jueves, 28 de septiembre de 2017

Curiosidades curiosas sobre la Línea Maginot 2ª parte


Casamatas de la Línea Maginot vapuleadas bonitamente por la artillería alemana. A la derecha, encima del conjunto,
podemos ver la cúpula de observación

Prosigamos...

Aspecto actual de la entrada de municiones del fuerte de Schoenenbourg.
Salvo por los letreros informativos colocados en la cancela, está igual
que hace 80 años
Otro punto interesante eran los diferentes tipos de accesos. Por lo general, la imagen más difundida es la de una simple cancela protegida por tres o cuatro troneras, o sea, lo que vemos en la foto de la derecha. En teoría, tras pasar por la cancela accederíamos a uno de esos interminables corredores, algunos de más de un kilómetro de longitud, por el que los pequeños trenes eléctricos circulaban transportando municiones y pertrechos a los distintos pañoles y almacenes de cada bloque. Cualquiera pensaría que bastaba con volar la cancela o arremeter contra ella con un carro de combate ligero para colarse. Por cierto que, si nos fijamos accesos de los fuerte pirobalísticos que se empezaron a construir a partir del siglo XVII veríamos que el diseño de estos no difiere prácticamente en nada respecto a los de la Maginot con la única diferencia de que las troneras eran para disparar con mosquetes en vez de ametralladoras. Pero, como veremos a continuación, el resto de sus elementos defensivos eran básicamente iguales o están inspirados en los mismos conceptos arquitectónicos.

Había tres tipos de accesos: para municiones (Entrée des Munitions), para personal (Entrée des Hommes) y mixtos (Entrée Mixte), estos últimos en fortificaciones de menor tamaño que no requerían de instalaciones demasiado complejas para el tránsito y almacenamiento de municiones y pertrechos o bien en las fortificaciones situadas en los Alpes, donde no podían llegar vehículos de gran tamaño o trenes. Dentro de los accesos para municiones, los había para ferrocarril y para camiones en función de la importancia de la fortificación de destino. A la derecha tenemos uno para ferrocarril que, ojo, no debemos confundir con los trenes normales. Los que entraban en los fuertes eran los pequeños trenes eléctricos que previamente eran cargados en la estación más cercana. Bien, como vemos, habría que pasar la cancela (en color verde), que está protegida por cuatro ametralladoras marcadas con flechas rojas. Una vez dentro, se encuentra con un primer obstáculo en forma de foso, idéntico a los saltos de lobo que ya se empezaron a usar en la Edad Media. Para salvarlo, una pasarela corrediza se deslizaría desde un lateral para cubrirlo. Mientras tanto, otras dos ametralladoras apuntan amenazadoramente al pasillo. Tras el foso tenemos otro obstáculo más, esta vez en forma de puerta corrediza blindada y estanca, la cual está defendida por otra ametralladora más situada en la curva del fondo del pasillo. Como vemos, era un poco complicado pasar por ahí si no facilitaban el acceso desde el interior, y llamar a la puerta y esperar a que a uno le abrieran no eran nada viable.

En cuanto a las entradas para camiones, pues eran por el estilo. La que vemos a la derecha nos muestra la cancela protegida por tres ametralladoras y, además, por una defensa exterior a base de vigas, algo similar a las que usan los comercios para impedir los "alunizajes". En el amplio zaguán interior los camiones eran descargados con cabestrantes mientras que otra ametralladora enfilaba la zona. La descarga se llevaba a cabo directamente sobre las vagonetas para, a continuación, llevar el material a los pañoles y almacenes del fuerte. En la curva es donde están los siguientes obstáculos, el primero en forma de foso y el segundo como puerta blindada, ambos similares a los que hemos visto en el párrafo anterior. Así pues, la entrada por las puertas para municiones no era precisamente fácil pero, si lo pensamos bajo otra perspectiva, ¿qué sentido tendría ocupar una fortificación semejante, bien pertrechada con hombres, armas, municiones y víveres, lo que supondría un enorme coste en todos los sentidos? Nada. Bastaría pasar de largo y vigilar para cuando la guarnición, agotados los pertrechos, salga ordenadamente a rendirse. 

Y si se ponen pesados y tal, pues para eso los tedescos iban provistos de artillería pesada en forma de obuses de sitio Skoda de 420 mm. como el que vemos en la foto de la derecha, un mamotreto capaz de disparar un proyectil de una tonelada a 14 km. de distancia cada 10 minutos. Además, disponían de un viejo Gamma del mismo calibre procedente de la Gran Guerra, cuyos devastadores efectos ya vimos en la entrada que se dedicó a estos chismes, y de obuses de sitio de 355 mm. En teoría, las armas destinadas a barrer literalmente del mapa las fortificaciones de la Maginot eran el mortero Thor y el cañón Dora, de 600 y 800 mm. de calibre respectivamente, pero no estaban aún en servicio cuando se inició la invasión. No obstante, la artillería que se puso en liza fue suficiente para demostrar que el pastizal que habían enterrado a lo largo de toda la frontera desde el Atlántico hasta el Mediterráneo no sirvió absolutamente para nada.

La cosa es que se habían establecido una especie de baremos que definía los grosores de las obras tanto en hormigón como acero en función del grado de protección que ofrecían, de forma que según la situación de cada una se le daba un grado u otro. El nivel 4, el más elevado, estaba concebido para resistir disparos de obuses de hasta 420 mm. y tenía un grosor máximo de 3,5 metros en las zonas expuestas al fuego enemigo y de 1,3 metros en el resto. Su equivalente en acero era de 30 cm. Este nivel era el empleado en los fuertes más importantes de la frontera belga, por donde atacaron los tedescos durante la Gran Guerra y por donde volverían a entrar en Francia en la siguiente. El nivel 3 ofrecía protección hasta proyectiles de 300 mm., con grosores de entre 2 y 2,75 metros en las zonas expuestas y de entre 1 y 1,3 metros en el resto. El equivalente para cúpulas de acero era de 25 cm. El nivel 2, para proyectiles de hasta 240 mm., requería entre 2,25 y 1,5 metros en las zonas expuestas y de solo 1 metro en las demás, con su equivalente en acero de 20 cm. Por último, el nivel 1 para proyectiles de 150 mm. era de entre 1,7 y 1,5 metros en zonas expuestas y 1 metro en el resto. La equivalencia en acero era la misma que para el nivel 2, 2o cm. Por cierto que a los demoledores efectos de los obuses de sitio habría que añadir la mortífera precisión de los Stuka, cuyas bombas de 500 y 250 kilos también eran asaz contundentes como vemos en la imagen superior, correspondiente a un bloque del fuerte de Hochwald.

Cúpula con un montaje doble de 75 mm. duramente castigada por proyectiles de 88 mm. de los que uno de ellos logró
acertar en la tronera de la derecha, inutilizando el cañón y matando a todos los ocupantes de la casamata. Obsérvese
el grosor del techo de acero por la profundidad de los cráteres producidos por los impactos

Bien, volviendo a los accesos, veamos a continuación los destinados al personal, que eran también clavados a los que se usaban en la Edad Media pero con materiales más modernos. Vean, vean...


A. Pasarela fija de paso hacia la puerta blindada del bloque. Para defenderla dispone de la correspondiente tronera.
B. Pasarela abatible para salvar el foso y que si pierdes el equilibrio te partes la crisma. Se puede ver la tronera que bate de flanco la puerta blindada que cierra el paso.
C. Puente levadizo mediante contrapesos. Este tipo de acceso era el habitual en las fortificaciones alpinas. La fina cadena que vemos desde el puente a una polea era la que permitía izarlo simplemente tirando del asa colocada al final de la misma. El contrapesado era sumamente preciso ya que, a pesar de lo masivo del puente, con una sola mano podía ser izado en un periquete. Esta tipología correspondía a las entradas mixtas.

Por norma, todos los accesos para personal estaban precedidos de un foso en cuyo interior podían colocarse, como ya comentamos en la entrada anterior, las antenas del fuerte o las troneras para los morteros de 81 mm. Pero, al igual que en el caso de las puertas para municiones, las dificultades no se limitaban al puente levadizo. En el croquis de la derecha vemos una puerta de este tipo que, como se puede observar, está defendida por cuatro ametralladoras. Una vez franqueado el paso nos encontramos con un pasillo con doble recodo defendido por otras dos máquinas, y al final del mismo otra puerta blindada. Entrar ahí sin que previamente se hayan podido neutralizar las ametralladoras era simplemente suicida por no decir imposible ya que los defensores aniquilarían a cualquiera que se acercase a varias decenas de metros. Así pues, solo quedaban las opciones ya planteadas: o pasar de largo o machacarlos a cañonazos. Conviene especificar que la preferida por los tedescos solía ser la segunda porque nunca ha sido recomendable dejar enemigos a la espalda.

Pero estas fortificaciones no solo tenían puertas para entrar, sino también pasadizos de escape para poner tierra de por medio si las cosas se ponían chungas de verdad y los enemigos los esperaban fuera para darles las gracias por el cálido recibimiento que les habían hecho a base de plomo y metralla. En las fotos de la derecha tenemos un par de ejemplos de las salidas de escape más habituales. La de la foto A comunicaba con las cloacas que, aunque no era precisamente la opción más agradable, ser incinerado por un lanzallamas lo era aún menos, así que no hacía falta establecer intensos debates si era la única forma de escapar. En estos casos, las salidas no eran secretas sino, simplemente, las bocas de los desagües que podían salir a una ladera situada una determinada distancia del fuerte y que pasaban desapercibidas. Aquello debía oler fatal, pero se podía escapar con un poco de suerte. B1 y B2 muestran otro tipo, en este caso en forma de escalera que daba a la superficie en zonas cercanas al fuerte que, en este caso, sí estaban debidamente disimuladas no fuese el enemigo a percatarse de su existencia y se sentase allí a esperar apaciblemente a que algún pardillo asomase la jeta para volársela de un tiro.

A la derecha vemos una de esas salidas en una pequeña cúpula de hormigón que, gracias a la maleza, sería prácticamente invisible aún estando a pocos metros de ella. Bastaba abrir la escotilla y salir echando leches de allí junto a los colegas que le siguieran. Otro tipo de salida, aún más discreta, consistía en una simple trampilla metálica a ras del suelo, cubierta a su vez por una fina capa de tierra que podía removerse sin dificultad alguna. De ese modo, incluso estando encima de ella nadie podría darse cuenta del engaño. Estas salidas solían partir de alguna galería que permitiese ubicar la trampilla de acceso a una distancia prudencial del fuerte. Con todo, y como vemos en la foto, las escotillas de salida solo podían abrirse desde dentro, no fuese algún germano más observador de la cuenta a descubrirlas y se colasen por ahí si bien bastaría una carga explosiva para librarse de ellas.


También había salidas que daban a los fosos, como la que vemos a la derecha. Se trata de la abertura que está debajo de la tronera que defiende el foso en cuestión, y bajo la misma se pueden ver una escala de hierro empotrada en el muro. En este caso no se trataba de una salida secreta, sino un mero acceso a los fosos ya que estos no tenían ningún tipo de escalera que permitiera entrar o salir del mismo. O sea, que si uno se caía dentro o lo sacaban por esa abertura o se moría de asco salvo que alguien ayudase desde fuera. Según vemos a la derecha, en la contraescarpa, la antena de ese bloque estaba situada dentro del foso, recurso que ya comentamos en la entrada anterior para no tener que recurrir a postes o torres metálicas que delataran la presencia del fuerte. Así pues, se me antoja que ese tipo de salida debía ser para, en caso de necesidad, llegar a dicha antena permaneciendo oculto a los ojos del enemigo ya que, de lo contrario, habría que salir del fuerte y poner una escala de mano para acceder al foso, lo que no era aconsejable si los enemigos estaban cerca afilando sus bayonetas para el asalto final.


Por último y a modo de conclusión mostraremos un par de curiosidades bastante curiosas acerca de la vida en los fuertes. Lo que vemos en la foto de la derecha es uno de los calabozos donde eran recluidos los malsines y revoltosos de turno. Cada bloque disponía de dos o tres de estos zulos que apenas tenían 120 cm. de ancho y 2,9 metros de largo, lo que no daba más que para darse cabezazos contra el muro de hormigón. La foto de la izquierda muestra la puerta desde fuera, y la otra el ínfimo espacio disponible, ocupado casi todo por el jergón metálico unido al muro no sea que alguien lo robase. En fin, colijo que los hicieron así con fines persuasivos, porque pasarse ahí metido una semana o dos debía ser de lo más irritante y, por supuesto, no apto para ciudadanos con claustrofobia.


Finalmente, la curiosa imagen que mostramos a la derecha es una sesión de rayos UVA cortesía del ejército. Y no para que el personal se ponga morenito a la hora de ir a casa de permiso y estar guapetón para la novia, sino para compensar la ausencia de luz solar durante los largos períodos de tiempo que debían permanecer enterrados dentro de cada fortificación. La vida en la Línea Maginot no era precisamente mala. De hecho, disponían de un magnífico sistema de cocinas, aseo, de filtrado de aire, e incluso ponían películas colocando al personal en sillas debidamente alineadas ante una pantalla en cualquier galería razonablemente espaciosa. Pero, eso sí, siempre alumbrados con luz eléctrica porque, como hemos visto, ni siquiera en las cúpulas o las casamatas entraba un ínfimo rayo de sol. Y todos rezando porque no se fastidiaran los generadores porque, en ese caso, tenían que recurrir a lámparas de carburo.

Bueno, con esto terminamos. Espero que esta recopilación de curiosidades curiosas les permitan dejar a sus respectivos cuñados al borde del suicidio y de la baja a perpetuidad de la tele por cable.

Hale, he dicho


Entrada relacionada:




Personal de la guarnición demostrando lo amplios y confortables que eran tanto los dormitorios como las piltras, las
cuales se compartían por parejas. También eran habituales las literas de tres pisos, de modo que si daban judías con
chorizo de cena aquello se convertía en una cámara de gas. Al menos dormirían calentitos porque la temperatura en
el interior de los fuertes era de 10-12º durante todo el año


21 comentarios:

miracoloso dijo...

Acabo de descubrir tu Blog y es un blogazo. Te felicito y me dispongo a devorarlo de a poco para que dure. De los temas que tocas me gustan todos. Enhorabuena otra vez.

Mr. Gatsby dijo...

Imagino que no seré yo el único, pero cuando veo una de esas fotos de casamatas de acero hechas mierda por la artillería alemana, en lo primero que pienso es en el efecto que tendrían esos impactos en los tímpanos de los infelices que estaban en el interior. Me encanta haber nacido en una época en la que los alemanes ya están apaciguados del todo, la verdad.

Por cierto, no sé si lo sabrá pero hay una anécdota la mar de curiosa sobre algunos de los cines instalados en la línea Maginot, y es que algunos, o lo mismo eran otras estancias, estaban decorados con los personajes de Blancanieves y los siete enanitos. Es simple y llanamente chocante imaginarse esa decoración propia de un aula de preescolar en semejante instalación militar, visto a través de los ojos actuales. Peero, el caso es que Blancanieves se estrenó en 1937, en aquellos tiempos la animación era simplemente otra técnica cinematográfica más, sin ninguna connotación infantil, y a eso hay que añadirle que la película fue un despliegue tecnológico tan apabullante en la época, que dejaba hechizados a todos aquellos que la presenciaban, y cómo no, los soldados franceses no fueron una excepción. De ahí que quisieran alegrar un poco tan lúgubre espacio con los adorables personajillos de Disney.

Un saludo.

Amo del castillo dijo...

Muy agradecido vos quedo, Sr. Miracoloso. Lectura tiene para rato ya que hay publicadas más de 900 entradas, las cuales se verán incrementadas a medida que avance en la lectura. Sea aplicado y le garantizo que podrá dejar chafado a sus cuñados más sabihondos ;-))

Un saludo y gracias por su comentario

Amo del castillo dijo...

Coincido con vuecé respecto a lo irritante que debía ser permanecer en una de esas cúpulas mientras que los tedescos jugaban al tiro al blanco con ellas. Las jaquecas debían ser demoledoras. No obstante, intuyo que cuando sus ocupantes se percataban de que eran el objetivo de un 88 y después de los 3 o 4 primeros impactos debían evacuarlas. La precisión de esos chismes queda patente en las imágenes que nos han llegado, y si un solo proyectil perforante penetraba en la cúpula imagine lo que pasaba dentro, con dicho proyectil rebotando en las paredes y soltando esquirlas afiladas como cuchillas. En fin, en bastante desagradable.

No conocía lo que comenta de Blancanieves, pero lo que sí he visto son pintadas hechas por la guarnición con temas de todo tipo, desde la típica señorita provocativa a imágenes chistosas. Ese tipo de chorradas debía hacer menos penoso vivir enterrados en un sitio así, supongo...

Un saludo

nathan hale smith patton dijo...

Sr gatsby de apaciguado no nada mas los alemanes, aunque no se puede decir los mismo de otras regiones como medio oriente y paises que siguen haciendo de las suyas bajo el tapete y aun asi se las dan de heroes cuando son los mismos que causan los conflictos armados

Un saludo

nathan hale smith patton dijo...

podriamos encontrar similaridad en esta linea con los fuertes de verdun que al final las 2 no defendieron nada?

Amo del castillo dijo...

Naturalmente. De hecho, la Maginot no era más que una sucesión de fortificaciones construidas bajo el mismo concepto táctico. La única diferencia radicaba en su morfología, pero incluso muchos de los fuertes de la Gran Guerra ya disponían de cúpulas como las que luego se emplearon en la Maginot.

Mr. Gatsby dijo...

Si Sr. Nathan, pero no fastidie, no compare los ejércitos actuales de Oriente Medio u otros "rogue states" como Corea del Norte con los germanos de 1940. Los ejércitos árabes, casi sin excepción, son todos ellos un inoperante nido de corrupción y tribalismo donde todo se maneja según lazos familiares, ni hablemos ya del material de la mayoría de ellos, que vienen a ser almacenes de blindados soviéticos de los tiempos de Brezniev. Cualquier ejército europeo podría barrerlos en una semana sin más historias, incluso los saudíes, que llevan años gastándose fortunas en lo más avanzado de los arsenales occidentales, son incapaces de derrotar a un puñado de yemeníes flacuchos con RPGs roñosos de los años 70. No hay por donde pescarlos.

Y en cuanto a Corea del Norte, su única baza es haber convertido en rehenes a los surcoreanos y japoneses gracias a sus misiles de corto y medio alcance equipados con cabezas nucleares. Si hablamos de un enfrentamiendo convencional entre ejércitos, serían aplastados sin contemplaciones incluso por los surcoreanos en solitario, ya que las fuerzas armadas norcoreanas, en su mayoría, son otro museo al aire libre de armamento soviético de los años 60-70.

Además todos ellos nos quedan bien lejos, por lo que no, no hay punto de comparación, el mundo actual es un remanso de paz en comparación al del pasado siglo.

Un saludo.

;EL MAÑO dijo...

Hace bastante tiempo que descubrí CASTRA IN LUSITANIA y así lo tengo en favoritos. Todos los artículos son fabulosos. Cada día entro para ver qué artículo nuevo hay. Reconozco que la labor de investigación será ardua y hay que agradecerlo. Espero que sigas muchos años deleitándonos con tus artículos tan amenos.

Amo del castillo dijo...

A título anecdótico, recuerdo que hace ya bastantes años me facilitaron el Balance Militar, un pequeño tocho donde se relacionaban los efectivos de todos y cada uno de los ejércitos del mundo. Era la época en que muchos "expertos"- generalmente de ideología afín al comunismo- afirmaban que la URSS podía embestir a Europa y barrerla del mapa en dos días gracias a su descomunal fuerza en carros de combate. Pero al ver el balance en cuestión me quedé a cuadros con el arrollador poder blindado soviético. De los 150.000 carros (sí, ciento cincuenta mil) inventariados, 100.000 eran T-34/85 (curiosamente no figuraban ningún IS-2, T-44 o T-10), y unos 30.000 T-54/55. Los equiparables a los Leopard 1, AMX 30, Chieftain o M-60 más los en aquel momento novedosos Abrahms eran el T-62 y el T-72, cuyas existencias suponían el resto. A eso, añadir que gran parte del material estaba fuera de uso por falta de repuestos y mantenimiento, y hasta las bases de alerta cercana en las fronteras tenían muchos radares apagados porque no funcionaban.

Un ejemplo más moderno lo tenemos en el ejército de Sadam, considerado como uno de los más poderosos del planeta, y fueron literalmente barridos del mapa no una, sino dos veces, y la segunda prácticamente en exclusiva por los yankees. Mucha más guerra dieron los serbios con muchísimos menos medios. En Oriente Medio se dedican a matarse entre ellos desde antes de tiempos de Mahoma porque siguen conservando una mentalidad tribal, basada en sus diferencias étnicas y religiosas, y en África pasa lo mismo pero con menos trascendencia simplemente porque no tienen petróleo, por lo que a nadie le importa que se sigan masacrando antes y después del desayuno. La estabilidad de Oriente Medio importa a Occidente lo mismo que una cagada de mosca si no fuese por el jodido petróleo, y el día en que nos liberemos de esa rémora es cuando podremos dejar que se maten apaciblemente hasta su definitiva aniquilación. Total, es lo que les mola...

el señor Lobo dijo...

Mi enhorabuena por su blog, Amo del Castillo, que sigo ya desde hace varios años. Un blog estupendo con mucha (y precisa) información, además de estar genialmente redactado.

Soy un aficionado a la historia en general y a la historia militar en particular, con gran interés en la Segunda Guerra Mundial. Por ello me gustaría preguntarle una acerca de esta entrada. ¿Qué bibliografía ha utilizado? ¿Recomendaría algún libro -si lo hubiese- sobre la línea Maginot?

Muchas gracias y siga así muchos años más.

Un saludo.

Amo del castillo dijo...

Yo también lo espero, Sr. Maño.

Un saludo y muy agradecido le quedo por sus elogiosas palabras.

Amo del castillo dijo...

Claro que los hay, Sr. Lobo. De no ser así ya me dirá de donde saco los datos para elaborar estas entradas. Sin embargo, me temo que en español no hay gran cosa, y lo que se puede encontrar es casi todo en inglés o francés. Por citarle un par de ellos le recomendaría "The Maginot Line: History and Guide", de Kaufmann, y "La Muraile de France ou la Ligne Maginot", de Truttmann. Con todo, quiero recordar que, ya que me dice que es especialmente aficionado a la Segunda Guerra Mundial, hay un foro en español dedicado íntegramente a ese período de la historia. No sé si lo conoce pero, de no ser así, quizás pueda interesarle visitarlo.

Un saludo y gracias por su comentario

Mr. Gatsby dijo...

Jeje, es que los "expertos" afines al comunismo de su época, son los mismos que hoy en día esnifan la propaganda de Russia Today como si fuera rayas de coca, alienándose con memeces como que el Sukhoi 57 está mucho más avanzado que el F-35 americano, cuándo la realidad es que mientras el Su-57 ni siquiera ha entrado en servicio, la USAF ya tiene un centenar de F-35 listos para la acción. Y eso por no mencionar que las capacidades del Su-57 están parejas a las del F-22 y no al 35, o ni hablemos, ya para no avergonzar mucho a los rusos, de los medios económicos de los que dispone EEUU frente a Rusia para fabricarlos en masa y dotarlos de todos los medios necesarios de apoyo para exprimirlos bien en combate.

En fin, los tontos útiles y crédulos de todo pelaje siempre estarán ahí, viviendo felices en sus mundos paralelos.

Un saludo.

dani dijo...

Gran artículo, como todos. Muchas gracias por sus esfuerzos.

Amo del castillo dijo...

El problema de los tontos útiles es que suelen contagiar con su estulticia a más o menos gente que, a falta de algo más serio o digno que apoyar, hacen de palmeros y jalean sus estupideces. En fin, nadie dijo que el mundo tenía que ser un sitio agradable y, por desgracia, el número de tontos permanece inamovible o incluso aumenta.

Un saludo

Amo del castillo dijo...

Muy agradecido vos quedo, Sr. Dani

Un saludo y gracias por su comentario

el señor Lobo dijo...

Buenos días,

Muchas gracias, Amo del Castillo, por ese par de reseñas. Intentaré conseguir el de Kaufmann. El idioma de Shakespeare (Dios confunda a los ingleses -me permito tomarle prestada la expresión-) no es problema. Como tampoco lo son el tedesco o el italiano. Con el francés (maldito sea el enano corso -id-) solo tengo contacto durante el sexo (mucho mejor que hablarlo, por cierto). Pero está en la lista de próximos idiomas a aprender.

Foros de la Segunda Guerra Mundial solo conozco el del foro militar gerneral y el del foro portierramaryaire. Si hay alguno más, lo desconozco. Dígame la dirección web y lo visitaré sin duda.

Muchas gracias y un saludo.

Ismael dijo...

Excelentes artículos.

Nunca habría pensado que en esta linea de fortificaciones se recurriera a tanta solución que recuerda a los antiguos fuertes, incluso a los castillos medievales.

Un Saludo.

Amo del castillo dijo...

A ese es foro es al que me refería, Sr. Lobo. Que yo sepa no hay ningún otro más.

Un saludo

Amo del castillo dijo...

No se extrañe, Sr. Ismael. Al cabo, hoy día seguimos usando fosos y abrojos. Por lo demás, me alegro que haya sido de su interés.

Un saludo