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| Cráter de la mina de Lochnagar. Podemos hacernos una idea de sus dimensiones tomando como referencia la mínima silueta del ciudadano situado al otro lado del boquete, en el centro de la imagen. |
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| La Boisselle en estado pre-apocalíptico. Tras la batalla quedó en estado post-apocalíptico, uséase, literalmente arrasada hasta los cimientos |
La Boisselle es un pueblo birrioso en el Departamento del Somme, en la Alta Francia. Actualmente está unido con otra mínima población llamada Ovillers y, entre ambas, forman el pueblo birrioso. Su población es de 431 habitantes, de modo que imaginen lo concurrido que estaba aquello en 1915. Sin embargo, y como hemos visto mogollón de veces, poblaciones de chichinabo adquieren una importancia vital por estar en el punto estratégico situado justo en el lugar que ambos bandos desean poseer, por estar cerca de un nudo ferroviario importante o lo que sea. Y, mira por donde, este fue el caso de La Boisselle, que pasó de convertirse en una aldeucha irrelevante a un sitio donde nadie quería ir porque las posibilidades de palmarla allí eran enojosamente elevadas. En los comienzos de la Gran Guerra, el implacable avance tedesco lo ocupó y fortificó a base de bien, y junto con Beaumont-Hamel- aún más birrioso, con apenas 200 habitantes hoy día-, formaron una barrera en la que los Aliados no veían la forma de abrir una brecha y, a partir de ella, romper las líneas tedescas que, como ya hemos comentado otras veces, estaban poderosamente fortificadas. Bien, ya saben dónde está el sitio, de modo que pasemos al
INTROITO
Si se habla de las devastadores minas de la Batalla del Somme, los cuñados y primos lejanos mencionan las de Lochnagar, Beaumont-Hamel y, con suerte, la Y Sap. Pero la cosa es que el 1 de julio de 1916 se detonaron nada menos que 19 minas. Sí, diecinueve. De ellas, ocho se cavaron en el sector de Mametz y tres en el de Carnoy. Estas últimas fueron minas de poca monta- es un decir- usadas más que nada como acciones diversivas para despistar a los tedescos. Pero luego tenemos siete más que no pretendían despistar a nadie, sino reventar medio frente. Una en Beaumont-Hamel la situada más al norte, tres en Fricourt y tres en el sector de La Boiselle incluida la Y Sap. Finalmente, tenemos la de Lochnagar, en el extremo sur y cargada con apenas 60.000 libras de amonal, a unos 650 metros de La Boisselle. A la izquierda pueden ver un mapa de la época dónde aparecen las minas de Lochnagar y la Y Sap, con lo que pueden ponerse en situación, e imaginar el estado que quedaría el pueblo birrioso, situado en el centro de la fiesta. Como podrán suponer, su población había tomado las de Villadiego dos años antes por razones obvias.
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| Explosión de amonal en Beirut. La carga no era ni de lejos similar a la de Lochnagar, de modo que ya pueden hacerse una idea de la eficacia del malvado invento |
Y para concluir el INTROITO. ¿De dónde surgió el nombre de mina de Lochnagar, cuando muchos la llaman como mina de La Boisselle? Pues de la trinchera que conducía a la boca de la mina. Pueden que en alguna peli hayan visto que era habitual poner nombres de calles a las trincheras, entre otras cosas para no perderse en aquellos laberintos para topos. Así, Lochnagar Street fue el punto de partida del túnel. Lochnagar es una montaña de solo 1.155 metros sobre el nivel del mar (foto de la derecha) situada en los Montes Grampianos, en Escocia, y era y es un lugar muy frecuentado por excursionistas, senderistas y demás ciudadanos amantes de echar los bofes los fines de semana dándose unas caminatas mortíferas. Bien, puestos en contexto, vamos al grano poniendo
fin al INTROITO
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| Composición geológica en el sector de La Boisselle |
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| Capitán Henry Malkin Hance (1879-1945) |
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| Capitán Thomas Charles Richardson (1885-1916) |
Por otro lado, el tema de los pozos para iniciar la zapa no era moco de pavo. En la foto de la derecha tienen un ejemplo bastante elocuente: miembros de una Stollenbaukompagnien (Compañía de Minadores) tedescos cavando un pozo en el que, a pesar de su escasa profundidad, ya vemos que el fondo está anegado. Observen la bomba situada a la izquierda del entibado para impedir que se acumule aún más agua. Y la cosa era que había que profundizar hasta que se encontrase una capa de arcilla seca, donde ya se podía empezar el túnel. Los british lo solventaron de forma bastante eficaz, que para eso sus mandos eran ingenieros de minas o similares. Para ello recurrían al tablestacado o, en la abominable lengua de los anglosajones, el spilling, palabro rarísimo que posiblemente nunca hayan leído pero que están hartos de ver: el tablestacado es, por ejemplo, los tubos de hormigón pretensado que se usan actualmente para forrar las paredes de los pozos, que antaño había que labrar con hileras de ladrillos. Los british usaban tubos de acero de 180 cm. de diámetro que eran colocando con extrema precisión con la ayuda de cuatro gatos hidráulicos de 5 Tm. hasta alcanzar una profundidad adecuada, que podía alcanzar tranquilamente 20 metros o más.
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| Plano que marca el punto de partida y el trayecto de la mina de Lochnagar. Obsérvese la distancia hasta el pueblo |
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| Sección aproximada de la mina. Ojo, no está a escala |
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| Consecuencias de cualquier incidente dentro de un túnel. Chungo, ¿no? |
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| Puesto de escucha gabacho equipado con sismomicrófonos en busca de actividad alemana |
Y a todo este cúmulo de comodidades debemos añadir la ventilación. Como los compresores eran muy escandalosos y delatarían la posición de la mina, optaron por la vieja escuela: enormes fuelles de herrero provistos de una manguera que llegaba hasta el final del túnel. Sin embargo, ya pueden imaginar la calidad del aire que llegaba a los zapadores, que se verían jadeando como tísicos, empapados en sudor, llenos de tierra y hasta meándose encima para no abandonar su puesto. Según testimonios del personal, hasta las velas se apagaban por el poco oxígeno que les llegaba, por lo que tenían que colocarlas junto a la salida de la manguera y, aún así, solo daban una luz mortecina. Qué angustia, carajo... Los tedescos, como vemos en la foto de la derecha, optaron por ventiladores mecánicos que, aunque no tan silenciosos como los fuelles, proporcionaban un caudal de aire más intenso y mayor calidad. En todo caso, está de más decir que el rendimiento del personal bajó una burrada. A la durísima creta había que sumar el agotamiento acumulado, por lo que a finales de marzo el avance se redujo ostensiblemente. De los 5 metros iniciales de cuando se empezó el túnel, se redujo a la ínfima cifra de 30 cm. al día. Tres días y medio para avanzar un mísero metro. Para que el poco aire decente que llegaba cundiese más, Hance ordenó reducir el tamaño del túnel. Total, ya faltaba poco, de modo que la altura del mismo se bajó a 135 cm., y la anchura a 75 cm. y recordemos que en ese tabuco debían trabajar dos hombres, y tras ellos los encargados de ensacar la tierra. Una delicia, vaya...
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| Capitán Wilfred Bartram Creswick (1886-1916) |
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| Capitán James Young (1886-1916) |
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| Oficial british usando un geófono VI.27 en busca de los malos malosos |
Bueno, aquí terminamos por hoy. Como la cosa se alarga más de lo que imaginaba porque no he querido dejar atrás detalles importantes, prefiero hacer una segunda parte.
Pírome a merendar. Yo os bendigo, amén y tal
PETRVS SANCHODICI DELETVS EST







































