Hoy es 1 de noviembre, día de los Difuntos. Es día de recordar a los que nos precedieron en el viaje del que nadie vuelve,y de ir al cementerio a sacar brillo a la fosa donde descansa el abuelo, o el marido, o quien sea, para que los vecinos no digan que somos unos ingratos que dejamos que el hoyo no esté presentable y aseado. Es día de que los floristas hagan su agosto o, mejor dicho, su noviembre, cobrando por un ramo el cuádruple que un día normal. Y es día para plasmar las terribles dudas existenciales que me producen las fechas como hoy, en que la hipocresía humana sale a relucir de forma palmaria. Helas ahí:
Duda 1: ¿Por qué cuando uno estira la pata pasa a ser considerado un santo varón, cuando en vida igual fue un cabronazo de mucho cuidado?
Duda 2: ¿Por qué la gente va a sacarle brillo a la fosa precisamente hoy, y no hace seis meses, que los yerbajos tapaban ya hasta el ángel llorón de encima de la lápida?
Duda 3: ¿Y por qué se gastan una pasta en comprar flores para el muerto, si el muerto ya ni las ve ni las huele, en vez de darle el dinero a uno al que le van a cortar la luz porque está parado y más tieso que la mojama?
Duda 4: ¿Por qué los curas cobran por una misa de difuntos, cuando lo único que hacen es mentar al muerto de pasada y, a veces, hasta se equivoca de nombre?
Duda 5: ¿Por qué los que se empeñan en limpiar el hoyo sólo un día al año se llevan los productos de limpieza de casa, pero sin embargo alquilan el cubito de color celeste en el mismo cementerio?
Duda 6: ¿Por qué mandan poner en la lápida "nunca te olvidaremos", cuando en realidad se olvidan por lo general del occiso al cabo de una semana?
Duda 7: ¿Por qué leches hay que darle propina al enterrador, cuándo éste ya cobra por su trabajo?
Duda 8: ¿Por qué el enterrador te da el pésame, cuando en realidad le importa un carajo tu pesadumbre, entre otros motivos porque no te conoce de nada?
Duda 9: ¿Por qué en todos los entierros aparece uno al que no has visto en tu vida y te da un abrazo llorando a moco tendido y exhortándote a que te resignes y jurando que el muerto era una buenísima persona?
Duda 10: ¿Por qué en el momento de meter al muerto en el hoyo todo el mundo, disimuladamente, mira dentro a ver qué hay?
Duda 11: ¿Por qué una vez concluido en soterramiento todos se quedan mirándose unos a otros sin saber qué hacer, hasta que por fin uno se larga y se van todos detrás?
Duda 12: ¿Por qué en todos los entierros siempre se quedan al final del cortejo fúnebre dos o tres colegas contándose chascarrillos y riéndose por lo bajini?
Duda 13: ¿Por qué tras el entierro la gente se pira al bar más cercano?
Duda 14: ¿Por qué uno siempre cuchichea con otro acerca de la fastuosa herencia que se supone deja el muerto a sus deudos, sin saber que igual tenía embargados hasta los grifos de casa?
Duda 15: ¿Por qué en los entierros suele llevar la voz cantante y da órdenes a diestro y siniestro un pariente lejano, en vez de la familia carnal del fallecido?
Duda 16: ¿Por qué la urna cineraria te la dan con una mochilita azul con la marca de la funeraria, como si te fueras a pasear por todas partes con la misma colgada a la espalda haciéndoles propaganda?
Duda 17: ¿Por qué te pregunta siempre el enterrador si quieres conservar el crucifijo del ataúd?
Duda 18: ¿Y cómo es posible que haya gente tan morbosa que se lo lleva a su casa?
Duda 19: ¿Por qué en los entierros se ven mogollón de gafas de sol aunque llueva a cántaros?
Duda 20: ¿Por qué a la viuda la ponen de golfa si no va vestida de luto riguroso y no llora como una Magdalena?
En fin, dilectos blogueros, morirse es, aparte de algo muy desagradable, un evento carísimo, aburrido y, lo que es peor, tener la posibilidad de ver lo falsa que es la gente. Cuando uno palma, lo ideal sería que el cuerpo se evaporase al instante, con lo que ahorraríamos pasta, gente coñazo dando el pésame, parientes cansinos que no se pierden un velatorio y, en fin, todas las incomodidades que ello conlleva. Lo único que dejamos en éste mundo es, aparte de un montón de osamentas pútridas o kilo y medio de cenizas, la memoria de nuestros actos, tanto buenos como malos.
Yo jamás he ido a sacarle brillo al panteón familiar, y me da una soberana higa si está en perfecto estado o se cae a cachos. Total, no pienso ir a parar allí porque, todo hay que decirlo, salvo la tía Mari Pepa fueron todos unos aburridos de tomo y lomo, y paso de que me den la murga por toda la eternidad. Tengo ordenado a mis deudos que, cuando me largue para siempre, depositen mis cenizas junto a las de mi venerable progenitor en el parque de María Luisa, al cual recuerdo a diario sin necesidad de mirar el calendario porque fue, en todo el sentido de la palabra, un buen hombre y un mejor padre. Además, era un tipo la mar de cachondo con el que no me aburriré en absoluto como no me aburrí con su compañía mientras estuvo en este mundo. Eso sí, tampoco tengo excesiva prisa por reunirme con él, las cosas como son.
Hale, he dicho...
