domingo, 4 de noviembre de 2012

ITALICA




VISTA DE LA FOSSA BESTIARIA. ESTA ZONA ALBERGABA LAS DEPENDENCIAS PARA USO DE LOS ESPECTÁCULOS, LAS JAULAS PARA LAS FIERAS, DONDE SE PREPARABAN LOS GLADIADORES, ETC.


Antes de nada, concretar que esta entrada es un desahogo. O sea, que no va de la historia de la bimilenaria urbe, ni de los próceres que vieron en ella la luz del mundo, ni nada de eso. Es más bien la consecución de un anhelo mucho tiempo reprimido por obra y gracia de algún trepa de esos que ponen en un cargo público sin saber un carajo de nada. Me explico:

Desde hacía bastante tiempo, tenía metido en la cabeza realizar una sesión fotográfica en la galería anular del anfiteatro. Esta era una galería circunvalaba el mismo y por donde igual se accedía al graderío, concretamente a la ima cavea,  como a la arena. Al tratarse obviamente de una zona pobremente iluminada, es condición sine qua non hacer las fotos con un trípode ya que, caso contrario, hay que subir mucho la ISO, con lo que las fotos salen con bastante ruido.

Bien, pues un buen día me personé en la entrada del recinto con la cámara y el trípode. Lo que siguió fue surrealista:

Taquillera con jeta de lansquenete luterano: Oiga, ¿qué lleva Vd. en esa bolsa?, me inquirió señalando la funda del trípode.
Yo, la víctima: Pues un trípode.
Taquillera: Los trípodes están prohibidos.
Yo, perplejo: A ver... ¿Permiten hacer fotos, pero no el uso del trípode?
Taquillera: Así es.
Yo, con un incipiente acceso de cólera: ¿Y eso, a santo de qué? Comprenderá que carece de sentido el que...
Taquillera: Mire, es orden de la superioridad. O deja Vd. el trípode aquí, o no entra.

Me veía en un brete. Las opciones eran escasas: 


1: Arrancarle a dentelladas la cabeza a la taquillera y comerme su corazón aún palpitante, lo que es ilegal y, además, insalubre. 
2: Mandarla al carajo, con lo que me quedaba sin fotos. 
3: Aceptar el trágala y probar suerte con las fotos a pulso. 
Opté por la tercera, qué remedio...

Pero la cosa es que hasta el guarda, que por no tener por lo visto nada mejor que hacer estuvo pendiente de mi breve pendencia con la  taquillera con jeta de lansquenete, se me pegó como una lapa durante el recorrido. Igual pensaba que llevaba un "gadchetotrípode" bajo el Barbour. Y como uno es de talante poco dado a callarse la boca, y la presencia de aquel sub-producto me irritaba sobremanera porque era el típico pringado que se cree que el monumento es suyo y lo vigila como un perro de presa, pues le espeté:

Yo, con mirada torva: Le diré una cosa. Me da una soberana higa el tema del trípode, porque el próximo día vendré con un monópode.
Guarda, con jeta perpleja: ¿Y qué es un monópode?
Yo, triunfante: Pues como un trípode, pero con una sola pata.
Guarda: Si lo veo a Vd. con ese chisme, se lo quito.
Yo, con brillo asesino en la mirada: Mire, ni Vd. ni dos docenas como Vd. tienen lo que hay que tener para quitarme algo que es mío. Y le advierto una cosa: el letrero prohíbe los trípodes. Yo usaré un monópode, así que si osa incordiarme le meto una denuncia que se va a enterar lo que vale un peine. Además, Vd. ni lo verá, porque son telescópicos y caben en un bolsillo. Y deje ya de seguirme o le planto una hoja de reclamaciones y tenemos el día.

El guarda se amilanó ante mi creciente dosis de testiculina, así que se batió en retirada y me dejó en paz. En cuanto a las puñeteras fotos, pues lo que me temía: un desastre. Me largué rumiando venganzas bíblicas y en cuanto costaría un monópode de esos, porque por mis muertos que cumpliría mi amenaza.

INTERMEDIO:

Es de todos sabido que los políticos y demás trepas, que tienen que escribir su nombre con una plantilla porque el último libro que leyeron fue "Mi primera cartilla" y con poco aprovechamiento, suelen dar esas órdenes absurdas y surrealistas. ¿Qué leches importa que use o no un trípode? Y si llevo una cámara de gama super alta que con 8.000 ISO salen las fotos sin apenas ruido, ¿qué? Porque barrunto que la cosa va encaminada a que compres el librito plasta con las fotos que ellos quieren que tengas. Mire, mis fotos me las hago yo, qué carajo. Y no tengo por qué gastarme un dinero en su librito de los cojones cuando tengo no una ni dos, sino tres cámaras a cual más cojonuda, so vaina. 

Un buen día echan al inútil anterior y llega uno nuevo a tomarle el relevo en el cargo que, además de leer "Mi primera cartilla", fue capaz de terminar el cuaderno de palotes de Rubio y a escribir de corrido mi mamá me mima, yo mimo a mi mamá, se da cuenta de la soberana estupidez de su predecesor y elimina el veto a los trípodes, como así ocurrió.

PROSIGO:

Así pues, este pasado verano fuimos mi Pilarita y yo a una visita nocturna al monumento, la cual no recomiendo a nadie porque es un tostón de tomo y lomo y, encima, no ves un carajo porque apenas hay iluminación. Además, es una de esas visitas interactivas tan de moda en las que un "actor" hace de romano con bastante mala fortuna, las cosas como son, y pretende que los sufridos visitantes hagan de plebe ansiosa de panem et circenses, cuanto en realidad lo que estábamos deseando era largarnos de allí. Eso sí, el absurdo proseguía porque, ignoro el motivo, no te permitían entrar con una botella de refresco o una lata de cerveza. Solo agua, y eso porque hacía más de 30º a las 11 de la noche. Siendo un espacio totalmente abierto, no fui capaz de dar con los motivos del veto a cualquier bebida que no fuese agua. Una estupidez más, qué remedio. 

Bueno, la cosa es que, mientras esperábamos en la puerta del recinto el comienzo de la visita, me entero de que por fin permitían los dichosos trípodes, así que he podido finalmente hacer las fotillos deseadas. Magnum gaudium. Disfrútenlas vuecedes, son bastante molonas o, al menos, a mí me lo parecen. El retoque es a base de HDR en unas o aplicación de un filtro de Topaz en otras. En fin, ahí queda eso...



GALERÍA LATERAL DE ACCESO AL ANFITEATRO



VISTA DE UNA DE LAS GALERÍAS DE ACCESO AL GRADERÍO SUPERIOR, LA MEDIA CAVEA Y LA SUMMA CAVEA. JUSTO A LA IZQUIERDA, CASI FUERA DE ENCUADRE, SE ENCUENTRA LA RAMPA QUE CONDUCÍA A LA FOSSA BESTIARIA.



VESTIBULO DE ACCESO A LA IMA CAVEA, DESTINADA A LAS PERSONAS DE RELEVANCIA. EL NICHO DE LA DERECHA DEBIÓ ALBERGAR UNA ESCULTURA.



GALERIA ANULAR.  LA LUZ QUE SE VE AL FONDO DE LA IMAGEN PROCEDE DE UNA DE LAS PUERTAS DE ACCESO A LA ARENA. EL SUELO DE PIZARRA QUE MUESTRA LA FOTO ESTÁ COLOCADO SOBRE EL PAVIMENTO ORIGINAL, FRUTO DE UNA RESTAURACIÓN DE LOS AÑOS 70.



VISTA DEL PODIO, MURO QUE SEPARABA LA ARENA DEL GRADERÍO. SOBRE EL MISMO, LA IMA CAVEA. 



Quería también haber incluido unas panorámicas de la arena pero, como no, los accesos a las gradas estaban cerrados no sé por qué motivo. En fin, a este paso, quizás mis tataranietos puedan ver concluido el puñetero reportaje sobre la ciudad completa. De momento, hay que aviarse con lo visto.

Hale, he dicho...

Conocer un castillo 2ª parte



Dilectos blogueros amantes de pedruscos centenarios, al hilo de la entrada anterior referente a las terribles dudas que nos pueden asaltar a la hora de visitar una fortificación, en esta seguiré exponiendo algunas de las cuestiones que se nos pueden presentar y de las que deberemos salir airosos a fin de que la parienta no nos dirija miradas torvas y/o maliciosas y el cuñado, que sólo piensa en que llegue la hora de dar cuenta de la tortilla de patatas y los filetitos empanados, se cachondee de nosotros, cosa que suele ser asaz irritante. Vamos a ello:



1. ¿ESO ES UN POZO O UN ALJIBE? Por lo general, ni lo uno ni lo otro. Esas aberturas de poca profundidad, que casi siempre han perdido la bóveda, solían ser silos para el almacenamiento de grano o provisiones de cualquier tipo. En muchos castillos disponían de varios de ellos, a fin de garantizarse una abundante cantidad de provisiones para caso de asedio. Por lo general, iban cubiertos por una bóveda con una abertura en su parte superior desde la cual se podía entrar en el silo con una escala de mano y, mediante una garrucha, sacar lo que fuera preciso. Ojo, podían ser bastante más grandes, con la apariencia de un aljibe. Y, caso de estar sin uso, podían ser utilizados como calabozo.



2. ¿ Y COMO DIFERENCIO PUES UN SILO DE UN ALJIBE? Muy fácil. Los aljibes, aparte de estar sus paredes enlucidas y encaladas, iban también pintada de almagra a fin de impermeabilizarlas. Así pues, para salir de dudas, lo mejor es observar las paredes. En la foto de la izquierda, marcada por un óvalo negro, tenemos restos de almagra, y vemos además como las paredes conservan casi intacto el enlucido encalado. La zona inferior, en la que se aprecian los ladrillos con que estaba fabricado ese aljibe, carece de revoco simplemente porque la humedad lo ha hecho desaparecer.



3. ¿Y ESAS ACANALADURAS EN LAS PUERTAS, QUÉ SON? Pues la guía por donde se deslizaba el rastrillo. El torno que lo accionaba estaba en la parte superior, bien en una pequeña dependencia, bien directamente sobre el adarve. En contadas ocasiones podremos ver tanto el rastrillo como el torno original. Si acaso, burdas réplicas en las que el rastrillo ni siquiera está completo, sino una parte del mismo dando la impresión de que está a medio bajar.





4. ¿ESAS CANALIZACIONES QUE SE VEN EN EL INTERIOR DE ALGUNOS MUROS, ERAN LOS DESAGÜES? No, no lo eran en el concepto sanitario que tenemos de los mismos. En algunos castillos veréis este tipo de canalizaciones fabricados con materiales cerámicos, pero no eran los bajantes del cuarto de baño (entre otras cosas porque los cuartos de baño no existían), sino para llevar el agua de lluvia a los aljibes. Toda el agua que caía sobre torres y adarves, si el castillo estaba bien diseñado, era almacenada de esta forma. Y para ese cometido eran estas canalizaciones.



5. ¿POR QUÉ ERAN TAN ANGOSTAS LAS ESCALERAS DE LAS TORRES? Pues por dos motivos: uno, porque estaban labradas en el interior de los muros, lo que no permitía una anchura excesiva. Y dos, porque cuando más estrechas eran, más fácil era defenderlas. Si el enemigo conseguía penetrar en la torre, daba igual que fueran decenas de ellos tanto en cuanto no cabían por la escalera más que de uno en uno. Así pues, a los defensores arrinconados en la planta superior no les resultaba excesivamente difícil rechazarlos con lanzas, alabardas, etc. A ver quién era el chulo que subía a pecho descubierto si, al final de la escalera, le esperaban varias moharras bien afiladas para convertirlo en un acerico. 






6. ¿Y POR QUÉ LAS ESCALERAS QUE CONDUCÍAN AL ADARVE ERAN AÚN MÁS ESTRECHAS Y EMPINADAS, SI HABÍA SITIO DE SOBRA PARA HACERLAS MÁS ACCESIBLES Y CÓMODAS? Pues por la misma razón que hemos visto en el caso anterior. Si el enemigo lograba hacerse con el patio de armas y quería desalojar a los defensores de las zonas altas, que los estaban friendo a flechazos, tenía complicado subir por una escalera en la que un paso en falso significaba caer al vacío. Y, por supuesto, en lo alto de la escalera lo estaban esperando para escabecharlo . En el caso contrario, o sea, si el enemigo asaltaba con éxito las murallas,  los defensores se agrupaban en el patio de armas y ponían complicada la cosa a unos atacantes que tenían que bajar en fila india y a los que esperaban abajo varios tipos muy cabreados alabarda en mano para ensartarlos.



7. ¿POR QUÉ EN ALGUNAS TORRES DEL HOMENAJE HAY UNA PEQUEÑA ABERTURA QUE PARECE QUE COMUNICA CON UN SUBTERRÁNEO?  Como ya se ha explicado varias veces, muchas de estas torres disponían de su propio aljibe en la planta baja, o bien bajo tierra. Pero había casos en que no, como el que aparece en la foto, y para obtener agua tenían que recurrir al aljibe situado en el exterior. Para facilitar dicha extracción se labraba en el muro una conducción por que la se podía extraer el agua lanzando un cubo. 



8. ¿Y ESAS ABERTURAS A RAS DEL SUELO EN LA AZOTEA DE UNA TORRE, QUÉ SON? Pues no son otra cosa que los tiros de las chimeneas. "Pero, oiga, yo no ha visto ninguna chimenea en el interior", puede que diga alguno. Pues es probable que la chimenea haya desaparecido años ha. Pero el tiro perdurará porque está labrado en el muro. Por lo general, las chimeneas estaban fabricadas con piedras de calidad, lo que las hacía objeto de codicia de los expoliadores de siempre. No era difícil desmontarlas ya que estaban fabricadas mediante bloques que ni siquiera estaban unidos con mortero. Vaya, que con una palanca de uña y dos tíos cachas para trasportarlos, ya tenías una chimenea de postín para el salón de casa. Eso sí, el tiro de la chimenea se quedaba in situ



9. DE LA MURALLA DE TAL CASTILLO APENAS QUEDAN LOS CIMIENTOS. En realidad, lo correcto sería decir que "de la muralla de tal castillo apenas queda muralla", porque cimientos, propiamente dicho, prácticamente no tenía ningún castillo. O sea, que para edificarlo no se recurría al sistema de cimentación que todos conocemos. Los cimientos eran la roca sobre la que se asentaba ya que, por norma, a la hora de elegir el lugar para su construcción se buscaba ante todo que el suelo fuese rocoso. Y ello, como creo haber explicado alguna vez, estaba encaminado a hacer la construcción más resistente y para impedir el minado de las murallas. Observen vuecedes que, cuando una torre o muralla se asienta sobre un afloramiento rocoso que sobresale del suelo, la zapata que sirve de base se adapta al perfil de la roca. O sea, que ni siquiera se molestaron en nivelarla, sino que construyeron directamente sobre ella.




10. ¿POR QUÉ EN LOS CASTILLOS DE ORIGEN ÁRABE LA PUERTA SE ABRE EN LA BASE DE LA TORRE DEL HOMENAJE? Bueno, es que esa no era la torre del homenaje. De hecho, las fortificaciones árabes carecían de ese elemento defensivo que, sin embargo, sí es propio de las fortificaciones cristianas. Y si en un castillo de origen árabe vemos una torre del homenaje en toda regla, es porque fue edificada con posterioridad, cuando éste cayera en manos cristianas.  La cámara situada sobre la puerta, en estos casos, no tenía el uso residencial propio de las torres del homenaje cristianas, sino como mera cámara de combate o, por sus dimensiones, como armería, almacén, etc. ¿Entonces, dónde vivía el alcaide? Pues en unas dependencias ubicadas en el patio de armas.

Bueno, con estas diez cuestiones más ya tienen para ir rellenando la chuleta. Está de más decir que si alguno de los que me lee me plantea una duda que aún no ha aparecido, muy gustosamente intentaré darle respuesta para que el cuñado devorador de tortillas de patatas y filetitos empanados no se mofe y se befe de él.

Hale, he dicho...