Prosigamos...
Se construyeron cuatro variantes un tanto chorras destinadas a la artillería que, cuando quisieron darse cuenta, no desempeñaban cometidos que requiriesen para nada el empleo de un SPW. De hecho, las cuatro estaban basadas en el modelo básico de transporte de tropas, añadiéndoles los chismes necesarios para cumplir su función. A la derecha tenemos la primera de ellas:
Sd.Kfz. 251/12
La misión de esta variante consistía en actuar como observadores de artillería y cuestiones topográficas, como levantar mapas y cosas así. En la foto vemos a un heroico homicida de cuyo pescuezo cuelga nada menos que la Cruz de Caballero, de modo que sus cálculos telemétricos debían ser precisos de cojones para obtener tan alta distinción. Ante el homicida vemos el telémetro estándar de la artillería tedesca, un Scherenfernrohr S.F.14z Gi de 10 aumentos.
Sd.Kfz. 251/13
Esta variante, denominada como Schallauswertepanzerwagen tenía una función un tanto... rarita. Su misión consistía en grabar las detonaciones de la artillería enemiga para determinar su calibre, cantidad, etc. Y, no contentos con esto, hasta diseñaron su vehículo complementario, el
Sd.Kfz. 251/14
Este chisme era aún más peculiar. estaba equipado con todo lo necesario para grabar las detonaciones registradas por la variante anterior, tras lo cual se procedía a analizar dichas grabaciones para averiguar su posición y poder neutralizarlos con la artillería propia. Colijo que era más útil enviar un avión de reconocimiento, pero de los tedescos puede esperar uno las mayores extravagancias. En la foto de la derecha podemos ver uno de los pocos ejemplares que se pusieron en servicio y, según podemos observar, de los costados surgen dos carcasas que, debo reconocer, tras un larguísimo rato de búsqueda no he sido capaz de averiguar para qué carajo servían.
Sd.Kfz. 251/15
Sd.Kfz. 251/16
![]() |
| Convincente actuación de un Flammenpanzerwager durante una demostración |
Sd.Kfz. 251/17
Esta fue una variante destinada para uso antiaéreo, armada con un cañón Flak 30 o 38 de 20 mm. Al parecer, la iniciativa la tuvo la división Grossdeutschland, que no se complicó la vida y se limitó a instalar el cañón en un SPW del modelo C. Pero la estrechez de la cámara de combate le limitaba mucho el ángulo de tiro al cañón, apenas 80º, por lo que era evidente que había que hacer modificaciones. Fue la Luftwaffe la que se dedicó a devanarse las neuronas, haciendo pruebas con un modelo C al que, como vemos en la foto de la derecha, se abatían los laterales, permitiendo así el giro completo del cañón. Éste, alimentado por cargadores de petaca de 20 proyectiles, contaba con una dotación de 600 disparos, y valía tanto para disparar contra aviones enemigos como contra vehículos ligeros terrestres, uso para el que daría mejores resultado porque un cañón monotubo no daba para muchas virguerías a la hora de hacer frente a un caza yankee atiborrado de ametralladoras. Sea como fuere, no se fabricaron muchas unidades. Su dotación era de cinco hombres.
Sd.Kfz. 251/18
Esta variante, llamada Beobachtungspanzerwagwen, se introdujo en 1943 para sustituir la 3 y la 6, empleadas como vehículo de transmisiones y de mando respectivamente. Se fabricó en los modelos C y D hasta el final de la fiesta, y estaba equipada con los aparatos de radio Fug 5 y Fug 12. Su principal característica la podemos ver en la foto de la derecha: la gran mesa de mapas situada sobre la cámara de conducción. Su dotación era de seis hombres, y hubo cuatro versiones que se diferenciaban en los modelos de equipos de radio que portaban. El Beobachtungspanzerwagwen no solo se usó como vehículo de mando, sino también de observación e incluso de cuartel general móvil para mandamases a nivel de generales o mariscales.
Sd.Kfz. 251/19
Este vehículo, del que al parecer se terminaron muy pocas unidades, era una centralita telefónica portátil. Con el nombre de Fernsprechbetriebspanzerwagen, la variante 19 se complementaría con la 11, destinada como recordarán al tendido de líneas telefónicas y telegráficas. Su misión se limitaría a comprobar si las conexiones funcionaban correctamente, y a establecer ramificaciones de líneas entre distintas unidades.
Sd.Kfz. 251/20
El Infrarotscheinwerfer sí que era todo un alarde de tecnología tedesca, algo que años más tarde sería de uso común en cualquier carro de combate. Aunque su aspecto podría dar a entender que estamos ante un potente reflector para artillería antiaérea, en realidad ese chisme instalado en un modelo D y apodado "Uhu", uséase, Búho, era un proyector de luz infrarroja de 60 cm. de diámetro. Para funcionar, el vehículo estaba provisto de un generador que, además, alimentaba el visor del conductor. De esta forma, el SPW podía pasearse por el mundo sin encender luces y, por ende, ser totalmente invisible por las noches, que era cuando esta rapaz desplegaba el Nachtsichtgeraten (el proyector) del interior y lo ponía en la posición que vemos en la foto.
Y no solo disponía de infrarrojos el conductor, sino también el artillero que manejaba la MG-42 instalada en su posición habitual, pero desprovista de escudo. Así pues, este chisme podía moverse y disparar sobre todo bicho viviente sin que el bicho viviente supiera de dónde le llovía el plomo. Pero lo verdaderamente importante era que el Búho era el acompañante de secciones de hasta cinco carros Panther equipados con visores de infrarrojos. Y ya que el proyector del Búho tenía un alcance de hasta 2.500 metros, pues a la rapaz le bastaba con iluminar los carros enemigos, que no veían una leche, y los tiradores de los Panther freírlos uno a uno cómodamente. No hay nada como escabechar enemigos con total impunidad, ¿qué no? Para desgracia de los tedescos, los Búhos no tuvieron mucho tiempo para demostrar su eficacia, pero fueron el germen de los sistemas de infrarrojos que, años más tarde, equiparon mogollón de vehículos de combate de todo el planeta.
Sd.Kfz. 251/21
Esta variante fue otra virguería que apenas tuvo tiempo de demostrar que era muy tóxica para los enemigos. A finales de 1944 y en vista de que el triste y solitario cañón de 20 mm. de la variante 17 era como querer matar a un rinoceronte en pleno brote psicótico con una carabina de aire comprimido, pues recurrieron a equipar vehículos del modelo D con tres ametralladoras MG-151 de 15 mm. en un Flakdrilling Sockellafette, un pedestal desarrollado por la Kriegmarine para tres máquinas capaces de defender las naves de los aviones que las atacaban en vuelo bajo. La sustitución de estas máquinas por otras de más calibre en los cazas de la Luftwaffe permitió disponer de un buen número de ellas, muchas de las cuales acabaron armando los SPW destinados a defensa antiaérea.
![]() |
| Vista superior de un Flakdrilling en acción |
Sd.Kfz. 251/22
A finales de 1944, el ciudadano Adolf estaba bastante nervioso porque veía que el Reich de los Mil Años no iba a ser tan longevo, y sus pelotas ya no sabían como edulcorarle que los hijos del padrecito Iósif avanzaban acompañados de miles de T-34. Así pues, llegó a la conclusión de que, ya que la industria tedesca no daba más de sí, la mejor solución era fabricar vehículos contracarro en cantidad, recurriendo a instalar un cañón encima de cualquier cosa que tuviera ruedas. En el caso que nos ocupa se recurrió al modelo D, que aparte de ser el más numeroso era el único que permanecía aún en producción. Como vimos en la primera parte, la variante 9 ya había sido armada con el KwK 40 hasta que fueron sustituidos por el KwK 37, más adecuado para su uso como cañón de asalto. Así pues, y ya que el KwK 40 era un magnífico cañón anticarro, pues los volvieron a instalar con su escudo completo, lo que supuso un sobrepeso notable para los SPW que, además, acusaban el notable retroceso del arma.
![]() |
| Vista trasera del vehículo |
Sd.Kfz. 251/23
Esta es la última variante numerada, y se supone que entró en servicio a principios de 1945. En realidad, no se sabe con exactitud si llegó a pasar de la fase de prototipo, e incluso la única foto que hay de este vehículo se sabe que es un montaje, quizás para enseñárselo al ciudadano Adolf. Por lo tanto, he preferido poner este perfil que se ve más claro. Básicamente, la 23 era un SPW modelo D de reconocimiento. Como vemos, estaba equipado con la torreta hexagonal Hängelafette 38 que ya usaba el Sd.Kfz. 234/1. Esta torreta, cuya parte superior estaba cubierta con un armazón con una rejilla, estaba armada con un KwK 38 de 20 mm. y una MG-34. Es probable que toda la parte superior del casco estuviese cerrada. Poco más se sabe de él, de modo que poco más podemos decir salvo que, al menos sobre el papel, existió.
Sd.Kfz. 251/1 mit Wurfrahmen
Esta es una variante sin numerar que tuvo bastante éxito entre el personal y que entró en servicio en 1941. Era un SPW provisto de Wurfrahmen, uséase, armazones de lanzamiento. Como vemos en la foto, estamos ante un transporte de tropas ordinario al que se ha provisto de un armazón en cada costado capaz de sustentar seis lanzadores en total que, debido a su escaso alcance y poca precisión, se usaban como arma de saturación y apoyo cercano cuando había que ablandar una posición correosa o reducir a escombros alguna zona edificada o una aldea birriosa. Porque, eso sí, donde caían esos chismes lo vaporizaban todo. Se trata de dos tipos de cohetes que ya iban colocados directamente en su armazón, que podían ser de madera o metálicos. Solo había que fijarlos al vehículo y, tras apuntarlos, activar la carga propelente con un disparador eléctrico, antes de lo cual la tripulación se alejaba del vehículo porque soltaban un rebufo importante.
En el gráfico de la derecha nos podemos hacer una idea de qué iba la cosa. El A es un cohete de 320 mm. cargado con 41'5 litros de Flammöl, una porquería incendiaria similar al napalm. Está montado en un armazón de madera reutilizable mientras que no estuviera muy chamuscado. El B es un cohete de 280 mm. con una carga de 50 kilos de amatol o trinitrotolueno instalado en un armazón metálico. Para calcular el ángulo de tiro se giraba conforme al transportador que vemos en C, y para la dirección se colocaba el vehículo de forma que la posición del objetivo coincidiese con las varillas D que estaban fijadas en la parte delantera. Su alcance oscilaba ente los 1.900 y 2.200 metros. Por el silbido que emitían al ser disparados, las tripulaciones lo apodaban como Stuka zu Fuss, Stuka a pie, en referencia al siniestro sonido de las sirenas que llevaban en el tren de aterrizaje cuando entraban en picado. Otros preferían un mote más desenfadado, Heulende Kuh, la Vaca que aúlla. Por lo demás, los cohetes solo se colocaban cuando llegaba el momento de entrar en acción. Mientras tanto, iban en vehículos de transporte.
Bueno, criaturas, con esto terminamos. Si con toda esta filípica no provocan en sus cuñados una autolisis rotunda y definitiva, mejor les pegan un escopetazo con posta lobera en la caja del pecho y a otra cosa, mariposa.
Hale, he dicho
CETERVM CENSEO PETRVM SANCHODICI ESSE DELENDAM

















No hay comentarios:
Publicar un comentario