viernes, 23 de octubre de 2026

PANZERBEFEHLSWAGEN III - Modelos J y K

 

Panzerbefehlswagen III Ausf. J con el Schürzen, los faldones que se adoptaron a modo de blindaje espaciado porque los proyectiles de carga hueca estaban proliferando una cosa mala. Estas protecciones fueron añadidas a principios de mayo de 1943

SALVETE NOBILIS BELLATORES. Toca concluir la serie de carros de mando sobre el Pz.Kpfw. III, en este caso en los modelos J y K, no sin antes un breve 

INTROITO

Pz.Bf.Wg. Ausf. J ya libre de la maldita antena de bastidor
y con la posibilidad de liarse a cañonazos con los enemigos

Tras recabar las opiniones del personal sobre los primeros tres modelos de Panzerbefehlswagen que entraron en servicio, quedaron clarísimas dos cosas, a saber: una, que eso de pasearse por sitios peligrosos armados con un pseudo-cañón de madera no les hacía ni pizca de gracia. La antena de bastidor que llevaban sobre la cubierta del motor los delataba de inmediato, y los convertían en el objetivo principal de los enemigos ávidos de vísceras arias; y dos, que la puñetera antera de bastidor era aconsejable eliminarla por lo ya dicho. De la misma forma que los elegantes distintivos de los oficiales tedescos eran tapados en muchas ocasiones por sus dueños para no verse en el retículo del visor de un francotirador, pues los mandamases que habitaban en los Pz.Bf.Wg. también detestaban que los pusiesen en el retículo de los visores de los carros enemigos, y más teniendo en cuenta que el Pz.Kpfw. III no estaba provisto precisamente de un blindaje invulnerable. A los fulanos del Inspektorat 6 les quedó claro, y tuvieron que reconocer que las quejas al respecto estaban más que justificadas. Por lo tanto, había que adoptar medidas.

Fin del INTROITO

Reamunicionando un cañón de 50 mm. La munición que
aparece en la foto son Sprenggranate 38, malvados proyectiles
rompedores de alto explosivo sumamente eficaces contra
fortificaciones ligeras, vehículos no blindados, nidos de
ametralladoras y personal asesinable en general. Estaban
cargados con 170 gramos de trinitrotolueno o pentrita

Cuando se concretó el tipo de cañón que debía armar al Pz.Kpfw. III acabó prevaleciendo la opinión de los artilleros del Waffenamt, que se decantaban por el KwK 36 L/45 de 37 mm. ya que, siendo el cañón anticarro estándar de la infantería, era más fácil, barato y cómodo que meterse a diseñar otro cañón solo para armar un modelo de carro de combate. Además, había repuestos en cantidad por si había que solventar una avería. Sin embargo, los carristas insistían en que, en vista de la evolución del arma acorazada de otros países, lo más sensato era armar el nuevo modelo con una pieza de 50 mm. Al final, los artilleros se salieron con la suya, pero con una concesión a los carristas: la torreta debía tener el tamaño adecuado para, más adelante y si era necesario, no hubiese que rediseñarla para cambiar el cañón. Y ese "más adelante" llegó con la entrada en servicio del modelo F, que armaba un KwK 38 L/42 de 50 mm. diseñado por la Rheinmetall-Borsig AG. Salta a la vista que la obsolescencia del cañón de 37 mm. estaba al caer por mucho que los artilleros pensasen lo contrario, porque el de 50 mm. entró en servicio en junio de 1940, tras las exitosas campañas de Polonia y Francia (Dios maldiga al enano corso).

Pz.Bf.Wg. III Ausf. J. Como se puede ver, la ametralladora
frontal siguió siendo sustituida por un portillo para armas
ligeras. Además, se aprecia el Vorpanzer, el blindaje de
refuerzo añadido en la torreta y el casco
El 6 de marzo de 1941, el Wa.Prüf. 6 informó que se habían encargado a la Krupp 15 cañones KwK. 38 L/42 para la nueva torreta del modelo F, debiendo estar listo el primero a final de mes. La primera prueba tuvo lugar el 1 de agosto, resultando satisfactoria porque, aparte de poder disponer de un cañón de verdad instalado sobre una torreta giratoria, el blindaje del vehículo se vio aumentado de forma consistente. De hecho, se encargaron a la Daimler-Benz Werk 81 unidades del Pz.Kpfw. III Ausf. J, de las cuales 40 de ellas serían convertidas en carros de mando provisionales. En lo tocante al armamento, la torreta mantuvo el armamento original, el cañón más la ametralladora coaxial. La puntería se hacía con un visor TZF 5e de 2'5 aumentos y un campo de visión de 25º. El ángulo vertical iba desde los -10 a los +20º, y el visor estaba graduado punto en blanco para una distancia de 1.500 metros para la munición perforante y la ametralladora y de 3.000 para la munición rompedora. Si la distancia era mayor o menor, el tirador tenía que hacer las correcciones oportunas con el retículo. En cuanto a la dotación de proyectiles del cañón, era de 99 unidades. 
El resto de la defensa cercana seguía confiada a los mismos portillos de los modelos anteriores: dos en la parte trasera de la torreta, dos en las escotillas laterales de la misma, dos a cada lado de la superestructura y uno más en sustitución de la ametralladora frontal. Para ello, cada carro seguía llevando en dotación tres subfusiles MP-38 o MP-40 con 42 cargadores para 32 cartuchos de 9 mm. Parabellum.

Vamos a detenernos un momento en las modificaciones llevadas a cabo en la torreta que, al cabo, son las más significativas junto con la puesta en servicio del cañón de 50 mm. Lo más visible era el generoso cofre de estibado que se colocó en la parte trasera. Al desaparecer la antena de bastidor fue posible añadir este tipo de extras que, en una torreta giratoria, no eran posibles. En la vista inferior vemos en azul el portillo para el Kurbelmast B, el mástil extensible que permitía acoplar la antena de estrella cuando era necesario tener un alcance o recepción a más distancia. Lo más significativo era el Vorpanzer, que se instaló en todos los vehículos de la serie, ya fuesen carros de mando o no. Lo vemos sombreado de rojo. El Vorpanzer era una placa de 20 mm. de espesor fijada delante del mantelete y del frontal del glacis a una distancia tal que permitiría mitigar los efectos de las cargas huecas, o bien frenar o romper los núcleos de tungsteno de los proyectiles perforantes.

Se mantuvieron las antenas de 140 cm. y 2 metros de los modelos anteriores, y en sustitución de la antena de bastidor se colocó en la parte trasera la antera de estrella que actuaba en combinación con ella. Como vemos en la foto, la antena estaba roscada en un aislante protegido por un cilindro blindado (flecha blanca) que, por lo general, estaba protegido por un guardapolvo para evitar que el cilindro se llenase de porquería. El de la foto no lo vemos porque los probos homicidas que tripulaban ese chisme lo perdieron o a saber qué leches hicieron con él. Por cierto que la tripulación se mantuvo en cinco hombres, pero la figura del ayudante desapareció. En el modelo J estaba compuesta por el mandamás, el conductor, el tirador y dos operadores de radio, uno en el casco, en el puesto del ametrallador de proa, y otro en el lado derecho de la torreta que, además, hacía las veces de cargador. La cúpula del mandamás permaneció invariable, con dos escotillas y cinco visores que se cerraban con sendas pestañas deslizables. Como los anteriores, cada uno tenía por dentro un bloque de vidrio de 90 mm. de espesor para proteger al mandamás de esquirlas, balazos y demás porquerías dañinas.

Finalmente, en septiembre de 1942 se añadieron en las esquinas superiores de las torretas sendos Nebelkerzen-Wurfgeräten, abstrusos palabros para designar dos baterías provistas de tres tubos lanzagranadas de humo. Estos lanzadores estaban orientados con distintos ángulos para tener distintos alcances, y sustituían al 
Nebelkerzenabwurfvorrichtung (sí, totalmente impronunciable) de los modelos anteriores. La cosa impronunciable consistía en una batería para cinco granadas de humo situadas en la parte trasera del carro cubiertas por una placa blindada. Se disparaban desde el interior mediante un sistema de cables. El nuevo modelo- igual de impronunciable- se activaba mediante una serie de tres disparadores eléctricos situados en el interior de la torreta. En la foto podemos ver los lanzagranadas, en este caso sobre la torreta de un Pz.Bf.Wg. III Ausf. K, el último modelo de esta serie de vehículos.

Pz.Bf.Wg. III Ausf. K perteneciente a la 16ª Panzerdivision
ya equipado con el Schürzen y conservando el Vorpanzer del
frontal del chasis, además de haber añadido tramos de cadenas
para aumentar el blindaje. La irritante presencia de T-34 oblibaga
a tomar medidas de este tipo para no acabar convertidos en momias
calcinadas
Este fue el modelo más poderoso de la serie. Lo más reseñable es que la torreta que montaba el modelo K no tenía nada que ver con las de las variantes anteriores. Antes al contrario, se instaló una destinada al Pz.Kpfw. IV Ausf. E, y el cañón se sustituyó por un KwK 39 L/60 con una dotación de 84 proyectiles. Al ser más largo era más potente y, como el mantelete del cañón tenía un blindaje de 50 mm. se pudo prescindir del 
Vorpanzer. El visor para este modelo era parecido al del anterior, un TZF 5d graduado punto en blanco a 2.000 metros para la ametralladora, aunque en este caso no la llevaba, 1.500 metros para la munición perforante y 3.000 para la rompedora. La ametralladora coaxial, como decimos, fue definitivamente eliminada en favor de un Beobachtungs-Sehklape, una pareja de orificios cubiertos por un protector de lluvia para instalar un periscopio binocular Fahrersehkplappe 50 como el que usaba el conductor cuando tenía que cerrar el visor de visión directa. En el techo se suprimió el portillo para el mástil extensible, quedando solo uno, situado a la derecha, para disparar bengalas con la pistola de señales. Por último, se instaló una nueva cúpula para el comandante con una escotilla de una sola hoja, si bien mantenía los cinco visores con bloques de vidrio de 90 mm.  El resto de accesorios permanecieron inalterables: el cofre trasero en la torreta, las dos antenas laterales, la antena de estrella en la popa, así como los visores y los portillos para subfusiles.

En cuanto al código de numeración según el equipo, era el mismo que en los tres primeros modelos y que repito por si a alguno  se le han olvidado:

SdKfz. 266: Un Funkgerät 6 (SE 20 U) compuesto por un transmisor de 20 vatios y un receptor de onda ultracorta y un receptor Funkgerät 2 (EU) de onda ultracorta.

SdKfz. 267: Un Funkgerät 6 (SE 20 U) compuesto por un transmisor de 20 vatios y un receptor de onda ultracorta y un Funkgerät 8 (SE 30) compuesto por un transmisor de  30 vatios y un receptor de onda media.

SdKfz. 268: Un Funkgerät 6 (SE 20 U) compuesto por un transmisor de 20 vatios y un receptor de onda ultracorta y un Fliegerboden  Funkgerät 7 (SE 20 U) compuesto por un transmisor de 20 vatios y un receptor de onda ultracorta. Este último aparato estaba destinado a contactar con la Luftwaffe.

Y concluimos con las unidades producidas:

Ausführung D: 30 unidades entre octubre de 1938 y marzo de 1939

Ausführung E: 45 unidades entre julio de 1939 y febrero de 1940

Ausführung H: 175 unidades entre noviembre de 1940 y enero de 1942

Ausführung J: 81 unidades entre agosto y noviembre de 1943

Ausführung K: 36 unidades en diciembre de 1943

En total, 367 unidades.

Bueno, pues con esto queda concluido este tema., que espero les haya sido tan interesante como revelador y desesperante para los miserables de sus cuñados.

Hora de la sacrosanta siesta.

Hale, he dicho

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PETRVS SANCHODICI DELECTVS EST

Curiosa foto de un Pz.Bf.Wg. III Ausf. H equipado con tres altavoces leñeros para dar la murga al enemigo. Al parecer, los usaron en el Frente Oriental para poner de los nervios a los hijos del padrecito Iósif jaleando a todo volumen propaganda, marchas prusianas y conminaciones a la rendición, jurándoles que los que se pasen de bando serán tratados como seres humanos, no como untermenschen

miércoles, 21 de octubre de 2026

PANZERBEFEHLSWAGEN III - Modelos D1, E y H

 

Flamante Panzerbafehlswagen III Ausf. D1 dándose un garbeo por la orilla de algún río germano. Estos carros, aunque eran de los modelos de pre-producción, tomaron parte en todos los bailes desde que empezó la fiesta

Panzerbafehlswagen, dieciocho letras de nada gracias a la endiablada lengua tedesca, empeñada en juntar varias palabras en una sola, al revés de lo que hacemos en los países civilizados. Traducido literalmente sería "blindado órdenes vehículo", que reconvertido en algo inteligible sería, simplemente, vehículo blindado de mando. Bueno, pues eso es ese chisme, un vehículo de mando para que el que manda pueda mandar sin que los mandados piensen que no hay nadie al mando y opten por largarse donde haya menos peligro. Sí, es algo aplastantemente obvio, pero hay que explicarlo por si algún cuñado ha decidido seguir el blog para dejar de ser humillado por sabiondo y por "experto". Bueno, empecemos ya, que para luego es tarde, con el correspondiente 

INTROITO

El coronel Johannes, Freiherr von Funck, comandante del PzRgt 5,
perteneciente a la 3ª Panzerdivision, destilando seguridad germánica
junto a su carro de mando durante la campaña de Polonia. El
ciudadano orondo no sé quién leches es

Como vimos en el artículo dedicado a la gestación del PzKpfw. III, en 1935 el ciudadano Adolf mandó el Tratado de Versalles a hacer gárgaras junto a los firmantes del bando opuesto, poniendo así a toda pastilla su futura maquinaria de guerra que, hasta aquel momento, se había desarrollado bajo el más absoluto secreto y sometida a la escasez de medios y materias primas para ello. En el tema que nos ocupa, la Inspektion 6 (In 6), uno de los departamentos del Heeresaffenamt, era el encargado de todo lo relativo a los vehículos motorizados, incluyendo motocicletas y simples automóviles oficiales. Este organismo decidió en un cónclave celebrado durante los días 30 y 31 de octubre de 1935 que había que dotar a las futuras unidades acorazadas de un Führerkampfwagen, que es como llamaron a estos vehículos inicialmente, provistos de equipos de radio. En teoría, dependiendo del tipo de unidad, tendrían sus carros de mando, donde irían los comandantes de las mismas, y desde donde podría contactar con sus inmediatos superiores en la escala de mando. Al mismo tiempo, darían las órdenes oportunas al personal subalterno, que no podían rechistar porque los carros tedescos estaban equipados solo con receptores, uséase, podían oír pero no protestar. Solo los jefes de brigada, regimiento, batallón y compañía sí podían responder.

El banco de pruebas para este tipo de vehículos fue la Guerra Civil española, donde la Legión Cóndor envió, entre otros muchos pertrechos, carros PzKpfw. I, incluyendo vehículos de mando que no eran sino una adaptación del mismo y que recibió el nombre 
kleiner Panzerbefehlswagen SdKfz. 265, carro de mando pequeño, de las que se llegaron a producir 190 unidades. Como vemos en la foto, tomada en el campo de entrenamiento de Las Arguijuelas (Cáceres), se suprimió la torreta y se modificó la superestructura para construir una casamata donde se alojaba el mandamás y un operador de radio que, además, debía manejar la ametralladora MG-13 de defensa cercana. Delante, a la izquierda, iba el conductor. No tardaron mucho en llegar a la conclusión de que el enano ese se quedaba corto, y que sería conveniente hacer uso de un vehículo de mayor tamaño para alojar más equipos de radio. Obviamente, no tuvieron que pasar días pensando cual usar, ya que lo más grande de que disponían en aquel momento era el PzKpfw. III en sus versiones de pre-producción, así que solo hacía falta pensar qué tipo de modificaciones serían necesarias y poco más. Y dicho esto,

fin del INTROITO

Funkgerät 2, el equipo más básico
En la reunión de marras, además de concretar el vehículo que se emplearía para mandar como Dios manda, se especificaron los equipos que deberían llevar a bordo, así como el número de carros que se asignarían a cada unidad. Los batallones tendrían uno o dos vehículos- hay que tener en cuenta que el número de carros por batallón era muy variable, por lo que un solo carro de mando podría no bastar- que estarían equipados con un transmisor receptor de 20W de onda ultra corta y un receptor con un alcance de 6 km. en rango vocal y de 12 en rango telegráfico. Los regimientos serían dotados con dos carros de mando equipados con un transmisor receptor similar al anterior, pero con un receptor más potente, con un alcance en rango vocal de 8 km. y de 20 en rango telegráfico. Las brigadas tendrían asignados tres carros de mando con un equipo similar al de los regimentales y, en todos los casos, las tripulaciones estarían formadas por cinco probos homicidas: el mandamás, el conductor, dos operadores de radio y un ayudante del mandamás que, aparte de ayudar, tenía más deberes que luego veremos.  También se consideró la opción de que determinadas unidades dispondrían de aparatos aptos para comunicarse con la Luftwaffe ya que, como sabemos o deberíamos saber, en la doctrina de la Blitzkrieg se incluía el apoyo aéreo a las divisiones acorazadas, de forma que los Stuka ablandasen al enemigo con sus Trompetas de Jericó como paso previo al ataque terrestre en masa. Y, por último, un año después de esta reunión se creó el término de 
Panzerbefehlswagen (abreviado como Pz.Bf.Wg.), que sustituiría al de Führerkampfwagen. Se les asignaron los números de código SdKfz. 266, 267 y 268, que tomarían en base a los equipos de radio a bordo independientemente del modelo de carro sobre el que fuesen instalados y, para diferenciarlos de los derivados del PzKpfw. I, añadieron la coletilla grosser ("gr.", grande)

En primer término vemos un D1, y al fondo un Pzkpfw. I
de mando. Se puede apreciar la diferencia de tamaño entre
ambos vehículos
Bien, una vez que tuvieron claro lo que querían, en septiembre de 1936 
la Inspektion 6 cursó un pedido de 30 unidades del modelo D que debían ser entregadas entre octubre del año siguiente y febrero de 1938. Debido a las modificaciones que se le hicieron y para diferenciarlo del carro de mando, se denominó como D1. Dichas modificaciones no alteraron el aspecto general del vehículo, pero sí eran bastante relevantes. En primer lugar, se reforzó el blindaje. El casco y la superestructura del modelo original tenía un grosor de 14'5 mm. en todo su contorno, el cual fue aumentado hasta lo 30 mm., que para eso el pasajero principal era un jefe. Este blindaje fue testado para comprobar que resistía disparos de munición perforante SmK de 8 mm. a una distancia de 30 metros, así como la de 20 mm. Los tedescos le tenían bastante prevención a los fusiles anticarro que, manejados por tiradores que se movían como culebras por el campo de batalla, eran capaces de aproximarse a distancia irritantemente cortas.

Veamos las modificaciones más relevantes, tomando como ejemplo el modelo D1. Ojo, las mismas nos valen para los modelos E y H. El operador de radio/ametrallador se convirtió en operador de radio a secas ya que la ametralladora de proa se eliminó. Para no eliminar la defensa cercana, la rótula fue sustituida por un portillo para arma individual- subfusil o pistola- con la apariencia de la Kugelblende 30, la rótula protegida por una placa de blindaje de 30 mm. de grosor. Con el mismo fin, se abrieron dos portillos pivotantes con forma circular, uno a cada lado, y lo mismo en la trasera de la torreta (rojo). En la parte trasera de la superestructura se instaló un visor (amarillo). En la parte trasera vemos la característica antena de bastidor, cuyo aislante para el cable de conexión, que salía de la parte trasera de la torreta, estaba protegido por un tubo de acero (azul). Otras dos antenas más se habían instalado en los costados. En el derecho una de 140 cm., y a la izquierda una de 2 metros. Ambas eran abatibles, y cuando no se usaban se plegaban sobre sendos armazones de madera (marrón) con forma de U para que se mantuvieran protegidas. Dos cambios efectuados exclusivamente en el D1 fue la supresión, no se sabe por qué motivo, de la escotilla del operador de radio; y en la torreta, las escotillas laterales de una hoja se cambiaron por otras de doble hoja similares a las de los modelos E y H. En una de las hojas vemos también, marcadas de rojo, sendos portillos para subfusil. De lejos mataba poco, pero de cerca podía freír al más pintado, las cosas como son.

En la foto vemos la rótula de la ametralladora de la torreta.
Junto a ella, el cañón de madera de la MG-34 falsa, que se usó
en los modelos D1 y E. En el detalle se puede apreciar el
conjunto. Obsérvese la calidad de las réplicas, que tienen
incluso los orificios de los cañones. Se puede ver también
el Kugelblende 30 falso del frontal, que en realidad se había
convertido en una tronera para subfusil
En cuanto al armamento principal, fue eliminado para hacer sitio en el interior de la torreta. También se suprimió una de las ametralladoras MG-34, permaneciendo la del extremo derecho montada en una rótula que le permitía un ángulo vertical de -10º a +20º, y de 15º a ambos lados en horizontal. La puntería se efectuaba mediante un visor KFZ 2 de 1'8 aumentos y un campo de visión de 18º. El visor estaba graduado punto en blanco a 200 metros. La dotación de munición era de 2.400 cartuchos en 32 cargadores de tambor de 75 disparos. A partir de junio de 1940 se sustituyeron por 16 sacas con cintas de 150 cartuchos. Como armamento secundario, cada carro estaba dotado de tres subfusiles MP-38 o MP-40 con 42 cargadores de 32 cartuchos de 9 mm. Parabellum. Por último, llevaban una Leuchtpistole 34 de 26 mm. con una dotación de 12 bengalas que, posteriormente, se aumentaron a 24. Respecto al armamento suprimido, se sustituyó por réplicas de madera magníficamente recreadas para que el enemigo no creyera que el vehículo estaba desarmado. Aunque los carros de mando nunca permanecían solos, siempre venía bien dar la impresión de que no estaban indefensos. Y, ya puestos y para ahorrar acero, que era escaso y caro, el mantelete del pseudo-cañón se fabricó con una aleación de aluminio.

Al Fahrersehklappe (visor) del conductor se le añadió una pestaña para protegerlo de la lluvia (flecha blanca). Debajo de la misma tenemos el visor en sí, que podía cerrarse por completo si las cosas se ponían calentitas. Aunque dicho visor estaba provisto de un bloque de vidrio laminado de 90 mm. de espesor y que resistía disparos de armas ligeras y esquirlas de metralla, nunca estaba de más dejarse de historias, cerrarlo y recurrir al binocular KFF 1 en el caso del D1, con un campo de visión de 65º, o del KFF2 como el que ya vimos en el artículo dedicado al StuG. III y que se instaló en los modelos E y H. Este visor tenía 1'15 aumentos, y un campo de visión de 50º. Las mirillas también estaban provistas de bloques de vidrio del mismo espesor, del que se llevaban en dotación 12 unidades para reponer los que se astillaran o se rompieran a causa de un impacto directo.

En el techo de la torreta también tenemos varias modificaciones. La más relevante era la abertura para desplegar el Kurbelmast B, un mástil extensible de 9 metros en cuyo extremo se podía atornillar la antena de estrella cuando era necesario transmitir o recibir a grandes distancias. 
Dicho mástil estaba fijado en el suelo del carro, y esta antena era compatible con la antena de bastidor. El mástil iba dentro de la torreta y, cuando hacía falta, se abría la trampilla (rojo), se atornillaba la antena de estrella y se iba extendiendo. Para usarlo había que detener el vehículo si no se quería ver el puñetero mástil doblado como una herradura. La abertura marcada de azul era para permitir el uso del Turmspaehfernrohr 1, o T.S.R. 1, un periscopio de tijera de 3 aumentos y un campo de visión de 20º para que el mandamás pudiese contemplar el paisaje. Dentro de la torreta viajaba el otro operador de radio, que se colocaba en el lado izquierdo. A la derecha se colocaba el ayudante, que tenía la misión de hacerse cargo de la ametralladora si había que homicidiar homicidas enemigos. Ante él, en la posición donde estaría la culata del cañón, disponía de una ínfima mesa de mapas donde no cabía algo mucho más grande que un folio. Digamos que, más que mesa de mapas, era un pequeño escritorio donde podía escribir sus memorias de guerra cuando no tenía nada mejor que hacer. En la parte trasera se acomodaba el mandamás, justo debajo de la cúpula. Para poder contactar con el conductor y el ayudante sin tener que desgañitarse dando berridos, disponía de un tubo acústico. Cabe dar por sentado que el ruido dentro de uno de estos chismes debía ser bastante insoportable, porque el ayudante estaba a menos de un metro delante de él. Por cierto que, con tanta abertura y tanta rendija, estos carros no eran herméticos. Por lo tanto, y por si se veían atacados por substancias gaseosas malignas o entraba humo en cantidad del exterior, llevaban de dotación cinco máscaras antigás.

Por otro lado, la torreta no giraba. Aparte de que la antena de bastidor le impediría realizar giros completos, si carecía de armamento ofensivo tampoco tenía mucho sentido que pudiera girar, por lo que eran fijadas a la superestructura mediante tornillos. Tenían también un blindaje de más grosor que los modelos normales, a base de placas soldadas de 30 mm. de espesor en todo su contorno, y de 10 mm. en el techo. La cúpula del mandamás podemos verla en la foto de la derecha. Consistía en una pieza de fundición de 30 mm. de espesor fijada con tornillos al techo y provista de cinco visores con bloques de vidrio de 90 mm. de grueso. Los visores podían cerrarse con unas pestañas que se deslizaban ante las mirillas. En el detalle podemos ver los visores abiertos. Así mismo, a la izquierda del mantelete del pseudo-cañón había otro visor, que en realidad era una mínima ventanita cubierta por una chapa deslizable que se abría moviéndola hacia arriba (círculo blanco). En el modelo original estaba destinada al tirador, pero en este caso no tenía mucha utilidad. Con todo, no se eliminó. Y, aprovechando la foto, observen los dos orificios sobre el visor del conductor. Eran para el periscopio binocular 
KFF 1 o KFF2 al que se recurría cuando el visor se cerraba.

Perfiles comparativos de los tres modelos
Y para ir concluyendo, veamos el tema radiofónico. Los aparatos tenía tres ubicaciones que eran ocupadas o no en base al tipo de vehículo: en el frontal del casco, sobre la barra de la transmisión y sobre la caja de cambios. Parece ser que los carros asignados a mandos a nivel de brigada podrían estar equipados con la máquina Enigma, aunque personalmente lo dudo mucho. Un carro de combate era relativamente fácil de capturar si se averiaba, y los Aliados tenían sueños húmedos con tal de echarle el guante a una de ellas. Tener un ejemplar era romper los absolutamente indescifrables códigos tedescos. Recordemos que los tripulantes de barcos y submarinos tenían la orden expresa de que, en caso de ser capturados o abordados, lo primero que tenían que hacer era arrojar la puñetera máquina al mar lastrada a base de bien para que se fuera al fondo lo antes posible. En todo caso, no hay constancia fehaciente de que la Enigma fuera a bordo de un carro de mando. Y en cuanto al código de numeración según el equipo de a bordo tenemos:

SdKfz. 266: Un Funkgerät 6 (SE 20 U) compuesto por un transmisor de 20 vatios y un receptor de onda ultracorta y un receptor Funkgerät 2 (EU) de onda ultracorta.

SdKfz. 267: Un Funkgerät 6 (SE 20 U) compuesto por un transmisor de 20 vatios y un receptor de onda ultracorta y un Funkgerät 8 (SE 30) compuesto por un transmisor de  30 vatios y un receptor de onda media.

SdKfz. 268: Un Funkgerät 6 (SE 20 U) compuesto por un transmisor de 20 vatios y un receptor de onda ultracorta y un Fliegerboden  Funkgerät 7 (SE 20 U) compuesto por un transmisor de 20 vatios y un receptor de onda ultracorta. Este último aparato estaba destinado a contactar con la Luftwaffe.

Bueno, eximios lectores, con esto terminamos. Una observación: se habrán dado cuenta de que no se ha hecho referencia a datos técnicos referentes al motor, armamento en general, etc. ya que de estos se hablará largo y tendido cuando publique el artículo correspondiente a los modelos de donde salieron los carros de mando. Será en breve, no se me asusten.

AVE ATQVE VALE FEROCES BELLATORES

Hale, he dicho

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PETRVS SANCHODICI DELETVS EST

Probos homicidas tedescos posando junto a un Pz.Bf.Wg. III Ausf. D1. Obsérvese que las plataformas posteriores están ocupadas por carros de mando pequeños, lo que denota que la adopción del modelo grande no supuso la eliminación de los enanos

domingo, 18 de octubre de 2026

PANZERKAMPFWAGEN III - ORIGEN

 

PzKpfw. III Ausf. H pertenecientes a la 2ª Panzerdivision paseándose por Sofía, la capital de Bulgaria, en mayo de 1941. La colocación de tramos de cadena en el frontal se convirtió en una forma bastante cómoda y barata de aumentar el blindaje


PzKpfw. III Ausf. E encabezando una columna de la 10ª
Panzer-Division
en algún lugar de Francia, en 1940.
Lleva todo el frontal reforzado con chapa de 30 mm.
SALVETE CARISSIMI CIVES BELLATORES. BENVENVTI IN HOC CASTELLO 😁

Cuando los cuñados y demás infraseres que habitan este atribulado planeta sacan a relucir la cosa acorazada tedesca, nos aburren con interminables filípicas sobre el poderoso Tiger y el temible Panther, que eran los más grandes, los que mataban más y los más chulísimos de la muerte de la galaxia. Sin embargo, nunca mencionan un carro medianito, molón y armado con un cañoncito un poco birrioso que, sin embargo, podemos decir que fue el corazón de la Panzerwaffe hasta 1943, cuando los carros enemigos lo superaban en todos los sentidos. Hablamos del PzKpfw. III que, a pesar de no ser precisamente un monstruo blindado, fue la punta de lanza en la Blitzkrieg que arrolló a los polacos, a los ejércitos de Europa Central y, finalmente, a los gabachos (Dios maldiga al enano corso), cuyo ejército estaba considerado el más potente del mundo en aquel momento. Pero, a pesar de contar con una fuerza acorazada más poderosa, a los tedescos les bastaron seis semanas para aplastarlos bonitamente y hacerse fotos delante de la Torre Eiffel para, a continuación, regocijar la vista con las frondosas parisinas mientras devoraban cruasanes en el Café de París. Sin embargo, el camino recorrido para llegar hasta ahí fue mucho más largo de lo que puedan pensar, y hablamos de años de investigación y diseños partiendo prácticamente de cero. Así pues, este articulillo lo dedicaremos a lo que ignoran los cuñados y demás "expertos", para que puedan ir provocándoles arcadas de angustia mientras preparamos la continuación del mismo. Empecemos pues con el habitual

INTROITO

Firma del Armisticio. En puridad, se acababa de firmar el
inicio de la siguiente guerra. Humillar al vencido que se
ha batido en buena lid es la mejor forma de cagarla
El 11 de noviembre de 1918, a eso de las 05:20 horas, la delegación alemana que tuvo que pasar por la humillación de firmar el armisticio se apeó del vagón estacionado en el bosque de 
Compiègne. A las 05:21 horas ya estaban rumiando como tomarse cumplida venganza, y más tras el despectivo y chulesco trato recibido por los emisarios gabachos, especialmente por parte de Foch. La delegación tedesca estaba formada por cuatro humillados ciudadanos que, con toda seguridad, estaban pasando el peor trance de sus vidas. Al cabo, habían perdido la guerra siendo la fuerza ocupante, cuando lo habitual es al revés. Los firmantes fueron Matthias Erzberger, un político de centro considerado como un trepa por los militares que había sustituido a Ludendorff, que no estaba por la labor de rendirse; Alfred, Graf von Oberndorff, un diplomático del Ministerio de Exteriores, el Generalmajor Detlof von Winterfeldt en representación del Reichsheer, y el Kapitän zur See Ernst Vanselow por la Kriegsmarine.

Manifestación contra la división territorial y la declaración
de Danzig como "ciudad libre"
Pero lo peor estaba por llegar. Siete meses después, el 28 de junio de 1919, se firmó el Tratado de Versalles por el cual se linchaba literalmente a Alemania. Las condiciones fueron draconianas: aceptar la responsabilidad de haber iniciado la guerra, pago de cifras astronómicas por daños y desperdicios (creo recordar que se terminaron de pagar en los años 80), pérdidas territoriales y una limitación total en cuestiones militares, especialmente en lo tocante a armamento: prohibición de poseer y fabricar submarinos, aviones, artillería pesada y mil putadas más. Y, por si fuera poco, los Aliados regalaron a Polonia parte de Prusia, quedando Prusia Oriental separada del resto de Alemania. Esta, por cierto, fue la excusa a la que recurrió el ciudadano Adolf para empezar la siguiente fiesta y, si leen este artículo sobre como se pergeñó el Plan Himmler que puso en marcha el ataque a Polonia en 1939, verán que los polacos se pasaron varios pueblos y se lo pusieron a huevo a un ejército dirigido por un líder ávido de revancha. 

El ciudadano Adolf jurando por sus empastes que, bajo su
mando, Alemania resurgiría de sus cenizas, se mearían en
las calaveras de los que los humillaron y crearía un Reich
que duraría mil años nada menos
En fin, estos fueron los hechos que pusieron en marcha la ansiada venganza. Y, está de más decirlo, los militares alemanes no se quedaron de brazos cruzados. Antes al contrario, desde el día 12 de noviembre de 1918 ya estaban rumiando todo lo aprendido de la derrota para que no volviera a pasar algo parecido. Y mientras el resto de Occidente se lo pasaba pipa bailando charlestón y se iba de fiesta en los felices 20, los tedescos se alimentaban con sopas hechas con agua y un patata o un nabo flotando, se calentaban quemando fajos de billetes de 1, 10 y hasta 100 billones de marcos, aplastados por una hipermegamultimacromagna inflación que hacía que un puñetero huevo (de gallina) costase un huevo (figurado): nada menos que 8 billones (sí, con B) de Reichsmarks, las colas del paro daban siete vueltas a la manzana ante las oficinas de empleo y el ciudadano Adolf, recién licenciado del ejército tras ejercer de infiltrado en partidos de izquierdas para la inteligencia militar, se apuntaba al Deutsche Arbeiterpartei y a calentar el ambiente con su pico de oro y sus hipnóticos discursos en las cervecerías muniquesas que, por lo general, acababan en auténticas batallas campales contra sus enemigos políticos, los comunistas y los socialistas. Y con esto, ya puestos en contexto, vamos al grano.

Fin del INTROITO

Sturmpanzerwagen A7V, bautizado como Wotan. Solo
un ejemplar sobrevivió a la guerra, el Mephisto
Los tedescos tardaron un poco en aceptar que el carro de combate había llegado para quedarse. Bueno, más que los tedescos, los mandamases tedescos, que aún vivían en la Guerra Franco-Prusiana. Sin embargo, la irrupción de los carros británicos (Dios maldiga a Nelson) y, sobre todo, los Renault FT-17 gabachos (ya maldije al enano corso antes, ¿no?), no eran ninguna tontería. Los Renault, ligeros y maniobrables, podían romper una línea defensiva atacando en masa con su ametralladora Hotchkiss o su cañón de 37 mm., un arma que, disparando proyectiles rompedores de alto explosivo, podían llevarse por delante nidos de ametralladoras y fortificaciones ligeras. Aunque los carros "Male" de los british disponían de un armamento mucho más contundente, compuesto por dos cañones de 6 libras (57 mm.) y tres ametralladoras Vickers, estos eran mucho más pesados, lentos y torpes en un campo de batalla lleno de cráteres y barro donde quedaban atascados. No obstante, los militares tedescos más innovadores lograron imponer su criterio y, aunque más vale tarde que nunca, lograron poner en liza un armatoste de 30 Tm. armado con un cañón Maxim-Nordenfelt de 57 mm. y nada menos que seis ametralladoras MG-08 de 8x57 mm., el Surmpanzerwagen A7V. Pero este invento no hizo acto de presencia hasta marzo de 1918, era igual de lento y torpe que los carros british y, además, se fabricaron apenas 20 unidades. Poco podían hacer contra 2.500 carros británicos y 3.700 Renault FT. 

Johannes von Seeckt (1866-1936)
Tras la firma del Armisticio y quitarse el barro pútrido de las botas, los tedescos se encontraron, como hemos dicho, con mogollón de limitaciones. En el tema que nos ocupa, pues prohibieron la fabricación y/o adquisición de carros de combate. Además, arramblaron con el 
Große Generalstab, el Estado Mayor General, órgano que, aunque parezca solo un reducto de fulanos con muchos galones que se dedicaban a contarse chismorreos en las salas de banderas, eran el corazón del ejército. Sin un estado mayor nada puede funcionar. Son los que coordinan las distintas armas y cuerpos, organizan la logística, planifican el desarrollo de armas, pertrechos, etc., estudian la viabilidad de todo, desde la botonadura de un uniforme al dibujito que ponían en el proyectil perforante de tal calibre. Como ya podrán imaginar, las prohibiciones y los límites impuestos por los Aliados fueron prontamente esquivados porque los tedescos son asaz decididos cuando se les mete algo en la cabeza. Así, en 1925, ya habían diseñado el Großer Plan (Gran Plan) bajo la dirección del Generaloberst Johannes von Seeckt, un prusiano con pedigrí que había sustituido a Hindenbrug como mandamás del Estado Mayor antes de la firma del Tratado de Versalles. Von Seeckt supo hacerse el mandamás supremo del ejército durante la República de Weimar, y bajo su celoso control se fue pergeñando la futura Wehrmacht. Un tedesco con monóculo es capaz de convertir la Luna en un vergel espacial si se empeña, ya saben...

El Hauptmann Heinz Guderian durante
la Gran Guerra
Con todo, en el ejército se la tenían que coger con un papel de fumar, porque las inspecciones y los controles de los Aliados eran constantes y, si les pillaban en algún reviro, las sanciones que les metían se sumarían a las descomunales cuotas a pagar por los daños y desperdicios. Y no solo enviaban inspectores, sino que  infiltraban espías a destajo e incluso leían a diario la prensa alemana por si descubrían algo que pudiera relacionarse con actividad militar. Y mientras que von Seeckt planificaba su gran 
Großer Plan, tres años antes se había creado el  Heereswaffenamt, abreviado como HWa (Oficina de Armamento del Ejército), cuya misión era supervisar toda la planificación y desarrollo de todo lo relacionado con el armamento. El HWa se dividía en varios departamentos, uno de los cuales, el Waffen Prüfen 6 (Wa Prüf 6), cuyo cometido era ser responsable de las tropas motorizadas que, como ya supondrán, abarcaba el tema de los carros de combate. Al mando de este departamento estaba el mayor Oswald Lutz, y uno de los miembros del Estado Mayor del HWa era un joven capitán que tenía unas ideas sumamente avanzadas sobre el uso táctico de los carros de combate, Heinz Guderian, el cual es considerado, como ya sabemos, como el padre de la Panzerwaffe tedesca.

Otto von Stülpnagel (1878-1948)
Entre Lutz y Guderian fueron dando forma, siempre con el mayor de los secretos, a las pautas a seguir para diseñar tanto lo que serían las nuevas unidades acorazadas, así como los vehículos que debían nutrirlas. Para poder trabajar lejos de las miradas y los oídos indiscretos se establecieron diversas instalaciones en emplazamiento como el campo de maniobras de Kummersdorf, cerca de Berlín, y en Pennemünde, en la costa báltica y futuro emplazamiento de las V-1 y V-2. Guderian le echó ganas porque, como está mandado, cuando alguien quiere innovar algo siempre aparece un fósil con ideas un tanto anticuadas que, como perro del hortelano, ni come ni deja comer. En este caso, la bestia negra de Guderian fue el 
Inspekteur der Kraftfahrtruppen (Inspector de las Tropas Motorizadas), el oberst (coronel) Otto von Stülpnagel, que se empeñaba en un uso táctico de los medios motorizados más arcaico que los Picapiedra, insistiendo en que los vehículos a motor solo debían emplearse como medio de transporte para tropas, municiones, etc. Pero, como hemos dicho, el ciudadano Guderian no se rendía por las buenas, de modo que siguió haciendo lo que podía y, muy importante, no perderse ni una maniobra de ejércitos extranjeros, a las que acudía como observador. Así pudo tomar buena nota del uso táctico que daban a sus carros de combate, así como sus características más relevantes, despliegue, etc. 

Leichttraktor fabricado por la Krupp conforme a las
especificaciones requeridas para esta tipología
Así,  en la segunda mitad de los años 20 y sorteando las chorradas de 
von Stülpnagel, se planteó el desarrollo de dos diseños distintos para ver qué morfología era la más adecuada. Para que los inspectores Aliados no se enterasen de qué iba la cosa, los vehículos recibieron denominaciones que los hacían pasar por maquinaria agrícola. El primero, designado como Großtraktor (GTr. tractor grande) debía tener un peso de 15 Tm., con el motor situado en la parte trasera y una torreta en el centro. Estaría armada por un cañón de 75 mm. y una ametralladora coaxial. El puesto de conducción iría en la parte delantera, donde también se emplazaría una ametralladora y, finalmente, otra más situada en una pequeña torreta en la parte trasera del chasis. 

LT II. Este vehículo no tenía torreta giratoria, sino una
casamata que le daba más bien el aspecto de un cañón de
asalto
El otro vehículo, designado como Leichttraktor (LTr. tractor pequeño) tendría una configuración distinta. Estaría basado en el M/21 sueco, un carro que Guderian pudo ver en unas maniobras del ejército de Suecia y que estaba basado en el LT II, un diseño alemán de 1918 que no llegó a entrar en servicio y del que se vendieron algunas unidades tras la guerra a Suecia y a Hungría. Este vehículo, cuyo peso debía ser de 12 Tm., tendría el motor en la parte delantera, mientras que la torreta se instalaría en la parte trasera. Su armamento sería un cañón de 37 mm. y una ametralladora coaxial. Para su diseño y fabricación se recurrió a tres firmas: la Krupp, la Rheinmetall-Borsig y la Daimler-Benz, si bien esta última solo participaría en el proyecto del 
Großtraktor. Cada fabricante tenía que entregar dos unidades de cada modelo.

Prototipo de la Krupp basado en los requerimientos del
Großtraktor
Y ahora viene la parte más singular de la historia. Guderian tenía que probar los prototipos, tenía que pasearlos durante semanas para sacar sus defectos y, lo más importante, tenía que instruir a la futura oficialidad del arma acorazada sobre las tácticas del tipo de guerra que tenía in mente: la Blitzkrieg. Y como en Alemania no podía salvo que construyeran un campo de maniobras subterráneo, pues contactó con los hijos del padrecito Iósif para intercambiar conocimientos y, de paso, que ningún inspector llegara a darle un berrinche. Los bolcheviques aceptaron encantados la oferta porque, tras su guerra civil, su ejército estaba un poco desorientado y les venía de perlas aprender del que ellos consideraban como el mejor modelo a seguir, el ejército alemán. El más entusiasmado con la idea era Mijaíl Vasilyevich Frunze, Comisario del Pueblo para Asuntos Militares y Navales de la URSS tras la caída en desgracia de Trostski. En 1927 se creó la Panzerschule (Escuela de Carros de Combate) KAMA, en las cercanías de Kazán, una ciudad situada entre Moscú y Ekaterimburgo, donde se encontraba la siniestra Casa Ipatiev en la que liquidaron vilmente a toda la familia Románov y varios de sus sirvientes. Uséase, en la gran puñeta. Allí no llegarían inspectores gabachos ni british a dar la murga. El nombre de KAMA surgió de la unión de las dos primeras letras de Kazán y las del apellido del Oberstleutnant (teniente coronel) Wilhelm Malbrand, que en 1926 había sido enviado a la Santa Madre Rusia en busca de un lugar adecuado para montar el chiringuito secreto. Una vez preparado, se pusieron al mando los mayores Josef Harpe y Ludwig von Radlmaier.

Prototipo del Leichttraktor fabricado por la
Rheinmetall-Borsig
Para empezar con las pruebas tuvieron que esperar dos años, hasta que recibieron una docena de vehículos de ambas configuraciones que, para no levantar sospechas, fueron enviados a Rusia como tractores agrícolas. La cooperación germano-soviética fue bastante provechosa, si bien los métodos de cada cual diferían bastante. Los tedescos se lo tomaban todo con mucha parsimonia, tomando buena nota del más mínimo detalle y dando a sus oficiales una enjundiosa y concienzuda formación. Ya sabemos que los prusianos son más meticulosos que un relojero suizo. Por el contrario, los hijos del padrecito Iósif tenían mucha prisa. Estaban muy interesados en aprender de los tedescos, pero eso del método y el orden no iba con ellos. En sus magines prevalecía la rapidez de construcción sobre la formación del personal ya que, como hemos dicho, su ejército estaba bastante difuso y tenían que modernizarlo cuanto antes. Así les lució el pelo unos años más tarde. Ojo, los prototipos recibidos no estaban concebidos como modelos destinados a ser fabricados en serie, sino como bancos de pruebas para testar las opciones mecánicas, de blindaje, armamento, etc. más adecuadas. 

El prototipo de la Krupp, denominado MKA. Aunque no
fue aceptado, muchas de sus características se tomaron
para el futuro PzKpfw. IV
En fin, así siguieron las cosas hasta que el 16 de marzo de 1935, el ciudadano Adolf anunció al planeta que mandaba al carajo el Tratado de Versalles, proponiendo a los Aliados que se lo metieran por donde amargan los pepinos. Los Aliados protestaron, amenazaron y, al final, se la enfundaron, como suele pasar en esos casos. Y ya libres de las limitaciones del puñetero tratado, volcaron todo lo aprendido en la 
Panzerschule KAMA en un vehículo de 15 Tm., solicitando a la MAN, la Krupp, la Rheinmetall-Borsig y la Daimler-Benz que diseñaran sendos prototipos. Estos recibieron la denominación de Zugführerwagen o ZW (Vehículo de Comandante de Tropa), ambiguo término que igual valía para un patinete que para un automóvil o un carro de combate. Aunque ya habían mandado a paseo el dichoso tratado, los tedescos preferían seguir pergeñando sus inventos de la forma más discreta posible, y que sus avances en materia acorazada no trascendieran. Finalmente, en 1936 salió de fábrica el primer PzKpfw. III Ausf. A. Tras años de investigación, la criatura había nacido.

Bien, así se gestó este emblemático carro de combate, y apostaría una docena de cigalas hembras a que desconocían los sinuosos caminos que tuvo que seguir para venir al mundo. En fin, con esto ya tienen un ratito de lectura. En el próximo articulillo, el desarrollo del PzKpfw. III

Pírome a dar buena cuenta de mi poderoso desayuno.

Hale, he dicho

PETRVS SANCHODICI DELETVS EST



PzKpfw. III Ausf. A en una parada de esas tan molonas que organizaba el ciudadano Adolf para ir mentalizando al personal de que todo lo relacionado con la guerra se convertiría en algo cotidiano