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| Aunque pueda parecer lo contrario, esta birria con menos chicha que un Isocarro fue uno de los cazacarros más eficaces de los tedescos. Era un auténtico enano malvado y peligroso |
Sin duda, la silueta prismática de este pequeño vehículo, con el escudo del cañón con esa peculiar forma de glande, es más que conocida. Aparece en tropocientas fotos, y no falta en las colecciones de los modelistas militares porque fue un chisme que gozó de gran profusión tanto en el Frente Oriental como el Occidental. Pero, como es habitual, los aficionados a estos temas suelen dedicar más tiempo a estudiar los que consideran los verdaderos protagonistas de la guerra acorazada, V. gr. los Tiger, Panther, T-34 y Sherman principalmente, dejando de lado los que se consideran como actores secundarios de esta película. Sin embargo, cuando terminen de leer este articulillo se quedarán un tanto perplejos al enterarse de que el Hetzer, siendo en apariencia una birria machacable por cualquier carro enemigo, fue un verdadero depredador que aniquiló a mogollón de carros enemigos, que les temían como a un cuñado sediento y que, de no ser por su breve vida operativa, posiblemente el devenir del conflicto en Europa habría sido un poco distinto. ¿Qué de qué carajo estoy hablando? Lean, lean, les sorprenderá este tema...
INTROITO
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| Sturm III Ausf. G, la versión más numerosa. Su bajo perfil era su principal ventaja en el campo de batalla |
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| Una nave de la Alkett tras la visita de los yankees |
Pero se llevaron un chasco, porque les dijeron que no disponían de infraestructuras para fabricar un vehículo del tamaño y el tonelaje del Stug III, aunque les propusieron que, si les daba igual, podrían diseñar un cañón de asalto basado en el Panzer 38 (t) (foto de la derecha), un carro ligero que ya venía usando la Wehrmacht desde que los tedescos se apoderaron de Checoslovaquia y cuyo chasis se prestaba para poner en producción un vehículo fiable, más que probado en combate y, muy importante, baratito, que los diseños tedescos eran caros de cojones. Consultaron al ciudadano Adolf, que no tardó ni medio segundo en darles permiso para que hicieran lo que fuese con tal de no quedarse desabastecidos. Sin embargo, el proyecto inicial consistía en fabricar un Sturm 38, uséase, un cañón de asalto ligero, pero Guderian, que era un lince, se impuso rápidamente en su condición de Generalinspekteur der Panzertruppen, y dijo que de Sturmgeschütz 38 nada, que el chisme aquel sería el Panzerjäger 38. ¿Por qué? Pues porque si era aceptado como cañón de asalto, el nuevo modelo estaría bajo el control de la artillería, pero si se trataba de un cazacarros el que mandaba era él. Así pues, el que en teoría iba a ser el sustituto del Stug III se convirtió en un arma totalmente novedosa y destinada a un fin totalmente distinto.
Los de la BMM no perdieron ni el tiempo de tomarse un carajillo antes de empezar. Echaron mano del chasis del Panzer 38 (t), lo ensancharon para dar cabida a un cañón decente y le diseñaron un casco lleno de ángulos que permitía aligerarlo de peso y desviar con facilidad los proyectiles enemigos. Luego detallamos eso. La cosa es que el 26 de enero de 1944, apenas dos meses después del desastre de la Alkett, los ingenieros de la BMM presentaron a los mandamases del Heeres Waffenamt la maqueta en madera a tamaño natural del vehículo, la cual podemos ver en la foto superior. Obsérvese el proyecto inicial del mantelete del cañón, de forma cónica. El cañón que se había tenido en cuenta para armarlo era el Panzerjägerkanone 39 L/49 de 75 mm., un arma que se había diseñado exclusivamente para equipar vehículos y que se mostró de una eficacia tremebunda, no, lo siguiente. Fin del INTROITO.
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| Compárese la mínima silueta del Hetzer con la motocicleta. Esa fue su principal ventaja en el campo de batalla |
Bien, con esto ya hemos esclarecido los orígenes del enano malvado. Pasemos ahora a sus entresijos, donde hubo de todo: desde genialidades ingenieriles a cagadas fastuosas pero, ¿alguien ha inventado a estas alturas algo absolutamente perfecto salvo el jamón ibérico? Veamos...
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| Vista frontal del Hetzer. Bastaba apilar unas cuantas ramas en el frontal y cubrirlo con la red de camuflaje para volverlo más invisible que un político en una catástrofe |
Y si a esto añadimos la angulación del frontal, pues convertimos al enano malvado en una máquina cuasi indestructible. Observen el gráfico de la derecha, donde tenemos una vista en sección de la proa del Hetzer. Estaba construida con acero laminado endurecido de 60 mm., lo que en teoría es un blindaje justito para la época. Pero la parte superior tenía un ángulo de 60º, lo que convertía los 60 mm. justitos en 122 mm. impenetrables prácticamente para cualquier carro de combate enemigo. La parte inferior, con una angulación de 40º, aumentaba el grosor hasta los 79 mm., que no eran moco de pavo. Por establecer una comparación, el blindaje frontal de la torreta de un Sherman (el más gordo) era de 76 mm., y el de un T-34/85 de 90 mm., 127 si le añadimos el escudo del cañón. En resumen, el frontal del enano malvado estaba a la altura o superaba sin problema el blindaje de sus enemigos. Por lo demás, esa acusada angulación facilitaba el desvío de los proyectiles, y su ausencia de torreta eliminaba el principal punto de referencia a la hora de apuntar sobre él.
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| Enano malvado agazapado a la espera de que algún cuñado pase cerca |
Como ya comentamos antes, el Hetzer estaba armado con un Panzerjägerkanone 39 L/49 de 75 mm. que podía disparar tres tipos de munición:
Panzergranate 39. Con una velocidad inicial de 750 m/seg., era un proyectil perforante provisto de una ojiva balística y que contenía una carga de alto explosivo y, en el culote, una carga trazadora. Ese chisme podía penetrar 96 mm. de acero a 500 metros, y 64 mm. a 2 km. Era un auténtico mal bicho.
Panzergranate 40: Con una velocidad de salida de nada menos que 930 m/seg., contenía un núcleo de tungsteno que perforaba como si fuera mantequilla cualquier cosa. A 500 metros atravesaba 120 mm., y a 1 km. 77 mm. Carecía de carga explosiva, pero si esa cosa entraba en una torreta no creo que a sus ocupantes les diese la risa floja. Los fragmentos de metal de la misma torreta y del proyectil se convertían en metralla. No obstante, no tenía el poder destructivo del la Pzgr. 39.
Panzergranate 38 HL/C: Era el típico proyectil de carga hueca. Su capacidad de penetración era el mismo a 100 metros o a 2 km., 100 mm. Tampoco era tan letal como la Pzgr. 39, pero el chorro de plasma incandescente que introducía en el vehículo quemaba un poco, y si atinaba en los depósitos de gasofa o los armarios de munición, lo reventaba sin problemas. Obviamente, a los tripulantes que pillaba en su camino los dejaba como torreznos.
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| Con todo, el Hetzer no era invulnerable. Si lo cazaban por detrás, adiós muy buenas |
En cuanto al cañón, el Panzerjägerkanone 39 era un arma implacable. Preciso y fiable, ya hemos visto lo que era capaz de hacer con la munición adecuada. Además, su altura sobre el suelo, de apenas 140 cm., contribuía a hacer la silueta del Hetzer aún más reducida. Sin embargo, su posición en la cámara de combate era un inconveniente en todos los sentidos. Y esto no era culpa del cañón, sino de la estrechez del casco. Si se emplazaba en el centro, no dejaba literalmente sitio para la tripulación, por lo que se colocó en el lado derecho, y ahí cometieron un error, y gordo. De entrada, la suspensión de ese lado tenía que soportar 50 kilos de más por el peso del arma y, lo más engorroso, era un cañón diseñado para que el cargador se situara a la derecha del mismo. Esto quiere decir que el cierre se desplazaba de derecha a izquierda, y para cargarlo el cargador tenía que volcar el cuerpo sobre la culata, por encima del protector del eyector de vainas. Si a eso añadimos que la munición se estibaba a ambos lados, a la hora de echar mano a las del costado derecho lo tenía tan crudo que necesitaba de la ayuda del jefe de carro. Y para rematar la cosa, como vemos en el gráfico, la posición del arma limitaba el giro a la izquierda a apenas 5º porque la cámara de combate no daba para más. A la derecha podía girar 11º, y la elevación iba desde -8º a +15º. Estas limitaciones obligaban al conductor a tener que mover el carro si el cañón no permitía girar más, de modo que se tuvieron que convertir en verdaderos acróbatas. No obstante, y a pesar de las incomodidades, las tripulaciones consideraban al Hetzer una máquina estupenda.
En cuanto al sistema de puntería, que hemos marcado de rojo en el gráfico anterior, montaba un Selbstfahrlafette-Zielfernrohr 1 de 5 aumentos y un campo de visión de 8º. Ese chisme, junto al cañón y la munición, formaban el trío que convertía al Hetzer en un enano malvado. Como vemos en la foto, el retículo era muy simple. Constaba de 7 triángulos cuyas puntas estaban separadas 4 milésimas. El objetivo se ponía sobre ellas para que no quedara oculto si estaba lejos. Bien, pues tomando el triángulo central como referencia, el tirador calculaba tanto la distancia como la velocidad del objetivo. En el visor llevaba una torreta similar a las de las miras telescópicas donde podía calcular el alcance según el tipo de munición con intervalos de 100 metros: 3.000 metros para la Pzgr. 39, 2.000 para la Pzgr. 40 y 2.400 para la Pzgr. 38 HL. Su precisión estaba garantiza al primer disparo a 1.000 metros, distancia en la que, como hemos visto, era invulnerable.
Pero, de la misma forma que a distancia era un chisme temible, el enano malvado no tenía una sola tronera para mantener a raya a la infantería, ni tampoco una ametralladora coaxial. En realidad, salvo por los visores del conductor, el tirador y el jefe de carro, el Hetzer era un puñetero topo. Para remediar esta irritante carencia, llevaba en el techo una Fernbedienbares MG. Era una ametralladora MG34 montada tras un estrecho escudo triangular y provista de un mecanismo de disparo por control remoto y un visor de 3 aumentos. Llevaba como dotación 1.200 cartuchos en tambores de 50, y esto sí era un inconveniente chungo. Como vemos en la ilustración, el cargador- era el encargado de manejar la máquina- podía disparar desde dentro del Hetzer con la escotilla cerrada, pero los 50 cartuchos se terminaban muy rápido. Para recargar tenía que girar el montaje para abrir la escotilla y, si había enemigos cerca, cambiar el tambor a ciegas si no quería que lo dejasen seco de un tiro. De lo contrario, podía asomarse un poco. El sistema en sí era bastante eficaz, pero la recarga como que no.
Y para ir terminando, algunos detalles sobre la tripulación. Constaba de cuatro hombres. El conductor, el cargador y el operador de radio iban en fila uno tras otro en el angosto pasillo que dejaba el cañón en el lado izquierdo de la cámara de combate. Iban literalmente como arenques enlatados. Pero el comandante del carro no iba más cómodo. Ese viajaba en un tabuco en la parte trasera derecha de la cámara de combate, el único sitio donde podía colocarse. Además, iba separado de sus colegas por el cañón y la transmisión del vehículo. Para otear el panorama llevaba al menos una herramienta de primera clase, el Scherenfernrohr 14Z, que no era más que el típico telémetro binocular apodado como "orejas de conejo" por el personal. Pero el SF. 14Z no era un simple visor, era un aparato óptico de 15 aumentos con los que el comandante del carro podía hacer cálculos de todo tipo y, lo más importante, ver al enemigo mucho antes de que el enemigo tuviera la más remota idea de lo que se les venía encima. Por lo demás, un par de chorradas: el Hetzer solo tenía dos escotillas: una para el mandamás, y otra en el lado izquierdo para los otros tres tripulantes.
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| Flammpanzer 38 (t) capturado por los yankees |
Bueno, criaturas, me he enrollado como una persiana con este trasto, pero creo que ha merecido la pena. La moraleja final es que, con 2.827 unidades fabricadas en apenas un año, una máquina básica y barata dio guerra en cantidad, mientras que los sofisticados y carísimos carros tedescos eran cada vez más difíciles de reponer, y sus delicados mecanismos más complicados de reparar. En puridad, el Hetzer siguió el mismo principio que el T-34: mejor mucho y barato que poco y caro.
Hale, he dicho
CETERVM CENSEO PETRVM SANCHODICI ESSE DELENDAM


















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