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| Flamante Panzerbafehlswagen III Ausf. D1 dándose un garbeo por la orilla de algún río germano. Estos carros, aunque eran de los modelos de pre-producción, tomaron parte en todos los bailes desde que empezó la fiesta |
Panzerbafehlswagen, dieciocho letras de nada gracias a la endiablada lengua tedesca, empeñada en juntar varias palabras en una sola, al revés de lo que hacemos en los países civilizados. Traducido literalmente sería "blindado órdenes vehículo", que reconvertido en algo inteligible sería, simplemente, vehículo blindado de mando. Bueno, pues eso es ese chisme, un vehículo de mando para que el que manda pueda mandar sin que los mandados piensen que no hay nadie al mando y opten por largarse donde haya menos peligro. Sí, es algo aplastantemente obvio, pero hay que explicarlo por si algún cuñado ha decidido seguir el blog para dejar de ser humillado por sabiondo y por "experto". Bueno, empecemos ya, que para luego es tarde, con el correspondiente
INTROITO
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El coronel Johannes, Freiherr von Funck, comandante del PzRgt 5, perteneciente a la 3ª Panzerdivision, destilando seguridad germánica junto a su carro de mando durante la campaña de Polonia. El ciudadano orondo no sé quién leches es |
Como vimos en el artículo dedicado a la gestación del PzKpfw. III, en 1935 el ciudadano Adolf mandó el Tratado de Versalles a hacer gárgaras junto a los firmantes del bando opuesto, poniendo así a toda pastilla su futura maquinaria de guerra que, hasta aquel momento, se había desarrollado bajo el más absoluto secreto y sometida a la escasez de medios y materias primas para ello. En el tema que nos ocupa, la Inspektion 6 (In 6), uno de los departamentos del Heeresaffenamt, era el encargado de todo lo relativo a los vehículos motorizados, incluyendo motocicletas y simples automóviles oficiales. Este organismo decidió en un cónclave celebrado durante los días 30 y 31 de octubre de 1935 que había que dotar a las futuras unidades acorazadas de un Führerkampfwagen, que es como llamaron a estos vehículos inicialmente, provistos de equipos de radio. En teoría, dependiendo del tipo de unidad, tendrían sus carros de mando, donde irían los comandantes de las mismas, y desde donde podría contactar con sus inmediatos superiores en la escala de mando. Al mismo tiempo, darían las órdenes oportunas al personal subalterno, que no podían rechistar porque los carros tedescos estaban equipados solo con receptores, uséase, podían oír pero no protestar. Solo los jefes de brigada, regimiento, batallón y compañía sí podían responder.
El banco de pruebas para este tipo de vehículos fue la Guerra Civil española, donde la Legión Cóndor envió, entre otros muchos pertrechos, carros PzKpfw. I, incluyendo vehículos de mando que no eran sino una adaptación del mismo y que recibió el nombre kleiner Panzerbefehlswagen SdKfz. 265, carro de mando pequeño, de las que se llegaron a producir 190 unidades. Como vemos en la foto, tomada en el campo de entrenamiento de Las Arguijuelas (Cáceres), se suprimió la torreta y se modificó la superestructura para construir una casamata donde se alojaba el mandamás y un operador de radio que, además, debía manejar la ametralladora MG-13 de defensa cercana. Delante, a la izquierda, iba el conductor. No tardaron mucho en llegar a la conclusión de que el enano ese se quedaba corto, y que sería conveniente hacer uso de un vehículo de mayor tamaño para alojar más equipos de radio. Obviamente, no tuvieron que pasar días pensando cual usar, ya que lo más grande de que disponían en aquel momento era el PzKpfw. III en sus versiones de pre-producción, así que solo hacía falta pensar qué tipo de modificaciones serían necesarias y poco más. Y dicho esto,
fin del INTROITO
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| Funkgerät 2, el equipo más básico |
En la reunión de marras, además de concretar el vehículo que se emplearía para mandar como Dios manda, se especificaron los equipos que deberían llevar a bordo, así como el número de carros que se asignarían a cada unidad. Los batallones tendrían uno o dos vehículos- hay que tener en cuenta que el número de carros por batallón era muy variable, por lo que un solo carro de mando podría no bastar- que estarían equipados con un transmisor receptor de 20W de onda ultra corta y un receptor con un alcance de 6 km. en rango vocal y de 12 en rango telegráfico. Los regimientos serían dotados con dos carros de mando equipados con un transmisor receptor similar al anterior, pero con un receptor más potente, con un alcance en rango vocal de 8 km. y de 20 en rango telegráfico. Las brigadas tendrían asignados tres carros de mando con un equipo similar al de los regimentales y, en todos los casos, las tripulaciones estarían formadas por cinco probos homicidas: el mandamás, el conductor, dos operadores de radio y un ayudante del mandamás que, aparte de ayudar, tenía más deberes que luego veremos. También se consideró la opción de que determinadas unidades dispondrían de aparatos aptos para comunicarse con la Luftwaffe ya que, como sabemos o deberíamos saber, en la doctrina de la Blitzkrieg se incluía el apoyo aéreo a las divisiones acorazadas, de forma que los Stuka ablandasen al enemigo con sus Trompetas de Jericó como paso previo al ataque terrestre en masa. Y, por último, un año después de esta reunión se creó el término de Panzerbefehlswagen (abreviado como Pz.Bf.Wg.), que sustituiría al de Führerkampfwagen. Se les asignaron los números de código SdKfz. 266, 267 y 268, que tomarían en base a los equipos de radio a bordo independientemente del modelo de carro sobre el que fuesen instalados y, para diferenciarlos de los derivados del PzKpfw. I, añadieron la coletilla grosser ("gr.", grande)
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En primer término vemos un D1, y al fondo un Pzkpfw. I de mando. Se puede apreciar la diferencia de tamaño entre ambos vehículos |
Bien, una vez que tuvieron claro lo que querían, en septiembre de 1936 la Inspektion 6 cursó un pedido de 30 unidades del modelo D que debían ser entregadas entre octubre del año siguiente y febrero de 1938. Debido a las modificaciones que se le hicieron y para diferenciarlo del carro de mando, se denominó como D1. Dichas modificaciones no alteraron el aspecto general del vehículo, pero sí eran bastante relevantes. En primer lugar, se reforzó el blindaje. El casco y la superestructura del modelo original tenía un grosor de 14'5 mm. en todo su contorno, el cual fue aumentado hasta lo 30 mm., que para eso el pasajero principal era un jefe. Este blindaje fue testado para comprobar que resistía disparos de munición perforante SmK de 8 mm. a una distancia de 30 metros, así como la de 20 mm. Los tedescos le tenían bastante prevención a los fusiles anticarro que, manejados por tiradores que se movían como culebras por el campo de batalla, eran capaces de aproximarse a distancia irritantemente cortas.
Veamos las modificaciones más relevantes, tomando como ejemplo el modelo D1. Ojo, las mismas nos valen para los modelos E y H. El operador de radio/ametrallador se convirtió en operador de radio a secas ya que la ametralladora de proa se eliminó. Para no eliminar la defensa cercana, la rótula fue sustituida por un portillo para arma individual- subfusil o pistola- con la apariencia de la Kugelblende 30, la rótula protegida por una placa de blindaje de 30 mm. de grosor. Con el mismo fin, se abrieron dos portillos pivotantes con forma circular, uno a cada lado, y lo mismo en la trasera de la torreta (rojo). En la parte trasera de la superestructura se instaló un visor (amarillo). En la parte trasera vemos la característica antena de bastidor, cuyo aislante para el cable de conexión, que salía de la parte trasera de la torreta, estaba protegido por un tubo de acero (azul). Otras dos antenas más se habían instalado en los costados. En el derecho una de 140 cm., y a la izquierda una de 2 metros. Ambas eran abatibles, y cuando no se usaban se plegaban sobre sendos armazones de madera (marrón) con forma de U para que se mantuvieran protegidas. Dos cambios efectuados exclusivamente en el D1 fue la supresión, no se sabe por qué motivo, de la escotilla del operador de radio; y en la torreta, las escotillas laterales de una hoja se cambiaron por otras de doble hoja similares a las de los modelos E y H. En una de las hojas vemos también, marcadas de rojo, sendos portillos para subfusil. De lejos mataba poco, pero de cerca podía freír al más pintado, las cosas como son.
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En la foto vemos la rótula de la ametralladora de la torreta. Junto a ella, el cañón de madera de la MG-34 falsa, que se usó en los modelos D1 y E. En el detalle se puede apreciar el conjunto. Obsérvese la calidad de las réplicas, que tienen incluso los orificios de los cañones. Se puede ver también el Kugelblende 30 falso del frontal, que en realidad se había convertido en una tronera para subfusil |
En cuanto al armamento principal, fue eliminado para hacer sitio en el interior de la torreta. También se suprimió una de las ametralladoras MG-34, permaneciendo la del extremo derecho montada en una rótula que le permitía un ángulo vertical de -10º a +20º, y de 15º a ambos lados en horizontal. La puntería se efectuaba mediante un visor KFZ 2 de 1'8 aumentos y un campo de visión de 18º. El visor estaba graduado punto en blanco a 200 metros. La dotación de munición era de 2.400 cartuchos en 32 cargadores de tambor de 75 disparos. A partir de junio de 1940 se sustituyeron por 16 sacas con cintas de 150 cartuchos. Como armamento secundario, cada carro estaba dotado de tres subfusiles MP-38 o MP-40 con 42 cargadores de 32 cartuchos de 9 mm. Parabellum. Por último, llevaban una Leuchtpistole 34 de 26 mm. con una dotación de 12 bengalas que, posteriormente, se aumentaron a 24. Respecto al armamento suprimido, se sustituyó por réplicas de madera magníficamente recreadas para que el enemigo no creyera que el vehículo estaba desarmado. Aunque los carros de mando nunca permanecían solos, siempre venía bien dar la impresión de que no estaban indefensos. Y, ya puestos y para ahorrar acero, que era escaso y caro, el mantelete del pseudo-cañón se fabricó con una aleación de aluminio.
Al Fahrersehklappe (visor) del conductor se le añadió una pestaña para protegerlo de la lluvia (flecha blanca). Debajo de la misma tenemos el visor en sí, que podía cerrarse por completo si las cosas se ponían calentitas. Aunque dicho visor estaba provisto de un bloque de vidrio laminado de 90 mm. de espesor y que resistía disparos de armas ligeras y esquirlas de metralla, nunca estaba de más dejarse de historias, cerrarlo y recurrir al binocular KFF 1 en el caso del D1, con un campo de visión de 65º, o del KFF2 como el que ya vimos en el artículo dedicado al StuG. III y que se instaló en los modelos E y H. Este visor tenía 1'15 aumentos, y un campo de visión de 50º. Las mirillas también estaban provistas de bloques de vidrio del mismo espesor, del que se llevaban en dotación 12 unidades para reponer los que se astillaran o se rompieran a causa de un impacto directo.
En el techo de la torreta también tenemos varias modificaciones. La más relevante era la abertura para desplegar el Kurbelmast B, un mástil extensible de 9 metros en cuyo extremo se podía atornillar la antena de estrella cuando era necesario transmitir o recibir a grandes distancias. Dicho mástil estaba fijado en el suelo del carro, y esta antena era compatible con la antena de bastidor. El mástil iba dentro de la torreta y, cuando hacía falta, se abría la trampilla (rojo), se atornillaba la antena de estrella y se iba extendiendo. Para usarlo había que detener el vehículo si no se quería ver el puñetero mástil doblado como una herradura. La abertura marcada de azul era para permitir el uso del Turmspaehfernrohr 1, o T.S.R. 1, un periscopio de tijera de 3 aumentos y un campo de visión de 20º para que el mandamás pudiese contemplar el paisaje. Dentro de la torreta viajaba el otro operador de radio, que se colocaba en el lado izquierdo. A la derecha se colocaba el ayudante, que tenía la misión de hacerse cargo de la ametralladora si había que homicidiar homicidas enemigos. Ante él, en la posición donde estaría la culata del cañón, disponía de una ínfima mesa de mapas donde no cabía algo mucho más grande que un folio. Digamos que, más que mesa de mapas, era un pequeño escritorio donde podía escribir sus memorias de guerra cuando no tenía nada mejor que hacer. En la parte trasera se acomodaba el mandamás, justo debajo de la cúpula. Para poder contactar con el conductor y el ayudante sin tener que desgañitarse dando berridos, disponía de un tubo acústico. Cabe dar por sentado que el ruido dentro de uno de estos chismes debía ser bastante insoportable, porque el ayudante estaba a menos de un metro delante de él. Por cierto que, con tanta abertura y tanta rendija, estos carros no eran herméticos. Por lo tanto, y por si se veían atacados por substancias gaseosas malignas o entraba humo en cantidad del exterior, llevaban de dotación cinco máscaras antigás.
Por otro lado, la torreta no giraba. Aparte de que la antena de bastidor le impediría realizar giros completos, si carecía de armamento ofensivo tampoco tenía mucho sentido que pudiera girar, por lo que eran fijadas a la superestructura mediante tornillos. Tenían también un blindaje de más grosor que los modelos normales, a base de placas soldadas de 30 mm. de espesor en todo su contorno, y de 10 mm. en el techo. La cúpula del mandamás podemos verla en la foto de la derecha. Consistía en una pieza de fundición de 30 mm. de espesor fijada con tornillos al techo y provista de cinco visores con bloques de vidrio de 90 mm. de grueso. Los visores podían cerrarse con unas pestañas que se deslizaban ante las mirillas. En el detalle podemos ver los visores abiertos. Así mismo, a la izquierda del mantelete del pseudo-cañón había otro visor, que en realidad era una mínima ventanita cubierta por una chapa deslizable que se abría moviéndola hacia arriba (círculo blanco). En el modelo original estaba destinada al tirador, pero en este caso no tenía mucha utilidad. Con todo, no se eliminó. Y, aprovechando la foto, observen los dos orificios sobre el visor del conductor. Eran para el periscopio binocular KFF 1 o KFF2 al que se recurría cuando el visor se cerraba.
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| Perfiles comparativos de los tres modelos |
Y para ir concluyendo, veamos el tema radiofónico. Los aparatos tenía tres ubicaciones que eran ocupadas o no en base al tipo de vehículo: en el frontal del casco, sobre la barra de la transmisión y sobre la caja de cambios. Parece ser que los carros asignados a mandos a nivel de brigada podrían estar equipados con la máquina Enigma, aunque personalmente lo dudo mucho. Un carro de combate era relativamente fácil de capturar si se averiaba, y los Aliados tenían sueños húmedos con tal de echarle el guante a una de ellas. Tener un ejemplar era romper los absolutamente indescifrables códigos tedescos. Recordemos que los tripulantes de barcos y submarinos tenían la orden expresa de que, en caso de ser capturados o abordados, lo primero que tenían que hacer era arrojar la puñetera máquina al mar lastrada a base de bien para que se fuera al fondo lo antes posible. En todo caso, no hay constancia fehaciente de que la Enigma fuera a bordo de un carro de mando. Y en cuanto al código de numeración según el equipo de a bordo tenemos:
SdKfz. 266: Un Funkgerät 6 (SE 20 U) compuesto por un transmisor de 20 vatios y un receptor de onda ultracorta y un receptor Funkgerät 2 (EU) de onda ultracorta.
SdKfz. 267: Un Funkgerät 6 (SE 20 U) compuesto por un transmisor de 20 vatios y un receptor de onda ultracorta y un Funkgerät 8 (SE 30) compuesto por un transmisor de 30 vatios y un receptor de onda media.
SdKfz. 268: Un Funkgerät 6 (SE 20 U) compuesto por un transmisor de 20 vatios y un receptor de onda ultracorta y un Fliegerboden Funkgerät 7 (SE 20 U) compuesto por un transmisor de 20 vatios y un receptor de onda ultracorta. Este último aparato estaba destinado a contactar con la Luftwaffe.
Bueno, eximios lectores, con esto terminamos. Una observación: se habrán dado cuenta de que no se ha hecho referencia a datos técnicos referentes al motor, armamento en general, etc. ya que de estos se hablará largo y tendido cuando publique el artículo correspondiente a los modelos de donde salieron los carros de mando. Será en breve, no se me asusten.
SALVE ATQVE VALE FEROCES BELLATORES
Hale, he dicho
PETRVS SANCHODICI DELETVS EST
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| Probos homicidas tedescos posando junto a un Pz.Bf.Wg. III Ausf. D1. Obsérvese que las plataformas posteriores están ocupadas por carros de mando pequeños, lo que denota que la adopción del modelo grande no supuso la eliminación de los enanos |
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