lunes, 23 de octubre de 2017

Lanzadores de granadas durante la 1ª Guerra Mundial, 2ª parte


Escuadra de granaderos franceses en plena acción


Poilu a punto de disparar una granada VB con
su Lebel. En la bolsa que le cuelga del pescuezo
lleva más para enviárselas a los tedescos
Prosigamos...

Mientras que los british (Dios maldiga a Nelson) se dedicaban a sus trapicheos con las bocachas lanzagranadas que vimos en la entrada anterior, los gabachos (Dios maldiga al enano corso) hacían lo propio y, las cosas como son, con un modelo tanto de bocacha como de granada más acertado. Al igual que sus aliados, tuvieron sobrados motivos para llevar a cabo el diseño ya que las granadas de fusil con vástago, como ya se comentó en su momento, tenían la irritante tendencia a deteriorar el estriado de las armas, dejándolas inútiles para disparar cartuchería de guerra normal. Así pues, y tras varios intentos fallidos para encontrar algo razonablemente válido, dos civiles dieron con la solución. Los artífices del invento fueron Jean Viven, un industrial dedicado a cuestiones metalúrgicas, y Calix Gustave Bessières, un ingeniero mecánico a los que se debió un diseño que se mantuvo operativo hasta los años 90 en manos de las unidades anti-disturbios para el lanzamiento de gases lacrimógenos y demás porquerías para hacer ver a la ciudadanía cabreada que se está mejor en casa, apalancado en la butaca viendo pelis chulas de guerra.

El invento en cuestión consistía en una bocacha como la que vemos en la foto de la izquierda, provista de un vástago con dos ranuras que era encajado en el cañón del fusil simplemente a presión, por lo que las tolerancias en su fabricación eran mínimas para que no tuviese holguras. Una de las ranuras era para el punto de mira, mientras que la otra era para dar cabida al raíl de engarce de la bayoneta. La banda moleteada era para facilitar la extracción con las manos llenas de mugre, grasa o cualquier porquería resbalosa. Tenía un peso de 1,5 kg. y su diámetro interior era de 5 cm. Junto a la bocacha vemos la funda de cuero donde se guardaba y que se prendía al cinturón del correaje. Se entregaban 16 unidades por compañía con la finalidad de desplegar una gran potencia de fuego tanto a la hora de atacar como de defenderse, pudiendo abarcar un frente de hasta 200 metros con una cadencia de 150 granadas por minuto, lo que suponía una barrera artillera en miniatura sumamente eficaz si era necesario detener en seco el avance del enemigo hacia sus posiciones.

Granada VB
En cuanto a la granada que disparaba, en honor a sus inventores recibió el nombre de Grenade à fusil Viven-Bessières o, simplemente, VB. Contrariamente a las británicas, que eran granadas Mills con un accesorio que permitía su uso en este tipo de lanzador, la VB estaba concebida para ser empleada exclusivamente con su bocacha. Esto, que podría parecer un inconveniente de cara a la logística del ejército, no solo no supuso ningún problema sino que facilitó en gran medida su uso porque no necesitaba cartuchos de proyección, sino que era disparada con la munición convencional. De hecho, debido a la tensión del combate más de una vez algún british introdujo un cartucho de guerra en vez de uno de proyección a la hora de lanzar una de sus granadas, con las consecuencias que ya podemos imaginar. Este problema no se podía dar en la VB porque, simplemente, era la bala la que activaba la espoleta. Veamos sus entresijos...



En la figura A tenemos una vista en sección de la granada, por cuyo centro transcurría un orificio por el que pasaba la bala. El tapón marcado en rojo era para llenarla de explosivo. El verde tapaba el alojamiento del multiplicador que hemos marcado en naranja. Para impedir accidentes por golpes o caídas accidentales- recordemos que el fulminato de mercurio era más inestable que la moral de un político reclamado en 37 juzgados por corrupción- encima del tapón llevaba un tope de caucho. El tapón amarillo era el alojamiento de la mecha de retardo de 8 segundos que podía tener una tolerancia de ±1 segundo. Finalmente, en color púrpura vemos el pistón que iniciaba la mecha. El proceso de disparo podemos verlo en las siguientes figuras. En la B vemos como la bala avanza por el orificio central. Los gases que le siguen son los que impulsarán la granada fuera de la bocacha. En la figura C vemos el instante en que la bala empuja el percutor que detona el pistón, iniciando el retardo que, una vez consumido, hará detonar el multiplicador y este a su vez la carga explosiva. Si alguien no acaba de verlo claro, en la foto de la derecha puede que lo aprecie mejor. La flecha roja marca el pistón, mientras que la azul señala el percutor. 

Para evitar posibles accidentes con el multiplicador ya montado en las granadas, estas iban protegidas por una tapa de latón como vemos en la foto de la izquierda. Estas tapas también tenían el orificio para la bala ya que podían dispararse dos a la vez, aumentando así su cadencia de tiro. A la derecha vemos el interior de una de estas granadas que, como se aprecia, estaban divididas mediante acanaladuras en 40 partes para facilitar una fragmentación uniforme. El motivo de hacerlo así en vez de por fuera, como era lo habitual, era impedir fugas de gas entre las acanaladuras, lo que mermaría su alcance. El peso total de la granada era de 490 gramos, y su carga era de 60 gramos de chedita, un explosivo habitual en los proyectiles franceses que debe su nombre a la ciudad de Chedde, una población francesa donde estaba radicada la firma Berges, Corbin & Cie., empresa en la que trabajaba su inventor, E. Street, que lo creó en 1897.

Granadero francés introduciendo una VB en la bocacha
de su fusil. Entre la mano izquierda se adivina el tapón
de otra granada
Su manejo era aún más fácil que el de las granadas británicas. Solo había que introducirlas en la bocacha, cargar el fusil y disparar. No era necesario remover ningún tipo de seguro o activar algún mecanismo . Lógicamente, esto no solo repercutía en la seguridad del hombre que la manipulaba, generalmente sometido a la tensión del combate salvo que las lanzara desde la seguridad de la trinchera, sino que facilitaba enormemente aumentar la cadencia de tiro. Por otro lado, su pequeño tamaño permitía llevar encima una buena cantidad de ellas, de forma que los 16 granaderos por compañía que citamos anteriormente podían desencadenar un verdadero infierno en caso de querer desalojar una trinchera enemiga o de detener un ataque. Cuando ya no era necesario proseguir con los lanzamientos solo había que extraer la bocacha y guardarla en su funda sin necesidad de cambiar de munición ni nada por el estilo. Buena prueba de su eficacia es que se mantuvieron operativas durante todo el conflicto, alcanzando una producción de 50 millones de unidades. Estuvo en servicio hasta aproximadamente 1940.

Su alcance máximo era de unos 190 metros a 45º, disponiendo de un sistema de puntería que podía acoplarse en el lateral izquierdo del fusil, atornillado en el alza. Este chisme, que podemos ver a la izquierda, recibía el nombre de appareil de pointage et de repérage Modèle 1917, que traducido en román paladino viene a significar dispositivo de puntería y marcación modelo 1917. Este aparato estaba graduado desde los 50 a los 85 grados con escalas de 10 metros, lo que permitía cubrir distancias entre los 175 y lo 80 metros. Para disparar se recurría al mismo método explicado en la entrada anterior: bien apoyando la culata en el suelo o bien desde la cadera o el hombro. Aunque el retroceso era muy violento, al parecer no se producían las roturas en los guardamanos frecuentes en los Enfield británicos. 

Para el tiro desde posiciones estáticas se disponía de una base que, lógicamente, permitía una precisión mucho mayor. Como se puede apreciar en el dibujo, en la parte delantera llevaba unas picas para fijar el soporte al terreno e impedir que con el retroceso producido tras cada disparo hubiese que volver a apuntar el arma. En la práctica, estos artefactos convertían un simple fusil en un lanzagranadas a pequeña escala como los que hemos visto en las entradas correspondientes a este tipo de armas y que, aunque con unos efectos muy inferiores como es lógico, no por ello dejaban de ejercer una fuerte presión psicológica en los enemigos a base de someterlos a un machaconeo constante. 

El tiempo de permanencia en el aire, dependiendo del alcance, oscilaba entre los 5 y los 7 segundos según vemos en la tabla de la izquierda. Conviene aclarar que todos los cálculos, tanto para lanzar desde posición estática como a mano, estaban basados en dos factores: el primero era el tipo de munición, en este caso concreto el cartucho con bala tipo D (puntiaguda de cobre macizo y ranura de engarce) y pólvora tipo BN de filiación 3F. El segundo sería la temperatura ya que, a medida que se disparaba, el cañón se calentaba, lo que suponía un aumento de presión que, lógicamente, influía en la potencia del lanzamiento. Es decir, que si se mantenía fuego sostenido habría que ir corrigiendo el tiro a medida que la temperatura del arma fuese ascendiendo.


Por último, comentar que esta bocacha podía disparar también bengalas de señales, con o sin paracaídas, e incluso granadas porta-mensajes como la que vemos en la foto. Este tipo de artilugio, que creo haber comentado en alguna ocasión para otro tipo de arma, venía bastante bien para enviar mensajes a posiciones que, por el motivo que fuese, habían quedado aisladas o bien por haber sufrido alguna interrupción en la línea telefónica. En su interior había un pequeño contenedor que era cerrado con el tapón superior, más una carga fumígena para permitir su localización una vez que caía al suelo. Su alcance máximo era de 350 metros, y para lanzarla era preciso recurrir a un cartucho de proyección como el que vemos en la foto. Las bengalas eran lanzadas también con ese tipo de munición. No obstante, este tipo de granada no fue precisamente exitosa ya que si caía sobre un suelo duro el tapón se partía, perdiendo el mensaje, y si era demasiado blando se enterraba y no quedaba ni rastro de la misma.

Doughboy yankee cargando su Springfield para
disparar una granada. La bocacha que usa es la
original francesa encajada a presión
Debemos añadir que los yankees adoptaron tanto la granada como la bocacha a su llegada a Europa ya que carecían de este tipo de armas, siendo adquiridas 50.000 unidades a las que hubo que modificar las ranuras para adaptar las bocachas a los cañones de los fusiles Springfield mod. 1903. Por cierto que, en un alarde de despiste majestuoso, las granadas fabricadas por los yankees estaban copiadas de las francesas, calibradas como es lógico para el cartucho de 8x50R del Lebel, por lo que el orificio para la bala era demasiado grande para el proyectil de los cartuchos 30-06 del Springfield, lo que dio lugar a no pocos problemas. Total, que tuvieron que desecharlas y fabricarlas de nuevo con las modificaciones pertinentes. Posteriormente se fabricó también una bocacha modificada, la Mk. IV que vemos en el detalle de la foto superior y que, contrariamente al modelo original, tenía un engarce en espiral y un bloqueo mediante dos tornillos que fijaban sólidamente la pieza al cañón del arma. 


Tras el problema surgido con la diferencia de diámetro del orificio para la bala, las granadas que se fabricaron en USA tenían dicho orificio de mayor diámetro que las originales francesas, lo que no acabo de entender porque el 30-06 es de un calibre inferior al 8x50R  del Lebel. Pero, sea como fuere, la cosa es que si se disparaba una VB fabricada en Francia en un Springfield se producían peligrosos picos de presión, por lo que idearon un sistema bastante elemental para que ambas granadas fueran intercambiables. Se limitaron a abrir dos pequeños orificios en la base de la bocacha que facilitaban la salida del excedente de presión. En la foto superior podemos observar uno de ellos dentro del círculo rojo en una vista superior de una bocacha Mk. IV en la que, además, vemos el sistema de fijación mediante tornillos mencionado en el párrafo anterior. Se pueden apreciar junto al punto de mira.

Lebel con su tromblon montado. Tromblon era el nombre que le daba los gabachos a la bocacha. Significa trabuco.
Qué originales, ¿no?

Bien, ya solo nos resta comentar el lanzador empleado por el ejército alemán que estaba claramente inspirado, por no decir casi copiado, del que acabamos de ver. Cabe suponer que los alemanes, que consumían granadas de fusil en cantidades industriales, debieron echarle el guante a un poilu equipado con bocacha y granadas y las fusilaron bonitamente si bien, eso sí, con las mejoras pertinentes, que para eso los tedescos se pintan solos. No obstante, conviene aclarar que, aunque la granada estaba inspirada en el mismo sistema de funcionamiento, contenía algunas mejoras e incluso su forma era diferente. En la foto de la derecha tenemos un grupo de granaderos en una posición estática pasando el rato lanzando granadas modelo 1914, de las que ya hablaremos en su momento y que, como ocurría con las demás granadas provistas de vástago, dejaban las ánimas de los cañones listas de papeles en menos que canta un gallo. De ahí, lógicamente, su interés por copiar la VB de los gabachos.

La bocacha, como vemos, era muy similar salvo con dos diferencias. Una, que su interior tenía 6 centímetros de diámetro, o sea, era un centímetro más gruesa que la francesa. Y dos, la más importante, es el disco de fijación de que iba provista. Este era básicamente una tuerca moleteada cuya finalidad era bloquear mediante presión la bocacha al cañón del fusil y que, al contrario que su homóloga, tenía solo una ranura para dar cabida al punto de mira ya que el encastre de la bayoneta quedaba demasiado atrás. Por lo demás, su cometido era exactamente el mismo: servir de lanzador a la granada. En cuanto a su denominación oficial era Schießbecher, que podríamos traducir como copa de disparo.

Gewher 98 con la bocacha montada


En cuanto a la granada se trataba de la Gewehrgranate 17, o sea, granada para fusil modelo 1917, año en que entró en servicio este chisme. A la derecha podemos verla y, por su aspecto, los aliados las llamaban ink pot, tintero, y ciertamente no andaban muy descaminados. Como salta a la vista, su apariencia no se asemeja en nada a la VB salvo por el orificio central y en que, aunque no salga en la foto, también estaba pre-fragmentada interiormente. Por lo demás, la ausencia de mecanismos en la parte exterior de la granada le permitía prescindir de dispositivos de seguridad para su transporte, como ocurría con la granada francesa. Veamos el interior...



Aspecto de la granada desmontada antes de proceder a su
carga. El alojamiento para el retardo y el multiplicador
estaba en la parte superior si bien en el ejemplar de la
foto ha desaparecido. Dicho alojamiento estaba conectado
con el orificio que se ve en un lado del tubo central
Esta granada carecía de tapón de llenado para el explosivo. Al estar fabricada en dos partes, que hemos señalado con una raya púrpura, se introducía la carga, en la mitad inferior y la mecha y el multiplicador en la superior para, a continuación, sellar ambas partes. En la figura A vemos la granada ya cargada y con sus accesorios. En rojo tenemos el tapón por donde se introducía el pistón (en amarillo) que iniciaba la mecha, lo que permitía manipular las granadas sin riesgo hasta que dicho pistón era introducido ya en el frente. En naranja tenemos el multiplicador y en verde la mecha de retardo de 5 segundos. En la figura B ya vemos como la bala avanza por el orificio central mientras que los gases de la pólvora empujan la granada fuera de la bocacha, de la misma forma que ocurría con la VB. Finalmente, en la figura C vemos como la bala, antes de abandonar la granada, impacta contra el pistón, haciendo que este inflame la mecha.

Aspecto de la bocacha montada en el fusil y con una granada lista para
ser lanzada
El peso de la granada era de 440 gramos, y la carga de 36 gramos de trinitrotolueno, un explosivo obtenido mediante la mezcla en caliente de tolueno con nitrato y ácido sulfúrico. Es lo que en España conocemos como trilita. Es un explosivo muy estable y, muy importante en este caso, no explotaba si por accidente la bala golpeaba y/o penetraba en la granada. El alcance oscilaba por los 180 metros, más o menos similar a las de sus adversarios.

Inicialmente se distribuyeron cuatro bocachas por compañía, número que se duplicó a partir de 1918. En lo referente a sus efectos, alcances y demás podemos remitirnos a todo lo detallado en las VB. Y, faltaría más, también disponían de una base para fijar el fusil en una posición estática, pero hecho en plan germano, o sea, una virguería absoluta. Ese trasto lo introdujeron en 1915 para disparar granadas de fusil convencionales y, lógicamente, también sirvió para el modelo que nos ocupa. Como vemos, disponía de regulación vertical y horizontal, y hasta de un muelle helicoidal para que el retroceso no afectase a la culata. La base consistía en una pesada plancha metálica para darle estabilidad al conjunto. En fin, una chulada tedesca. 


Miembros de la UIP en acción con un par de escopetas provistas de
bocachas. A la izquierda vemos los cartuchos de proyección de las mismas
Puede que durante la lectura de estas dos entradas a alguno que otro se le hayan venido a la mente las escenas en que las unidades de anti-disturbios se ven obligadas a disolver manifestaciones formadas por ciudadanos irritados por algún motivo o, simplemente, por los cafres esos que no es que protesten por alguna medida injusta, sino que están contra el mundo entero y tienen como oficio producir el caos, atemorizar a la gente y destrozar mobiliario urbano. Las bocachas que usan para lanzar botes de humo, de gas CS o esas pelotas que están duras como un cuerno son herederas directas de las que acabamos de ver y funcionan exactamente igual, así que ya vemos que, a pesar de que ha transcurrido un siglo desde su invención, la vigencia del diseño se mantiene y así seguirá durante muchos años salvo que la paz reine en el mundo, cosa que dudo. Bueno, no nos engañemos, no lo dudo, estoy totalmente convencido de que eso no ocurrirá mientras haya dos humanos vivos. Cuando quede nada más que uno por fin habrá paz porque entonces ya solo podrá pelearse consigo mismo, y eso es bastante aburrido.

Bueno, con esto concluimos. Supongo que después de estas dos enjundiosas entradas podrán vuecedes chafar al cuñado más empollado en este tema, así que podrán humillarlo de forma inmisericorde hasta dejarlo transido de amargura. 

En fin, ya hablaremos otro día de las granadas de fusil para completar esta interesante temática.


Foto obviamente destinada a la propaganda que muestra una ametralladora Maxim MG 08/15, un fusil con su
bocacha y hasta una P08 que empuña el fulano del extremo izquierdo, más la Mauser C96 del sargento de la derecha.
Todo un arsenal para mandar la foto a casa y poner a la familia contentita

19 comentarios:

dani dijo...

Muy interesante el artículo, como todos. Yo creía que lo de poder usar munición convencional era mucho más tardío. Una cosita más que he aprendido, ahora toca olvidarla jajajajaa

JRFN dijo...

Habla ud que se dejaron de usar en los 90, siento contrariarle, el otro dia en cierta parte de la peninsula iberica, vi de cerca uno de estos lanzagranadas montado en un CETME, eso si lo que disparo no eran granadas, eran balas de goma...

Amo del castillo dijo...

Muy agradecido vos quedo, Sr. Dani. Pero antes de olvidarse del tema confeccione algunas chuletas para tenerlas a mano por si se le desmanda algún cuñado.

Un saludo

Amo del castillo dijo...

Me temo que se ha confundido, Sr. JRFN. Las bocachas que cito son las de las granadas VB francesas, que estuvieron en uso en las unidades anti-disturbios de la gendarmería del país vecino hasta los años 90. En ningún momento se han mencionado las bocachas para CETME ni ningún material perteneciente al ejército español. Le copio la frase:

"Los artífices del invento fueron Jean Viven, un industrial dedicado a cuestiones metalúrgicas, y Calix Gustave Bessières, un ingeniero mecánico a los que se debió un diseño que se mantuvo operativo hasta los años 90 en manos de las unidades anti-disturbios para el lanzamiento de gases lacrimógenos y demás porquerías..."

Un saludo

dani dijo...

La verdad es que tengo suerte con los cuñados son un par de benditos (por algo aguantan a mis hermanas) solo tengo a veces controversias políticas con uno de ellos y ahí ya entramos en terrenos en los que la historia poco pinta.
Y lo de las chuletas si que lo hago, desde hace años, para intentar tapar la boca a más de un listillo enterado. Pero luego se me olvida donde he puesto la chuleta. jjajajajaj

nathan hale smith patton dijo...

Cual es la diferencia entre una bala de salva y una de proyeccion?

Esos fusiles con lanzagranadas vendrian bien para disolver esas manifestaciones feminazis para limpiar un poco de escoria las calles...

Amo del castillo dijo...

Sea cauto, Sr. Dani. El más bendito de los cuñados siempre oculta un afán desmedido por los caldos y los destilados de calidad, así como una desaforada pasión por el marisco cuando es gratis.

Amo del castillo dijo...

El cartucho de salvas es simplemente para hacer ruido. Generalmente suelen llevar una bala de madera para que haya un mínimo de obturación y suene más. Dicha bala se pulveriza con el disparo. Ahora creo que las hacen también de plástico, formando parte del cartucho. El cartucho de proyección no lleva más que la carga de pólvora, y esta en una cantidad suficiente como para que el proyectil que sea tenga el alcance adecuado.

nathan hale smith patton dijo...

Humm sr del castillo vio la pelicula "el cuervo" de brandon lee? Este ultimo murio debido a una carga squib en una magnum 44 (una bala vieja alojada o atascada en el cañon del arma que salio por los gases de la carga de salva) asi que no discernia la diferencia entre una de salva y de proyeccion si ambas expulsan gases como para volver peligrosa una bala atascada en el cañon.

Y la de fogeo?

nathan hale smith patton dijo...

Bueno sr del castillo, apenas mi hermano anda con su novia, pasare un buen rato sin aguantar cuñada, pero me imagino que las cuñadas son menos peligrosas que los cuñados

Amo del castillo dijo...

Quiero recordar que la muerte se debió a que apoyó el cañón del arma en la sien, pero no lo mató ninguna bala, sino que la potencia de la salva del cartucho le sacó un trozo de cráneo y se lo metió en el cerebro. A bocajarro, un cartucho de ese calibre, aunque sea de fogueo, es muy peligroso. Su potencia es bestial. Conocí a un sujeto que, haciendo el gamba con un mod. 29 de Smith & Wesson, se pegó un tiro en la rodilla y le salió por el talón, así que ya puede hacerse una idea de la pupa que puede hacer.

Por cierto, salvas y fogueo son la misma cosa.

Y respecto a las cuñadas, son peores que una mamba negra con tifus, así que ándese con ojo.

nathan hale smith patton dijo...

Humm creo que se confunde de pelicula sr amo, la herida que mato a brandon fue en el abdomen no en la cabeza, creo que la descripcion de la herida en la cabeza es de otra pelicula (que tambien queria usar de ejemplo pero no recuerdo el nombre de la pelicula) y perdio demasiada sangre por aquel balazo squib que recibio

Y que consejo me da para lidiar con la cuñada? No es que me quite el sueñi, solo por si acaso. XD

nathan hale smith patton dijo...

Navegando encontre la muerte que menciona con el revolver del mismo calibre
https://m.taringa.net/posts/info/16764619/Actores-muertos-por-escenas-con-armas.html

Amo del castillo dijo...

Bueno, ya sea la cabeza o el abdomen, con las armas hay que tener mucho cuidado. En cualquier caso, dudo mucho que en un rodaje se emplee munición real. Por otro lado, cuando por un defecto del cartucho la bala queda dentro del cañón se nota perfectamente, así que no me casa esa historia de la bala atorada. En cuanto a las cuñadas, tenga por norma mantenerse a una distancia mínima de 5 km. de ellas, y procure que no sepa nada de sus andanzas, por si acaso. Mire, mejor que sean 10 km., cuanto más lejos, mejor

nathan hale smith patton dijo...

Pues digamos que ese incidente es de los mas polemicos del cine (carga squib, asesinato, descuido,coincidencia)
Y como se da cuenta uno? Por si algun dia se me ocurre disparar un arma usada y no encontrarme con esa ingrata sorpresa de la carga squib

Descuide que mi hermano solo la a va a ver a su casa, rara vez viene a mis dominios y por favor digale a su conocido que no ande agarrando revolveres como si fuesen juguetes

Amo del castillo dijo...

Cuando una bala se queda atorada en el cañón es por dos motivos: uno, que contenga algún cuerpo extraño que detenga la bala, con lo cual seguramente estallará o, cuando menos, herniará el cañón. Y dos, por una defecto en la carga, que casi siempre es porque lleva una cantidad inferior de pólvora o ninguna y la bala solo avanza unos centímetros impulsada solo con la fuerza del pistón. En ese caso, apenas se notará retroceso por no haberse producido el principio de acción y reacción ya que la bala no ha abandonado el arma y, por otro, el sonido será apagado y seco. En ese caso, lo más prudente es descargar el arma y empujar la bala con una baqueta hasta sacarla del cañón. Luego se comprueba que no haya habido daños en el ánima, por si acaso.

En cuanto al conocido ese me temo que no puedo decirle nada. No sé qué será de él desde hace unos 25 años y, por otro lado, me da una higa semejante personaje. Estaba como un cencerro, y encima se tomaba a cachondeo e incluso se vanagloriaba por haberse quedado con un aparato ortopédico en la pierna de por vida porque la bala le destrozó la tibia de cabo a rabo, la rótula y el calcáneo. Si apoyaba el pie en el suelo sin el chisme aquel se le deshacía lo poco que le quedaba de hueso porque tenía en más chapas y tornillos en la pierna que materia ósea. En fin, un cretino completo.

Mabri Briones dijo...

humm magnifique, pero tengo entendido que el efecto "squib" no solo se presenta en las armas de fuego para infanteria si no tambien en armas antiaereas o cañones de artileria, esos detalles de retroceso que usted menciona no se da cuenta uno cuando anda en el climax del follon tanto como por la adrenalina como por el ruido incesante de otras explosiones
y pues si sabemos que el arma se te atasca o se le queda el "squib" pues a sacar la pala y agarrase a palazos hasta robarle alguna arma al enemigo

vayase a saber si no es por eso que en primer lugar decidio ponerse el revolver en la pierna, pensaba que tal vez lo hizo porque ya no aguantaba a la mujer e intento suicidarse pero veo que tal vez la locura influyo en su accion, en fin, cada loco con su tema

Amo del castillo dijo...

En combate puede pasar desapercibido, pero rodando una película lo dudo. En cuanto al memo de la pierna, diría más bien que la que estaría deseando librarse de él sería su parienta.

dani dijo...

Por cierto que recientemente he leído "Tempestades de Acero" que trata sobre la IGM y el autor que fue oficial alemán en las trincheras relata como les caían encima las grandas de fusil con la barilla esa. Así sabían que eran británicos.