miércoles, 19 de marzo de 2014

Los gladiadores mortuorios


BVSTVARII combatiendo alrededor de la pira funeraria

Los sacrificios funerarios, ya sean de animales o de personas, han estado muy inculcados en todas las culturas mediterráneas desde tiempos inmemoriales. El vertido de la sangre, fuente de vida, era considerada como una forma de apaciguamiento para que el espíritu del difunto no volviera del Más Allá a incordiar a la familia en plan fantasma y tal. En Roma, dichos sacrificios humanos se llevaban a cabo en las personas de prisioneros de guerra o esclavos, degollados sin más durante los sepelios como ofrenda al muerto al cual, como podemos suponer, eso le daba ya una soberana higa.


Difunto dispuesto para las exequias
Sin embargo, a alguien se le ocurrió que el difunto se lo pasaría mejor disfrutando de un combate en su honor, o igual lo hicieron por darse más pisto ya que en Roma, desde los tiempos más remotos, primaba mucho eso de marcar bien las diferencias entre los diferentes estratos de la sociedad. Así pues y según Décimo Magno Ausonio (310-395), la primera noticia que se tiene de este tipo de celebración data del 264 a.C. bajo el consulado de Appio Claudio y Quinto Fulvio, cuando los hijos de un tal Décimo Junio Bruto Pera, Marco y Décimo, honraron a su progenitor con un combate entre tres parejas de luchadores que, por intervenir en un funeral, se les llamó BVSTVARII, o sea, el gladiador que combate en el BVSTVM que, como recordaremos por una entrada anterior, era una pequeña fosa de escasa profundidad en la que se incineraba el cadáver para, a continuación, enterrar en la misma sus cenizas. 

No se sabe con certeza si dicho combate, celebrado en realidad en el FORVM BOARIVM durante los funerales que se celebraban a los nueve días del entierro, fueron a muerte ya que las crónicas no dejaron constancia de ese detalle si bien cabe pensar que, siendo como eran un sacrificio en honor al muerto, debió correr la sangre. O sea, eran combates SINE MISSIONE, sin posibilidad de perdón para el derrotado. Estos BVSTVARII eran prisioneros de guerra sin entrenamiento como luchadores y tampoco iban provistos de un armamento específico como hemos ido viendo a lo largo de las diferentes entradas dedicadas a las distintas tipologías de gladiadores. Podemos pues suponer que, o bien los armaban con el equipo propio de su tribu o nación, o bien les daban un escudo y una espada corrientes del ejército romano.


Transportando al difunto en una litera
camino del
BVSTVM
La idea empezó a gozar de popularidad y no tardó mucho tiempo en propagarse esta costumbre, por lo que se empezaron a celebrar este tipo de combates funerarios en los que, en función de la categoría y del poder adquisitivo de la familia, intervenía un número mayor o menor de BVSTVARII. En 216 a.C. ya tenemos noticia de otro de estos combates, en este caso en honor del padre de un tal Marco Emilio Lépido y en el que combatieron once parejas de BVSTVARII. Y por mencionar algunos ejemplos más, en 183 a.C. lucharon en honor a Publio Licinio 60 parejas, y 174 a.C. Tito Flaminio organizó unos juegos que duraron cuatro días, tres de los cuales estuvieron dedicados a los 74 BVSTVARII que lucharon en honor a su difunto padre. Incluso tuvieron lugar combates bastante extravagantes, como los que estipuló un patricio romano bastante pederasta y en los que obligaba a combatir a sus jóvenes amantes si bien, al parecer, esta peculiar disposición testamentaria no fue precisamente bien recibida por los asistentes al funeral y no se llegó a celebrar.

Grabado decimonónico representando
un
BVSTVARIVS
En cualquier caso, los fastos de más envergadura que se conocieron con meros fines funerarios los organizó Gaio Julio César, el cual hizo combatir en honor a su padre, fallecido 20 años antes, la friolera de 320 parejas de BVSTVARII, o sea, 640 gladiadores procedentes al parecer de una escuela de gladiadores de su propiedad. Esto acojonó un poco a sus enemigos ya que, en la práctica, suponía poner un pequeño ejército en el interior de Roma, así que inmediatamente dictaron una ley que limitaba el número de luchadores en los espectáculos a fin de evitar motines o golpes de estado.

Este tipo de luchador no fue más allá de la República, cuando desaparecieron de la escena gladiatoria. Cicerón, el último que los menciona, se refería a ellos de forma despectiva y, al tratarse por lo general de hombres de escasa o nula preparación, era habitual llamar BVSTVARIVS a los gladiadores de mala calidad, poca agresividad o que daban poco juego en la arena.


Bajo-relieve en una urna funeraria etrusca
que representa dos BVSTVARII
Pero, ¿de dónde provino esta extraña costumbre? Al parecer, fue en Grecia donde se empezaron a celebrar combates en honor a los difuntos, pero no entre desdichados prisioneros de guerra sino entre guerreros  valerosos que luchaban entre ellos para honrar la memoria del muerto. Por mencionar alguno, tenemos los juegos que organizó el peleida Aquiles en honor a su amante Patroclo, muerto a manos del priamida Héctor y en el que lucharon Ajax y Diomedes. Aquiles detuvo la lucha cuando los griegos, viendo que Ajax había sido herido en el cuello, le suplicaron por su vida. Aparte de combates de este tipo también se llevaban a cabo juegos atléticos como el pugilato, el pancracio y lanzamientos de jabalina y de disco. 

Aunque en tiempos se consideraba que la introducción en la península Itálica de esta costumbre fue debida a los etruscos, al parecer fue tomada por los habitantes de la Campania, región situada al sur de Roma, y de cuyos habitantes la tomaron los romanos. De este modo, podemos decir que los BVSTVARII, que como hemos visto más arriba hicieron su aparición a mediados del siglo III a.C., fueron el origen de los gladiadores que, a partir del siglo II a.C., se generalizaron en toda Roma y que durante tantos siglos fueron uno de los principales protagonistas de los juegos circenses. Como colofón, una curiosidad de tipo etimológico: como hemos visto en las entradas dedicadas a esta temática, el término con el que se designaban los combates entre gladiadores era MVNVS, que en latín significa obligación y, en este caso, hace referencia precisamente a la obligación por parte de la familia de rendir homenaje al difunto con combates entre BVSTVARII.

Bien, con esto queda explicado qué era un BVSTVARIVS. Ya proseguiremos, que aún quedan algunos tipos de gladiadores por estudiar.

Hale, he dicho...

Fresco de una tumba ubicada en Paestum, Campania, que representa un combate entre BVSTVARII.
Salta a la vista que al menos dos de ellos ya presentan heridas que sangran copiosamente.





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