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Galería transversal british cavada por la 179ª Cía. de Túneles en el sector de La Boisselle. Fue descubierta en 2022. Observen la consistencia de terreno de creta. La galería está a 24 metros de profundidad, y sus medidas son de 137x84 cm. |
Si alguien pensaba que el culebrón este de la mina era cuestión de cavar un túnel, petarlo de explosivos, arrimarle un cerillo y se acabó lo que se daba, ya puede ver que la cosa era mucho más compleja, y constantemente surgían problemas de todo tipo incluyendo el deceso de probos homicidas que tomaban parte en la fiesta. En la primera parte hemos hablado largo y tendido del dédalo de minas y contraminas que se habían cavado en el sector comprendido entre Beaumont-Hamel y La Boisselle, pero colijo que muchos no acaban de hacerse a la idea. Bien, pues en el dibujito de arriba sí podrán verlo mejor. Lo que ven es solo una parte de la zona minada para el inicio de la ofensiva del Somme, concretamente la conocida como Glory Hole, situado entre las minas de Lochnagar y la Y Sap. Las rayas rosa son las posiciones tedescas, y las celeste las de los british (Dios maldiga a Nelson). En rojo y azul tienen las minas de ambos bandos, donde una meada de ratón era detectada de inmediato y daba paso a la detonación de turno para provocar el derrumbe de una mina o contramina. Hablamos de un laberinto de unos 5 km. sumando todos los túneles, los cuales se cavaron en apenas año y medio entre diciembre de 1914 y julio de 1916 a profundidades comprendidas entre los 4 y los 30 metros. Y no crean que en ese período de tiempo se detonaron unas cuantas minas, no... Fueron nada menos que 110. Y, como pueden ver, para evitar ese maremagno tunelero se trazaron las dos minas principales del sector de La Boisselle, donde el subsuelo estaba más despejado. Y aclarado este detalle, prosigamos con la historia...
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Una posición tedesca pulverizada por una mina. En teoría, éste sería el resultado óptimo |
Bien, en el articulillo anterior dejamos al personal a punto de culminar las zapas para, a continuación, petarlas de explosivos para dar inicio a la ofensiva. Pero como el introito ya lo hice en su momento, explicaré un detalle que, posiblemente, muchos no hayan tenido en cuenta: ¿Cuándo se detonaba la mina? Y no, no se le daba estopa en cualquier momento. De hecho, había que sincronizar con la mayor exactitud la artillería, la infantería y la mina. Ante todo, cuando la artillería propia alargaba el tiro. En una ofensiva normal, era el momento en el que la infantería salía de las trincheras, esperando que la preparación artillera previa hubiese destruido o desalojado las posiciones enemigas. Pero, habiendo minas por medio, había que considerar un factor más. No se podían detonar hasta que la artillería alargase el tiro, pero la infantería no podía salir nada más alargar el tiro porque, como pasó más de una vez, los escombros de la mina caían sobre ellos o incluso les pillaba de lleno. Si esperaban demasiado para detonarlas, se encontraban con las posiciones enemigas castigadas solo por la artillería, por lo que el minado habría sido inútil. ¿Entonces, cuándo era el momento idóneo? Dependía de diversos factores, sobre todo la distancia a recorrer por la infantería por la tierra de nadie. Si estaban lejos de las posiciones enemigas, podían detonar la mina en el momento en el que la artillería alargaba el tiro. Si estaban cerca, se detonaban uno o dos minutos antes de la hora H para dar tiempo a que los escombros cayeran. En resumen, no se podía hacer a tontas y a locas porque, de lo contrario, la explosión podía causar una matanza propia o, por el contrario, no hacer ningún efecto en los enemigos. Y aclarado esto, retomemos el tema...
A mediados de junio, el general Sir Henry Seymour Rawlinson, mandamás del Cuarto Ejército, informó al personal de que el inicio de la ofensiva estaba al caer. Obviamente, el día y la hora permanecían en el más absoluto secreto. Por lo tanto, la 179ª Compañía de Túneles ya sabía que había que ponerse las pilas, y los probos homicidas de la 34ª División que debían atacar precisamente el sector de La Boisselle, empezaron a sentir un angustioso hormigueo desde la ingle hacia el cuello. Como ya comentamos en la 1ª parte, por esas fechas la Y Sap ya estaba terminada, pendiente solo de recibir la orden para cargarla. Como vemos, el túnel de ataque se inició alejándose de las posiciones tedescas para, una vez alcanzada una distancia prudencial, girar 90º y dirigirse hacia las mismas. Por el contrario, la mina de Lochnagar aún tenía por delante 30 metros para llegar a las trincheras alemanas, y 30 metros en un momento en el que la dureza de la creta solo les permitía avanzar 30 cm. al día, pues como que complicaba un poco la cosa. De ahí que Hance decidiera sobrecargarla para, en vez de volatilizar a los tedescos, enterrarlos bajo los escombros.
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| Bolsa de 25 libras (11'3 kg.) de amonal |
La orden de cargar las minas no tardó mucho en llegar, y Hance tuvo que calcular cuidadosamente las cantidades de amonal que debían depositarse en las cámaras de cada una. Las dos que partían de Inch Street, las Nº 2 y 5, serían cargadas con 8.000 libras (3.629 kg.) cada una. Su misión sería derrumbar las posiciones tedescas de su zona de influencia. La Y Sap recibiría 40.000 libras (18.145 kg.), y la de Lochnagar dos, una de 24.000 libras (10.886 kg.) y otra de 36.000 (16.329 kg.), en total 60.000 libras (27.215 kg.). Esto suponía que había que acarrear hasta las bocas de las minas 116.000 libras (52.617 kg.), y desde ahí hasta las cámaras. El acarreo, que se llevaba a cabo de noche, supuso transportar 2.320 cajas de amonal, cada una con 50 kg. de explosivo que, a su vez, se dividían en dos bolsas de lona engomada de 25 libras. Las cajas se unían por pares con unos listones que hacían las veces de asas. Así pues, cada fulano tenía que cargar con 100 libras, 45 kg. mal contados por cada paseo. La operación duró una semana. Ojo, el acarreo hasta la boca de la mina lo llevaba a cabo la infantería. Desde la boca a las cámaras de hornillo, los zapadores. Así compartían la echada de bofes.
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| 2º Teniente Stanley Bullock |
La carga de Lochnagar la inició en capitán Young auxiliado por el teniente Fox. Recordemos que esta operación debían llevarla a cabo exclusivamente oficiales, y que no bastaba con apilar sacos y largarse. Para acarrear el explosivo hubo que recurrir a una cadena humana porque tanta gente resollando de arriba abajo agotaban literalmente el poco aire que había en el túnel, colocándose a cosa de metro y medio unos de otros. Debido precisamente al agotamiento provocado por la falta de aire, cuando llegó el relevo de Young apenas habían podido colocar 20 sacos. Se hicieron cargo del trabajo el 2º teniente Stanley Bullock y el 2º teniente Alexander McKay. A las 07:00 horas ya habían colocado 400 sacos de explosivo, y esto con los testículos convertidos en perdigones porque sabían que los tedescos los buscaban, y si los localizaban y les metían un petardo no encontrarían de ellos ni los cordones de las botas. Y, además de distribuir los sacos por la cámara, había que ir conectando los detonadores, que debían estar adecuadamente distribuidos entre la montaña de sacos para obtener la máxima efectividad. Cada carga de 30.000 libras llevaba 12 detonadores accionados por un generador eléctrico. Para más seguridad, se añadió otro sistema de reserva por si fallaba el primero. Obviamente, si eso pasaba era imposible eliminar el sellado de la mina. En fin, se respiraba la tensión y tal...
Cuando Young les tomó el relevo, las cargas estaban ya apiladas y los detonadores conectados, por lo que se limitó a revisarlo todo y, una vez comprobado que estaba correcto, ordenó sellar las cámaras. Para ello, se amontonaron procurando apisonarlos al máximo decenas y decenas de sacos llenos de creta que habían preparado a lo largo del túnel. El sellado ocupó un total de 350 pies (106 metros) a partir de la bifurcación que conducía a las dos cámaras de hornillo. Las cuatro minas estaban ya listas para dar un susto gordísimo a los tedescos a pesar de que sabían de sobra que bajo tierra se estaba pergeñando alguna maldad contra ellos. En la foto de la derecha podemos ver a cuatro zapadores de la 1ª Reserve Kompagnie del Württembergisches
Pionier-Bataillon Nº 13 embutidos en un tabuco asquerosillo en busca de los british. Se encuentran a 36 metros de profundidad, muy por debajo de la mina de Lochnagar cuyo recorrido no acertaron a localizar. Obsérvese la bombona de oxígeno que se encuentra a la derecha, precisamente como prevención de un exceso de monóxido de carbono que los liquidaría en un periquete. Hay que hacer constar que, de la misma forma que los british tenían buenos cavadores procedentes de las minas de carbón, los tedescos no se quedaban cortos ya que sus unidades de zapadores se nutrían de personal procedente de la Cuenca del Rhur, uno de los centro mineros más importantes de Europa.
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| Capitán Hugh Kerr y teniente Ralph Hawtrey |
El día 24 de junio se inició la preparación artillera, que debía durar cinco días. Eso anunció al personal que la ofensiva empezaría el 29, por lo que la tarde del 28, los oficiales designados por Hance para detonar las minas se presentaron en el Cuartel General de la 34ª División a recibir instrucciones. La mina de Lochnagar sería detonada por el capitán Young y el 2º teniente Fox. Los 2º tenientes Bullock y McKay se harían cargo de las minas nº 2 y 5, y el capitán Kerr junto al teniente Hawtrey harían lo propio con la Y Sap. Se les informó que la Hora Cero sería a las 07:30, sincronizaron los relojes, que eso mola mucho, y cada mochelo a su olivo.
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| Oficiales de la 179ª Compañía de Túneles |
Pero no habían acabado de llegar al olivo cuando les informaron que tenían que volver al Cuartel General. Había contraorden. ¿Que por qué no se le dijeron a cualquier guripa en qué consistía la contraorden? Porque, de hacerlo así, a los cinco minutos toda la división sabría qué había pasado. La tropa, cuando menos detalles sepa mejor. Solo le basta con escuchar los silbatos de los oficiales y salir de la trinchera a palmarla como auténticos y verdaderos héroes. Bueno, la contraorden era que se retrasaba 48 horas el comienzo de la ofensiva porque llovía a mares y no era plan de pillar un catarro. Pero los tedescos, mosqueados por aquel repentino aluvión artillero, no se lo pensaron mucho e iniciaron un feroz fuego de contrabatería para animar aún más la cosa. El personal encargado de las detonaciones se angustiaron un poco y no era para menos, porque los detonadores estaban colocados en las entradas de las minas. Por lo tanto, si un proyectil enemigo caía en las cercanías podía causar un derrumbe en algún lugar de la galería, causando un destrozo irreparable en todo el tendido de cables que llevaban a las cámaras. Para asegurarse de que los cables permanecían intactos, los oficiales no paraban de comprobar los circuitos de encendido haciendo pasar corriente de baja intensidad desde una batería para detectar movimiento en un galvanómetro.
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| Sección del cráter de Lochnagar |
Y, finalmente, tras meses de trabajo a lo bestia, llegó el momento. A las 07:28, Bullock presionó la palanca del detonador, haciendo explotar la carga de la mina Nº 2. Unos segundos más tarde, Young detonó exitosamente la de Lochnagar. De inmediato, McKay hizo lo propio con la Nº 5. Kerr activó el suyo y la Y Sap saltó por los aires. La mina de Lochnagar lanzó por los aires unas 84.000 Tm. de tierra y creta en una columna de unos 1.300 metros de altura. Las dimensiones del cráter las pueden ver en el gráfico de la izquierda. Los escombros sepultaron unos 185 metros de trincheras alemanas, pero tanto ruido tuvo unos resultados bastante magros. Sabedores de lo que se cocía, los tedescos se habían retirado de primera línea, por lo que, tras las triunfalistas declaraciones iniciales de los british, finalmente se concluyó que las bajas producidas por la monstruosa mina fueron bastante birriosas. La unidad que cubría ese sector, la 5ª Compañía de 110º Rgto. de Infantería de Reserva, solo tuvo 109 bajas entre los días 27 de junio y 3 de julio. El día 1 solo palmaron 35 hombres, sepultados dentro del refugio donde se guarecían de la artillería british.
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British avanzando sobre sus alambradas camino del matadero |
Y en cuanto a la ofensiva, a la Hora Cero, las 07:30, la artillería alargó el tiro y la primera oleada de 4.000 probos homicidas de la 34ª División salieron de sus posiciones. Otras dos oleadas más les siguieron, pero los tedescos, en el momento en el que dejaron de lloverles bombas, salieron de sus refugios en Schwabenhöhe, emplazaron sus ametralladoras y empezaron a picar carne. Ante ese panorama, los de la primera oleada se plantearon dar media vuelta, pero solo para darse de bruces con los de la segunda oleada y formar un barullo de gente en la tierra de nadie que el fuego cruzado tedesco convirtió en un pim-pam-pum. Cayeron como moscas, vaya. Y aunque finalmente lograron alcanzar el cráter y penetrar en la zona alemana, un contrataque los devolvió al puñetero cráter, no pudiendo ocupar La Boisselle hasta el día 4 de julio.
Epílogo: Entre el 1 de julio y el 18 de noviembre- tres meses y medio mal contados-, palmaron, desaparecieron o fueron heridos más de 1.100.000 probos homicidas entre ambos bandos. Creo que la mina de Lochnagar salió carísima.
Bueno, estimados míos, hasta aquí llegó la cosa.
AVE ATQVE VALE
Hale, he dicho
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PETRVS SANCHODICI DELETVS EST
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| Aspecto actual del cráter de Lochnagar. Lo compró un probo ciudadano llamado Richard Dunning cuando se enteró de que, allá por los 70 del pasado siglo, unos malvados habían tapado el de la Y Sap. La compra ha garantizado su conservación, y es primorosamente cuidado por los "Amigos de Lochnagar", que reciben mogollón de turistas anualmente para ver el suntuoso boquete |
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