Como ya he comentado en repetidas ocasiones, el moteo es una de mis múltiples aficiones, si bien hoy tampoco toca de hablar de eso. El tema que ocupará esta entrada es, nuevamente, sobre el efecto Dragan que, en las curtidas jetas de los moteros, produce unos efectos verdaderamente atrayentes para los amantes de este peculiar retoque. El aire, el sol y el frío provocan un evidente deterioro en el pellejo, lo que se presta de maravilla a resaltarlos en esta serie de retratos. Yo no aparezco en los mismos por una sencilla razón: por cuestiones genéticas, supongo, tengo el careto más liso que el pellejo de una pandereta, así que mi rostro no es motivo de un retoque molón en este caso. Una advertencia antes de proseguir: si alguno de los representados se me cabrea por haber hecho uso de su jeta para esta entrada, pues que me lo diga y lo convido a un par de birras. Total, tenemos la red infestada con nuestra presencia en multitud de eventos, así que no será para tanto.
Aparte de los retratos mostrados, daré cuenta de una técnica que he encontrado en San Youtube del Tutorial Benéfico la cual, justo es reconocerlo, da unos resultados cojonudos. Prefiero explicarla aquí porque el enlace tiene un audio de lo más asqueroso y, además, el fulano habla en portugués. Por otro lado, conviene especificar que este retoque solo me ha dado buen resultado cuando el objeto estaba sobre fondos muy oscuros. Sobre fondos claros queda bastante churro, la verdad, así que recorté las primorosas jetas de mis amados colegas y les puse de fondo una textura Grunge desenfocada y adecuadamente oscurecida mediante la herramienta de niveles hasta darles el tono deseado, de forma que quedaron prácticamente negras al final del trabajo. El recorte puede hacerse de las tropocientas mil formas que hay para ello. En mi caso, recurrí al fastuoso plugin de Topaz, el Remask 2, que va de escándalo para recortes sin muchos artificios. Bueno, vamos a ello...
En los ejemplos mostrados veremos, como siempre, los antes y los "despueses", para que se note mejor el resultado del efecto. Ahí tenemos el primero:
Motero con jeta de "odio a la humanidad, a Tráfico y a los guardarraíles". Queda tela de chula, ¿que no? Conviene mencionar el hecho de que el retoque usado en esta ocasión es muy poco agresivo con la calidad de la foto, ya que apenas se hace uso de las herramientas de sobrexponer y subexponer que, como algunos ya sabrán, producen bastante ruido en la imagen. Veamos otra...
Motero con jeta de "me la pelan la humanidad, Tráfico y los guardarraíles". Esta foto viene de perlas para comprobar que el recorte y posterior ubicación sobre el fondo Grunge es más que beneficioso para el resultado final, ya que la señorita del fondo con la bolsa de la compra le quita encanto a la cosa, ¿no? Veamos otra...
Motero con jeta de "qué leches estás mirando". Esta foto muestra como a un pellejo aún joven se le puede sacar partido con este retoque. A pesar de que aún no está debidamente curtido, se pueden resaltar bastante bien las facciones y lograr un resultado final satisfactorio. Veamos tres más, en este caso solo el después para no alargarme demasiado...
Moteros con jetas de diferentes niveles de odio a lo que sea. Como puede verse, el acabado final depende también en gran modo del tono de piel del sujeto, las luces, etc. Digo esto porque es posible que a más de uno le guste un determinado acabado y se tire siete horas liado con la foto hasta que, desesperado por no lograr el mismo resultado, acabe metiendo la cabeza en el horno. O sea, que el acabado no solo dependerá de nuestra pericia, sino también de la foto original ya que, aunque los programas de retoque permiten mogollón de variables, no es fácil lograr que una foto quede igual a otra salvo para los archiexpertos en la materia, cosa que ni yo ni muchos de los que me leerán somos.
En fin, quedan chulas, ¿eh? Como hemos visto, todo aquel que esté adecuadamente arrugadillo es susceptible de ser draganizado, si bien no es estrictamente necesario. Bueno, el retoque es como sigue:
1. Una vez abierta la foto con Photoshop, creamos una capa vacía que será donde oscureceremos la imagen en general. Previamente deberemos recortar al sujeto y colocarlo en un fondo idóneo salvo que la foto ya haya sido tomada así. En dicha capa vamos a SELECCION > GAMA DE COLORES > MUESTREADOS. Se nos abrirá una ventana en la que aparecerá la foto en negativo, y picaremos con el gotero que aparece en la misma en la zona más oscura del fondo de forma que este se torne lo más blanco posible. Para ello podemos también variar la TOLERANCIA, hasta que logremos dicho efecto y el rostro se vea bastante negro. Cuando le demos a OK quedarán seleccionadas determinadas zonas de la foto.
2. A continuación vamos a EDICIÓN > RELLENAR > COLOR. En el cuadro que aparecerá tenemos que elegir COLOR, y en la ventana de muestras elegimos el siguiente: 353010. Lo aplicamos y deseleccionamos. Veremos que determinadas zonas de la cara quedan de un tono amarillento, pero es parte del efecto. A continuación ponemos modo de fusión en MULTIPLICAR, con lo que la foto quedará de un tono más oscuro.
3. Nos vamos a la capa de fondo, o sea, la foto original, y trabajamos la saturación, niveles y curvas hasta darle el resultado que queramos. Recordemos que el efecto Dragan se basa en grandes contrastes y una baja saturación del color.
4. Vamos a FILTROS > ENFOCAR > MÁSCARA DE ENFOQUE, y le damos un valor de aproximadamente 140% y un radio de 0,5 píxeles, si bien eso dependerá de cada imagen. Ir variando el porcentaje hasta que veamos un resultado que nos convenza.
5. Ahora vamos a IMAGEN> AJUSTES>VARIACIONES y se nos abrirá una ventana en la que veremos nuestra foto con diferentes tonalidades. Para este caso, que no necesariamente tiene que ser el mismo siempre, elijo AMARILLO Y OSCURECER. Picamos en ambos y veremos como la foto toma un tono amarillo oscuro que resaltará las facciones. A continuación volvemos a trabajar en niveles, saturación y contraste hasta dejarla a nuestro gusto.
6. Con la herramienta de SUBEXPONER y una opacidad de aproximadamente un 20-30% (eso dependerá de cada foto), damos un repaso por las zonas que más nos interesa resaltar: arrugas, orejas, boca, etc. Ojo, no insistir demasiado ya que, aparte de oscurecer demasiado cada zona, ya he dicho que es una herramienta bastante destructiva. Luego hacemos lo mismo con la herramienta de SOBREXPONER para resaltar las zonas salientes del rostro.
7. Aclaramos los ojos, muy importantes en el efecto Dragan. Yo suelo seleccionarlos con la herramienta PLUMA, para luego, sobre una máscara de capa, aplicarle niveles hasta dejarlos a mi gusto, pero hay muchos otros métodos. Que cada uno aplique el que prefiera.
y 8. Este paso final es de cosecha propia, ya que me da mejores resultados que el explicado en el tutorial. Fusionamos todas las capas que tenemos, duplicamos la resultante y aplicamos un filtro de paso alto con un radio de entre 2,5 y 4 píxeles, dependiendo de la foto. Luego creamos una máscara de capa (picando capa + ALT) y pintamos las zonas que nos interesen en blanco, con modo de fusión LUZ SUAVE o LUZ FUERTE, dependiendo de la foto. Aplicamos esto en barba, pelo y facciones que queramos resaltar, lo que hará que estas zonas ganen nitidez.
Y el resultado final lo hemos visto arriba. Una advertencia: los porcentajes y niveles de aplicación de cada herramienta son genéricos. Lo que para una foto es válido para otra quedará una birria, de modo que estas explicaciones, como en todos los tutoriales que vemos, son una guía orientativa. Cada foto es susceptible de variaciones que solo nuestra experiencia nos dirá cual es la mejor forma de acabarla, así que no desesperen vuesas mercedes si al principio queda una porquería, porque será lo más lógico. Pero con un poco de paciencia, en no mucho tiempo se empezarán a conseguir resultados bastante molones con los que sorprenderemos al personal y, por supuesto, a nosotros mismos.
Ah, lo olvidaba: para lograr un acabado como Dios manda, es muy importante que la foto sea de buena calidad, con una resolución alta a ser posible y sin el más mínimo defecto en lo tocante a enfoque. El efecto Dragan no solo resaltará las arrugas y el pelo, sino todos y cada uno de los defectos que tenga la foto, por lo que no os sorprenda si, a medida que avanzáis en el trabajo, veis que la foto empeora sensiblemente en este caso. O sea, que una foto que en apariencia podría pasar como medianeja sin retocar, cuando empecemos a aplicarle el efecto irá a peor hasta quedar convertida en una auténtica birria que nos descorazonará. Lo mejor para no desanimarse es coger al abuelo y hacerle un primer plano en condiciones. Pero que no vea el acabado del retoque u os muele a bastonazos, y con razón.
Hale, he dicho...
Post scriptum: En una próxima entrada explicaré otro método, en este caso aplicable a fotos con fondos claros y sobre jetas de venerables ancianos de cuyas almas me he apoderado.




