Como ya se han dedicado varias entradas a reconstrucciones de fortificaciones medievales, pues ya va siendo hora de plantar una de un fuerte pirobalístico. En este caso, he elegido la imagen de un revellín del fuerte de Santa Luzia, en Elvas, que se prestaba de maravilla para el retoque. Hela aquí:
Este revellín es, concretamente, el que defiende la cortina sur del fuerte, y estaba dotado con cuatro bocas de fuego. A pesar de que su estado de conservación es más que aceptable, y más si lo comparamos con otras fortificaciones que están prácticamente arruinadas sin remisión, obviamente no luce como en sus mejores tiempos. Así pues, lo primero que haremos será cambiar el suelo del foso por uno con menos forraje, tras lo cual se han reconstruido el parapeto y las cañoneras, a las que se les ha añadido su plataforma de tiro. El terraplén también ha sido cambiado por uno limpio de maleza. Por otro lado, se ha reconstruido la garita situada en el vértice del revellín, copiada de otra de las que conserva el fuerte. Ah, y se han añadido algunas nubecillas al cielo, que estaba demasiado azulito y soso. Bueno, éste fue el resultado:
A continuación se reconstruyó la parte trasera, mostrando el aspecto que tendría el revoco en tiempos mejores. Las manchas, como siempre, están hechas sobreponiendo una textura grunge que nos parezca adecuada con la opacidad que veamos que queda mejor. También se le han añadido algunos desconchones, y se trabajó un poco la unión de los paramentos con el suelo a fin de darle más realismo. La escalera, aunque no lo parezca, tuvo que ser rehecha casi por completo debido a la gran cantidad de maleza acumulada, que impedía ver el trazado de los escalones. Total, así quedó:
Con esto estaba prácticamente terminado el trabajo, pero preferí añadirle su dotación artillera, que siempre queda mucho más molón. Iba a ponerle también las chilleras, baldes y juegos de armas pero, la verdad, quedaban tan pequeños que no merecía la pena. Además, estos accesorios solo se colocaban junto a las piezas en caso de peligro inminente, de modo que lo habitual era ver solo los cañones en sus plataformas. El cañón usado para este trabajo es uno de los expuestos en el fuerte, convenientemente reducido y con la prespectiva modificada. Este es el resultado final:
Bueno, pues así debió ser el revellín hace 200 años de nada. Parece que ha cobrado vida, ¿no? En fin, para terminar, el consabido toque de plugin, en esta ocasión un Topaz Crisp al 75% de opacidad.
Queda brutal, ¿qué no? Bueno, pues ya está.
Hale, he dicho...




