viernes, 28 de septiembre de 2012

Restauración virtual de fortificaciones VIII



Bueno, hoy toca otra de las fotos gentilmente cedida por el Sr. Pedro. En este caso se trata de la Torre de los Mogollones, una casa fuerte del siglo XV que, haciendo honor a su nombre, me ha dado mogollón de trabajo. La verdad, cuando acometí la tarea de devolverle su aspecto original me parecía incluso facilita, pero hay que ver la que me ha dado. En fin, como no soy de los que se amilanan ante la adversidad, pude dar término a la empresa con la ayuda de dos bocatas de chorizo para agilizar mis neuronas, que ya andaban un tanto mustias de tanta capa y tanto parche. Comencemos pues:

Aquí tenemos la foto ogirinal. Al parecer, el tejado ha sido declarado zona de protección cigüeñera especial, porque hay mogollón de nidos de estas desgarbadas volátiles. Como dato curioso, y aunque no tenga nada que ver con el tema, los nidos de estos pajaritos pueden pesar hasta 200 Kg., lo que hace que sobre los vetustos tejados de iglesias y demás monumentos sean un verdadero peligro, tanto para la integridad del monumento en cuestión como de los ciudadanos que estén dentro del mismo, ya que pueden provocar severos derrumbes. No sé por qué no les habilitan soportes adecuados para anidar, ya que tanto se protege a estos pájaros. Por lo demás, tenemos la típica torre señorial bajo-medieval bastante perjudicada por la disidia de siempre con varios añadidos de época posterior para uso agrícola.






Así pues, lo primero que se hizo fue eliminar el suelo para, posteriormente, añadirle otro que de más impresión de profundidad. También se eliminaron las construcciones anejas y se reconstruyó el enlucido de uno de los paramentos de la torre, haciéndole ganar un poco de altura para modificar la perspectiva final. He aquí el resultado:






Una vez concluida esta fase, se procedió al deshaucio de la volatería y se les mandó a hacer puñetas y a anidar a otro sitio. Se restauró el paño de muralla anejo a una de las caras de la torre y se reconstruyeron los dos matacanes. También se rehizo el borje que alberga la escalera de caracol que permite circular entre plantas, añadiéndole un tejado cónico. El conjunto quedó así tras todo ello:









Esta fase anterior resultó ser bastante complicadilla, ya que recortar la sillería esquinera se hizo eterno, pero bueno... Pero la cosa aún se iba a complicar más. Al no haber ni rastro del parapeto ni del tipo de merlones que tuvo esta torre, no me quedó otra que recurrir a inspirarme en edificios similares. Teniendo en cuenta la época de construcción, así como el hecho de que los tiros de las chimeneas no dejaban espacio para un parapeto en toda regla, supuse que sería un murete de poca consistencia y un merlonado más decorativo que otra cosa. Si han leído la entrada referente a las torres señoriales, recordaremos que estas estaban más encaminadas a proteger a sus dueños del vecindario que de ejércitos en toda regla, así que tampoco eran precisas unas defensas fuera de lo común. Total, al final quedó así:







Mogollón de chula, ¿a que sí? Bueno, con esto quedaba prácticamente concluida la restauración. Sólo faltaba añadirle el suelo y un fondo que diera más profundidad al conjunto. Tras los retoques finales, sombreados, deterioros en la fachada y alguna que otra pijadita, la Torre de los Mogollones quedó mogollón de bonita. Hela ahí:







Y el toque final de plugin, que no falte. En este caso se aplicó un Topaz Specify con una opacidad del 75% aproximadamente para que la imagen no quedase excesivamente saturada. Y ahí la tenemos:






Abrumadoramente chula me quedó. Bueno, pues con esto ya pueden vuecedes decir a parientes y amigos que han visto la Torre de los Mogollones con el aspecto que tenía hace cuatro o cinco siglos. Así les darán una envidia atroz, jeje...

Ya seguiremos.

Hale, he dicho...