miércoles, 26 de septiembre de 2012

Restauración virtual de fortificaciones VI. La torre del Oro



Ya en su momento dediqué una entrada a esta emblemática torre, construida por los almohades para controlar el paso del río. Así pues, para que el personal se ponga en antecedentes de su historia y sucesivas fases constructivas, me pinchen aquí si no les importa, y así me ahorro contarlo dos veces. Lean, lean, yo espero...

¿Ya se han ilustrado? Espléndido. Prosigamos pues. La torre del Oro, con sus casi 800 años a cuestas, forma desde aquel tiempo parte de la vida sevillana. Pero, ¿qué aspecto tenía cuando Ibn Uhla la mandó edificar hacia 1220? Veamos...

En la foto de abajo tenemos una vista actual del edificio. Como está mandado, me plantan delante todo tipo de elementos extraños para entorpecer su visionado: las malditas palmeras, el árbol más absurdo del mundo en un lugar donde el sol aplasta porque proyecta la sombra a decenas de metros, señales de tráfico, farolas, etc. Así pues, "limpiar" de toda esta morralla la foto para usarla de original no ha sido moco de pavo. Varias horas me ha llevado dejarla impoluta. En esta entrada no voy a poner el paso a paso porque harían falta decenas de fotos para ver la progresión del trabajo, así que iremos directamente al grano. Bueno, ante todo, he ahí la foto primigenia. Por cierto, no es mía. He usado una procedente de la red porque no tengo en mi archivo una sola con esa panorámica, y no quiero hacer uso de algo que no me pertenece como si lo fuera:






Ahí vemos el acceso al interior, que alberga hoy día un pequeño museo naval. Pero, como ya habrán leído en la entrada que comentaba antes, esa puerta no quedaba como hoy día al nivel del suelo, sino que estaba a la altura del adarve de la muralla que unía esta torre con la de la Plata, cerrando así el Arenal. En fin, tras tropocientas capas, añadidos, parches, toqueteos, dos paquetes de tabaco y varios juramentos, ahí pueden vuecedes contemplar la torre tal como la vieron los andalusíes que poblaban la ciudad en el siglo XIII:






Acojonantemente chula, ¿eh? Sin coches, sin Triana ni Los Remedios delante, y sin las puñeteras palmeras. El arrabal trianero, en aquella época, quedaría fuera del encuadre, más a la derecha. Tras la orilla se extiende el llano de Tablada, donde Fernando III plantó su campamento y, al fondo, el Aljarafe. Ha cambiado el paisaje en este tiempo, ¿verdad?

Bueno, dilectos lectores, así era nuestra torre de hoy. Desde ella lanzaron todo lo lanzable sobre las dos galeras con que Bonifaz arremetió contra el puente de barcas el 3 de mayo de 1248, y en ella sufrieron prisión gente de alcurnia. Dentro de 800 años, que otro bloguero haga el mismo trabajo, pero basado en su aspecto actual, jeje...

En fin, cierro con la misma imagen pasada por un plugin para los que gusten de fotos más contrastadas.






Ya seguiremos, que queda mucho por restaurar.

Hale, he dicho...