martes, 4 de agosto de 2026

MÁS CURIOSIDADES CURIOSAS ACORAZADAS

 

Archifamosa foto del Königstiger del teniente Richard, freiherr Von Rosen, que con solo 22 añitos era el comandante de la 3ª compañía del Schweren Panzer-Abteilung 503. Es justo reconocer que verse metido en un hoyo contemplando como esos monstruos avanzan hacia uno debía provocar, no solo unos deseos irrefrenables de largarse, sino también de hacer pipí y popó

BENEDICO VOBIS, sufridos homínidos acalorados. Prosigamos con algunas curiosidades curiosas acorazadas más, que es un tema ligerito, que se lee pronto y no requiere que se me vaporicen más neuronas de lo razonable. Vamos a ello...

En la foto de la derecha tenemos un PzKpfw. VI Ausführung B, más conocido por el personal como Köningstiger y como "Tigre Real" por los cuñados que no saben un carajo de nada. Como ya sabrán, fue la máquina más poderosa de la 2ª Guerra Mundial, con un peso similar al de carros pesados modernos como el Abrams, el Leopard II o el Challenger: 68'9 Tm. de nada. Todo en él era a lo bestia, incluyendo su cañón KwK 43 de 88 mm. y 71 calibres de largo que, gracias a las dimensiones de la torreta, se pudo instalar aprovechando su gran longitud para obtener el máximo rendimiento. Pero bueno, la información genérica se puede obtener en cualquier sitio. Vamos a las pijaditas de las que nadie habla. Observen la escotilla trasera marcada con la flecha colorá. Es la típica escotilla de escape que se usaba si la cosa estaba calentita y no era recomendable usar las superiores. Hasta ahí, nada nuevo. 

Pero la escotilla de escape no dejaba escapar a nadie porque en la parte trasera de la torreta se almacenaban 22 proyectiles de uso inmediato que, además, estaban colocados siguiendo la forma de la misma, uséase, diagonalmente, bloqueando así el paso a la tripulación en caso de tener que salir echando leches. De ahí que, en más de una ocasión, optasen por disminuir la cantidad de proyectiles almacenados en esa zona y dejar el paso libre, por si acaso.  Pero además de puerta de escape servía para repeler malvados enemigos que atacasen por la zaga. La escotilla, como vemos en la foto de la izquierda, estaba formada por dos hojas. Aquí vemos la hoja interior, que era una simple chapa, abatida, dejando ver una tronera en la puerta exterior. Observen la pieza giratoria marcada con la flecha colorá. Bien, pues era el mismo sistema que vimos en los T-34 y KV-1: un tapón tronconónico que caía hacia fuera y quedando suspendido mediante una cadena. Por esa tronera se podía disparar sin problemas un subfusil y aliñar al malvado enemigo, y una vez dado de baja permanente, se tiraba de la cadena, se volvía a colocar el tapón en su sitio y se bloqueaba con el cierre giratorio. En cuanto a
l resto de la munición de a bordo se distribuía en los laterales del casco, hasta un total de 86 proyectiles de tres tipos: perforante con núcleo de tungsteno, perforante sin carga explosiva y de carga hueca. Por cierto que, cuando vean fotos de eslabones de cadena colgados en los costados de la torreta, se dispusieron precisamente para proteger la munición de uso inmediato. Toda la munición iba en bateas, sin ningún tipo de protección, de modo que si una carga hueca penetraba en el carro, adiós muy buenas. Prosigamos...

Arrancar el enorme motor Maybach de 12 cilindros en frío era un poco irritante. Se llevaba a cabo mediante un sistema de volante de inercia, forma técnica de llamar al manubrio de toda la vida. Como vemos en la foto 1, se colocaba la manivela en el cigüeñal del motor y se giraba en sentido horario. Y sí, hacían falta dos fulanos para mover el enorme Maybach y que empezara a coger inercia. Cuando se habían alcanzado unas 60 vueltas por minuto más o menos, lo que tomaba uno o dos minutos echando los bofes, se tiraba de una palanca a la que se accedía desde un orificio situado bajo el escape derecho. La manivela, que la habrán visto cienes de veces en fotos, no eran ni para aflojar las tuercas ni para accionar el gato, como en los coches modernos, sino para arrancar el dichoso motor. Se estibaba en el costado izquierdo del vehículo. Pero, con suerte, si andaba cerca un Kübelwagen o un Schwimmwagen, se podía conectar una barra al cigüeñal y hacer las veces de fulanos agotados. Otra opción, si la había disponible, era usar un motor de arranque externo que hacía exactamente el mismo trabajo. ¿Qué por qué había que montar esta película? Porque con el motor frío, el Maybach se fundía el solito la carga de las dos baterías de a bordo. No obstante, con el motor caliente sí se podía poner en marcha con un motor de arranque eléctrico convencional accionando una palanca giratoria situada en el panel de controles. Prosigamos...

Para acceder al carro había dos escotillas en la parte superior de la torreta y otras dos para el conductor y el operador de radio/ametrallador. Pero, si se han fijado, esas escotillas tenían un grosor salvaje, pesaban mogollón de kilos y, encima, salvo la del cargador había que empujar hacia arriba y girarlas. Obviamente, sin ayuda mecánica solo los cuñados del increíble Hulk y Superman podían abrirlas sin esfuerzo. Pero los ingenieros tedescos se las ingeniaron- que para eso eran ingenieros- para que un fulano canijo las manejase sin problemas. En la foto 1 tenemos la escotilla del jefe de carro. Observen el pequeño volante marcado con la flecha colorá. Bien, pues si lo giramos en sentido anti-horario, la pesada cúpula ascenderá. Era un sistema lento, y más si había que salir echando leches, pero no quedaba otra. Foto 2: una vez elevada la cúpula, con la palanca marcada con la flecha colorá se giraba hacia atrás, quedando libre el acceso. Foto 3: Se bajaba la palanca por una ranura, bloqueando así la cúpula y evitando que con el traqueteo girase y reventase la caja torácica del fulano que iba asomado en ese momento. En la foto 4 tenemos la escotilla del cargador, un chapón con nada menos que cuatro pernos accionados por un volante. Bastaba un cuarto de vuelta para desbloquearlos o cerrarlos. Para abrir había que empujar, pero en este caso no era una escotilla tan pesada. Por cierto, ya saben que, cuando vean en las pelis al héroe subirse a un carro y abrir una escotilla para arrojar dentro una granada, es un camelo más. Prosigamos...

Veamos ahora cómo se abrían las escotillas del casco, en este caso la del conductor. Foto 1: con una sola mano y apenas esfuerzo, se subía la palanca para elevar la escotilla. Foto 2: una vez elevada, se giraba hacia atrás para hacer retroceder la escotilla. Foto 3: ahí vemos la escotilla elevada y la posición de la palanca en ese momento. Foto 4: una vez desplazada hacia atrás, la palanca se bajaba, quedando así bloqueada la escotilla impidiendo que el meneo del carro la cerrase y decapitase al conductor. Un carro con el conductor decapitado lo tiene muy jodido, las cosas como son. Bien, en este caso, el piloto acciona la escotilla con la mano izquierda, mientras que el ametrallador lo hacía con la derecha. Por cierto, entre ambas escotillas había un extractor de aire para evacuar humos, aunque lo que no evacuaba era el espantoso ruido que había en el interior del vehículo cuando el motor estaba en marcha. Prosigamos...

Veamos ahora el puesto de conducción. El piloto iba sentado en un asiento con respaldo. Dicho asiento podía elevarse para conducir con la escotilla abierta. A la izquierda vemos varios proyectiles estibados en sus estantes. A la derecha, el cuadro de controles. La flecha colorá es precisamente la que accionaba el motor de arranque en caliente. A la izquierda vemos la palanca para abrir la escotilla. En el centro, el volante. Sí, este chisme, al igual que el Tiger, usaba un volante conectado a la transmisión que vemos en el centro. Su funcionamiento era distinto al de las palancas. En este caso, al girarlo, un juego de engranajes disminuía la velocidad de la rueda tractora de ese lado. Pero también estaba provisto de las palancas convencionales, que hemos marcado con flechas grises. Estas palancas se usaban para giros bruscos, cuando era necesario detener literalmente una de las orugas para esquivar un obstáculo o lo que fuera. Si se tiraba hacia atrás de las dos, el carro se detenía. Entre las palancas, en la parte inferior, tenemos el embrague, el freno y el acelerador con la misma distribución que en un automóvil. La flecha blanca señala el freno de mano. La amarilla era para accionar las marchas hacia adelante o hacia atrás, uséase, si se quería retroceder, antes había que mover esa palanca para cambiar el sentido de marcha. La flecha azul señala la palanca de cambios. Tenía ocho velocidades hacia adelante y cuatro hacia atrás, y en el centro aparece el periscopio del piloto, con sus asas para poder moverlo. Este visor permitía un ángulo de visión de 100º en sentido horizontal y 25º en vertical. En caso de tener que evacuar el carro y por algún motivo el piloto no podía hacerlo por su escotilla, abatía el respaldo del asiento y se convertía en culebra para poder llegar a la cámara de combate. Prosigamos...

Veamos ahora el puesto del operador de radio/ametrallador. Ahí tenemos una MG-34 provista de un visor Kugelzielfernrohr 2 de 2'5 aumentos y un campo de visión de 18º. ¿Qué por qué no más aumentos? Porque a más aumentos menos campo de visión. La máquina no se disparaba apretando el gatillo, sino mediante una palanca ubicada en una empuñadura del armazón que sustentaba la ametralladora. En la foto podemos ver el apoyo frontal del visor, pero la enjundia está en la cupulita marcada con la flecha amarilla. Me apuesto mis augustas barbas a que esta curiosidad la desconocen todos los cuñados y primos lejanos del planeta, así que oído al parche. El probo homicida que manejaba la máquina ajustaba la coronilla de su cabeza cuando apoyaba la frente en el visor, de forma que movía la ametralladora en cualquier dirección moviendo la cabeza conforme lo que veía a través del visor. La mano derecha solo tenía que dedicarse a apretar la palanca de disparo. Esto permitía efectuar una especie de tiro instintivo más eficaz que cuando hay que mover la máquina con la mano. Ingenioso, ¿qué no? En cuanto a las vainas servidas, caían en una bolsa de lona situada debajo de la ametralladora. Y vamos a ir terminando con algunas chorraditas más para apuntillar a los cuñados más contumaces...

Junto a la escotilla del jefe de carro había un lanzagranadas destinado a dar protección cercana al vehículo. Bastaba abrirlo, introducir el proyectil y dispararlo tirando de la anilla. Ese chisme, aunque con un alcance bastante cortito, podía lanzar botes de humo por si las cosas se ponían chungas y lo más sensato era salir de naja, bengalas de señales y granadas rompedoras de alto explosivo por si varios insensatos intentaban ganar varias medallas destruyendo al monstruo. Aunque no lo parezca, este sistema era más eficaz que los lanzahumos externos del Tiger ya que permitía elegir el tipo de proyectil en base a la situación. Prosigamos...

Observen ese pinchito marcado con la flecha colorá. Es un  accesorio que ya vimos en el artículo dedicado al M4A3E8 de la peli "Fury". Es un punto de mira con el que el jefe de carro podía señalar objetivos al tirador. Alineando el pinchito con la barra que vemos en el visor del detalle, el sistema de puntería del cañón quedaba orientado en la misma dirección. De ese modo, cuando el jefe divisaba algo destruible, giraba la torreta hasta colocar el pinchito sobre el blanco y, de ese modo, el tirador no tenía que perder tiempo buscándolo. Cuando apoyaba el ojo en el visor, el objetivo ya estaba a la vista. Solo tenía que hacer los cálculos de distancia y movimiento para disparar. Previamente, el jefe había ordenado al cargador el tipo de proyectil que debía introducir en la recámara. Prosigamos...

Todos hemos oído hablar de la torreta Porsche, que en realidad no la diseñó Porsche, sino Krupp, el mismo que diseñó la torreta final. Solo se fabricaron alrededor de 50 unidades que, obviamente, fueron instaladas en otras tantas barcazas. ¿Por qué se desechó? Bien, aparte de tener un interior más pequeño y permitir almacenar menos munición de uso inmediato, la razón principal la pueden ver en la foto. Si un proyectil impactaba en la parte media o inferior del escudo del cañón, era desviado hacia la corona de rodamiento de la torreta, lo que suponía como poco dejar el carro inutilizado, y como mucho totalmente destruido.

De ahí que se acabara usando el modelo H3 con el frontal recto y un grosor de 180 mm. que, al tener apenas 10º de inclinación, subían hasta los 182'8 mm. Si a eso sumamos los 150 mm. del saukopf (cabeza de cerdo) del escudo del cañón, tenemos la friolera de 332'8 mm. de acero del bueno. En cuanto al grosor del frontal del casco, la parte superior era de 150 mm. con una inclinación de 50%, lo que se traducía en 210'8 mm. Esa masa de acero se mostró absolutamente impenetrable, y no hay constancia de que ni un solo Königstiger fuera destruido por haber sido alcanzado en esas zonas. De hecho, su mayor enemigo fue su pésima transmisión, que debido al peso del carro tenía una vida útil de apenas 300 km., o sea, dos depósitos de combustible antes de tener que enviar el carro al taller para su mantenimiento.

Bueno, vale de momento. Con esto ya tienen para darle la tarde a sus cuñados si se ponen pesaditos.


Hale, he dicho

CETERVM CENSEO PETRVM SANCHODICI ESSE DELENDAM 

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