De un tiempo a esta parte, he podido ver que han proliferado mucho unos pseudo-documentales del tipo "caballero Vs. samurai", "espada Vs. katana" y chorradas similares, que cualquier día ponen uno de "neanderthal Vs. karateca". Y digo pseudo-documentales porque, según los veo en Youtube, carecen del más mínimo rigor. Se limitan a poner a un actor famosillo acompañado de un fulano al que no lo conoce ni su padre y al que titulan siempre como "experto" en lo que sea. Dichos documentales se caracterizan además por repetir 48 veces la misma toma y, entre toma y toma, hacer un recordatorio de todo lo explicado anteriormente, como si la audiencia tuviera memoria de pez y hubiese olvidado lo que ha visto apenas 3 minutos antes. Supongo que lo harán por hacer tiempo, porque si se limitan a poner el documental de corrido, en vez de 40 minutos duraría apenas 5.
Por otro lado, es evidente que al público parece darle más morbo el tema oriental porque, curiosamente, siempre sale ganador el samurai o la katana. O incluso la arquería a caballo japonesa, que disparan contra un blanco situado a escasos metros de distancia pero sin hacer mención a los antiguos arqueros a caballo partos, por ejemplo, que eran bastante más eficaces.
La cosa es que te ponen al famosillo a hacer pruebas muy espectaculares pero que, en realidad, no se asemejan en nada a situaciones reales de combate: cortar una barra de hielo, varias botellas de plástico llenas de agua, un haz de paja y chorradas así. Digo yo que a la guerra se iba a combatir contra hombres, no contra botellas de plástico que, además, no existían en aquella época. Lo que no dicen es que, como en todo en esta vida, habría samurais que serían verdaderos maestros en el uso de la espada, y otros más torpes que un cerrojo. Habría samurais fieros y samurais caguetas, y habría samurais fortachones y samurais canijos. Y el que manejaba la katana era el samurai, no al revés, por lo que su eficacia como arma estaba condicionada a la habilidad y la fuerza del que la empuñaba. Y en lo tocante a los caballeros medievales, pues lo mismo, habría de todo. En cualquier caso, estas pruebas de los documentales solo demuestran la habilidad del que maneja el arma. Si a cualquiera de nosotros nos dan una katana o una espada de mano y media no somos capaces de cortar ni un rábano simplemente porque no sabemos manejarlas. Un carnicero saca filetes casi transparentes si se le pide, mientras que a nosotros nos cuesta trabajo cortar una rodaja de salchichón medianamente presentable. ¿O no?
Y tampoco cuentan lo verdaderamente importante: cada arma estaba diseñada para combatir conforme a unos usos determinados, y para abatir enemigos protegidos de una forma concreta. Analicemos un poco la cuestión:
Las espadas: katanas, tachis y nodachis, los tres tipos de espada usadas por los samurais, independientemente del largo de la hoja, que difería de una a otra, todas tenían en común una cosa: estaban diseñadas para ser manejadas con las dos manos. Obviamente, esto implicaba una mayor energía en el golpe, pero también otro detalle: los samurais no usaban escudo. O sea, que o parabas el golpe con tu espada, o estabas listo si la armadura no lograba detener la hoja. La espada occidental estaba inicialmente diseñada para ser manejada con una mano. Las de mano y media surgidas posteriormente eran espadas también pensadas para una mano, con la posibilidad de usar las dos en determinados momentos. Pero el guerrero occidental, además de las protecciones corporales, contaba con el escudo. Eso le permitía, además de detener los tajos del enemigo, aguardar que éste quedara descubierto para asestarle el golpe definitivo. Básicamente, era lo mismo que hacía el samurai, pero éste debía usar su espada para todo: defenderse y atacar. Por ello, precisaba de mucha más movilidad que un guerrero occidental con un armamento defensivo más pesado.
Las armaduras: La armadura japonesa o keiko era más básica que la occidental. Dejaba muchas más partes del cuerpo indefensas, especialmente las articulaciones. Ello era debido, como ya se ha dicho, a la necesidad de disponer de más movilidad a la hora de combatir. Estaban construidas a base de láminas de metal o cuero unidas unas a otras mediante cordones de seda, lo que facilitaba enormemente la sustitución de piezas deterioradas y, además, las convertía en piezas mucho más flexibles que las construidas en occidente, que iban remachadas unas a otras. Sin embargo, apenas iban provistas de protección para brazos y piernas, y bajo ellas no vestían ningún tipo de lóriga o jubón acolchado, sino su ropa normal. El guerrero occidental, por el contrario, iba casi enteramente cubierto de hierro, dejando pocos resquicios por donde ser vulnerado, y dichos resquicios iban protegidos por mallas cosidas al jubón. Ciñéndonos a una parte concreta del cuerpo, las piernas, en el caso de los samurais apenas iban protegidas si las comparamos con las de un guerrero occidental. En el primer caso, los muslos iban cubiertos por unas piezas llamadas kusazori, similares a las escarcelas de las armaduras europeas. Pero las rodillas quedaban al descubierto, y las antepiernas apenas contaban con unas grebas. Los pies del samurai solo iban cubiertos por unos calcetines o tabi y unas simples sandalias, mientras que en occidente iban con zapatos de cuero protegidos por el escarpe enteramente metálico. O sea, que una estocada o un mazazo en el pie del samurai y lo dejabas cojo de por vida. En definitiva, la armadura europea era mucho más eficaz y una katana, por muchas barras de hielo que rompa en un documental chorra poco podría contra ella. Por cierto, un detalle: el color de las armaduras japonesas era debido a que las lacaban para protegerlas del óxido.
En fin, coligo que, en el improbable caso de que un caballero occidental se hubiese enfrentado a un samurai, la victoria habría sido para el más diestro y el más fuerte, que no necesariamente tendría que ser el samurai. Me da la impresión de que esta creencia favorable a lo oriental es más bien debida al misticismo que rodea todo cuanto hace esta gente: esos maestros espaderos que se encierran 3 meses para fabricar una katana seleccionando cada trocito de hierro, las oraciones y varitas de sándalo para encomendarse a Buda y demás parafernalia contrastan bastante con la imagen del espadero europeo, un sujeto representado en el imaginario popular como barbudo, sucio, sin varitas de sándalo y sin rezar antes de empezar a batir el metal. Por otro lado, la esgrima japonesa, con esos movimientos tan medidos, tan precisos y meticulosos que convierten en algo digno de verse hasta los movimientos para envainar la espada (estaban ideados para limpiar de sangre la hoja antes de envainarla), dan la impresión de que estos samurais eran superhombres invencibles, y contrastan con el caballero europeo aparentemente torpón embutido en su armadura y atacando a ciegas y golpeando de cualquier forma al adversario. Pero es que estos que atacan a ciegas en los documentales de Conquista que emite el Canal Historia son un grupo de amiguetes que, con el calvo ese que los dirige y sabe mucho de todo, no han manejado un arma en su puñetera vida.
En definitiva, la cuestión es que estos documentales, bajo una apariencia de rigor histórico, solo sirven para que el personal que no entiende una papa del tema se crea a pie juntillas lo que dicen y, lo que es peor, se pongan a discutir con denodada pasión y a llevarte la contraria porque "lo vieron en un documental".
En fin, que paso de estos documentales. Y de los doblajes mejor ni hablar porque, como no tienen ni idea de nada, te confunden pulgadas con centímetros, libras con kilos, etc., y te sueltan que tal espada pesaba 5 kilos, cuando en realidad se referían a 5 libras, y se quedan tan panchos. Y luego te viene el listo de turno jurando que la dichosa espada pesa 5 kilos porque lo vio en el documental y también se queda tan pancho. Bueno, para qué hablar...
Hale, he dicho...
Las espadas: katanas, tachis y nodachis, los tres tipos de espada usadas por los samurais, independientemente del largo de la hoja, que difería de una a otra, todas tenían en común una cosa: estaban diseñadas para ser manejadas con las dos manos. Obviamente, esto implicaba una mayor energía en el golpe, pero también otro detalle: los samurais no usaban escudo. O sea, que o parabas el golpe con tu espada, o estabas listo si la armadura no lograba detener la hoja. La espada occidental estaba inicialmente diseñada para ser manejada con una mano. Las de mano y media surgidas posteriormente eran espadas también pensadas para una mano, con la posibilidad de usar las dos en determinados momentos. Pero el guerrero occidental, además de las protecciones corporales, contaba con el escudo. Eso le permitía, además de detener los tajos del enemigo, aguardar que éste quedara descubierto para asestarle el golpe definitivo. Básicamente, era lo mismo que hacía el samurai, pero éste debía usar su espada para todo: defenderse y atacar. Por ello, precisaba de mucha más movilidad que un guerrero occidental con un armamento defensivo más pesado.
Las armaduras: La armadura japonesa o keiko era más básica que la occidental. Dejaba muchas más partes del cuerpo indefensas, especialmente las articulaciones. Ello era debido, como ya se ha dicho, a la necesidad de disponer de más movilidad a la hora de combatir. Estaban construidas a base de láminas de metal o cuero unidas unas a otras mediante cordones de seda, lo que facilitaba enormemente la sustitución de piezas deterioradas y, además, las convertía en piezas mucho más flexibles que las construidas en occidente, que iban remachadas unas a otras. Sin embargo, apenas iban provistas de protección para brazos y piernas, y bajo ellas no vestían ningún tipo de lóriga o jubón acolchado, sino su ropa normal. El guerrero occidental, por el contrario, iba casi enteramente cubierto de hierro, dejando pocos resquicios por donde ser vulnerado, y dichos resquicios iban protegidos por mallas cosidas al jubón. Ciñéndonos a una parte concreta del cuerpo, las piernas, en el caso de los samurais apenas iban protegidas si las comparamos con las de un guerrero occidental. En el primer caso, los muslos iban cubiertos por unas piezas llamadas kusazori, similares a las escarcelas de las armaduras europeas. Pero las rodillas quedaban al descubierto, y las antepiernas apenas contaban con unas grebas. Los pies del samurai solo iban cubiertos por unos calcetines o tabi y unas simples sandalias, mientras que en occidente iban con zapatos de cuero protegidos por el escarpe enteramente metálico. O sea, que una estocada o un mazazo en el pie del samurai y lo dejabas cojo de por vida. En definitiva, la armadura europea era mucho más eficaz y una katana, por muchas barras de hielo que rompa en un documental chorra poco podría contra ella. Por cierto, un detalle: el color de las armaduras japonesas era debido a que las lacaban para protegerlas del óxido.
En fin, coligo que, en el improbable caso de que un caballero occidental se hubiese enfrentado a un samurai, la victoria habría sido para el más diestro y el más fuerte, que no necesariamente tendría que ser el samurai. Me da la impresión de que esta creencia favorable a lo oriental es más bien debida al misticismo que rodea todo cuanto hace esta gente: esos maestros espaderos que se encierran 3 meses para fabricar una katana seleccionando cada trocito de hierro, las oraciones y varitas de sándalo para encomendarse a Buda y demás parafernalia contrastan bastante con la imagen del espadero europeo, un sujeto representado en el imaginario popular como barbudo, sucio, sin varitas de sándalo y sin rezar antes de empezar a batir el metal. Por otro lado, la esgrima japonesa, con esos movimientos tan medidos, tan precisos y meticulosos que convierten en algo digno de verse hasta los movimientos para envainar la espada (estaban ideados para limpiar de sangre la hoja antes de envainarla), dan la impresión de que estos samurais eran superhombres invencibles, y contrastan con el caballero europeo aparentemente torpón embutido en su armadura y atacando a ciegas y golpeando de cualquier forma al adversario. Pero es que estos que atacan a ciegas en los documentales de Conquista que emite el Canal Historia son un grupo de amiguetes que, con el calvo ese que los dirige y sabe mucho de todo, no han manejado un arma en su puñetera vida.
En definitiva, la cuestión es que estos documentales, bajo una apariencia de rigor histórico, solo sirven para que el personal que no entiende una papa del tema se crea a pie juntillas lo que dicen y, lo que es peor, se pongan a discutir con denodada pasión y a llevarte la contraria porque "lo vieron en un documental".
En fin, que paso de estos documentales. Y de los doblajes mejor ni hablar porque, como no tienen ni idea de nada, te confunden pulgadas con centímetros, libras con kilos, etc., y te sueltan que tal espada pesaba 5 kilos, cuando en realidad se referían a 5 libras, y se quedan tan panchos. Y luego te viene el listo de turno jurando que la dichosa espada pesa 5 kilos porque lo vio en el documental y también se queda tan pancho. Bueno, para qué hablar...
Hale, he dicho...






19 comentarios:
Yo también los he visto y, la verdad, me hacen bastante gracia. "Apache vs Gladiador", "Caballero medieval vs Pirata"... Es para partirse. Hay que tomarse con filosofía estas cosas porque, aunque no son nada rigurosos, sí sirven para captar a adolecescentes que pueden acabar interesándose por la historia.
Cierto, Sr. Beltenebros. Pero, ¿no sería mejor que se interesasen por cosas verídicas, que son de hecho más interesantes? Al cabo, aprender con datos erróneos puede ser contraproducente, digo yo...
Un saludo
Totalmente de acuerdo. Yo también he tenido encuentros con filokunfús de estos y hablar con ellos se combierte en una experiencia frustrante e irritante.
El problema es que su base de conocimiento se centra en las películas que echan por la tele y en los documentales cutres del Canal de Historia.
En general en occidente somos muy papanatas y se nos vende muy fácil la burra del misticismo ritualista oriental. Aquí, con nuestro típico modo de vida utilitario (tan bueno para unas cosas pero tan malo para otras) hemos olvidado las artes marciales occidentales, que las hubo y buenas, y sin embargo nos apuntamos con entusiasmo al gimnasio de la esquina para hacer jiu-jitsu y parecernos al Bruce Lee. En fin, es lo que hay.
Jajaja. Me gustan este tipo de post socarrones.
Ciertamente la tele es basura para todo, esto no se iba a librar. y los cutre-documentales del canal História idem de idem. Es una pena que vendan como historico lo que no lo es, y con ello logren confundir a la gente.
La verdad es que esos documentales no hay por donde agarrarles. Son una chorrada detrás de otra y la simulación la hace un ordenador por un metodo probabilístico, como el usado para sacar combinaciones de lotería, que puede que no aciertes nunca, y su variable es igualmente nunca.
Además dan por hecho demasiados factores: que los dos combatientes sean iguales en peso y condiciones, que posean la misma destreza, que combatan exentos de condiciones climatológicas y territoriales, que lo hagan 1 versus 1... Y la parida más grande es enfrentar "guerreros" de distintas épocas. Ya puestos a decir chorradas, podían hacer la simulación entre un marine americano con la m4 reglamentária y un hoplita ateniense, y luego poner caras de tipos duros y hacer pruebas pegando lanzazos a un trozo de carne uno y el otro tirando una granada de mano o pegando 3 o 4 ráfagas, y luego enfrentarlos en un cuerpo a cuerpo... Absurdo.
Por último una nota. El gusto por lo oriental no es nada nuevo. Hubo una corriente pictórica del XIX, el impresionismo, que gustó mucho de mezclar lo oriental en sus representaciones. E incluso antes ya se puede constatar un cierto gusto por lo oriental si uno observa las decoraciones de ciertas habitaciones en algunos palacios reales del absolutismo, decoradas entre dorados rococos, algunas estáncias con lacas y paneles de colores e ilustraciones de tipo oriental.
Un saludo.
La cuestión, dilectos contertulios, es el afanoso empeño en fabricar un producto chorra, que solo busca llamar la atención a base de falsedades. Y digo yo que sería igual de interesante hacer el mismo documental explicando de forma veraz la forma de combatir de determinadas culturas y su armamento sin necesidad de recurrir a estos absurdos artificios de "legionario romano brutote Vs. refinado chino dinastía Ming". También ponen otros sobre bichos estilo "tiranosaurio Vs. tiburón blanco", pero como se salen de la temática del blog, como que paso.
En definitiva, cuesta el mismo trabajo hacer las cosas bien que mal. Lo incomprensible es el empeño en hacerlas mal y, encima, pretender que parezca que las hacen bien.
Un saludo a ambos
Es una pena que el calvo de Conquista (no recuerdo ahora su nombre), con lo buen actor que es, haya quedado para eso (aunque los documentales son graciosos).
Recuerdo haber leído (mínimo hace quince años, posiblemente más) un artículo en Investigación y Ciencia sobre espadas. Un artículo serio, sobre técnicas de forja, calidad y composición del acero... No voy a comentarlo (no lo recuerdo, pero entonces tenía asignatura de Materiales y me llamó mucho la atención), pero hacen falta más documentales en ese estilo y menos guasa tontorrona (aunque entiendo que el diagrama de fases hierro-carbono no hace falta ni sacarlo ni explicarlo).
PD: en dicho artículo, si recuerdo básicamente que consideraban el mejor acero el de Damasco y el mejor producto final (técnica+acero) a las espadas de Toledo.
Corrijame si me equivoco, Sr. Cubano, pero si mal no recuerdo, el acero de Damasco, más que por su calidad en sí misma, era apreciado por el primoroso y peculiar acabado de las hojas, a base de capas superpuestas.
En cuanto al calvo, lógicamente el hombre trabaja en lo que le pagan, y si es para hacer documentales chorras, yo los haría si me pagasen lo que le pagan al calvo. En realidad, soy la hostia de altruista dedicando horas a esto a cambio de dolores de espalda, jejeje...
Un saludo y gracias por su aportación, Sr. Cubano
Hablo de memoria y soy muy desmemoriado (y mi conexión a internet hoy va "asín", para poder buscar información). Es posible que fuera como dices y haya equivocado y fuera mejor técnica la de Damasco, mejor acero el de Toledo. Recuerdo mucho análisis de composición del acero según la parte de la espada, estudios de resistencia y tal.
A mi también me ha quedado la duda, Sr. Cubano, así que le quedaré muy reconocido si nos saca de la duda.
Un saludo y gracias por el comentario
Hace meses que empecé a leer este blog, sobre todo por la rigurosidad en algunos casos, y la lógica aplastante de otros. Entradas similares a estas, es a lo que me refiero.
Siempre he sido un fanático de las armas medievales, y sobre todo del rigor histórico, y pseudocumentales como estos realmente me asombran... (por la estupidez general, digo)
Hace años, cuando esto de internet estaban en pañales había un página de la "Hermandad de la espada" (nombre típico ahora donde los haya) en los que unos historiadores de una universidad de del norte de Escocia -y grupo de amigotes en general- forjaban armas y armaduras siguiendo las técnicas que hasta hoy se han encontrado en diversos libros de la época. Invitando a colegas con gustos similares de Japón, se hizo un "Caballero con armadura completa Vs. Samurai -bajo período feudal-".
Salvando la destreza de ambos grupos, pero siempre ciñéndose en técnicas de lucha y forjado dela época, sacaron conclusiones similares a esta entrada. La armadura está pensada para contrarestar la espada de su cultura, es decir, la armadura completa para detener impactos (de lo que sea)salvaguardando al caballero frente a perder ciertos movimientos y flexibilidad, y la del samurai está pensada para desviar el posible impacto de la Katana (acero mucho más flexible y que causa un menor impacto cinético a la hora de golpear) ganando flesxbilidad y agilidad de movimientos.
Resumiendo, el samurai bailaba alrededor del caballero asestando más golpes, pero apenas haciendo nada en la armadura completa; pero una vez que el caballero enganchaba al samurai y le asestaba un golpe, éste realmente lo sentía :-)
Es que, por lo general, la gente suele dejarse llevar por los tópicos y las chorradas que ven en las películas, Sr. Taboada.
Un saludo y gracias por su interesante aportación
Una cosa que me hace gracia es lo poco que parece servir una armadura en las películas. Cuando el héroe clava su espada en un tipo, da igual que lleve cota de mallas o coraza, el acero penetra hasta la empuñadura.
Es que para eso es el héroe. Por contra, el malo ya puede intentar todo lo habido y por haber que jamás logrará vulnerar la armadura del bueno.
A la vista de los grosores que he visto en muchos petos, no solo había que tener una espada de categoría, sino una fuerza notable solo para que pudiera penetrar la punta del estoque. Y en otras, ni siquiera eso. Era invulnerables, y solo cabía buscar un resquicio donde clavar o usar un pico bien aguzado.
Un saludo
Es por eso que las técnicas para la lucha con arnés son sujentado la espada por la hoja (a media espada se llama), para que así puedas tener más atino a la hora de penetrar con la punta por la una abertura de la armadura...
En cuanto al post. También he visto este tipo de programas (ahora ponen suelen poner El guerrero más letal en Xplora) y la verdad es que son de risa...
Lo peor de todo es, como bien dices, aquel que ve el "documental" y lo cree veráz. La última vez que tuve una charla en la que un occidental desprestigiaba las artes marciales orientales fue con un chico que practicaba Muay Thai. El chico en cuestión (al que además de este arte marcial thailandés también le gustan las artes marciales niponas) decía que las técnicas utilizadas por los tiradores de esgrima histórica (que gracias a Dios cada día va teniendo más adeptos en España), eran inservibles en un "combate real"... Yo no quise entrar al trapo, tan solo me limité a decirle lo que ya se ha dicho aquí, que las artes marciales orientales están muy mitificadas y que por ejemplo el "Ringen" que es un arte marcial de combate sin armas del medievo, tiene, en sus tratados, técnicas exactamente iguales a esta tal otra técnica de Judo o de Aikido. Con la diferencias de que el Judo o el Aikido nacío a principios del siglo XX
Ciertamente, Sr. Andrés, en los tratados de artes marciales europeos de finales de la Edad Media ya se ven llaves y formas de combatir sin armas perfectamente equiparables a las usadas por los orientales, y no cabe pensar en influencias por parte de estos tanto en cuanto no sabían siquiera de su existencia en aquella época.
Por otro lado, los vídeos que he visto de las actuales salas de armas europeas dejan patente que zafarse de un guerrero medieval no era cosa baladí. Cierto que carecen de la elegancia de movimientos de la esgrima japonesa, pero a la hora de combatir solo cuenta la eficacia, no las posturitas. Recuerdo un combate con espadas de mano y media en el que apenas bastaban un par de movimientos para aliñar al adversario, movimientos estos por cierto bastante básicos, rápidos y letales. Y otro a base de dagas de arandelas que era absolutamente flipante.
Un saludo y gracias por su aportación.
Yo precisamente no comparto la forma de luchar que tienen la gran mayoría de las salas de armas europeas actuales, pues buscan la potencia en detrimento de la técnica. Además que en la época no creo que en un duelo (pues las técnicas que se recogen en los tratados están pensadas para duelo y no para la batalla.) se liaran a dar cuchilladas a diestro y siniestro a plena potencia pues, como falles la primera, estás vendido. Lo lógico sería estudiar al adversario, no lanzar tajos y reveses tan na la liguera, y usar más la punta que los cortes... Así es como lo veo yo y muchos otros practicantes de esgrima histórica españoles. Además que debemos de se concientes de que estamos en el siglo XXI y no en el XV, que cada luchador después del combate tiene que seguir con sus quehaceres de su vida cotidiana tales como trabajar, estudiar, etc. Y no se puede uno permitir el lujo de tener una lesión grave cada X tiempo pues, aunque las espadas tienen la punta roma y no están afiladas no dejan de ser una barra de acero... Eso parece que no lo aprecian así en el resto de Europa y por ejemplo en el Swordsfish, uno de los campeonatos europeos más prestigiosos ves luchando auténticos animales que no tienen ningún respeto por la integridad física de su oponente hay por ahí un video en el que un mastodonte apodado "Ninja Boy" lucha contra una chica. La chica ganó en lance, pero también es cierto que lo hizo con los huesos de la muñeca rotos debido a un tajo que le propinó este "simpático" personaje. Creo recordar que era un combate de espada de una mano y broquel.
De todas formas, Sr. Andrés, coligo que el entrenamiento es la base de la preparación para la guerra. En aquellos tiempos, cuando a un crío le daban una espada que era casi tan alta como él para que empezara los rudimentos de la esgrima,su mentor tampoco le daría de cuchilladas, ni el pupilo al mentor tampoco. Según he visto en las láminas de Vadi, las diferentes formas de atacar y detener son perfectamente aplicables a un combate real, incluso haciendo mención a heridas letales.
Obviamente, en los tratados se plantea el combate singular. En plena batalla puedes estar lidiando con un enemigo y venir otro por la zaga y apiolarte, pero la cuestión, al menos así lo veo yo, es que dichos tratados enseñan a combatir y matar con bastante eficacia.
Evidentemente, la esgrima medieval no tiene nada que ver con la moderna, donde basta simplemente que te toquen el cuerpo o la cabeza - según el tipo de arma que se use - para tener perdido el combate. Eso sí es una esgrima deportiva. La medieval, entiendo que no.
Un saludo y gracias por el comentario.
Después de mucho tiempo siguiendo su blog, me picó el gusanillo de hacer el mío propio, sobre temas similares a decir verdad, dado que mi primera entrada es muy similar a esta. Ruego que se lo tomo con la filosofía de que la imitación es la forma más sincera de admiración.
Un efusivo saludo.
Una espléndida iniciativa, Sr. Marqués. Ya he bicheado sus entradas y son francamente buenas, por lo que le felicito.
Un saludo y agradecido quedo por hacerme partícipe del evento
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