sábado, 17 de noviembre de 2012

Curiosidades: ¿Por qué montamos a caballo por el lado izquierdo?



En mis años mozos y no tan mozos tenía cierta afición a auparme en esos cuadrúpedos. Es de todos sabido que en la Andalucía hay mucha afición a ello, y sobran las romerías, ferias y demás jolgorios populares en los que el personal gusta de hacer alarde de buena montura y mejor monta. Pero había una cosa que siempre me intrigó, y que nadie, incluido mi profesor de equitación cuando era crío, supo responderme: ¿Por qué hay que montar apoyando el pie izquierdo en el estribo, cuando el derecho (salvo zurdos) tiene más potencia? Es la tradición, la norma, me respondían, pero sin explicar de donde provenía.

La respuesta surgió un buen día viendo una película de samurais (esto me ha venido al hilo de la entrada anterior), concretamente Ran, una verdadera obra maestra de Kurosawa, en la que veía como los samurais en cuestión lo hacían al revés que los occidentales, o sea, por el lado derecho del caballo. Y la cosa es de una simplicidad asombrosa: por la espada.



Sí, dilectos lectores. La espada. Veamos... ¿Dónde se lleva la espada? En el costado izquierdo. ¿Cómo se lleva la espada? Colgando paralela al cuerpo. Así pues, si apoyamos el pie derecho en el estribo y nos aupamos en el caballo, al voltear la pierna izquierda sobre el animal la espada nos estorbará y, posiblemente, se nos trabará en alguna parte. Así pues, es más fácil hacerlo al revés: apoyamos el pie izquierdo en el estribo y volteamos la pierna derecha, sobre la cual no llevamos nada o, si acaso, un puñal que no estorba para nada.  ¿Ven vuecedes la foto de la derecha, no? Pues ahí queda claramente explicado el motivo. El jinete de la ilustración incluso puede ayudarse a subir al caballo apoyando la mano en la lanza que sostiene con la mano derecha. Seguro que más de uno no había caído en esto.






Sin embargo, a los samurais no les estorba la espada porque, aunque también la llevan en el costado izquierdo, no la portan paralela el cuerpo, sino perpendicular, bien metida en la faja, o bien colgando de unas correas que la mantienen en esa posición. A ellos no les estorbaba para nada a la hora de subirse al caballo por el costado derecho, que es como lo hacían.

Pero no solo su forma de montar era la lógica para todo aquel que no sea zurdo, es que sus estribos también estaban ideados para, caso de caer del caballo, no quedarse estribados y arrastrados por el caballo, como vemos que sale en tantas pelis. Los de ellos eran unas plataformas que, en caso de caer, era imposible que atrapasen el pie o el tobillo, como se puede apreciar en la foto inferior.



Y un detalle más: la peculiar forma asimétrica de sus arcos estaba ideada también con el mismo fin: poder disparar a caballo sin por ello tener que usar un arco más corto (como el caso del arco turco), sin perder potencia. Y como es sábado y no tengo muchas ganas de enrollarme, pues con esto queda narrada esta curiosidad.

Hale, he dicho...

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