miércoles, 30 de septiembre de 2026

KV-1. ORIGEN

 

KV-1 Modelo 1941 "s ekranami" (con blindaje adicional) en la torreta, formado por planchas de entre 20 y 35 mm. de espesor fijadas mediante tornillos de los gordos. Los KV-1 fueron una muy desagradable sorpresa para los tedescos, que ni en sueños podían imaginar que, para destruir uno de ellos, podían hacer falta 15 o 20 disparos, y a veces ni así

Probos homicidas tedescos reamunicionando su Pz.Kpfw. IV
armado con el KwK 37 de 75 mm. Esto era lo más potente que
tenían para enfrentarse a los KV-1 hasta la llegada del Tiger
Los tedescos invadieron Rusia el 22 de junio de 1941. El susto fue de tal envergadura que hasta el padrecido Iósif se negó a aceptar la traición del ciudadano Adolf, con quien hacía menos de dos años se había repartido Polonia como si fuera un bocata de mortadela con aceitunas. Las arrolladoras Panzerdivisionen daban por sentado que, si habían aplastado al ejército gabacho (Dios maldiga al enano corso), considerado el más potente de la época, en menos que un muniqués se ventila seis litros de zumo de cebada, en Rusia pasaría lo mismo. Los carros que formaban el grueso de su ejército eran carros ligeros, como los Pz.Kpfw. II 
y los Panzer 38 (t) fagocitados a los checos, carros medios que eran más bien casi ligeros como el Pz.Kpfw. III  y, en menor cuantía, Pz.Kpfw. IV armados con el KwK 37 L/24 de 75 mm. Pero el susto cambió de bando cuando se toparon con los KV-1, unos chismes inquietantemente incombustibles a los que los proyectiles de 37 mm. ni les sacudían el polvo, y los de 75 mm. lograban dañarlos solo si les disparaban a menos de medio kilómetro. Por cierto que, y esto es una meditación mía, nunca he entendido como el Abwehr no fue consciente del verdadero poder del arma acorazada soviética, ni de la existencia de estas máquinas que pusieron en un brete a la todopoderosa Wehrmacht. Pero la cosa es que, en efecto, los hijos del padrecito Iósif disponían de carros más poderosos que los T-26 y los BT-5 que ya tuvieron ocasión de testar en España. En fin, se equivocaron de medio a medio. Pero para conocer como se pergeñó la creación de la bestia, debemos de llevar a cabo el obligado

INTROITO

T-26 y BT-5, ambos armados con un cañón
de 45 mm.
Durante los años 20 y la primera mitad de los 30, los hijos del padrecito Iósif tenían una doctrina sobre el arma acorazada basada en usar carros ligeros para labores de exploración y ofensivas de poca relevancia, mientras que los carros pesados tendrían la misión de llevar a cabo ataques en masa para romper las líneas enemigas arrollándolas literalmente. Para lo primero disponían de vehículos bien concebidos y bien armados, como el BT-5 y el T-26, ambos probados en la Guerra Civil española y en la que se mostraron muy superiores a los Pz.Kpfw. I o a los CV-33 enviados por el inefable Benito. Sus cañones de 45 mm. vulneraban sin problemas a cualquier medio acorazado del ejército Nacional, si bien hay que tener en cuenta que estos no dispusieron en ningún momento de vehículos comparables salvo los T-26 que capturaron a los republicanos a los que, ciertamente, sacaron muy buen partido. En aquella época, y considerando el blindaje habitual de los carros de combate al uso, los cañones de 37 y 45 mm. bastaban para dejar fuera de combate a cualquier cosa que se moviera sobre ruedas o cadenas por un campo de batalla. En resumen, en lo referente a carros ligeros, el Ejército Colorao estaba bien pertrechado pero, y de esto también tomaron buena nota, para enfrentarse a carros armados con cañones de hasta 45 mm. había que diseñar carros invulnerables a los proyectiles de 45 mm. Era una obviedad palmaria, pero había primates que aún no lo captaban.

Sin embargo, en lo tocante a carros medios y pesados disponían de dos modelos cuyo diseño estaba un poco bastante muy superado. Hablamos del T-28 y el T-35. El T-28 (foto de la derecha) era un carro medio que había entrado en servicio en 1932. Estaba armado con tres torretas: una central, armada con un cañón KT-28 de 76'2 mm. y, según la variante, con tres ametralladoras DT-27 de calibre 7'62 x 54R, una coaxial, otra situada en la parte trasera y otra en un afuste antiaéreo en el techo de la torreta. En la parte delantera, a ambos lados del puesto de conducción, tenía dos pequeñas torretas armadas cada una con una ametralladora DT. Su peso era de 28 Tm., y su blindaje máximo de 30 mm. Su tripulación era de cinco hombres, pero luego añadió uno más en la torreta principal para que el mandamás no tuviera que dedicarse a otros menesteres que no fueran dirigir el vehículo. En sí, el T-28 no era un vehículo malo, pero sus dos torrecitas eran prescindibles para poder aumentar su blindaje y mejorar sus prestaciones en general.

T-35 mostrándose en plan poderoso. La barandilla que vemos
en la torreta principal era en realidad una antena
En cuanto al T-35, era el típico tipo de monstruo que se conocía en aquellos tiempos como acorazado terrestre. Era un trasto de casi 10 metros de largo y un peso de 45 Tm., aunque su blindaje era similar al anterior, 30 mm. máximo, por lo que podía ser puesto fuera de combate sin prisa pero sin pausa con los anticarros al uso. Su armamento consistía en un cañón M-27/32 de 76'2 mm. emplazado en la torreta principal, más tres ametralladoras DT en la misma disposición que la del T-28. Y alrededor de la torreta principal había otras cuatro, dos hacia delante y dos hacia atrás. Cada pareja estaba armada con un cañón anticarro 20K-HV de 45 mm. y una DT. Este chisme, que entró en servicio en 1935, tenía una tripulación de nada menos que once primates, con lo que podían incluso formar un equipo de balompié. Se construyeron solo 61 unidades.

Bien, así estaba el patio en la Santa Madre Rusia. Los carros que debían ser la punta de lanza y aplastar las líneas enemigas eran vulnerables y, a pesar de su imponente aspecto, torpes y con menos maniobrabilidad que un galápago panza arriba. El panorama, tal como se estaba poniendo desde que el ciudadano Adolf llegó al poder, se estaba poniendo chungo, de modo que había que buscar soluciones. Fin del INTROITO

Nikólai Vsevolodovich Barykov (1900-1967) y
Iósif Yákovlevich Kotin (1908-1979)
En 1937, la Dirección Principal de Vehículos Blindados (Glavnoye Avtobronetankovoye Upravleniye, GABTU) emitió una orden para presentar el diseño de un carro capaz de resistir el disparo de un cañón anticarro de hasta 45 mm. a bocajarro, y de 75 mm. hasta 1.200 metros pero, eso sí, con la misma configuración del T-35, uséase, cinco torretas. El proyecto se puso en manos de dos fábricas: la Factoría Bolchevique, dirigida por Nikólai Vsevolodovich Barykov, y la Oficina Especial de Proyectos 2, dirigida por Iósif Yákovlevich Kotin. Como era evidente que el diseño del T-35 era una birria, antes de empezar convencieron a los mandamases de la GABTU de que mantener esa tipología era absurdo, de modo que se conformaron eliminando las dos torrecitas para ametralladoras, dejando así tres, armadas con el cañón principal y dos de 45 mm. respectivamente. Los diseños fueron llamados respectivamente como T-100 y SMK, en honor de Serguéi Mirónovich Kírov, un picatoste comunista al que liquidaron en 1934 y que nunca se supo de quién partió la orden, como es habitual en Rusia, aunque el candidato principal era el padrecito Iósif, que se ponía un poco tenso cuando algún picatoste podía hacerle sombra.

En mayo de 1938 se presentaron los proyectos al Consejo Estatal de Defensa (Gosudarstvennyi Komitet Oboron, GKO) en presencia del padrecito Iósif. Kotin, que parece ser que se podía tomar ciertas libertades por ser yerno del Ministro de Defensa y quizás el hombre más fiel a Stalin, Kliment Efrémovich Voroshílov, sugirió que eso de las tres torretas seguía siendo una gilipollez, y que era preferible reducir peso para aumentar el blindaje en vez de tanta artillería. El padrecito Iósif se mostró de acuerdo, de modo que se mandó al personal de vuelta a las mesas de diseño a rehacer los proyectos con carros de dos torretas. El resultado lo vemos en la foto de la izquierda. Pertenecen a una serie de dos prototipos de cada modelo que se ordenaron una vez que se dio el visto bueno de ambos proyectos en febrero de 1939 y que, como vemos, son muy similares: dos torretas en tándem armadas con calibres similares y que, como sus predecesores, seguían adoleciendo un blindaje escasito para no disparar el peso y convertirlos en moles inmanejables. Los de las fotos pesaban 58 Tm. el T-100 y 55 el SMK, y estaban tripulados por siete primates. Ambos diseños fueron presentados el 9 de diciembre de 1938 al Consejo de Comisarios del Pueblo y al Comité Central del PCUS, usése, los mandamases que mandaban más que nadie.

Con todo, Kotin insistió en que el concepto ideal era el de un carro pesado con una sola torreta y con un blindaje decente, sin que por ello aumentase el peso y tuviera mejor movilidad que sus cuñados de dos torretas. En febrero de 1939, el 
Consejo Estatal de Defensa, imagino que con el plácet del padrecito Iósif, autorizó la construcción de un prototipo para ser probado junto con los dos monstruos. El prototipo inicial recibió el nombre de U-O (foto de la derecha), pesaba 40 Tm. y contaba con un peculiar armamento: un cañón L-11 de 76,2 mm. y, en vez de ametralladora coaxial, un cañón 20-K de 45 mm. Obviamente, llevar dos cañones cuando el de mayor calibre valía para todo era una chorrada, de modo que el de 45 mm. se eliminó rápidamente, siendo sustituido por una ametralladora que era más útil si se veían rodeados por infantería.

Una de las primera unidades del KV-1 que, como vemos,
aún no lleva la ametralladora de proa
El vehículo resultante fue bautizado como KV, obviamente en honor al suegro de Kotin. El modelo inicial estaba armado con un cañón L-11 de 76'2 mm. y tres ametralladoras DT: dos en la torreta- una coaxial y otra en la parte trasera- y otra en el casco, si bien en los ejemplares iniciales no la llevaba y, posteriormente, solo disponía de un portillo para disparar un subfusil por el operador de radio. Era unos tres metros más corto que el SMK, eliminando así dos ruedas del tren de rodaje, y con un blindaje frontal de 75 mm. su peso era muy inferior a los otros dos, solo 43'5 Tm. Las pruebas se llevaron a cabo en el mes de septiembre de 1939 en el campo de pruebas de Kubinka ante una comisión encabezada por Voroshílov, y quedaron claras varias cosas. La primera, que tanto el T-100 como el SMK eran dos mamotretos lentos y torpes. Por otro lado, el mandamás de cada carro se las veía y las deseaba para impartir órdenes a los ocupantes de cada torreta, cada cual con un blanco distinto asignado. Entre el ruido, los nervios y el miedo a cagarla, acabaron todos dándose cabezazos contra una esquina. Sin embargo, el KV se mostró ágil y funcional, si bien mostró serios problemas tanto en el motor como en la transmisión, claramente insuficientes para un vehículo de más de 40 Tm. Pero un motor y una transmisión se pueden cambiar por otros más eficientes. La madre del cordero era que el KV era una máquina mejor concebida, y que con las modificaciones oportunas sería un carro pesado estupendo.

Voroshílov hijo y Voroshílov padre
Y mientras el comité de turno se entretenía valorando los tres prototipos, los hijos del padrecito Iósif fueron enviados a palmarla a Finlandia. El amado líder, ávido de ampliar sus extensos dominios y quizás un poco envidioso del ciudadano Adolf, decidió invadir el país vecino que, antaño, había formado parte del imperio ruso. El 30 de noviembre de 1939 empezó la fiesta, dando por sentado que aquello sería un paseo militar. Pero lo que no podían imaginar era que el pequeño pero aguerrido ejército finés se las iba a hacer pasar putas. Y, mira por donde, a los fulanos de la comisión no se les ocurrió nada mejor que, en vez de tantas pruebas en Kubinka, el mejor sitio donde testar los nuevos carros era un campo de batalla de verdad, de modo que los enviaron al frente. Fueron asignados a la 20ª Brigada Acorazada, que estaba al mando de 
Piotr Klimentyevich Voroshílov, hijo adoptivo de su padre. Para asegurarse de que las cosas funcionasen bien, el KV iba tripulado por seis fulanos, añadiendo un mecánico que viajaba en la torreta para, con la ayuda del conductor- que también era mecánico-, llevar a cabo las reparaciones que se terciasen. En realidad, todos los tripulantes eran personal de las fábricas, que siempre era mejor llevar personal especializado para no llevarse sustos.

Pero, a pesar de tanta precaución, el desempeño de los tres carros no fue especialmente brillante. El más perjudicado fue el SMK, que pisó una mina de las gordas y le reventó una oruga, además de hundirle hacia dentro el suelo. En la foto de la izquierda lo vemos, todo maltrecho. El KV y el T-100 intentaron protegerlo mientras que un T-28 intentaba remolcarlo, pero no hubo forma, y se tuvieron que largar abandonando el SMK. No obstante, pudo ser recuperado en la primavera siguiente, para lo cual tuvieron que trocearlo porque no había forma de mover el chisme aquel. El KV, siendo un único ejemplar, no pudo mostrar enteramente su eficacia. Sin embargo, lo que sí quedó clarísimo fue la robustez del KV. Tras la fiesta se contaron nada menos que 43 impactos repartidos por el casco y la torreta, los cuales no habían logrado penetrar su blindaje. 

KV-2 A, un chisme que, aunque con un aspecto bastante
intimidante, no era tan eficaz como se pueda pensar. No
era ni un carro ni un obús autopropulsado, y su elevada
silueta lo convertía en un blanco perfecto
En diciembre, apenas un mes después de su llegada al frente, el T-100 y el KV fueron enviados a Leningrado, donde el 
GKO lo tuvo clarísimo. El T-100 y el SMK eran totalmente prescindibles, y el que había que poner en producción era el KV que, al fin y al cabo, fue el que dio mejores resultados. Kotin se apuntó el tanto, y la Planta Kirov de Leningrado recibió el encargo de fabricar 50 unidades para ser entregadas en 1940. Y, como añadido, en vista de que el cañón de 76,2 mm. se mostró ineficaz contra las fortificaciones finesas, se planteó usar el casco del KV para instalar una torreta capaz de contener un enorme obús de 152'4 mm. Por ese motivo, el KV pasó a denominarse KV-1, mientras que el del obús gordo fue bautizado como KV-2. De ahí el añadido numérico al vehículo.

Bueno, queridos lectores, así fue el origen del KV-1, que sin prisa pero sin pausa logró desbancar el trasnochado concepto de los carros pesados multi-torretas. El siguiente articulillo lo dedicaremos a bichear en sus tripas y a estudiar los distintos modelos que fueron puestos en producción.

Hora de merendar. Pírome.

Hale, he dicho

CETERVM CENSEO PETRVM SANCHODICI ESSE DELENDAM

KV modelo 1939 del primer lote de producción. Lo más característico es la ausencia de ametralladora frontal y el cañón L-11 con su mantelete en forma de hocico

jueves, 24 de septiembre de 2026

PANZER 38 (t)

 

LT vz. 38 absolutamente flamante en la fábrica de la ČKD. No podían imaginar los tedescos que encontrarían esa joyita cuando se anexionaron los Sudetes y, ya puestos, Checoslovaquia entera. ¿No les gustaría tener uno para pasar por encima de las aglomeraciones de tráfico urbanitas?

El antecesor directo de la criatura, el TNH, un carro de
8 Tm. armado con un cañón de 37 mm. y dos ametralladoras
Brno vz. 37 de 7'92 mm.
Cuando salen a relucir los carros ligeros de la Wehrmacht, los cuñados empiezan a disertar largamente sobre los Pz.Kpfw. I y II, pero suelen pasar por alto este simpático carro checo que, aunque no lo parezca, tuvo un éxito tremendo entre los mandamases acorazados tedescos. Era más fiable que un notario, estaba bien construido, y su cañón de 37 mm. lo ponía al mismo nivel ofensivo que el Pz.Kpfw. III. Suele pasar tan desapercibido que a algunos se les pone la jeta a cuadros cuando se enteran de que estuvo implicado en todas las ofensivas iniciales tedescas, o que formaban la mayor parte de los efectivos de la 7ª Panzerdivision, la famosa Gespenster-Division (División Fantasma) al mando del Generalleutnat Erwin Rommel, que arrolló a los gabachos (Dios maldiga al enano corso) en 1940. Y les darán la puntilla cuando les informen que nada menos que el 25% de la fuerza acorazada tedesca que tomó parte en la Operación Barbarroja la componían estos pequeños y adorables chismes. Bueno, pues de él hablaremos hoy, no sin antes largarles el habitual

INTROITO

El fin de la Gran Guerra implicó el colapso del Imperio Austro-Húngaro, que se fraccionó en diversos países de nuevo cuño bastante deseosos de dirigir sus destinos. Uno de ellos fue Checoslovaquia que, a pesar de ser una nación novata, traía fama de fabricar armamento del bueno. Las dos firmas punteras eran la Škoda, con sede en Pilsen y una larga tradición en el diseño y construcción de artillería sobre todo, y la Českomoravská-Kolben-Daněk, ČKD para los amigos, una firma creada en Praga en 1927 tras la fusión de la Českomoravská-Kolben, fundada en 1896 y que producía maquinaria para represas hidroeléctricas, y la Breitfeld-Daněk, fundada en 1854 y que producía maquinaria para minas. Tras su creación, la 
ČKD se dedicó a abrirse un hueco en el mercado militar, fabricando o, mejor dicho, diseñando, tractores para artillería y similares, porque las ventas en este sector las tenían de momento un poco chungas. A falta de ideas atractivas, adquirieron a la Carden-Lloyd británica (Dios maldiga a Nelson) tres unidades del modelo Mk. VI, una minúscula tanqueta tripulada por dos hombres y armada con una ametralladora Vickers de calibre .303 British que valía tanto para explorar como tractor de artillería ligera. En la foto de la derecha pueden verla.

Alexsej Surin (1897-1974)
Con la compra, la ČKD se agenció una licencia para fabricar otras cuatro unidades, pero mejorando el modelo original. El resultado no fue especialmente exitoso, consiguiendo solo un pedido de 70 unidades en 1933 para el ejército checoslovaco que, por razones obvias, por su escasa vida operativa aún no estaba para muchos alardes. En resumen, la ČKD no lograba abrirse un hueco en el mercado militar, y menos estando los fulanos de la Škoda, que por más veteranos tenían muy buenos contactos con políticos y militares, haciendo lo posible por no dejarlos despegar. Pero no contaban con que la competencia tenía entre sus filas a un sesudo ingeniero que fue el fautor del éxito tecnológico de la ČKD: Alexsej Surin. Este ciudadano, cuyo nombre real era Alexéi Mijáilovich Surin, era un ingeniero de origen ucraniano que, durante la guerra civil rusa, combatió en el bando de los buenos, uséase, con los rusos blancos. Pero cuando tuvo claro que los rusos rojos les iban a dar para el pelo, pues optó por hacer mutis por el foro y largarse a Checoslovaquia en 1923, donde terminó sus estudios. Cuando obtuvo el diploma, no tuvo problemas para colocarse en la ČKD, donde un par de años más tarde fue trasladado al departamento de producción de armas, que era lo que le molaba.

AH-1V, armada con 2 ametralladoras, una ZB vz. 35 en la
torreta y una ZB vz. 26 en el lateral del casco, ambas de
calibre 7'92 mm.
Mientras tanto, como la competencia no paraba de cerrarles puertas, pues la 
ČKD decidió que lo más sensato era mandar a hacer gárgaras al ejército patrio y buscarse la vida en el extranjero, donde también habían ejércitos y, además, con más pasta. Y, mira por donde, acertaron de pleno, porque los pedidos empezaron a llegar con la venta de un diseño del prolífico Surin, la AH-1V. ¿Les suena el tren de rodaje? Exacto, el mismo del Hetzer, un sistema de bogies que pivotaban sobre una ballesta horizontal y que daba un confort de marcha estupendo. Su primera compra vino en 1935 del reino de Persia o Irán, como prefieran, que adquirió 30 unidades y les dio un marchamo de garantía que hizo que, rápidamente, le siguiera otro de 35 de Rumanía y 48 de Suecia.

La exitosa criatura
Pero la cosa no quedó ahí. Surin había estado desarrollando un carro de combate ligero para hacerle la competencia al Vickers de 6 Tm., el TNH, que estaba armado con un cañón Škoda A4 Beta de 37 mm. y dos ametralladoras ZB vz. 37 de 7'92 mm. Su blindaje frontal era de 15 mm. Si la AH-1V fue un éxito, el TNH fue un pelotazo, porque los persas se quedaron pasmados ante la excelencia del producto. El jefe de la delegación, un tal general Ismail Khan, encargó 30 unidades, y tras las demostraciones llevadas a cabo con las AH-1V y los carros, se entusiasmó tanto que aumentó los pedidos hasta las 50 unidades de cada modelo, los cuales fueron entregados en 1937. Y además del pedido persa, hubo otros procedentes de Lituania, Perú y Suiza.

Tropas alemanas aporreando el suelo checoslovaco
con su enérgico paso de oca
Sin embargo, nadie ha dicho nunca que este mundo debe ser un lugar tranquilo y apacible, y en 1938 empezó a ponerse la cosa un poco tensa. El ciudadano Adolf estaba ávido por resarcirse de las putadas que los Aliados impusieron a Alemania en el Tratado de Versalles, y en su enésima intentona por hacerse con más territorios, exigió la entrega de los Sudetes, una región situada al oeste de Checoslovaquia, alegando que sus habitantes eran unos primates de cultura, lengua y raza germana, y sumamente arios, naturalmente. Bueno, también había algunos eslavos y circuncisos, pero esos no contaban y ya figuraban en las listas de los Einsatzkommandos del ciudadano Himmler. En fin, algo así como lo que afirma el ciudadano Vladimiro (Dios lo maldiga) para meter mano a Ucrania. Para aplacarlo y agarrándose a un absurdo intento de aplacar a la fiera- como si al ciudadano Adolf se le pudiera aplacar- el cobarde premier británico Neville Chamberlain, el cagueta del presidente gabacho Èdouard Daladier y las bendiciones del inefable Benito, el 30 de septiembre de 1938 se firmó el Acuerdo de Múnich sin molestarse siquiera en avisar a los checos. El 15 de marzo del año siguiente, las tropas del ciudadano Adolf, que previamente había usado el papel firmado en Múnich para limpiarse su culete de vegetariano obsesivo, se apoderaron del resto de Checoslovaquia. Obviamente, toda la industria militar checa pasó a manos del Reich, y aquí finiquitamos el INTROITO porque aquí empieza la historia del Panzer 38 (t). Por cierto, ¿nunca se han preguntado qué carajo significa la dichosa (t)? Pues Tschechisch, uséase, checo en alemán. Por lo tanto, Panzer 38 (t) viene a decir Blindado 38 checo. Con esta chorradita fijo que hacen llorar fuerte a sus cuñados.😁😁

LT vz. 38 demostrando su movilidad
Bien, puestos en situación, antes de nada debemos remontarnos unos meses para marcar la casilla de salida del Panzer 38 (t) antes de convertirse en el Panzer 38 (t). La cosa es que, en enero de 1938, el Ministerio de Defensa checo creó un comité para llevar a cabo una evaluación de candidatos para proveer al ejército. Se presentaron al concurso la omnipresente Škoda, la Adamov, una firma radicada al sur de Moravia, y la ČKD, que presentó una versión mejorada del TNH que vimos más arriba, denominada en esta ocasión como TNH-S. Las pruebas llevadas a cabo fueron rotundamente exhaustivas, y fue la criatura de Surin la que se declaró ganadora con diferencia. Entre otras cosas, fue capaz de recorrer 5.584 km.- 1.954 de ellos campo a través- sin presentar prácticamente ningún fallo, y el mantenimiento y puestas a punto eran mínimos y podían llevarse a cabo sobre el terreno en menos de una hora sin más historias. El comité lo tuvo claro. Los prototipos de Škoda y Adamov eran una birria comparados con el de la ČKD, que recibió más elogios que la guapa del barrio. El TNH-S fue declarado carro ligero estándar del ejército checo bajo la denominación de Lehký Tank vzor 38, o LT vz. 38 (tanque ligero modelo 38). A finales del julio se firmó un contrato para 150 vehículos pero, sin embargo, por una demora en el suministro de las planchas de acero, la producción no pudo iniciarse hasta enero de 1939, y en marzo, cuando el ciudadano Adolf decidió quedarse con toda Checoslovaquia, solo se habían terminado 10 unidades, mientras que las 140 restantes estaban en diversas fases de acabado. 

Sede de la ČKD en Praga en sus tiempos gloriosos
Como es obvio, el país se llenó de funcionarios y militares tedescos para tomar posesión de todo lo posesionable. En mayo se personó en la 
ČKD un séquito encabezado por dos fulanos del Heereswaffenamt (Departamento de Armamento del Ejército), concretamente el teniente coronel Sebastian Fichtner, del Wa. Pruf. 6, y el teniente coronel Olbricht, del Wa. Pruf. 6/II. Empezaron a recorrer las instalaciones de la fábrica y, en cuanto le echaron la vista encima a los carros terminados, se pararon en seco. Pidieron que les hicieran una demostración y captaron de inmediato que aquellos chismes les iban a venir de perlas. Tenían un peso y tamaño similar al de sus Pz.Kpfw. II, pero la potencia de fuego era la misma que la de sus Pz.Kpfw. III. Está de más decir que el ya extinto ejército checo no iba a recibir nunca el pedido, de modo que Fichtner y Olbricht tomaron posesión del material en nombre del ciudadano Adolf, del Reich de los Mil Años y de la Gran Alemania. El 22 de mayo fueron asignados al 1er. Regimiento Blindado, que destinaron nueve de ellos a entrenamiento para los futuros instructores, quedándose uno en la fábrica. El resto del pedido se sirvió en los meses siguientes: 12 en junio, 39 en julio, 18 en agosto, 31 en septiembre , 30 en octubre 11 en noviembre. Ojo, el gobierno alemán los pagó religiosamente a la ČKD.

Un Panzer 38 (t) en el campo de pruebas de Kummersdorf
a principios de 1939
Inicialmente los renombraron traduciendo sin más su denominación en checo, Leichte Tank Munster 38 o LTM 38 (Tanque Medio Modelo 38), o bien Ltm. 38 Protektorat, por lo del Protectorado de Bohemia y Moravia. En la burocracia militar tedesca lo nombraban como Panzer III (t) para, finalmente, en enero de 1940, recibir el nombre con el que ha pasado a la historia, Panzer 38 (t). En cuanto a la fábrica, fue expropiada y pasó a manos tedescas con el nombre de 
Böhmisch-Mährische Maschinenfabrik AG, abreviado como BMM (Fábrica de Maquinaria de Bohemia-Moravia). Y, como supondrán, la Wehrmacht no se conformó con los 150 ejemplares destinados inicialmente al ejército checo, sino que siguió en producción hasta 1942, cuando quedó claro que ya no daba más de sí. No obstante, sus chasis se siguieron empleando para la construcción de artillería autopropulsada, contracarro, vehículos de mando, vehículos de reamunicionamiento e incluso una versión lanzallamas. Las versiones de cañones autopropulsados y contracarro dieron también un rendimiento excelente hasta el final de la guerra, como hemos visto en el articulillo dedicado al Hetzer. Sin contar los vehículos transformados, se produjeron un total de 1.386 unidades de ocho versiones distintas si bien apenas hubo modificaciones notables entre ellas salvo en el grosor del blindaje.

Bien, esos fueron los comienzos del Panzer 38 (t). Veamos sus entresijos...

El casco estaba formado por planchas remachadas a un bastidor, si bien la parte superior se fijaba con tornillos para facilitar el acceso a las tripas del vehículo. La versión original pesaba 9'4 Tm. y el blindaje era el normal para un carro de su tipo: 25 mm. en los frontales del casco y la torreta, 15 mm. en los laterales y la parte trasera, entre 10 y 12 mm. en la parte superior y 8 mm. en el suelo. En versiones posteriores optaron por la misma solución que con otros vehículos, añadirle una chapa soldada o atornillada para aumentar el grosor. La falta de espacio en el interior obligó a instalar cofres de estibado en el exterior, pero esos accesorios no los fabricó la BMM, sino en talleres tedescos, y no siguiendo un modelo estándar, sino al gusto de cada unidad. El carro disponía de dos escotillas: una en el lado izquierdo del casco para el ametrallador/operador de radio y el conductor, y una cúpula de la torreta para el comandante/tirador y el cargador/ametrallador. Esta estaba provista de cuatro periscopios. El motor era un Praga TNHPS/II de gasofa con seis cilindros que daban 125 CV a 2.200 rpm. Esto le permitía alcanzar una velocidad en carretera de 42 km/h. 

Tenía dos depósitos situados bajo el motor con una capacidad total de 223 litros, lo que le daba una autonomía de alrededor de 250 km. por carretera y unos 100 campo a través. Para proteger a los tripulantes de un incendio y no verse convertidos en momias a medio incinerar, la cámara del motor estaba separada del resto del vehículo por una pantalla cortafuegos formada por una chapa de acero de 2 mm. de espesor, otra de amianto del mismo grosor y otra de aluminio de 1 mm. Para ponerlo en marcha disponía de un motor de arranque Scintilla de 2'5 Kw. o bien el típico sistema de inercia a base de manubrio si hacía fresquito. Y, como era habitual en los carros tedescos, en la parte trasera instalaron por su cuenta un 
Nebelkerzenabwurfvorrichtung (¡28 letras el palabro!), un lanzador con cinco granadas de humo que se accionaban desde el interior por si las cosas se ponían chungas y había que salir pitando. En la foto de la izquierda podemos ver el dispositivo, protegido por una cubierta blindada. El portillo circular del centro era un acceso al motor.

En la foto de la derecha tenemos la cámara de conducción. A la derecha vemos el puesto del conductor, provisto de un asiento cojonudo por lo que se ve, e incluso un lateral acolchado para no darse golpes cuando se circulaba por sitios chungos. Este nunca podía conducir asomando la cabeza porque no tenía por donde asomarla. Como hemos visto, solo había una escotilla, pero en el lado izquierdo, de modo que se tenía que aviar con un visor de vidrio laminado de 50 mm. de espesor. El conductor tenía los mandos habituales: las dos palancas, embrague, freno y acelerador y una caja de cambio con cuatro velocidades p'alante y una pa'trá. Para comunicarse con el mandamás, al no disponer de intercomunicador tenía una caja con luces de colores para enterarse de qué iba la cosa. Como dato curioso, en caso de necesidad podía disparar la ametralladora mediante un cable Bowden fijado en una de las palancas de conducción. Previamente bloqueaba la máquina y, para homicidiar enemigos, pues tenía que mover el carro. En el lado izquierdo iba el ametrallador que, además, manejaba la radio. Los vehículos normales iban equipados con un receptor Fu 2. Los carros de los jefes de sección llevaban además un transmisor Fu 5, por lo que para hacerle sitio había que eliminar la ametralladora frontal. Esta era la misma que usaba el TNH, una 
ZB vz. 37 de 7'92 x 57 mm. Para apuntar disponía de un visor telescópico de 2'6 aumentos.

Pasemos a la torreta, cuyo interior no daba ni para jugar una partida de dominó con los compadres. En la ilustración teneos una vista inferior de la misma. A la izquierda iba el mandamás/tirador, y a la derecha el cargador. Para acomodarse disponían de dos pequeños asientos fijados a la corona de rodamiento de la torreta. El arma principal era el cañón 
Škoda A7 L/48 de 37 mm. que, mira por donde, era más eficaz que su homólogo tedesco, el KwK 36 L/45 del mismo calibre. A modo de comparación, a 500 metros el cañón checo penetraba un blindaje de 35 mm., mientras que el tedesco se quedaba en 29 mm. Y 6 mm. puede ser la diferencia entre dejar a un enemigo fuera de combate o darle la oportunidad de responder y causar baja definitiva. Para apuntarlo estaba equipado con un visor Turmzielfernrohr 38 (t) de 2'6 aumentos y un campo de visión de 25º. en caso de estropearse el visor, se podía seguir apuntando con una mira abierta convencional. Por lo demás, el cañón estaba provisto del protector habitual para el retroceso, del que colgaba una bolsa de lona para recoger las vainas servidas con una capacidad para unas 20 de ellas. En cuanto a la ametralladora coaxial, era del mismo modelo que la frontal y, al disponer de una rótula, podía desconectarse del cañón y usarse de forma independiente. La dotación del munición era de 90 proyectiles de 37 mm. estibados en la parte trasera de la torreta y de 2.700 cartuchos para las máquinas, además de 25 cartuchos para una pistola de bengalas.

Folleto de la época donde se detalla los tipos de munición
disponibles para el arma principal
En lo referente a la munición, la checa también superaba a la tedesca. El proyectil básico era el Pzgr.Patr. 37 (t), que con una Vo de 741 m/seg. podía perforar 28 mm. a 30º a una distancia de 600 metros. Su principal defecto, aparte de emitir un rebufo importante, era que carecía de cápsula trazadora, de modo que se mejoró añadiendo una carga mayor y poniendo en el culote la cápsula con la mixtura trazadora. Este modelo, denominado 
Pzgr.Patr. 37 (t) umg., alcanzaba los 750 m/seg. y podía perforar 41 mm. a 30º a una distancia de 600 metros, y 27 mm. a 1 km., suficiente para dejar listo de papeles cualquier vehículo ligero enemigo. Finalmente, a principios de 1941 se introdujo un proyectil perforante con núcleo de tungteno, el Pzgr. 40/37 (t), con una Vo de 1.020 m/seg., lo que le permitía perforar 64 mm. a 30º a 100 metros, por lo que podría poner fuera de combate a un T-34/76. En cuanto a la cadencia de tiro del cañón, era bastante rápida, 15 dpm.

Columna del Pz.Abt. 67 en Polonia formada por Panzer 38 (t)
y, entre ellos, un Pz.Kpfw. II Ausf. D
Y terminamos de momento dando cuenta del bautismo de fuego de este chisme. Aunque la 
ČKD prácticamente ya había cumplido los plazos de entrega de las 150 primera unidades requisadas a los checos, solo había operativos 57 carros asignados al Panzer Abteilung 67 (foto de la izquierda), que formaba parte de la 3ª Leichte Division al mando del generalleutnant Adolf Kuntzen. El batallón estaba dividido en tres compañías de cuatro secciones cada una que, en teoría, deberían nutrirse exclusivamente del Panzer 38 (t). Sin embargo, al no haber aún suficientes vehículos disponibles hubo que tapar los huecos con Pz.Kpfw. II Ausf. D. Su primera baja tuvo lugar el 6 de septiembre, alcanzado por un anticarro polaco de 37 mm. No obstante, aunque en la invasión de Polonia se produjeron otras seis bajas más, los siete vehículos fueron recuperados y puestos de nuevo en servicio. El desempeño del Panzer 38 (t) fue en general satisfactorio. No dieron apenas problemas mecánicos y su rendimiento fue más que aceptable salvo, como todos los carros tedescos salvo el Pz.Kpfw. IV, su escaso blindaje, vulnerable hasta los 300 metros por los anticarros de 37 mm. y hasta los 100 metros por los fusiles anticarro. Como ya sabemos, el arma acorazada alemana sufrió esta lacra hasta que se enteraron de una vez de que había que poner chapa más gorda si no quería palmar como moscas.

Bueno, se acabó lo que se daba. Con esto ya tienen para apuntillar a sus miserables cuñados. Otro día hablaremos de algunas de las versiones más significativas derivadas de este chisme tan chulo.

Hale, he dicho

CETERVM CENSEO PETRVM SANCHODICI ESSE DELENDAM

Panzer 38 (t) rodando por una carretera en Polonia


domingo, 20 de septiembre de 2026

STURMHAUBITZE 42 Sd.Kfz. 142/2

 

Prototipo del Sturmhaubitze 42 construido sobre un SutG. III Ausf. E por la Alkett en marzo de 1942. Está armado con un le.FH. 18 (leichte Feldhaubitze 18, obús ligero de campaña mod. 18) L/28 de 105 mm. Un chisme bastante persuasivo

StuG. III F/8 perteneciente al StuGAbt. 901. Como vemos,
está equipado con las Winterketten para poder moverse con
razonable facilidad en la inmensidad de una estepa nevada.
Sin los StuG. III, la invasión a la Santa Madre Rusia habría
sido mucho más breve de lo que fue

Como hemos ido viendo en los tres últimos artículos dedicados al StuG. III, estos chismes sufrieron una serie de modificaciones tanto en su armamento como en su uso táctico. Desde su entrada en servicio en 1940 hasta 1942, los modelos A al E estaban armados con el cañón KwK 37 L/24 de 75 mm. con la misión de dar apoyo artillero cercano a las unidades de infantería. Sin embargo, cuando llegó la hora de hacer frente a los carros del padrecito Iósif las cosas variaron. Los bolcheviques, a pesar de las enormes pérdidas que sufrieron al comienzo de la Operación Barbarroja, no paraban de fabricar T-34 y KV-1 y, lo que era peor, sus tripulaciones pésimamente entrenadas estaban aprendiendo a una velocidad inquietante. Mientras tanto, los tedescos disponían solo de los Pz.Kpfw. III y IV para hacerles frente, y de los dos, solo el IV tenía opciones de salir airoso de un encuentro salvo que se encontrasen con los torpes del batallón. El tiempo apremiaba, la industria tedesca estaba a tope, y hacía falta algo verdaderamente eficaz para contener a los bolcheviques mientras que el Tiger y el Panther salieran de la cocina, por lo que echaron mano del sufrido, barato y bien blindado StuG. III, le pusieron un cañón más potente y cubrieron el expediente con los modelos F, F/8 y G, que estuvieron batiéndose el cobre hasta que el ciudadano Adolf se voló los sesos mientras mordía una cápsula de cianuro cuando celebraba su noche de bodas con frau Eva Hitler, de soltera Braun, en el bunker de la Cancillería.

Sin embargo, los tedescos ya habían previsto tiempo antes reforzar el armamento del StuG. III. Y no para enfrentarse a los bolcheviques, ni pensando en que la industria y el material del padrecito Iósif podría superarlos, sino por una mera cuestión de evolución propia de cualquier ejército con un mínimo de sentido común. Lo que vale para hoy quedará obsoleto mañana, por lo que desde hoy ya debemos ir preparando el sustituto para pasado mañana. Así surgió el Sturmhaubitze 42 (obús de asalto 42), al que se le asignó el código de armamento Sd.Kfz. 142/2. Veamos como se gestó este chisme...

Le.F.H. 18 en el frente ruso. Obsérvese la plataforma de
madera del emplazamiento para evitar que se hunda en
el barro
A mediados de 1941, cuando la Wehrmacht había iniciado la Operación Barbarroja, el Waffen Prüfen 6 (Oficina de Diseño Automotriz) publicó una lista de proyectos pendientes. Ojo, esto no implicaba el diseño urgente de nuevos modelos, sino un mero proceso por el que se estudiaban, sin prisa pero sin pausa, los distintos artefactos que sustituirían en un plazo de tiempo más o menos corto a los que ya estaban en funcionamiento. Entre ellos figuraba un vehículo denominado Sturmgeschütz Leichte Feldhaubitze (cañón de asalto con obús de campaña ligero) que, en teoría, debería sustituir al Stug. III armado con el L/24. Su misión sería la misma: dar apoyo cercano a la infantería, destruir búnkeres, posiciones fortificadas, edificios, etc., pero armado con un cañón más potente. El arma elegida fue el leichte Feldhaubitze 18 (le.FH. 18) de 105 mm., un obús ligero de campaña fabricado por la Rheinmetall-Borsig que entró en servicio en 1935, mostrándose como un arma muy eficaz, fiable y de la que se construyeron miles de unidades.

El le.FH. 18 se mostró increíblemente versátil. En la foto vemos
uno de ellos como cañón autopropulsado montado sobre el
chasis de un carro Hotchkiss H35 capturado a los gabachos
En diciembre de 1941, el 
Waffen Prüfen 6 encargó a la Rheinmetall-Borsig la adaptación para instalarlo en un vehículo, mientras que la Daimler-Benz se hizo cargo del diseño de dicho vehículo. Los de la Daimler no se devanaron mucho los magines. Ya que el StuG. III estaba más que probado, se limitaron a acoplar el obús modificado por la Rheinmetall y santas pascuas. Total, lo único que había que hacer era replantear la capacidad de los pañoles y plantar en el suelo del vehículo el obús con su cuna sobre su nueva cureña. Para ello, se echó mano inicialmente de un SutG. III mod. E que ni siquiera era nuevo, sino un chasis reutilizado de los que se enviaban a Alemania para su puesta a punto. Una vez terminado el diseño del nuevo obús se ordenó la construcción de 12 unidades de prueba que debían entregarse más tardar en febrero de 1942, mientras que los de la Daimler terminaban de rehacer el vehículo. La entrega, como está mandado, se demoró un poco.

Vista lateral trasera del primer prototipo
A medida que la Rheinmetall iba terminando los obuses y la Daimler los chasis, eran entregados a la Alkett, que se encargaría del montaje. En marzo tuvieron terminado el primer ejemplar, que es el que aparece en la foto de cabecera. Como vemos, aún no tiene instaladas las planchas de 30 mm. extra en el frontal, por lo que el blindaje que lleva es el original de 50 mm. Se desconoce el motivo, aunque cabe suponer que la Alkett estaría un poco bastante desbordada por las demandas del frente, porque en mayo solo se habían completado otras cuatro unidades, y no fue hasta el 2 de octubre cuando, finalmente, se pudo presentar al ciudadano Adolf una de las seis unidades que se habían podido entregar por esa fecha. Previamente, en un 
Führerprotokoll fechado el 22 de septiembre, el ciudadano Speer, Ministro de Armamento además de arquitecto preferido del régimen, había mantenido un parlamento con el amado líder en el que éste, haciendo gala de su habitual sagacidad, comentó que, en vista de cómo se estaba desarrollando la guerra en Stalingrado, era necesario poner en liza antes de dos semanas un vehículo provisto de un arma capaz de derribar un edificio en un pispás, siendo lo de menos su movilidad o el alcance del arma. Lo importante era que estuviera bien blindado, y que tuviera un cañón bien gordo. Propuso, mira por donde, que lo ideal sería un StuG. III. No tengo pruebas, pero tampoco dudas, de que el ciudadano Adolf ya tenía noticia de los prototipos fabricados por la Alkett, porque semejante mamerto no era precisamente clarividente.

Uno de los nueve StuH. 42 enviados al frente ruso. Como
vemos, ya incluía el blindaje de 80 mm., soldado en este caso,
así como las Winterketten
Así pues, cuando el 2 de octubre se presentó el vehículo, el amado líder se mostró entusiasmado. Se le veía poderoso, con una reducida silueta que colocaba la boca de fuego a apenas 155 cm. de altura sobre el suelo, y su obús de 105 mm., archiprobado en combate, lo suficientemente potente como para mandar al paraíso bolchevique a todos los hijos del padrecito Iósif que, ocultos entre los escombros y edificios en ruinas de Stalingrado, impedían a sus valerosos homicidas apoderarse de aquel significativo enclave de una puñetera vez. Por lo tanto, ordenó que el 10'5 cm. leichte Feldhaubitze auf Sturmgeschützwagen 42, Sturmhaubitze 42 para los amigos o, más cortito aún, StuH. 42, entrase en producción ya, y añadió que se debían fabricar como mínimo 24 unidades al mes. Por cierto que la Alkett optó por hacer uso de chasis del StuG. III modelo G, mucho más adecuado que el E, que ya estaba bastante obsoleto. Una orden del ciudadano Adolf era ley si no se quería acabar colgado de un gancho en Plötzensee, de modo que el personal se puso las pilas. A finales de mes se entregaron tres unidades más, y las tres restantes en noviembre. El mismo mes de octubre, las nueve unidades disponibles se enviaron echando leches a la 3ª batería del StuGAbt. 185, entrando en combate al sur de Leningrado sin dar tiempo de decir ni hola.

Bien, así fue la gestación y el parto del StuH. 42, que dio bastante guerra. De hecho, la Alkett entregó un total de 1.299 unidades más la docena de prototipos, una cifra no precisamente desdeñable, y muy superior a la de otros modelos del StuG. III salvo el G. El vehículo no sufrió prácticamente ninguna modificación: mismo motor, misma transmisión, mismo todo, salvo la cureña del obús y el pañol de munición. Porque un problema que tenía el arma era que, como muchas piezas de artillería, usaba munición separada, uséase, se cargaba primero el proyectil y luego se introducía una vaina reutilizable que contenía saquetes con distintas cargas. Se usaba una u otra en función del alcance deseado, lo que era bastante práctico para la artillería convencional, pero no para un vehículo que, la mayor parte de las veces, efectuaba tiro directo, retrasaba y complicaba el proceso de carga y requería más espacio para estibar la munición. En la foto vemos a varios probos homicidas reamunicionando su carro con proyectiles Sprenggranate 38, una munición rompedora de alto explosivo que pesaba 14'81 kg., de los que 1'38 eran trinitrotolueno. Era, porcentualmente, el tipo de proyectil más usado por el StuH.42. En el detalle vemos las vainas de acero, que se servían en cajas de cuatro unidades con una determinada carga. Se suministraban seis Ladung (carga) distintas, con capacidad para alcanzar desde 4.000 a 10.600 metros. La dotación total de proyectiles era de 36 unidades, independientemente de que las tripulaciones siempre procurasen hacer sitio para dar cabida a algunos más.

En cuanto al cañón, su capacidad de giro horizontal era de 10º a cada lado, y el vertical iba desde -6ºa +20º. Para el tiro directo se usaba un periscopio Sfl.ZF 1a, mientras que para el tiro indirecto se recurría a una mira panorámica Rundblickfernrohr 36 (Rbl.F. 36). El cañón se suministró con hasta tres tipos de freno de boca distintos hasta que, a partir de septiembre de 1944, se eliminaron definitivamente. Al parecer, no se debió a problemas de suministro, sino ante la perspectiva de emplear munición subcalibrada. En la foto tenemos un ejemplo con todo tipo de extras, incluyendo tramos de cadena de refuerzo, el Schürzen y un detalle importante: hasta el final de la producción se alternaron manteletes convencionales o el Potblende de fundición. Así mismo, la Alkett fue entregando al principio vehículos con chasis de recuperación y, en menor grado, nuevos. Las tripulaciones echaban pestes cuando recibían los chasis reciclados ya que, al cabo, eran unidades que habían retornado a Alemania más o menos perjudicadas, y en muchos casos habían reparado, por ejemplo, el tren de rodaje pero el motor, aunque revisado, tenía mogollón de horas de funcionamiento, por lo que las posibilidades de fallar eran más elevadas. Posteriormente se fueron enviando vehículos con chasis y componentes
 nuevecitos y todos contentos.

StuH. 42 petado de probos homicidas en algún lugar del
frente ruso
En fin, criaturas, con esto concluimos la saga del StuG. III, aunque el que hemos mostrado hoy era una variante del modelo original. Añadir solo que a principios de 1943 se añadieron tres StuH. 42 en cada batería, que originariamente estaban formadas por seis StuG. III más el del mandamás de la unidad. Así pues, cada Sturmgeschütz Abteilung (batallón) estaba formado por siete StuG. III y tres StuH. 42. Por lo tanto, el batallón contaba con un total de 30 vehículos más el del comandante de la unidad. Total, 31 carros. Ojo, estos batallones dependían del arma de artillería, y eran asignados en su totalidad o en parte a la unidad que se terciase en cualquier momento, ya fuera de infantería, ingenieros o acorazada. Y añado: cualquier lector que haya aterrizado en este artículo sin haber leído los referentes al Stug. III, le recomiendo que se de un rato y les eche un vistazo ya que se han omitido detalles importantes en lo referente a los chasis por no repetirlos, sobre todo en lo referente al StuG. III Ausf. G del que surgió el Sturmhaubitze 42 Sd.Kfz. 142/2.

Bueno, ya'tá.

Hale, he dicho

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Surmhaubitze 42 de pre-producción fabricado sobre un chasis del StuG. III Ausf. G. Lleva el blindaje extra de 30 mm. atornillado en el frontal, escudo para la ametralladora y el faro Notek en el centro del glacis. Es chulo a rabiar, ¿qué no?