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| Me encanta este chisme. Macizo, achaparrado, con pinta de matón robusto... La Sturmartillerie fue una de las armas que hicieron posible la Blitzkrieg como artillería de apoyo cercano a una infantería que tenía que ir a la misma velocidad que las divisiones acorazadas del ciudadano Adolf |
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Uno de los prototipos del StuG. III. Obsérvese su escasa altura, lo que lo convertía en un objetivo difícil de ver y aún más difícil de acertar de un disparo |
El StuG. III fue un caso similar al Hetzer. Su apariencia rechoncha y el Sturmkanone de 75 mm. de apenas 24 calibres de largo no le daban ni remotamente el intimidante aspecto de un Tiger o un Panther, con sus cañones de 88 y 75 mm. respectivamente. Sin embargo, era otra bestezuela sumamente tóxica que, en la primavera de 1944, llevaba destruidos alrededor de 20.000 carros de combate del padrecito Iósif, más los que hubiera liquidado en otros frentes y los que aún les quedaban por finiquitar hasta que se terminase la fiesta. Estamos pues ante otro producto con una relación costo/eficacia superlativa. Era barato de producir y, lo más importante, capaz de vulnerar las corazas enemigas y de dar apoyo artillero cercano a la infantería. En resumen, un vehículo concebido como el Sd.Kfz. 251 para desarrollar con su rotunda eficacia la Blitzkrieg que se llevó por delante a los ejércitos más potentes.
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StuG. III cargado de probos homicidas en los comienzos de la Operación Barbarroja |
De hecho, el concepto de Sturmartillerie (artillería de asalto) era algo tan novedoso que, a principios del conflicto, solo la Wehrmacht disponía de este tipo de cañones autopropulsados. Así pues, mientras que la infantería gabacha (Dios maldiga el enano corso) o de los british (ídem a Nelson) era apoyada por una artillería emplazada a kilómetros de primera línea, con las demoras y los errores de cálculo que eso conllevaba, los infantes y panzergrenadiere tedescos avanzaban con artillería de apoyo pegada a sus heroicos culos y moviéndose por el campo de batalla a toda velocidad hacia donde su presencia fuese necesaria. En resumen, algo totalmente nuevo en la guerra moderna. Veamos pues cómo se desarrolló esta máquina y sus primeros pasos en combate. Pero antes, el obligado
INTROITO
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Feldkanone 16 n.A. de 75 mm. durante unas maniobras del Reichswehr en el período de entreguerras |
Como ya sabemos, el ascenso al poder del ciudadano Adolf puso en marcha la cuenta atrás para que la Gran Alemania, convertida en la Birriosa Alemania por los Aliados, volviera a ser la Gran Alemania. Todos los cerebros del Generalstab des Heeres (Estado Mayor del Ejército) se exprimieron para crear un nuevo ejército dotado de nuevas armas con nuevos usos tácticos y estrategias para recordar a los enemigos que lo del Tratado de Versalles no lo habían perdonado. Una de las innovaciones consistió en la creación de las Begleitbatterien (baterías de escolta), uséase, cañones instalados sobre vehículos blindados para que acompañasen a la infantería. A finales de la Gran Guerra, esta misión la llevaban a cabo las Begleitbatterien hipomóviles armadas con cañones de 75 mm., pero estaba claro que un ejército moderno no podía llevar a cabo acciones fulgurantes dependiendo de sufridos pencos que, si palmaban, la artillería de apoyo quedaba inutilizada.
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Vehículo experimental basado en el chasis de un Pz.Kpfw. III Ausf. B. Se construyeron cinco unidades que se enviaron para pruebas al Regimiento de Artillería Lehr, en Jüterbog |
Tras estrujarse la sesera a base de bien durante meses, el entonces coronel Von Manstein dio forma al nuevo vehículo, que inicialmente se basaba en el chasis de un Pz.Kpfw. III armado con un cañón de, como mínimo, 75 mm. Este cañón estaría emplazado en una casamata fija, uséase, sin torreta. Este detalle hizo que el ciudadano Guderian y demás miembros de la Panzerwaffe (arma acorazada) afirmaran que ese chisme era una chorrada, ya que un carro de combate podía desempeñar el mismo cometido y, además, seguir actuando como un carro de combate. Pero al mandamás del Estado Mayor, el Generaloberst Ludwig Beck, acabó convencido de que la idea buena era la del ciudadano Manstein, al que ascendió a Generalmajor y lo puso al frente de la recién nacida Sturmartillerie (artillería de asalto). El 15 de junio de 1936, el Inspektorat des Artillerie autorizó al Heeres Waffenamt (Departamento de Material y Armamento del Ejército) a desarrollar el proyecto del nuevo vehículo bajo una serie de especificaciones. Por abreviar, las más significativas consistían en estar armado con un cañón de 75 mm. capaz de penetrar los blindajes de los carros enemigos en aquel momento, uséase, los gabachos, eternos enemigos de Alemania, disponer de blindaje frontal suficiente para resistir sus disparos y laterales para metralla, armas ligeras y anticarros de hasta 20 mm. y, lo que resultó más eficaz, que tuviera una altura similar a la de un hombre. En cuanto a los efectivos, el plan consistía en que cada división de infantería dispusiera de seis unidades. Fin del INTROITO
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| KwK. 37 L/24 de 75 mm. |
Una vez concretados los requisitos que debía reunir el vehículo, el Heeres Waffenamt adjudicó el contrato para su fabricación. El chasis y el casco se puso en manos de la Daimler-Benz, y el cañón en las de la omnipresente Krupp, que desarrollaría la pieza de 75 mm. L/24 que también armaría al Pz.Kpfw. IV. El nombre inicial del vehículo fue PaK (Sfl.), acrónimo de Panzerabwehrkanone Selbstfahrlafette (sí, benditos acrónimos) que viene a querer decir "cañón anticarro para autopropulsado". Su precio debía ser de 24.000 RM, unos 125.000 eurillos actuales.
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| Primer Sturmgeschütz III Ausf. A, entregado en enero de 1940 |
Pocos meses más tarde, ya en 1937, la denominación del vehículo fue cambiada, pasando a denominarse Pz. Sfl. III (S. Pak), otro acrónimo de palabros interminables que venían a querer decir "cañón contracarro pesado autopropulsado acorazado, 3er. modelo". Sí, como para detallarlo en un telegrama. Y mientras pensaban este interminable nombre, pues terminaron el prototipo del cañón y cuatro cascos de madera que debían montarse sobre sendos chasis de cuatro Pz.Kpfw. III Ausf. B. Una vez que dieron por bueno el cañón, encargaron a la Krupp cinco unidades que fueron a equipar otros tantos vehículos destinados a terminar de pulir el diseño si bien, por estar fabricados con acero dulce para abaratar costos, su misión fue solo la de vehículos de prácticas ya que, por razones obvias, no podrían entrar en combate.
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StuG. III del Rgto. de Infantería "Grossdeutschland" en la campaña de Francia, en 1940. Obsérvese en el lado derecho del techo el periscopio binocular del jefe de carro, un SF.14Z como el que usaba el Hetzer |
En lo tocante al diseño del casco, no hubo muchas sorpresas salvo una: inicialmente se había previsto que no tuviera techo porque, en teoría, esto proporcionaba más visibilidad y capacidad de audición a los tripulantes. Sin embargo, los encargados de testar los vehículos no estuvieron nada conformes con este diseño. Por un lado, la tripulación quedaba expuesta a cascotes y porquerías que lloverían cada vez que un proyectil estallase cerca. Por otro, si el vehículo acometía un desnivel acusado, el interior del mismo quedaría expuesto a las armas ligeras enemigas y, finalmente, un simple infante solo tenía que arrojar dentro una granada de mano para mandarlos a hacer gárgaras. En resumen, se le puso techo. Y mientras tanto, a los fulanos del Heeres Waffenamt aún les dio tiempo de cambiar el nombre al chisme este dos veces más. En febrero de 1940, cuando ya se habían empezado a entregar las primeras unidades, se renombraron como 7'5 cm. Kanone (Pz. Sfl.), para apenas mes y medio después, el 28 de marzo, bautizarlo con el nombre por el que sería conocido para siempre: Sturmgeschütz III, StuG. III para los amigos.
Bien, ya hemos visto como se plantó la semilla del pequeño monstruo y, tras ser convenientemente regada, creció y se desarrolló, dando bastante caña a los enemigos. Obviamente, a lo largo de su andadura durante la guerra fueron surgiendo distintas variantes, pero en esta ocasión nos vamos a centrar en las dos iniciales, la A y la B, que eran básicamente iguales salvo en pequeñas modificaciones a nivel del tren de rodaje y mecánicas. Ah, de las versiones de cañón largo producidas a partir de 1942 ya hablaremos en un articulillo aparte, ya que ahí nos encontramos con una serie de modificaciones notables. Dicho esto, vamos al grano...
Empecemos por el armamento. Como ya hemos visto, el StuG. III montaba un KwK 37 L/24. Para hacer fuego disponía de un disparador eléctrico y uno manual de respaldo. Su capacidad de giro era limitada, como la de todos los autopropulsados: el arco vertical abarcaba desde -10º a +20º, y el horizontal de 12º hacia ambos lados. La dotación de munición era de 44 proyectiles, de los que 32 iban estibados en un cofre metálico situado en la parte delantera derecha de la cámara de combate, y otros 12 de uso inmediato en un armario en la parte trasera, justo detrás del cañón. En la foto de la izquierda podemos verlo perfectamente.
Como está mandado, el cañón usaba distintos tipos de proyectiles según el objetivo a batir. Tenemos los siguientes:
7'5 cm. Kanonengranate rot Panzer (K.Gr.rot Pz.) Era una munición trazadora perforante con ojiva balística, con una carga explosiva en el interior. Como vimos en el articulillo sobre el Hetzer, este tipo de munición era el que se usaba preferentemente como proyectil anticarro ya que, tras penetrar en el interior, explotaba la carga y vaporizaba al personal que daba gusto.
7'5 cm. Sprenggranate 34 (Sprgr.
34) Munición rompedora cargada con 680 gramos de amatolina o trinitrotolueno, usada contra vehículos ligeros, posiciones fortificadas y, por supuesto, contra primates del bando contrario.
7'5 cm. Nebelgranate (Nbgr.) Proyectil fumígeno cargado con piedra pómez impregnada con óleum, una porquería a base de ácido sulfúrico concentrado con trióxido de azufre que, al contacto con el aire, reaccionaba produciendo una humareda blanca y muy densa.
7'5 cm Granatpatrone
38 Hohlladung A (Gr. 38 HL/A) Proyectil de carga hueca. Se empezó a usar en enero de 1942, cuando los tedescos comprobaron muy compungidos que la munición al uso no lograba vulnerar el blindaje de los T-34 y, menos aún, el de los KV-1. Este proyectil tenía una capacidad de penetración de 70 mm. a una distancia de hasta 1.500 metros, lo que permitía aniquilar a los carros soviéticos antes de que estos hubieran tenido siquiera la oportunidad de divisar al StuG. III. Vamos, lo mismo que el Hetzer. Hubo una versión más potente, la B, que podía penetrar hasta 75 mm.
La proporción habitual era de 12% de K.Gr.rot Pz., un 66% de Sprenggranate 34 y un 23% de Nebelgranate, y no solo para ocultar el carro, sino también para proteger a la infantería que se viese obligada a retroceder. Esta proporción varió cuando los tedescos se vieron las caras con carros provistos de un blindaje más gordo si bien, en todo caso, la munición anticarro preferente siempre fue la K.Gr.rot Pz. por su elevado poder destructivo. Si penetraba un blindaje, el carro volaba literalmente por los aires.
Bien, esto es todo lo tocante al armamento del carro ya que las versiones iniciales no disponían de ametralladoras. En este caso, solo llevaban de dotación dos subfusiles MP-38, aunque para hacer uso de ellos había que asomarse por una escotilla al carecer el casco de troneras para hacer fuego a cubierto. También llevaban una docena de granadas de mango y, en la parte trasera del exterior, un soporte con cinco granadas fumígenas que se podían disparar desde dentro.
Pasemos a la tripulación. Se componía de cuatro probos homicidas cuya posición dentro de la cámara de combate podemos verla a la izquierda. Tenemos al jefe de carro A, situado detrás del todo, el tirador B, en el centro, y el conductor C, obviamente delante. En el lado opuesto, el cargador D. Delante de él se aprecia el cofre con la munición. Salta a la vista que no disponían de mucho espacio ya que la voluminosa culata del cañón más el protector de retroceso se comían prácticamente la mitad del espacio disponible en la cámara de combate. Para acceder al vehículo, en el techo había dos escotillas, una a cada lado. La del lateral izquierdo era para el mandamás y el tirador. Estas escotillas disponían de pequeños portillos para sacar los elementos de puntería y el periscopio de tijera del jefe. En el lado derecho estaba la del cargador, y el conductor podía hacer uso de la escotilla del tirador/jefe de carro o de una situada en la parte delantera. En los vehículos de la versión A montados sobre el chasis del Pz.Kpfw. III G tenía además la pequeña escotilla lateral situada encima del tren de rodaje, aunque había que ser una anguila para poder escurrirse por semejante sitio.
Cuando empezaba la fiesta y la cosa se ponía calentita, el personal tenía que cerrar las escotillas y el StuG. III se convertía en un topo metálico. No había visores ni troneras. El único que podía ver algo era el conductor por razones obvias, porque si el conductor no ve un carajo la cosa se pone chunga. Veamos la foto A. A la izquierda se atisba un visor provisto de un grueso vidrio laminado, y en el frontal tenemos el visor Fahrersehklappe 50 por el que podía ver el mundo donde se movía. Como en tantos carros tedescos, este visor disponía de una cubierta metálica bien gorda que se podía abrir más o menos según lo que les explotaba alrededor y, llegado el caso, cerrarla. Recordemos que estos bloques de vidrio podían resistir el impacto de esquirlas de metralla o de munición ligera, pero poco más. En caso de cerrar totalmente el visor, el conductor recurría al KFF. 2, un periscopio binocular que en la foto A vemos plegado hacia arriba, y en la B cerrado, de forma que quedaba a la altura del visor normal. Por lo demás, el conductor disponía de los mandos habituales: las dos palancas, pedales de embrague, freno y acelerador, freno de mano y una caja de cambio Maybach Variorex SRG 328 145 de 10 velocidades p'alante y 1 pa'trá. En cuanto a la circulación nocturna, se equiparon con un faro Notek instalado en el guardabarros izquierdo, y en la parte trasera llevaban dos luces dobles que venían muy bien cuando circulaban en fila, ya que si el conductor veía cuatro luces rojas es que estaba muy cerca del vehículo que le precedía; si veía dos luces es que estaba a la distancia adecuada, y si solo veía una es que estaba muy lejos.
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El tirador atisbando a su víctima por el periscopio de puntería. Detrás vemos el periscopio de tijera SF.14Z del jefe de carro |
El tirador disponía de un asiento que iba unido al cañón, y usaba el periscopio Sfl.Z.F. en los modelos A y B, y un Sfl.Z.F. 1 en los restantes. Era el mismo del Hetzer, de modo que echen un vistazo y me ahorro volver a contar como funcionaba ese chisme. Para mover el cañón disponía de dos volantes. Ya que su capacidad de movimiento era escasita no requería de mecanismos eléctricos, y la regulación manual era más precisa. En cuanto al mandamás, disponía de un asiento regulable en altura que podía mover mediante un pedal. Era el único que disponía de auriculares para la radio, y para comunicarse con la tripulación recurría a una garganta poderosa porque el ruido cuando estaba en marcha era bastante molesto. Para dar órdenes al conductor disponía de dos tubos acústicos. El cargador tenía su asiento unido al casco. Era plegable para que, cuando empezase la fiesta, no le estorbara. Además de cargar el cañón estaba a cargo de la radio, que iba en el costado, junto al asiento.
Y para ir terminando, no podemos dejar atrás los vehículos de reamunicionamiento. Como hemos visto, la dotación de proyectiles del StuG. III no era para tirar cohetes. Un carro de asalto que tenía como misión principal dar apoyo artillero cercano a la infantería gastaba mucha munición, por lo que tenían que disponer de vehículos para recargar los pañoles. En este caso se valían del Leichte Gepanzerter
Munitionskraftwagen (Le. Gep. MunKw.), que no era más que un Sd.Kfz. 252 como los de la foto de la derecha. Estos chismes tan pequeñitos y tan chulísimos de la muerte iban tripulados por dos hombres, el conductor y su cuñado, que actuaba como operador de radio y ayudaba en la descarga de la munición. El portón que vemos en la parte trasera daba a un pañol que transportaba 64 proyectiles.
En caso de necesidad, cada vehículo podía doblar su capacidad recurriendo a un Sonderanhänger 32 (SdAnh, Remolque Especial 32) que podemos ver a la izquierda. Ese chisme tenía capacidad para otros 64 proyectiles, de modo que cada vehículo podía reponer tres veces la munición de un StuG. III. El modus operandi ya lo habrán imaginado: el mandamás llamaba por radio al fulano del Sd.Kfz. 252, le daba su posición y se reunían en el lugar adecuado para rearmar el carro sin que nadie les diera un susto. Cada Sturmbatterie disponía de seis de estos vehículos, cada uno con su remolque.
Bueno, criaturas, con esto concluimos. En el próximo articulillo daremos cuenta de las variantes de estos chismes, así como de un surtido de curiosidades curiosas de esas que provocan taquicardia en los cuñados "expertos" en carros de combate.
Hale, he dicho
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