viernes, 10 de agosto de 2012

Fotografía nocturna


El clima de Sevilla es injusto. Es implacable. Es aplastante, mortificante, demoledor, abrumador... a veces es incluso letal, digno de maldición bíblica, de castigo divino. Además, esto no es nuevo. Que no me salga ahora el talibán de turno del cambio climático, porque ya en tiempos tan remotos como el cerco a la ciudad, en el que las tropas del invicto Fernando III padecieron un quinario para hacerse con ella, entre otras cosas pasaron tal calor durante el verano de 1247 que en las crónicas dejaron muy clarito que "parecía que el infierno hubiere subido a la tierra". De hecho, hoy pensaba echarme la cámara a cuestas y hacer una batida por el centro pero, a la vista de que se prevén temperaturas de hasta 50º al sol, me lo he pensado mejor y he optado por quedarme en mi cueva, que se está fresquito. Y como no es plan de quedarme mano sobre mano y la musa anda por las Seychelles, pues paso un ratito con esta entrada que viene de perlas como sugerencia para hacer fotos sin tener que enfrentarse uno al despiadado Apolo. O sea, hacer fotos de noche.

Esto no tiene ningún misterio. Basta disponer de un trípode, ya que tendremos que hacer uso de exposiciones tan largas que como uno no esté muerto saldrá la foto movida, y de un disparador remoto o bien recurrir al temporizador de la cámara. La iluminación urbana, los reflejos en el agua o los estrellados cielos estivales serán motivo de sugestivos efectos y, lo más importante, no tendremos que calcinarnos a pleno sol, que es una cosa muy desagradable. Bueno, ahí tenemos la primera:




Chula, ¿eh? Las lucecitas, el reflejo en el agua y tal... Ojo, conviene hacer varias tomas con diferentes exposiciones, que una cosa es lo que se ve en la pantalla de la cámara y otra cuando abrimos la foto en el ordenador: destellos raros de luces, reflejos, etc., o bien efectos que no hemos tenido en cuenta. Por ejemplo: en este caso, la imagen está tomada desde el puente de San Telmo, lo que hizo que casi todas las fotos salieran movidas debido a la vibración consecuencia del tráfico. Esto no se apreciaba en la pantalla de la cámara, pero daba un cante bestial al abrirla en el ordenador. La que ven vuecedes es producto de la casualidad, en un momento en que no circulaba ningún coche. O sea, que si hacemos fotos desde un puente, esperar a que no circulen los coches o, de no ser posible, situarnos lo más cerca que podamos de las orillas, ya que ahí la trepidación se acusa menos. Ah, por cierto, la luna es más falsa que una moneda de 7 euros. Como el cielo quedaba sosito y, debido a la contaminación limínica, no se veía una puñetera estrella, pues le planté esa hermosa luna de mi colección de lunas molonas. Veamos otra...




Ahí tenemos el altivo castillo de Chaves, que se veía más gallardo tras zamparnos entre mi Pilarita y yo un tamboril de marisco como para resucitar a mi tatarabuelo regado con abundante Sagres heladita. En este caso hay que tener aún más cuidado con la exposición. La iluminación del monumento hace que salgan zonas quemadas, así que habrá que probar varias exposiciones y quedarnos con la menos afectada. Luego, con el retoque digital, ya se arreglarán posibles defectos. Como uno no nace sabiendo y va de autodidacta por la vida, pues luego me di cuenta de que debí acortar la exposición basándome en el foco que ilumina la torre, y aclarar luego el resto. En fin, la culpa la tuvo el tamboril de marras en plena devastación estomacal, que me nubló el entendimiento.

Y como colofón, pues comentar la opción de pasar de salir de casa y, si queremos una foto nocturna, nos la fabricamos nosotros mismos, que hay noches que hace el mismo calor que durante el día y después de cenar no le apetece a uno moverse de la poltrona. Ahí tenemos un ejemplo:




Ahí tenemos el desafiante castillo de Almourol, fotografiado a eso de las tres de la tarde y, por obra y gracia de San Fotochó del Píxel Bendito, traspuesto a la madrugada. Hay muchos tutoriales que explican perfectamente el proceso, así que si alguno quiere probar, ya sabe: San Youtube del Tutorial Benéfico. Por mi parte, comentar que solo le añadí las estrellitas y la luna sobre un cielo falso, creado mediante una capa de relleno degradada.

Y dicho esto, me piro a por un par de litronas antes de que haga más calor. Que os sea leve, criaturas.

Hale, he dicho...