miércoles, 19 de junio de 2013

12 dudas existenciales más





Sí, ya lo sé... Llevo una semana sin escribir nada, pero es que me encuentro bastante atocinado. Sepan vuecedes que los cambios de estación me sientan como una patada en el páncreas y me pongo fatal. Decaído, aplatanado, mohíno... En fin, un asco. 

Así pues y para que no me echen en olvido, pues planto otra serie de terribles dudas existenciales para que esto no se pare y tal. Porque la duda es la eterna compañera del hombre, criaturillas mías. Nos acompaña de forma inexorable hasta el mismo instante del Gran Viaje final, cuando nos preguntamos por enésima vez aquello de "¿y si me mandan al infierno?" mientras esperamos inquietos a que aparezca el cura a echarnos el santóleo, por si acaso. En la foto de cabecera tenemos al más famoso dubitativo, el príncipe Hamlet, el cual se reconcomía el cerebro poseído de terrrrrrrribles dudas. ¿Es el espectro de mi padre un golfo que quiere engañarme? ¿Y si dice la verdad y mi tío Claudio es un hijoputa? ¿Me querrá Ofelia? Creo que Rosenkrantz me ha robado la cartera... ¿o habrá sido Guildenstern? ¿Y si ha sido Horacio, con el aprecio que le tengo...? Qué palo, ¿no? ¿Por qué me mira con malos ojos Laertes? ¿Se habrá enterado de que le tiré los tejos a su hermana? ¿Y Polonio, ese viejo vicioso y entrometido...? Creo que pierde aceite, la verdad. ¿Y mamá, será cómplice de mi tío? Y a todo esto, ¿será de verdad ésta la calavera del memo de Yorik o más bien la de su cuñado? 

Las pasaba putas el pobre hombre, todo el santo día dudando a diestro y siniestro. No sé como al Hamlet no le dio un infarto de tanta angustia vital o, peor aún, como no le dio por arrojarse al mar desde lo alto de una torre de Elsinore. En fin, yo no ando tan mal como el atribulado príncipe danés, las cosas como son, así que he ahí las dudas esas:

1. ¿Por qué las estaciones de ferrocarril son tan desangeladas y deprimentes? No importa que tenga 100 años o que la inauguraran anteayer, son deprimentes y tristes de cojones.

2. ¿Por qué en los hoteles gastan unas almohadas del grosor de un sello de correos, lo que favorece que duermas de puñetera pena los días que permanezcas en la posada? Y además, si pides otra almohada te traen una igual de birriosa, por lo que tienes que apilar hasta tres.

3. ¿Por qué han desaparecido los botones de los hoteles y te tienes que ver cargado como un negro de película de exploradores, arrastrando penosamente las maletas hasta la habitación que, como suele pasar, te toca siempre al final de un larguísimo y angosto pasillo?

4. ¿Por qué en los bufetes de los desayunos hoteleros te ponen unos panes rarísimos y unas frutas de lo más exóticas si la mayoría de los huéspedes desayunamos a diario media tostada con lo que sea y un café con leche?

5. ¿Y por qué las tostadoras de los hoteles tardan aproximadamente hora y media en tostar un cacho pan?

6. ¿Y por qué la camarera te pregunta el número de la habitación cuando entras en el comedor sin comprobar que, en efecto, paras en la 508 y no eres un simple gorrón que se ha colado para desayunar y leer el periódico gratis?

7. ¿Y por qué si ven que la bandeja de jamón se vacía en un periquete no ponen más y se dejan de tanta bandeja con fiambres que no toca nadie jamás de los jamases?

8. ¿Y por qué siempre tienen Cola-Cao, que si lo tomas con leche fría hay que tirarse dos horas meneando la cucharilla, mientras que el Nesquik se disuelve en un instante?

9. ¿Por qué los tangas están tan de moda cuando en realidad debe ser la hostia de incómodo esa tirita de tela metida en la canaleja del culo todo el santo día?

10. ¿Por qué en España, si pides permiso para acceder a algún edificio histórico o similar que esté cerrado al público son todo pegas a pesar de que no les cuesta ningún trabajo facilitarte la entrada?

11. ¿Y por qué leches los funcionarios que ostentan el cargo de director del edificio de turno se cree que es suyo y que allí se hace lo que a él le da la real gana?

12. Esta me martiriza como un tábano picoteándome el escroto con saña bíblica: ¿Por qué leches, sea la hora que sea, el día de la semana que sea, de día, de noche, de madrugada, festivo, laborable o el día del fin del jodido mundo, en la cuesta que sube desde Camas a Castilleja de Guzmán se me tiene que poner delante un gilipollas que no pasa de 40 por hora? Es algo que me obsesiona, lo juro... Ah, añado que en dicha cuesta no se puede adelantar. Sino fuera así me daba una soberana higa.

En fin, es lo que hay dilectos lectores. Me piro a merendar.

Hale, he dicho...


miércoles, 12 de junio de 2013

Las versátiles texturas 2ª parte



Güeno, güeno... Yah'taquí la caló de loh cohone. S'acabó er frehquito. Debío ar'aumento de lah temperaturah toy argo así com'un pabloromero bien criao pidiendo la muerte arrimao a la querensia. Uséase, ashisharrao der tó.

Así pues, hoy paso de hablar de nada que requiera el sudor de una sola neurona no sea que me sobrevenga un golpe de calor cerebral y la diñe en el intento. Por lo tanto, voy a proseguir con algunas cosillas referentes a la entrada anterior sobre las texturas esas que quedan tan chulas que incluso las he adoptado para las portadas del blog, como ya habrán visto vuecedes. Veamos pues...

Ya hemos visto el desarrollo completo de la edición de una foto para texturizarla. Pero eso no quiere decir que la técnica seguida sea una regla inamovible, sino que debemos probar una y cien veces hasta dar con un resultado que nos satisfaga. Lo que a uno le gusta a otro no tiene por qué, y esto de la edición fotográfica es una cuestión muy personal salvo que se trate de un encargo, lo que no creo sea el caso de ninguno de los que me leen incluyéndome a mi.

Pero sí hay ciertas digamossss... reglas, que en mayor o menor grado debemos seguir. Me refiero a que no es plan de usar texturas muy fuertes para, por ejemplo, un retrato o un paisaje al que queramos darle un aspecto bucólico y pastoril. Igualmente, tampoco casa mucho una textura suavita para poner a un motero draganizado sediendo de zumo de cebada, gasofa y sangre de viejecitas bondadosas. Así pues, esta entrada irá dedicada precisamente a eso, a ver la diferencia entre resultados de forma que no nos metamos en contramano sin necesidad. Dicho esto, al grano...

Abajo tenemos un retrato de una fermosa mocita editado de dos formas diferentes: a la izquierda vemos una apariencia gastada, añeja, de foto de la tatarabuela cuando se prometió con el tatarabuelo antes de largarse éste a la guerra de Cuba y tirarse la foto cien años metida en una lata de carne de membrillo con polillas. O sea, pelín inadecuado, ¿no? El desgaste y los rayones no casan demasiado con la carita lozana y tersa de la tatarabuela. A la derecha hemos tomado otras texturas diferentes que le dan a la foto una apariencia más acorde con la persona retratada. Son dos solamente: una inicial que le da ese aspecto de lienzo y otra para oscurecer un poco el conjunto y dale una luz cálida.







Otra opción para este tipo de retratos es plantarle, como vemos a la derecha, una textura con una partitura, o una misiva amorosa con florecitas y pajaritos. Quedan más cursi que un pavo con corbata de lazo, pero ya sabemos que a las féminas les suelen gustar esos detallitos. Pueden vuecedes imprimirla en secreto, ponerle un marco adecuado y, por una módica cantidad de pecunio, tenemos un fastuoso retrato para obsequiarle por su onomástica, el aniversario que siempre se nos olvida o, simplemente, para premiarla por las albóndigas de anteayer, que estaban de vicio. Es de todos sabido que igual que a los hombres se nos gana por la barriga, a ellas se las atrapa mediante estos pequeños detalles. En cuanto a las texturas a elegir, como ya dije en su momento, en la red hay cienes de miles y miles para descargar de forma gratuita a cual más babosilla, con más flores o más pajaritos. Naturalmente, con lo de los pajaritos no me refiero al extinto mandatario venezolano que, según su sucesor, el ex-conductor de autobuses, se le apareció en forma de ave cantora para decirle no se qué.





A continuación tenemos otro tipo de retrato. En este caso se trata de un motero golfo y disoluto a pesar de su jeta beatífica. A este retrato le he dado un tratamiento conforme al arquetipo de motero: un tanto grasiento, con huellas de neumáticos y un entorno bastante negrucio. Al cabo, siempre van de negro, ¿no? Así pues, como vamos viendo, según la persona retratada aplicaremos un tipo de textura acorde a lo que representa. Si a éste personaje le plantamos las florecitas y los pajaritos diríamos que le pegan lo mismo que a un santo dos pistolas por razones obvias.





Y como ya no tengo ganas de escribir más, pues me piro. Ahí dejo un enlace donde puede uno bajarse cientos de texturas orientadas principalmente al paisaje. Son muy buenas y de gran tamaño, por lo que no pierden calidad a la hora de trabajar con ellas.



Que la caló os sea leve, amén.

Hale, he dicho...


martes, 11 de junio de 2013

Más gazapos peliculeros: Django






Hace ya algún tiempo que quería comentar esta peculiar película producto del inagotable ingenio de Tarantino que, las cosas como son, hace unas pelis cojonudas y, sobre todo, sumamente entretenidas. O a mi, al menos, así me lo parecen. Sin embargo, en esta producción ha acaparado una innegable colección de anacronismos históricos que, la verdad, no comprendo a santo de qué los ha cometido. Son cosas tan palmarias que saltan a la vista a cualquiera que entienda un poco de armas pero como muchos de los que me leen no entienden lo suficiente, pues ahí va la extensa relación de gazapos cometidos. Así podrán asombrar a la parienta con sus amplios conocimientos sobre el tema y apabullar al cuñado insoportable, e incluso apostarse seis birras con sus tapas a que sabe más que él sin temor a perder el desafío. Bien, helos aquí:

Ante todo, hay que prestar atención a la fecha en que transcurre la acción y que aparece nada más empezar la película: 1858, dos años antes del comienzo de la Guerra de Secesión. Así pues:



Gazapo 1: La dinamita con que vuela la casa del cruel y desalmado Calvin Candie. Mira que interviene gente en la producción de una peli, ¿no? Pues a ni uno solo se le ocurrió mirar en una enciclopedia. Así se habrían percatado de que el invento de Alfred Nobel no vio la luz hasta nueve años después, en 1867. Por cierto que la palabra dinamita proviene del griego dynamis, que significa potencia, poder. 




Gazapo 2: Los colegas del Klan de Spencer Gordon Bennett, interpretado por Don Johnson. Los magnates del Sur no necesitaban en aquella época taparse la jeta con una capucha para poner las peras a cuarto a los negros o a los blancos favorecedores de los negros. De hecho, el Klan no se creó hasta después de la Guerra de Secesión ya que antes de la misma cualquiera colgaba a un negro de un árbol y no pasaba nada. Concrétamente, la fundación del KKK data justamente del final de la guerra, en 1865. Al ganar los estados del Norte ya no dejaban ahorcar negros con tanta facilidad por lo que desde ese momento sí tuvieron que taparse el careto.



Gazapo 3: La pequeña Derringer que el Dr. Schultz lleva en la manga. Esta archiconocida pistolita, identificada por norma con los tahúres y demás gente de moral dudosa, no se comenzó a fabricar hasta 1866, permaneciendo en producción hasta 1935 nada menos. Su calibre, un .41 de percusión anular, no era precisamente de una potencia demoledora, pero más que suficiente para escabechar a un tramposo disparándole a bocajarro. Por sus dos cañones superpuestos era conocida como Double Derringer, y sus acabados más comunes eran niquelada con cachas de nácar, hueso o marfil (como aparece en la película) o pavonada con cachas de baquelita. 



Gazapo 4: El rifle Sharps del Dr. Schultz. Este chisme ya es más potente que la Derringer. El Sharps gozó de una gran popularidad, especialmente el que aparece en la peli, entre los cazadores de búfalos. Fabricado en diversos calibres, se puede decir que junto con el Winchester y el Henry formaron el trío que casi extinguió al búfalo de Norteamérica. Pero en este caso también es un anacronismo de los gordos, ya que ese rifle no entró en producción hasta 1874, o sea, 16 años más tarde.




Gazapo 5: La carabina Henry de Bennett. Parece que no fueron capaces de dar con una sola arma de época, y mira que las había por decenas. En este caso, nuevo anacronismo. La carabina Henry con el cajón de mecanismos de latón es el modelo 1862. Cuatro años posterior, vaya. Por cierto que en aquella época su precio era de 42 dólares. Manda cojones la inflación, ¿no?



Gazapo 6: La botella de cerveza del mandingo victorioso. El perverso monsieur Cadie obsequia a su mandingo de pelea con una litrona por salir victorioso de la cruel contienda. Si nos fijamos, la botella lleva un tapón idéntico a los de las botellas de gaseosa de hace unos años. El tapón que aparece en el detalle es su precursor, el tapón Lightning (Rayo), inventado en 1875 por el norteamericano Charles de Quillfeldt. Como vemos, era un alambre que bloqueaba un simple tapón de corcho. El de la litrona de la peli es posterior, fabricados de porcelana. Fue una idea desarrollada en 1893 por Karl Hutter, que le añadió una arandela de goma para impedir fugas de gas. En definitiva, el Sr. Tarantino vuelve a adelantarse en el espacio y en el tiempo.



Gazapo 7: La pajita de monsieur Cadie. Dudo muy mucho que en aquella época ya existieran cócteles sofisticados servidos en un coco, pero como no he podido corroborarlo, no digo nada. Pero lo que si es un anacronismo más es la puñetera pajita, higiénico accesorio surgido en sudamérica para no beber donde antes lo hicieron otros, como a la hora de tomar por ejemplo un mate en un lugar público. Las de plástico no aparecieron hasta el siglo XX, creados por una empresa farmaceutica, por ser más baratas y desechables. Anteriormente se fabricaban de vidrio para los laboratorios.



Gazapo 8: El quepis del ejército confederado. El personaje que aparece en segundo término porta sobre su melenudo y asqueroso cráneo plagado de piojos un quepis gris, típico del ejército confederado. La cosa es que en 1858 dicho uniforme aún no existía. De hecho, la creación del ejército confederado es tres años posterior, y muchas unidades ni siquiera vestían uniforme. El quepis que nos ocupa estaba fabricado con fieltro de lana y la visera con cuero negro.






Gazapo 9: La dinamita que explota de un disparo. Es un error muy habitual en muchas pelis eso de disparar a una carga de dinamita y que ésta explote. Bueno, teniendo en cuenta que su principal componente, la nitroglicerina, es acojonantemente inestable, esto podría ocurrir en caso de que la dinamita esté en mal estado, pero en ese caso nadie estaría tan loco como para manipularla. Precisamente la genialidad de Nobel consistió en hacer estable la nitroglicerina de forma que era sumamente segura de manejar y, como ocurre con los explosivos plásticos modernos Goma-2 o C4, pueden incluso arder sin llegar a explotar. En definitiva, una carga de dinamita no explota por un disparo. Necesita su mecha o su detonador para tal fin. Eso sí, el corto papel que interpreta el mismo Tarantino al final de la peli tiene eso, un final explosivo. La foto es bastante gráfica, ¿no?

Gazapo 10: Demás armas anacrónicas. En realidad, en película no aparece una sola arma de su época. Todas son posteriores y además de las ya mencionadas aparecen carabinas Spencer, revólveres Remington Army, Spiller Burr, Colt Pacemaker, etc. Además, los típicos y vistosos efectos de salir despedido hacia atrás más de dos metros por un escopetazo o un disparo de revólver.  En cualquier caso, es una peli entretenida si bien podrían haber afinado un poco y dejarse de tantas "licencias artísticas", carajo.

Bueno, si alguno se ha percatado de algún gazapo más, se manifieste. Ah, por cierto, la foto del cartel de la peli tiene un curioso retoque: el bigote de Leonardo di Caprio. En la foto de la izquierda lo vemos con un mostacho cerrado, mientras que en la de la derecha aparece más ligerito de pelo y partido en dos bajo la nariz. ¿Para qué lo harían? Supongo que quizás para darle en el cartel un aspecto más duro a su rostro aniñado, conforme al sádico papel que interpreta. Por otro lado, en ningún momento de la película aparece con esa vistosa corbata roja. Las tres que luce en el film son marrón, negra y gris oscuro.

Hale, he dicho...




miércoles, 5 de junio de 2013

Las versátiles texturas





Esto de las texturas es otra de las virguerías que los programas de edición fotográfica nos permite llevar a cabo con unos resultados bastante molones. Ciertamente, no deja de ser una pasada el hecho de que actualmente cualquier aficionado a la fotografía pueda llevar a cabo retoques y composiciones que, antaño, estaban solo al alcance de los laboratorios de revelado más avanzados. Y no solo eso sino que, además, es un motivo de inspiración, de estudio y de búsqueda a la hora de mejorar nuestras técnicas, aparte de ser una herramienta sumamente válida para pasar los ratos de ocio en esos días en que el aplatanamiento y la molicie nos aplasta literalmente en la butaca y no nos apetece salir a ninguna parte. 

Las texturas son una técnica que nos permite darle a nuestras fotos un aire diferente a base de superponer una o varias de ellas en diversos modos de fusión. En esto no hay un baremo fijo, sino solo nuestro gusto personal. Así pues, solo hay que ir probando hasta ir logrando resultados que nos satisfagan. Se pueden bichear los diversos tutoriales que hay en Youtube o los trabajos de fotógrafos más avezados que nosotros a fin de encontrar una fuente de inspiración pero, al cabo, como toda creación artística, al final lo que impera es nuestro gusto personal que, naturalmente, no tiene por qué coincidir con el de nuestros cuñados y compadres los cuales, como es de todos sabido, suelen carecer de gusto. 

Ahora viene la pregunta que vuecedes se harán: ¿Y de dónde leches saco yo las texturas esas?, a lo que respondo: pues de la red, criaturillas. Hay chorrocientos cienes de miles de texturas que son ofrecidas por almas altruistas de forma desinteresada y que cualquiera puede bajarse. Eso sí, es recomendable que sean en un formato y una calidad lo mayores posibles. Otra opción es hacernos nuestras propias texturas. ¿Cómo? Muy fácil... Basta fotografiar cualquier superficie que nos llame la atención: una pared desconchada, una losa de granito, un cartón, papel de estraza, el culito del abuelo... qué se yo. Hay infinidad de texturas.

En todo caso, lo que si hay que tener muy claro es que debemos adecuar la textura al motivo de la foto. O sea, no es plan de poner una foto del nene con texturas grunge porque parecería el anticristo de chavalín, o un un paisaje urbano con una textura obtenida de una foto a la tapicería del sofá de la salita de estar. Aunque para gustos, colores, es evidente que hay que tener un mínimo sentido de la proporcionalidad si bien, naturalmente, si a uno le apetece poner la foto de la primera comunión del nene con una textura de fango de trincheras de la Primera guerra mundial es muy libre, faltaría más.

Bueno, dicho todo esto pasemos a ver un ejemplo de este tipo de retoque paso a paso para que los que gusten del mismo acometan la empresa y salgan razonablemente triunfantes de la misma. Veamos pues...






Vamos a trabajar sobre esa foto. Es el típico paisaje fluvial con sus barquitas, su fango pútrido en las orillas y tal. Así pues, comenzaremos abriendo el archivo jpeg en RAW, cosa que recomiendo porque permite mejores y más precisos ajustes. Tras ajustar el balance de blancos y toquetear un poco para aclarar las sombras y alguna chorradilla más, pasamos el plugin Autumn de Topaz Adjust 5 para darle una tonalidad más cálida, como de atardecer. El modo de fusión se dejó en normal y la opacidad al 100%. El resultado es este:





Como podemos ver, la apariencia cambia bastante, ¿no? Pero aún tenemos que pasar la imagen nuevamente por otro plugin, en este caso opté por el Faded Glory, también de Topaz, que con el modo de fusión en normal y la opacidad al 100% le da a la foto un aspecto como de pintura o ilustración romántica que siempre sale sobre la chimenea en esas películas de Emma Thompson inspiradas en las novelas de Jane Austin. Tras bajarle un pelín la saturación, quedó así:







Ya solo queda afinar una pizca en la foto base, para lo cual se duplicó la capa y se aplicó un filtro de paso alto con un radio de 3,5 píxeles, lo justo para resaltar un poco los dos barcos. Como el resultado es inapreciable a esta resolución (el retoque lo hice sobre la resolución original), me salto esa foto y pasamos directamente a las texturas. En primer lugar se aplicó la que vemos a la izquierda. Está sacada de Flickr con licencia Creative Commons de la galería de Lenabem-Anna, un alma caritativa y generosa que las pone a disposición del personal y que ruega se la mencione si se hace uso de ellas, cosa que acabo de hacer para que no se diga. Y añado: sus texturas son muy buenas, de gran resolución y muy aptas para paisajes, retratos o bodegones, así que ya lo saben vuecedes. Bien, esta textura se aplicó sobre la foto base en modo de fusión subexponer al 40% de opacidad, siendo éste el resultado:






Y sobre esta se añadió una más para oscurecer un poco el conjunto, así como para proporcionarle un aspecto un tanto antiguo, mohoso y decadente. Se aplicó con un modo de fusión multiplicar y una opacidad del 60%. Quedó así de chula:






Mola una bestialidad, ¿que no? Bueno, con esto podríamos decir que ya está terminado el trabajo, si bien yo opté por una textura más: un scratch. Los scratches son, como su nombre indica, arañazos o rasguños. Aplicados en el caso que nos ocupa dan a la foto un aspecto desgastado, con arañazos debidos a golpes y demás maltrato en el transcurso del tiempo. La textura usada la podemos ver a la derecha. No es más que una simple chapa llena de rayones sin más, pero que aplicada a nuestra foto le da ese aire gastado y pútrido que yo deseaba para la misma. Se aplicó en modo de fusión luz fuerte con una opacidad del 30%. Y así quedó la foto una vez acabada:





Chula, ¿eh? Si la imprimimos a buen tamaño pasaría por uno de esos cuadros del estilo de los que pintaban Bouguereau o Waterhouse. Bueno, pues esto son las texturas, dilectos lectores. Hemos convertido un paisaje fluvial mondo y lirondo en una foto totalmente distinta que, además, ha servido para pasar media horilla muy entretenido en su elaboración.

Para cualquier aclaración o duda al respecto, se manifiesten vuecedes dejando el comentario oportuno. Ah, y un sugerencia final: no conviene pasarse porque una cosa es añadir una textura que proporcione un delicado matiz a la imagen y otra convertir la foto en un borrón indefinible que solo sirve para poner la jeta de nuestro cuñado más odioso. En fin, lo dicho, todo radica en probar y probar hasta obtener un resultado adecuadamente satisfactorio.

Hale, he dicho...


martes, 4 de junio de 2013

Dos en una: Algunas curiosidades curiosas + HDR nocturno




El rubicundo Apolo se oculta una vez más en la trimilenaria Spal, el mismo que alumbró al fenicio Melkart,
al invicto Gaio Julio César, al godo Isidoro, al santo monarca Fernando III, al enloquecido don Pedro,
al emperador Carlos I y al Amo del Castillo


De verdad, hay que ver lo aggggquegozo que es el verano, carajo. Jamás entenderé como puede haber personas humanas que gustan de los calores estivales, y más en un sitio como Sebiya donde, según palabras del mismísimo santo monarca, parecía que el infierno ha subido a la tierra. Eso lo dijo durante el verano de 1248, unos meses antes de que la ciudad capitulara. O sea, que esto de la caló ya viene de lejos. Por esa causa he decidido hacer dos entradas en una: así mato dos pájaros de un tiro y sudo menos, jejeje...

Ante todo, hay que ir cambiando los horarios fotográficos si no quiero ver mi oronda humanidad aplastada por un implacable gorpe de caló y ponerme malísimo de la muerte. Así pues, el pasado sábado aplacé la sesión de turno a la caída de la tarde y, acompañado de la mi sin par Pilarita, me di un garbeo por el centro de la urbe a ver si se me ocurría alguna fotillo urbana molona para elaborar algunos HDR's nocturnos, que nunca antes se me había ocurrido intentarlo. 

Antes de ver el resultado de la aceifa noctámbula, conviene que los que sean aficionados a esto de las afotos consideren, si es que lo desconocen, que la hora del crepúsculo es bastante interesante porque salen a relucir tonalidades y colores sumamente cálidos. La hora naranja la llaman. Para hacer un buen HDR urbanita, salvo que se trate de un monumento que se está bien quietecito, tendremos que optar por un falso HDR, o sea, editar la foto añadiéndole y restándole exposición para que no salgan tropocientos fantasmas que son difíciles de quitar a veces. Y, naturalmente, un trípode salvo que tengamos el mismo pulso que una momia incaica, porque las exposiciones se van tranquilamente a cuatro o cinco segundos e incluso más.

Bueno, veamos algunos ejemplos con su curiosidad curiosa incluida...






Ahí tenemos la primera, un HDR de una de las puertas de la universidad hispalense. El proceso fue el siguiente:

Trípode al canto y como ahí nada se movía, pues saqué cinco tomas para hacer un HDR de verdad. Le edición posterior consistió en pasarle un plugin de LucisArt 3 para obtener un mejor efecto de enfoque que resaltara un poco el detalle de la fastuosa portada barroca. El portón de madera fue resaltado con un retoque selectivo, o sea, aislando esa parte del resto de la foto con la herramienta de lazo poligonal y, a continuación, duplicar la imagen, ponerla en modo de fusión luz fuerte, crear una máscara de capa y pintar la zona con blanco. Obsérvese el intenso color azul del cielo. Por esa zona es por donde se puso el sol unos minutos antes.

Curiosidad curiosa:

Ese edificio fue originariamente la Real Fábrica de Tabacos, cuya construcción se inició en 1728. Es, tras El Escorial, el edificio más grande de España y fue la primera fábrica para labores del tabaco de Europa. Se consideraba de tal importancia que una guarnición militar la vigilaba constantemente, estando el edificio rodeado por un foso menos por el lado de la actual calle San Fernando, donde el arroyo Tagarete actuaba como foso natural. Además del foso, en las esquinas hay garitas para los centinelas, uno de los cuales era el brigada don José que en la obra de Merimee se bebe los vientos por Carmen la cual, además de ser un pendón desorejado, estaba buenísima al parecer. En ese edificio es donde trascurría tanto la novela como la ópera de Bizet.

Bueno, veamos otra...





La foto corresponde a la capilla de la hermandad de Los Estudiantes, dentro del recinto de la universidad. El proceso es el mismo que se siguió en la foto anterior, si bien hubo que pasar la foto por un plugin para eliminar el excesivo ruido del cielo. Ya sabemos que es algo habitual en los HDR, así que usé el plugin de Imagenomic Noiseware Professional, que permite correcciones selectivas por colores, rangos, etc. Es un plugin bastante apañado para estas cosas, la verdad.

Curiosidad curiosa:

La hermandad de Los Estudiantes es relativamente moderna, ya que data de 1924. Saca dos pasos el martes santo y el dato curioso consiste en que es la hermandad que más penitentes con cruz saca en proporción al número total de penitentes que forman parte de la procesión. Es pues más que evidente que muchos aprobados son por obra y gracia de los favores que las imágenes titulares derraman sobre los sufridos bachilleres, jejeje... Algunos van incluso con varias cruces, de lo que coligo que la cosa va de una cruz por asignatura. Vaya, que más de uno debe llevar la carrera entera a cuestas.

Otra más...






Aquí tenemos un falso HDR porque no paraba de pasar gente. Los fantasmillas que se vislumbran a los lados son figuras movidas por la larga exposición de la foto. Esas no se pueden quitar porque los programas para HDR permiten elegir la foto que uno señala y se queda con la persona u objeto concreto de esa foto, desechando los de las demás. Sin embargo, en este caso, al ser una sola imagen, no es posible eliminarlos. El proceso de edición fue diferente en esta foto. De la original se obtuvieron cinco imágenes para procesarlas con el Photomatix Pro, que es el programa que más uso para estos menesteres. De la foto resultante se sacó una copia en modo de fusión multiplicar al 40% aproximadamente y fue pasada por un plugin de Topaz Adjust 4, concrétamente el Mild Color Pop. De esa forma oscurecemos un poco la imagen y resaltamos los colores. Digamos que es una forma de contrastarla. A continuación volvemos a duplicar la capa original, pero esta vez en modo de fusión superponer al 20% y la pasamos esta vez por el plugin Neutralizer by Jorge Diez para resaltar los pequeños detalles. 

Curiosidad curiosa:

Esa es la calle San Fernando antes mencionada, que antaño quedaba a extramuros. Por esa calle es por donde corría el Tagarete, y sobre su cauce se emplazaron unas pasarelas para que las tabaqueras pudieran acceder a la fábrica por la puerta que se abre justamente a mitad de la calle. En el interior de la fábrica, la entrada a los hombres estaba terminantemente prohibida debido a que las operarias, en muchas ocasiones, se llevaban a sus críos al trabajo y allí mismo les daban de mamar cuando les tocaba. Así mismo, durante los calurosos estíos hispalenses era habitual que se despechugaran para combatir el asfixiante calor. Así pues y siendo las tabaqueras hembras bastante bravías, la vigilancia y control lo ejercían viejas sotas con más mala leche que ellas para que todo funcionara adecuadamente.

Veamos una más...






Ahí tenemos el tranvía que actúa de lanzadera desde el Prado de San Sebastián a la plaza Nueva en la parada que hay delante del hotel Alfonso XIII, obra del eximio don Aníbal González y preclaro ejemplo de la arquitectura sevillana. El proceso fue exactamente el mismo que en la foto anterior, con la salvedad de que la foto está tomada sin trípode. Para poder  reducir en todo lo posible el tiempo de exposición le subí el ISO a 400 y le planté el angular para no tener que alejarme demasiado. El objetivo estaba a f4 y la velocidad a 1/60, la cual puedo dominar bastante bien sin que salga la más mínima vibración.

Curiosidad curiosa:

¿Ven vuecedes la espantosa catenaria, no? Bien, es una preclara muestra de la nula capacidad de previsión de los regidores municipales. Cuando se hizo el trazado del puñetero tranvía, que por cierto sirvió para descubrir un cementerio árabe en la avenida de la Constitución, junto a la catedral, nadie se acordó de que las procesiones semanasanteras pasan precisamente por esa avenida para entrar en la catedral por la Puerta de San Miguel. Así pues, cuando llega la sonada fecha tienen que desmontar la maldita catenaria porque, además, durante esos días el tranvía no pasa por esa avenida. Ya podemos imaginar el gasto que ello supone: desmontar y volver a montar todo ese armatoste para una semana. Luego dijeron que deberían haber puesto la toma de corriente en los raíles, como hacen en muchas ciudades monumentales europeas, a fin de no joder la panorámica con tanto cable y tanto poste. Pero claro, ya era tarde para eso... Así nos luce el pelo, hijos míos...

En fin, ya está.

Hale, he dicho...



lunes, 3 de junio de 2013

Héroes III. Louis Nolan, el Mensajero de la Muerte







Suena un tanto melodramático, pero es como mejor podríamos definir al capitán de caballería Louis Edward Nolan, del cual vuecedes es más que probable que no hayan oído hablar en sus vidas. Pero si les digo que su persona estuvo íntimamente relacionada con la famosa carga llevada a cabo por la Brigada Ligera del ejército inglés en Balaklava, durante la guerra de Crimea (1853-1856), ya no se quedarán mirando al vacío preguntándose quién leches sería el mortífero mensajero ese. Veamos algo de su vida...

Nolan había nacido en Canadá en enero de 1818, hijo de un oficial de infantería de origen escocés que estuvo posteriormente destinado en el cuerpo diplomático británico en Milán en 1829. Sus contactos le permitieron matricular a su hijo Louis en la academia de Tulln para, posteriormente, servir en el ejército austro-húngaro. Recordemos que una parte de Italia estaba en aquellos años bajo el dominio de la corona austríaca. Gozó de cierta fama en su regimiento, especialmente por su destreza como jinete y su inteligencia, cualidad esta última bastante rara en la oficialidad de la época que lograba los ascensos a base de untar a los mandamases en vez de por sus méritos o conocimientos. De hecho, Nolan era un auténtico teórico de la caballería, escribiendo incluso dos tratados acerca de la evolución de la misma y de su desempeño en los campos de batalla de la época. 



Húsar del 15º Rgto. de Húsares del Rey
En 1838 y ante la imposibilidad de promocionarse en el ejército austríaco por su condición de plebeyo, por mediación de su padre logró ser entrevistado por lord Raglan, secretario de lord Wellington, y ser admitido en el ejército británico con el rango de cornet, un grado exclusivo de la caballería y equivalente al actual de alférez o segundo teniente y que fue simple y llanamente comprado. A Nolan le salió la broma por la nada despreciable cifra de 450 libras esterlinas. Si consideramos que en aquella época un artesano ganaba unas 30 ó 40 al año, ya podemos hacernos a la idea de la untada de mano que tuvo que dar nuestro hombre para largarse del ejército austríaco a fin de hacer carrera en su país. Fue destinado al 15º Regimiento de Húsares del Rey, una unidad creada en 1759 como de dragones ligeros y que en 1807 fue reciclada en húsares. Ojo, que nadie piense que por comprarse el rango el capitán Nolan era el típico oficial inepto  y estirado que se suele representar en el imaginario popular respecto a la oficialidad de la época. Antes al contrario, era un sujeto bastante capacitado como demuestra el hecho de que dedicó gran parte de su tiempo libre al estudio sobre el arma de caballería a fin de adecuarla a los tiempos modernos. La cuestión es, simplemente, que la compra de cargos era la tónica habitual en los ejércitos de la época, contando más la fortuna y el linaje que el mérito o la capacidad para ostentar un rango, lo que explica las masacres que tuvieron lugar en las guerras de aquellos años debidas en muchos casos a la total ineptitud de los mandos. 



Silla de Nolan
Tras unos años destinado en la India, en los que por cierto aprovechó no solo para perfeccionar su equitación, sino también para comprarse el rango de capitán, volvió finalmente a Inglaterra en 1851 donde escribió "The Training of Cavalry Remount Horses: A new system" y diseñó una nueva silla de montar para caballería que desplazó el modelo reglamentario desde 1796, la cual fue muy elogiada por ser más cómoda, ligera y práctica que el modelo anterior. Fue denominada oficialmente como "Universal Wood Arch Pattern", si bien en los ambientes cuarteleros era más conocida como "la silla de Nolan". Fue declarada como modelo reglamentario en 1856. En 1853 publicó su segunda obra, "Cavalry, It's History and Tactics", que incluso se tradujo al francés y, mira por donde, en aquel momento estalló la Guerra de Crimera contra el imperio ruso, en la que Nolan pasará a la historia no por su habilidad como jinete o sus enjundiosos tratados sobre equitación militar, sino por una serie de desdichados malentendidos que causaron un verdadero desastre.




Sir Richard Airey, I barón de Airey
El envío de caballos por barco hasta el frente era excesivamente caro, engorroso y, además, muchos animales llegaban muertos a destino por lo que nuestro hombre, que ya gozaba de bastante prestigio en el ejército y había sido nombrado ayudante del campo del general Richard Airey, fue enviado a Turquía a comprar caballos para la brigada ligera mientras esta llegaba a destino. Tras adquirir 298 animales, se reunió con su unidad. Todo estaba ya en marcha para que el capitán Nolan pasase a la historia, así que sin más nos vamos al día clave, el 25 de octubre de 1854, cuando el ejército anglo-francés hace acto de presencia en una zona cercana a la población de Balaklava, en Crimea, dentro del contexto de las operaciones llevadas a cabo para arrebatar a los rusos la ciudad de Sebastopol, base de la armada rusa en el mar Negro.




George Bingham, III conde de Lucan
Conviene aclarar un detalle, y es que la famosa carga de la Brigada Ligera no fue "la batalla de Balaklava", sino una fase de la misma, concretamente la cuarta. De hecho, las hostilidades comenzaron a las 5 de la mañana, y la acción que nos ocupa no tuvo lugar hasta seis horas más tarde, exactamente a las 11 en punto. No voy a entrar en los entresijos de la batalla, sino solo de la controvertida intervención de Nolan en la misma, la cual ha hecho correr bastante tinta entre los estudiosos de estos temas para dirimir quien fue el responsable de los patéticos resultados de la nefasta carga.




James Brudenell, VII
conde de Cardigan
Previamente, a las 09:15 horas la Brigada Pesada al mando de Scarlett había llevado a cabo una acción en la que arrollaron a las tropas rusas, las cuales se replegaron sin que lord Lucan, constantemente apremiado por Raglan, cargara contra ellos para explotar el éxito de la primera carga y abreviar el final de la jornada. Así pues, lo rusos aprovecharon la coyuntura para apoderarse de una serie de reductos ocupados por tropas turcas, así como de las bocas de fuego emplazadas en los mismos. Lord Raglan estaba ya que echaba leches, porque él podía ver lo que estaba ocurriendo desde su posición sin que Lucan moviese un dedo por evitarlo alegando que estaba esperando la llegada de la infantería de apoyo. Le dictó a Airey su cuarta orden al repecto:



"Lord Raglan desea que la caballería avance hacia el frente y trate de impedir que el enemigo se lleve los cañones. Las tropas de la artillería a caballo pueden acompañarla. La caballería francesa se encuentra a su izquierda.
R. Airey
Inmediato"




Fitzroy Somerset, I barón de Raglan
Y aquí, el destino quiso que el capitán Nolan se hiciera cargo de transmitir la orden. Nolan, que aún vestía el uniforme del 15º de Húsares porque aún no había tenido tiempo de encargar el de oficial de Estado Mayor, tomó la nota y emprendió el abrupto descenso hacia el Valle del Norte, donde se encontraba la brigada. Una vez allí, se encaró con lord Lucan cuando éste preguntó que a qué enemigo y a qué cañones se refería. Obviamente, desde su posición Lucan no podía ver nada de aquello, y menos aún que los rusos se habían reorganizado y habían dispuesto artillería y tiradores a ambos lados del valle, así como al final del mismo. 

-Las órdenes son que la caballería ataque inmediatamente, milord- bramó Nolan ante la exasperante indolencia de Lucan.
-¿Atacar, señor? ¿Atacar qué? ¿Qué cañones, señor?- replicó Lucan furioso.
Nolan, aullando ya y casi rayando en la insubordinación, le espetó enloquecido mientras señalaba hacia el fondo del valle:
-¡Allí, milord! ¡Allí está el enemigo! ¡Allí están los cañones!





La Brigada Ligera en plena carga
Lucan ya no podía negarse a obedecer la orden, así que comunicó a su cuñado Cardigan que debía avanzar hacia el enemigo. Éste, que aunque era el típico militarote arrogante y de poco seso tampoco era tonto, enseguida se percató de que la carga sería suicida. Pero como era un tipo bragado no discutió la orden de su superior, así que erizó su poblado mostacho y se puso al frente de la brigada, dando la orden de avanzar. La brigada estaba compuesta por tres líneas: la primera estaba formada por el 13º de Dragones Ligeros al mando del capitán Oldham y el 17º de Lanceros al mando del capitán Morris. La segunda por el 11º Rgto. de Húsares y la tercera por el 4º de Dragones Ligeros al mando del teniente coronel Paget y el 8º de Húsares del teniente coronel Shewell.




El teniente general sir James Scarlett
Nolan se unió al 17º Rgto. de Lanceros pidiendo permiso al capitán Morris, con el que tenía amistad. Apenas habían recorrido unos cien metros cuando Nolan se percató de que Cardigan se dirigía hacia una dirección errónea, ya que el primer objetivo a batir era el reducto nº3, situado en unas colinas a la derecha del valle. Pero Cardigan iba de cabeza a la ratonera, por lo que Nolan se adelantó para avisar a su superior. En ese instante, una granada rusa estalló cerca suya y un casco de metralla lo hirió mortalmente en el pecho. Nolan dio un alarido, soltó el sable y, contraído por un repentino espasmo post mortem, se quedó erguido en la silla mientras su caballo dio media vuelta. Eso hizo que Lucan lo tachara de cobarde, ya que pensó que no estaba muerto y que el chillido era producto del miedo. 



La carga tuvo éxito a pesar del constante cañoneo que sufrió durante los aproximadamente dos km. que tuvo que recorrer y durante los que sufrió grandes pérdidas, si bien tuvieron que retirarse al carecer de infantería de apoyo. La escabechina fue tan majestuosa que de los 270 hombres que formaban parte de la primera línea solo llegaron al contacto 50. El balance final fue bastante desolador, aunque tampoco se llegó al exterminio casi absoluto que los dados a mitos heroicos han solido propalar. Ojo, que las cifras son orientativas ya que se dan varias según el autor de turno:

Efectivos de la Brigada Ligera: 664 hombres (otras fuentes: 673)
Muertos: 110 (otras fuentes: 113)
Heridos: 130 (otras fuentes: 247)
Prisioneros: 58
Caballos muertos: 362 (otras fuentes: 475 más 42 heridos)

No está nada mal para veinte minutos, ¿verdad? Un 40% de bajas para una acción tan breve es digno de figurar entre los records de escabechinas suntuarias. Lord Cardigan, que detestaba a Nolan tanto en cuanto era exactamente lo opuesto a él, o sea, un militar profesional que consideraba que para hacer la guerra con eficacia hacían falta algo más que cojones, se refirió a él de forma despectiva diciendo a Scarlett que lo había visto "...cabalgar hacia atrás y gritando como una mujer". Scarlett le replicó diciendo: "No me digas más, acabo de pasar junto a su cuerpo".




Supervivientes de la Brigada Ligera
En fin, esa es la historia. Ahora bien, ¿fue Nolan un héroe? Yo diría que sí. En realidad, este hombre fue el germen de una nueva casta de oficiales que estaban muy lejos de la tradición militar que permitía la compra de rangos, lo que dejaba el mando de las tropas en manos de oficiales sin cualificación. Si Nolan no hubiese caído en Balaklava, quizás su experiencia y sus conocimientos habrían ayudado a que esa casta de militares sacados de la nobleza hubiera desaparecido antes. La controversia sobre la carga duró décadas, siendo Nolan considerado inicialmente como el responsable en parte del desastre por haber transmitido mal la orden. Pero la verdad fue saliendo a relucir poco a poco a pesar de que un muerto nada podía hacer para defenderse y tanto Raglan como Lucan fueron señalados como los verdaderos culpables, si bien tampoco recibieron castigo alguno por ello. En cuanto a Cardigan, se limitó a obedecer a su cuñado, actuando según las órdenes recibidas por él. Su valor jamás fue cuestionado e incluso recibió tres heridas en la acción.




El cadáver de Nolan cabalga hacia retaguardia
En todo caso, quizás el verdadero heroísmo del capitán Nolan consistió en pretender divulgar métodos racionales y concebir la milicia como un oficio de profesionales de la misma. Esto, en una sociedad fuertemente jerarquizada y clasista como la británica de aquella época, ya era todo un reto. De hecho, el rencor de la casta nobiliaria de la milicia contra Nolan llegó hasta el extremo de que lord Lucan se negó a que su cuerpo fuera devuelto a las líneas inglesas, siendo enterrado en un simple hoyo junto al reducto nº 5. Un oficial de la ambulancia alegó que el despótico Lucan le dijo cuando se dispuso a evacuar el cadáver:

- No, ha recibido su merecido. Ha muerto como un perro y, como el perro que era, que sea enterrado en un hoyo.




El sargento mayor Hughes en 1873
Sea usted héroe para esto, ¿no? En fin, así son las cosas... Como dato curioso y a modo de colofón, comentar que el último superviviente de la Brigada Ligera, el sargento mayor Edwin Hughes, falleció el 18 de mayo de 1927 a los 96 años nada menos. O sea, se pasó contando sus batallitas nada más y nada menos que 73 años.

Bueno, ya está.

Hale, he dicho...




El Valle Norte que inmortalizó Tennyson como el Valle de la Muerte en su poema dedicado al mítico desastre.
Como se puede ver, el suelo está literalmente minado por balas de cañón rusas