jueves, 14 de febrero de 2013

Heridas de guerra. Traumas y efectos del armamento medieval







Restos de un combatiente de la batalla de Visby, en la isla de
Gotland (Suecia), celebrada en 1361. Como se ve, aún conserva
el almófar de malla.
A lo largo de mis interminables búsquedas de fuentes para ilustrar mis entradas he podido ir recabando bastante información acerca de los demoledores efectos del armamento medieval en el cuerpo humano. Algunos de estos ejemplos gráficos ya han aparecido en las entradas dedicadas tanto a dicho armamento como a las heridas de guerra, pero de forma muy concreta.

Por otro lado, la arqueología forense ha permitido, con el hallazgo de fosas comunes en lugares donde en su día se celebraron batallas, sacar a la luz el estado en que quedaban los sufridos combatientes de la época, así como poder calibrar con exactitud qué tipo de heridas recibían en combate y que, obviamente, no tienen nada que ver con las producidas en las guerras modernas. 


Restos de otro combatiente de la misma batalla
Así pues, esta entrada consistirá en un muestreo de osamentas bastante averiadas con las explicaciones pertinentes acerca de los daños sufridos por los antiguos poseedores de dichas masas óseas. Pero antes de entrar en materia, quisiera resaltar un detalle que ha sorprendido a todos los que de una forma u otra se han interesado por estos temas, incluido yo mismo. Y es el ensañamiento con que se llevaba a cabo la guerra medieval. Aunque obviamente no queda constancia de las heridas sufridas en las partes blandas del cuerpo por haber desaparecido debido a la putrefacción de los cadáveres, en muchos de los esqueletos se han podido contar varias heridas, diez en algunos casos, a las que habría que añadir las posiblemente recibidas en las zonas blandas. O sea, que según podríamos dilucidar, el combatiente que caía herido no se veía libre de ser literalmente machacado por su o sus oponentes. Lo remataban de forma inmisericorde hasta convertirlo, en algunos casos en fosfatina, con multitud de heridas por todo el cuerpo y principalmente en la cabeza.

Finalmente, concretar que, como está mandado, la bibliografía y la documentación gráfica hispana al respecto es prácticamente inexistente, así que me veo obligado a recurrir a la foránea. En todo caso, da igual que la osamenta proceda de Inglaterra, Francia o de Zamora. Los efectos son idénticos, y eso es lo que nos interesa. Bueno, hecho este breve introito, vamos al grano...



Este primer ejemplo muestra una bóveda craneana. Procede de una masacre en la que el rey inglés Etelredo II el Indeciso llevó a cabo en 1002 y en la que fenecieron más de 30 personas. Tenemos dos tipos de heridas. Las marcadas en rojo son cortes propinados con una espada que marcaron pero no llegaron a penetrar en el hueso. Por el trazado de las mismas podemos contar hasta siete diferentes. Luego tenemos las dos más contundentes que no solo llegaron al cerebro, sino que incluso hicieron saltar fragmentos de cráneo. Estas heridas debieron ser posiblemente producidas con un hacha.



El que vemos a continuación procede de una fosa común de la batalla de Towton (Inglaterra, 1461). Según vemos, un arma cortante, casi con seguridad una espada, cortó limpiamente el maxilar superior de arriba abajo. Aunque esta herida no era mortal en si misma, el hecho de haber aparecido el esqueleto en una fosa común indica que debió recibir alguna o algunas más que lo escabecharon allí mismo. En el detalle inferior podemos ver el ángulo teórico de la espada que causó la herida en cuestión




El cráneo de la foto perteneció a un caballero inglés muerto en combate en 1485. Como se ve, la herida la causó un cuadrillo de ballesta como el que se muestra en el detalle, el cual está redimensionado a la misma escala que el orificio. Los cuadrillos, como ya se ha explicado en alguna ocasión, eran los proyectiles de ballesta más usados por su alto poder de penetración. Su forma de pirámide cuadrangular permitía traspasarlo todo salvo que la lóriga o la armadura estuvieran fabricadas a prueba, lo que al parecer no fue el caso de nuestro hombre, que tuvo al menos una muerte tan instantánea como la que produciría una bala disparada por un arma de fuego. Buena muestra de la efectividad de estos proyectiles, así como de la potencia de las armas que los disparaban es que el orificio es completamente limpio, sin apreciarse muestras de astillamientos.



Este otro pertenece a las fosas comunes de Towton. Como podemos apreciar, la bestial herida en diagonal abarca desde el parietal izquierdo hasta el maxilar superior derecho. Esto nos indica dos cosas, a saber: una, que la herida se llevó a cabo con el agresor situado en un plano superior, o sea, a caballo. La otra, que fue realizada desde atrás. Conclusión: la herida muestra que el muerto llevaba poca o ninguna protección en la cabeza, o sea, era un peón o un arquero. Y lo más dramático, que es que fue producida mientras éste huía desesperado por escapar de la escabechina. Un caballero lo alcanzó con su espada y lo liquidó sin más. Además, muestra una rotura del tabique nasal por su lado derecho, lo que haría suponer que, una vez en el suelo, igual fue golpeado de propina con una maza o un martillo.



Lo que vemos a continuación es un preclaro ejemplo de como se puede sobrevivir a una herida de arma blanca bastante grave para, al fin, caer muerto con el cráneo literalmente triturado por un golpe de maza. La foto de la izquierda muestra la mandíbula inferior con claros síntomas de haber recibido un tajo de espada que la partió e incluso le hizo perder algún molar. La zona interesada abarca desde el masetero hasta el mentón. Sin embargo, el sujeto sobrevivió a la herida ya que muestra la misma soldada. Hizo mal en no jubilarse tras eso, porque en Towton entregó la cuchara por obra y gracia de un mazazo en la zona frontal de la cabeza que se la dejó en el estado que vemos, y eso que ha sido reconstruido. Las armas contundentes, mucho más utilizadas de lo que la gente imagina, eran terriblemente devastadoras, y más sobre hombres con una protección escasa. 


En la foto inferior tenemos un pequeño surtido que sirve de muestra acerca del poder destructor de las armas contundentes. Junto a cada cráneo tenemos un detalle con el tipo de arma que pudo producir la herida conforme a su aspecto. El que aparece a la izquierda muestra ambas órbitas oculares o, mejor dicho, no muestra nada porque simplemente han desaparecido, completamente aniquiladas, así como el hueso nasal y parte de la zona frontal del cráneo. En el detalle vemos un hisopo, un tipo de arma usada generalmente por peones si bien no por ello carecían de eficacia. La foto tanto del cráneo como del arma hablan por si solas. En la imagen central tenemos el típico golpe de revés que ha fracturado el parietal derecho, posiblemente con una maza de aletas como la del detalle. Este arma, propia de caballeros, era tanto o más usada que la misma espada. Por último, a la derecha tenemos otro, como se suele decir, con la boca rota. La parte fracturada, casi circular, sugiere que el golpe pudo se propinado con una maza como la del detalle, un tipo de arma obtenido mediante fundición y generalmente armada en un mango de madera. También pudo ser producida con la parte contundente de un martillo de guerra. El cualquier caso, le saltó los incisivos, caninos y premolares de ambas mandíbulas, aparte de fracturarle la inferior. Hay que reseñar, como ya hice en una entrada anterior, que heridas como esta última, que no mataban en el acto, debían suponer un verdadero martirio para los que las recibían. El dolor debía ser simple y llanamente bestial. Imaginemos que nos sacan una muela sin anestesia y lo berridos se oirían en medio barrio, así que ya podemos hacernos una idea del calvario que pasó ese hombre hasta que murió.







Finalmente, como conclusión a las heridas por armas contundentes, a la derecha tenemos una muestra muy interesante. En la zona superior del cráneo aparece una hendidura cuadrangular, producida sin duda por el pico de un martillo de guerra. Además, muestra una fractura en el arco superciliar y el esfenoides, otra en el hueso cigomático, en el maxilar superior y el hueso nasal. Esto podemos traducirlo como varios golpes con la parte contundente del martillo en la misma zona de la cara tras lo cual, el herido fue rematado con el pico de la misma arma hundiénselo en el cráneo. Es pues más que evidente el ensañamiento llevado a cabo con éste hombre, que fue golpeado sin cesar hasta acabar con él. Hablamos de nada menos que seis fracturas antes de ser rematado y que, según los forenses que estudiaron éste cráneo, son todas perimortem, lo que corrobora que no son producto de destrozos a la hora de excavar la fosa en tiempos modernos.

Sin embargo, no todas las heridas eran mortales, al menos en el momento de recibirlas. Otra cosa es que las infecciones, la grangrena o el tétanos hicieran de las suyas al cabo de pocos días y acabaran con la vida del herido. Veamos algunos ejemplos. En A podemos ver la zona superior de un cráneo en el que dentro del círculo rojo se aprecia un cráter astillado de forma circular que no llegó a traspasar el hueso. Esta herida la produjo el pico de un martillo de guerra casi con toda seguridad, atravesando el yelmo y el almófar que amortiguaron el golpe para, al final, producir una brecha en la cabeza. Si el herido hubiese ido sin protección en esa zona, el pico le habría atravesado la cabeza sin problemas como ya vimos antes. La foto B muestra como una espada acertó de refilón, llevándose una considerable lasca de hueso con su correspondiente cuero cabelludo. Se escapó de milagro, vaya. La C muestra una hendidura sobre la bóveda craneana producida por una espada y que tampoco llegó a hendir el hueso por completo. 





Como hemos visto hasta ahora, la gran mayoría de heridas eran recibidas en la cabeza, zona obviamente donde cualquier golpe o corte puede tener fatales consecuencias de forma casi inmediata o instantánea. Pero eso no quiere decir que no se recibieran heridas en los miembros. Hay también bastantes testimonios gráficos de cortes en piernas y brazos que llegaron al hueso o que, naturalmente los amputaron en muchos casos. Veamos algunos de ellos.



En las imágenes de la derecha tenemos dos ejemplos de amputaciones bastante significativos. El esqueleto de la izquierda, que obviamente fue enterrado a conciencia ya que sus manos están cruzadas sobre el abdomen, aparte de haber perdido su pierna derecha y el pie izquierdo, que a saber donde fueron a parar, muestra dentro del círculo rojo el fémur izquierdo limpiamente cortado. Esta herida por si sola era mortal ya que interesaría la femoral y la safena, con lo que la hemorragia acabaría con ese hombre en pocos minutos. Cabe suponer que al estar el conjunto completo, el golpe no le cortó la pierna entera, sino que llegó al hueso, lo cortó, y se detuvo ahí. Esa herida debió ser producida por un hacha o cualquier arma enastada de gran contundencia, como una bisarma o una alabarda. El de la foto de la derecha es aún más dramático, ya que el esqueleto muestra ambas piernas cortadas a la altura de las pantorrillas. El hombre murió y no fue enterrado, ya que no apareció en una tumba. Los estudios realizados en ese esqueleto demostraron que por la posición del mismo y el ángulo de corte ¡ambas piernas fueron amputadas de un solo golpe! O sea, allí cayó y allí mismo murió. El arma causante: un hacha danesa.

Y como conclusión, otra serie de ejemplos de los efectos en huesos largos del cuerpo que, aunque no son mortales de necesidad, debieron dejar a sus dueños bastante averiados. Veamos...

A la izquierda tenemos un húmero que ha recibido un tajo longitudinal, o posiblemente dos ya que el golpe parece tener dos trayectorias diferentes. En el centro aparece un fémur que fue cortado y unido de mala manera, lo que hizo que la pierna quedara 5 cm. más corta y condenara a su dueño a quedar cojo de por vida. Y digo de por vida porque, aunque parezca mentira, sobrevivió ya que el callo óseo formado demuestra que tuvo tiempo de sobra para formarse. Finalmente, a la derecha vemos una tibia con un maleolo limpiamente cortado. O sea, un tajo en la rodilla propinado con una espada o un hacha. También se han encontrado bastantes esqueletos con muescas de tajos en los antebrazos, señal de que fueron golpeados haciendo gesto de protegerse con los mismos, si bien les sirvió de poco. 






Bueno, creo que éste breve compendio es suficientemente descriptivo como para dejar claro cuales eran los efectos de las armas medievales en el cuerpo de los que participaban en los violentos cambios de impresiones de la época. La humanidad doliente que quedaba viva tras la batalla debía sufrir de forma indecible ante tales heridas y, teniendo en cuenta los conocimientos de la medicina de la época, casi podría uno afirmar que lo mejor era recibir un mazazo en plena jeta y caer fulminado antes que verse agonizando durante horas con varios huesos rotos.  Así pues, nuestros ancestros se daban estopa a base de bien, como ha quedado demostrado. Son chungas las guerras, ¿que no?

Hale, he dicho...





33 comentarios:

Mariano Miguel dijo...

Muy interesante e ilustrativa esta entrada, estimado señor. Siempre me sorprendo cada vez que leo al respecto. Me pregunto si muchas de estas heridas en el cráneo se las habrán producido a los desdichados estando estos con los yelmos puestos. En fin "La guerra es dulce para quien no la ha vivido".
Saludos

Amo del castillo dijo...

Intuyo que sí, Sr. Mariano. Aunque la diferencia entre bajas de peones y hombres de armas era abismal, es evidente que un simple peón protegido por un capiello o un capacete tenía todas las papeletas para que le reventaran la cara de un mazazo. Si observa las fotos, verá que la mayoría de dichas heridas están precisamente producidas en el rostro y los laterales de la cabeza, o sea, precisamente las zonas que no van protegidas por ese tipo de yelmos.

Un saludo

P.S. Por cierto, he visto que han colgado en el Menéame ese su entrada sobre el hacha sacada de un clavo de ferrocarril, y que ha llegado a portada así que enhorabuena.

Mariano Miguel dijo...

Ciertamente, estimado. ¡Muchas gracias!

Carlos Castresana Méndez dijo...

Parece que lo del ensañamiento era algo bastante habitual, y si se trataba de algún noble/rey la cosa iba a peor:

http://edition.cnn.com/2013/02/03/world/europe/richard-iii-search-announcement

La herida de la pelvis, pues imagínense.

Mr. Gatsby dijo...

Olé mis huevos, he leído toda esta entrada mientras cenaba una ensalada bien untada de tomate y trocitos de carne XDD. Leyendo todos sus posts sobre los efectos de las armas en el cuerpo humano, me viene un pensamiento a la mente. Es curioso como hemos evolucionado, o no sé, quizá simplemente cambiado, a nivel social y cultural.
Los hombres que vivieron aquellos siglos tenían asimilados como avatares de su más cotidiana realidad todo un desfile de atrocidades y carnicerías. La muerte en sus formas más salvajes e inhumanas era un elemento más del escenario que conformaba si vida, si no una manera más de poder ganarse y perpetuar esa vida.
Y ahora, la más mínima exposición a ese infierno de cuerpos destrozados, miembros amputados y moribundos aullando de dolor, provocaría, cuanto menos, toda una campaña yendo al psicólogo diariamente.
Es casi como hablar de dos especies, separadas por siglos en el tiempo en vez de años luz en el espacio.
Un saludo amo, siga con su espectacular blog.

Amo del castillo dijo...

Sr. Castresana, no he leído a fondo todo éste revuelo que se ha formado estos días acerca del hallazgo de los restos de Ricardo III, pero lo poco que he mirado por encima indica que el esqueleto sufrió bastantes deterioros postmortem. En todo caso, ya lo miraré con atención.

Un saludo y muy agradecido le quedo por su aportación.

Amo del castillo dijo...

Sin embargo, Sr. Gatsby, vemos el telediario mientras nos comemos la ensalada mientras aparecen imágenes de cuerpos destrozados en un atentado terrorista y ni pestañeamos. En realidad, creo que somo exactamente iguales que hace siglos. Es condición humana.

Un saludo, gracias por su interesante aportación y que le aproveche su sabrosa cena.

In vino veritas dijo...

Señor Amo del Castillo, esa crudísima imagen del comienzo, donde le parten en dos la cabeza a un buen señor, ¿podría indicarme si es un montaje (excelente por cierto) o es totalmente real?. Se me han revuelto las tripas al verla.

Desde que descubrí este blog buscando cosillas sobre Portugal, no he podido dejar de visitarlo asiduamente. Mi reconocimiento a su labor.

arrierito dijo...

"Este otro pertenece a las fosas comunes de Towton. Como podemos apreciar, la bestial herida en diagonal abarca desde el parietal izquierdo hasta el maxilar superior derecho. Esto nos indica dos cosas, a saber: una, que la herida se llevó a cabo con el agresor situado en un plano superior, o sea, a caballo."

O con el agresor de pie, y el agredido en el suelo (caído por el golpe en la nariz, por ejemplo).

¿Pueden los forenses averiguar el orden de dos roturas muy seguidas (cuál fue primero y cuál después)...?

¿Pueden distinguir los huesos rotos justo antes de la muerte, y justo después de la muerte (un cadáver todavía caliente pisado por un caballo o atropellado por un carro)...?

Interesante artículo. Un poco escabroso... pero nada comparado con el horror de una batalla medieval, que debían ser principalmente cuerpo a cuerpo como animales enloquecidos.

Jesus Heredia dijo...

Hola; me llamo mucho la atencion el comentario del final "era preferible recibirun mazazo que verse agonizando durante horas"

Sobre esto; al terminar las batallas no se acostumbraba rematar a los caidos con un golpe al craneo ??, o es algo que solo pasa en las peliculas ??

Ismael dijo...

Opino tambíen que la brutalidad y el ensañamiento son cosa de siempre, y no hace falta añadir más, que mucho sobra.

Añado una herida que me llamó la atención sobremanera cuando leeí sobre ella, aunque no he investigado más. Se trata de un femír del S.XI donde se ven marcas de anillos de malla, o sea que recibió un golpe tan fuerte (le apuesto a un hacha) que el arma penetró los muscúlos llevandose la malla y todo por delante, aunque dicen que no se ha podido reproducir, lo creo posible, los ejemplos de los huesos cortados en limpio por ejemplo nos dan idea de lo duro que golpeaban esos señores.

http://www.hurstwic.org/history/articles/manufacturing/text/viking_mail.htm

Exelente entrada, esto hace mirar con verdadero respeto esos fierros inútiles que uno inocentemente tiene por allí.

Un saludo.

Amo del castillo dijo...

La imagen de portada es un fotograma de la película "Ironclad", absurdamente traducida al español como "Templario". Así pues, no se preocupe por la integridad del sujeto ya que es de metirijillas aunque, eso sí, de un realismo brutal.

Por lo demás, es un placer tenerle por seguidor, Sr. Veritas.

Un saludo y gracias por el comentario.

Mario goñi dijo...

Hola buenos días,llevo un tiempo siguiéndote y tengo que decir que me gusta mucho la temática de tu Blog. De tanto en tanto he visto algún pequeño desliz en la información, pero como son minucias y solo los frikis del tema medieval como nosotros lo sabemos, prefiero no enturbiar tu fabuloso Blog con mis "tiquismiquismos" XD.

Muy interesante esta entrada, cuando he leído el título me he esperado las típicas referencias a Wisby y a Towton, me gustaría poner dos fuentes que complementan a lo dicho en la entrada. "Armour of the Battle of Wisby" y "Blood Red Roses: The Archaeology of a Mass Grave from the Battle of Towton" El primero es incluso fácil de encontrar "alternativamente" (guiño , guiño). Sobre estos frikeríos sanguinarios y medievales (como gusta mezclar estas dos palabras), recomiendo leer "El Victorial", la crónica de un caballero en la Edad Media, en el que he podido leer las mejores y mas realistas descripciones de combate . Eso sí, castellano antiguo así que hay que tener "big balls" para leerlo. En cuanto al tema de la violencia en nuestros antepasados y en la actualidad, mi opinión es que aunque parezca mentira, en términos violentos la humanidad ha mejorado muchísimo. Aun siendo los medios mucho más destructivos hoy en día, los índices de homicidios en tiempos de paz y de guerra son mucho más bajos. Recomiendo leer sobre este tema "Los Angeles que llevamos dentro de Steven Pinker". Espero que el admin del blog no me banee después de este "tocho", prometo ser más breve la próxima vez XD

Amo del castillo dijo...

Pues al parecer pueden, Sr, Arrierito. Entre otras cosas porque se sabe como es la fractura producida por un arma o por el pisotón de un mulo, etc. También se puede saber el orden de las heridas por un razonamiento simple: la definitivamente mortal casi con seguridad será la última que se recibió. En estos casos hay también que aplicar la lógica aunque, obviamente, habrá casos en que una seguridad al 100% jamás se podrá tener, pero sí un porcentaje bastante elevado.

Por lo demás, es ciertamente un tanto escabroso, pero bastante revelador, creo, para los interesados en estos temas.

Un saludo y gracias por su comentario

Amo del castillo dijo...

Generalmente se remataban a los heridos, ciertamente, pero a los propios no. Así pues, si uno estaba hecho puré y pertenecía al bando vencedor le esperaban unas horas sumamente desagradables antes de largarse al más allá, Sr. Heredia.

Un saludo y gracias por su comentario

Amo del castillo dijo...

Ciertamente, Sr. Ismael, se aporreaban de forma inmisericorde. La ira ciega producida por el miedo y el odio es una mezcla bastante peligrosa.

Un saludo y espero que nos sorprenda en breve con alguna de sus fastuosas creaciones

Amo del castillo dijo...

Le agradezco su interesante aportación, Sr.Mario, e igualmente le encarezco a que si ve un supuesto desliz, por mínimo que sea, tenga a bien comentarlo. Obviamente yo no soy infalible, y siempre son bien recibidas las aportaciones que sirvan para mejorar la calidad de la información.

Un saludo y gracias por su comentario

Mario goñi dijo...

Gracias por tu réplica "Amo del Castillo". Quería añadir que quizás los dos casos de estudios sobre heridas traumáticas en esqueletos de batallas medievales (Towton y Wisby), quizás sean un poco excepcionales en brutalidad. En Wisby tenemos caballeros Teutónicos y hombres de armas aliados contra una milicia deficientemente armada y en el caso de Townton parecen ser restos de una ejecución post-batalla , de ahí el grado de ensañamiento. Para dar esos brutales golpes creo yo que se tienen que dar unas circunstancias concretas (enemigo indefenso, bien sea huyendo o postrado en el suelo), ya que para dar susodichos golpes con tal fuerza en medio de un combate el atacante debería abrir demasiado su guardia. Añádase a esto que las armas más utilizadas tanto por hombres de armas, caballeros y milicias era el arma de asta, bien sea una lanza, pica o hacha de petos (pollaxe). Con esto quiero decir que los combates de Braveheart, con lances individuales en los que un personaje con un enorme mandoble destruye enemigos partiendolos literalmente por la mitad, son fantasía. La realidad: cerrar filas, empujar, pocos muertos en la refriega y la mayoría de las bajas se da cuando uno de las partes pierde la moral y escapa.

Sobre el tema, y para los que se atrevan con el inglés , adjunto el enlace en el que un grupo de "forenses históricos" investigan la vida y causas de muerte de un caballero escocés del siglo XIV. Muy recomendable!
http://www.youtube.com/watch?v=uZHz3TEbRJM

Amo del castillo dijo...

Veamos, Sr. Mario...

Ante todo, agradecerle nuevamente su aportación a éste interesante debate. Pero, por otro lado, difiero de su parecer por varios motivos. Como bien dice, se sabe de la brutalidad de Towton y Visby porque son prácticamente los únicos escenarios de combates estudiados a fondo. Pero, ¿qué sabemos de Las Navas o Aljubarrota, etc., etc.? Así pues, no podemos establecer un baremo tanto en cuanto los hallazgos de este tipo son aún escasos.

Por otro lado, hay sobradas constancias de masacres habidas durante el mismo combate, sin contar los heridos rematados. Valga la archiconocida batalla de Azincourt, en la que previamente al contacto los arqueros galeses ya causaron centenares de víctimas entre la caballería francesa.

Sí coincido con vuecé en que esas coreografías cinematográficas sobre combates singulares son un camelo, pero precisamente porque era una vorágine donde todos golpeaban y tajaban como locos, es evidente que el número de bajas entre combatientes con poca protección debía ser muy elevado. Sirva como ejemplo algo tan simple como una pica de alabarda que pasa de lado a lado a un enemigo. No hace falta ninguna maniobra o finta especial para ello. Simplemente empujar y uno menos.

Por lo demás, tomo nota de su enlace y lo bichearé en cuanto tenga un ratillo libre.

Un saludo y gracias por su aportación

Álvaro Cuesta dijo...

@Mario goñi:

"La realidad: cerrar filas, empujar, pocos muertos en la refriega y la mayoría de las bajas se da cuando uno de las partes pierde la moral y escapa."

¡Tú lo que pasa es que has jugado al Total War! (o las batallas de Total War son MUY realistas).

Para el que no lo conozca, es un videojuego de estrategia que pretende ser realista (tanto en la simulación de las batallas como históricamente).

Total War tiene un montón de ediciones en diferentes periodos históricos. En los que se desarrollan sin armas de fuego (o son introducidas tarde en la partida) las batallas se desarrollan exactamente como las describe Mario (aprovecho para recomendar el juego a los jugones que haya por el blog :P)

Por cierto, ¿soy al único al que le iba "doliendo" según leía el relato de cada herida? Con los de la cara he pasado un rato difícil jajaja

Amo del castillo dijo...

Ciertamente, Sr. Cuesta, basta hacer un mínimo ejercicio de empatía y ponerse en el lugar de los ciudadanos cuyas osamentas sirven de fuente histórica para esta entrada para imaginar que no debieron pasar un rato agradable.

Un saludo y agradecido por su aportación

Unknown dijo...

En Efeso había un museo donde mostraban heridas de gladiadores, ¿s.I ?

En Alarcos de excavó una fosa común donde fueron enterrados los muertos de la batalla. He visto alguna foto, desconozco si estudiaron las heridas, sí el armamento.

Amo del castillo dijo...

La verdad es que no tenía noticia de lo de Alarcos, Sr. Desconocido. Tomo nota de ello y a ver si doy con algún tipo de información. En todo caso, en países como Inglaterra un hallazgo así sería de dominio público, mientra que aquí no se entera ni el gato.

Un saludo y le agradezco la información

Mario goñi dijo...

Buenos días señor Amo del Castillo, coincido con usted en el desdén de nuestras autoridades sobre temas históricos (sin embargo se pagó un millon y medio de euros por una espada falsificada xD).

Aljubarrota fue extensamente excavada en su época, y existe un centro de interpretación sobre la batalla muy interesante:http://www.fundacao-aljubarrota.pt/?action=22

Sobre lo que nos atañe, existe este estudio sobre las lesiones que se encuentran en los esqueletos de la batalla: http://www.mendeley.com/catalog/war-lesions-famous-portuguese-medieval-battle-aljubarrota/

Sobre las bajas en combate durante/después de la batalla, creo que la sección de comentarios de su blog no es el óptimo medio de discusión , si quiere podemos seguir con el tema por otros medios (aunque lo parece, no le estoy retando a un duelo ni nada parecido xD )

Amo del castillo dijo...

Bueno, Sr. Mario, la espada no era falsa. Simplemente había serias dudas sobre que fuese la Tizona. Aparte de eso, ya sabemos que en la Hispania somos especialistas en tirar los dineros cuando no son nuestros, que hay mucho aficionado a tirar con pólvora de rey.

Por otro lado, no veo qué medio podemos usar para debatir sobre el tema, pero coligo que este va bien y que además invitará a otros a participar en el mismo si lo tienen a bien. Total, el formato es similar al de un foro.

Finalmente, le agradezco su aportación sobre lo de Aljubarrota. A ver si a la tarde puedo bichearlo tranquilamente.

Un saludo y gracias por su comentario

Mario goñi dijo...

Buenos tengan todos.

Sobre la espada del Cid, no es una espada "falsa" en el sentido de que sea una falsificación, pero desde luego no es la espada del Cid.De hecho el Ministerio De Cultura no la quiso comprar en su día por sospechar su autenticidad. La hoja puede ser de la época del Cid pero las guardas y empuñadura son del siglo XV. Las únicas referencias al nombre "Tizona" aparecen en el Cantar del Mio Cid, compuesto un siglo después de la muerte del Cid y cuya historicidad es cuanto menos , discutible. La opción mas plausible es que sea una espada ceremonial (no de combate) encargada por los Reyes Católicos.
Para profundizar mas, por ejemplo la wiki http://es.wikipedia.org/wiki/Tizona


Un saludo!

Amo del castillo dijo...

http://amodelcastillo.blogspot.com.es/2012/12/mitos-y-leyendas-la-colada-y-la-tizona.html

Sírvase vuecé echar un vistazo a esa entrada que publiqué en su día sobre la espada en cuestión.

Por otro lado, no es en modo alguno probable que fuese una espada ceremonial de finales del siglo XV, ya que la tipología de la hoja es muy anterior.

Un saludo y gracias por su comentario

Mario goñi dijo...

Jejeje, no me acordaba de su anterior post en su blog. Más o menos estamos de acuerdo, la hoja sí que puede ser contemporánea al Cid, pero no se puede saber si es la suya. En cuanto a las guardas, claramente son posteriores. Pero el despilfarro en su día sigue siendo igual de sangrante, más aún habiendo miles de castillos como los que nos trae usted cayéndose en pedazos o siendo utilizados como canteras hasta hace bien poco.

Un saludo y espero su próximo post

Amo del castillo dijo...

Coligo que la compra de la espada al marqués de Falces por parte de la Junta de Castilla-León se debió más a cuestiones de tipo político, léase "yo te compro la espada y me endilgas el 10% de la operación porque si no te la comes con papas".

Por otro lado y considerando las penurias que está pasando la patria por obra y gracia de nuestra clase política, semejante gasto en una espada es una infamia considerando las carencias que adolecemos en estos tiempos.

Por cierto que al marqués le crecieron los enanos ya que unos parientes le exigieron una parte de los beneficios de la venta. En fin, "cosas veredes, amigo Sancho".

Un saludo

Elías Notario Pérez dijo...

Qué brutos hemos sido y somos, y da igual la época-cultura que escojamos que en prácticamente todas existen evidencias de ritos-guerras-prácticas etc brutales.

Nosotros en el blog de nuestra tienda de regalos especiales tocamos la cultura celta porque uno de nuestros productos se basa en ella y aunque estos tenían muchas cosas admirables, también eran unos animales en la batalla, incluso en determinado periodo hacían sacrificios humanos (hablaremos de todas estas cosas poco a poco, acabamos de empezar).

Felicidades por el blog, nos ha encantado y lo seguiremos de cerca ^^
Un saludo.

Amo del castillo dijo...

Ciertamente, Sr. Elías, si por algo se ha distinguido el ser humano ha sido por su proverbial mala leche, especialmente hacia sus semejantes.

Por lo demás, celebro y me honra tenerle por seguidor y mucha suerte con su blog, al que le deseo el mayor de los éxitos.

Un saludo y gracias por su comentario

Moraino dijo...

Un artículo muy bueno, como siempre.

Si me permite una pregunta un poco "offtopic", ¿se sabe cuándo dejó de ser lo habitual que la guerra parase en invierno? Estoy leyendo ahora "Victus" y esa afirmación me ha hecho que surgiese la duda.

Muchas gracias y ánimo para continuar con este nivel

Amo del castillo dijo...

Pues digamos que en el siglo XVII ya se realizaban campañas que duraban todo el tiempo necesario independientemente de la estación del año, si bien en invierno se ralentizaban o se suspendían las operaciones si el clima lo hacía necesario. Fue la mejora en temas como la logística y la intendencia lo que permitió a los ejércitos combatir independientemente del clima. Así pues, podría decir que ya en el siglo XVIII dejó de ser algo determinante, si bien el tema de la climatología sigue teniéndose en cuenta a la hora de diseñar una estrategia por razones obvias.

Un saludo y gracias por su comentario