martes, 14 de febrero de 2012

Curiosos gazapos cinematográficos

Bueno, más que gazapos podríamos decir que son chorraditas curiosas, de esas que uno se dice que como es posible que hayan caído en semejante error plasta. Debo concretar que lo mío es ya hilar quizás demasiado fino, pero si me doy cuenta yo se puede dar cuenta cualquiera que sepa un poco de qué va el tema. Veámoslos...





Este clama al cielo. Pertenece a la película "Drácula" que protagonizó Gary Oldman. La película, curiosamente, es la más fiel a la novela original y, temas interpretativos aparte, que en eso no entro, se recurrieron a efectos especiales del neolítico, como sombras chinescas y cosas así, si bien quedaron bastante resultonas, las cosas como son. Sin embargo, lo que muestra la foto es un tanto chorra teniendo en cuenta el dineral que costó hacerla. A la derecha tenemos la escena en la que Jonathan Harker, recién llegado al castillo y en plena cena, repara en el retraro del siniestro voivoda que aparece colgado de la pared. El detalle de dicho cuadro lo tenemos a la izquierda de la imagen y, en el centro, el "original": "Autorretrato con pelliza", de Alberto Durero. Como se ve, son idénticos salvo el rostro del protagonista. Qué cosas, ¿no? Digo yo que tampoco habría sido un esfuerzo sobrehumano hacer un retrato sin más, no copiando otro que, además, es muy conocido. En fin, ellos sabrán. Veamos otro...



Esos dos fotogramas pertenecen a "Alatriste". ¿Se habían dado cuenta de que el fogoso protagonista usa como cuchillo rebanacuellos una puntilla de matarife? Comparadla con la que aparece a la derecha de la imagen: misma empuñadura de madera torneada, cruceta similar, y hoja pistiliforme. Supongo que los de atrezzo pensaron que qué mejor arma para el castizo y españolísimo Alatriste para acabar con herejes luteranos que la ancestral puntilla con que se remata a los toros tras la lidia, ¿no?





Esta otra es de "Salvar al soldado Ryan". Observen los culotes de los cartuchos de ametralladora que el pusilánime soldado Upham lleva al cuello, concretamente los que aparecen dentro de los óvalos rojos. ¿Los ven? La mayoría carecen de pistones, y otros tienen el orificio tapado con una substancia blanca. Doy por sentado que en estos casos se usa munición descargada por meras razones de seguridad, pero podrían haber encargado a cualquier fábrica de munición de USA, que las hay a porrillo, unos cientos de cartuchos con la cápsula del pistón, pero sin la carga fulminante. Es que los cartuchos sin pistón dan un cante horroroso, ¿verdad? Así no hay quien mate alemanes.

Y para terminar, ese fragmento de "El laberinto del fauno", en la que vemos al sádico capitán Vidal en pleno enfrentamiento con el maquis. Observemos como su P-08 (no reglamentaria por cierto, pero mola una bestialidad esa pistola), se queda sin munición y cambia de cargador tras lo cual vuelve a accionar el cierre para cargarla. Error. Las pistolas semiautomáticas van provistas de un mecanismo que, al agotarse la munición, hace que el cierre se quede abierto para, una vez recargadas, basta dar un leve tirón del mismo hacia atrás para que queden de nuevo listas para disparar. Así se evita, como vemos en ese fragmento, tener que realizar el ciclo de carga completo lo que, en situaciones de combate, hace perder unas fracciones de segundo que pueden resultar vitales. Por cierto que este error es muy común.

video


Bueno, con estas cuatro chorraditas basta de momento. Ya proseguiremos, que hay mogollón por descubrir.

Hale, he dicho...