domingo, 6 de septiembre de 2026

STURMGESCHÜTZ III

 

Me encanta este chisme. Macizo, achaparrado, con pinta de matón robusto... La Sturmartillerie fue una de las armas que hicieron posible la Blitzkrieg como artillería de apoyo cercano a una infantería que tenía que ir a la misma velocidad que las divisiones acorazadas del ciudadano Adolf

Uno de los prototipos del StuG. III. Obsérvese su escasa altura,
lo que lo convertía en un objetivo difícil de ver y aún más
difícil de acertar de un disparo
El StuG. III fue un caso similar al Hetzer. Su apariencia rechoncha y el Sturmkanone 
de 75 mm. de apenas 24 calibres de largo no le daban ni remotamente el intimidante aspecto de un Tiger o un Panther, con sus cañones de 88 y 75 mm. respectivamente. Sin embargo, era otra bestezuela sumamente tóxica que, en la primavera de 1944, llevaba destruidos alrededor de 20.000 carros de combate del padrecito Iósif, más los que hubiera liquidado en otros frentes y los que aún les quedaban por finiquitar hasta que se terminase la fiesta. Estamos pues ante otro producto con una relación costo/eficacia superlativa. Era barato de producir y, lo más importante, capaz de vulnerar las corazas enemigas y de dar apoyo artillero cercano a la infantería. En resumen, un vehículo concebido como el Sd.Kfz. 251 para desarrollar con su rotunda eficacia la Blitzkrieg que se llevó por delante a los ejércitos más potentes. 

StuG. III cargado de probos homicidas en los comienzos
de la Operación Barbarroja
De hecho, el concepto de Sturmartillerie (artillería de asalto) era algo tan novedoso que, a principios del conflicto, solo la Wehrmacht disponía de este tipo de cañones autopropulsados. 
Así pues, mientras que la infantería gabacha (Dios maldiga el enano corso) o de los british (ídem a Nelson) era apoyada por una artillería emplazada a kilómetros de primera línea, con las demoras y los errores de cálculo que eso conllevaba, los infantes y panzergrenadiere tedescos avanzaban con artillería de apoyo pegada a sus heroicos culos y moviéndose por el campo de batalla a toda velocidad hacia donde su presencia fuese necesaria. En resumen, algo totalmente nuevo en la guerra moderna. Veamos pues cómo se desarrolló esta máquina y sus primeros pasos en combate. Pero antes, el obligado

INTROITO

Feldkanone 16 n.A. de 75 mm. durante unas maniobras del
Reichswehr en el período de entreguerras
Como ya sabemos, el ascenso al poder del ciudadano Adolf puso en marcha la cuenta atrás para que la Gran Alemania, convertida en la Birriosa Alemana por los Aliados, volviera a ser la Gran Alemania. Todos los cerebros del 
Generalstab des Heeres (Estado Mayor del Ejército) se exprimieron para crear un nuevo ejército dotado de nuevas armas con nuevos usos tácticos y estrategias para recordar a los enemigos que lo del Tratado de Versalles no lo habían perdonado. Una de las innovaciones consistió en la creación de las  Begleitbatterien (baterías de escolta), uséase, cañones instalados sobre vehículos blindados para que acompañasen a la infantería. A finales de la Gran Guerra, esta misión la llevaban a cabo las Begleitbatterien hipomóviles armadas con cañones de 75 mm., pero estaba claro que un ejército moderno no podía llevar a cabo acciones fulgurantes dependiendo de sufridos pencos que, si palmaban, la artillería de apoyo quedaba inutilizada. 

Vehículo experimental basado en el chasis de un Pz.Kpfw. III
Ausf. B. Se construyeron cinco unidades que se enviaron
para pruebas al Regimiento de Artillería Lehr, en Jüterborg
Tras estrujarse la sesera a base de bien durante meses, el entonces coronel Von Manstein dio forma al nuevo vehículo, que inicialmente se basaba en el chasis de un Pz.Kpfw. III armado con un cañón de, como mínimo, 75 mm. Este cañón estaría emplazado en una casamata fija, uséase, sin torreta. Este detalle hizo que el ciudadano Guderian y demás miembros de la Panzerwaffe (arma acorazada) afirmaran que ese chisme era una chorrada, ya que un carro de combate podía desempeñar el mismo cometido y, además, seguir actuando como un carro de combate. Pero al mandamás del Estado Mayor, el Generaloberst Ludwig Beck, acabó convencido de que la idea buena era la del ciudadano Manstein, al que ascendió a Generalmajor y lo puso al frente de la recién nacida 
Sturmartillerie (artillería de asalto). El 15 de junio de 1936, el Inspektorat des Artillerie autorizó al Heeres Waffenamt (Departamento de Material y Armamento del Ejército) a desarrollar el proyecto del nuevo vehículo bajo una serie de especificaciones. Por abreviar, las más significativas consistían en estar armado con un cañón de 75 mm. capaz de penetrar los blindajes de los carros enemigos en aquel momento, uséase, los gabachos, eternos enemigos de Alemania, disponer de blindaje frontal suficiente para resistir sus disparos y laterales para metralla, armas ligeras y anticarros de hasta 20 mm. y, lo que resultó más eficaz, que tuviera una altura similar a la de un hombre. En cuanto a los efectivos, el plan consistía en que cada división de infantería dispusiera de seis unidades. Fin del INTROITO

KwK. 37 L/24 de 75 mm.
Una vez concretados los requisitos que debía reunir el vehículo, el 
Heeres Waffenamt adjudicó el contrato para su fabricación. El chasis y el casco se puso en manos de la Daimler-Benz, y el cañón en las de la omnipresente Krupp, que desarrollaría la pieza de 75 mm. L/24 que también armaría al Pz.Kpfw. IV. El nombre inicial del vehículo fue PaK (Sfl.), acrónimo de Panzerabwehrkanone Selbstfahrlafette (sí, benditos acrónimos) que viene a querer decir "cañón anticarro para autopropulsado". Su precio debía ser de 24.000 RM, unos 125.000 eurillos actuales. 

Primer Sturmgeschütz III Ausf. A, entregado en enero de 1940
Pocos meses más tarde, ya en 1937, la denominación del vehículo fue cambiada, pasando a denominarse Pz. Sfl. III (S. Pak), otro acrónimo de palabros interminables que venían a querer decir "cañón contracarro pesado autopropulsado acorazado, 3er. modelo". Sí, como para detallarlo en un telegrama. Y mientras pensaban este interminable nombre, pues terminaron el prototipo del cañón y cuatro cascos de madera que debían montarse sobre sendos chasis de cuatro 
Pz.Kpfw. III Ausf. B. Una vez que dieron por bueno el cañón, encargaron a la Krupp cinco unidades que fueron a equipar otros tantos vehículos destinados a terminar de pulir el diseño si bien, por estar fabricados con acero dulce para abaratar costos, su misión fue solo la de vehículos de prácticas ya que, por razones obvias, no podrían entrar en combate. 

StuG. III del Rgto. de Infantería "Grossdeutschland" en la
campaña de Francia, en 1940. Obsérvese en el lado derecho
del techo el periscopio binocular del jefe de carro, un SF.14Z
como el que usaba el Hetzer
En lo tocante al diseño del casco, no hubo muchas sorpresas salvo una: inicialmente se había previsto que no tuviera techo porque, en teoría, esto proporcionaba más visibilidad y capacidad de audición a los tripulantes. Sin embargo, los encargados de testar los vehículos no estuvieron nada conformes con este diseño. Por un lado, la tripulación quedaba expuesta a cascotes y porquerías que lloverían cada vez que un proyectil estallase cerca. Por otro, si el vehículo acometía un desnivel acusado, el interior del mismo quedaría expuesto a las armas ligeras enemigas y, finalmente, un simple infante solo tenía que arrojar dentro una granada de mano para mandarlos a hacer gárgaras. En resumen, se le puso techo. Y m
ientras tanto, a los fulanos del Heeres Waffenamt aún les dio tiempo de cambiar el nombre al chisme este dos veces más. En febrero de 1940, cuando ya se habían empezado a entregar las primeras unidades, se renombraron como 7'5 cm. Kanone (Pz. Sfl.), para apenas mes y medio después, el 28 de marzo, bautizarlo con el nombre por el que sería conocido para siempre: Sturmgeschütz III, StuG. III para los amigos.

Bueno, vale por hoy, que llevo un domingo un tanto bastante catasthróphico y ya tengo hasta ideas suicidas. Con esto ya tienen unos minutillos de lectura, de modo que mañana o pasado actualizo.

Hale, he dicho









viernes, 28 de agosto de 2026

SCHÜTZENPANZERWAGEN Sd.Kfz. 251 VARIANTES 2ª parte

 

Grupo de combate formado por cuatro SPW. En segundo lugar por la derecha vemos un Sd.Kfz. 251/3, y a la izquierda un vehículo de transmisiones  Sd.Kfz. 250, un SPW ligero. Al fondo se atisba un Pz.Kpfw. II

Prosigamos...

Se construyeron cuatro variantes un tanto chorras destinadas a la artillería que, cuando quisieron darse cuenta, no desempeñaban cometidos que requiriesen para nada el empleo de un SPW. De hecho, las cuatro estaban basadas en el modelo básico de transporte de tropas, añadiéndoles los chismes necesarios para cumplir su función. A la derecha tenemos la primera de ellas:

Sd.Kfz. 251/12

La misión de esta variante consistía en actuar como observadores de artillería y cuestiones topográficas, como levantar mapas y cosas así. En la foto vemos a un heroico homicida de cuyo pescuezo cuelga nada menos que la Cruz de Caballero, de modo que sus cálculos telemétricos debían ser precisos de cojones para obtener tan alta distinción. Ante el homicida vemos el telémetro estándar de la artillería tedesca, un Scherenfernrohr S.F.14z Gi de 10 aumentos.

Sd.Kfz. 251/13

Esta variante, denominada como Schallauswertepanzerwagen tenía una función un tanto... rarita. Su misión consistía en grabar las detonaciones de la artillería enemiga para determinar su calibre, cantidad, etc. Y, no contentos con esto, hasta diseñaron su vehículo complementario, el 

Sd.Kfz. 251/14

Este chisme era aún más peculiar.  
estaba equipado con todo lo necesario para grabar las detonaciones registradas por la variante anterior, tras lo cual se procedía a analizar dichas grabaciones para averiguar su posición y poder neutralizarlos con la artillería propia. Colijo que era más útil enviar un avión de reconocimiento, pero de los tedescos puede esperar uno las mayores extravagancias. En la foto de la derecha podemos ver uno de los pocos ejemplares que se pusieron en servicio y, según podemos observar, de los costados surgen dos carcasas que, debo reconocer, tras un larguísimo rato de búsqueda no he sido capaz de averiguar para qué carajo servían.

Sd.Kfz. 251/15

El Lichtauswertepanzerwagen era quizás la quintaesencia del exotismo bélico. Estaba equipado con instrumentos ópticos para, por los destellos de la artillería enemiga, calcular su posición mediante triangulación. En cierto modo, era también un vehículo complementario de este cuartero artillero que, producidos en muy escasa cantidad entre 1942 y 1943, acabaron siendo sustituidos por camiones. Se consideró que, ya que su actuación no tenía lugar en zonas batidas por el enemigo, sino más bien un poco alejados de primera línea, podían desplazarse en vehículos normales, y emplear los SPW en otros cometidos más importantes.

Sd.Kfz. 251/16

Este sí era un chisme serio. El Flammpanzerwagen era un SPW- se usaron los modelos C y D- habilitado para carbonizar enemigos. A la derecha podemos ver uno, y la verdad es que su aspecto acojona un poco. Conservaba la ametralladora frontal, y a cada lado llevaba un lanzallamas de 14 mm., cuyos depósitos de combustible estaban instalados a lo largo  de cada costado. Para proteger a los incineradores, que debían protegerse las jetas con máscaras para no ponerse más morenos de la cuenta, cada tubo tenía su correspondiente plancha blindada. En la parte trasera llevaba un 
Flammwerfer 42 de 7 mm. provisto de una manguera de 10 metros para usarlo un zapador desde fuera del vehículo. La manguera iba enrollada en la parte trasera, en el exterior del vehículo.

Convincente actuación de un Flammenpanzerwager
durante una demostración
Cada depósito de los lanzallamas principales tenía una capacidad de 700 litros que les daban una autonomía de unos 80 lanzamientos de 1-2 segundos de duración, con un alcance de 35 metros. Para dar presión al combustible, el vehículo estaba provisto de una pequeña bomba que funcionaba con gasofa, situada en el centro de la cámara de combate. Ya sabemos que al personal le resultaba extremadamente irritante ser incinerado en vida, por lo que temían a estos chismes como a un cuñado ávido de marisco. Al parecer, uno de los usos más exitosos del 
Flammpanzerwagen consistía en atacar durante la noche posiciones propias tomadas por el enemigo. Aparte de verse de repente rodeado de llamaradas, les impedían reforzar y asegurar las trincheras, convenciéndoles en muchos casos de que lo más sensato era largarse echando leches. Por ello, se asignaron 6 Flammpanzerwagen a cada batallón de Panzergrenadiere, que permanecieron en servicio desde 1943 hasta el final de la guerra.

Sd.Kfz. 251/17

Esta fue una variante destinada para uso antiaéreo, armada con un cañón Flak 30 o 38 de 20 mm. Al parecer, la iniciativa la tuvo la división Grossdeutschland, que no se complicó la vida y se limitó a instalar el cañón en un SPW del modelo C. Pero la estrechez de la cámara de combate le limitaba mucho el ángulo de tiro al cañón, apenas 80º, por lo que era evidente que había que hacer modificaciones. Fue la Luftwaffe la que se dedicó a devanarse las neuronas, haciendo pruebas con un modelo C al que, como vemos en la foto de la derecha, se abatían los laterales, permitiendo así el giro completo del cañón. Éste, alimentado por cargadores de petaca de 20 proyectiles, contaba con una dotación de 600 disparos, y valía tanto para disparar contra aviones enemigos como contra vehículos ligeros terrestres, uso para el que daría mejores resultado porque un cañón monotubo no daba para muchas virguerías a la hora de hacer frente a un caza yankee atiborrado de ametralladoras. Sea como fuere, no se fabricaron muchas unidades. Su dotación era de cinco hombres.

Sd.Kfz. 251/18

Esta variante, llamada Beobachtungspanzerwagwen, se introdujo 
en 1943 para sustituir la 3 y la 6, empleadas como vehículo de transmisiones y de mando respectivamente. Se fabricó en los modelos C y D hasta el final de la fiesta, y estaba equipada con los aparatos de radio Fug 5 y Fug 12. Su principal característica la podemos ver en la foto de la derecha: la  gran mesa de mapas situada sobre la cámara de conducción. Su dotación era de seis hombres, y hubo cuatro versiones que se diferenciaban en los modelos de equipos de radio que portaban. El Beobachtungspanzerwagwen no solo se usó como vehículo de mando, sino también de observación e incluso de cuartel general móvil para mandamases a nivel de generales o mariscales.

Sd.Kfz. 251/19

Este vehículo, del que al parecer se terminaron muy pocas unidades, era una centralita telefónica portátil. Con el nombre de Fernsprechbetriebspanzerwagen, la variante 19 se complementaría con la 11, destinada como recordarán al tendido de líneas telefónicas y telegráficas. Su misión se limitaría a comprobar si las conexiones funcionaban correctamente, y a establecer ramificaciones de líneas entre distintas unidades.

Sd.Kfz. 251/20

El 
Infrarotscheinwerfer sí que era todo un alarde de tecnología tedesca, algo que años más tarde sería de uso común en cualquier carro de combate. Aunque su aspecto podría dar a entender que estamos ante un potente reflector para artillería antiaérea, en realidad ese chisme instalado en un modelo D y apodado "Uhu", uséase, Búho, era un proyector de luz infrarroja de 60 cm. de diámetro. Para funcionar, el vehículo estaba provisto de un generador que, además, alimentaba el visor del conductor. De esta forma, el SPW podía pasearse por el mundo sin encender luces y, por ende, ser totalmente invisible por las noches, que era cuando esta rapaz desplegaba el 
Nachtsichtgeraten (el proyector) del interior y lo ponía en la posición que vemos en la foto.

Y no solo disponía de infrarrojos el conductor, sino también el artillero que manejaba la MG-42 instalada en su posición habitual, pero desprovista de escudo. Así pues, este chisme podía moverse y disparar sobre todo bicho viviente sin que el bicho viviente supiera de dónde le llovía el plomo. Pero lo verdaderamente importante era que el Búho era el acompañante de secciones de hasta cinco carros Panther equipados con visores de infrarrojos. Y ya que el proyector del Búho tenía un alcance de hasta 2.500 metros, pues a la rapaz le bastaba con iluminar los carros enemigos, que no veían una leche, y los tiradores de los Panther freírlos uno a uno cómodamente. No hay nada como escabechar enemigos con total impunidad, ¿qué no? Para desgracia de los tedescos, los Búhos no tuvieron mucho tiempo para demostrar su eficacia, pero fueron el germen de los sistemas de infrarrojos que, años más tarde, equiparon mogollón de vehículos de combate de todo el planeta.

Sd.Kfz. 251/21

Esta variante fue otra virguería que apenas tuvo tiempo de demostrar que era muy tóxica para los enemigos. A finales de 1944 y en vista de que el triste y solitario cañón de 20 mm. de la variante 17 era como querer matar a un rinoceronte en pleno brote psicótico con una carabina de aire comprimido, pues recurrieron a equipar vehículos del modelo D con tres ametralladoras MG-151 de 15 mm. en un Flakdrilling Sockellafette, un pedestal desarrollado por la Kriegmarine para tres máquinas capaces de defender las naves de los aviones que las atacaban en vuelo bajo. La sustitución de estas máquinas por otras de más calibre en los cazas de la Luftwaffe permitió disponer de un buen número de ellas, muchas de las cuales acabaron armando los SPW destinados a defensa antiaérea.

Vista superior de un Flakdrilling en acción
Las máquinas no se movían como el Flak 38, a base de manubrios, sino que era el mismo artillero el que, con su cuerpo, giraba o variaba el ángulo de tiro, logrando así una rapidez mucho mayor a la hora de perseguir objetivos. Para disparar, tenía dos empuñaduras, una a cada lado del afuste. En la base del pedestal había tres tolvas para la munición. El de la ametralladora central tenía capacidad para 400 cartuchos, y los de las exteriores para 200. Las cintas llevaban munición mixta, a base de explosiva, trazadora y perforante. Las vainas y eslabones servidos caían en el interior del pedestal. Estas máquinas tenían una cadencia de 700 dpm, por lo que ponían en el aire la nada despreciable cantidad de 2.100 proyectiles de 15 mm. que eran devastadores para el caza que los recibiese de lleno. El artillero disponía de dos sistemas de puntería: un visor de 3 aumentos con un campo de visión de 8º y la típica mira antiaérea a base de círculos concéntricos. En cuanto al ángulo de tiro vertical del conjunto, abarcaba de -10º a +60º. También conservó la MG-42 para autodefensa emplazada en la parte trasera. Por lo demás, cuando los cañones de 20 mm. de la Luftwaffe empezaron a ser sustituidos por los de 30 mm., pues algunos de ellos también fueron a parar a esta variante, así como a las Flaktürme que defendían Berlín, Hamburgo y Viena. En cuanto a la dotación del vehículo, era de cuatro hombres.

Sd.Kfz. 251/22

A finales de 1944, el ciudadano Adolf estaba bastante nervioso porque veía que el Reich de los Mil Años no iba a ser tan longevo, y sus pelotas ya no sabían como edulcorarle que los hijos del padrecito Iósif avanzaban acompañados de miles de T-34. Así pues, llegó a la conclusión de que, ya que la industria tedesca no daba más de sí, la mejor solución era fabricar vehículos contracarro en cantidad, recurriendo a instalar un cañón encima de cualquier cosa que tuviera ruedas. En el caso que nos ocupa se recurrió al modelo D, que aparte de ser el más numeroso era el único que permanecía aún en producción. Como vimos en la primera parte, la variante 9 ya había sido armada con el KwK 40 hasta que fueron sustituidos por el KwK 37, más adecuado para su uso como cañón de asalto. Así pues, y ya que el KwK 40 era un magnífico cañón anticarro, pues los volvieron a instalar con su escudo completo, lo que supuso un sobrepeso notable para los SPW que, además, acusaban el notable retroceso del arma.

Vista trasera del vehículo
Para instalarlo hubo que recortar las esquinas inferiores del escudo, a pesar de lo cual su campo de giro horizontal estaba limitado a 18º a la izquierda y 19º a la derecha. El vertical iba desde los -3º a los +22º. El cañón iba instalado sobre un pedestal elevado que dificultaba enormemente la salida y entrada del conductor a su puesto. Además, para ubicar la pieza y estibar la munición hubo que vaciar toda la parte trasera, instalando un cofre en el costado derecho con capacidad para 17 proyectiles, y uno más pequeño junto a la cureña con otros cinco de uso inmediato. En algunos vehículos se conservó el cajón de estiba izquierdo para disponer de más munición, e incluso se eliminó el asiento delantero derecho para estibar más proyectiles bajo el suelo. La ametralladora trasera de autodefensa también se conservó. Está de más decir que estos chismes no fueron suficientes para detener a los carros enemigos que avanzaban sobre Alemania desde todos los frentes.

Sd.Kfz. 251/23

Esta es la última variante numerada, y se supone que entró en servicio a principios de 1945. En realidad, no se sabe con exactitud si llegó a pasar de la fase de prototipo, e incluso la única foto que hay de este vehículo se sabe que es un montaje, quizás para enseñárselo al ciudadano Adolf. Por lo tanto, he preferido poner este perfil que se ve más claro. Básicamente, la 23 era un SPW modelo D de reconocimiento. Como vemos, estaba equipado con la torreta hexagonal 
Hängelafette 38 que ya usaba el Sd.Kfz. 234/1. Esta torreta, cuya parte superior estaba cubierta con un armazón con una rejilla, estaba armada con un KwK 38 de 20 mm. y una MG-34. Es probable que toda la parte superior del casco estuviese cerrada. Poco más se sabe de él, de modo que poco más podemos decir salvo que, al menos sobre el papel, existió.

Sd.Kfz. 251/1 mit Wurfrahmen

Esta es una variante sin numerar que tuvo bastante éxito entre el personal y que entró en servicio en 1941. Era un SPW provisto de Wurfrahmen, uséase, armazones de lanzamiento. Como vemos en la foto, estamos ante un transporte de tropas ordinario al que se ha provisto de un armazón en cada costado capaz de sustentar seis lanzadores en total que, debido a su escaso alcance y poca precisión, se usaban como arma de saturación y apoyo cercano cuando había que ablandar una posición correosa o reducir a escombros alguna zona edificada o una aldea birriosa. Porque, eso sí, donde caían esos chismes lo vaporizaban todo. Se trata de dos tipos de cohetes que ya iban colocados directamente en su armazón, que podían ser de madera o metálicos. Solo había que fijarlos al vehículo y, tras apuntarlos, activar la carga propelente con un disparador eléctrico, antes de lo cual la tripulación se alejaba del vehículo porque soltaban un rebufo importante.

En el gráfico de la derecha nos podemos hacer una idea de qué iba la cosa. El A es un cohete de 320 mm. cargado con 41'5 litros de 
Flammöl, una porquería incendiaria similar al napalm. Está montado en un armazón de madera reutilizable mientras que no estuviera muy chamuscado. El B es un cohete de 280 mm. con una carga de 50 kilos de amatol o trinitrotolueno instalado en un armazón metálico. Para calcular el ángulo de tiro se giraba conforme al transportador que vemos en C, y para la dirección se colocaba el vehículo de forma que la posición del objetivo coincidiese con las varillas D que estaban fijadas en la parte delantera. Su alcance oscilaba ente los 1.900 y 2.200 metros. Por el silbido que emitían al ser disparados, las tripulaciones lo apodaban como Stuka zu Fuss, Stuka a pie, en referencia al siniestro sonido de las sirenas que llevaban en el tren de aterrizaje cuando entraban en picado. Otros preferían un mote más desenfadado, Heulende Kuh, la Vaca que aúlla. Por lo demás, los cohetes solo se colocaban cuando llegaba el momento de entrar en acción. Mientras tanto, iban en vehículos de transporte.

Bueno, criaturas, con esto terminamos. Si con toda esta filípica no provocan en sus cuñados una autolisis rotunda y definitiva, mejor les pegan un escopetazo con posta lobera en la caja del pecho y a otra cosa, mariposa.

Hale, he dicho


CETERVM CENSEO PETRVM SANCHODICI ESSE DELENDAM

Un Sd.Kfz. 251/1 con lanzadores dándose un garbeo por el Frente Oriental. Si se juntaba media docena de ellos y lanzaban una salva de 36 cohetes, el objetivo recibía 1.800 kilos de alto explosivo o 1.494 litros de napalm, lo que no está nada mal.




miércoles, 26 de agosto de 2026

SCHÜTZENPANZERWAGEN Sd.Kfz. 251 VARIANTES 1ª parte

 

Sd.Kfz. 251/1 Ausf. A absolutamente flamante paseándose por Berlín hacia 1940. 

Probablemente les habrá llamado la atención la denominación que aparece en el pie de la foto de cabecera. Lógico, porque la mayoría darán por sentado que el nombre de este chisme era Sd.Kfz. 251 a secas o, como comentamos en el articulillo anterior, SPW. Pero no. Para un vehículo del que se produjeron 4 modelos distintos y 23 variantes había que detallar ambas cosas, entre otros motivos porque era la única forma de saber los efectivos disponibles de cada uno y dar una pista a los encargados de suministros cuando les pedían repuestos para tal o cual vehículo. Así pues, vamos a ponernos en contexto con un breve 

INTROITO

Ya vimos que el SPW fue, con diferencia, el vehículo blindado más numeroso de la Wehrmacht. Su misma morfología, aparte de su facilidad para adaptarlo a mogollón de usos, hicieron que la demanda fuera tan elevada que la Hanomag y la Škoda no dieran abasto. Debido a que el ejército no paraba de reclamar más vehículos, no quedó otra que recurrir a otros fabricantes para cubrir la demanda. Así pues, a partir de 1940 los chasis (foto de la derecha) fueron fabricados por la Škoda- que también era el proveedor principal de las carrocerías-, por la Weserhuette, la Wumag, la F. Schilau, la Adler y la Auto-Union. A la producción de carrocerías se sumaron la Ferrum, la Schoeller & Bleckmann, la Boehmisch-Leipa y la Steinmüller. Debido a que no todos los fabricantes disponían de medios o de personal cualificado para elaborar el tipo de soldaduras de las versiones originales, se pudieron apreciar diferencias dentro del mismo modelo, teniendo algunos las piezas del casco remachadas y/o atornilladas. 

Momento en el que se instala una parte del casco sobre un chasis
Por otro lado, una determinada variante podía ir instalada en distintos modelos, motivo por el que también hubo que añadir cuál era en la denominación del vehículo. Así pues, cada versión del Sd.Kfz.251 se identificaba colocando una barra y, a continuación, el número de variante. A continuación se especificaba el modelo. El resultado sería, por ejemplo, Sd.Kfz. 251/1 Ausf. A, lo que se traduciría como Sd.Kfz.251, variante de transporte de tropas, modelo A. Concreto: el 1 fue el número que se dio a la, digamos, versión básica y original, o sea, el SPW. Todas las variantes fueron denominadas mediante este código, siendo la única excepción la versión del modelo básico que estaba equipada con trípodes para las máquinas, convirtiéndolas así en ametralladoras pesadas. Se empleaba esta configuración para proporcionar fuego de apoyo a la infantería a distancia media, tanto desde dentro como fuera del vehículo. En ese caso se añadía tras el número de variante el acrónimo "s.MG", o sea, Schweres Maschinengewehr (ametralladora pesada): Sd.Kfz. 251/1 (s.MG) Ausf. A (o B o C). Por cierto, la dotación de munición para las máquinas era de 2.010 cartuchos almacenados en cajas y en varios tambores estibados a ambos lados de las puertas. Bien, aclarado el tema de las denominaciones, vamos al grano. 

Sd.Kfz. 251/2

Esta fue la primera variante, introducida a finales de 1939. Estaba provista de un mortero GrW 34 de 80 mm., un chisme bastante eficiente con una elevada cadencia de tiro. Disparaba granadas hasta una distancia de 2.400 metros con bastante precisión y, lo más importante, podía cambiar de posición tras una salva de varios disparos para no ser localizado por el enemigo. Igualmente, podía emplazarse fuera del vehículo usando la placa base. En la foto podemos verlo en posición en la cámara de combate, así como los cofres laterales donde se estibaban los fusiles de la dotación, que en este caso era de ocho hombres: tres fulanos para el mortero, otros tres fusileros, el conductor y el mandamás. Obsérvese que los cofres hacen las veces de respaldos acolchados. A esta variante se le desmontaba la ametralladora delantera.

Sd.Kfz. 251/3 

Esta variante era la destinada a las comunicaciones, y se caracterizaba por la antena con forma de marco perimetral. Sí, esa cosa que parece una barandilla. El Mittlerer Funkpanzerwagen básico estaba equipado con dos aparatos, el FuG 4 y el FuG8, y su misión consistía en mantener las comunicaciones entre las diversas formaciones de su unidad o con otras que tomaban parte en la misma operación. A partir de 1942, la antena de cuadro fue sustituida sin prisa pero sin pausa por una de mástil de tipo estrella, que daba menos cante al enemigo. No obstante, la original perduró hasta las postrimerías del conflicto. La dotación de los vehículos de transmisiones era de siete hombres.

Además de esta variante básica se pusieron en funcionamiento otras cuatro más, cada cual con un cometido distinto. La II estaba equipada con la FuG 8 y la FuG 5, que era la que equipaba a los carros de combate. La III estaba destinada a coordinar las unidades terrestres con las aéreas, para lo cual disponía del transmisor FuG 7, con un alcance de 50 km. y el receptor FuG 1. La IV era la versión empleada por los vehículos de mando, y estaban equipadas con una FuG 11 con una antena extensible de 9 metros y una FuG 12, que usaba la antena de cuadro. Finalmente, tenemos la variante V, que básicamente era similar a la anterior, pero equipada solo con la FuG 11. En la foto podemos ver a los operadores de radio trapicheando en sus aparatos, así como la distribución interior de este tipo de vehículos.

Sd.Kfz. 251/4

Inicialmente, esta versión fue concebida como tractor de artillería para el obús  de 105 mm. FH 18. A principios de 1942, estas piezas se emplearon para equipar a los cañones autopropulsados Wespe, un diseño basado en la reutilización de los chasis de los ya más que obsoletos Pz.Kpfw. II. La imposibilidad de dejar sin apoyo artillero anticarro a las unidades acorazadas obligó a equipar la variante 4 con el Pak 38 de 50 mm. y, posteriormente, con el Pak 40 de 75 mm. que es el que vemos en la foto de la derecha. Su uso táctico era elemental: trasladarse donde la cosa estaba calentita y los carros enemigos estaban friendo a los propios y, a toda velocidad, la dotación se apeaba del SPW, emplazaba el cañón y empezaba a dar estopa. En el interior del vehículo llevaban la munición necesaria para repeler a los enemigos más correosos. Como armas de defensa cercana llevaba las dos ametralladoras.

Sd.Kfz. 251/5

Esta variante era el complemento de la anterior. Los tractores de artillería necesitaban el apoyo de unidades de zapadores de asalto para poder franquear los obstáculos que encontrasen por el camino: zanjas, trincheras, obstáculos anticarro, levantamiento de minas, etc. La dotación la formaban ocho zapadores, y los interiores de los SPW de estas unidades se modificaron para albergar el equipo específico que necesitaban para el desempeño de su cometido. Según vemos en la foto, su aspecto exterior no difería en apariencia de la versión 1, la destinada a transporte de tropas, pero el interior era totalmente distinto, con todo redistribuido o eliminado ya que estaban provistos de mogollón de explosivos y material de demolición para volar cualquier obstáculo. Como armamento de defensa cercana, y al igual que el anterior, conservaba sus dos ametralladoras.

Sd.Kfz. 251/6

La 6 era la variante como vehículo de mando. Básicamente era como la 3, pero con un número mayor de operadores y, lo más importante, llevaba la famosa máquina de cifrado Enigma para poder transmitir y recibir secretos secretísimos. Generalmente, estaban desprovistos del armamento de defensa cercana. Un vehículo de mando con un general a bordo no iba solo por el frente, y tenía a su alrededor personal de sobra para protegerlo. El que vemos en la foto es un modelo A donde aparece al mariscal Rommel. Conserva su antena de cuadro y el soporte para la ametralladora trasera, aunque ésta no aparece en la foto. 

Sd.Kfz. 251/7

Esta era otra versión para zapadores de asalto. Básicamente, su configuración era similar, transportando material pirotécnico y de demolición en cantidad e incluso motosierras para abrir paso en zonas boscosas u obtener troncos para rellenar obstáculos de poca profundidad. Pero lo que verdaderamente diferenciaba a la otra versión de Pionierpanzerwagen la vemos claramente en la foto: la adición de sendos soportes en los costados para transportar dos pasarelas bastante útiles para cruzar fosos, zanjas o trincheras rápidamente. Bastaba echar pie a tierra, colocarlas y, una vez que los vehículos habían cruzado el obstáculo, se retiraban y santas pascuas. Para aumentar la capacidad de carga, algunas dotaciones colocaban tablones entre los dos tramos de pasarela, aumentando así el espacio disponible para transportar más material de zapadores. Esta variante se acabó imponiendo a la 5 por ser más completa.

Sd.Kfz. 251/8

Esta fue la variantes destinada como Krankenpanzerwagen, uséase, vehículo ambulancia, obviamente para retirar heridos de zonas batidas por el fuego enemigo. Para configurarlas se retiraba el equipo convencional de la variante 1, que era sustituido por camillas, tal como vemos en la foto de la derecha. Además, se instalaron en la parte superior cuatro arcos metálicos destinados a colocar la lona y mantener a los heridos lo más preservados posible. Se añadió además un pequeño depósito de agua, aparte del material médico necesario para estabilizar a los heridos. Como según la Convención de Ginebra, todo lo relacionado con el manejo y traslados de heridos no podía portar armas, en esta variante se eliminaron las dos ametralladoras, aparte de pintar por todas partes cruces rojas para informar al respetable que atacarles estaba muy feo. Su capacidad era de cuatro heridos en camilla, o bien de diez heridos leves que viajaban sentados. La dotación de esta variante era de solo dos hombres que, además de manejar el vehículo, actuaban como sanitarios.

Sd.Kfz. 251/9

Esta variante ya la mencionamos al final del articulillo anterior. Se trata de un vehículo de apoyo artillero cercano para proteger el avance de los zapadores y/o los panzergrenadiere de su unidad. Para armarlo se recurrió a los eficaces KwK 37 L/24 que usaban los Pz.Kpfw. IV, los cuales fueron sustituidos en estos carros por el más potente KwK 40 L/43 de 75 mm., más adecuado como arma anticarro que el anterior. Su dotación era de tres hombres más el conductor, y almacenaba en su interior un total de 52 proyectiles estibados en el lugar del asiento trasero izquierdo. Seis de ellos se estibaban junto al obús para su uso inmediato. Como es evidente, la ametralladora delantera fue eliminada, pero conservó la trasera. De esta variante se fabricaron 150 unidades.

Sd.Kfz. 251/10

Esta fue la primera variante concebida como arma de apoyo. A principios de 1940 se le instaló el conocido Pak 36 de 37 mm., el arma anticarro estándar del ejército tedesco a principios de la guerra. La variante 10 fue destinada a los comandantes de sección de las unidades de panzergrenadiere de las divisiones acorazadas. Como vehículo de apoyo cercano se mostró muy eficaz, tanto por su capacidad como arma anticarro como para atacar vehículos normales o escasamente blindados, así como contra edificios y para frenar a la infantería enemiga usando proyectiles de alto explosivo. Las primeras unidades se instalaron con el escudo original del PaK 36, pero posteriormente se diseñó un escudo con menos altura para recortar la silueta del SPW. Finalmente, solo llevaba un pequeño escudo para proteger al tirador. Para darle de comer al cañón se estibaban 168 proyectiles en el lado derecho, y se conservó la ametralladora trasera. Su dotación era de seis hombres en total. En la foto podemos ver un SPW con el escudo original del cañón, y en el detalle la última versión con el escudito birrioso para el tirador que, en realidad, era el único que tenía que mantener la cabeza fuera todo el rato.

Sd.Kfz. 251/11


Esta variante, denominada como Fernsprechpanzerwagen,  tenía como cometido el tendido de líneas telefónicas y telegráficas. En sí era un SPW normal, solo que en su interior, como vemos en la foto de la derecha, llevaba todos los avíos necesarios para cumplir su misión. Bobinas de cable, conectores, herramientas y demás chismes para la reparación y mantenimiento de las líneas. Su dotación era de cuatro hombres, y en la foto de la izquierda podemos ver su forma de operar. En el guardabarros derecho llevaba montada una bobina, que se iba desenrollando a medida que avanzaba el SPW. Uno de los tripulantes, provisto de una pértiga terminada en forma de horquilla, impedía que el cable se liase con ramas o lo que fuera hasta que llegaba al siguiente poste, donde otro de ellos lo fijaba al mismo. Igualmente, se dedicaban a empalmar o sustituir los cables rotos por cualquier motivo.

Bueno, con estas variantes terminamos de momento, que aún quedan otras tantas y no me gustan los articulillos excesivamente largos, entre otras cosas porque cansan al lector. En todo caso, ya tienen material para darle la murga a sus cuñados más intensos.

Hale, he dicho

Continuará...

CETERVM CENSEO PETRVM SANCHODICI ESSE DELENDAM

Tres SPW durante su avance en el Frente Oriental en 1941. Obsérvese la fajina que lleva delante el primer vehículo, un accesorio muy usado para el caso de que metieran el morro en un desnivel o pequeña zanja que bloquease las ruedas

domingo, 23 de agosto de 2026

SCHÜTZENPANZERWAGEN Sd.Kfz. 251

 


Sin duda, este chisme es uno de los más representativos del ejército tedesco. Es cuasi un símbolo como el Jeep Willys lo es de los yankees. Con todo, hoy día, el semioruga es un concepto totalmente obsoleto porque sus diversos cometidos los llevan a cabo vehículos blindados sobre ruedas porque la capacidad todoterreno de los actuales iguala o supera a los semiorugas, cuyo sistema de rodaje era por razones obvias más complejo y, por ende, más caro. Así pues, y aprovechando este avenate estival sobre la maquinaria acorazada tedesca, es obligado hablar del Sd.Kfz.251 porque, aparte de ser muy emblemático, fue más aprovechado que el abriguito del hermano mayor en una prole de 18 hijos. Y para ponernos en contexto, comencemos pues con el habitual

INTROITO

Mk. IX

Una de las lecciones aprendidas durante la Gran Guerra era que los carros de combate debían avanzar con apoyo de la infantería. Motivo: solo la infantería podía defender a sus monstruos de la otra infantería, que aprovechaba la limitada visión de esos chismes para destruirlos. Por otro lado, si los monstruos rompían las líneas y proseguían su avance, es evidente que la infantería enemiga tardaría medio segundo en reagruparse y cerrar las líneas rotas, por lo que el ataque no habría servido de nada y, peor aún, podían complicar a los monstruos el retorno a las líneas propias. Como es lógico, la infantería propia tenía muy complicado seguir a sus monstruos, y más en los campos de batalla del Frente Occidental, con enormes extensiones de tierra de nadie llena de cráteres, fango, cadáveres de cuñados pútridos y metralleros estallando sobre sus atribuladas cabezas. Los primeros en poner en práctica este concepto de transporte de tropas fueron los british (Dios maldiga a Nelson), que se pusieron las pilas y, en 1917, encargaron al teniente ingeniero George John Rackham que inventase algo útil. Éste echó mano a un carro Mk. V y le alargó el chasis para crear lo que podemos considerar el primer transporte de tropas operativo. Tenía capacidad para 50 infantes equipados o bien 10 Tm. de suministros y, como vemos en la foto, estaba provisto de cuatro puertas laterales para que la tropa pudiera desembarcar a toda leche. Además, se añadieron ocho troneras en cada costado para repeler enemigos que se pusieran pesaditos. Además, el Mk. IX contaba con medios de protección propios en forma de dos ametralladoras Hotchkiss, más adecuadas para este fin ya que estaban refrigeradas por aire, en vez de sus Vickers refrigeradas con agua. La tripulación constaba de cuatro hombres: el mandamás, el piloto, un mecánico y un artillero. Su construcción fue confiada a la Sir. W. G. Armstrong, Whitworth & Co., pero el Armisticio no permitió que llegase a entrar en combate a pesar de que, a finales de 1918, ya se habían construido 35 unidades.

Krauss Maffei MZ 10
El final de la contienda, de la que se decía que sería la guerra que pondría fin a todas las guerras por lo terrible que fue (el que ideó el adagio no era lo que se dice un clarividente infalible), mandó al cajón este nuevo concepto, el Mk. IX pasó a la historia, y los british y los gabachos (Dios maldiga al enano corso) se dedicaron a ser felices durante los felices años 20. Lo que no imaginaban era que aún no se había secado la tinta del Tratado de Versalles cuando los tedescos ya estaban pergeñando la venganza, desmedido anhelo que aumentó notablemente cuando el ciudadano Adolf se hizo el amo del cotarro. Mientras que los Aliados retomaron el uso táctico primigenio del carro de combate como arma de apoyo a la infantería, los tedescos hicieron justamente lo opuesto: los carros estarían destinados a romper el frente, y la infantería debía acompañarlos y apoyarlos durante su avance, para lo cual, como comentamos anteriormente, era preciso mecanizarla ya que no podían seguir a sus monstruos. También se dieron cuenta de que los vehículos sobre ruedas, más fáciles de producir que los de cadenas, lo tenían complicado cuando llegaba el momento de dejar la carretera y meterse en campos en mal estado. Solución: pues un vehículo semioruga como el de la foto superior, cuyo prototipo se llevó a cabo en 1927. Como ven, era un vehículo de cuatro ruedas que, cuando llegaba el momento, se complementaba con pequeñas orugas adaptadas en el tren trasero. En la batea trasera podía transportar tropas y/o suministros, y también podía remolcar una pieza de artillería. Este concepto fue totalmente rompedor.

Panzergrenadiere descendiendo de un Sd.Kfz 251 mientras
que uno de los tripulantes los cubre con la ametralladora
Esto quedó totalmente claro en la Guerra Civil española. Los tedescos, en vez de hacer el vaina como los "asesores" enviados por el padrecito Iósif, tomaron buena nota de que los carros de combate lo tenían muy chungo cuando se internaban en terrenos escarpados o boscosos, donde la infantería enemiga podía ocultarse fácilmente y mandarlos a paseo con un cañón contracarro, por no hablar de los combates callejeros. Las botellas de gasofa les llovían desde las ventanas de las casas semi-destruidas y, sin apoyo de infantería que neutralizase a la otra infantería, un grupo de varios fulanos bien pertrechados podía dar de baja a una compañía entera de carros en un periquete. Quedó pues clarísimo que el uso de vehículos de transporte de tropas propugnado por Guderian a principios de los años 30 no solo era válido, sino imprescindible para sacar el máximo partido al arma acorazada. Así, la infantería era llevaba hasta la zona de combate, donde se apeaba de los vehículos y se unía a la batalla, o bien podía hostigar al enemigo desde dichos vehículos. Así nació la figura del Panzergrenadier y tomó forma definitiva el de transporte de tropas que, a medida que pasó el tiempo, se convirtió en vehículo base para mogollón de usos. Fin del INTROITO.

Bien, la cosa es que la llegada al poder del ciudadano Adolf supuso tal impulso a la industria militar tedesca que, literalmente, no daban abasto. Y, obviamente, todo lo que concernía al arma acorazada estaba completamente desbordado. Los proyectos y diseños aprobados, así como los contratos gubernamentales con fechas de servicio fijadas, se amontonaban en los despachos. La introducción de otro chisme que, además, contaba con la consideración SS, siglas que no tenían nada que ver con la siniestra unidad paramilitar, sino de máxima preferencia, no era recibido como un chollete más, sino como motivo de tribulaciones para las empresas y los subcontratistas metidos en el ajo. Así pues, optaron por modificar un vehículo que, con una carrocería adaptada a los requerimientos del Heer, cumplía con lo que les pedían. Hablamos del Sd.Kfz. 11, un tractor de artillería diseñado en 1933 por el  ingeniero de la
Waffenprüfämte 6 Heinrich Ernst Kniepkamp. Este vehículo, como vemos en la foto, estaba concebido para remolcar piezas de artillería de hasta 3 Tm. de peso y toda su dotación. 

Hornada de Sd.Kfz. 251 saliendo de la fábrica. Obsérvese la lona
impermeable que cubría el interior del vehículo, que carecía de techo
El chasis estaba fabricado por la firma Hanomag, mientras que de la carrocería se había hecho cargo la Hansa-Lloyd-Goliath Werke AG, que desde 1931 formaba parte de la Borgward. Como ya se harán a la idea, la carrocería del Sd.Kfz. 11 no era precisamente lo que se buscaba para construir un vehículo destinado a transportar tropas en el mismo frente, acompañar a los carros durante su avance e incluso, llegado el momento, entrar en combate. Así pues, se encargó a la Hanomag hacer las modificaciones necesarias para adaptarlo a la nueva superestructura diseñada por la Büssig NAG. Abro paréntesis para una observación: muchos primates llaman a este nuevo diseño Hanomag cuando, como vemos, esta firma solo diseñó y fabricó el chasis, y nunca recibió ese nombre en el ejército tedesco. Estamos pues ante un caso similar al del Hetzer, cuya denominación, aparte de errónea, se generalizó posteriormente al conflicto. Cierro paréntesis. Así pues, el invento que surgió del Sd.Kfz.11 fue el Mittlerer Gepanzerter Mannschaftskraftwagen, uséase, Vehículo Blindado Medio para Transporte de Tropas, o MTW. Recibió el número 251 en la lista de Vehículos para Usos Especiales o Sonderkraftfahrzeug. Si se han fijado alguna vez, todos los vehículos militares tedescos contenían en su denominación el acrónimo Sd.Kfz. Era su número en la lista de los Sonderkraftfahrzeug del ejército. Resumiendo, había nacido el Sonderkraftfahrzeug 251, cuyos primeros prototipos ya se estaban testando en el campo de pruebas de Kummersdorf en 1938.

La producción avanzó a buen ritmo, hasta el extremo de que, cuando la invasión de Polonia dio comienzo, una compañía del regimiento de infantería de la 1ª División Panzer ya había recibido su dotación de vehículos, los cuales recibieron mogollón de elogios por su buen desempeño en la campaña. La idea era que cada división acorazada tuviese una brigada formada por dos batallones de infantería mecanizada provista de Sd.Zfz. 251, más un batallón de Kradschutzen, las típicas motocicletas BMW o Zündapp provistas de sidecar. El blindaje era modestito. Al cabo, su misión no era enfrentarse a carros de combate, sino moverse en el campo de batalla y aprovechar sus reducidas dimensiones para pasar lo más desapercibidos posible. Así, la parte frontal se fabricó con chapa de 14'5 mm. de espesor, las laterales delanteras de 9 mm., y la cubierta del motor de 10 mm. mientras que los laterales y la trasera del casco era solo de 8. En el gráfico de la izquierda podemos ver las angulosas formas del casco, que mejoraba en lo posible su resistencia si bien esta no iba más allá del armamento de infantería, ametralladoras y metralla. Pero bastaba un impacto de un fusil contracarro para dejarlo fuera de combate, por no hablar de un proyectil de 37 o 45 mm. 

Se fabricaron cuatro variantes, cuyos perfiles podemos ver a la derecha. La A, que como hemos visto entró en servicio en 1939; la B, durante el mismo año, un poco después de la A, y la C, a mediados de 1940. Como vemos en el gráfico, las diferencias son mínimas, siendo quizás las más relevantes la introducción en los modelos B y C de un escudo para la ametralladora delantera, así como la eliminación de las mirillas laterales en ambos modelos. El resto de reformas se basaron en detalles de escasa relevancia. De estas tres versiones, se fabricaron entre septiembre de 1939 y septiembre de 1943 4.650 unidades. Finalmente, en 1943 se introdujo el modelo D que, como vemos, debido a la alta demanda y a los cada vez menos medios industriales de Alemania, se simplificó bastante, llegándose a eliminar 50 placas de blindaje en el casco. Lo más significativo fue la modificación de la parte trasera ya que esto suponía también que las puertas de acceso fueran más fáciles de construir. También se sustituyó la MG-34 habitual en los modelos anteriores por una MG-42. Esta fue la variante más numerosa, con un total de 10.602 unidades hasta el final de la contienda. 
El precio de vehículo base en los primeros modelos era de 22.560 Reichsmark, lo que vendrían a ser unos 921.000 eurillos de nada. Veamos a continuación lo más relevante de este chisme...

Ante todo, el nombre con el que se denominó oficialmente y como era conocido entre el personal: SPW, acrónimo de Schützenpanzerwagen, uséase, vehículo blindado de transporte de tropas, y es el que usaremos en adelante, que es más fácil escribir solo tres letras. 
La planta motriz era un Maybach  HL42 de gasolina que desarrollaba 100 CV a 2.800 rpm. Tenía una transmisión con 4 velocidades p'alante y 1 p'atrá, y al tener una reductora, pues dicha cantidad se duplicaba. Lo más peculiar era quizás el hecho de que el tren delantero carecía de tracción y frenos, que iban en las orugas. Era simplemente el apoyo del motor y la proa del vehículo. Su suspensión consistía en una enorme ballesta transversal y un amortiguador en cada rueda. El volante, como vemos en la foto, estaba colocado en una extraña posición casi horizontal hacia abajo para ahorrar espacio, y actuaba sobre las ruedas solo para giros leves, de hasta 15º. Si el giro era más cerrado, un mecanismo de dirección por embrague actuaba sobre las orugas como si fuera un carro de combate.

En la parte delantera iban el conductor y el mandamás, que disponía de un equipo de radio situado en el costado derecho. No tenían puertas de acceso. Debían entrar y salir por el portón trasero. Como vemos en la foto, era un acceso amplio por el que la dotación podía entrar o salir a toda leche. Esta se componía de 10 hombres que se situaban en dos bancos abatibles colocados en los costados, y bajo los que se estibaban 20 cajas de munición para las dos ametralladoras de dotación. Además, disponían de un trípode pesado para, llegado el caso, emplazarla fuera del SPW y achicharrar enemigos a balazos. En la parte superior vemos enrollada la cubierta del vehículo, consistente en una lona impermeabilizada.

MG-34 delantera de un Sd.Kfz.251. Esta máquina
podía desmontarse en un periquete para usarla
fuera del vehículo
Bueno, con esto vale de momento porque el tema da para más. Hay que tener en cuenta que el SPW resultó tan exitoso que se modificaron mogollón de unidades para nada menos que 23 versiones de lo más variopintas, aparte de su misión primigenia de transporte de tropas. Fue vehículo de mando, tractor de artillería, se emplazaron en la parte delantera cañones de diversos calibres para su uso como vehículo anticarro o de asalto, transportó morteros, fue ambulancia, se le instalaron lanzacohetes, lanzallamas y, en fin, mogollón de usos de los que ya daremos cuenta en otro articulillo, porque tanta historia es demasiado para uno solo y para mis maltrechas cervicales. A modo de colofón, añadir que estos chismes tuvieron bastante aceptación entre los Aliados, que no dudaron en hacer uso de ellos hasta que las averías los obligaban a abandonarlos al carecer de repuestos. Los modelos D que fabricó la Škoda en Checoslovaquia se continuaron produciendo para su ejército, renombrándose como OT-810. En dicha versión se llevaron a cabo diversas modificaciones, como la sustitución de la cadena de eslabones con zapatas de goma por otra con eslabones de acero, así como la del motor de gasolina por otro de gasóleo. Estos vehículos estuvieron en servicio hasta principios de 1960.

Hola del aperitivo. Me piro.

Hale, he dicho

CETERVM CENSEO PETRVM SANCHODICI ESSE DELENDAM 


Sd.Kfz. 251/9 Ausf. D. Esta variante estaba armada con un KwK 37 L/24 de 75 mm., destinado a ser empleado como arma de apoyo cercano a la infantería. Su dotación se componía de tres hombres, y almacenaba 52 proyectiles. Un bicho peligroso al que no se podía tomar a broma