jueves, 24 de septiembre de 2026

PANZER 38 (t)

 

LT vz. 38 absolutamente flamante en la fábrica de la ČKD. No podían imaginar los tedescos que encontrarían esa joyita cuando se anexionaron los Sudetes y, ya puestos, Checoslovaquia entera. ¿No les gustaría tener uno para pasar por encima de las aglomeraciones de tráfico urbanitas?

El antecesor directo de la criatura, el TNH, un carro de
8 Tm. armado con un cañón de 37 mm. y dos ametralladoras
Brno vz. 37 de 7'92 mm.
Cuando salen a relucir los carros ligeros de la Wehrmacht, los cuñados empiezan a disertar largamente sobre los Pz.Kpfw. I y II, pero suelen pasar por alto este simpático carro checo que, aunque no lo parezca, tuvo un éxito tremendo entre los mandamases acorazados tedescos. Era más fiable que un notario, estaba bien construido, y su cañón de 37 mm. lo ponía al mismo nivel ofensivo que el Pz.Kpfw. III. Suele pasar tan desapercibido que a algunos se les pone la jeta a cuadros cuando se enteran de que estuvo implicado en todas las ofensivas iniciales tedescas, o que formaban la mayor parte de los efectivos de la 7ª Panzerdivision, la famosa Gespenster-Division (División Fantasma) al mando del Generalleutnat Erwin Rommel, que arrolló a los gabachos (Dios maldiga al enano corso) en 1940. Y les darán la puntilla cuando les informen que nada menos que el 25% de la fuerza acorazada tedesca que tomó parte en la Operación Barbarroja la componían estos pequeños y adorables chismes. Bueno, pues de él hablaremos hoy, no sin antes largarles el habitual

INTROITO

El fin de la Gran Guerra implicó el colapso del Imperio Austro-Húngaro, que se fraccionó en diversos países de nuevo cuño bastante deseosos de dirigir sus destinos. Uno de ellos fue Checoslovaquia que, a pesar de ser una nación novata, traía fama de fabricar armamento del bueno. Las dos firmas punteras eran la Škoda, con sede en Pilsen y una larga tradición en el diseño y construcción de artillería sobre todo, y la Českomoravská-Kolben-Daněk, ČKD para los amigos, una firma creada en Praga en 1927 tras la fusión de la Českomoravská-Kolben, fundada en 1896 y que producía maquinaria para represas hidroeléctricas, y la Breitfeld-Daněk, fundada en 1854 y que producía maquinaria para minas. Tras su creación, la 
ČKD se dedicó a abrirse un hueco en el mercado militar, fabricando o, mejor dicho, diseñando, tractores para artillería y similares, porque las ventas en este sector las tenían de momento un poco chungas. A falta de ideas atractivas, adquirieron a la Carden-Lloyd británica (Dios maldiga a Nelson) tres unidades del modelo Mk. VI, una minúscula tanqueta tripulada por dos hombres y armada con una ametralladora Vickers de calibre .303 British que valía tanto para explorar como tractor de artillería ligera. En la foto de la derecha pueden verla.

Alexsej Surin (1897-1974)
Con la compra, la ČKD se agenció una licencia para fabricar otras cuatro unidades, pero mejorando el modelo original. El resultado no fue especialmente exitoso, consiguiendo solo un pedido de 70 unidades en 1933 para el ejército checoslovaco que, por razones obvias, por su escasa vida operativa aún no estaba para muchos alardes. En resumen, la ČKD no lograba abrirse un hueco en el mercado militar, y menos teniendo a los fulanos de la Škoda, que por más veteranos tenían muy buenos contactos con políticos y militares, haciendo lo posible por no dejarlos despegar. Pero no contaban con que la competencia tenía entre sus filas a un sesudo ingeniero que fue el fautor del éxito tecnológico de la ČKD: Alexsej Surin. Este ciudadano, cuyo nombre real era Alexéi Mijáilovich Surin, era un ingeniero de origen ucraniano que, durante la guerra civil rusa, combatió en el bando de los buenos, uséase, con los rusos blancos. Pero cuando tuvo claro que los rusos rojos les iban a dar para el pelo, pues optó por hacer mutis por el foro y largarse a Checoslovaquia en 1923, donde terminó sus estudios. Cuando obtuvo el diploma, no tuvo problemas para colocarse en la ČKD, donde un par de años más tarde fue trasladado al departamento de producción de armas, que era lo que le molaba.

AH-1V, armada con 2 ametralladoras, una ZB vz. 35 en la
torreta y una ZB vz. 26 en el lateral del casco, ambas de
calibre 7'92 mm.
Mientras tanto, como la competencia no paraba de cerrarles puertas, pues la 
ČKD decidió que lo más sensato era mandar a hacer gárgaras al ejército patrio y buscarse la vida en el extranjero, donde también habían ejércitos y, además, con más pasta. Y, mira por donde, acertaron de pleno, porque los pedidos empezaron a llegar con la venta de un diseño del prolífico Surin, la AH-1V. ¿Les suena el tren de rodaje? Exacto, el mismo del Hetzer, un sistema de bogies que pivotaban sobre una ballesta horizontal y que daba un confort de marcha estupendo. Su primera compra vino en 1935 del reino de Persia o Irán, como prefieran, que adquirió 30 unidades y les dio un marchamo de garantía que hizo que, rápidamente, le siguiera otro de 35 de Rumanía y 48 de Suecia.

La exitosa criatura
Pero la cosa no quedó ahí. Surin había estado desarrollando un carro de combate ligero para hacerle la competencia al Vickers de 6 Tm., el TNH, que estaba armado con un cañón Škoda A4 Beta de 37 mm. y dos ametralladoras ZB vz. 37 de 7'92 mm. Su blindaje frontal era de 15 mm. Si la AH-1V fue un éxito, el TNH fue un pelotazo, porque los persas se quedaron pasmados ante la excelencia del producto. El jefe de la delegación, un tal general Ismail Khan, encargó 30 unidades, y tras las demostraciones llevadas a cabo con las AH-1V y los carros, se entusiasmó tanto que aumentó los pedidos hasta las 50 unidades de cada modelo, los cuales fueron entregados en 1937. Y además del pedido persa, hubo otros procedentes de Lituania, Perú y Suiza.

Tropas alemanas aporreando el suelo checoslovaco
con su enérgico paso de oca
Sin embargo, nadie ha dicho nunca que este mundo debe ser un lugar tranquilo y apacible, y en 1938 empezó a ponerse la cosa un poco tensa. El ciudadano Adolf estaba ávido por resarcirse de las putadas que los Aliados impusieron a Alemania en el Tratado de Versalles, y en su enésima intentona por hacerse con más territorios, exigió la entrega de los Sudetes, una región situada al este de Checoslovaquia, alegando que sus habitantes eran unos primates de cultura, lengua y raza germana, y sumamente arios, naturalmente. Bueno, también había algunos eslavos y circuncisos, pero esos no contaban y ya figuraban en las listas de los Einsatzkommandos del ciudadano Himmler. En fin, algo así como lo que afirma el ciudadano Vladimiro (Dios lo maldiga) para meter mano a Ucrania. Para aplacarlo y agarrándose a un absurdo intento de aplacar a la fiera- como si al ciudadano Adolf se le pudiera aplacar- el cobarde premier británico Neville Chamberlain, el cagueta del presidente gabacho Èdouard Daladier y las bendiciones del inefable Benito, el 30 de septiembre de 1938 se firmó el Acuerdo de Múnich sin molestarse siquiera en avisar a los checos. El 15 de marzo del año siguiente, las tropas del ciudadano Adolf, que previamente había usado el papel firmado en Múnich para limpiarse su culete de vegetariano obsesivo, se apoderaron del resto de Checoslovaquia. Obviamente, toda la industria militar checa pasó a manos del Reich, y aquí finiquitamos el INTROITO porque aquí empieza la historia del Panzer 38 (t). Por cierto, ¿nunca se han preguntado qué carajo significa la dichosa (t)? Pues Tschechisch, uséase, checo en alemán. Por lo tanto, Panzer 38 (t) viene a decir Blindado 38 checo. Con esta chorradita fijo que hacen llorar fuerte a sus cuñados.😁😁

Bueno, ya tienen lectura para la merienda, y de paso yo me piro a merendar. Actualizo en breve, no se me agobien.

Hale, he dicho

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