domingo, 6 de septiembre de 2026

STURMGESCHÜTZ III

 

Me encanta este chisme. Macizo, achaparrado, con pinta de matón robusto... La Sturmartillerie fue una de las armas que hicieron posible la Blitzkrieg como artillería de apoyo cercano a una infantería que tenía que ir a la misma velocidad que las divisiones acorazadas del ciudadano Adolf

Uno de los prototipos del StuG. III. Obsérvese su escasa altura,
lo que lo convertía en un objetivo difícil de ver y aún más
difícil de acertar de un disparo
El StuG. III fue un caso similar al Hetzer. Su apariencia rechoncha y el Sturmkanone 
de 75 mm. de apenas 24 calibres de largo no le daban ni remotamente el intimidante aspecto de un Tiger o un Panther, con sus cañones de 88 y 75 mm. respectivamente. Sin embargo, era otra bestezuela sumamente tóxica que, en la primavera de 1944, llevaba destruidos alrededor de 20.000 carros de combate del padrecito Iósif, más los que hubiera liquidado en otros frentes y los que aún les quedaban por finiquitar hasta que se terminase la fiesta. Estamos pues ante otro producto con una relación costo/eficacia superlativa. Era barato de producir y, lo más importante, capaz de vulnerar las corazas enemigas y de dar apoyo artillero cercano a la infantería. En resumen, un vehículo concebido como el Sd.Kfz. 251 para desarrollar con su rotunda eficacia la Blitzkrieg que se llevó por delante a los ejércitos más potentes. 

StuG. III cargado de probos homicidas en los comienzos
de la Operación Barbarroja
De hecho, el concepto de Sturmartillerie (artillería de asalto) era algo tan novedoso que, a principios del conflicto, solo la Wehrmacht disponía de este tipo de cañones autopropulsados. 
Así pues, mientras que la infantería gabacha (Dios maldiga el enano corso) o de los british (ídem a Nelson) era apoyada por una artillería emplazada a kilómetros de primera línea, con las demoras y los errores de cálculo que eso conllevaba, los infantes y panzergrenadiere tedescos avanzaban con artillería de apoyo pegada a sus heroicos culos y moviéndose por el campo de batalla a toda velocidad hacia donde su presencia fuese necesaria. En resumen, algo totalmente nuevo en la guerra moderna. Veamos pues cómo se desarrolló esta máquina y sus primeros pasos en combate. Pero antes, el obligado

INTROITO

Feldkanone 16 n.A. de 75 mm. durante unas maniobras del
Reichswehr en el período de entreguerras
Como ya sabemos, el ascenso al poder del ciudadano Adolf puso en marcha la cuenta atrás para que la Gran Alemania, convertida en la Birriosa Alemana por los Aliados, volviera a ser la Gran Alemania. Todos los cerebros del 
Generalstab des Heeres (Estado Mayor del Ejército) se exprimieron para crear un nuevo ejército dotado de nuevas armas con nuevos usos tácticos y estrategias para recordar a los enemigos que lo del Tratado de Versalles no lo habían perdonado. Una de las innovaciones consistió en la creación de las  Begleitbatterien (baterías de escolta), uséase, cañones instalados sobre vehículos blindados para que acompañasen a la infantería. A finales de la Gran Guerra, esta misión la llevaban a cabo las Begleitbatterien hipomóviles armadas con cañones de 75 mm., pero estaba claro que un ejército moderno no podía llevar a cabo acciones fulgurantes dependiendo de sufridos pencos que, si palmaban, la artillería de apoyo quedaba inutilizada. 

Vehículo experimental basado en el chasis de un Pz.Kpfw. III
Ausf. B. Se construyeron cinco unidades que se enviaron
para pruebas al Regimiento de Artillería Lehr, en Jüterborg
Tras estrujarse la sesera a base de bien durante meses, el entonces coronel Von Manstein dio forma al nuevo vehículo, que inicialmente se basaba en el chasis de un Pz.Kpfw. III armado con un cañón de, como mínimo, 75 mm. Este cañón estaría emplazado en una casamata fija, uséase, sin torreta. Este detalle hizo que el ciudadano Guderian y demás miembros de la Panzerwaffe (arma acorazada) afirmaran que ese chisme era una chorrada, ya que un carro de combate podía desempeñar el mismo cometido y, además, seguir actuando como un carro de combate. Pero al mandamás del Estado Mayor, el Generaloberst Ludwig Beck, acabó convencido de que la idea buena era la del ciudadano Manstein, al que ascendió a Generalmajor y lo puso al frente de la recién nacida 
Sturmartillerie (artillería de asalto). El 15 de junio de 1936, el Inspektorat des Artillerie autorizó al Heeres Waffenamt (Departamento de Material y Armamento del Ejército) a desarrollar el proyecto del nuevo vehículo bajo una serie de especificaciones. Por abreviar, las más significativas consistían en estar armado con un cañón de 75 mm. capaz de penetrar los blindajes de los carros enemigos en aquel momento, uséase, los gabachos, eternos enemigos de Alemania, disponer de blindaje frontal suficiente para resistir sus disparos y laterales para metralla, armas ligeras y anticarros de hasta 20 mm. y, lo que resultó más eficaz, que tuviera una altura similar a la de un hombre. En cuanto a los efectivos, el plan consistía en que cada división de infantería dispusiera de seis unidades. Fin del INTROITO

KwK. 37 L/24 de 75 mm.
Una vez concretados los requisitos que debía reunir el vehículo, el 
Heeres Waffenamt adjudicó el contrato para su fabricación. El chasis y el casco se puso en manos de la Daimler-Benz, y el cañón en las de la omnipresente Krupp, que desarrollaría la pieza de 75 mm. L/24 que también armaría al Pz.Kpfw. IV. El nombre inicial del vehículo fue PaK (Sfl.), acrónimo de Panzerabwehrkanone Selbstfahrlafette (sí, benditos acrónimos) que viene a querer decir "cañón anticarro para autopropulsado". Su precio debía ser de 24.000 RM, unos 125.000 eurillos actuales. 

Primer Sturmgeschütz III Ausf. A, entregado en enero de 1940
Pocos meses más tarde, ya en 1937, la denominación del vehículo fue cambiada, pasando a denominarse Pz. Sfl. III (S. Pak), otro acrónimo de palabros interminables que venían a querer decir "cañón contracarro pesado autopropulsado acorazado, 3er. modelo". Sí, como para detallarlo en un telegrama. Y mientras pensaban este interminable nombre, pues terminaron el prototipo del cañón y cuatro cascos de madera que debían montarse sobre sendos chasis de cuatro 
Pz.Kpfw. III Ausf. B. Una vez que dieron por bueno el cañón, encargaron a la Krupp cinco unidades que fueron a equipar otros tantos vehículos destinados a terminar de pulir el diseño si bien, por estar fabricados con acero dulce para abaratar costos, su misión fue solo la de vehículos de prácticas ya que, por razones obvias, no podrían entrar en combate. 

StuG. III del Rgto. de Infantería "Grossdeutschland" en la
campaña de Francia, en 1940. Obsérvese en el lado derecho
del techo el periscopio binocular del jefe de carro, un SF.14Z
como el que usaba el Hetzer
En lo tocante al diseño del casco, no hubo muchas sorpresas salvo una: inicialmente se había previsto que no tuviera techo porque, en teoría, esto proporcionaba más visibilidad y capacidad de audición a los tripulantes. Sin embargo, los encargados de testar los vehículos no estuvieron nada conformes con este diseño. Por un lado, la tripulación quedaba expuesta a cascotes y porquerías que lloverían cada vez que un proyectil estallase cerca. Por otro, si el vehículo acometía un desnivel acusado, el interior del mismo quedaría expuesto a las armas ligeras enemigas y, finalmente, un simple infante solo tenía que arrojar dentro una granada de mano para mandarlos a hacer gárgaras. En resumen, se le puso techo. Y m
ientras tanto, a los fulanos del Heeres Waffenamt aún les dio tiempo de cambiar el nombre al chisme este dos veces más. En febrero de 1940, cuando ya se habían empezado a entregar las primeras unidades, se renombraron como 7'5 cm. Kanone (Pz. Sfl.), para apenas mes y medio después, el 28 de marzo, bautizarlo con el nombre por el que sería conocido para siempre: Sturmgeschütz III, StuG. III para los amigos.

Bueno, vale por hoy, que llevo un domingo un tanto bastante catasthróphico y ya tengo hasta ideas suicidas. Con esto ya tienen unos minutillos de lectura, de modo que mañana o pasado actualizo.

Hale, he dicho









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