jueves, 15 de octubre de 2026

KV-2

 

KV-2 abandonado en una población de Ucrania durante el verano de 1941. La verdad es que ese bicho cabezón debía acojonar un poco. Bueno, un poco no. Mucho

SALVETE NOBILIS LECTORES. A ver, si alguien pensaba que ya habíamos terminado con todo lo relacionado con el KV-1, pues como que no. Si sale a relucir el KV-1 hay que completar el discurso con el cuñado con sobrepeso del mismo, el KV-2, un chisme enorme que no fue ni carro de combate ni cañón de asalto, sino un engendro rarito fruto de la imperiosa necesidad de poner en servicio algo que hiciera el mismo trabajo que el StuG. III, pero a lo bestia, y con un problema añadido: en 1939, los bolcheviques aún no disponían del concepto de cañón de asalto en su lista de inventos, así que lo tenían un poco complicado. Pero para ponernos en contexto, antes de nada debemos largar el siguiente

INTROITO

Desolador panorama para el padrecito Iósif. Su invasión
no era el paseo militar que le contaron
Como vimos en el artículo dedicado al origen del KV-1, este chisme nació de la necesidad de poner en liza un carro pesado viable que permitiera al Ejército Colorao prescindir del monstruoso T-35 y, sobre todo, mandar a paseo el obsoleto concepto de los carros multi-torreta que pesaban más que un mulo ahogado, eran más torpes que un elefante en una cacharrería y costaban más caros que saciar de güisqui a un cuñado sediento. Cuando el KV- aún no tenía asignado el número porque solo había uno- hizo acto de presencia en el frente finlandés durante la Guerra de Invierno, los mandamases tomaron buena nota de que el concepto de carro pesado con una única torreta era mucho más eficaz, independientemente de que el motor se quedase cortísimo de potencia, los frenos no valían un duro, conducirlo era un calvario y la transmisión se iba a hacer gárgaras en lo que duraba un paseo por el frente. En fin, ahí tienen el articulillo para ilustrarse adecuadamente.

Enana malvada fabricada de acero y colocada sobre un búnker
como cúpula de observación. Observen el espesor de la misma.
Absolutamente indestructible salvo para un proyectil de
muy muy grueso calibre
Con todo, los hijos del padrecito Iósif no habían tenido en cuenta dos detalles: uno, que el ejército finlandés, aunque inferior al bolchevique, estaba compuesto por ciudadanos sumamente aguerridos que sabían aprovechar el terreno y sacar ventajas de mil formas de sus inmensos bosques y sus zonas pantanosas; y dos, que eran unos máquinas fortificando. Habían sembrado la frontera de casamatas de todo tipo, en algunos casos núcleos defensivos formados por una red de búnkeres de hormigón armado con paredes y techos de más de un metro de espesor. En otros, refugios excavados y estibados con troncos sobre los que vertían una gruesa capa de pedruscos gordos y tierra en cantidad lo que, además, los convertían prácticamente invisibles. Como vemos, los búnkeres de la Línea Mannerheim, más los que protegían puntos sensibles, eran insensibles al cañón más potente montado en un carro de combate, en aquel momento el F-32 de 76’2 mm. Era un problema muy irritante, porque si no destruían el búnker sus habitantes seguirían disparando y, por lo tanto, el avance sería bloqueado salvo que se tomase por la fuerza, lo que solía costar un número de bajas propias muy elevado.

Kiril A. Meretskov (1897-1968), el
general angustiado
Por este último motivo, el general Kiril Afanásievich Meretskov, comandante del Séptimo Ejército en Finlandia, pidió una solución inmediata si no querían ver al Ejército Colorao bloqueado en una guerra absurda por un ejército numéricamente muy inferior, con el ridículo que eso supondría para la Santa Madre Rusia y, sobre todo, para el padrecito Iósif. Meretskov planteó armar un carro pesado con un cañón de un calibre capaz de aniquilar los malvados búnkeres enemigos, algo comprendido entre los 152 y los 203 mm., lo más grande en servicio con un tamaño que pudiese entrar en una torreta. En fin, así estaba el patio a principios de 1940, y con los bolcheviques muy cabreados porque no tenían nada para convertir en escombros los estupendos búnkeres de los belicosos finlandeses. Recordemos que, como se comentó antes del INTROITO, el Ejército Colorao no tenía en inventario cañones de asalto, de modo que solo podían recurrir a carros de combate convencionales en una época en la que, como sabemos, meter una pieza de calibre medio en una torreta al uso- o sea, una ratonera- era toda una proeza. Por lo tanto, la petición de Meretskov no era una chorrada que se solucionaba en cinco minutos, sino algo un poco más complejo.

Fin del INTROITO

Un obús Modelo 1938 (M-10) en acción. Meter esa cosa
en un carro de combate no era ninguna tontería
Los magines del personal de la Fábrica Kirov se pusieron en marcha en busca de una solución, y en un tiempo increíblemente breve propusieron cuatro diseños diferentes. El eficiente camarada Iósif Yakovlevich Kotin, como no podía ser menos, se puso las pilas y buscó una solución lo más racional posible: agrandar una torreta lo suficiente como para meter dentro un obús modelo 1909/30 de 152 mm., el cual fue desechado de momento por el más moderno y potente Modelo 1938 (M-10) del mismo calibre, una estupenda pieza diseñada por Fiódor Fiódorvich Petrov que, en ejércitos como el finlandés, estuvo en servicio hasta el 2000.
 La torreta provista de este obús recibió el nombre de MT-1. En enero de 1940 ya se habían terminado tres prototipos que fueron acopladas sin problemas en sendos chasis de KV ya que el anillo de las torretas tenían el mismo diámetro que el del casco. Para diferenciarlos del KV armado con el cañón F-32 llamaron al del obús “KB s большой башней” ( KB s bolshoy bashney, KV de torreta grande), mientras que el otro fue bautizado como “KB s пониженная башня” (KB s ponizhennaya bashnya, KV de torreta bajo perfil o pequeña, como prefieran). Como vemos, los hijos del padrecito Iósif tenían una creatividad pasmosa a la hora de buscar nombres chulos a sus máquinas. Tanto éxito tuvieron estas denominaciones que, ante la avalancha de felicitaciones, en 1941 las cambiaron por KV-1 y KV-2, que eran más cortitas.
El único ejemplar construido del T-100Y, que se puede
admirar en el Museo de Tanques de Kubinka. 64 Tm.
de nada, 18 Tm. más que un T-90 actual
Y mientras Kotin se apuntaba su enésimo punto ante su poderoso suegro, el mariscal Voroshílov, y el padrecito Iósif, Nikólai Vsevolodovich Barykov, mandamás de la Factoría Bolchevique plantó a su T-100 un cañón naval B-3 de 130 mm., el cual fue enviado al frente en la primavera de 1940 para ser probado. Solo se fabricó una unidad, la cual no tuvo tiempo para mostrar sus dudosas virtudes porque la guerra acabó en el mes de marzo. No obstante, cuando fue enviado de vuelta a Leningrado lo guardaron en alguna cochera y aún pudo reutilizarse en la defensa de Moscú en 1941 con la denominación de T-100Y. Realizó otros dos diseños basados también en el T-100 que resultaron igualmente fallidos cuando se intentaron montar, sin resultado viable, sendas piezas de 152 y 203 mm. En fin, que el camarada Barykov quedó a la altura del betún, mientras que Kotin se frotaba las manos muy contentito. Alegrar el día al padrecito Iósif era la forma más segura de no figurar en las listas del siniestro Lavrenti Pávlovich Beria, mandamás del NKVD y celoso ejecutor- literal- de todo aquel que atentase contra la sacrosanta doctrina bolchevique. Así las cosas, se acometió con denuedo la fabricación de las primeras unidades de pre-serie sobre el KV que, al estar construidas sobre chasis del modelo 1939, pues recibieron el mismo ordinal, añadiendo la coletilla de “KV de torreta grande”, por si alguien no se había dado cuenta de que la del KV-2 era el doble de alta que la del KV-1.

El U-0 en la Fábrica Kirov, recién salido del
taller
El 10 de febrero de 1940 salieron de la Fábrica Kirov las dos primeras unidades de pre-serie del KV de torreta grande con la denominaciones de fábrica de U-0 y U-1, que tras las pruebas pertinentes fueron enviados a Finlandia, donde debían demostrar en vivo y en directo su eficacia. El 29 de febrero fue terminado el U-3, que también viajó al frente, y el 13 de marzo el U-4, que ya no viajó a ninguna parte porque la guerra había terminado. Las tres unidades que llegaron a tiempo fueron asignadas a la 20ª Brigada de Tanques Pesados, la misma unidad donde sirvieron los primeros prototipos del KV de torreta pequeña, uséase, el KV-1. Está de más decir que los KV-2 adolecieron de los mismos problemas mecánicos que su predecesor, aumentados además por el enorme peso de su torreta, 12 Tm. de nada. Pero, al igual que el KV-1, demostró una resistencia notable ante los proyectiles enemigos. Al cabo, la artillería anticarro de los finlandeses era la misma que se usaba en todas partes en aquella época, basada principalmente en cañones de 37 mm.  Según los informes enviados desde el frente, el U-0 recibió nada menos que 22 impactos de todo tipo sin que lograran perforar su blindaje de 75 mm., y a cambio destruyó 11 búnkeres y 14 cañones anticarro que, se supone, quedarían literalmente pulverizados por los proyectiles de alto explosivo del M-10. En total se fabricaron seis unidades de pre-serie, las cuales fueron destruidas cuando llegó la hora de enfrentarse a la Wehrmacht.

Veamos con detalle el modelo de pre-serie. En el gráfico tenemos el U-0, un bicharraco con un peso de 54 Tm. en orden de combate. El casco no dista mucho del KV-1. Si acaso, la escotilla es una pieza rectangular bastante pequeñaja que, en las unidades siguientes, ya fue sustituida por la circular que todos conocemos. Así mismo, carecía del orificio para el arma de defensa cercana en el frontal del glacis, que también se incluyó en los siguientes ejemplares. Las cadenas también eran más anchas por el mayor peso del vehículo. En este caso eran de 70 cm., 5 cm. más que en el KV-1, a pesar de lo cual la presión específica era mayor, alcanzando los 0'920 kg/cm². Motor y demás cuestiones mecánicas eran también los mismos del KV-1, lo que suponía un rendimiento aún más pobretón. La velocidad máxima en carretera apenas superaba los 25 km/h, y campo a través unos 10 km/h. En cuanto al blindaje, el del casco era el mismo que el del KV-1, mientras que el de la torreta era de 75 mm. en todo su contorno, de 35 mm. en el techo y 110 mm. en el frontal. En cuanto a la instalación de ametralladoras para defensa cercana, de momento no se contempló. Se limitaron a abrir orificios para valerse de subfusiles en caso de tener que mantener a raya a la infantería.

En este otro gráfico podemos ver con detalle la torreta, que es la madre del cordero en este chisme. Observemos la forma de la misma. Se trata de un polígono de siete lados cuya misión era obvia, deflectar proyectiles enemigos. En los ejemplares de pre-serie no se instalaron ametralladoras, pero disponía de medios para la defensa cercana. A modo de ametralladora coaxial llevaba un portillo situado a la derecha del cañón. Sobre el mismo, un pequeño orificio permitía hacer puntería. Lo mismo nos entramos a ambos lados de la torreta, con la mirilla habitual en los carros bolcheviques. Y, del mismo modo, a cada lado de la trasera tenemos otros tantos portillos. En la parte trasera se instaló una chapa removible bien gorda fijada con tornillos para, en caso de necesidad, poder acceder a la culata del cañón por si había que trapichear en el mismo por alguna avería. Para acceder a la torreta había a cada lado dos peldaños formados por redondos soldados a la misma, mas un agarradero que ayudase a coronar la cima sin partirse el cuello de una costalada. En el techo podemos ver la única escotilla para los cuatro camaradas primates que la habitaban y por donde podían municionar el carro. Está de más decir que era una tarea incómoda y lenta ya que la escotilla no era precisamente la boca del metro. Para cubrir la visión trasera tenemos dos periscopios similares a los del KV-1, y lo mismo para el tirador y el mandamás: dos periscopios, el del tirador con su retículo, y el otro solo con los 2'5 aumentos de los PTK para localizar blancos y tal. Inicialmente no se instalaron extractores de aire, de modo que bastarían tres o cuatro disparos para sentir una leve carraspera. La altura total de los modelos de pre-serie era de 3'45 metros de nada, y el blindaje de la torreta, como ya hemos dicho, era de 75 mm. en todo su contorno, mientras que en el frontal alcanzaba los 100 mm.

Obús M-10S. La S indicaba que era la versión
para carros de combate. Su ángulo de elevación
 iba desde -5º a +24º
Ahora, echemos un vistazo al obús, producido en la Planta Mecánica Motovilikha. La pieza original del M-10 tenía un tubo de 40 calibres de largo, lo que suponen 609'6 cm. El obús original tenía un alcance de 12.400 metros, lo que obviamente no era de utilidad para armar un vehículo cuya misión era abrir fuego sobre objetivos situados a distancias de, a lo sumo, un par de kilómetros, siendo mucho más frecuentes disparar de 1.000 metros para abajo. Por ese motivo se acortó la caña hasta los 24 calibres, que son 370 cm. De este modo, no solo era posible embutirlo en la torreta, sino aligerarlo de peso hasta los 1.360 kilos. La dotación de proyectiles era de 36 unidades de carga separada, uséase, el proyectil por un lado y la carga por otro. La carga era reducida ya que la normal eran ganas de desperdiciar propelente tanto en cuanto no se requería el alcance máximo de la pieza original. La munición más habitual era la OF-530 A, un proyectil rompedor de alto explosivo que tenía un peso de 40 kilos. Para las casamatas de hormigón se usaba el 53-G-530, de un peso similar al anterior y con capacidad para perforar unos 80 cm. a distancias medias, si bien esto dependía de la composición del hormigón, la estructura del búnker, etc. Como munición perforante podía emplear el BP-540, capaz de penetrar blindajes de hasta 250 mm. de espesor.

FlaK. 36 de 88 mm. en en Frente Oriental. Del mismo modo
que a los tedescos les sorprendieron los carros soviéticos, a
los soviéticos les irritó bastante la presencia de este chisme
En resumen, la actuación del KV-2 fue satisfactoria sin tener en cuenta, repetimos, sus problemas mecánicos. Pero lo importante era que los malvados búnkeres podían ser destruidos con este pseudo-cañón de asalto. Por lo tanto, se ordenó la entrada en producción del que sería denominado como KV Modelo 1940. Sin embargo, lo que los hijos del padrecito Iósif no tuvieron en cuenta es que los tedescos que los invadieron en junio de 1940  no tenían búnkeres por un motivo táctico elemental: el que ataca no necesita fortificar, sino avanzar. El que los necesita es el que defiende. 

KV-2 Mod. 1940 en siniestro total. Una de dos, o un 88
lo alcanzó en la santabárbara, o un Stuka le dejó caer encima
algo muy dañino
Por este motivo, y mientras los primeros modelos de producción en serie salían de fábrica, los modelo de pre-serie fueron enviados al frente, donde se dieron situaciones un tanto contradictorias. Los cañones anticarro estandarizados de los tedescos, el PaK. 36 de 37 mm. y el Pak. 50 de 75 mm. no podían acabar con el "Linkor" (
Линкор, acorazado), como los bolcheviques llamaban al KV-2 al compararlo con las poderosas naves de la Royal Navy de los british (Dios maldiga a Nelson). De hecho, solo a 30 metros o menos podían lograr algo, por lo que el objetivo principal eran las cadenas a fin de, al menos, inmovilizarlos. Pero los tedescos eran hombres de recursos, de modo que si se topaban con algún KV-2 llamaban a la batería antiaérea más cercana para que les enviasen un Flak. 18/36 de 88 mm. o un Pak. K-44 de 128 mm. o, si era posible, un Stuka que lo vaporizase con una bomba de 250 kilos. Bien, sea como fuere, la cosa es que el prometedor KV-2 se vio relegado a la condición de "búnker portátil" porque, eso sí, si se situaba en algún punto estratégico adecuado y con protección natural bien aprovechada, uno solo podía detener el avance de una unidad enemiga durante horas, hasta que lograran dejarlo fuera de combate. Con todo, las seis unidades del modelo de pre-serie apenas pudieron sobrevivir algunas semanas tras la invasión hasta que los tedescos no dejaron ni uno. Todos kaput. 

Y mientras los tedescos avanzaban meándose en las calaveras de los hijos del padrecito Iósif, la Fábrica Kirov curraba al 120% para poner en circulación, no solo los T-34/76 y los KV-1, sino el modelo definitivo del KV-2 el cual recibió una torreta totalmente modificada bautizada con el nombre de MT-2, e instalada sobre un chasis U-7 de KV-1. Veamos los detallitos. El casco permaneció prácticamente
invariable. Solo se añadió la ametralladora DT frontal y tres cofres de estibado sobre los guardacadenas, dos en la izquierda y una en la derecha. La enjundia la tenemos en la torreta que, como pueden ver, presenta bastantes cambios. En el frontal se eliminó el orificio para defensa cercana y se instaló una DT coaxial en el lado derecho del obús. Así mismo, se instaló otra en una rótula en el lado derecho trasero. El ángulo de esa parte de la torreta se cambió por una superficie plana, quedando la planta de la misma con seis lados. La chapa gorda se convirtió en una escotilla provista de un portillo para subfusil, y además facilitaba el acceso a los cuatro tripulantes que habitaban la torreta, así como el municionamiento. En los laterales se cambió de sitio la escalerilla, desplazándola un poco hacia adelante, y se mantuvieron los portillos y las mirillas para defensa cercana. Si nos vamos al techo, vemos que la escotilla se desplazó hacia el lado derecho, y se instalaron dos extractores anti-carraspera. También se instalaron tres periscopios, uno en cada costado y otro detrás, justo encima de la ametralladora. Por último, los periscopios originales se cambiaron por otro más modernos. El artillero, situado a la izquierda del cañón, un PT-9, mientras que el mandamás seguiría con el incombustible PTK. Y aparte de todo esto, la nueva torreta rebajó la altura del vehículo a 3,24 metros, 21 cm. menos.

Perfiles del modelo de pre-serie y el modelo 1940, donde se aprecia la diferencia de altura

KV-2 volcado y abandonado por su tripulación. Observen que,
conforme al reglamento, se han llevado las ametralladoras.
Y aprovechen la foto para observar también la escotilla trasera
En noviembre de 1940, cinco meses después del comienzo de la invasión, se entregaron las primeras unidades, pero su desempeño en combate mostró sus muchas limitaciones. Se mantuvo el mismo motor V-2K de 600 caballos, que en este bicharraco iba apurado a tope y no dejándole superar los 25 km/h por carretera. Su autonomía seguía siendo igual de pobretona, su transmisión seguía teniendo menos vida útil que un pavo en Navidad, y a todo eso tenemos que añadir algunos problemas más. De entrada, tal como vemos en la foto, era muy inestable debido al enorme peso-10 Tm. - y la altura de la torreta, lo que hacía que el ángulo lateral permisible era escasillo ya que, de lo contrario, era habitual volcar, y a ver quién endereza un trasto de más de 50 Tm.

KV-2 de pre-serie inmovilizado en una charca o lo que sea y,
como se ve en infinidad de fotos, abandonado por sus habitantes
Otro problema frecuente era la facilidad con la que se quedaba atascado en zonas pantanosas o embarradas. Su presión específica, como ya se ha comentado, era mayor que la de un KV-1 a pesar de sus cadenas 5 cm. más anchas, pero la escasa potencia del motor no ayudaba precisamente. Y ahí no acababa la cosa. El motor eléctrico que movía la torreta, que precisaba de 36 segundos para efectuar un giro de 360º, no tenía potencia para mover esa mole como el vehículo no estuviera en un terreno bien nivelado. Si estaba un poco inclinado hacia un lado, el motor no podía. Lo que no se entiende es como estos fulanos eran capaces de diseñar y poner en producción un carro de combate en cuestión de meses o menos, pero la cagaban por no poner un motorcito eléctrico que podía aumentarse de potencia sin muchas historias. 

Y, finalmente, para disparar también tenía que estar bien nivelado. La altura del cañón respecto al suelo podía provocar errores de angulación bastante acusados, de forma que el proyectil pasase de largo sin impactar el objetivo. Eso sí, si cazaba a un carro enemigo, lo pulverizaba literalmente. A la derecha podemos ver un testimonio gráfico muy elocuente. Se trata de un Pz.Kpfw. IV reventado por un impacto directo del obús de un KV-2. Imagino que a los tripulantes no pudieron recogerlos ni con un paño húmedo, porque debieron quedar reducidos a la nada, pobrecitos...

Los tedescos capturaron grandes cantidades de KV-2 que
fueron trasladados a Alemania para hacer pruebas sobre
su blindaje principalmente
Y vamos a ir concluyendo. En octubre de 1941, cuando fue evacuada la Fábrica Kirov por el peligro de la cercanía de los enemigos, la producción se trasladó a Tankograd. Pero no se planteó proseguir fabricando estos artefactos porque, muy a su pesar, los hijos del padrecito Iósif vieron claramente que lo que servía contra un ejército fortificado no servía para nada contra un ejército móvil. En resumen, que tras fabricar 334 unidades en total, el KV-2 pasó a formar parte de las reliquias del frente. Hubo un postrero intento surgido en la Planta de Tanques de Gorky para cambiar el obús por un cañón de 107 mm., cuyo prototipo fue probado en dicha fábrica durante el verano de 1941, pero la cosa no pasó de ahí. El futuro del arma acorazada bolchevique estaba en carros más funcionales y mejor armados: el T-34/85 y el JS-2, que obviamente ya tendrán sus correspondientes articulillos. 

Bueno, se acabó lo que se daba.

Hale, he dicho

PETRVS SANCHODICI DELETVS EST

Único ejemplar de KV-2 que se conserva. Se encuentra en el Museo de Tanques de Kubinka

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