sábado, 10 de octubre de 2026

KV-1 MODELO 1941 / KV-8

 

Dos KV-1 modelo 1941 recién salidos de fábrica camino del frente. La maquinaria de guerra soviética no podía perder ni un minuto. Nada más municionar y llenar los depósitos de gasofa, los carros salían pitando para tener una muerte heroica por la Santa Madre Rusia y el padrecito Iósif. Por cierto, en la torreta aparece una consigna muy frecuente en los carros bolcheviques: "За Сталина!" (Za Stalina!, ¡Por Stalin!)

KV-1 Modelo 1941 con torreta soldada


KV-1 Mod. 1941 abandonado en mitad de una calle, casi con
toda seguridad como consecuencia de una avería
Como ya hemos visto en la entrada anterior, el modelo forrado de chapas gordas para aumentar el blindaje no fue sino una solución de circunstancias cuando los hijos del padrecito Iósif sufrieron en sus carnes rojas la devastadora eficacia del Flak 36 de 88 mm. El aumento de peso pusieron al límite la transmisión, la suspensión y el motor del vehículo, además de reducir su velocidad y autonomía. Pero lo cierto era que la solución tenía que pasar por fabricar carros con un blindaje más grueso, y no depender del suministro de módulos de blindaje extra que encarecían los costos y demoraban la entrega en un momento en el que la necesidad de carros de combate era imperiosa.

Hijo del padrecito Iósif reamunicionando al Bezposhadni
(Despiadado). Y debía serlo en vista de los dibujitos que
lleva pintados y que indican el número de victorias sobre
diversos tipos de objetivos. No sé cual corresponderá a los
cuñados, aunque apostaría por las estrellas
La solución salió de la Fábrica Ishorskiy, 
Izhorskiye Zavody para los amigos, la factoría metalúrgica más antigua de Rusia y radicada en Kolpino, San Petersburgo, en aquella época rebautizada como Leningrado. Se trataba de algo tan simple como fabricar estos chismes con una torreta provista de una chapa más gruesa y santas pascuas lo que, obviamente, no requería un desgaste neuronal importante. Así, el frontal de la misma aumentó hasta los 110 mm., mientras que los laterales y la parte trasera engordaron hasta los 95 mm. El casco permaneció con el mismo blindaje original porque, de lo contrario, el peso se dispararía a niveles insoportables para la cosa mecánica. No obstante, y aunque se pudo rebajar la masa total del vehículo, su peso era de 45 Tm., 1'5 Tm. más que las versiones iniciales. La producción comenzó en septiembre de 1941, un mes después de que se diera por terminada la del KV-1E. La apariencia exterior del carro era igual a la del modelo 1940 pero, si observamos la foto de la izquierda, podremos ver que la chapa es bastante más gruesa. Observen su espesor tomando como referencia el techo de la torreta. Ningún cambio más se hizo salvo modificar la posición de los periscopios traseros para eliminar un ángulo muerto que quedaba situado entre ambos.

En cuanto al armamento, la intención era dotarlo con el ZIS-5, la versión para el KV-1 del F-34, una versión mejorada del F-32 con una longitud de 41'5 calibres en vez de los 31 del anterior. Sin embargo, este cambio no se pudo llevar a cabo hasta que se pudiera acometer la fabricación del ZIS-5, y aquí nos encontramos con una situación bastante paradójica. La versión de aquel año del T-34 ya disponía del F-34, mientras que el hermano mayor aún era armado con el F-32 de menos prestaciones. Obviamente, era absurdo que el carro pesado fuese matase menos que el carro medio, pero ya sabemos que en el paraíso comunista primaba más el miedo a meter la pata por cualquier chorrada y acabar con un balazo en el cráneo o en el gulag. En cualquier caso, el ZIS-5 pudo estar a tiempo para armar a este modelo. En el gráfico de la derecha podemos saber como diferenciar un KV-1 armado con uno u otro cañón. El A lleva el ZIS-5; como vemos, debajo del tubo hay una tapa destinada a hurgar en el cilindro de recuperación sin necesidad de sacar el cañón entero de la torreta. El B es el que lleva el F-32.

KV-1 Modelo 1941 con torreta de fundición

Modelo 1941 con la torreta de fundición y cañón ZIS-5.
Obsérvese el cañón, 80 cm. más largo que el F-32. En este
modelo, la dotación de proyectiles aumentó a 114 unidades
Este modelo no era en sí una novedad. De hecho, la torreta ya estaba diseñada en época tan temprana como 1939 por el sesudo camarada Kotin. En junio de 1940, antes de que empezara la fiesta, ya se hicieron algunas pruebas de fabricación en la Planta Kirov de Leningrado, aunque sin éxito porque su tecnología para fundir algo de semejante tamaño aún no estaba a la altura. Del mismo modo, a principios de 1941 la 
Fábrica Ishorskiy hizo el intento con el mismo mal resultado, y en marzo de aquel mismo año la Fábrica Nº 78 pudo finalmente terminar algunas unidades del prototipo. Sin embargo, las torretas eran una birria porque se detectaron mogollón de burbujas de aire. En fin, que la cosa estaba un poco complicada.

Vista trasera del ZIS-5 en la que se aprecia el bloque de cierre
vertical, la palanca de cierre del mismo. Falta el protector de
retroceso y la cesta de lona para recoger las vainas servidas.
 A la derecha podemos ver la ametralladora coaxial DT
Pero, afortunadamente para el Ejército Colorao, mientras que los fulanos de 
Ishorskiy no acababan de fabricar un producto aceptable, los de Tankograd lograron por fin obtener una torreta bien terminada, manteniendo incluso el mismo espesor que la de acero laminado. Ojo, este último era más resistente que el acero fundido, pero las formas más curvilíneas y suaves de la torreta le daban una mayor protección balística ante cualquier tipo de proyectil y, obviamente, manteniendo el mismo peso que el modelo anterior. Además, la obtención de piezas mediante fundición agilizaba enormemente el ritmo de fabricación de las mismas, por lo que se animaron a intentar hacer lo mismo con el casco, pero si con la torreta había sido difícil, con el casco fue de momento imposible. Era una pieza demasiado grande y pesada para los medios disponibles en aquel momento, así que se conformaron con la torreta a secas que, de todas formas, ya supuso un avance notable. Está de más decir que la producción en serie de este modelo se inició en Chelyábinsk a los dos nanosegundos de comprobar que las torretas fabricadas por estos probos bolcheviques salían perfectas de los moldes. Por cierto que el cambio de cañón conllevó también un cambio de las ópticas. El visor paralelo al cañón fue sustituido por varios tipos denominados 9T-13, 10T-13 y 20T-13, todos con las mismas prestaciones: 2'5 aumentos y 15º de campo de visión. El periscopio también se cambió por un PT-4-13 de 2'5 aumentos y 26º de campo de visión. El del mandamás siguió siendo el PTK de siempre. El número total de unidades fabricadas fue de 1.121 unidades.

KV-1 Modelo 1942

Este modelo no era sino una versión reforzada del anterior. En diciembre de 1941, la Fábrica Nº 200, una de las que daban nombre a la Ciudad de los Tanques en Chelyábisk, llevó a cabo un rediseño de la torreta para aumentar el espesor de la torreta, que alcanzó la nada despreciable cifra de 120 mm., algo que en aquel momento era una burrada. Una torreta con todo su perímetro de 12 cm. de grosor, que además en el frontal se veía aumentado por los 90 mm. del mantelete del cañón, era algo cuasi impenetrable como no fuera a distancias cortas. Como vemos en la foto de la izquierda, su aspecto permaneció prácticamente invariable salvo en detalles muy específicos. La flecha colorá señala la abertura en el escudo del cañón ZIS-5 para el visor; dicha abertura tuvo que ser aumentada de tamaño para adaptar el escudo a la misma. Además, y según vemos en el detalle, en la parte trasera se añadió un collarín para proteger la rótula de la ametralladora. Finalmente, en el frontal se soldó una chapa de 35 mm. de espesor (flecha blanca), que sumada a los 75 mm. del casco daban un total de 110 mm.

Obviamente, el aumento de blindaje tuvo el mismo efecto que en el KV-1E, aumentando la tonelada y media que había "adelgazado" con el modelo 1941 y recuperando las 47'5 Tm. En cuanto al casco, solo se efectuaron algunos cambios menores para agilizar la producción, siendo el más significativo el que vemos a la derecha: la parte trasera curvada (véase detalle), más compleja de fabricar porque había que darle forma a la pieza, se sustituyó por una chapa recta con una inclinación de 40º. El efecto de cara a recibir un proyectil enemigo era similar, pero su fabricación era mucho más rápida y barata. Esta modificación se llevo a cabo en las últimas series de este modelo. Las anteriores siguieron con su habitual forma curvada. Y, como ocurrió con el modelo E, las ruedas también empezaron a saltar en pedazos por el aumento de peso, pero en este caso no se limitaron a cambiar las dos primeras, sino todo el tren de rodaje por un nuevo modelo de fundición reforzado que no diera problemas. El resto del vehículo incluyendo motor, prestaciones y cuestiones mecánicas permaneció invariable mientras estuvo en producción entre enero y agosto de 1942, alcanzando un total de 1.753 unidades.

KV-1S

Este modelo, el postrero de la serie si excluimos los tropocientos prototipos fallidos o las variantes en las que se tomó el chasis del KV para fabricar cañones auto propulsados y tal, fue el típico ejemplo de "¿por qué no se nos ocurrió antes?". Porque lo cierto es que este vehículo, desde su nacimiento, ya adolecía de problemas mecánicos que hemos detallado y que nunca se solucionaron. El motor, aunque con un rendimiento eficiente, no bastaba para una mole semejante; la transmisión tenía una vida útil similar a la de un gusano de seda, y los frenos acusaban un notable desgaste cada vez que tenía que detener más de 45 Tm. Para colmo, la llegada de los tedescos sumió a la industria militar bolchevique en un caos ante el arrollador avance de la Wehrmacht, sin tiempo para buscar algo más acorde con las circunstancias. En resumen, se tuvieron que aviar con lo que tenían, limitándose a aumentar el blindaje como una solución para contrarrestar a los cada vez más potentes cañones tedescos. Optaron pues por lo más factible en aquellas circunstancias: fabricar muchos aunque no fuesen la solución óptima pero, al menos, podían amortiguar el avance alemán.

KV-1S haciendo pruebas de superación de obstáculos
verticales en el verano de 1942
No fue hasta el mes de febrero de 1942, cuando el empuje tedesco empezó a decaer, cuando se pudieron permitir plantear un vehículo más acorde al tipo de guerra y de enemigo con el que se enfrentaban. La cosa no pasaba por llevar a cabo la enésima modificación del KV-1, sino que, basado en el mismo, efectuar una profunda reforma que supusiera una mejora notable en su uso táctico. Les había quedado claro que poner en liza monstruos torpes, lentos y que había que abandonar cada dos por tres debido a las averías no era nada rentable. Y, además, aunque capaces de resistir decenas de impactos de pequeños calibre, acababan siendo presa de los nuevos cañones tedescos, para los que 100 mm. de blindaje no eran obstáculo. La solución era el Obiekt 238 (
Обиект 238, Objeto 238), cuya denominación una vez comenzada la producción sería KV-1S. La S venía de skorostnoy (скоростной, de alta velocidad), porque este nuevo chisme debía, ante todo, alcanzar una velocidad similar a la del T-34, unos 40-45 km/h en carretera, y no ir a 25-30 km/h como mucho y con el motor al rojo vivo.

KV-1S en construcción en Chelyábinsk en septiembre de
1942. Al fondo, conciliábulo de militares,
funcionarios e ingenieros. Chungo, se masca la tragedia
Así pues, los probos ingenieros de Tankograd se pusieron las pilas para, ante todo, saber qué era lo que el ejército necesitaba. No tuvieron que devanarse mucho el magín, porque tras un año de guerra las cosas estaban claras. Estaba claro que seguir aumentando el blindaje era absurdo, y que daba igual fabricar un carro con chapa menos gorda con tal de que corriese más y se eliminasen los problemas mecánicos. Total, si se topaban con un Tiger los iban a freír de todos modos, pero si tenían más agilidad en el campo de batalla tenían más opciones de salir vivos del brete. Y, por supuesto, había que remozar el viejo motor V-2K por otro con más prestaciones, así como mandar a paseo la transmisión y diseñar otra con una vida operativa más larga. En fin, una remodelación profunda.

Los cambios más significativos  se llevaron a cabo en la torreta, cuyo diseño variaba mucho de la original. De entrada, se adelgazó el blindaje, pasando a los 75 mm. en laterales y parte trasera. El frontal tenía 82 mm. En la foto A podemos ver el techo, donde se aprecian los cambios más significativos. El periscopio del mandamás se cambió por un visor periscópico normal. Los dos periscopios laterales también se eliminaron porque ya no hacían falta. La cúpula permitía un campo de visión de casi 360º, quedando solo un pequeño ángulo muerto en la zona delantera izquierda. La escotilla de antaño se desplazó a la derecha para el ciudadano de brazos cruzados, que finalmente había tomado el rol de cargador/ayudante de mecánico. Por lo tanto, la distribución de los tripulantes quedaba así: tirador, delante a la izquierda. Mandamás, detrás, donde vemos la cúpula. Cargador, a la derecha. En la foto B tenemos una vista de la parte trasera, donde se aprecia que la ametralladora había sido desplazada a la izquierda, y se había suprimido el visor de ese lado. La máquina la operaba el mandamás, ayudándose con el visor de la misma para homicidiar homicidas enemigos. La foto C nos ofrece una vista del frontal. Como vemos, tiene una superficie redondeada para facilitar la desviar proyectiles, así como el escudo del cañón ZIS-5. Finalmente, en la foto D vemos el costado derecho. Las barandillas, como era habitual en los carros rusos, no se colocaban en las fábricas, sino a nivel de unidad. Recordemos que servían para que el pelotón de infantes que viajaban sobre los carros tenían que tener donde agarrarse para no caerse en cualquier momento.

El casco también fue adelgazado hasta los 60 mm. en todo su perímetro salvo en la zona frontal, que tenía 75 mm. El suelo, que inicialmente tenía la mitad delantera de 40 mm. y la trasera de 30, pues fue igualado a la baja, teniendo toda la superficie 30 mm.  Solo la reducción de blindaje del vehículo permitió rebajar el peso hasta las 43'4 Tm. en orden de combate, uséase, cargado de munición- 114 proyectiles- y de gasofa. Obsérvese la foto, donde vemos un KV-1S que, además de los 600 litros disponibles en los depósitos internos, lleva tres externos de 90 litros, lo que suponen 270 litros más. El motor 
V-2K se modificó para aumentar su potencia hasta los 650 CV, recibiendo el nombre de V-2Ks. Esto permitió aumentar la velocidad hasta los 43-45 km/h en carretera, y la autonomía a los 250 km. Así mismo, la maldita transmisión se cambió por un nuevo modelo que ya no provocaba suicidios en masa cada vez que una de ellas fallaba en pleno fregado. Para ello se introdujo un sistema de giro mediante engranajes planetarios que, en vez de embragar o frenar las orugas al maniobrar el carro, lo que hacía era disminuir la velocidad de la del lado hacia donde se quería girar. Este sistema, aparte de ser más fiable y duradero, eliminó la necesidad de buscar Sansones comunistas para manejar las palancas de conducción, que ya no necesitaban una tracción o empuje de 50 o 60 kilos. En el KV-1S se redujo a apenas 15 kilos, menos de la mitad de la fuerza que requerían las palancas de un T-34 o un Sherman. Finalmente, la anchura de las cadenas también se redujo desde los 67 cm. a 60'8, a pesar de lo cual la presión específica sobre el suelo también disminuyó hasta los 0'73 kg/cm².

KV-1S provisto de cuatro depósitos externos y barandillas para
la infantería en el casco y la torreta. Los cuatro depósitos
aportaban 360 litros de gasofa extra que, recordemos, había que
trasvasar a los depósitos internos para, caso de ser alcanzados,
que el fuego no se transmitiera dentro del carro
Hay que tener en cuenta un detalle importante, y es que en modo alguno se detuvo la producción de otros vehículos o se desvió personal para acometer la fabricación de este modelo. Antes al contrario, se reclutaron unos 14.000 probos currantes bolcheviques en Chelyábisk solo para la fabricación del KV-1S. Así, en julio de 1942 se entregaron dos vehículos de pre-serie para las pruebas oportunas, y a finales del mes de agosto ya se pudo entregar el primer lote de carros. En septiembre ya se inició la construcción en masa, que en este chisme alcanzó la cantidad de 1.370 unidades hasta que cesó la producción en agosto de 1.943. Con este modelo concluyó la serie de los KV. Sí, puede que algún cuñado de los que me leen de tapadillo salte como un tigre diciendo que qué pasa con el KV-85, pero este chisme ya lo veremos en un articulillo aparte, porque el hecho de ponerle un cañón de 85 mm. supuso poco menos que diseñar un vehículo nuevo, así que he creído más oportuno dejarlo aparte. Pero, para que no me lloren fuerte apretando los puñitos, pues de regalo les detallo uno que les dará mucho morbo, el

KV-8

KV-8 basado en un KV-1 de 1942. Lo único que variaba del
original era el armamento
Y lo incluyo porque el KV-8 era un KV-1 al que, simplemente, se le añadió un lanzallamas molón para cremar enemigos. Apostaría mis augustas barbas a que sus cuñados no saben un carajo de este chisme, de modo que aprovechen. Veamos...

Lo de adaptar carros de combate para el uso de lanzallamas venía de atrás, concretamente de los años 30. La Gran Guerra dejó claro que el efecto psicológico que estos chismes ejercían en la infantería era devastador y, además, eran extremadamente útiles contra fortificaciones cuando no se disponía de artillería de apoyo capaz de destruirlas. Pero si los defensores veían venir a uno de estos dragones de acero aproximándose, la perspectiva de ver como una lengua de fuego entraba por las troneras del bunker les incitaba a salir del mismo echando leches. Palmarla incinerado era algo tan enojoso como respirar fosgeno, de modo que lo más sensato era largarse.

KV-8 capturado por los tedescos. Se puede observar que el
mantelete del ZIS-5 de mentirijillas delata el cambio de cañón
Bien, la cosa es que durante la primavera de 1941, poco antes de que los homicidas del ciudadano Adolf se presentasen en la Santa Madre Rusia, en la fábrica Kirov iniciaron los trabajos para desarrollar un carro lanzallamas sobre el chasis del KV-1 al que se le instalaría un lanzallamas ATO-41 (
автоматиcхэскиы танковиы огнэмыот, que transliterado sería Avtomaticheskiy Tankoviy Ognemyot, Lanzallamas Automático para Tanques). Este primer prototipo recibió el nombre de KV-6, del que se fabricaron cuatro unidades que llegaron a entrar en combate en septiembre de aquel mismo año porque había que aprovechar todo lo aprovechable. 

Cuando fue evacuada la fábrica de Leningrado y se trasladó la producción a Tankograd se reinició el trabajo para buscar un diseño aceptable. El resultado fue el 
Obiekt 228 (Обиект 228, Objeto 228), luego denominado KV-8, basado en un KV-1 de 1942, que entró en producción en el mes de noviembre. El KV-8 estaba equipado con un lanzallamas ATO-41 a la derecha del cañón, y por su generoso tamaño hubo que desmontar el ZIS-5 y sustituirlo por un cañón 19-K L/46 de 45 mm. que, para despistar, metieron el tubo  dentro de otro de mayor diámetro a fin de que los tedescos no se dieran cuenta del cambio de calibre. La dotación era de 115 proyectiles. En la foto de la derecha podemos ver con claridad el tubo falso, y dentro del mismo el de 45 mm. A su derecha tenemos la carcasa que protegía la boquilla del lanzallamas. De esta variante se fabricaron un total de 67 unidades.

Vista de ambos lados de un ATO-42
El ATO-41, y el 42, que era una variante posterior mejorada, estaban diseñados por Ivan Aleksandrovich Aristov, subdirector de diseño de la planta n.º 174, en Chelyábinsk. Eran unos lanzallamas bastante grandes que funcionaban con cartuchos de pólvora para inflamar y disparar la mezcla. En la parte superior del gráfico vemos el cargador, que solo había que rellenar cuando se agotaban los cartuchos. Obviamente, cada chorro consumía uno. Para alimentar el chisme este, dentro del vehículo tenía tres depósitos con una capacidad notable: dos con una capacidad total de 450 litros en el casco y otro de 120 litros debajo de la torreta. En total, 570 litros de nada. El alcance del chorro era de unos 75-90 metros que podían alargarse hasta los 120-140 si se usaba una mezcla más espesa de combustible. Cada chorro consumía unos 15 litros. La mezcla más fluida estaba compuesta por un 40% de keroseno y un 60% de fuel-oíl. Para espesarla se añadían al keroseno aceites pesados, por lo que el chorro era un caño compacto que no se difuminaba en el aire, aumentando además su viscosidad y, por ende, sus efectos.

En agosto de 1942 se inició la producción del KV-8 sobre el KV-1S (foto de la derecha), manteniendo la misma configuración que la variante anterior. De esta se fabricaron 25 unidades entre septiembre y noviembre de 1942, y otras 10 en el año siguiente, cuando cesó la producción del KV-1. Se llegó a plantear una variante más, armada con dos lanzallamas de la que se construyeron dos prototipos con la denominación KV-8M, pero el proyecto no prosperó. En total se fabricaron 102 unidades que, junto a los OT-34, la versión con lanzallamas del T-34/76, nutrieron los llamados Batallones de Tanques Químicos, que combatieron en todos los frentes durante el conflicto. Se desconoce si hubo supervivientes. 

Bueno, estimados bichos, con esto concluimos este compendio que, espero, les produzca espasmos de placer cuando vean las jetas de sus cuñados bañadas de lágrimas.

Hale, he dicho


PETRVS SANCHODICI DELETVS EST

A pesar de su incuestionable robustez, este fue el final de muchos KV-1. Los proyectiles perforantes de 75 y 88 mm. de los tedescos no perdonaban a nada ni a nadie

2 comentarios:

Manuel dijo...

No sabía nada del KV-8, lo que me pone al nivel de sus cuñados. Y desconocía todo del KV-s salvo su existencia. Interesantísima la carrera por dotar al vehículo de más blindaje para finalmente optar por un diseño que lo aligerase. Supongo que el KV-s nació demasiado tarde, estando en servicio versiones del T-34 mejoradas. Cómo siempre, gracias por sus entradas tan interesantes, no dejo de aprender con ellas. Me alegra el día leerlas.

Amo del castillo dijo...

Regocíjese, Sr. Manuel, ya ha sido vuecé descuñizado ;-)) En cuanto al KV, su problema era el mismo que el de todos los carros pesados de la época: motores escasos de potencia y transmisiones incapaces de rendir adecuadamente para mover esas moles. Observe los carros modernos, que superan las 65-70 Tm. sin problema y corren que se las pelan. Pero, obviamente, montan motores de cientos de caballos y las cuestiones mecánicas no son una traba. Aparte de eso, meterse a mejorar un producto cuando tienes al enemigo a 20 km. de la fábrica no aporta la serenidad necesaria para inventar maravillas.

Por lo demás, celebro que mis relatos le resulten amenos. Un saludo y gracias por su comentario