KV-1 Modelo 1941 con torreta soldada
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| KV-1 Mod. 1941 abandonado en mitad de una calle, casi con toda seguridad como consecuencia de una avería |
Izhorskiye Zavody para los amigos, la factoría metalúrgica más antigua de Rusia y radicada en Kolpino, San Petersburgo, en aquella época rebautizada como Leningrado. Se trataba de algo tan simple como fabricar estos chismes con una torreta provista de una chapa más gruesa y santas pascuas lo que, obviamente, no requería un desgaste neuronal importante. Así, el frontal de la misma aumentó hasta los 110 mm., mientras que los laterales y la parte trasera engordaron hasta los 95 mm. El casco permaneció con el mismo blindaje original porque, de lo contrario, el peso se dispararía a niveles insoportables para la cosa mecánica. No obstante, y aunque se pudo rebajar la masa total del vehículo, su peso era de 45 Tm., 1'5 Tm. más que las versiones iniciales. La producción comenzó en septiembre de 1941, un mes después de que se diera por terminada la del KV-1E. La apariencia exterior del carro era igual a la del modelo 1940 pero, si observamos la foto de la izquierda, podremos ver que la chapa es bastante más gruesa. Observen su espesor tomando como referencia el techo de la torreta. Ningún cambio más se hizo salvo modificar la posición de los periscopios traseros para eliminar un ángulo muerto que quedaba situado entre ambos.
En cuanto al armamento, la intención era dotarlo con el ZIS-5, la versión para el KV-1 del F-34, una versión mejorada del F-32 con una longitud de 41'5 calibres en vez de los 31 del anterior. Sin embargo, este cambio no se pudo llevar a cabo hasta que se pudiera acometer la fabricación del ZIS-5, y aquí nos encontramos con una situación bastante paradójica. La versión de aquel año del T-34 ya disponía del F-34, mientras que el hermano mayor aún era armado con el F-32 de menos prestaciones. Obviamente, era absurdo que el carro pesado fuese matase menos que el carro medio, pero ya sabemos que en el paraíso comunista primaba más el miedo a meter la pata por cualquier chorrada y acabar con un balazo en el cráneo o en el gulag. En cualquier caso, el ZIS-5 pudo estar a tiempo para armar a este modelo. En el gráfico de la derecha podemos saber como diferenciar un KV-1 armado con uno u otro cañón. El A lleva el ZIS-5; como vemos, debajo del tubo hay una tapa destinada a hurgar en el cilindro de recuperación sin necesidad de sacar el cañón entero de la torreta. El B es el que lleva el F-32.
KV-1 Modelo 1941 con torreta de fundición
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| Modelo 1941 con la torreta de fundición y cañón ZIS-5. Obsérvese el cañón, 80 cm. más largo que el F-32. En este modelo, la dotación de proyectiles aumentó a 114 unidades |
KV-1 Modelo 1942
Este modelo no era sino una versión reforzada del anterior. En diciembre de 1941, la Fábrica Nº 200, una de las que daban nombre a la Ciudad de los Tanques en Chelyábisk, llevó a cabo un rediseño de la torreta para aumentar el espesor de la torreta, que alcanzó la nada despreciable cifra de 120 mm., algo que en aquel momento era una burrada. Una torreta con todo su perímetro de 12 cm. de grosor, que además en el frontal se veía aumentado por los 90 mm. del mantelete del cañón, era algo cuasi impenetrable como no fuera a distancias cortas. Como vemos en la foto de la izquierda, su aspecto permaneció prácticamente invariable salvo en detalles muy específicos. La flecha colorá señala la abertura en el escudo del cañón ZIS-5 para el visor; dicha abertura tuvo que ser aumentada de tamaño para adaptar el escudo a la misma. Además, y según vemos en el detalle, en la parte trasera se añadió un collarín para proteger la rótula de la ametralladora. Finalmente, en el frontal se soldó una chapa de 35 mm. de espesor (flecha blanca), que sumada a los 75 mm. del casco daban un total de 110 mm.
Obviamente, el aumento de blindaje tuvo el mismo efecto que en el KV-1E, aumentando la tonelada y media que había "adelgazado" con el modelo 1941 y recuperando las 47'5 Tm. En cuanto al casco, solo se efectuaron algunos cambios menores para agilizar la producción, siendo el más significativo el que vemos a la derecha: la parte trasera curvada (véase detalle), más compleja de fabricar porque había que darle forma a la pieza, se sustituyó por una chapa recta con una inclinación de 40º. El efecto de cara a recibir un proyectil enemigo era similar, pero su fabricación era mucho más rápida y barata. Esta modificación se llevo a cabo en las últimas series de este modelo. Las anteriores siguieron con su habitual forma curvada. Y, como ocurrió con el modelo E, las ruedas también empezaron a saltar en pedazos por el aumento de peso, pero en este caso no se limitaron a cambiar las dos primeras, sino todo el tren de rodaje por un nuevo modelo de fundición reforzado que no diera problemas. El resto del vehículo incluyendo motor, prestaciones y cuestiones mecánicas permaneció invariable mientras estuvo en producción entre enero y agosto de 1942, alcanzando un total de 1.753 unidades.
KV-1S
Este modelo, el postrero de la serie si excluimos los tropocientos prototipos fallidos o las variantes en las que se tomó el chasis del KV para fabricar cañones auto propulsados y tal, fue el típico ejemplo de "¿por qué no se nos ocurrió antes?". Porque lo cierto es que este vehículo, desde su nacimiento, ya adolecía de problemas mecánicos que hemos detallado y que nunca se solucionaron. El motor, aunque con un rendimiento eficiente, no bastaba para una mole semejante; la transmisión tenía una vida útil similar a la de un gusano de seda, y los frenos acusaban un notable desgaste cada vez que tenía que detener más de 45 Tm. Para colmo, la llegada de los tedescos sumió a la industria militar bolchevique en un caos ante el arrollador avance de la Wehrmacht, sin tiempo para buscar algo más acorde con las circunstancias. En resumen, se tuvieron que aviar con lo que tenían, limitándose a aumentar el blindaje como una solución para contrarrestar a los cada vez más potentes cañones tedescos. Optaron pues por lo más factible en aquellas circunstancias: fabricar muchos aunque no fuesen la solución óptima pero, al menos, podían amortiguar el avance alemán.
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| KV-1S haciendo pruebas de superación de obstáculos verticales en el verano de 1942 |
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| KV-1S en construcción en Chelyábinsk en septiembre de 1942. Al fondo, conciliábulo de militares, funcionarios e ingenieros. Chungo, se masca la tragedia |
Los cambios más significativos se llevaron a cabo en la torreta, cuyo diseño variaba mucho de la original. De entrada, se adelgazó el blindaje, pasando a los 75 mm. en laterales y parte trasera. El frontal tenía 82 mm. En la foto A podemos ver el techo, donde se aprecian los cambios más significativos. El periscopio del mandamás se cambió por un visor periscópico normal. Los dos periscopios laterales también se eliminaron porque ya no hacían falta. La cúpula permitía un campo de visión de casi 360º, quedando solo un pequeño ángulo muerto en la zona delantera izquierda. La escotilla de antaño se desplazó a la derecha para el ciudadano de brazos cruzados, que finalmente había tomado el rol de cargador/ayudante de mecánico. Por lo tanto, la distribución de los tripulantes quedaba así: tirador, delante a la izquierda. Mandamás, detrás, donde vemos la cúpula. Cargador, a la derecha. En la foto B tenemos una vista de la parte trasera, donde se aprecia que la ametralladora había sido desplazada a la izquierda, y se había suprimido el visor de ese lado. La máquina la operaba el mandamás, ayudándose con el visor de la misma para homicidiar homicidas enemigos. La foto C nos ofrece una vista del frontal. Como vemos, tiene una superficie redondeada para facilitar la desviar proyectiles, así como el escudo del cañón ZIS-5. Finalmente, en la foto D vemos el costado derecho. Las barandillas, como era habitual en los carros rusos, no se colocaban en las fábricas, sino a nivel de unidad. Recordemos que servían para que el pelotón de infantes que viajaban sobre los carros tenían que tener donde agarrarse para no caerse en cualquier momento.
El casco también fue adelgazado hasta los 60 mm. en todo su perímetro salvo en la zona frontal, que tenía 75 mm. El suelo, que inicialmente tenía la mitad delantera de 40 mm. y la trasera de 30, pues fue igualado a la baja, teniendo toda la superficie 30 mm. Solo la reducción de blindaje del vehículo permitió rebajar el peso hasta las 43'4 Tm. en orden de combate, uséase, cargado de munición- 114 proyectiles- y de gasofa. Obsérvese la foto, donde vemos un KV-1S que, además de los 600 litros disponibles en los depósitos internos, lleva tres externos de 90 litros, lo que suponen 270 litros más. El motor V-2K se modificó para aumentar su potencia hasta los 650 CV, recibiendo el nombre de V-2Ks. Esto permitió aumentar la velocidad hasta los 43-45 km/h en carretera, y la autonomía a los 250 km. Así mismo, la maldita transmisión se cambió por un nuevo modelo que ya no provocaba suicidios en masa cada vez que una de ellas fallaba en pleno fregado. Para ello se introdujo un sistema de giro mediante engranajes planetarios que, en vez de embragar o frenar las orugas al maniobrar el carro, lo que hacía era disminuir la velocidad de la del lado hacia donde se quería girar. Este sistema, aparte de ser más fiable y duradero, eliminó la necesidad de buscar Sansones comunistas para manejar las palancas de conducción, que ya no necesitaban una tracción o empuje de 50 o 60 kilos. En el KV-1S se redujo a apenas 15 kilos, menos de la mitad de la fuerza que requerían las palancas de un T-34 o un Sherman. Finalmente, la anchura de las cadenas también se redujo desde los 67 cm. a 60'8, a pesar de lo cual la presión específica sobre el suelo también disminuyó hasta los 0'73 kg/cm².
KV-8
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| KV-8 basado en un KV-1 de 1942. Lo único que variaba del original era el armamento |
Lo de adaptar carros de combate para el uso de lanzallamas venía de atrás, concretamente de los años 30. La Gran Guerra dejó claro que el efecto psicológico que estos chismes ejercían en la infantería era devastador y, además, eran extremadamente útiles contra fortificaciones cuando no se disponía de artillería de apoyo capaz de destruirlas. Pero si los defensores veían venir a uno de estos dragones de acero aproximándose, la perspectiva de ver como una lengua de fuego entraba por las troneras del bunker les incitaba a salir del mismo echando leches. Palmarla incinerado era algo tan enojoso como respirar fosgeno, de modo que lo más sensato era largarse.
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| KV-8 capturado por los tedescos. Se puede observar que el mantelete del ZIS-5 de mentirijillas delata el cambio de cañón |
Cuando fue evacuada la fábrica de Leningrado y se trasladó la producción a Tankograd se reinició el trabajo para buscar un diseño aceptable. El resultado fue el Obiekt 228 (Обиект 228, Objeto 228), luego denominado KV-8, basado en un KV-1 de 1942, que entró en producción en el mes de noviembre. El KV-8 estaba equipado con un lanzallamas ATO-41 a la derecha del cañón, y por su generoso tamaño hubo que desmontar el ZIS-5 y sustituirlo por un cañón 19-K L/46 de 45 mm. que, para despistar, metieron el tubo dentro de otro de mayor diámetro a fin de que los tedescos no se dieran cuenta del cambio de calibre. La dotación era de 115 proyectiles. En la foto de la derecha podemos ver con claridad el tubo falso, y dentro del mismo el de 45 mm. A su derecha tenemos la carcasa que protegía la boquilla del lanzallamas. De esta variante se fabricaron un total de 67 unidades.
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| Vista de ambos lados de un ATO-42 |
El ATO-41, y el 42, que era una variante posterior mejorada, estaban diseñados por Ivan Aleksandrovich Aristov, subdirector de diseño de la planta n.º 174, en Chelyábinsk. Eran unos lanzallamas bastante grandes que funcionaban con cartuchos de pólvora para inflamar y disparar la mezcla. En la parte superior del gráfico vemos el cargador, que solo había que rellenar cuando se agotaban los cartuchos. Obviamente, cada chorro consumía uno. Para alimentar el chisme este, dentro del vehículo tenía tres depósitos con una capacidad notable: dos con una capacidad total de 450 litros en el casco y otro de 120 litros debajo de la torreta. En total, 570 litros de nada. El alcance del chorro era de unos 75-90 metros que podían alargarse hasta los 120-140 si se usaba una mezcla más espesa de combustible. Cada chorro consumía unos 15 litros. La mezcla más fluida estaba compuesta por un 40% de keroseno y un 60% de fuel-oíl. Para espesarla se añadían al keroseno aceites pesados, por lo que el chorro era un caño compacto que no se difuminaba en el aire, aumentando además su viscosidad y, por ende, sus efectos.
En agosto de 1942 se inició la producción del KV-8 sobre el KV-1S (foto de la derecha), manteniendo la misma configuración que la variante anterior. De esta se fabricaron 25 unidades entre septiembre y noviembre de 1942, y otras 10 en el año siguiente, cuando cesó la producción del KV-1. Se llegó a plantear una variante más, armada con dos lanzallamas de la que se construyeron dos prototipos con la denominación KV-8M, pero el proyecto no prosperó. En total se fabricaron 102 unidades que, junto a los OT-34, la versión con lanzallamas del T-34/76, nutrieron los llamados Batallones de Tanques Químicos, que combatieron en todos los frentes durante el conflicto. Se desconoce si hubo supervivientes.
Bueno, estimados bichos, con esto concluimos este compendio que, espero, les produzca espasmos de placer cuando vean las jetas de sus cuñados bañadas de lágrimas.
Hale, he dicho
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PETRVS SANCHODICI DELETVS EST



















2 comentarios:
No sabía nada del KV-8, lo que me pone al nivel de sus cuñados. Y desconocía todo del KV-s salvo su existencia. Interesantísima la carrera por dotar al vehículo de más blindaje para finalmente optar por un diseño que lo aligerase. Supongo que el KV-s nació demasiado tarde, estando en servicio versiones del T-34 mejoradas. Cómo siempre, gracias por sus entradas tan interesantes, no dejo de aprender con ellas. Me alegra el día leerlas.
Regocíjese, Sr. Manuel, ya ha sido vuecé descuñizado ;-)) En cuanto al KV, su problema era el mismo que el de todos los carros pesados de la época: motores escasos de potencia y transmisiones incapaces de rendir adecuadamente para mover esas moles. Observe los carros modernos, que superan las 65-70 Tm. sin problema y corren que se las pelan. Pero, obviamente, montan motores de cientos de caballos y las cuestiones mecánicas no son una traba. Aparte de eso, meterse a mejorar un producto cuando tienes al enemigo a 20 km. de la fábrica no aporta la serenidad necesaria para inventar maravillas.
Por lo demás, celebro que mis relatos le resulten amenos. Un saludo y gracias por su comentario
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