domingo, 23 de agosto de 2026

SCHÜTZENPANZERWAGEN Sd.Kfz. 251

 


Sin duda, este chisme es uno de los más representativos del ejército tedesco. Es cuasi un símbolo como el Jeep Willys lo es de los yankees. Con todo, hoy día, el semioruga es un concepto totalmente obsoleto porque sus diversos cometidos los llevan a cabo vehículos blindados sobre ruedas porque la capacidad todoterreno de los actuales iguala o supera a los semiorugas, cuyo sistema de rodaje era por razones obvias más complejo y, por ende, más caro. Así pues, y aprovechando este avenate estival sobre la maquinaria acorazada tedesca, es obligado hablar del Sd.Kfz.251 porque, aparte de ser muy emblemático, fue más aprovechado que el abriguito del hermano mayor en una prole de 18 hijos. Y para ponernos en contexto, comencemos pues con el habitual

INTROITO

Mk. IX

Una de las lecciones aprendidas durante la Gran Guerra era que los carros de combate debían avanzar con apoyo de la infantería. Motivo: solo la infantería podía defender a sus monstruos de la otra infantería, que aprovechaba la limitada visión de esos chismes para destruirlos. Por otro lado, si los monstruos rompían las líneas y proseguían su avance, es evidente que la infantería enemiga tardaría medio segundo en reagruparse y cerrar las líneas rotas, por lo que el ataque no habría servido de nada y, peor aún, podían complicar a los monstruos el retorno a las líneas propias. Como es lógico, la infantería propia tenía muy complicado seguir a sus monstruos, y más en los campos de batalla del Frente Occidental, con enormes extensiones de tierra de nadie llena de cráteres, fango, cadáveres de cuñados pútridos y metralleros estallando sobre sus atribuladas cabezas. Los primeros en poner en práctica este concepto de transporte de tropas fueron los british (Dios maldiga a Nelson), que se pusieron las pilas y, en 1917, encargaron al teniente ingeniero George John Rackham que inventase algo útil. Éste echó mano a un carro Mk. V y le alargó el chasis para crear lo que podemos considerar el primer transporte de tropas operativo. Tenía capacidad para 50 infantes equipados o bien 10 Tm. de suministros y, como vemos en la foto, estaba provisto de cuatro puertas laterales para que la tropa pudiera desembarcar a toda leche. Además, se añadieron ocho troneras en cada costado para repeler enemigos que se pusieran pesaditos. Además, el Mk. IX contaba con medios de protección propios en forma de dos ametralladoras Hotchkiss, más adecuadas para este fin ya que estaban refrigeradas por aire, en vez de sus Vickers refrigeradas con agua. La tripulación constaba de cuatro hombres: el mandamás, el piloto, un mecánico y un artillero. Su construcción fue confiada a la Sir. W. G. Armstrong, Whitworth & Co., pero el Armisticio no permitió que llegase a entrar en combate a pesar de que, a finales de 1918, ya se habían construido 35 unidades.

Krauss Maffei MZ 10
El final de la contienda, de la que se decía que sería la guerra que pondría fin a todas las guerras por lo terrible que fue (el que ideó el adagio no era lo que se dice un clarividente infalible), mandó al cajón este nuevo concepto, el Mk. IX pasó a la historia, y los british y los gabachos (Dios maldiga al enano corso) se dedicaron a ser felices durante los felices años 20. Lo que no imaginaban era que aún no se había secado la tinta del Tratado de Versalles cuando los tedescos ya estaban pergeñando la venganza, desmedido anhelo que aumentó notablemente cuando el ciudadano Adolf se hizo el amo del cotarro. Mientras que los Aliados retomaron el uso táctico primigenio del carro de combate como arma de apoyo a la infantería, los tedescos hicieron justamente lo opuesto: los carros estarían destinados a romper el frente, y la infantería debía acompañarlos y apoyarlos durante su avance, para lo cual, como comentamos anteriormente, era preciso mecanizarla ya que no podían seguir a sus monstruos. También se dieron cuenta de que los vehículos sobre ruedas, más fáciles de producir que los de cadenas, lo tenían complicado cuando llegaba el momento de dejar la carretera y meterse en campos en mal estado. Solución: pues un vehículo semioruga como el de la foto superior, cuyo prototipo se llevó a cabo en 1927. Como ven, era un vehículo de cuatro ruedas que, cuando llegaba el momento, se complementaba con pequeñas orugas adaptadas en el tren trasero. En la batea trasera podía transportar tropas y/o suministros, y también podía remolcar una pieza de artillería. Este concepto fue totalmente rompedor.

Panzergrenadiere descendiendo de un Sd.Kfz 251 mientras
que uno de los tripulantes los cubre con la ametralladora
Esto quedó totalmente claro en la Guerra Civil española. Los tedescos, en vez de hacer el vaina como los "asesores" enviados por el padrecito Iósif, tomaron buena nota de que los carros de combate lo tenían muy chungo cuando se internaban en terrenos escarpados o boscosos, donde la infantería enemiga podía ocultarse fácilmente y mandarlos a paseo con un cañón contracarro, por no hablar de los combates callejeros. Las botellas de gasofa les llovían desde las ventanas de las casas semi-destruidas y, sin apoyo de infantería que neutralizase a la otra infantería, un grupo de varios fulanos bien pertrechados podía dar de baja a una compañía entera de carros en un periquete. Quedó pues clarísimo que el uso de vehículos de transporte de tropas propugnado por Guderian a principios de los años 30 no solo era válido, sino imprescindible para sacar el máximo partido al arma acorazada. Así, la infantería era llevaba hasta la zona de combate, donde se apeaba de los vehículos y se unía a la batalla, o bien podía hostigar al enemigo desde dichos vehículos. Así nació la figura del Panzergrenadier y tomó forma definitiva el de transporte de tropas que, a medida que pasó el tiempo, se convirtió en vehículo base para mogollón de usos. Fin del INTROITO.

Bien, la cosa es que la llegada al poder del ciudadano Adolf supuso tal impulso a la industria militar tedesca que, literalmente, no daban abasto. Y, obviamente, todo lo que concernía al arma acorazada estaba completamente desbordado. Los proyectos y diseños aprobados, así como los contratos gubernamentales con fechas de servicio fijadas, se amontonaban en los despachos. La introducción de otro chisme que, además, contaba con la consideración SS, siglas que no tenían nada que ver con la siniestra unidad paramilitar, sino de máxima preferencia, no era recibido como un chollete más, sino como motivo de tribulaciones para las empresas y los subcontratistas metidos en el ajo. Así pues, optaron por modificar un vehículo que, con una carrocería adaptada a los requerimientos del Heer, cumplía con lo que les pedían. Hablamos del Sd.Kfz. 11, un tractor de artillería diseñado en 1933 por el  ingeniero de la
Waffenprüfämte 6 Heinrich Ernst Kniepkamp. Este vehículo, como vemos en la foto, estaba concebido para remolcar piezas de artillería de hasta 3 Tm. de peso y toda su dotación. 

Hornada de Sd.Kfz. 251 saliendo de la fábrica. Obsérvese la lona
impermeable que cubría el interior del vehículo, que carecía de techo
El chasis estaba fabricado por la firma Hanomag, mientras que de la carrocería se había hecho cargo la Hansa-Lloyd-Goliath Werke AG, que desde 1931 formaba parte de la Borgward. Como ya se harán a la idea, la carrocería del Sd.Kfz. 11 no era precisamente lo que se buscaba para construir un vehículo destinado a transportar tropas en el mismo frente, acompañar a los carros durante su avance e incluso, llegado el momento, entrar en combate. Así pues, se encargó a la Hanomag hacer las modificaciones necesarias para adaptarlo a la nueva superestructura diseñada por la Büssig NAG. Abro paréntesis para una observación: muchos primates llaman a este nuevo diseño Hanomag cuando, como vemos, esta firma solo diseñó y fabricó el chasis, y nunca recibió ese nombre en el ejército tedesco. Estamos pues ante un caso similar al del Hetzer, cuya denominación, aparte de errónea, se generalizó posteriormente al conflicto. Cierro paréntesis. Así pues, el invento que surgió del Sd.Kfz.11 fue el Mittlerer Gepanzerter Mannschaftskraftwagen, uséase, Vehículo Blindado Medio para Transporte de Tropas, o MTW. Recibió el número 251 en la lista de Vehículos para Usos Especiales o Sonderkraftfahrzeug. Si se han fijado alguna vez, todos los vehículos militares tedescos contenían en su denominación el acrónimo Sd.Kfz. Era su número en la lista de los Sonderkraftfahrzeug del ejército. Resumiendo, había nacido el Sonderkraftfahrzeug 251, cuyos primeros prototipos ya se estaban testando en el campo de pruebas de Kummersdorf en 1938.

La producción avanzó a buen ritmo, hasta el extremo de que, cuando la invasión de Polonia dio comienzo, una compañía del regimiento de infantería de la 1ª División Panzer ya había recibido su dotación de vehículos, los cuales recibieron mogollón de elogios por su buen desempeño en la campaña. La idea era que cada división acorazada tuviese una brigada formada por dos batallones de infantería mecanizada provista de Sd.Zfz. 251, más un batallón de Kradschutzen, las típicas motocicletas BMW o Zündapp provistas de sidecar. El blindaje era modestito. Al cabo, su misión no era enfrentarse a carros de combate, sino moverse en el campo de batalla y aprovechar sus reducidas dimensiones para pasar lo más desapercibidos posible. Así, la parte frontal se fabricó con chapa de 14'5 mm. de espesor, las laterales delanteras de 9 mm., y la cubierta del motor de 10 mm. mientras que los laterales y la trasera del casco era solo de 8. En el gráfico de la izquierda podemos ver las angulosas formas del casco, que mejoraba en lo posible su resistencia si bien esta no iba más allá del armamento de infantería, ametralladoras y metralla. Pero bastaba un impacto de un fusil contracarro para dejarlo fuera de combate, por no hablar de un proyectil de 37 o 45 mm. 

Se fabricaron cuatro variantes, cuyos perfiles podemos ver a la derecha. La A, que como hemos visto entró en servicio en 1939; la B, durante el mismo año, un poco después de la A, y la C, a mediados de 1940. Como vemos en el gráfico, las diferencias son mínimas, siendo quizás las más relevantes la introducción en los modelos B y C de un escudo para la ametralladora delantera, así como la eliminación de las mirillas laterales en ambos modelos. El resto de reformas se basaron en detalles de escasa relevancia. De estas tres versiones, se fabricaron entre septiembre de 1939 y septiembre de 1943 4.650 unidades. Finalmente, en 1943 se introdujo el modelo D que, como vemos, debido a la alta demanda y a los cada vez menos medios industriales de Alemania, se simplificó bastante, llegándose a eliminar 50 placas de blindaje en el casco. Lo más significativo fue la modificación de la parte trasera ya que esto suponía también que las puertas de acceso fueran más fáciles de construir. También se sustituyó la MG-34 habitual en los modelos anteriores por una MG-42. Esta fue la variante más numerosa, con un total de 10.602 unidades hasta el final de la contienda. 
El precio de vehículo base en los primeros modelos era de 22.560 Reichsmark, lo que vendrían a ser unos 921.000 eurillos de nada. Veamos a continuación lo más relevante de este chisme...

Ante todo, el nombre con el que se denominó oficialmente y como era conocido entre el personal: SPW, acrónimo de Schützenpanzerwagen, uséase, vehículo blindado de transporte de tropas, y es el que usaremos en adelante, que es más fácil escribir solo tres letras. 
La planta motriz era un Maybach  HL42 de gasolina que desarrollaba 100 CV a 2.800 rpm. Tenía una transmisión con 4 velocidades p'alante y 1 p'atrá, y al tener una reductora, pues dicha cantidad se duplicaba. Lo más peculiar era quizás el hecho de que el tren delantero carecía de tracción y frenos, que iban en las orugas. Era simplemente el apoyo del motor y la proa del vehículo. Su suspensión consistía en una enorme ballesta transversal y un amortiguador en cada rueda. El volante, como vemos en la foto, estaba colocado en una extraña posición casi horizontal hacia abajo para ahorrar espacio, y actuaba sobre las ruedas solo para giros leves, de hasta 15º. Si el giro era más cerrado, un mecanismo de dirección por embrague actuaba sobre las orugas como si fuera un carro de combate.

En la parte delantera iban el conductor y el mandamás, que disponía de un equipo de radio situado en el costado derecho. No tenían puertas de acceso. Debían entrar y salir por el portón trasero. Como vemos en la foto, era un acceso amplio por el que la dotación podía entrar o salir a toda leche. Esta se componía de 10 hombres que se situaban en dos bancos abatibles colocados en los costados, y bajo los que se estibaban 20 cajas de munición para las dos ametralladoras de dotación. Además, disponían de un trípode pesado para, llegado el caso, emplazarla fuera del SPW y achicharrar enemigos a balazos. En la parte superior vemos enrollada la cubierta del vehículo, consistente en una lona impermeabilizada.

MG-34 delantera de un Sd.Kfz.251. Esta máquina
podía desmontarse en un periquete para usarla
fuera del vehículo
Bueno, con esto vale de momento porque el tema da para más. Hay que tener en cuenta que el SPW resultó tan exitoso que se modificaron mogollón de unidades para nada menos que 23 versiones de lo más variopintas, aparte de su misión primigenia de transporte de tropas. Fue vehículo de mando, tractor de artillería, se emplazaron en la parte delantera cañones de diversos calibres para su uso como vehículo anticarro o de asalto, transportó morteros, fue ambulancia, se le instalaron lanzacohetes, lanzallamas y, en fin, mogollón de usos de los que ya daremos cuenta en otro articulillo, porque tanta historia es demasiado para uno solo y para mis maltrechas cervicales. A modo de colofón, añadir que estos chismes tuvieron bastante aceptación entre los Aliados, que no dudaron en hacer uso de ellos hasta que las averías los obligaban a abandonarlos al carecer de repuestos. Los modelos D que fabricó la Škoda en Checoslovaquia se continuaron produciendo para su ejército, renombrándose como OT-810. En dicha versión se llevaron a cabo diversas modificaciones, como la sustitución de la cadena de eslabones con zapatas de goma por otra con eslabones de acero, así como la del motor de gasolina por otro de gasóleo. Estos vehículos estuvieron en servicio hasta principios de 1960.

Hola del aperitivo. Me piro.

Hale, he dicho

CETERVM CENSEO PETRVM SANCHODICI ESSE DELENDAM 


Sd.Kfz. 251/9 Ausf. D. Esta variante estaba armada con un KwK 37 L/24 de 75 mm., destinado a ser empleado como arma de apoyo cercano a la infantería. Su dotación se componía de tres hombres, y almacenaba 52 proyectiles. Un bicho peligroso al que no se podía tomar a broma


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