jueves, 24 de julio de 2014

Methamorphosys clericales


Qué asco, carajo... Cada vez que pienso lo que aún resta de verano hasta la llegada del vivificante otoño me dan arcadas. Tenía el firme propósito de elaborar una enjundiosa entrada sobre temas de caballería de línea con sus ramalazos de gore que tanto deleitan a mis dilectos lectores, pero no he podido, lo juro. Me ha superado la molicie más absoluta. Se siente.

En fin, la de los piratas que complementaría la de ayer tampoco me apetece porque, aunque los retoques están listos, hay que escribir mucho y como que paso. Así pues, me limitaré a ilustrar a vuecedes con algunas de las methamorphosys clericales sufridas por algunos de los eximios políticos durante o después de su andadura política, siendo evidente que han recibido un toque de aviso del Altísimo porque se han pasado varios pueblos. Bueno, sin más dilación, ahí queda eso. 

Alfredo en un receso durante sus clases en la facultad de Químicas.
Se le nota una expresión atormentada al hombre. ¿Por qué será?

Jose Ignacio meditando la enésima ley de educación que no
paliará el fracaso escolar palmario

El retorno al seno a la Santa Madre por parte del jesuita irredento. Lo coronan sus fieles lacayos
monseñor Joseba, que contiene a duras penas las lágrimas por la emoción, y fray Arnaldo, este último durante
un permiso obtenido para salir del trullo para el feliz evento. La nuez de oro que remata la tiara es regalo de
sus conmilitones de la boina, ya saben...

Y lo mismo por parte de Su Santidad Georgios I, escoltado como siempre por monseñor Plus

En honor a la verdad, me descojono yo solito cuando me distraigo elaborando estos jocosos montajes photographycos.

Bueno, mañana será otro día y tal...

Hale, he dicho...

miércoles, 23 de julio de 2014

Una de piratas




Mi nivel de atocinamiento es monstruoso. Tengo la sesera seca, la desgana y la molicie me devoran, la musa se largó y no me manda ni una mala postal y, si me hacen un electroencefalograma, saldría más plano que la vida de una ostra en cautividad. No obstante, he sacado energías de lo más profundo de mis asaduras y he llevado a cabo algunas methamorphosys para, al menos, cambiar de entrada inicial. Así pues, esta va de piratas.

Pero no de piratas, filibusteros, corsarios ni bucaneros convencionales, sino de los insignes chorizos que han saqueado a su sabor en las arcas públicas de la taifa andaluza, donde llevan la torta de años dedicados al latrocinio más feroz bajo la excusa, como no, de "servir a los intereses de los trabajadores", aforismo este muy en boga para justificarse cuando lo trincan a uno con tal cúmulo de trapos sucios que más bien parece una lavandería china. Me refiero a los famosos ERE's, esa trama de sindicalistas y políticos que han trincado pasta como para empapelar una pirámide con billetes de 500. 

La que ha destapado el suntuario atraco es la inefable juez Alaya, esa señora que siempre va tirando de una maleta con ruedas y no se ríe así la maten. Al parecer, su hiératica expresión no se debe a que sea más seria que un responso, sino a una neuralgia del trigémino que le inmoviliza la jeta como si de una esfinge se tratara. Pero, cuestiones expresivas aparte, es indudable que la buena señora tiene más valor que una hormiga enfrentada a un elefante beodo porque los desaforados compadres y pelotas de los sindicalistas imputados hasta se reunieron un día en la puerta del juzgado a insultarla, vilipendiarla y berrear como posesos tachándola incluso de fea. Sí, no es coña. Bramaban y rugían muy airados diciéndole "¡¡Fea, fea!!", como si de una bronca entre colegiales se tratase. En todo caso, las cosas como son, fea no es. Lo que pasa es que tiene en el punto de mira sus cambalaches y claro, eso los irrita sobremanera. Ahí la tenemos ofreciendo un sacrificio a los dioses de la Justicia antes de ir a su juzgado a seguir destapando trapicheos. Pobrecita, la que le espera...

¿Y quiénes están en el ajo? La lista es ya escandalosamente larga de modo que hoy me limitaré a poner los ejemplares más notables. Veamos pues...

Uno de los que nadie duda esté pringado es el ex-reyezuelo de la taifa y del que ya hemos hablado anteriormente, el excelso Pepe Griñán. Como las sospechas sobre su supuesta implicación en el atraco hacían peligrar su poltrona, sus compadres lo facturaron al senado, esa inoperante, absurda y onerosa cámara alta en la que solo hay fósiles, inútiles y un extenso catálogo de imputables que han hallado refugio en el aforamiento que disfrutan los senadores a cambio de un estipendio suntuoso, unas dietas como para acabar a dieta de verdad y unas prebendas dignas de canonjía medievalesca. Pepe sabe sobradamente que sus compadres jamás permitirán que sea juzgado aunque las pruebas contra él sean palmarias, que favor con favor se paga y si uno tira de la manta agarran todos una pulmonía de campeonato. En todo caso, Pepe no pierde el tiempo y, tal como vemos en la imagen, se ha apuntado en un curso de verano por si la cosa se pone chunga y tiene que salir de naja a buscarse las habichuelas por esos mares de Dios.

Pero antes que él ya puso tierra de por medio su colega Manué Cháves el cual, tras perder su partido las últimas elecciones, hizo que sacaran del dichoso senado a un pringado para ocupar su poltrona ya que se quedaba más indefenso que un escarabajo sepultado por la caca de un rinoceronte diarreico. Pero el ex-califa andalú es más listo que su colega Pepe ya que, además de llevar a cabo el mismo curso de verano para futuros profesionales inciertos, también realiza un máster en mimetismo a fin de que su archiconocida jeta logre pasar desapercibida, no sea que algún desaprensivo lo delate. Es de todos sabido que los piratas son gentes nada honorables, menos fiables que un virus en el torrente sanguíneo y capaces de degollar a su abuela en la puerta de una iglesia por una bagatela. Así pues, Manolito ha aprendido a disfrazarse magistralmente tal como podemos ver en la foto, en la que aparece bajo el aspecto de un chipirón en su tinta.

El tercer cabecilla en liza es Cándido, el cual es cualquier cosa menos cándido. Está de más decir que, a pesar de que ya han salido a relucir varias historias oscuras en las que aparece implicado, Cándido no dimiten ni aunque lo desuellen a golpe de escofina. Da igual que se haya averiguado que su sindicato, más salpicado de caca que una letrina de estación de ferrocarril de los años 60, justificaba sus alojamientos con facturas falsas y otras hierbas. Da lo mismo que sus subordinados estén en el trullo por chorizos y él diga que no sabía nada. Lo importante para Cándido es no perder el momio que lleva disfrutando desde hace ya la torta de años. No obstante, parece ser que en esta ocasión no lo tiene del todo claro ya que, al igual que sus conmilitones Pepe y Manué, también se ha largado a un curso de verano. Para mejorar su currículo se ha apuntado además a clases de interpretación ya que en la foto aparece declamando Hamlet con una calavera pirata en vez de la típica de Yorik el bufón. Trincar o mangar, esa es la cuestión...

Y la cuarta en discordia es la Maleni, ese portento del saber nadar y guardar la ropa. Más querenciosa con el tema pecuniario que sus conmilitones, en vez de hacerse senadora optó por la vicepresidencia del Banco Europeo de Inversiones. Lo chocante es que personajes como Maleni, con una trayectoria impecable a nivel de estudios (su currículo es asombrosamente bueno para un político) tenga que pringarse hasta las cejas cuando solo con los sueldos que tiene de por vida le sobra para pegarse una vidorra acojonante. En todo caso, no se resistió a la tentación y también cayó en desgracia hasta el extremo de que sus compadres la obligaron a dimitir porque, eso sí, ella no lo hacía motu propio ni a tiros y, para colmo, la Ayala le plantó una fianza brutalmente suntuaria: 29 kilos nada menos. En fin, a la vista de lo visto también optó por largarse al curso de verano con sus conmilitones. Ahí la vemos tomando el fresco en cubierta, que eso de volver en septiembre blanca como un calamar es de pobretones y de currantes.

Luego tenemos a los chorizos de segunda fila los cuales han trincado como para asegurar el porvenir de siete generaciones, pero de esos hablamos mañana que ahora es tiempo del sacrosanto aperitivo. Bueno, qué carajo aperitivo... mejor almorzar del tirón y santas pascuas, leches.

Hale, he dicho...



domingo, 13 de julio de 2014

Lisensia pa trincá


El famoso quinqui Eleuterio Sánchez, (a) El Lute. Ascendido a la
categoría de "víctima del franquismo" solo por haber robado a mansalva
en tiempos de Franco, como si eso le diera patente de corso para mangar.
La añeja hispania es un nido de mangantes. Deploro tener que reconocer que mi patria se ha convertido en un lugar en el que los trincones, chupópteros, cortabolsas, capeadores, descuideros, mangantes, rateros y cacos campan  sus anchas, sabedores de que escaparán cuasi impunes cuando no libres de castigo gracias a las leyes garantistas que llaman "presunto" al que trincan en la aduana con la maleta llena hasta arriba de billetes de 500. Al desgraciado que atrapan saqueando un supermercado para llevarse un blíster de mortadela y una barra de pan, la justicia hace caer sobre él todo el peso de la ley. No, no es un eximente, ni siquiera un atenuante, que los críos del malvado ladrón llevasen ya dos días con la barriga llena de aire. No, no es excusa que cuente que los críos lloraban a moco tendido a causa del hambre. Si tienen hambre que beban mucha agua, carajo. La cosa es que ese chorizo, no presunto, ha atentado contra la propiedad privada y debe recibir un escarmiento. Curiosamente, le sale más caro mangar una lata de sardinas que matar a 18 guardias civiles, pero eso es otra historia. Hoy hablamos de rateros de altos vuelos, no de pringados que roban para comer.

Patio de Monipodio, donde nuestros políticos y demás trincones podrían
sentar cátedra y dejar en pañales a los mismísimos Rinconete y Cortadillo
No recuerdo donde leí una vez que, en la Inglaterra del siglo XVIII, si uno era denunciado por robo, estafa o similar, lo metían en la trena y, aparte del castigo por el delito, no salía hasta que apoquinase hasta el último penique robado. O sea, que si te habías pulido la pasta ya podías ir llorando a la familia, compadres y cuñados para implorarles un préstamo porque, en caso contrario, no pisabas más la calle. Daba igual que tardaras un mes, un año o un siglo en reunir la cuantía del expolio. La cosa es que o pagabas o allí te quedabas. Sin embargo, aquí no solo no pones un pie ni en el zaguán del presidio sino que incluso puedes alcanzar la categoría de héroe nacional si caes en gracia a la peña. Un ejemplo lo tenemos en el tal Dioni, el fulano aquel que robó 300 kilos o algo así y, tras ser detenido, pues pasó una temporada a la sombra tras lo cual se dedicó a ganar pasta yendo a programas televisivos a contar su vida e incluso a salir en algunas películas. Y de la pasta nunca más se supo, naturalmente.

Pero son los políticos, los paniaguados, los listos, algún que otro famosete e incluso un duque plebeyo los que de verdad tienen lisensia pa trincá. Bien asesorados por los mejores despachos de abogados, saben que sus leguleyos, verdaderos mercenarios de la ética y maleadores de la moral, los sacarán del brete con penas tan mínimas que sus estancias en prisión, si es que llegan a pisarla, les darán apenas para escribir sus memorias con tranquilidad y ganar una pasta extra a lo robado. Y lo mejor es que la gente compra sus libros sin saber que en ellos no explican como han hecho para robar sin castigo, así que dinero tirado a la basura. A continuación podemos ver algunos de estos listos, fruto de las siestas carbonizantes que padecemos en el sur peninsular. Eso sí, cuando me toque la primitiva, que me tocará, en mayo me piro a Siberia hasta al menos octubre. Bueno, veamos...


Este jeta, con la pena birriosa que tendrá que cumplir, encima va y pide el indulto. Pero, ¿por qué tienen que indultarle, señor mío? ¿Por qué sería vuecé merecedor de la misericordia cuando ha delinquido a su sabor pensando que su cargo le permitía hacerlo con total impunidad? Al ver la foto podemos imaginar por qué el Supremo le dejó la pena en lo mínimo a pesar de que la lista de cargos era más larga que una meada cuesta abajo.


Aquí tenemos al "hijísimo" que, a pesar de ser sospechoso hasta de robarle el alpiste al canario, no dimite así lo maten. Y es que donde se ponga un papá con buenas relaciones e influencias, que se quite todo. En la foto parece ser que andaba negociando no se qué acerca de concesiones de ITV's y tal.


El hombre a unos pantalones pegado, que se montó su feudo en Marbella a costa de la costa. Ahí aparece en el momento en que fueron a detenerlo y, como vemos en la foto, la cosa estuvo un poco tensa porque el inefable ex-noviete de la tonadillera convicta se hizo fuerte en el ayuntamiento rodeado de guardaespaldas y municipales



¿Y qué me dicen de éste personaje, cómplice del hombre-pantalón? Curiosamente, no usa pistola porque, como buen picapleitos, sabe que eso es ilegal salvo que tengas licencia para ello. Así pues, se rodea de guardaespaldas bien untados que no tienen problema en ir al trullo por su amado jefe. Por supuesto, ni uno de ellos es del Betis. De hecho, para formar parte de sus pretorianos se exigen al menos cuatro generaciones de sevillistas de pro.



Cabeza visible de la conexión castellonense, le han metido cuatro años por cometer cinco delitos fiscales, de los que han prescrito cuatro, y escamotear 700.000  del ala a Hacienda. De cuatro delitos de cohecho ha salido absuelto. Es lo que tiene pertenecer a un clan donde se hacen una piña cuando a uno de ellos les meten mano. Pura escuela siciliana, ya saben. Por cierto que, tras conocer la condena, afirmó que no dimitiría de su puesto en el consejo de administración del puerto ni de la secretaría de la Cámara de Comercio, pero no dejó dicho de como podría cumplir con ellos desde el trullo. Hay que tener jeta, coño...


Y aquí tenemos de nuevo al "Niño la'infanta" en versión moderna. A la vista del cacharro que porta, cabe imaginar que si calza algo similar en tamaño se puede entender el encoñamiento de la infanta, a la que le ha dado una higa poner al borde del abismo a la misma monarquía por no mandar al carajo al cagapoquito ese, que no es más que un muerto de hambre harto de comer. Esos son los peores, los más ambiciosos y los más descarados. La foto procede de la cámara de seguridad de la casa de empeños donde fue a pignorar el peluco del abuelo para reunir la fianza. A la vista de que le ofrecía poco para lo que consideraba valía el reloj, optó por presionar un poco al cicatero a ver si le daba unos eurillos más por aquello de que era un objeto familiar con gran valor sentimental.

En fin, así nos luce el pelo. Y, a la vista de lo visto, no se si es mejor leer en el periódico que a Fulano lo han imputado y, al cabo de cuatro años de interminables procesos, ver que la pena que le ha caído es tan mínima que no acabará en el trullo o que se da por cumplida por los dos meses que lo tuvieron a bien recaudo por si se largaba bien lejos, o no enterarse uno de nada, que ya sabemos que ojos que no ven corazón que no siente.

Y como no es hora del aperitivo ni de nada, pues me quedaré en la butaca meditando profundamente sobre los hábitos de cortejo previos al apareamiento del chinchorro endémico de Torrelodones, que creo es un verdadero prodigio del vigor sexual. Nada menos que un casquete cada cinco segundos. ¿O era cada cinco años? Bueno, ya lo miro.

Hale, he dicho...

viernes, 11 de julio de 2014

Los yelmos grotescos


Schembart de Nuremberg, o sea, carnaval de las máscaras de madera
Los tedescos, siempre tan serios y con jeta de pocos amigos, también tenían su sentido del humor. Tanto es así que, prácticamente durante todo el XVI, se pusieron de moda entre los monarcas y nobles del Sacro Imperio una serie de yelmos bastante peculiares en lo tocante a su diseño, al parecer motivado por un carnaval muy popular en Núremberg denominado Schembart. Una schembart era una máscara de madera tallada en la que se plasmaban caricaturas de los personajes famosos de la época, las cuales se ponían los cachondos de turno para hacer parodias de los nobles, el clero, el monarca o incluso de su cuñado más odioso. Por lo tanto, y ya que se lo pasaban tan bien haciendo el gamba y poniéndose de zumo de cebada hasta las trancas, pues los magnates germanos también se dedicaron a encargar a sus armeros yelmos e incluso armaduras nada convencionales destinados a paradas militares, torneos y demás saraos en los que intervenía la nobleza. En honor a la verdad, no se por qué no los usaban también en combate ya que algunos de ellos, como veremos a continuación, tenían un aspecto capaz de hacerle encoger el ombligo al más bragado. Vean pues...

En primer lugar tenemos una muestra de los que actualmente se denominan como yelmos grotescos o yelmos con visores schembart. Yo los llamaría en todo caso yelmos carnavalescos ya que surgieron de dicho evento. Eran, como podemos ver en la ilustración inferior, unos yelmos con visores antropomorfo que caricaturizaban posiblemente a sus propietarios o pretendían emular a las máscaras de madera de los charlatanes de carnaval. 


De izquierda a derecha tenemos en primer lugar un almete de manufactura alemana que representa un rostro con una prominente nariz aguileña y un mostacho rematado en dos bolas. Este ejemplar, depositado en el Royal Armouries, está barrado bajo la visor-máscara lo que indica que dicho accesorio podía removerse y, de ese modo, usar el almete en combate o, al menos en justas a pie. El siguiente es muy similar, lo que me hace suponer que estos visores con nariz ganchuda y mostachos debieron ser bastante populares. El siguiente es como un poco siniestro ya que el visor has sido moldeado de forma que representa un rostro humano así como un tanto fantasmagórico. Su manufactura es incierta, dudándose si es obra de un taller alemán o italiano. Está datado hacia finales del siglo XVI. La borgoñota cornuda es quizás una de las piezas mas conocidas de esta tipología. Corresponde a un arnés encargado por Maximiliano I como regalo a Enrique VIII en 1514. Obra del armero Konrad Sousenhofer y solo perdura el yelmo ya que el resto de la armadura desapareció. Tanto estupor causó este extravagante yelmo que, por cierto, representa la jeta imperial, que tras la muerte del Tudor muchos pensaban que la pieza en cuestión era una especie de broma y que había pertenecido al bufón real, un tal Will Somers. El yelmo se conserva en la Royal Armouries de Leeds. El último es un almete de la tipología bigotuda-nariguda de los dos primeros, pero con un acabado más lujoso. Datado hacia 1515, fue obra del famoso armero Kolman Helmschmid, apellido este que, por si alguno no se ha dado cuenta, no significa otra cosa que "forjador de yelmos". Sí, en alemán helm es yelmo y schmid herrero. 

Pero además de fabricarse visores con jetas caricaturizadas también se elaboraron unos peculiares yelmos con animalitos tanto salvajes como de granja. Vean unos cuantos ejemplos:


A la izquierda tenemos un almete cuyo visor representa la cabeza de un águila. De procedencia alemana, el yelmo está finamente cincelado. Basta ver la delicada traza de la cabeza del pájaro y las plumas de su cuello. Este visor, como el de la gallina que aparece en tercer lugar, eran removibles y podían cambiarse por visores de combate porque eso de presentarse ante el enemigo con una gallina en la jeta podría dar lugar a lamentables malentendidos. En segundo lugar podemos ver una borgoñota de parada del césar Carlos. Como vemos en la foto, la bufa podía quitarse simplemente soltando la correa que la mantenía unida al yelmo. La visera del mismo, así como el colodrillo, tienen representado la cabeza de un pájaro y su plumaje. La pieza está datada hacia 1540. Por último tenemos una borgoñota cuyo visor representa la cabeza de un oso y atribuida a un taller de Innsbruck.

Por último, restarían los yelmos de parada que, aunque no pertenecerían en pureza a la tipología de los grotescos, por su aspecto bien podrían incluirse en la misma. En este caso podemos establecer tres grupos, a saber:


Peces y bestias marinas como vemos en los dos primeros ejemplares. Delfines, sirenas o peces de especie indeterminada pero, eso sí, de terrorífico aspecto, solían decorar la parte frontal de estas borgoñotas. Como digo, su uso estaba relegado a paradas y torneos y no se trata de yelmos provistos de accesorios como los almetes vistos más arriba, que les permitía su uso tanto en la guerra como en los jolgorios nobiliarios. 

Figuras alegóricas como las que vemos en tercer lugar, por lo general buscando lo heroico o lo glorioso.

Por último, recreaciones de antiguas tipologías helénicas que, precisamente a causa del Renacimiento, vivieron un momentáneo resurgir. El ejemplar que aparece a la derecha, propiedad de Carlos I, representa el típico yelmo corintio tardío con las yugulares repujadas con la forma de las mejillas, la boca y la barba de su portador.

Obviamente, solo he mencionado las tipologías más representativas. En estos temas, modas aparte, el diseño era siempre algo que concernía directamente al que se iba a gastar un pastizal por un yelmo rarito para dar la campanada, así que siempre podremos encontrar ejemplares a cual más extraño.

Bueno, a chascar tocan.

Hale, he dicho...





jueves, 10 de julio de 2014

¿Qué aspecto tendría hoy...?


Tiempo ha se publicó una entrada en la que, gracias a San Fotochó del Píxel Bendito, se tomaron diversas fotos de ciudadanos añejos, de esos que llevan ya criando malvas la tira de años, a fin de actualizarlos. La cosa era que me intrigaba como las jetas del personal han variado de aspecto a lo largo del tiempo, como si esas fotos amarillas nos mostrasen "personas humanas" con rasgos que hoy día no existen. Sin embargo, el experimento, realizado un poco aprisa y corriendo, demostró que lo que daba a estos ciudadanos su apariencia diferente era su indumentaria y, sobre todo, los cortes de pelo y las barbas o bigotes, recortados de una forma totalmente distinta a las modas actuales.

En esa ocasión, el experimento se realizó con sujetos anónimos cuya existencia quizás sea ya un arcano incluso para sus descendientes. Por lo tanto, la duda me corroía en un aspecto: ¿qué aspecto tendrían hoy esos tipos famosos que, para bien o para mal, han pasado a la historia? ¿Cuál sería su apariencia si nos topásemos con ellos por la calle actualmente? Pues a la vista de lo visto, serían ciudadanos totalmente normales que, probablemente, ni siquiera miraríamos al cruzarnos con ellos en la parada del autobús o tomando el sacrosanto café + tostada jamonera matutinos. Vean, vean... el resultado es cuanto menos curioso:

Empezaremos con el inefable Adolf, un tipo con una apariencia que, incuestionablemente, ha pasado a la historia por su bigotito y su flequillo planchado a un lado de su cráneo pseudo-germánico. Pero si mandamos el bigotito y el flequillo a hacer gárgaras y le ponemos un traje molón, Adolf experimenta una methamorphosys tal que podría pasar por un ejecutivo o un director de sucursal bancaria. Es ciertamente increíble como un peinado horroroso, un bigote ridículo y un uniforme paramilitar pueden cambiar a una persona. El sujeto que vemos en la foto ya no es Adolf, sino un Borja Mari de cuarenta y tantos años que gasta gomina por arrobas y se tira todas las mañanas dos horas meditando qué corbata irá a juego con el color de sus ojos ya que ha amanecido un poco nublado. Por cierto, aprovecho para contar un detalle curioso respecto a su icónico bigote: Cuando Adolf era el cabo Adolf, gastaba el típico mostacho al estilo del kaiser Guillermo. Pero cuando se metió en política se lo recortó con el aspecto que todos conocemos debido a que consideraba su napia como escasamente aria, o sea, demasiado ancha. Para disimularlo, se plantó el bigote de marras que, también hay que decirlo, no fue ni mucho menos una moda implantada por él. Era en realidad un corte de bigote muy de moda en aquella época usado por muchos hombres y no solo alemanes. Bien, prosigamos...

Otro espécimen de jeta archifamosa es el siniestro jefe de las SS del cual podríamos destacar sus gafas de oro de fina montura redonda, su corte de pelo a la taza siguiendo la moda militar prusiana (lo del corte a la taza tampoco lo inventaron los nazis) y su igualmente peculiar bigotillo parecido al de su adorado Adolf. Esos tres factores, unidos a su uniforme negro, le daban la apariencia de un hombre de más edad ya que cuando palmó auto-envenenado con cianuro aún no había cumplido los 45 tacos. De echo, en la foto que tomé para el retoque que podemos ver a la derecha no tenía ni 40 ya que era una imagen anterior a la guerra. O sea, tendría treinta y tantos. Así pues, si le despojamos del puñetero bigotillo, le ponemos unas gafas de ser humano moderno, le dejamos crecer el pelo y lo vestimos de treintañero ya no es el temible jefe de las SS y la Gestapo, sino un pijillo un poco cabezón que farda de BMW adquirido secretamente de segunda mano en Alemania para poder fastidiar a sus cuñados de coche molón. 

Otro sujeto de marcada fisonomía era el crudelísimo Reinhard Heydrich, al que hasta el mismo Hitler consideraba con un auténtico y verdadero sádico - lo cual, como podemos suponer, le causaba gran satisfacción- y que producía severos ataques de ansiedad en la persona del almirante Canaris, jefe del Abwehr, cuando tenía que entrevistarse con él. Sin embargo, cuando procedemos a despojarlo de su inmaculado uniforme y le dejamos crecer el pelo que oculta su modélico cráneo dolicocéfalo de ario perfecto, ya no tiene nada que ver con su tenebrosa fama. En la foto tenemos a un joven de treinta y pocos años (murió con apenas 38 en 1942) vestido a la moda y apalancado en una reja, como posando en plan modelo con su más de metro noventa de estatura a ver si pasa alguna chica mona para tirarle los tejos de forma inmisericorde. 

Y hablando de chicas monas, ahí tenemos a la que fue frau Hitler durante menos de una hora, tiempo que en vez de invertir en una fugaz noche de bodas lo empleó en un curso acelerado de ingestión de cianuro potásico impartido por su flamante marido en un minúsculo cuartito del bunker de la cancillería en Berlín. ¿Que la he puesto en el cuerpo de una tía demasiado buenorra? Bueno, es que Eva Braun tenía muy buen tipo, carajo. Era muy aficionada a los deportes y, por las fotos y películas que hay de ella, podemos corroborar que no era precisamente un bodrio. En esa foto- la jeta, naturalmente- tendría veintitantos años. Sin embargo, su peinado y la ropa que usaba la convertían en una mujer con un aspecto diez años mayor. Por cierto que no entiendo como siendo la ayudante del fotógrafo de Hitler (así fue como se conocieron) no hay una sola imagen de calidad de ella. De hecho, he tenido que empeorar la foto del cuerpo metiéndole ruido y desenfocándola para poder adaptarla a la calidad de la foto de la cara. En todo caso, su aspecto actual sería el de una chavala mona de esas que se machacan en el gimnasio, ¿no?

Y a éste, ¿se le identifica? Venga, un esfuerzo, carajo... Cuando acabé el retoque me llamó la atención el hecho de que el personaje guarda cierto parecido con el actor Jude Law pero, en realidad, se trata de von Richthofen. Sí, el Barón Rojo. No lo pacere, verdad? No hay una sola foto que yo sepa del famoso as en la que aparezca vestido de paisano, lo que obviamente contribuye a avejentarlo a pesar de que no alcanzó a cumplir los 26 años. En esa foto tendría 23 ó 24 y, despojado de su elegante uniforme de capitán de ulanos, es un joven apuesto, bien vestido en plan sport y estudiando una carrera para ir al paro nada más terminarla y poder así dedicarse a servir copas en los chiringuitos playeros durante el verano.

En fin... Como hemos podido comprobar, las jetas de la peña son las mismas desde tiempos de Adán. Lo que les hace aparentar que son de otra época o incluso de otra especie no son ni más ni menos que las modas. Las modas de peinado o corte de pelo, las bodas de pelambre facial o la maldita moda en el vestir que, en mi caso concreto, he intentado toda mi vida esquivar. De hecho, unas de mis metas existenciales ha sido siempre vestirme como me de la real gana, y no como me dicte un cantamañanas adamado. En todo caso, hasta el extinto Mao Zedong (Mao Tse-Tung cuando aún no peinábamos canas los que actualmente sí las peinamos salvo los que se las tiñen. No sé por qué cambiaron la forma de escribir el nombre del chino éste) pasaría actualmente como un ejecutivo oriental en busca de mercados gracias a su implante capilar, que elimina la bestial entrada que le convertía la frente en una pista de aterrizaje, y un breve paso por la cirugía menor para quitarse aquella verruga del mentón que hasta proyectaba sombra de lo grande que era. Leñe, si hasta se le ve simpaticote en la foto a pesar de ser un tirano de tomo y lomo como el inefable Adolf...

Bueno, hora de merendar. A ver si pillo la cocina sin testigos que me afeen mi impenitente costumbre de saquear neveras, cojones.

Hale, he dicho...

Reparto

Hitler...............................Pierce Brosnan
Himmler..............................Matt Damon
Heydrich..................Modelo desconocido
Eva Braun.............................Hiba Abouk
Von Richthofen..........Leonardo Di Caprio
Mao Zedong.............................Xi Jinping


miércoles, 9 de julio de 2014

Los enigmas geográficos de la orden del Temple en la Península


Mapa de Hereford. El sur está hacia arriba,
al revés que los nuestros


Desde hace unos años acá, los belicosos y controvertidos freires han ganado una popularidad similar o quizás incluso mayor de la que tenían cuando se convirtieron bonitamente en los amos del cotarro en Tierra Santa y en la Europa Occidental, cuando sus dominios eran inmensos, los monarcas les hacían la pelota y tenían dineros como para quedarse solos en esa lista de ricachones que publica la revista Forbes. En todo caso, es evidente que dicha popularidad de la que gozan hoy día se la deben más a su vertiente esotérica la cual, en boca de los frikis de esos temas, da más de sí que una camiseta talla S enfundada a presión en un cachalote bien criado.



Iluminación de la "Historie d'Outre-Mer" que muestra a
Hugo de Payens y Gaudefroy de Saint-Homer
entrevistándose con el rey Balduino.
Me tengo ciertamente por un sujeto bastante racional y nada proclive a ver fantasmas donde solo hay aire pero, y eso es innegable, hay multitud de hechos palmarios en referencia a la orden que no tienen explicación como no sea dando por sentado que los conocimientos de estos sujetos iban más allá de lo tangible. Todos hemos leído más de una vez el extraño hecho fundacional de los pobres conmilitones de Cristo que, de la mano de Hugo de Payens, se personaron ante el rey Balduino y éste, sin más, los aceptó como paladines de la fe cuando no eran más que cuatro gatos que, para colmo, se encerraron no se sabe donde durante varios años buscando no se sabe qué en las entrañas de lo que había sido el templo de Salomón. Y cuando trascendieron de Tierra Santa a la Europa, su comportamiento en determinados aspectos siguió siendo en muchas ocasiones asaz contradictorio, cuando no extravagante. 

Don Dinis, patrocinador de la
orden de Cristo.
En la Península, su presencia fue mucho más importante e influyente de lo que la mayoría del personal imagina. Tuvieron posesiones a lo largo y ancho de los reinos que la componían antes de su desaparición en 1312 mediante la publicación de la bula AD PROVIDAM. Sin embargo, sus hechos en la guerra de reconquista como que pasan desapercibidos. Siempre suenan los santiaguistas, los calatravos o los hospitalarios mientras que los freires del Templo parece que quisieran pasar desapercibidos. ¿Alguien conoce alguna batalla famosa de la reconquista en la que su actuación fuera decisiva aunque participaron en muchas de ellas? ¿Alguno sería capaz de recordar el nombre de alguno de sus maestres en los reinos hispanos? Sin embargo, hubo monarcas que fueron educados por la orden y, al parecer, fueron iniciados en los entresijos de sus arcanos. Por mentar a tres que me se de memoria citaré a Fernando III de Castilla, a Jaime I de Aragón y a don Dinis de Portugal. Y precisamente por ello fueron grandes benefactores de la orden o, como en el caso de don Dinis, incluso se pasó las anatemas papales por debajo de las calzas y recicló el Temple en una nueva orden para que sus bienes no fueran a parar, tal como ordenaba el papado, a manos de los hospitalarios.

La impresionante mole del castillo de Monzón
Dicho esto a modo de introito, vamos al grano. El tema la entrada de hoy va un poco de Indiana Jones (sin premio) ya que, si damos un somero repaso por las posesiones y enclaves relacionados con los templarios, nos encontramos con algunas, llamémoslas, casualidades o curiosas coincidencias las cuales, a pesar de haber sido estudiadas por los fanáticos de estos temas,  siguen aún sin tener una explicación razonable. Ojo, no pretendo ni convencer a nadie de nada sino, simplemente, dejar constancia de algunos de estos enigmas geográficos por si a alguien se le ocurre una respuesta medianamente lógica. Algunos dirán que, puestos a buscar coincidencias, en un mapa y con tiempo de sobra se pueden encontrar mogollón de relaciones como ocurrió cuando el nefasto atentado del 11 de septiembre, que de momento salieron a relucir mogollón de datos a los que si se aplicaban fórmulas matemáticas básicas siempre salían números relacionados con el 11 y el 9. Pero en este caso no hay atentados, ni hablamos de hechos recientes y, para más intriga, nadie hasta ahora se había percatado de ello porque los medios para medir, constatar o situar con exactitud en los mapas estos enclaves no han estado hasta nuestros días al alcance de todos. Así pues, comencemos...

LAS EQUIDISTANCIAS

Ermita de San Bartolomé, en el corazón del Cañón del río Lobos.
La flecha marca la situación de la cueva.
Creo que la gran mayoría de los que me leen ya sabrán de la famosa equidistancia entre la ermita de San Bartolomé de Ucero, en Soria, con los puntos más occidental y oriental de España. Ojo, de la España peninsular, no la Península (en el caso de la Península sería el cabo de Roca, en Portugal). Porque la famosa medición se realizó desde el primer momento tomando como referencia el cabo Touriñán hacia el oeste y el cabo de Creus hacia el este. Sin embargo, las referencias reales serían, en el caso de poniente, el islote Herboso, situado en la Punta de Insúa. Hablamos de una diferencia de apenas un segundo de longitud, lo que supone menos de 200 metros pero, en todo caso, la equidistancia de marras no es ni remotamente tan rigurosamente exacta como algunos afirman, incluyendo el guía que mostraba la ermita cuando la visité hace unos años, que hablaba de una diferencia de solo 9 metros y que el dato había sido comprobado por un GPS del ejército (en aquella época no había GPS's en manos de civiles).

Así pues, la distancia desde la ermita hasta ambos puntos y midiendo desde el ábside de la misma a la orilla del mar sería de 532 km. y 886 metros hasta el extremo occidental y de 532 km. y 771 metros hasta el oriental. En cualquier caso y aunque la distancia no sea exacta, no deja de ser una asombrosa coincidencia y más en la época en que se edificó la ermita.


Castillo de Ponferrada, vilmente perpetrado hace pocos años y
aspirante a figurar en la Lista Marrón en cuanto reúna los
datos necesarios para ello.
En el mapa tenemos la ubicación de los tres puntos en cuestión a los que he añadido de cosecha propia (una siesta en blanco da mucho de sí) los enclaves de Ponferrada y Monzón que, mira por donde, resultan que están alineados con la línea que une Ucero con los puntos extremos. ¿Lo hicieron a posta o es una casualidad más de las muchas que hay? Ni idea. Lo que sí se sabe es que la ermita se edificó en el Cañón del Río Lobos por ser un punto de esos con mogollón de energía telúrica, e igualmente es cierto que tras la ermita, en una cárcava, se abre una cueva en la que se pueden ver varios petroglifos lo que demuestra que desde tiempos muy remotos esa zona, muy aislada de núcleos urbanos, resultaba bastante atractiva al personal.

Pero la equidistancia que acabamos de ver no es la única. Como digo, con tiempo y ganas se acaba sacando alguna que otra más. La siguiente es de cosecha propia tras desgastar el teclado de la calculadora, y consiste en la triangulación que vemos en el mapa. 


El vértice lo situamos en este caso en la iglesia de la Vera Cruz, un peculiar templo de planta poligonal situado en las afueras de Segovia. De ahí medimos hacia dos enclaves muy conocidos: el castillo de Jerez de los Caballeros, antaño Jerez de Badajoz, que fue capital de un importante bayliato. Hacia el este, el también famoso castillo de Caravaca de la Cruz, en Murcia. Las distancias entre el vértice y los dos puntos al sur del mismo son muy similares: 

Iglesia de la Vera Cruz - Jerez de los Caballeros : 371 km.
Iglesia de la Vera Cruz - Caravaca de la Cruz: 370 km.

O sea, apenas un kilómetro birrioso de diferencia y, además, un triángulo chulísimo en el centro de la Península. Y hay más equidistancias. Vean, vean...

La que aparece a continuación también tiene su enjundia porque, aparte de obtener dos equidistancias, implica dos enclaves más que fueron muy ambicionados por la orden. Hablamos del triángulo formado por el castillo de Jerez de los Caballeros, el centro de Lepe, población muy vinculada a la orden, y el número 60 de la calle Zaragoza, en Sevilla, solar de las casas que obtuvo el Temple en el repartimiento de la ciudad tras ser arrebatada a la morisma en 1248. 


Las medidas son las siguientes:

Jerez de los Caballeros - Lepe (midiendo desde la iglesia del pueblo): 124'18 km.
Jeres de los Caballeros - número 60 de la calle Zaragoza: 123'78 km.

Palacio que ocupa actualmente el número 60 de la
calle Zaragoza
En este caso, afinando a tope, hablamos de solo 400 metros de diferencia. En cuanto a los enclaves "extra", vemos que están perfectamente alineados en el arco que describiría un compás si pinchamos en Jerez y trazamos una curva entre Lepe y la calle Zaragoza de Sevilla. Marcada con la letra A aparece al isla de Saltés, un alargado islote fluvial situado en la desembocadura del río Odiel y por cuya posesión se tomó la orden mucho interés ya que así obtenían un puerto al Atlántico. En B, el famoso monasterio de La Rábida por el que también se tomaron muchas molestias los freires debido a que en dicho lugar hubo anteriormente una rápita o ribat, una especie de monasterio en el que los gazules moros se retiraban a meditar y tal y que, está de más decirlo, también alberga gran cantidad de energía telúrica. 

Vista aérea de Saltés. La zona sombreada de rojo corresponde al relleno
efectuado para la construcción del espigón Juan Carlos I. El verdor
que muestra el terreno no corresponde a arboleda, sino a los arbustos que
pueblan la ciénaga.
En cuanto a Saltés, el interés por la isla iba más allá de ser un simple puerto ya que en la zona, por razones obvias, había otras poblaciones con buenos puertos al Atlántico. Pero Saltés, que desde tiempos muy remotos estuvo habitada y hasta hubo un castillo en la misma, ofrecía a los freires algo que hoy se nos escapa a la vista del árido aspecto que tiene actualmente, convertida en una marisma cenagosa en la que incluso puede ser peligroso salirse de la carretera que la recorre. Según el famoso geógrafo ceutí Al-Idrîsî, Salthish, que es como era conocida en aquellos tiempos, era una ubérrima isla cubierta por frondosos pinares, de tierra fértil que daba abundosos frutos y con pozos de deleitosa agua dulce que manaba a escasa profundidad. O sea, no era el páramo que vemos hoy día sino un pequeño paraíso. Y lo más importante: además del castillo, su posición geográfica permitía la creación de un puerto oculto a las miradas del personal, por lo que las naves de la poderosa orden podían recalar y partir de dicho puerto sin que nadie pudiera acercarse a husmear lo que se cocía allí. En definitiva, un lugar lo suficientemente discreto para los trapicheos de los freires. Esto ha dado pie a la teoría actualmente tan en boga de que llegaron a América antes que Colón, así que vete a saber... Ah, por cierto. Si mal no recuerdo, los freires llegaron a trocar Saltés y La Rábida por señoríos mucho más ricos con tal de poseer ambos enclaves, así que algo tendrían para ser tan anhelados, digo yo. 

En lo tocante a la calle Zaragoza de Sevilla, un dato curiosillo de regalo que he visto mientras bicheaba en el Google Earth: en la calle Carlos Cañal, perpendicular a la calle Zaragoza, hay un angosto callejón que recibe el nombre de Mesón de los Caballeros. Hoy día, cualquiera pensaría que allí había una taberna o similar donde los caballeros hispalenses se iban de copas para no tener que aguantar a sus parientas y los gañotes de sus cuñados. Pero, ¿no proviene en realidad mesón del término francés maison? ¿Y acaso maison no significa casa? En definitiva, mesón de los caballeros hace referencia a la casa de los caballeros templarios que, como ya sabemos, estaba ubicada en la zona en cuestión. Esto lo he añadido para que cuando alguno vea algún topónimo piense que, en muchos casos, su origen viene desde mucho antes de que el alcaldillo de turno le pusiera el nombre de su compadre o de su abuela.

Bien, terminamos el capítulo de las equidistancias con otras dos más que, como está mandado, forman sendos triángulos. En este caso nos movemos en la provincia de Huelva que, integrada en aquella época en el alfoz de Sevilla, servía de frontera con el vecino reino de Portugal. Veamos...


Interior de la iglesia de San Antón
en estilo gótico-mudéjar
En el mapa las tenemos, uniendo las fortalezas de Fregenal y Jerez con otras situadas al sur. Aparecen dos triángulos: Uno que une el castillo de Jerez de los Caballeros con Trigueros y con Villalba del Alcor. Estos dos enclaves no eran castillos, sino centros telúricos o algo así ya que en Trigueros enlazamos con la iglesia de San Antón, cuyo solar ocupaba hacia el siglo XII un ribat almohade que, tras ser ocupada la zona por los castellanos, fue reconvertido en un templo cristiano adecuadamente fortificado, tal como era habitual en las iglesias ubicadas en zonas próximas a las fronteras con la morisma. 

Lo mismo ocurrió en el caso de Villalba, emplazamiento de otro ribat que se recicló en iglesia fortificada. En ambos casos, la distancia que los separa de la capital del bayliato es de 104 kilómetros. En cuanto al otro triángulo, tenemos que la distancia entre el castillo de Fregenal y los de Cortegana y Aracena es también la misma: 32 km. En este caso, Aracena fue también uno de esos sitios especialmente apetecidos por la orden, al parecer por sus famosas grutas. 

Bueno, creo que con lo mostrado hay tema para darle vueltas a la cabeza. Invito pues a vuecedes a que bicheen en los enclaves templarios peninsulares y echen algún ratito midiendo, a ver que pasa. 

SÍMILES ASTRONÓMICOS

Otra de los enigmas tanto o más llamativo que lo visto hasta ahora radica en que, por si no tenían bastante con sacar distancias exactas nadie sabe como, pues hasta se dedicaban a hacerse con emplazamientos y enclaves que siguen el mismo trazado que determinadas constelaciones.  Ignoro si el caso que he encontrado es fruto de la casualidad más casual pero, la verdad, ya es casualidad, carajo. 

Así es como di con él: en mis bicheos en busca de datos y tal encuentro un artículo que hace referencia a los enclaves de la orden en la provincia de Salamanca. Y tras mencionar una serie de ellos informa que, curiosamente, su situación geográfica es un espejo de la Osa Mayor. Tras localizarlos y unirlos, coloco encima dicha constelación pero, tras un largo rato dándole vueltas para intentar ajustar las estrellas con las poblaciones, me doy cuenta de que en realidad es un reflejo de la Osa Menor. Sí, no es coña. Vean, vean...


Curioso, ¿eh? La línea roja representa la "Osa Menor" que resulta de unir las diferentes poblaciones que la conforman. Igualmente vemos en rojo los topónimos de dichas poblaciones y, bajo ellos, el nombre de la estrella que les correspondería conforme a su posición en la constelación. Con una linea amarilla tenemos la verdadera Osa Menor superpuesta a la geográfica que, como salta a la vista, no coincide rigurosamente pero, y no es cosa baladí, muestra que los enclaves guardan una asombrosa disposición que la imita. En el detalle aparece en un recuadro rojo la zona de España en donde se encuentran estos enclaves, concretamente una comarca charra conocida como La Armuña.

Hablamos de una zona cercana a la Sierra de Francia, cuyo nombre no creo que haga falta especificar de donde proviene. En esa zona hay mogollón de iglesias en las que se veneran vírgenes negras que, según los aficionados a estos temas, al parecer son en realidad diosas Isis encubiertas. Estos pueblos son aún hoy día pequeñas poblaciones, algunas verdaderamente mínimas. Pero, según parece, también fueron objeto de deseo de la orden. ¿Por qué? ¡Ah...! Teorías hay muchas, pero ninguna concreta de forma contundente qué puñetas había en aquella zona sin nada especialmente jugoso para hincarle el diente. 

¿Que un solo ejemplo no es significativo? Bueno, pues añado más, que para eso llevo desde ayer con el seso sorbido por esto y, lo confieso, engancha más que merendar jamón 5 jotas a diario. Yo no se un carajo de astronomía, pero me llamó la atención tanto triángulo. ¿Por qué siempre se encuentran equidistancias triangulares, y no cuadrangulares por ejemplo? Me preguntaba eso hasta que, tras obtener la Osa Menor salmantina se me ocurrió que igual había alguna pequeña constelación triangular. Y, mira por donde, la hay. Observen vuecedes la ilustración de la derecha. Se trata de la pequeña constelación de Triangulum, visible a simple vista al sur de Andrómeda. Como vemos, muestra un triángulo isósceles en cuyos vértices tenemos tres estrellas, a saber:

La marcada con la letra alfa es también denominada Metallah, mientras que la beta la gamma no tienen nombre. Por otro lado, el triángulo se asemeja a la letra griega delta, figura asociada al parecer con Egipto y el río Nilo. Bueno, pues esto es lo que ocurre si superponemos dicho Triangulum sobre el mapa de equidistancias  Jerez de los Caballeros - Villalba del Alcor - Trigueros:


En este caso no es que se asemeje bastante la ubicación de los tres enclaves a la constelación, no... es que coincide con una exactitud absoluta. Verdaderamente curioso, ¿eh? Y si aún dudan vuecedes, pues otra más en el triángulo formado por Fregenal de la Sierra -  Cortegana - Aracena y que es un espejo terrestre de otra constelación triangular, en este caso la denominada Triangulum Australe:


Flipante, ¿que no? Ojo, las imágenes de las constelaciones han sido ajustadas al tamaño preciso sin sufrir ninguna modificación que favorezca su posicionado exacto. Me he limitado a reducir ambas ilustraciones de forma proporcional hasta alcanzar las mismas dimensiones que los triángulos terrestres. En todo caso, los lectores de poca fe pueden corroborarlo copiando la ilustración de las equidistancias y haciendo lo propio con las de ambas constelaciones y hacerlas coincidir por su cuenta. Vienen en la Wikipedia esa, así que no hay problema para dar con ellas. Ah, y mientras resolvía estos últimos datos me he dado cuenta de una equidistancia más, formada por el triángulo Aracena - Trigueros - Número 60 de la calle Zaragoza. En este caso, el vértice es el solar hispalense del Temple, separado por 74 km. justos de Trigueros y de Aracena. Véase:



En fin, supongo que estos datos habrán dado que pensar a más de uno y si como yo sienten cierta curiosidad sobre este tema, pues les invito a que compartan lo que sepan, que eso de jugar a Indiana Jones (insisto, sin premio), viene muy bien para estimular los magines y sobrellevar la caló con más resignación christiana, amén de los amenes.

Bueno, me piro a merendar que esto de tanto medir produce hambre atroz.

Hale, he dicho...

martes, 8 de julio de 2014

Armas de cine


A los que además de gustarnos las armas nos gustan las pelis donde salen armas nos podemos permitir un orgasmeo por partida doble cuando, para más éxtasis, tenemos la posibilidad de recrearnos con el visionado de determinadas armas que, de ser casi o totalmente desconocidas por el gran público, pasan a convertirse en verdaderos iconos. Así pues y a fin de poder apabullar a ese cuñado plasta que se las da de que sabe mucho de todo cuando en realidad no sabe un carajo de nada, esta entrada estará dedicada a algunas de esas armas que aparecen en el cine y que nos han producido ataques de ansiedad por no poseer una. Sin más dilación porque jase una caló que'é una cosa mala y la musa s'ha pirao a no se donde, comenzamos.

El archifamoso culturista de origen austriaco y nombre cuasi impronunciable hizo un verdadero símbolo de la escopeta de palanca que usa en la segunda entrega de la serie de ciencia ficción en la que da vida al hierático y sumamente cachas androide. El chisme en cuestión es la Winchester modelo 1887, diseñada, como no, por el más grande paridor de armas chulas de todos los tiempos, John Moses Browning. Esta escopeta, que estuvo en producción hasta el año 1901, se fabricó en calibre 12 y, a partir de ese año, en calibre 10 hasta 1920. Las peculiaridades del ejemplar que aparece en la película radican en la palanca y en la culata recortada. El cañón, a pesar de su corta longitud, tiene la medida original: 20 pulgadas (50 cm.) aunque también se fabricaron de 30 pulgadas. 

Respecto a la palanca, como decía no es la original. Para que el cyborg pudiera accionarla con una sola mano se sustituyó por la que vemos en el detalle de la foto de la derecha, en la que vemos que se eliminó el guardamontes y se amplió la palanca para que la mano pudiera girar dentro de la misma, movimiento imposible con la pieza de origen. Como última curiosidad, la capacidad de su depósito tubular era de cinco cartuchos pero de pólvora negra. O sea, que la que usa el cyborg no valdría para la munición moderna de pólvora sin humo. Eso sí, queda mogollón de chulo eso de ir en una Harley y volteando la escopeta para cargarla cada vez que un cuñado se cruce en nuestro camino.

Otro icono por el que cualquier friki del armamento ofrecería a sus dos abuelas en el mercado de venerables esclavas de Damasco es el Smith & Wesson modelo 29 con que Harry Callahan se alegraba el día cada vez que un malvado le daba ocasión para apretar el gatillo. Este enorme revólver con cañón de 8 pulgadas es obviamente el arma menos indicada para un policía de paisano: es complicado de ocultar bajo la ropa, es muy pesado y su bestial retroceso lo convierten en una de las peores armas para efectuar secuencias rápidas de disparos con un mínimo de precisión. Y es que el modelo 29 no nació como arma de defensa, sino de caza. La idea partió de un afamado cazador por nombre Elmer Keith el cual desarrolló un cartucho a partir del que hasta en aquel momento era considerado como el cartucho de arma corta más preciso, el .44 Special. Simplemente alargó la vaina para poder disponer de un cartucho muy preciso pero con más potencia ya que el tal Keith era muy aficionado a la caza mayor con arma corta. 

Así pues, la Remington se encargó de fabricar el cartucho, dando lugar al .44 Remington Magnum, y la Smith & Wesson del revólver, que vio la luz en 1955. La demanda fue durante muchos años superior a su producción por lo que la lista de espera se alargaba a meses y meses de forma que, al rodar la película, no pudieron disponer de ningún modelo 29. Por lo tanto, rodaron la cinta con un mod. 57, que montaba también un armazón N (el N es el tamaño grande) y por lo tanto idéntico al mod. 29 pero en calibre .41 Magnum. Solo cuando dispusieron de un .44 Magnum pudieron completar la película con las escenas en las que aparecía el arma vista de frente, cuando se apreciaba perfectamente el diámetro del ánima.

El extinto Charles Bronson encumbró una espectacular arma a la categoría de icono en sus películas de justiciero de los buenos, de esos a los que le dan varias higas los garantistas sistemas judiciales que ponen a los hideputas en la calle mientras que las víctimas claman de impotencia y rabia. En este caso, el arma destinada a escabechar alevosos y psicópatas irredentos fue un pistolón de dimensiones incluso superiores al revólver del inspector Callahan: la Wildey calibre .45 Winchester Magnum. Ese enorme chisme tuvo un origen similar al Smith mod. 29, ya que su diseño estaba encaminado a la caza mayor y al tiro a silueta metálica, una modalidad de tiro deportivo muy popular en los Estados Juntitos que consiste en disparar a siluetas de chapa con formas de animalitos del bosque situadas a grandes distancias, de forma que se apunta y dispara tumbado boca arriba con el arma apoyada en la pierna mientras te sujetas la cabeza por el cogote con la mano izquierda. 

La Wildey tenía un cargador para siete cartuchos, los cuales eran un invento similar al .44 Magnum: una vaina del .45 ACP alargada para aumentar su carga y, por ende, su potencia. El funcionamiento era totalmente atípico en un arma corta ya que el automatismo se llevaba a cabo mediante toma de gases, o sea, como por ejemplo un AK-47. Pero con todo y a pesar de la gran popularidad que le dio el aparecer en manos del justiciero Bronson, la Wildey jamás alcanzó la difusión del modelo 29. En cualquier caso, ¿quién no querría pasar una tarde con una de ellas y unas cuantas cajas de cartuchos que, eso sí, se vendían a un precio prohibitivo?

La Beretta 92 que dieron a conocer Bruce Willis en la conocida saga de "La jungla de cristal" o Mel Gibson en la igualmente popular "Arma letal" fue algo más que un icono que, desde aquel momento, se convirtió en objeto de deseo del personal. O sea, que los logros de la Beretta fueron mucho más importantes que el convertirse en un arma famosa por obra y gracia de la industria del cine ya que consiguió lo que parecía imposible en un país con la industria armera más poderosa del planeta y, además, la población más chovinista del mundo en ese sentido: ganar el concurso convocado por el gobierno yankee para proveer de un arma corta a su ejército tras tropocientos años de reinado absoluto de la Colt 1911 A1. Nadie pudo imaginar jamás de los jamases que el país que tenía sus armas como el summum de la calidad podía ver a sus tropas con una pistola extranjera al cinto y, encima, italiana. 

La aparición de la Beretta en las sagas antes mencionadas lograron en realidad darle fama a nivel mundial porque, en lo que a los Estados Juntitos respecta, el hecho de haber logrado desbancar a sus contrincantes made in USA le supuso a la firma italiana no solo el contrato del siglo, sino el verse literalmente desbordada por los pedidos procedentes de cuerpos de policía, del FBI y, naturalmente, del mercado civil que, gracias a la constitución norteamericana, pueden ir armados porque eso es un derecho inalienable para el ciudadano. Y, aparte de los mentados usuarios, se convirtió en arma reglamentaria en otros países incluyendo España en manos de la Guardia Civil, que en buena hora mandó al carajo sus prehistóricas Star BM de 9 mm. Parabellum. más viejas que el hilo negro. Sin embargo, lo que la gran mayoría del personal desconoce es que el sistema de acerrojamiento mediante rampón no era un invento de la Beretta sino alemán. Concretamente fue la P-38 la primera que lo usó y, a pesar de los años, se sigue mostrando como uno de los mecanismos más eficaces para armas cortas. 

Es innegable que el explosivo final de "Acorralado" habría sido difícil de llevar a cabo sin la ametralladora M-60 con que el fornido e inexpresivo Stallone arrasa medio pueblo a la vista de lo poco hospitalarios y lo ingratos que son con los ex-combatientes. Esta ametralladora, de la que se han fabricado mogollón de variantes incluyendo hasta un tipo montado en pods sub-alares para armar aviones ligeros, tampoco es una creación yankee ya que, en realidad, podríamos decir que es una MG-42 alemana con una apariencia exterior distinta. A la vista de la devastadora eficacia de la máquina germana, tiempo les faltó para estudiar a fondo las que trincaron como botín de guerra durante la Segunda Masacre Mundial y hacer una copia para dotar a su ejército de una ametralladora ligera capaz de proporcionar potencia de fuego a unidades tipo sección o compañía.

El resultado vio la luz en 1957 y, desde entonces, ha participado en todos los fregados habidos y por haber siendo además,  a mi modo de ver, una de las ametralladoras estéticamente más bonitas que se han fabricado. En lo tocante a funcionamiento, la diferencia más notable con la MG-42 radica en la cadencia de tiro, limitada a menos de la mitad que en el modelo alemán (550 dpm contra 1.600). La intención, obviamente, era impedir que tropas con gatillo fácil y poco dada a mantener disciplina de fuego se quedara sin munición a los dos minutos de empezar la refriega. Aparte de eso, conviene aclarar que el alarde peliculero de disparar esa máquina con una sola mano es solo eso, un alarde chorra. Por muy cachas que estuviera en aquella época el tal Silvestre, la cadencia de tiro de la M-60 impedirían a cualquiera mantener el arma horizontal mientras se realiza fuego sostenido aunque, eso sí, queda como que muy sugestivo. Para disparar de pie es necesario apoyar la mano izquierda en el arma para controlar la reelevación de la misma o bien sujetarla por el asa de transporte y, naturalmente, realizar ráfagas cortas para poder mantener el control del arma. 

Bueno, con estas vale de momento. Naturalmente hay más pero, en el plan que está la musa, no es sensato ponerlas todas el mismo día no sea que la arpía esta se largue hasta septiembre y me deje aquí sin tener nada que contar. 

Ah, tres observaciones para ciudadanos arrojados y valerosos que deseen emular a los protagonistas de las películas mencionadas:

1. Que a nadie se le ocurra disparar una escopeta con una sola mano. El retroceso es lo suficientemente fuerte como para que salga despedida hacia atrás y se la tengan que desincrustar de la jeta. Si no puede resistir la tentación, lo intente con munición de perdigones flojita. De probarlo con cartuchos de bala mejor que se olvide porque es muy desagradable verse con el careto partido y, peor aún, tener que ver como el cuñado de turno se descojona a causa de nuestra insensatez.

2. Si uno conoce a alguien que tenga un .44 Magnum o similar y se anima a implorarle que le deje pegar unos tirillos, le recomiendo que antes de disparar tenga en cuenta que es uno de los calibres con mayor índice de fracturas de escafoides las cuales, al parecer, son bastante complicadas de reparar.

3. Aunque ya he mencionado que eso de disparar ametralladoras con una mano es una chorrada, como en España nadie puede tener en casa uno de esos chismes en realidad está de más mencionarlo pero, por si acaso, ojo con el piojo por si alguno tiene un cuñado en la Legión y lo invita a unos tiritos en el cuartel con una MG-3. Con todo, es una oportunidad de oro para perpetrar el homicidio con impunidad alegando un accidente fortuito y tal.

Sirva pues de aviso, que me pesaría la conciencia el saber que alguien ha salido perjudicado por mi culpa culpita culpa. 

Hale, he dicho...