sábado, 18 de agosto de 2012

El controvertido efecto Dragan


Al hilo de la entrada anterior, y a la vista de que la última postal de la musa me llegó ayer procedente de la Polinesia, voy a redundar un poco en este peculiar retoque que tanto apasiona a algunos y que otros ven irreal y siniestro. A mi, ya lo saben vuecedes, me encanta y dedico a ello bastante tiempo a ver si soy capaz de dar con el toque maestro.

Y digo dar con el toque maestro porque el Sr. Dragan, creador del mismo, guarda el secreto más afanosamente que un califa a su harem, y en realidad no hay en la red un solo tutorial en el que se expliquen a fondo los entresijos del retoque en cuestión. Los que hay son intentos que, con mayor o menor éxito, se asemejan en su resultado final, pero que no siguen el proceso real del mismo. Bicheando en la red vi que, el pasado mes de mayo, el mismo Dragan se personó en un seminario en Barcelona en el que por el "módico" estipendio de 190 denarios + IVA te explicaba en una sesión marathoniana de seis horas como lograba el anhelado retoque. En lo que a mi respecta, Barcelona me pilla pelín lejos, y por 190 + IVA prefiero largarme a mi querida Lusitania un finde a ponerme morado de hacer fotos, ver castillos y de suculentas cataplanas

En cualquier caso, no cejo en mi empeño, y dedico estos días de asueto estival a darme garbeos urbanos a la "caza de almas", como yo denomino a mi afanosa búsqueda de jetas que den un buen resultado. Ojo, y esto es un  handicap en mi contra: mis retratos no son producto de una cómoda pose por parte de un señor arrugado, sino una caza y captura literal, en plena calle, con apenas tiempo para divisar el individuo y preparar la cámara, y arriesgándome siempre a que vuelvan la jeta o, simplemente, me manden a hacer puñetas o me suelten dos hostias por osado. Si aún no me han partido la cara es porque mi aspecto de armario empotrado no invita a un enfrentamiento abierto, pero siempre hay que andarse con cuidado. A modo de sugerencia, los indigentes suelen ser los más aptos porque, simplemente, están más ajados y, salvo que se percaten de la presencia del ladrón de almas de turno y vuelvan la cara, como suelen estar sentados dan más tiempo para preparar la foto. Los ciudadanos de clase media parece que tienen el careto planchado, y apenas darían juego. Bueno, a continuación pongo unas fotillos con el antes y el después para que se aprecie bien el resultado final. Los aficionados al retrato no deben dejar de probarlo. Helas aquí:




Como se puede ver, los sujetos arrugados y barbudos dan un resultado final más que satisfactorio. Este tipo de retoque, como creo haber comentado anteriormente, se basa principalmente en oscurecer el entorno y resaltar las facciones y el pelo, así como el color y el brillo de los ojos. Por cierto que nuestro hombre, plantado frente a la catedral hispalense, mostraba un letrero en el que solicitaba un óbolo de los viandantes para adquirir un Ferrari y un chalé en Marbella. Por pedir que no quede, qué carajo. Bueno, veamos otra fotillo:




Obviamente, las mujeres no suelen tener barba o, al menos, nunca tan poblada como el sujeto anterior. Pero también sus rostros son susceptibles del retoque en cuestión como queda patente en esa imagen. Habiendo un buen surtido de arrugas, sin problema. Ojo, hasta un crío de teta es draganizable, si bien no son los principales aspirantes a este retoque. Para críos queda más molón el efecto Jill Greenberg, pero de eso ya hablaremos otro día Veamos una más:




Como vemos en esta imagen, no solo podemos retocar el típico primer plano, sino incluso el sujeto entero. Obviamente, nos llevará mucho más trabajo porque también hay que aplicarlo sobre la ropa, etc., pero merece la pena en un momento dado.

En fin, criaturas, supongo que con lo mostrado podrán vuecedes hacerse una idea de qué va la cosa. Entre los vídeos de San Youtube del Tutorial Benéfico, pruebas que ideemos nosotros mismos, equivocarnos unas 836 veces y maldecir al tal Dragan otras tantas, pues poco a poco podemos ir logrando retratos sugerentes. Y si tenemos algún conocido adecuadamente arrugado y peludo que se preste a posar, pues miel sobre hojuelas porque así nos evitamos pasar una mañana entera sin lograr una foto decente, y siempre podremos adecuar la pose a nuestra conveniencia.

Bueno, ánimo y que no decaiga.

Hale, he dicho...