muelle que hacía girar el frictor y que, como podemos imaginar, eran asaz complicadas de manipular cuando uno se veía encaramado en un penco asustado por el fragor de la batalla, con decenas de afiladas moharras de las picas enemigas delante del careto y una manga de arcabuceros calando las cuerdas para enviarlo a hacer puñetas al otro mundo con el pecho lleno de boquetes. De ahí, como ya se explicó en su momento, que la caballería se viera obligaba a portar varias pistolas, seis en algunos casos, para poder efectuar varios disparos mientras tenía lugar la caracola para, finalmente, meter mano a la espada si la ocasión era propicia y la carga había aligerado de personal el cuadro enemigo de forma que se pudiera intentar rematar la faena dispersándolos a estocadas.

Arcabuz de rueda procedente de la armería del emperador Leopoldo I.
El arma está datada hacia finales del siglo XVII
Bien, esas eran grosso modo las causas que llevaron a crear la llave de chispa, cuyo origen en más remoto de lo que se suele pensar. De hecho, la mayoría da por sentado que se trata de un invento surgido durante el siglo XVIII, pero la realidad es que debemos remontarnos al último cuarto del XVI para tener las referencias más antiguas acerca de este mecanismo. No obstante, las llaves de rueda no desaparecieron por completo. Antes al contrario, muchos armeros, especialmente centroeuropeos, siguieron fabricando armas provistas de este mecanismo destinadas a la caza. Hablamos de lujosos ejemplares que solo estaban al alcance de unos pocos privilegiados con los medios económicos para pagarlas , o sea, los monarcas y la nobleza.

Pistola con llave snaphance
Pero para que los monarcas pudieran seguir costeando las guerras que les permitían mantener sus reinos con los suficientes habitantes como para cobrarles impuestos con que adquirir buenas armas para el noble ejercicio de la caza hacía falta un mecanismo más eficiente que las engorrosas llaves de rueda. Así surgió a mediados del siglo XVI la llave de chispa. No se sabe con exactitud la fecha exacta, ni siquiera quién fue el inventor. Las referencias más antiguas se remontan al año 1570, lo que no quiere decir que se creasen ese año, sino que la cosa bien podría venir de un poco antes. Y a falta del nombre del que la ideó, al menos es posible situarlas en el mapa gracias al nombre con que han llegado a nuestros días: snaphance. Este palabro de origen holandés no implica que fuese originaria de ese país ya que muchos estudiosos señalan los estados alemanes pero, en todo caso, es casi seguro que surgieron en algún taller de los dominios del glorioso césar Carlos.

Al parecer, snaphance es un término compuesto que vendía a hacer referencia al picoteo de un gallo por su similitud a la caída de la patilla sobre el rastrillo, algo así como el gallo que te pilla y te endilga un picotazo fastuoso. La cosa es que, picotazos de gallináceas aparte, esta llave tenía una pieza que era donde estaba la clave que permitía usar el arma en cualquier circunstancia sin verse delatado por el tenue fulgor de una mecha o tirado ante el enemigo porque la pólvora se había mojado con el relente matinal. La pieza en cuestión es la que señala la flecha. Se trata de una tapa deslizable que permite cubrir la pólvora tras el cebado y preservarla en el fogón sin mojarse o sin que se derrame. Cuando se aprieta el gatillo, la piedra golpeará el rastrillo el cual, aprovechando su movimiento hacia adelante, deslizará dicha tapa permitiendo que las chispas alcancen el cebo y produciéndose el disparo. En la imagen inferior vemos la llave con la tapa abierta, dejando claro cual sería el proceso.

Pero si alguno no lo ve claro echemos un vistazo el gráfico de la derecha. La figura A nos muestra la llave en posición de disparo. Está amartillada, el fogón ha sido cebado y cubierto por la tapa, y el rastrillo está abatido. La figura B presenta el momento en que la piedra, tras golpear el rastrillo y abrirse la tapa, prende el cebo que, al inflamarse, prenderá la carga a través del oído del cañón y se producirá el disparo. La pieza transparentada no es más que la parte externa del fogón, la cual hemos rebajado en opacidad para que se vea el proceso claramente. Sin embargo, la snaphance tenía un grave defecto en origen que fue el causante de no pocos accidentes graves. Dicho defecto consistía en que, una vez cebado el fogón, el arma quedaba amartillada y lista para abrir fuego, lo que podía ocurrir de forma inopinada en cualquier momento a causa de un golpe, una mala manipulación o, simplemente, porque casualmente acariciamos el gatillo justo en el instante en que nuestro cuñado más gorrón se dirigía a nosotros para darnos el enésimo sablazo. Resulta que el genial invento carecía de cualquier tipo de mecanismo de seguro, así que se produjeron infinidad de disparos accidentales con consecuencias de todo tipo antes de que se dieran cuenta de que, o arreglaban aquello, o las snaphance acabarían ganando las batallas por el enemigo. No obstante, que nadie piense que este tipo de mecanismo pasó a la historia en poco tiempo ya que permaneció en activo hasta mediados del siglo XVII. Debemos tener en cuenta que la sustitución de las antiguas armas de mecha no se llevaba a cabo con la celeridad con que actualmente se introduce un modelo nuevo de arma. No obstante y como prueba de longevidad, la snaphance era la llave que montaban las espingardas marroquíes hasta prácticamente nuestros días

Pistola con llave de patilla
Pero mientras que los probos ciudadanos centroeuropeos se pegaban tiros sin querer unos a otros, en España había surgido muy poco tiempo después una llave en la que el problema de la snaphance era inexistente. Hablamos de la conocida como llave española o de patilla, también denominada de miguelete si bien este término no fue propalado por los españoles sino por los british (Dios maldiga a Nelson) cuando vinieron a España a ayudar a derrotar a las hordas de violadores de monjas, de profanadores de iglesias y de saqueadores de tumbas del enano corso y, de paso, a volarnos mogollón de fortificaciones que podrían chinchar a los portugueses, sus aliados naturales, y a su colonia de gibraltareña con la excusa de que podrían ser usadas por los gabachos. Lo de miguelete proviene de un tipo de milicia creada en 1640 que usaban armas provistas de este tipo de llave, concretamente el mosquete modelo 1789. Estas tropas fueron agregadas al ejército de Wellington, lo que hizo que el nombre de esta milicia sirviera para designar el tipo de llave de sus armas.

Llave española o de patilla
La llave de patilla surgió hacia 1580 aproximadamente. Se suele atribuir la idea a Simón Marcuarte, también conocido como Simón de Hoces el Viejo (su marca de fábrica eran dos hoces), que fue arcabucero real durante los reinados de Felipe II y Felipe III. En sí, el concepto de la llave española era similar al de la snaphance, pero con tres diferencias notables, a saber: el fogón no lo cubría una tapa deslizable accionada por el rastrillo, sino que ambas piezas se había unido en una sola de forma que al cebar el arma y abatir el rastrillo quedaba tapado el fogón. Por otro lado, el muelle real se encontraba en la parte externa de la llave, lo que permitiría su sustitución sin necesidad de desmontarla del arma. Por último, lo más importante: el martillo tenía en su parte inferior un saliente o patilla (de ahí su nombre) sobre el que actuaba el gatillo mediante dos uñas que emergía de dentro de la pletina con dos posiciones: la más alta que servía para amartillar el arma, y otra situada debajo para la posición de seguro. Esto permitía portar el arma cebada sin temor a volarle los sesos al sargento o, peor aún, pegarse un tiro en un pie, cosa esta que es muy desagradable y duele horrores.

Detalle del famoso retrato de Felipe IV cazador realizado
por el inmortal Velázquez en 1636 en el que se aprecia la
llave de patilla que monta el mosquete del monarca
En un alarde imaginativo, el rastrillo de estas llaves tenían la cara donde golpeaba la piedra formada por una lámina de acero o hierro cementado soldada o remachada a la pieza a fin de poder ser sustituida con facilidad debido al gran desgaste que sufrían. De hecho, en muchos casos incluso la ensamblaban mediante una cola de milano para hacer aún más cómodo el proceso de recambio. La llave española era además muy sólida y fiable, por lo que se extendió por la ribera mediterránea hasta Turquía y Rusia. Así pues, como vemos, la llave española no solo se anticipó a la francesa, sino que gozó de una gran difusión durante siglos. Pero como aquí somos tontos del culo y solemos despreciar lo propio en favor de lo ajeno y, además, todo lo gabacho se puso muy de moda en Europa a raíz del comienzo de la decadencia del imperio español y la pujanza de Luis XIV, pues poco a poco fuimos dejando de lado nuestra robusta y fiable llave de patilla en favor de la ideada por Marin Le Bourgeoys.

Pero de como sigue la historia ya hablaremos en la siguiente entrada, que por hoy ya me he enrollado bastante. 

Hale, he dicho

La continuación de esta entrada pinchando aquí.

18 comentarios:

nathan hale smith patton dijo...

cuando menciono a los luteranos me recordó a esta escena épica del cine bélico:

https://www.youtube.com/watch?v=Ar_ZZaTVrTw

a veces por momento me recuerda al sargento hartman XD

Amo del castillo dijo...

No creo que el sargento Hartmann fuese católico. Más bien parece un protestante con una acusada tendencia a la paranoia. No obstante, cierto es que resultó ser el más aclamado sargento instructor de la historia del cine.

nathan hale smith patton dijo...

Protestante? Pero si es capaz de golpear a todo aquel que no crea en.la virgen maria, yo en mi adolescencia estuve en una secta protestante sr del.castillo y le puedo decir que esos herejes no creen para nada en la virgen maria

En cuanto a lo ultimo estoy de acuerdo :3 una pena que lo SPOILER mata el recluta patoso

dani dijo...

Muy buen artículo. Sabía que la llave de chispa se fue imponiendo a finales del S.XVII y que en el S.XVIII estaba plenamente en uso. Lo que no sabía es que ya existieran en el S.XVI. Pues si que les costó imponerse a los sistemas de mecha. Supongo que los de mecha era muchísimo más económicos.

Amo del castillo dijo...

Sr. Nathan, un católico jamás diría nada acerca de limpiar letrinas cuarteleras para que la Virgen diera de vientre. El sargento Hartmann era un puñetero hereje, un impío y un blasfemo que acabó como merecía a manos del recluta Patoso

Amo del castillo dijo...

Como es de suponer, Sr. Dani, las llaves de mecha eran más baratas y fáciles de producir. De hecho, tenían menos mecanismos que un chupete, apenas la palanca, el serpentín y un muelle nada más. Por lo demás, celebro que le haya resultado interesante.

Un saludo

nathan hale smith patton dijo...

Siento si lo ofendi con ese aporte sr del castillo pero ya que hablamos de catolicismo ¿el.odiado Nelson era catolico? ¿En españa todos son catolicos o solo es un estereotipo que se tiene de España?

Amo del castillo dijo...

No, no me ha ofendido para nada, pierda cuidado. Respecto a Nelson (Dios lo maldiga), supongo que sería un hereje anglicano. En España, el 72% de la población se considera católica, creo recordar.

Un saludo

nathan hale smith patton dijo...

Como en mexico, aunque la plaga del pentecostalismo esta ganando impulso donde vivo

Amo del castillo dijo...

Bueno, pues que pentacostaleen. Aquí ocurrió algo similar hace unos 30 años con los mormones, los evangelistas y los testigos de Jehová, estos últimos para escaquearse del entonces obligatorio servicio militar por la chorrada esa de la objeción de conciencia. En fin, como decía el Guerra, hay gente pa tó.

nathan hale smith patton dijo...

Lel pero ustedes siempre han sabido deshacerse de las religiones y sectas ajenas al catoliscismo (el rollo de las invasiones islamicas en ka españa medieval), aqui en mexico entra una nueva secta y por la onda de lo politicamente correcto o tolerancia se expanden demasiado y empiezan los pleitos y las divisiones empeorando el clima politico del pais (un pais dividido es facil de saquear), me enferma que "pentecostaleen" a la juventud actual convirtiendolos en una bola de mojigatos manipulados, son gente nada recomendable me temo (anduve en esa secta de gilipollas por cortesia de mi padre), alejese de ellos no vaya a ser que le contagien de algo sr del castillo :3

nathan hale smith patton dijo...

See refiere al guerrita cordobes?
https://cordobapedia.wikanda.es/wiki/Hay_gente_pa_to

Amo del castillo dijo...

Ese mismo, Rafael Guerra.

En cuanto a esa perniciosa secta que me comenta, no es la primera ni será la última que infesta al personal. Suelen extender sus tentáculos en las clases más humildes aprovechando su escasa instrucción para lavarles el cerebro con promesas celestiales y chorradas similares. No obstante, si no quiere que le den la murga, haga ostentación de un catolicismo militante y fervoroso ya que estos cantamañanas solo acometen a los que ven con una fe más debilucha que la voluntad de un político ante un maletín lleno de billetes. Apréndase en Credo y el Padrenuestro en latín- el latín les acojona en grado sumo- y entónelos poniendo jeta de inquisidor enloquecido y mirando al cielo celestial. Verá como se alejan aterrados como una legión de súcubos en presencia de un exorcista armado con una manguera de agua bendita.

Mabri Briones dijo...

lel no se latín, podría recomendarme alguna pagina con su correcta pronunciación ? XD

Mabri Briones dijo...

de hecho la mayoría de sus miembros son gente pobre e ignorante, lo que mas pupula en mexico para fortuna de esos gilipollas

Amo del castillo dijo...

En la red encontrará fácilmente ambas oraciones en latín. Se pronuncia como el español, o sea, fonéticamente salvo la C, que en latín clásico se pronuncia en todos los casos como K, mientras que en latín eclesiástico es una CH suave.

nathan hale smith patton dijo...

Humm eso es genial, pensaba que el latin era como el ganacho conc su infinidad de reglas foneticas y letras mudas (cosa que abomino del frances)

Alguna vez le pegaron un tiro en el pie?

Amo del castillo dijo...

No, pero una vez me pisó un ciudadano con sobrepeso y me dolió bastante, así que deduzco que un disparo debe ser algo extremadamente enojoso