martes, 15 de septiembre de 2026

STURMGESCHÜTZ III. MODELOS F-G

 

StuG. III Ausf. F de la primerísima hornada, armado con un StuK. 40 L/43 de 75 mm. Su aspecto ya se aleja un poco de sus predecesores armados con el L/24

La sustitución del L/24 por un cañón más largo implicó bastante más cosas que una mejora en la potencia de fuego del StuG. III. De hecho, podríamos decir que, casi sin querer, se construyó un vehículo nuevo usando casi la totalidad de un modelo anterior y, lo más relevante, con un uso táctico totalmente distinto para lo que fue creado. Sí, no levanten la ceja que se levanta cuando uno se extraña de algo. No voy a reventar la historia antes de empezar pero, a medida que avancemos, verán que no estoy desbarrando. Precisamente por esta serie de cambios es por lo que he preferido dividir la descripción de los modelos del StuG. III en dos partes, una para los comprendidos de la A a la E y otra para los de la F a la G. Bueno, vamos al grano con el correspondiente

INTROITO

Tres T-34/76 atascados en una ciénaga. Sus tripulantes no
se detuvieron al ver atascarse al primero, sino que fueron
todos del cabeza al lodazal uno tras otro
Como ya avanzamos en el articulillo anterior, a raíz de la invasión al cortijo del padrecito Iósif, los tedescos no tardaron en comprobar que los T-34 y los KV-1 eran bastante correosos, y que para eliminarlos había que olvidarse de freírlos a un kilómetro de distancia. Y, ojo, la constatación de esta desagradable certeza no solo afectó al StuG. III, sino también a los Pz.Kpfw. III y IV que nutrían el grueso de las divisiones acorazadas. El primero, armado con un KwK. 36 de 37 mm., y el segundo con el mismo L/24 del Stug. III, tuvieron muy claro que su armamento no podía penetrar las corazas enemigas fácilmente. Más aún, el de 37 mm. prácticamente no hacía ni cosquillas a los monstruos soviéticos salvo que los impactasen por la zaga, y el L/24 solo era efectivo a distancias cortas, o sea, medio kilómetro como máximo. En los primeros meses de la invasión, los StuG. III y demás carros de combate tedescos lograron aniquilar cantidades ingentes de carros enemigos, pero no por su superioridad material, sino por el magnífico adiestramiento de las tropas tedescas, que ya llevaban dos años de guerra y daban por hecho que aquello sería un paseo militar. Por el contrario, los hijos del padrecito Iósif estaban in albis, su preparación era nula, su logística más trasnochada que Drácula, y sus mandos, unos incompetentes de tomo y lomo pero más comunistas que nadie, avanzaban hacia el suicidio porque le tenían más miedo a los comisarios del NKVD que a los tedescos. 

Pero, que conste, que nadie piense que los mandamases del Generalstab des Heeres eran tan miopes como para no dar por sentado que su material no quedaría obsoleto en un período de tiempo relativamente corto, y el Abwehr dirigido por el almirante Canaris los tenía perfectamente informados de los avances del ejército soviético. De hecho, la famosa purga de 1937 que acabó con la flor y nata de los altos mandos del Ejército Rojo no fue sino una hábil maniobra de intoxicación pergeñada entre el Abwehr y el RSHA del ciudadano Heydrich para descabezar al futuro enemigo aprovechando la desconfianza patológica del padrecito Iósif. A la izquierda tenemos a la víctima principal, el mariscal Mijaíl Nikoláievich Tujachevski, verdadero genio militar con cuya desaparición el ejército Rojo perdía su elemento más valioso, tanto que se apuntó el ciudadano Heydrich por cierto. En resumen, que antes de iniciar la Operación Barbarroja ya estaban planificando cómo mejorar el armamento disponible, teniendo en cuenta que la capacidad industrial alemana, aunque de una eficacia proverbial, también tenía sus límites, y eso sin mencionar la escasez de materias primas.

Versuchsfahrzeuge (vehículo de pruebas) armado con un cañón
Krupp L/41 sobre un StuG. III en el campo de maniobras
de Jüterbog. Este chisme era el germen de la nueva serie
En fin, que con la invasión en el Frente del Este en marcha, durante la segunda mitad de 1941 los magines de los ingenieros tedescos echaban humo porque se enfrentaban a una serie de dilemas, y uno de ellos lo tuvieron con el StuG. III. ¿Qué cuál era el dilema? Pues uno bastante chungo, aunque no lo parezca. El ejército alemán tenía la imperiosa necesidad de disponer de vehículos capaces de vulnerar las corazas de los carros soviéticos, y actuaban contra reloj. El Tiger no entraría en servicio hasta 1942, y el Panther aún tardaría otro año más, de modo que había que echar mano de lo disponible. Y en el caso que nos ocupa, pues tenían un vehículo diseñado originariamente como apoyo a la infantería ya probado sobradamente en combate con muy buenos resultados, que era barato y del que podían disponer de chasis en cantidad en el momento en el que los Pz.Kpfw. III fueran retirados del servicio. Solo había que cambiar el cañón por uno más potente y llevar a cabo las modificaciones necesarias para adaptarlo al modelo E, el último de la serie en aquel momento. ¿Qué conllevaba este cambio? Pues lo que les hizo levantar la ceja: ganarían un cazacarros a costa de perder un cañón de asalto muy a pesar de la infantería, que se iba a ver estirando los modelos armados con el L/24 diseñado para darles apoyo artillero. Sí, el cañón largo también servía para lo mismo, pero los mandamases preferían enviar el nuevo modelo a detener a los carros rusos, porque los untermenschen, como los llamaba despectivamente el ciudadano Adolf, no eran tan untermenschen como imaginaba, y no tardaron mucho en ponerse al día en cuestiones de estrategia y a darles para el pelo a los invasores. Fin del INTROITO.

StuG. III Ausf. F Sd.Kfz. 142

Las pruebas se efectuaron sobre un StuG. III Ausf. E al que se hicieron mínimas modificaciones para emplazar el nuevo cañón y, ya bastante avanzada, en junio concretamente, se eliminaron los faros, quedando solo el Notek que fue cambiado de sitio. Del guardabarros izquierdo se cambió al centro del frontal del casco. La producción, que en este modelo la llevó a cabo la Alkett, dio comienzo a finales de marzo de 1942. Sin embargo, su cometido como vehículo anticarro ya había puesto de manifiesto que el blindaje era escasito, de modo que el ciudadano Adolf tomó buena nota y, en mayo de aquel año, cuando apenas habían pasado dos meses del comienzo de la producción, ordenó aumentar el espesor de la zona frontal hasta los 80 mm., lo que convertía al modelo F en uno de los carros mejor blindados del momento. Para ello, se añadieron plancha de 30 mm., bien soldadas o, más frecuentemente, atornilladas. En la foto de la izquierda podemos ver claramente las zonas donde se añadió blindaje, fijado con gruesos tirafondos. El fotógrafo captó el momento en el que un 
Sd.Kfz. 252 de reamunicionamiento reponía la dotación de proyectiles del carro. Por cierto que entre el cañón y el blindaje extra el peso subió hasta las 23'2 Tm. Como todas las series mantuvieron la misma planta motriz, el Maybach HL 120 TRM, las prestaciones disminuyeron en lo tocante a la velocidad y la autonomía.

En cuanto al arma principal, aunque inicialmente fue la Krupp la encargada del diseño del nuevo cañón, en noviembre de 1941 se canceló el proyecto, que quedó en manos de la Rheinmetall-Borsig. No se devanaron mucho la sesera, porque optaron por la vía rápida en vista de que no paraban de meterles prisa. Tomaron el Pak 38 de 50 mm. destinado a mejorar el armamento del Pz.Kpfw. III y lo aumentaron de tamaño. El resultado fue el Pak 40 L/46 de 75 mm. Sin embargo, ese chisme no cabía en la cámara de combate del StuG. III, y su munición era demasiado grande para manejarla en un espacio tan reducido, de modo que hubo que hacer una serie de modificaciones. Ante todo, hubo que reducir el recorrido del retroceso, para lo cual se acortó la vaina de la munición y, por ende, la carga de proyección, lo que además permitía estibarla y manejarla cómodamente. Por otro, se cambió la posición de los cilindros de los frenos de retroceso, que se colocaron en la parte superior del arma. Y, por último, se acortó tres calibres la longitud de la caña. El resultado 
lo tenemos a la derecha: el Sturmkanone 40 L/43 o, de forma abreviada, StuK. 40. En la foto podemos apreciar además el visor Sfl. ZF. 1a, el asiento del tirador unido al cañón y un cesto de lona para recoger las vainas servidas. El ángulo de tiro vertical iba desde los -6º a +20º, y el lateral era de 10º hacia ambos lados. Con todo, este cañón solo equipó a las 120 primeras unidades ya que pronto se puso en producción una versión idéntica pero con el cañón de 48 calibres de largo, que obviamente proporcionaba una velocidad de salida mayor.

En lo tocante a la munición, era similar a la del L/24, aunque obviamente engarzada en las vainas para el L/43. Por reseñar las dos más habituales tenemos:

7'5 cm. Sprenggranate 34 (Sprgr. 34), el proyectil de alto explosivo que ya vimos anteriormente y que estaba destinado a destruir vehículos ligeros, fortificaciones e hijos del padrecito Iósif.

7'5 cm. Panzergranate 39 (PzGr. 39), munición perforante con ojiva balística capaz de perforar 82 mm. de coraza con una inclinación de 30º a una distancia de 1.000 metros, 72 mm. a 1.500 metros y 63 mm. a 2.000 metros. Este proyectil ya podía tener a raya a los T-34, cuyos modelos iniciales tenían un frontal de 47 mm. y la torreta 65.

Al cambiar el tamaño del proyectil hubo que modificar los pañoles de munición para dar cabida a las 44 unidades que portaban los modelos anteriores. No obstante, en fases posteriores de producción se pudo ampliar hasta las 54 unidades. Además, al parecer era bastante habitual que la tripulación eliminase cualquier elemento superfluo para poder estibar más munición. La metamorfosis del StuG. III en cazacarros requería de mucha más munición que la del vehículo de apoyo original, porque no era raro que, para dejar listo de papeles a un KV-1, hubiera que dispararle 4 o 5 cañonazos, y a veces incluso más.  En la foto de la izquierda vemos un StuG. III Ausf. F reamunicionando en el sector de Leningrado. En este caso, el guripa aúpa una caja con tres proyectiles 
PzGr. 39. Obsérvese la gran cantidad de equipo estibado en la trasera del vehículo, costumbre que se convirtió en algo muy habitual y que hace las delicias de los modelistas, que dan rienda suelta a su imaginación para añadir en sus maquetas chismes de todo tipo, desde bidones de gasofa a botijos trianeros, cajas de manduca, eslabones de cadena, muchas lonas y pijadas por el estilo.

Modelo F con el cañón L/48
Pasemos al casco. Como ya hemos dicho, el F era un E, pero con un cañón más gordo. Prácticamente no se hicieron modificaciones en el mismo salvo las necesarias para adaptar un arma de mayor tamaño. En el techo se añadió un ventilador (flecha colorá) para evacuar la gran cantidad de humo que salía de la recámara cada vez que se efectuaba un disparo y, como vemos en la foto, se añadieron también dos soportes en la parte trasera de los guardabarros para llevar dos parejas de ruedas de repuesto. Aparte de eso, las tripulaciones siguieron añadiendo hormigón en los huecos situados a los lados del cañón. En cuanto al armamento secundario, se mantenía el mismo del modelo E: la MG-34 sin escudo ni nada por el estilo con una dotación de 8 tambores de 75 cartuchos, los dos subfusiles MP-38 o MP-40 y las doce granadas de mango. En septiembre de 1942 se dio por terminada la serie, que satisfizo con creces las expectativas puestas en ella. En total se alcanzó un total de 366 unidades y se acometió la producción de la siguiente, donde se implantaron las mejoras surgidas durante la vida operativa del modelo F.

StuG. III Ausf. F/8 Sd.Kfz. 142/1

Con este modelo ocurrió algo similar a lo que vimos en el C y el D, eran prácticamente el mismo salvo por las escasas modificaciones efectuadas en el modelo posterior. El motivo de no ser el modelo G y ponerle la barra con el 8 se debió a que, en este caso, se cambió el chasis base, usando el del 
Pz.Kpfw. III Ausf. J, cuyo numeral era "8 Serie/Z.W.". La Alkett puso en marcha la fabricación del F/8 en el mismo mes de septiembre de 1942, y en la foto de la izquierda podemos ver algunas de las modificaciones más significativas. Como se puede apreciar, la parte trasera del nuevo chasis permitía una prolongación del espacio destinado al motor, lo que permitía una notable mejora en la ventilación del mismo. Esto vino bastante bien para las unidades que operaban en el Frente Oriental, donde las bajas temperaturas congelaban el aceite y el agua. Para remediarlo se instaló un sistema de transferencia de agua caliente con un conector. Además, se abrió un hueco en la plancha trasera para la instalación de un Schwungmasse, un arranque de inercia a base de manivela que evitaba dejar las baterías fritas para arrancar en frío cuando hacía un frío de cojones. Aparte de esto, las ruedas de repuesto fueron cambiadas de sitio, pasando de los guardabarros al casco, y las antenas de radio se instalaron fijas, en vez de abatibles como eran anteriormente. 

Otro añadido, si bien no duró mucho tiempo cuando se dieron cuenta de que no resultaba especialmente útil, fue una rejilla protectora en el hueco del periscopio del tirador. En la foto de la derecha se puede apreciar con claridad. En teoría, la rejilla impediría que algún malvado se encaramase en el vehículo y colase en su interior una granada de mano, pero supongo que nadie tuvo esa ocurrencia y acabaron retirándolas. Lo que sí fue más frecuente es el freno de boca esférico con una sola cámara de expansión que ya se había introducido en el modelo anterior por ser mucho más barato que el de dos cámaras a pesar de que era mucho más efectivo, pero ya sabemos que cuando se anda corto de pasta hay que aviarse con lo que sea.

En diciembre de 1942, cuando la fabricación del F/8 estaba ya a punto de concluir, se introdujo a modo de prueba un detallito que los cargadores, como artilleros de a bordo, agradecieron enormemente. El añadido fue algo tan simple como un escudo para poder hacer fuego con la ametralladora de defensa cercana con un mínimo de protección. La verdad es que nunca he entendido como unos primates tan meticulosos como los tedescos tardaron tanto en poner algo tan chorra como una chapa gorda para que no dejaran tieso al abnegado cargador/artillero del vehículo. El escudo era más básico que la sesera de un político, como vemos en la foto. Consistía en una chapa abatible de 10 mm. de grosor con una abertura rectangular sin ningún tipo de soporte para la máquina. Simplemente se sacaba el cañón por ella y se apoyaba sobre la chapa. Encima de la abertura vemos un asa para ponerla en posición, y en el borde superior aparece una pieza donde se podía encajar la ametralladora para uso antiaéreo, aunque obviamente su eficacia para este fin era sumamente cuestionable. El escudo aparece bloqueado contra la escotilla con el gancho plano que vemos a la izquierda. Cuando fuese necesario, bastaba desbloquearlo, empujar el escudo hacia adelante y cerrar la escotilla.

Vista delantera del F/8 en la que podemos ver las chapas de
30 mm. extras atornilladas al casco y el faro Notek en el centro
del glacis, con las luces laterales ya eliminadas 
Poco más podemos añadir sobre este modelo que, de hecho, en muchos casos es complicado de diferenciar con su predecesor ya que los modelos F que eran enviados para reparar o poner a punto a retaguardia o a Alemania regresaban al frente con las mejoras que ya se habían implantado en el F/8. En diciembre de 1942 cesó la producción, que alcanzó los 250 ejemplares y marcó el camino para la siguiente versión, la G, que fue con diferencia la más numerosa de todas.

Y con esto terminamos de momento. Mañana o pasado actualizo, que aún queda tema.

Hale, he dicho




sábado, 12 de septiembre de 2026

STURMGESCHÜTZ III. MODELOS A-E

 

Foto bucólica y pastoril de un StuG. III Ausf. A perteneciente a la Sturmbatterie 660. Esta fue una de las cuatro primeras unidades de artillería de asalto. Combatió en Francia durante la primavera de 1940 al mando del primer teniente Ottheinrich Tolckmitt, asignada a la 3º División de Infantería. El 16 de mayo de ese mismo año fue trasladada a la 8ª División Acorazada

De los StuG. III fabricados entre 1940 y 1942 se fabricaron cinco series, de la A a la E. El número de identificación asignado a estos vehículos fue el 142, por lo que su denominación completa sería Sturmgeschütz III Ausfürung A (B, C, etc.) Sonderkampffahrzeug 142, que abreviado para no quedarnos dormidos mientras lo leemos sería StuG. III Ausf. A (B, C, etc.)  La bestezuela no experimentó grandes variaciones de un modelo a otro, ni tampoco se diseñaron modelos específicos para una misión concreta, como vimos en la extensísima lista del Sd.Kfz. 251. En este caso, simplemente se llevaron a cabo reformas para mejorar el rendimiento del vehículo. La primera hornada de StuG. III no sufrió cambios relevantes. Lo más importante, el cañón, se mantuvo durante todo el tiempo que duró la producción. El KwK. 37 se mostró fiable y lo suficientemente dañino como para proporcionar el apoyo artillero necesario. Sin embargo, y como ya comentamos en el articulillo anterior, cuando fueron de visita al territorio del padrecito Iósif sí mostró sus carencias ante el potente blindaje del T-34 y el KV-1, siendo sustituido por el StuK. 40 L/43 en el modelo F. De estos chismes ya hablaremos en su momento.  Bueno, no me enrollo más y vamos al grano, que para luego es tarde.

StuG. III Ausf. A Sd.Kfz. 142

Tras la fabricación de los cinco primero prototipos sobre chasis del Pz.Kpfw. III B, la primera serie de 30 unidades se construyeron sobre el chasis del modelo F. La planta motriz era un Maybach HL 120 TRM de gasofa con 12 cilindros y 265 HP a 2.600 rpm. Este motor no daba precisamente unas prestaciones fastuosas, sino que se limitaba a proporcionar una velocidad máxima teórica de 40 km/h por carretera que, en realidad, siempre era algo menos, y una autonomía de 155 km. en condiciones óptimas, autonomía que se veía dramáticamente reducida cuando se salía de la carretera. Disponía de dos depósitos de combustible con una capacidad total de 310 litros. Su peso en orden de combate era de 20.700 kilos y, lo más importante, su altura total era de apenas 195 cm. Un vehículo de esa altura situado a medio kilómetro o más del enemigo era bastante difícil de acertar, y si estaba bien camuflado era simplemente invisible. En la foto de la derecha podemos ver uno de estos vehículos rodando por una carretera de Holanda en los comienzos de la fiesta. Compárese su altura con la de los fulanos situados al fondo de la imagen.


Vista en tres cuartos de un modelo A. Obsérvense las luces
con las tapas cerradas
Veamos el casco. Ante todo, debemos reparar en un detalle: En los perfiles de arriba vemos, a la izquierda, el modelo A con el chasis del Panzer III F, pero se fabricaron también 20 unidades sobre el chasis del modelo G. Básicamente era iguales salvo que, como vemos en el perfil, este modelo tenía los portillos de escape en los laterales, sobre el tren de rodaje, y al blindaje frontal, que en el casco del modelo G era de solo 30 mm., se añadió una plancha de 20 mm. atornillada para alcanzar el espesor necesario. En el gráfico de la planta podemos ver las cuatro escotillas del vehículo. En rojo tenemos la del tirador, y en amarillo la pequeña abertura para los elementos de puntería. En azul la del mandamás, y en verde la del periscopio de tijera. En gris la del cargador. El conductor podía salir por la del tirador, o bien por la marcada de naranja, situada en el glacis. En la del chasis G, pues también podía escurrirse por la escotilla lateral si era canijillo y tal. En cuanto al tren de rodaje, al poco de empezar la producción hubo que aumentar la anchura de las ruedas, que originariamente era de 75 mm., lo que provocaba un desgaste prematuro de las llantas de goma que las cubrían. Estas ruedas permitían el uso de cadenas de 36 cm. de ancho. Para solventar el problema, se añadieron aros de 10 mm. a cada lado de cada rueda, pasando a usar llantas de 95 mm., y la cadena aumentó hasta los 40 cm. de ancho, disminuyendo así la presión específica sobre el terreno. En cuanto a las luces, a la derecha tenemos el detalle de las mismas. Iban dentro de una carcasa que, si se cerraba, la tapa estaba provista de una rendija para que la luz no fuera visible desde el aire. Obviamente, su manipulación había que hacerla a mano. Para no complicarse la vida se instalaron faros Notek, que llevaban una capucha en la parte superior.

Una de las partes más peculiares del casco la tenemos a la derecha. La flecha colorá señala el portillo tras el que se encuentra el periscopio  
Sfl.ZF. del tirador. Dicho portillo solo se abría cuando empezaba la fiesta, y solo para efectuar tiro directo. Si había que disparar hacia objetivos lejanos o en desenfilaba, se sacaba por la escotilla superior para hacer la puntería con los típicos postes artilleros. Para aumentar el campo de visión vemos en la techumbre del conductor una abertura triangular en cuyas paredes y suelo se aprecian nervaduras cuya misión era deflectar proyectiles de armas ligeras o esquirlas de metralla. Justo debajo, dentro del óvalo colorao, vemos los orificios del periscopio KFF. 2, al que el conductor recurría cuando tenía que cerrar por completo el visor de vidrio Fahrersehklappe 50, el cual tenía delante un deflector (flecha azul). Por cierto, entre el escudo del cañón y el casco no había cobertura metálica, por lo que había que cubrir esa parte con una lona impermeabilizada para impedir que entrase agua cuando llovía. Esta se fijaba al casco mediante tornillos.

En cuanto al blindaje, se consideraba lo suficientemente grueso para resistir los proyectiles de los carros y los cañones anticarro del momento. El frontal del casco tenía un espesor de 50 mm. con un ángulo de 20º (53 mm. reales); la plancha situada ante el conductor tenía el mismo espesor con un ángulo de 9º. Los laterales del casco y la parte trasera, 30 mm. ; el techo de la cámara de combate, 10 mm., las cubierta del motor, 16 mm. y el suelo del casco, 15 mm. El mantelete del cañón tenía 50 mm. Y si observamos la foto, podemos ver un saliente sombreado de rojo con un asa. Bien, no era ningún cofre de estibado, sino una plancha de 8 mm. con una angulación de 30º a modo de blindaje espaciado y como refuerzo a los 30 mm. de blindaje lateral. Este fue un añadido de última hora, y no para proteger el vehículo de cargas huecas, sino de la munición perforante con núcleo de tungsteno del que habían tenido noticia que ya disponía el ejército gabacho (Dios maldiga al enano corso). Y aprovecho la foto para que reparen en el faro Notek (flecha colorá) sobre el guardabarros, así como la mínima mirilla lateral del conductor (flecha blanca).

StuG. III Ausf. B Sd.Kfz. 142

StuG. III Ausf. B perteneciente al StuGAbt. 184 durante unas
maniobras. Tras él vemos otro vehículo similar, y al fondo se
atisban tres Sd.Kfz. 253
Este nuevo modelo entró en servicio en el otoño de 1940. Básicamente, el modelo B era igual al anterior, y no es raro confundirlos salvo por un detallito que comentaré ahora para que puedan chinchar a sus cuñados. Se puede decir que el modelo B era un vehículo que ya traía de origen todas las modificaciones que se hicieron en el A, que tuvo un papel, por decirlo de alguna forma, de vehículo de pruebas. No obstante, se hicieron algunos cambios menores como la eliminación de los grandes cofres de estibado que el A llevaba sobre los guardabarros traseros, alguna chorradita en el tamaño de las escotillas y poco más. Lo más relevante a nivel mecánico fue la sustitución de la caja de cambios Maybach, demasiado compleja, por una SSG7 de 6 velocidades sincronizadas p'alante y 1 pa'trá fabricada por la 
Zahnradfabrik Friedrichshafen.

Y lo que nos permitirá identificar rápidamente si el vehículo es un modelo A o un B lo vemos en el gráfico de la izquierda: las ruedas tractoras y tensoras. La tractora del modelo B, aparte de su diseño, se obtenía por fundición, mientras que la del A se fabricaba mediante estampación. Por cierto que este modelo ya salía de fábrica con las ruedas más anchas y las orugas de 40 cm., modificación que ya se hizo en el modelo A para disminuir la presión sobre el suelo. Del modelo B se fabricaron un total de 250 unidades.

StuG. III Ausf. C y D Sd.Kfz. 142

StuG. III Ausf. D. El soporte del frontal fue añadido en
diciembre de 1941 para permitir el transporte de 11 eslabones
de cadena que, además, aumentaban la protección del carro
El modelo C se introdujo a principios de 1941. En este caso se llevaron a cabo algunas modificaciones en la parte superior del casco, algunas de las cuales podemos apreciar en la foto de la derecha. Como vemos, el pequeño portillo para el periscopio del tirador fue eliminado, y la abertura para darle más campo visual también se suprimió, siguiendo las formas del casco. Obviamente, el ribeteado destinado a deflectar proyectiles que pudieran dañar el periscopio también se suprimieron. Esto mejoró de algún modo la resistencia del casco ante los proyectiles enemigos.

La otra modificación la tenemos en la escotilla del tirador, que era de mayor tamaño, y se suprimió la pequeña escotilla que permitía sacar el periscopio. En este caso, dicho periscopio quedaba fuera permanentemente, unido al cañón y asomando por la abertura que vemos en el gráfico. En azul se aprecia el deflector que se añadió para protegerlo de algún balazo o cachito metralla. El periscopio Sfl. FZ se cambió por el 
Sfl. FZ 1, una versión mejorada del anterior. Del modelo C se fabricaron 50 unidades. 

En cuanto al D, pues estamos ante un caso parecido a los dos primeros: era básicamente igual que el C salvo cuatro chorraditas. Lo único relevante es que los chasis se fabricaron con un acero de más resistencia, se añadió un timbre situado a la derecha de la cabeza del conductor para que el mandamás pudiera avisarlo de lo que fuera y que las unidades enviadas a África se modificaron los ventiladores para que tuvieran más revoluciones por razones obvias. En África hace un poco de más calor que en Rusia en el mes de diciembre. Del modelo D se produjeron 150 unidades.

StuG. III Ausf. E Sd.Kfz. 142

Este fue el último modelo armado con el KwK 37. Introducido en septiembre de 1941, sufrió una serie de modificaciones en el casco, derivadas por la necesidad de destinar carros de asalto a los jefes de las baterías. Los Sd.Kfz. 253 usados como vehículos de mando se mostraron inadecuados para pasearse por primera línea por su escaso blindaje, por lo que se decidió que los mandamases ocuparan un StuG. III. Para ello hubo que realizar cambios para dar cabida a los aparatos de radio que necesitaban, que eran más que los FuG. 16 que equipaban todos los vehículos para comunicarse entre ellos y que eran manejados por el cargador. Estas radios iban instaladas en un saliente del lateral derecho, a la espalda del mismo. Sin embargo, los StuG. III que pudiesen ser usados como vehículos de mando precisaban un par de chismes más: por un lado estaba un receptor de onda ultracorta FuG. 15 con su correspondiente transformador que se alojaría en el costado izquierdo, junto al mandamás, y por otro lado un transmisor-receptor FuG. 16 de 10 vatios instalado a la derecha, junto al equipo convencional del vehículo. Para ello, se instalaron dos antenas, una a cada lado del casco, que iban plegadas sobre sendos soportes y que obviamente había que levantar para usar las radios. Al ser el alojamiento izquierdo lo suficientemente espacioso, el espacio sobrante se destinó como pañol con cabida para seis proyectiles extra. Se añadió también un altavoz junto al cargador para recibir órdenes del jefe. ¿Qué ruido infernal no reinaría dentro de esos chismes para que cuatro hombres separados menos de un metro precisasen de esos aditamentos para hacerse oír?

En la foto de la izquierda tenemos una vista superior del modelo E que nos permitirá ver mejor los cambios efectuados, que también implicaron la eliminación de las placas en ángulo de 8 mm. y que dejaban un espacio hueco entre las mismas y el casco. Es más que probable que este añadido no se mostrase muy eficaz cuando el StuG. III empezó a enfrentarse con artillería anticarro más potente que la de los gabachos, así que los quitaron y santas pascuas. Por lo demás, para colocar las nuevas estructuras hubo que modificar también los guardabarros, que fueron ensanchados para darles cabida. En cuanto a la zona que vemos sombreada de rojo y que ya surgió a partir del modelo C, muchas tripulaciones optaban por rellenarlas con hormigón, reforzando esos puntos débiles y facilitando que los proyectiles enemigos fuesen deflectados en caso de impactar en esa zona. Y como añadido final, se autorizó que cada StuG. III llevase a bordo una MG-34 con una dotación de 600 cartuchos en cargadores de tambor de 75 cartuchos. Pero ojo, la máquina carecía de soporte exterior y se llevaba dentro, y si había que usarla el cargador la sacaba, apoyaba el bípode en el techo y disparaba sin la protección de un escudo ni nada similar. Ese defectillo de nada fue eliminado en modelos posteriores, pero intuyo que le costó el pellejo a más de uno. Del modelo E se produjeron 284 unidades de un pedido inicial de 500. La producción cesó en febrero de 1942 ya que el ciudadano Adolf ordenó que se instalara un cañón más potente, dando lugar a los modelos F y G de los que ya hablaremos.

Bueno, criaturas, con esto concluimos. Ya tienen lectura para un ratito.

Hale, he dicho

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domingo, 6 de septiembre de 2026

STURMGESCHÜTZ III

 

Me encanta este chisme. Macizo, achaparrado, con pinta de matón robusto... La Sturmartillerie fue una de las armas que hicieron posible la Blitzkrieg como artillería de apoyo cercano a una infantería que tenía que ir a la misma velocidad que las divisiones acorazadas del ciudadano Adolf

Uno de los prototipos del StuG. III. Obsérvese su escasa altura,
lo que lo convertía en un objetivo difícil de ver y aún más
difícil de acertar de un disparo
El StuG. III fue un caso similar al Hetzer. Su apariencia rechoncha y el Sturmkanone 
de 75 mm. de apenas 24 calibres de largo no le daban ni remotamente el intimidante aspecto de un Tiger o un Panther, con sus cañones de 88 y 75 mm. respectivamente. Sin embargo, era otra bestezuela sumamente tóxica que, en la primavera de 1944, llevaba destruidos alrededor de 20.000 carros de combate del padrecito Iósif, más los que hubiera liquidado en otros frentes y los que aún les quedaban por finiquitar hasta que se terminase la fiesta. Estamos pues ante otro producto con una relación costo/eficacia superlativa. Era barato de producir y, lo más importante, capaz de vulnerar las corazas enemigas y de dar apoyo artillero cercano a la infantería. En resumen, un vehículo concebido como el Sd.Kfz. 251 para desarrollar con su rotunda eficacia la Blitzkrieg que se llevó por delante a los ejércitos más potentes. 

StuG. III cargado de probos homicidas en los comienzos
de la Operación Barbarroja
De hecho, el concepto de Sturmartillerie (artillería de asalto) era algo tan novedoso que, a principios del conflicto, solo la Wehrmacht disponía de este tipo de cañones autopropulsados. 
Así pues, mientras que la infantería gabacha (Dios maldiga el enano corso) o de los british (ídem a Nelson) era apoyada por una artillería emplazada a kilómetros de primera línea, con las demoras y los errores de cálculo que eso conllevaba, los infantes y panzergrenadiere tedescos avanzaban con artillería de apoyo pegada a sus heroicos culos y moviéndose por el campo de batalla a toda velocidad hacia donde su presencia fuese necesaria. En resumen, algo totalmente nuevo en la guerra moderna. Veamos pues cómo se desarrolló esta máquina y sus primeros pasos en combate. Pero antes, el obligado

INTROITO

Feldkanone 16 n.A. de 75 mm. durante unas maniobras del
Reichswehr en el período de entreguerras
Como ya sabemos, el ascenso al poder del ciudadano Adolf puso en marcha la cuenta atrás para que la Gran Alemania, convertida en la Birriosa Alemania por los Aliados, volviera a ser la Gran Alemania. Todos los cerebros del 
Generalstab des Heeres (Estado Mayor del Ejército) se exprimieron para crear un nuevo ejército dotado de nuevas armas con nuevos usos tácticos y estrategias para recordar a los enemigos que lo del Tratado de Versalles no lo habían perdonado. Una de las innovaciones consistió en la creación de las  Begleitbatterien (baterías de escolta), uséase, cañones instalados sobre vehículos blindados para que acompañasen a la infantería. A finales de la Gran Guerra, esta misión la llevaban a cabo las Begleitbatterien hipomóviles armadas con cañones de 75 mm., pero estaba claro que un ejército moderno no podía llevar a cabo acciones fulgurantes dependiendo de sufridos pencos que, si palmaban, la artillería de apoyo quedaba inutilizada. 

Vehículo experimental basado en el chasis de un Pz.Kpfw. III
Ausf. B. Se construyeron cinco unidades que se enviaron
para pruebas al Regimiento de Artillería Lehr, en Jüterbog
Tras estrujarse la sesera a base de bien durante meses, el entonces coronel Von Manstein dio forma al nuevo vehículo, que inicialmente se basaba en el chasis de un Pz.Kpfw. III armado con un cañón de, como mínimo, 75 mm. Este cañón estaría emplazado en una casamata fija, uséase, sin torreta. Este detalle hizo que el ciudadano Guderian y demás miembros de la Panzerwaffe (arma acorazada) afirmaran que ese chisme era una chorrada, ya que un carro de combate podía desempeñar el mismo cometido y, además, seguir actuando como un carro de combate. Pero al mandamás del Estado Mayor, el Generaloberst Ludwig Beck, acabó convencido de que la idea buena era la del ciudadano Manstein, al que ascendió a Generalmajor y lo puso al frente de la recién nacida 
Sturmartillerie (artillería de asalto). El 15 de junio de 1936, el Inspektorat des Artillerie autorizó al Heeres Waffenamt (Departamento de Material y Armamento del Ejército) a desarrollar el proyecto del nuevo vehículo bajo una serie de especificaciones. Por abreviar, las más significativas consistían en estar armado con un cañón de 75 mm. capaz de penetrar los blindajes de los carros enemigos en aquel momento, uséase, los gabachos, eternos enemigos de Alemania, disponer de blindaje frontal suficiente para resistir sus disparos y laterales para metralla, armas ligeras y anticarros de hasta 20 mm. y, lo que resultó más eficaz, que tuviera una altura similar a la de un hombre. En cuanto a los efectivos, el plan consistía en que cada división de infantería dispusiera de seis unidades. Fin del INTROITO

KwK. 37 L/24 de 75 mm.
Una vez concretados los requisitos que debía reunir el vehículo, el 
Heeres Waffenamt adjudicó el contrato para su fabricación. El chasis y el casco se puso en manos de la Daimler-Benz, y el cañón en las de la omnipresente Krupp, que desarrollaría la pieza de 75 mm. L/24 que también armaría al Pz.Kpfw. IV. El nombre inicial del vehículo fue PaK (Sfl.), acrónimo de Panzerabwehrkanone Selbstfahrlafette (sí, benditos acrónimos) que viene a querer decir "cañón anticarro para autopropulsado". Su precio debía ser de 24.000 RM, unos 125.000 eurillos actuales. 

Primer Sturmgeschütz III Ausf. A, entregado en enero de 1940
Pocos meses más tarde, ya en 1937, la denominación del vehículo fue cambiada, pasando a denominarse Pz. Sfl. III (S. Pak), otro acrónimo de palabros interminables que venían a querer decir "cañón contracarro pesado autopropulsado acorazado, 3er. modelo". Sí, como para detallarlo en un telegrama. Y mientras pensaban este interminable nombre, pues terminaron el prototipo del cañón y cuatro cascos de madera que debían montarse sobre sendos chasis de cuatro 
Pz.Kpfw. III Ausf. B. Una vez que dieron por bueno el cañón, encargaron a la Krupp cinco unidades que fueron a equipar otros tantos vehículos destinados a terminar de pulir el diseño si bien, por estar fabricados con acero dulce para abaratar costos, su misión fue solo la de vehículos de prácticas ya que, por razones obvias, no podrían entrar en combate. 

StuG. III del Rgto. de Infantería "Grossdeutschland" en la
campaña de Francia, en 1940. Obsérvese en el lado derecho
del techo el periscopio binocular del jefe de carro, un SF.14Z
como el que usaba el Hetzer
En lo tocante al diseño del casco, no hubo muchas sorpresas salvo una: inicialmente se había previsto que no tuviera techo porque, en teoría, esto proporcionaba más visibilidad y capacidad de audición a los tripulantes. Sin embargo, los encargados de testar los vehículos no estuvieron nada conformes con este diseño. Por un lado, la tripulación quedaba expuesta a cascotes y porquerías que lloverían cada vez que un proyectil estallase cerca. Por otro, si el vehículo acometía un desnivel acusado, el interior del mismo quedaría expuesto a las armas ligeras enemigas y, finalmente, un simple infante solo tenía que arrojar dentro una granada de mano para mandarlos a hacer gárgaras. En resumen, se le puso techo. Y m
ientras tanto, a los fulanos del Heeres Waffenamt aún les dio tiempo de cambiar el nombre al chisme este dos veces más. En febrero de 1940, cuando ya se habían empezado a entregar las primeras unidades, se renombraron como 7'5 cm. Kanone (Pz. Sfl.), para apenas mes y medio después, el 28 de marzo, bautizarlo con el nombre por el que sería conocido para siempre: Sturmgeschütz III, StuG. III para los amigos.

Bien, ya hemos visto como se plantó la semilla del pequeño monstruo y, tras ser convenientemente regada, creció y se desarrolló, dando bastante caña a los enemigos. Obviamente, a lo largo de su andadura durante la guerra fueron surgiendo distintas variantes, pero en esta ocasión nos vamos a centrar en las dos iniciales, la A y la B, que eran básicamente iguales salvo en pequeñas modificaciones a nivel del tren de rodaje y mecánicas. Ah, de las versiones de cañón largo producidas a partir de 1942 ya hablaremos en un articulillo aparte, ya que ahí nos encontramos con una serie de modificaciones notables. Dicho esto, vamos al grano...

Empecemos por el armamento. Como ya hemos visto, el StuG. III montaba un KwK 37 L/24. Para hacer fuego disponía de un disparador eléctrico y uno manual de respaldo. Su capacidad de giro era limitada, como la de todos los autopropulsados: el arco vertical abarcaba desde -10º a +20º, y el horizontal de 12º hacia ambos lados. La dotación de munición era de 44 proyectiles, de los que 32 iban estibados en un cofre metálico situado en la parte delantera derecha de la cámara de combate, y otros 12 de uso inmediato en un armario en la parte trasera, justo detrás del cañón. En la foto de la izquierda podemos verlo perfectamente. 

Como está mandado, el cañón usaba distintos tipos de proyectiles según el objetivo a batir. Tenemos los siguientes:

7'5 cm. Kanonengranate rot Panzer (K.Gr.rot Pz.) Era una munición trazadora perforante con ojiva balística, con una carga explosiva en el interior. Como vimos en el articulillo sobre el Hetzer, este tipo de munición era el que se usaba preferentemente como proyectil anticarro ya que, tras penetrar en el interior, explotaba la carga y vaporizaba al personal que daba gusto. 

7'5 cm. Sprenggranate 34 (Sprgr. 34) Munición rompedora cargada con 680 gramos de amatolina o trinitrotolueno, usada contra vehículos ligeros, posiciones fortificadas y, por supuesto, contra primates del bando contrario. 

7'5 cm. Nebelgranate (Nbgr.) Proyectil fumígeno cargado con piedra pómez impregnada con óleum, una porquería a base de ácido sulfúrico concentrado con trióxido de azufre que, al contacto con el aire, reaccionaba produciendo una humareda blanca y muy densa.

7'5 cm Granatpatrone 38 Hohlladung A (Gr. 38 HL/A) Proyectil de carga hueca. Se empezó a usar en enero de 1942, cuando los tedescos comprobaron muy compungidos que la munición al uso no lograba vulnerar el blindaje de los T-34 y, menos aún, el de los KV-1. Este proyectil tenía una capacidad de penetración de 70 mm. a una distancia de hasta 1.500 metros, lo que permitía aniquilar a los carros soviéticos antes de que estos hubieran tenido siquiera la oportunidad de divisar al StuG. III. Vamos, lo mismo que el Hetzer. Hubo una versión más potente, la B, que podía penetrar hasta 75 mm. 

La proporción habitual era de 12% de K.Gr.rot Pz., un 66% de Sprenggranate 34 y un 23% de Nebelgranate, y no solo para ocultar el carro, sino también para proteger a la infantería que se viese obligada a retroceder. Esta proporción varió cuando los tedescos se vieron las caras con carros provistos de un blindaje más gordo si bien, en todo caso, la munición anticarro preferente siempre fue la K.Gr.rot Pz. por su elevado poder destructivo. Si penetraba un blindaje, el carro volaba literalmente por los aires.

Bien, esto es todo lo tocante al armamento del carro ya que las versiones iniciales no disponían de ametralladoras. En este caso, solo llevaban de dotación dos subfusiles MP-38, aunque para hacer uso de ellos había que asomarse por una escotilla al carecer el casco de troneras para hacer fuego a cubierto. También llevaban una docena de granadas de mango y, en la parte trasera del exterior, un soporte con cinco granadas fumígenas que se podían disparar desde dentro.

Pasemos a la tripulación. Se componía de cuatro probos homicidas cuya posición dentro de la cámara de combate podemos verla a la izquierda. Tenemos al jefe de carro A, situado detrás del todo, el tirador B, en el centro, y el conductor C, obviamente delante. En el lado opuesto, el cargador D. Delante de él se aprecia el cofre con la munición. Salta a la vista que no disponían de mucho espacio ya que la voluminosa culata del cañón más el protector de retroceso se comían prácticamente la mitad del espacio disponible en la cámara de combate. Para acceder al vehículo, en el techo había dos escotillas, una a cada lado. La del lateral izquierdo era para el mandamás y el tirador. Estas escotillas disponían de pequeños portillos para sacar los elementos de puntería y el periscopio de tijera del jefe. En el lado derecho estaba la del cargador, y el conductor podía hacer uso de la escotilla del tirador/jefe de carro o de una situada en la parte delantera. En los vehículos de la versión A montados sobre el chasis del 
Pz.Kpfw. III G tenía además la pequeña escotilla lateral situada encima del tren de rodaje, aunque había que ser una anguila para poder escurrirse por semejante sitio.

Cuando empezaba la fiesta y la cosa se ponía calentita, el personal tenía que cerrar las escotillas y el StuG. III se convertía en un topo metálico. No había visores ni troneras. El único que podía ver algo era el conductor por razones obvias, porque si el conductor no ve un carajo la cosa se pone chunga. Veamos la  foto A. A la izquierda se atisba un visor provisto de un grueso vidrio laminado, y en el frontal tenemos el visor
Fahrersehklappe 50 por el que podía ver el mundo donde se movía. Como en tantos carros tedescos, este visor disponía de una cubierta metálica bien gorda que se podía abrir más o menos según lo que les explotaba alrededor y, llegado el caso, cerrarla. Recordemos que estos bloques de vidrio podían resistir el impacto de esquirlas de metralla o de munición ligera, pero poco más. En caso de cerrar totalmente el visor, el conductor recurría al KFF. 2,  un periscopio binocular que en la foto A vemos plegado hacia arriba, y en la B cerrado, de forma que quedaba a la altura del visor normal. Por lo demás, el conductor disponía de los mandos habituales: las dos palancas, pedales de embrague, freno y acelerador, freno de mano y una caja de cambio Maybach Variorex SRG 328 145 de 10 velocidades p'alante y 1 pa'trá. En cuanto a la circulación nocturna, se equiparon con un faro Notek instalado en el guardabarros izquierdo, y en la parte trasera llevaban dos luces dobles que venían muy bien cuando circulaban en fila, ya que si el conductor veía cuatro luces rojas es que estaba muy cerca del vehículo que le precedía; si veía dos luces es que estaba a la distancia adecuada, y si solo veía una es que estaba muy lejos.

El tirador atisbando a su víctima por el periscopio de puntería.
Detrás vemos el periscopio de tijera SF.14Z del jefe de carro
El tirador disponía de un asiento que iba unido al cañón, y usaba el periscopio Sfl.Z.F. en los modelos A y B, y un 
Sfl.Z.F. 1 en los restantes. Era el mismo del Hetzer, de modo que echen un vistazo y me ahorro volver a contar como funcionaba ese chisme. Para mover el cañón disponía de dos volantes. Ya que su capacidad de movimiento era escasita no requería de mecanismos eléctricos, y la regulación manual era más precisa. En cuanto al mandamás, disponía de un asiento regulable en altura que podía mover mediante un pedal. Era el único que disponía de auriculares para la radio, y para comunicarse con la tripulación recurría a una garganta poderosa porque el ruido cuando estaba en marcha era bastante molesto. Para dar órdenes al conductor disponía de dos tubos acústicos. El cargador tenía su asiento unido al casco. Era plegable para que, cuando empezase la fiesta, no le estorbara. Además de cargar el cañón estaba a cargo de la radio, que iba en el costado, junto al asiento.

Y para ir terminando, no podemos dejar atrás los vehículos de reamunicionamiento. Como hemos visto, la dotación de proyectiles del StuG. III no era para tirar cohetes. Un carro de asalto que tenía como misión principal dar apoyo artillero cercano a la infantería gastaba mucha munición, por lo que tenían que disponer de vehículos para recargar los pañoles. En este caso se valían del L
eichte Gepanzerter Munitionskraftwagen (Le. Gep. MunKw.), que no era más que un Sd.Kfz. 252 como los de la foto de la derecha. Estos chismes tan pequeñitos y tan chulísimos de la muerte iban tripulados por dos hombres, el conductor y su cuñado, que actuaba como operador de radio y ayudaba en la descarga de la munición. El portón que vemos en la parte trasera daba a un pañol que transportaba 64 proyectiles.

En caso de necesidad, cada vehículo podía doblar su capacidad recurriendo a un 
Sonderanhänger 32 (SdAnh, Remolque Especial 32) que podemos ver a la izquierda. Ese chisme tenía capacidad para otros 64 proyectiles, de modo que cada vehículo podía reponer tres veces la munición de un StuG. III. El modus operandi ya lo habrán imaginado: el mandamás llamaba por radio al fulano del Sd.Kfz. 252, le daba su posición y se reunían en el lugar adecuado para rearmar el carro sin que nadie les diera un susto. Cada Sturmbatterie disponía de seis de estos vehículos, cada uno con su remolque.

Bueno, criaturas, con esto concluimos. En el próximo articulillo daremos cuenta de las variantes de estos chismes, así como de un surtido de curiosidades curiosas de esas que provocan taquicardia en los cuñados "expertos" en carros de combate.

Hale, he dicho

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CETERVM CENSEO PETRVM SANCHODICI ESSE DELENDAM

Reamunicionando un StuG. III. Formando una cadena entre tres o cuatro fulanos, rellenaban el pañol de munición en un periquete. Esta foto se tomó en el campo de maniobras de Jüterbog, donde el Regimiento de Artillería Lehr convertía a su personal en autómatas nasío pa matá a base de un concienzudo y exhaustivo programa de entrenamiento