sábado, 12 de septiembre de 2026

STURMGESCHÜTZ III. MODELOS A-E

 

Foto bucólica y pastoril de un StuG. III Ausf. A perteneciente a la Sturmbatterie 660. Esta fue una de las cuatro primeras unidades de artillería de asalto. Combatió en Francia durante la primavera de 1940 al mando del primer teniente Ottheinrich Tolckmitt, asignada a la 3º División de Infantería. El 16 de mayo de ese mismo año fue trasladada a la 8ª División Acorazada

De los StuG. III fabricados entre 1940 y 1942 se fabricaron cinco series, de la A a la E. El número de identificación asignado a estos vehículos fue el 142, por lo que su denominación completa sería Sturmgeschütz III Ausfürung A (B, C, etc.) Sonderkampffahrzeug 142, que abreviado para no quedarnos dormidos mientras lo leemos sería StuG. III Ausf. A (B, C, etc.)  La bestezuela no experimentó grandes variaciones de un modelo a otro, ni tampoco se diseñaron modelos específicos para una misión concreta, como vimos en la extensísima lista del Sd.Kfz. 251. En este caso, simplemente se llevaron a cabo reformas para mejorar el rendimiento del vehículo. La primera hornada de StuG. III no sufrió cambios relevantes. Lo más importante, el cañón, se mantuvo durante todo el tiempo que duró la producción. El KwK. 37 se mostró fiable y lo suficientemente dañino como para proporcionar el apoyo artillero necesario. Sin embargo, y como ya comentamos en el articulillo anterior, cuando fueron de visita al territorio del padrecito Iósif sí mostró sus carencias ante el potente blindaje del T-34 y el KV-1, siendo sustituido por el StuK. 40 L/43 en el modelo F. De estos chismes ya hablaremos en su momento.  Bueno, no me enrollo más y vamos al grano, que para luego es tarde.

StuG. III Ausf. A Sd.Kfz. 142

Tras la fabricación de los cinco primero prototipos sobre chasis del Pz.Kpfw. III B, la primera serie de 30 unidades se construyeron sobre el chasis del modelo F. La planta motriz era un Maybach HL 120 TRM de gasofa con 12 cilindros y 265 HP a 2.600 rpm. Este motor no daba precisamente unas prestaciones fastuosas, sino que se limitaba a proporcionar una velocidad máxima teórica de 40 km/h por carretera que, en realidad, siempre era algo menos, y una autonomía de 155 km. en condiciones óptimas, autonomía que se veía dramáticamente reducida cuando se salía de la carretera. Disponía de dos depósitos de combustible con una capacidad total de 310 litros. Su peso en orden de combate era de 20.700 kilos y, lo más importante, su altura total era de apenas 195 cm. Un vehículo de esa altura situado a medio kilómetro o más del enemigo era bastante difícil de acertar, y si estaba bien camuflado era simplemente invisible. En la foto de la derecha podemos ver uno de estos vehículos rodando por una carretera de Holanda en los comienzos de la fiesta. Compárese su altura con la de los fulanos situados al fondo de la imagen.


Vista en tres cuartos de un modelo A. Obsérvense las luces
con las tapas cerradas
Veamos el casco. Ante todo, debemos reparar en un detalle: En los perfiles de arriba vemos, a la izquierda, el modelo A con el chasis del Panzer III F, pero se fabricaron también 20 unidades sobre el chasis del modelo G. Básicamente era iguales salvo que, como vemos en el perfil, este modelo tenía los portillos de escape en los laterales, sobre el tren de rodaje, y al blindaje frontal, que en el casco del modelo G era de solo 30 mm., se añadió una plancha de 20 mm. atornillada para alcanzar el espesor necesario. En el gráfico de la planta podemos ver las cuatro escotillas del vehículo. En rojo tenemos la del tirador, y en amarillo la pequeña abertura para los elementos de puntería. En azul la del mandamás, y en verde la del periscopio de tijera. En gris la del cargador. El conductor podía salir por la del tirador, o bien por la marcada de naranja, situada en el glacis. En la del chasis G, pues también podía escurrirse por la escotilla lateral si era canijillo y tal. En cuanto al tren de rodaje, al poco de empezar la producción hubo que aumentar la anchura de las ruedas, que originariamente era de 75 mm., lo que provocaba un desgaste prematuro de las llantas de goma que las cubrían. Estas ruedas permitían el uso de cadenas de 36 cm. de ancho. Para solventar el problema, se añadieron aros de 10 mm. a cada lado de cada rueda, pasando a usar llantas de 95 mm., y la cadena aumentó hasta los 40 cm. de ancho, disminuyendo así la presión específica sobre el terreno. En cuanto a las luces, a la derecha tenemos el detalle de las mismas. Iban dentro de una carcasa que, si se cerraba, la tapa estaba provista de una rendija para que la luz no fuera visible desde el aire. Obviamente, su manipulación había que hacerla a mano. Para no complicarse la vida se instalaron faros Notek, que llevaban una capucha en la parte superior.

Una de las partes más peculiares del casco la tenemos a la derecha. La flecha colorá señala el portillo tras el que se encuentra el periscopio  
Sfl.ZF. del tirador. Dicho portillo solo se abría cuando empezaba la fiesta, y solo para efectuar tiro directo. Si había que disparar hacia objetivos lejanos o en desenfilaba, se sacaba por la escotilla superior para hacer la puntería con los típicos postes artilleros. Para aumentar el campo de visión vemos en la techumbre del conductor una abertura triangular en cuyas paredes y suelo se aprecian nervaduras cuya misión era deflectar proyectiles de armas ligeras o esquirlas de metralla. Justo debajo, dentro del óvalo colorao, vemos los orificios del periscopio KFF. 2, al que el conductor recurría cuando tenía que cerrar por completo el visor de vidrio Fahrersehklappe 50, el cual tenía delante un deflector (flecha azul). Por cierto, entre el escudo del cañón y el casco no había cobertura metálica, por lo que había que cubrir esa parte con una lona impermeabilizada para impedir que entrase agua cuando llovía. Esta se fijaba al casco mediante tornillos.

En cuanto al blindaje, se consideraba lo suficientemente grueso para resistir los proyectiles de los carros y los cañones anticarro del momento. El frontal del casco tenía un espesor de 50 mm. con un ángulo de 20º (53 mm. reales); la plancha situada ante el conductor tenía el mismo espesor con un ángulo de 9º. Los laterales del casco y la parte trasera, 30 mm. ; el techo de la cámara de combate, 10 mm., las cubierta del motor, 16 mm. y el suelo del casco, 15 mm. El mantelete del cañón tenía 50 mm. Y si observamos la foto, podemos ver un saliente sombreado de rojo con un asa. Bien, no era ningún cofre de estibado, sino una plancha de 8 mm. con una angulación de 30º a modo de blindaje espaciado y como refuerzo a los 30 mm. de blindaje lateral. Este fue un añadido de última hora, y no para proteger el vehículo de cargas huecas, sino de la munición perforante con núcleo de tungsteno del que habían tenido noticia que ya disponía el ejército gabacho (Dios maldiga al enano corso). Y aprovecho la foto para que reparen en el faro Notek (flecha colorá) sobre el guardabarros, así como la mínima mirilla lateral del conductor (flecha blanca).

StuG. III Ausf. B Sd.Kfz. 142

StuG. III Ausf. B perteneciente al StuGAbt. 184 durante unas
maniobras. Tras él vemos otro vehículo similar, y al fondo se
atisban tres Sd.Kfz. 253
Este nuevo modelo entró en servicio en el otoño de 1940. Básicamente, el modelo B era igual al anterior, y no es raro confundirlos salvo por un detallito que comentaré ahora para que puedan chinchar a sus cuñados. Se puede decir que el modelo B era un vehículo que ya traía de origen todas las modificaciones que se hicieron en el A, que tuvo un papel, por decirlo de alguna forma, de vehículo de pruebas. No obstante, se hicieron algunos cambios menores como la eliminación de los grandes cofres de estibado que el A llevaba sobre los guardabarros traseros, alguna chorradita en el tamaño de las escotillas y poco más. Lo más relevante a nivel mecánico fue la sustitución de la caja de cambios Maybach, demasiado compleja, por una SSG7 de 6 velocidades sincronizadas p'alante y 1 pa'trá fabricada por la 
Zahnradfabrik Friedrichshafen.

Y lo que nos permitirá identificar rápidamente si el vehículo es un modelo A o un B lo vemos en el gráfico de la izquierda: las ruedas tractoras y tensoras. La tractora del modelo B, aparte de su diseño, se obtenía por fundición, mientras que la del A se fabricaba mediante estampación. Por cierto que este modelo ya salía de fábrica con las ruedas más anchas y las orugas de 40 cm., modificación que ya se hizo en el modelo A para disminuir la presión sobre el suelo. Del modelo B se fabricaron un total de 250 unidades.

StuG. III Ausf. C y D Sd.Kfz. 142

StuG. III Ausf. D. El soporte del frontal fue añadido en
diciembre de 1941 para permitir el transporte de 11 eslabones
de cadena que, además, aumentaban la protección del carro
El modelo C se introdujo a principios de 1941. En este caso se llevaron a cabo algunas modificaciones en la parte superior del casco, algunas de las cuales podemos apreciar en la foto de la derecha. Como vemos, el pequeño portillo para el periscopio del tirador fue eliminado, y la abertura para darle más campo visual también se suprimió, siguiendo las formas del casco. Obviamente, el ribeteado destinado a deflectar proyectiles que pudieran dañar el periscopio también se suprimieron. Esto mejoró de algún modo la resistencia del casco ante los proyectiles enemigos.

La otra modificación la tenemos en la escotilla del tirador, que era de mayor tamaño, y se suprimió la pequeña escotilla que permitía sacar el periscopio. En este caso, dicho periscopio quedaba fuera permanentemente, unido al cañón y asomando por la abertura que vemos en el gráfico. En azul se aprecia el deflector que se añadió para protegerlo de algún balazo o cachito metralla. El periscopio Sfl. FZ se cambió por el 
Sfl. FZ 1, una versión mejorada del anterior. Del modelo C se fabricaron 50 unidades. 

En cuanto al D, pues estamos ante un caso parecido a los dos primeros: era básicamente igual que el C salvo cuatro chorraditas. Lo único relevante es que los chasis se fabricaron con un acero de más resistencia, se añadió un timbre situado a la derecha de la cabeza del conductor para que el mandamás pudiera avisarlo de lo que fuera y que las unidades enviadas a África se modificaron los ventiladores para que tuvieran más revoluciones por razones obvias. En África hace un poco de más calor que en Rusia en el mes de diciembre. Del modelo D se produjeron 150 unidades.

StuG. III Ausf. E Sd.Kfz. 142

Este fue el último modelo armado con el KwK 37. Introducido en septiembre de 1941, sufrió una serie de modificaciones en el casco, derivadas por la necesidad de destinar carros de asalto a los jefes de las baterías. Los Sd.Kfz. 253 usados como vehículos de mando se mostraron inadecuados para pasearse por primera línea por su escaso blindaje, por lo que se decidió que los mandamases ocuparan un StuG. III. Para ello hubo que realizar cambios para dar cabida a los aparatos de radio que necesitaban, que eran más que los FuG. 16 que equipaban todos los vehículos para comunicarse entre ellos y que eran manejados por el cargador. Estas radios iban instaladas en un saliente del lateral derecho, a la espalda del mismo. Sin embargo, los StuG. III que pudiesen ser usados como vehículos de mando precisaban un par de chismes más: por un lado estaba un receptor de onda ultracorta FuG. 15 con su correspondiente transformador que se alojaría en el costado izquierdo, junto al mandamás, y por otro lado un transmisor-receptor FuG. 16 de 10 vatios instalado a la derecha, junto al equipo convencional del vehículo. Para ello, se instalaron dos antenas, una a cada lado del casco, que iban plegadas sobre sendos soportes y que obviamente había que levantar para usar las radios. Al ser el alojamiento izquierdo lo suficientemente espacioso, el espacio sobrante se destinó como pañol con cabida para seis proyectiles extra. Se añadió también un altavoz junto al cargador para recibir órdenes del jefe. ¿Qué ruido infernal no reinaría dentro de esos chismes para que cuatro hombres separados menos de un metro precisasen de esos aditamentos para hacerse oír?

En la foto de la izquierda tenemos una vista superior del modelo E que nos permitirá ver mejor los cambios efectuados, que también implicaron la eliminación de las placas en ángulo de 8 mm. y que dejaban un espacio hueco entre las mismas y el casco. Es más que probable que este añadido no se mostrase muy eficaz cuando el StuG. III empezó a enfrentarse con artillería anticarro más potente que la de los gabachos, así que los quitaron y santas pascuas. Por lo demás, para colocar las nuevas estructuras hubo que modificar también los guardabarros, que fueron ensanchados para darles cabida. En cuanto a la zona que vemos sombreada de rojo y que ya surgió a partir del modelo C, muchas tripulaciones optaban por rellenarlas con hormigón, reforzando esos puntos débiles y facilitando que los proyectiles enemigos fuesen deflectados en caso de impactar en esa zona. Y como añadido final, se autorizó que cada StuG. III llevase a bordo una MG-34 con una dotación de 600 cartuchos en cargadores de tambor de 75 cartuchos. Pero ojo, la máquina carecía de soporte exterior y se llevaba dentro, y si había que usarla el cargador la sacaba, apoyaba el bípode en el techo y disparaba sin la protección de un escudo ni nada similar. Ese defectillo de nada fue eliminado en modelos posteriores, pero intuyo que le costó el pellejo a más de uno. Del modelo E se produjeron 284 unidades de un pedido inicial de 500. La producción cesó en febrero de 1942 ya que el ciudadano Adolf ordenó que se instalara un cañón más potente, dando lugar a los modelos F y G de los que ya hablaremos.

Bueno, criaturas, con esto concluimos. Ya tienen lectura para un ratito.

Hale, he dicho

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StuG. III Ausf. C avanza al frente de una columna de infantería. La versatilidad y la relación costo eficacia de estas máquinas se mostró muy superior a la de otros modelos más caros, más sofisticados y que se averiaban constantemente. Quedó claro que la idea del ciudadano Manstein fue mucho más provechosa que la del ciudadano Guderian


domingo, 6 de septiembre de 2026

STURMGESCHÜTZ III

 

Me encanta este chisme. Macizo, achaparrado, con pinta de matón robusto... La Sturmartillerie fue una de las armas que hicieron posible la Blitzkrieg como artillería de apoyo cercano a una infantería que tenía que ir a la misma velocidad que las divisiones acorazadas del ciudadano Adolf

Uno de los prototipos del StuG. III. Obsérvese su escasa altura,
lo que lo convertía en un objetivo difícil de ver y aún más
difícil de acertar de un disparo
El StuG. III fue un caso similar al Hetzer. Su apariencia rechoncha y el Sturmkanone 
de 75 mm. de apenas 24 calibres de largo no le daban ni remotamente el intimidante aspecto de un Tiger o un Panther, con sus cañones de 88 y 75 mm. respectivamente. Sin embargo, era otra bestezuela sumamente tóxica que, en la primavera de 1944, llevaba destruidos alrededor de 20.000 carros de combate del padrecito Iósif, más los que hubiera liquidado en otros frentes y los que aún les quedaban por finiquitar hasta que se terminase la fiesta. Estamos pues ante otro producto con una relación costo/eficacia superlativa. Era barato de producir y, lo más importante, capaz de vulnerar las corazas enemigas y de dar apoyo artillero cercano a la infantería. En resumen, un vehículo concebido como el Sd.Kfz. 251 para desarrollar con su rotunda eficacia la Blitzkrieg que se llevó por delante a los ejércitos más potentes. 

StuG. III cargado de probos homicidas en los comienzos
de la Operación Barbarroja
De hecho, el concepto de Sturmartillerie (artillería de asalto) era algo tan novedoso que, a principios del conflicto, solo la Wehrmacht disponía de este tipo de cañones autopropulsados. 
Así pues, mientras que la infantería gabacha (Dios maldiga el enano corso) o de los british (ídem a Nelson) era apoyada por una artillería emplazada a kilómetros de primera línea, con las demoras y los errores de cálculo que eso conllevaba, los infantes y panzergrenadiere tedescos avanzaban con artillería de apoyo pegada a sus heroicos culos y moviéndose por el campo de batalla a toda velocidad hacia donde su presencia fuese necesaria. En resumen, algo totalmente nuevo en la guerra moderna. Veamos pues cómo se desarrolló esta máquina y sus primeros pasos en combate. Pero antes, el obligado

INTROITO

Feldkanone 16 n.A. de 75 mm. durante unas maniobras del
Reichswehr en el período de entreguerras
Como ya sabemos, el ascenso al poder del ciudadano Adolf puso en marcha la cuenta atrás para que la Gran Alemania, convertida en la Birriosa Alemania por los Aliados, volviera a ser la Gran Alemania. Todos los cerebros del 
Generalstab des Heeres (Estado Mayor del Ejército) se exprimieron para crear un nuevo ejército dotado de nuevas armas con nuevos usos tácticos y estrategias para recordar a los enemigos que lo del Tratado de Versalles no lo habían perdonado. Una de las innovaciones consistió en la creación de las  Begleitbatterien (baterías de escolta), uséase, cañones instalados sobre vehículos blindados para que acompañasen a la infantería. A finales de la Gran Guerra, esta misión la llevaban a cabo las Begleitbatterien hipomóviles armadas con cañones de 75 mm., pero estaba claro que un ejército moderno no podía llevar a cabo acciones fulgurantes dependiendo de sufridos pencos que, si palmaban, la artillería de apoyo quedaba inutilizada. 

Vehículo experimental basado en el chasis de un Pz.Kpfw. III
Ausf. B. Se construyeron cinco unidades que se enviaron
para pruebas al Regimiento de Artillería Lehr, en Jüterbog
Tras estrujarse la sesera a base de bien durante meses, el entonces coronel Von Manstein dio forma al nuevo vehículo, que inicialmente se basaba en el chasis de un Pz.Kpfw. III armado con un cañón de, como mínimo, 75 mm. Este cañón estaría emplazado en una casamata fija, uséase, sin torreta. Este detalle hizo que el ciudadano Guderian y demás miembros de la Panzerwaffe (arma acorazada) afirmaran que ese chisme era una chorrada, ya que un carro de combate podía desempeñar el mismo cometido y, además, seguir actuando como un carro de combate. Pero al mandamás del Estado Mayor, el Generaloberst Ludwig Beck, acabó convencido de que la idea buena era la del ciudadano Manstein, al que ascendió a Generalmajor y lo puso al frente de la recién nacida 
Sturmartillerie (artillería de asalto). El 15 de junio de 1936, el Inspektorat des Artillerie autorizó al Heeres Waffenamt (Departamento de Material y Armamento del Ejército) a desarrollar el proyecto del nuevo vehículo bajo una serie de especificaciones. Por abreviar, las más significativas consistían en estar armado con un cañón de 75 mm. capaz de penetrar los blindajes de los carros enemigos en aquel momento, uséase, los gabachos, eternos enemigos de Alemania, disponer de blindaje frontal suficiente para resistir sus disparos y laterales para metralla, armas ligeras y anticarros de hasta 20 mm. y, lo que resultó más eficaz, que tuviera una altura similar a la de un hombre. En cuanto a los efectivos, el plan consistía en que cada división de infantería dispusiera de seis unidades. Fin del INTROITO

KwK. 37 L/24 de 75 mm.
Una vez concretados los requisitos que debía reunir el vehículo, el 
Heeres Waffenamt adjudicó el contrato para su fabricación. El chasis y el casco se puso en manos de la Daimler-Benz, y el cañón en las de la omnipresente Krupp, que desarrollaría la pieza de 75 mm. L/24 que también armaría al Pz.Kpfw. IV. El nombre inicial del vehículo fue PaK (Sfl.), acrónimo de Panzerabwehrkanone Selbstfahrlafette (sí, benditos acrónimos) que viene a querer decir "cañón anticarro para autopropulsado". Su precio debía ser de 24.000 RM, unos 125.000 eurillos actuales. 

Primer Sturmgeschütz III Ausf. A, entregado en enero de 1940
Pocos meses más tarde, ya en 1937, la denominación del vehículo fue cambiada, pasando a denominarse Pz. Sfl. III (S. Pak), otro acrónimo de palabros interminables que venían a querer decir "cañón contracarro pesado autopropulsado acorazado, 3er. modelo". Sí, como para detallarlo en un telegrama. Y mientras pensaban este interminable nombre, pues terminaron el prototipo del cañón y cuatro cascos de madera que debían montarse sobre sendos chasis de cuatro 
Pz.Kpfw. III Ausf. B. Una vez que dieron por bueno el cañón, encargaron a la Krupp cinco unidades que fueron a equipar otros tantos vehículos destinados a terminar de pulir el diseño si bien, por estar fabricados con acero dulce para abaratar costos, su misión fue solo la de vehículos de prácticas ya que, por razones obvias, no podrían entrar en combate. 

StuG. III del Rgto. de Infantería "Grossdeutschland" en la
campaña de Francia, en 1940. Obsérvese en el lado derecho
del techo el periscopio binocular del jefe de carro, un SF.14Z
como el que usaba el Hetzer
En lo tocante al diseño del casco, no hubo muchas sorpresas salvo una: inicialmente se había previsto que no tuviera techo porque, en teoría, esto proporcionaba más visibilidad y capacidad de audición a los tripulantes. Sin embargo, los encargados de testar los vehículos no estuvieron nada conformes con este diseño. Por un lado, la tripulación quedaba expuesta a cascotes y porquerías que lloverían cada vez que un proyectil estallase cerca. Por otro, si el vehículo acometía un desnivel acusado, el interior del mismo quedaría expuesto a las armas ligeras enemigas y, finalmente, un simple infante solo tenía que arrojar dentro una granada de mano para mandarlos a hacer gárgaras. En resumen, se le puso techo. Y m
ientras tanto, a los fulanos del Heeres Waffenamt aún les dio tiempo de cambiar el nombre al chisme este dos veces más. En febrero de 1940, cuando ya se habían empezado a entregar las primeras unidades, se renombraron como 7'5 cm. Kanone (Pz. Sfl.), para apenas mes y medio después, el 28 de marzo, bautizarlo con el nombre por el que sería conocido para siempre: Sturmgeschütz III, StuG. III para los amigos.

Bien, ya hemos visto como se plantó la semilla del pequeño monstruo y, tras ser convenientemente regada, creció y se desarrolló, dando bastante caña a los enemigos. Obviamente, a lo largo de su andadura durante la guerra fueron surgiendo distintas variantes, pero en esta ocasión nos vamos a centrar en las dos iniciales, la A y la B, que eran básicamente iguales salvo en pequeñas modificaciones a nivel del tren de rodaje y mecánicas. Ah, de las versiones de cañón largo producidas a partir de 1942 ya hablaremos en un articulillo aparte, ya que ahí nos encontramos con una serie de modificaciones notables. Dicho esto, vamos al grano...

Empecemos por el armamento. Como ya hemos visto, el StuG. III montaba un KwK 37 L/24. Para hacer fuego disponía de un disparador eléctrico y uno manual de respaldo. Su capacidad de giro era limitada, como la de todos los autopropulsados: el arco vertical abarcaba desde -10º a +20º, y el horizontal de 12º hacia ambos lados. La dotación de munición era de 44 proyectiles, de los que 32 iban estibados en un cofre metálico situado en la parte delantera derecha de la cámara de combate, y otros 12 de uso inmediato en un armario en la parte trasera, justo detrás del cañón. En la foto de la izquierda podemos verlo perfectamente. 

Como está mandado, el cañón usaba distintos tipos de proyectiles según el objetivo a batir. Tenemos los siguientes:

7'5 cm. Kanonengranate rot Panzer (K.Gr.rot Pz.) Era una munición trazadora perforante con ojiva balística, con una carga explosiva en el interior. Como vimos en el articulillo sobre el Hetzer, este tipo de munición era el que se usaba preferentemente como proyectil anticarro ya que, tras penetrar en el interior, explotaba la carga y vaporizaba al personal que daba gusto. 

7'5 cm. Sprenggranate 34 (Sprgr. 34) Munición rompedora cargada con 680 gramos de amatolina o trinitrotolueno, usada contra vehículos ligeros, posiciones fortificadas y, por supuesto, contra primates del bando contrario. 

7'5 cm. Nebelgranate (Nbgr.) Proyectil fumígeno cargado con piedra pómez impregnada con óleum, una porquería a base de ácido sulfúrico concentrado con trióxido de azufre que, al contacto con el aire, reaccionaba produciendo una humareda blanca y muy densa.

7'5 cm Granatpatrone 38 Hohlladung A (Gr. 38 HL/A) Proyectil de carga hueca. Se empezó a usar en enero de 1942, cuando los tedescos comprobaron muy compungidos que la munición al uso no lograba vulnerar el blindaje de los T-34 y, menos aún, el de los KV-1. Este proyectil tenía una capacidad de penetración de 70 mm. a una distancia de hasta 1.500 metros, lo que permitía aniquilar a los carros soviéticos antes de que estos hubieran tenido siquiera la oportunidad de divisar al StuG. III. Vamos, lo mismo que el Hetzer. Hubo una versión más potente, la B, que podía penetrar hasta 75 mm. 

La proporción habitual era de 12% de K.Gr.rot Pz., un 66% de Sprenggranate 34 y un 23% de Nebelgranate, y no solo para ocultar el carro, sino también para proteger a la infantería que se viese obligada a retroceder. Esta proporción varió cuando los tedescos se vieron las caras con carros provistos de un blindaje más gordo si bien, en todo caso, la munición anticarro preferente siempre fue la K.Gr.rot Pz. por su elevado poder destructivo. Si penetraba un blindaje, el carro volaba literalmente por los aires.

Bien, esto es todo lo tocante al armamento del carro ya que las versiones iniciales no disponían de ametralladoras. En este caso, solo llevaban de dotación dos subfusiles MP-38, aunque para hacer uso de ellos había que asomarse por una escotilla al carecer el casco de troneras para hacer fuego a cubierto. También llevaban una docena de granadas de mango y, en la parte trasera del exterior, un soporte con cinco granadas fumígenas que se podían disparar desde dentro.

Pasemos a la tripulación. Se componía de cuatro probos homicidas cuya posición dentro de la cámara de combate podemos verla a la izquierda. Tenemos al jefe de carro A, situado detrás del todo, el tirador B, en el centro, y el conductor C, obviamente delante. En el lado opuesto, el cargador D. Delante de él se aprecia el cofre con la munición. Salta a la vista que no disponían de mucho espacio ya que la voluminosa culata del cañón más el protector de retroceso se comían prácticamente la mitad del espacio disponible en la cámara de combate. Para acceder al vehículo, en el techo había dos escotillas, una a cada lado. La del lateral izquierdo era para el mandamás y el tirador. Estas escotillas disponían de pequeños portillos para sacar los elementos de puntería y el periscopio de tijera del jefe. En el lado derecho estaba la del cargador, y el conductor podía hacer uso de la escotilla del tirador/jefe de carro o de una situada en la parte delantera. En los vehículos de la versión A montados sobre el chasis del 
Pz.Kpfw. III G tenía además la pequeña escotilla lateral situada encima del tren de rodaje, aunque había que ser una anguila para poder escurrirse por semejante sitio.

Cuando empezaba la fiesta y la cosa se ponía calentita, el personal tenía que cerrar las escotillas y el StuG. III se convertía en un topo metálico. No había visores ni troneras. El único que podía ver algo era el conductor por razones obvias, porque si el conductor no ve un carajo la cosa se pone chunga. Veamos la  foto A. A la izquierda se atisba un visor provisto de un grueso vidrio laminado, y en el frontal tenemos el visor
Fahrersehklappe 50 por el que podía ver el mundo donde se movía. Como en tantos carros tedescos, este visor disponía de una cubierta metálica bien gorda que se podía abrir más o menos según lo que les explotaba alrededor y, llegado el caso, cerrarla. Recordemos que estos bloques de vidrio podían resistir el impacto de esquirlas de metralla o de munición ligera, pero poco más. En caso de cerrar totalmente el visor, el conductor recurría al KFF. 2,  un periscopio binocular que en la foto A vemos plegado hacia arriba, y en la B cerrado, de forma que quedaba a la altura del visor normal. Por lo demás, el conductor disponía de los mandos habituales: las dos palancas, pedales de embrague, freno y acelerador, freno de mano y una caja de cambio Maybach Variorex SRG 328 145 de 10 velocidades p'alante y 1 pa'trá. En cuanto a la circulación nocturna, se equiparon con un faro Notek instalado en el guardabarros izquierdo, y en la parte trasera llevaban dos luces dobles que venían muy bien cuando circulaban en fila, ya que si el conductor veía cuatro luces rojas es que estaba muy cerca del vehículo que le precedía; si veía dos luces es que estaba a la distancia adecuada, y si solo veía una es que estaba muy lejos.

El tirador atisbando a su víctima por el periscopio de puntería.
Detrás vemos el periscopio de tijera SF.14Z del jefe de carro
El tirador disponía de un asiento que iba unido al cañón, y usaba el periscopio Sfl.Z.F. en los modelos A y B, y un 
Sfl.Z.F. 1 en los restantes. Era el mismo del Hetzer, de modo que echen un vistazo y me ahorro volver a contar como funcionaba ese chisme. Para mover el cañón disponía de dos volantes. Ya que su capacidad de movimiento era escasita no requería de mecanismos eléctricos, y la regulación manual era más precisa. En cuanto al mandamás, disponía de un asiento regulable en altura que podía mover mediante un pedal. Era el único que disponía de auriculares para la radio, y para comunicarse con la tripulación recurría a una garganta poderosa porque el ruido cuando estaba en marcha era bastante molesto. Para dar órdenes al conductor disponía de dos tubos acústicos. El cargador tenía su asiento unido al casco. Era plegable para que, cuando empezase la fiesta, no le estorbara. Además de cargar el cañón estaba a cargo de la radio, que iba en el costado, junto al asiento.

Y para ir terminando, no podemos dejar atrás los vehículos de reamunicionamiento. Como hemos visto, la dotación de proyectiles del StuG. III no era para tirar cohetes. Un carro de asalto que tenía como misión principal dar apoyo artillero cercano a la infantería gastaba mucha munición, por lo que tenían que disponer de vehículos para recargar los pañoles. En este caso se valían del L
eichte Gepanzerter Munitionskraftwagen (Le. Gep. MunKw.), que no era más que un Sd.Kfz. 252 como los de la foto de la derecha. Estos chismes tan pequeñitos y tan chulísimos de la muerte iban tripulados por dos hombres, el conductor y su cuñado, que actuaba como operador de radio y ayudaba en la descarga de la munición. El portón que vemos en la parte trasera daba a un pañol que transportaba 64 proyectiles.

En caso de necesidad, cada vehículo podía doblar su capacidad recurriendo a un 
Sonderanhänger 32 (SdAnh, Remolque Especial 32) que podemos ver a la izquierda. Ese chisme tenía capacidad para otros 64 proyectiles, de modo que cada vehículo podía reponer tres veces la munición de un StuG. III. El modus operandi ya lo habrán imaginado: el mandamás llamaba por radio al fulano del Sd.Kfz. 252, le daba su posición y se reunían en el lugar adecuado para rearmar el carro sin que nadie les diera un susto. Cada Sturmbatterie disponía de seis de estos vehículos, cada uno con su remolque.

Bueno, criaturas, con esto concluimos. En el próximo articulillo daremos cuenta de las variantes de estos chismes, así como de un surtido de curiosidades curiosas de esas que provocan taquicardia en los cuñados "expertos" en carros de combate.

Hale, he dicho

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viernes, 28 de agosto de 2026

SCHÜTZENPANZERWAGEN Sd.Kfz. 251 VARIANTES 2ª parte

 

Grupo de combate formado por cuatro SPW. En segundo lugar por la derecha vemos un Sd.Kfz. 251/3, y a la izquierda un vehículo de transmisiones  Sd.Kfz. 250, un SPW ligero. Al fondo se atisba un Pz.Kpfw. II

Prosigamos...

Se construyeron cuatro variantes un tanto chorras destinadas a la artillería que, cuando quisieron darse cuenta, no desempeñaban cometidos que requiriesen para nada el empleo de un SPW. De hecho, las cuatro estaban basadas en el modelo básico de transporte de tropas, añadiéndoles los chismes necesarios para cumplir su función. A la derecha tenemos la primera de ellas:

Sd.Kfz. 251/12

La misión de esta variante consistía en actuar como observadores de artillería y cuestiones topográficas, como levantar mapas y cosas así. En la foto vemos a un heroico homicida de cuyo pescuezo cuelga nada menos que la Cruz de Caballero, de modo que sus cálculos telemétricos debían ser precisos de cojones para obtener tan alta distinción. Ante el homicida vemos el telémetro estándar de la artillería tedesca, un Scherenfernrohr S.F.14z Gi de 10 aumentos.

Sd.Kfz. 251/13

Esta variante, denominada como Schallauswertepanzerwagen tenía una función un tanto... rarita. Su misión consistía en grabar las detonaciones de la artillería enemiga para determinar su calibre, cantidad, etc. Y, no contentos con esto, hasta diseñaron su vehículo complementario, el 

Sd.Kfz. 251/14

Este chisme era aún más peculiar.  
estaba equipado con todo lo necesario para grabar las detonaciones registradas por la variante anterior, tras lo cual se procedía a analizar dichas grabaciones para averiguar su posición y poder neutralizarlos con la artillería propia. Colijo que era más útil enviar un avión de reconocimiento, pero de los tedescos puede esperar uno las mayores extravagancias. En la foto de la derecha podemos ver uno de los pocos ejemplares que se pusieron en servicio y, según podemos observar, de los costados surgen dos carcasas que, debo reconocer, tras un larguísimo rato de búsqueda no he sido capaz de averiguar para qué carajo servían.

Sd.Kfz. 251/15

El Lichtauswertepanzerwagen era quizás la quintaesencia del exotismo bélico. Estaba equipado con instrumentos ópticos para, por los destellos de la artillería enemiga, calcular su posición mediante triangulación. En cierto modo, era también un vehículo complementario de este cuartero artillero que, producidos en muy escasa cantidad entre 1942 y 1943, acabaron siendo sustituidos por camiones. Se consideró que, ya que su actuación no tenía lugar en zonas batidas por el enemigo, sino más bien un poco alejados de primera línea, podían desplazarse en vehículos normales, y emplear los SPW en otros cometidos más importantes.

Sd.Kfz. 251/16

Este sí era un chisme serio. El Flammpanzerwagen era un SPW- se usaron los modelos C y D- habilitado para carbonizar enemigos. A la derecha podemos ver uno, y la verdad es que su aspecto acojona un poco. Conservaba la ametralladora frontal, y a cada lado llevaba un lanzallamas de 14 mm., cuyos depósitos de combustible estaban instalados a lo largo  de cada costado. Para proteger a los incineradores, que debían protegerse las jetas con máscaras para no ponerse más morenos de la cuenta, cada tubo tenía su correspondiente plancha blindada. En la parte trasera llevaba un 
Flammwerfer 42 de 7 mm. provisto de una manguera de 10 metros para usarlo un zapador desde fuera del vehículo. La manguera iba enrollada en la parte trasera, en el exterior del vehículo.

Convincente actuación de un Flammenpanzerwager
durante una demostración
Cada depósito de los lanzallamas principales tenía una capacidad de 700 litros que les daban una autonomía de unos 80 lanzamientos de 1-2 segundos de duración, con un alcance de 35 metros. Para dar presión al combustible, el vehículo estaba provisto de una pequeña bomba que funcionaba con gasofa, situada en el centro de la cámara de combate. Ya sabemos que al personal le resultaba extremadamente irritante ser incinerado en vida, por lo que temían a estos chismes como a un cuñado ávido de marisco. Al parecer, uno de los usos más exitosos del 
Flammpanzerwagen consistía en atacar durante la noche posiciones propias tomadas por el enemigo. Aparte de verse de repente rodeado de llamaradas, les impedían reforzar y asegurar las trincheras, convenciéndoles en muchos casos de que lo más sensato era largarse echando leches. Por ello, se asignaron 6 Flammpanzerwagen a cada batallón de Panzergrenadiere, que permanecieron en servicio desde 1943 hasta el final de la guerra.

Sd.Kfz. 251/17

Esta fue una variante destinada para uso antiaéreo, armada con un cañón Flak 30 o 38 de 20 mm. Al parecer, la iniciativa la tuvo la división Grossdeutschland, que no se complicó la vida y se limitó a instalar el cañón en un SPW del modelo C. Pero la estrechez de la cámara de combate le limitaba mucho el ángulo de tiro al cañón, apenas 80º, por lo que era evidente que había que hacer modificaciones. Fue la Luftwaffe la que se dedicó a devanarse las neuronas, haciendo pruebas con un modelo C al que, como vemos en la foto de la derecha, se abatían los laterales, permitiendo así el giro completo del cañón. Éste, alimentado por cargadores de petaca de 20 proyectiles, contaba con una dotación de 600 disparos, y valía tanto para disparar contra aviones enemigos como contra vehículos ligeros terrestres, uso para el que daría mejores resultado porque un cañón monotubo no daba para muchas virguerías a la hora de hacer frente a un caza yankee atiborrado de ametralladoras. Sea como fuere, no se fabricaron muchas unidades. Su dotación era de cinco hombres.

Sd.Kfz. 251/18

Esta variante, llamada Beobachtungspanzerwagwen, se introdujo 
en 1943 para sustituir la 3 y la 6, empleadas como vehículo de transmisiones y de mando respectivamente. Se fabricó en los modelos C y D hasta el final de la fiesta, y estaba equipada con los aparatos de radio Fug 5 y Fug 12. Su principal característica la podemos ver en la foto de la derecha: la  gran mesa de mapas situada sobre la cámara de conducción. Su dotación era de seis hombres, y hubo cuatro versiones que se diferenciaban en los modelos de equipos de radio que portaban. El Beobachtungspanzerwagwen no solo se usó como vehículo de mando, sino también de observación e incluso de cuartel general móvil para mandamases a nivel de generales o mariscales.

Sd.Kfz. 251/19

Este vehículo, del que al parecer se terminaron muy pocas unidades, era una centralita telefónica portátil. Con el nombre de Fernsprechbetriebspanzerwagen, la variante 19 se complementaría con la 11, destinada como recordarán al tendido de líneas telefónicas y telegráficas. Su misión se limitaría a comprobar si las conexiones funcionaban correctamente, y a establecer ramificaciones de líneas entre distintas unidades.

Sd.Kfz. 251/20

El 
Infrarotscheinwerfer sí que era todo un alarde de tecnología tedesca, algo que años más tarde sería de uso común en cualquier carro de combate. Aunque su aspecto podría dar a entender que estamos ante un potente reflector para artillería antiaérea, en realidad ese chisme instalado en un modelo D y apodado "Uhu", uséase, Búho, era un proyector de luz infrarroja de 60 cm. de diámetro. Para funcionar, el vehículo estaba provisto de un generador que, además, alimentaba el visor del conductor. De esta forma, el SPW podía pasearse por el mundo sin encender luces y, por ende, ser totalmente invisible por las noches, que era cuando esta rapaz desplegaba el 
Nachtsichtgeraten (el proyector) del interior y lo ponía en la posición que vemos en la foto.

Y no solo disponía de infrarrojos el conductor, sino también el artillero que manejaba la MG-42 instalada en su posición habitual, pero desprovista de escudo. Así pues, este chisme podía moverse y disparar sobre todo bicho viviente sin que el bicho viviente supiera de dónde le llovía el plomo. Pero lo verdaderamente importante era que el Búho era el acompañante de secciones de hasta cinco carros Panther equipados con visores de infrarrojos. Y ya que el proyector del Búho tenía un alcance de hasta 2.500 metros, pues a la rapaz le bastaba con iluminar los carros enemigos, que no veían una leche, y los tiradores de los Panther freírlos uno a uno cómodamente. No hay nada como escabechar enemigos con total impunidad, ¿qué no? Para desgracia de los tedescos, los Búhos no tuvieron mucho tiempo para demostrar su eficacia, pero fueron el germen de los sistemas de infrarrojos que, años más tarde, equiparon mogollón de vehículos de combate de todo el planeta.

Sd.Kfz. 251/21

Esta variante fue otra virguería que apenas tuvo tiempo de demostrar que era muy tóxica para los enemigos. A finales de 1944 y en vista de que el triste y solitario cañón de 20 mm. de la variante 17 era como querer matar a un rinoceronte en pleno brote psicótico con una carabina de aire comprimido, pues recurrieron a equipar vehículos del modelo D con tres ametralladoras MG-151 de 15 mm. en un Flakdrilling Sockellafette, un pedestal desarrollado por la Kriegmarine para tres máquinas capaces de defender las naves de los aviones que las atacaban en vuelo bajo. La sustitución de estas máquinas por otras de más calibre en los cazas de la Luftwaffe permitió disponer de un buen número de ellas, muchas de las cuales acabaron armando los SPW destinados a defensa antiaérea.

Vista superior de un Flakdrilling en acción
Las máquinas no se movían como el Flak 38, a base de manubrios, sino que era el mismo artillero el que, con su cuerpo, giraba o variaba el ángulo de tiro, logrando así una rapidez mucho mayor a la hora de perseguir objetivos. Para disparar, tenía dos empuñaduras, una a cada lado del afuste. En la base del pedestal había tres tolvas para la munición. El de la ametralladora central tenía capacidad para 400 cartuchos, y los de las exteriores para 200. Las cintas llevaban munición mixta, a base de explosiva, trazadora y perforante. Las vainas y eslabones servidos caían en el interior del pedestal. Estas máquinas tenían una cadencia de 700 dpm, por lo que ponían en el aire la nada despreciable cantidad de 2.100 proyectiles de 15 mm. que eran devastadores para el caza que los recibiese de lleno. El artillero disponía de dos sistemas de puntería: un visor de 3 aumentos con un campo de visión de 8º y la típica mira antiaérea a base de círculos concéntricos. En cuanto al ángulo de tiro vertical del conjunto, abarcaba de -10º a +60º. También conservó la MG-42 para autodefensa emplazada en la parte trasera. Por lo demás, cuando los cañones de 20 mm. de la Luftwaffe empezaron a ser sustituidos por los de 30 mm., pues algunos de ellos también fueron a parar a esta variante, así como a las Flaktürme que defendían Berlín, Hamburgo y Viena. En cuanto a la dotación del vehículo, era de cuatro hombres.

Sd.Kfz. 251/22

A finales de 1944, el ciudadano Adolf estaba bastante nervioso porque veía que el Reich de los Mil Años no iba a ser tan longevo, y sus pelotas ya no sabían como edulcorarle que los hijos del padrecito Iósif avanzaban acompañados de miles de T-34. Así pues, llegó a la conclusión de que, ya que la industria tedesca no daba más de sí, la mejor solución era fabricar vehículos contracarro en cantidad, recurriendo a instalar un cañón encima de cualquier cosa que tuviera ruedas. En el caso que nos ocupa se recurrió al modelo D, que aparte de ser el más numeroso era el único que permanecía aún en producción. Como vimos en la primera parte, la variante 9 ya había sido armada con el KwK 40 hasta que fueron sustituidos por el KwK 37, más adecuado para su uso como cañón de asalto. Así pues, y ya que el KwK 40 era un magnífico cañón anticarro, pues los volvieron a instalar con su escudo completo, lo que supuso un sobrepeso notable para los SPW que, además, acusaban el notable retroceso del arma.

Vista trasera del vehículo
Para instalarlo hubo que recortar las esquinas inferiores del escudo, a pesar de lo cual su campo de giro horizontal estaba limitado a 18º a la izquierda y 19º a la derecha. El vertical iba desde los -3º a los +22º. El cañón iba instalado sobre un pedestal elevado que dificultaba enormemente la salida y entrada del conductor a su puesto. Además, para ubicar la pieza y estibar la munición hubo que vaciar toda la parte trasera, instalando un cofre en el costado derecho con capacidad para 17 proyectiles, y uno más pequeño junto a la cureña con otros cinco de uso inmediato. En algunos vehículos se conservó el cajón de estiba izquierdo para disponer de más munición, e incluso se eliminó el asiento delantero derecho para estibar más proyectiles bajo el suelo. La ametralladora trasera de autodefensa también se conservó. Está de más decir que estos chismes no fueron suficientes para detener a los carros enemigos que avanzaban sobre Alemania desde todos los frentes.

Sd.Kfz. 251/23

Esta es la última variante numerada, y se supone que entró en servicio a principios de 1945. En realidad, no se sabe con exactitud si llegó a pasar de la fase de prototipo, e incluso la única foto que hay de este vehículo se sabe que es un montaje, quizás para enseñárselo al ciudadano Adolf. Por lo tanto, he preferido poner este perfil que se ve más claro. Básicamente, la 23 era un SPW modelo D de reconocimiento. Como vemos, estaba equipado con la torreta hexagonal 
Hängelafette 38 que ya usaba el Sd.Kfz. 234/1. Esta torreta, cuya parte superior estaba cubierta con un armazón con una rejilla, estaba armada con un KwK 38 de 20 mm. y una MG-34. Es probable que toda la parte superior del casco estuviese cerrada. Poco más se sabe de él, de modo que poco más podemos decir salvo que, al menos sobre el papel, existió.

Sd.Kfz. 251/1 mit Wurfrahmen

Esta es una variante sin numerar que tuvo bastante éxito entre el personal y que entró en servicio en 1941. Era un SPW provisto de Wurfrahmen, uséase, armazones de lanzamiento. Como vemos en la foto, estamos ante un transporte de tropas ordinario al que se ha provisto de un armazón en cada costado capaz de sustentar seis lanzadores en total que, debido a su escaso alcance y poca precisión, se usaban como arma de saturación y apoyo cercano cuando había que ablandar una posición correosa o reducir a escombros alguna zona edificada o una aldea birriosa. Porque, eso sí, donde caían esos chismes lo vaporizaban todo. Se trata de dos tipos de cohetes que ya iban colocados directamente en su armazón, que podían ser de madera o metálicos. Solo había que fijarlos al vehículo y, tras apuntarlos, activar la carga propelente con un disparador eléctrico, antes de lo cual la tripulación se alejaba del vehículo porque soltaban un rebufo importante.

En el gráfico de la derecha nos podemos hacer una idea de qué iba la cosa. El A es un cohete de 320 mm. cargado con 41'5 litros de 
Flammöl, una porquería incendiaria similar al napalm. Está montado en un armazón de madera reutilizable mientras que no estuviera muy chamuscado. El B es un cohete de 280 mm. con una carga de 50 kilos de amatol o trinitrotolueno instalado en un armazón metálico. Para calcular el ángulo de tiro se giraba conforme al transportador que vemos en C, y para la dirección se colocaba el vehículo de forma que la posición del objetivo coincidiese con las varillas D que estaban fijadas en la parte delantera. Su alcance oscilaba ente los 1.900 y 2.200 metros. Por el silbido que emitían al ser disparados, las tripulaciones lo apodaban como Stuka zu Fuss, Stuka a pie, en referencia al siniestro sonido de las sirenas que llevaban en el tren de aterrizaje cuando entraban en picado. Otros preferían un mote más desenfadado, Heulende Kuh, la Vaca que aúlla. Por lo demás, los cohetes solo se colocaban cuando llegaba el momento de entrar en acción. Mientras tanto, iban en vehículos de transporte.

Bueno, criaturas, con esto terminamos. Si con toda esta filípica no provocan en sus cuñados una autolisis rotunda y definitiva, mejor les pegan un escopetazo con posta lobera en la caja del pecho y a otra cosa, mariposa.

Hale, he dicho


CETERVM CENSEO PETRVM SANCHODICI ESSE DELENDAM

Un Sd.Kfz. 251/1 con lanzadores dándose un garbeo por el Frente Oriental. Si se juntaba media docena de ellos y lanzaban una salva de 36 cohetes, el objetivo recibía 1.800 kilos de alto explosivo o 1.494 litros de napalm, lo que no está nada mal.