lunes, 15 de abril de 2013

Armamento moderno: La bayoneta 4ª parte



Soldado alemán lanza una granada por la tronera de un bunker de la Línea Maginot en los primeros días de la
guerra contra Francia en 1940. Bajo el brazo lleva su KAR 98 provisto de bayoneta.


Bueno, dilectos lectores, como no es plan de dejar un tema a medias, con esta entrada proseguiremos con el bayoneteo, de forma y manera que leyendo las entradas anteriores ( 1ª, 2ª y 3ª partes) pueda el personal hacerse una clara idea de la evolución de estas armas. 

En la entrada anterior nos quedamos en las tipologías usadas hasta la Primera Guerra Mundial, conflicto éste sumamente desagradable y en el que los combates cuerpo a cuerpo fueron la tónica general. Una vez terminada la escabechina, los gobiernos occidentales acabaron plenamente convencidos de que la experiencia había sido tan poco gratificante que jamás volvería a repetirse algo semejante. Obviamente, de clarividentes tenían poco por no decir nada ya que, apenas veintiún años más tarde, los tedescos ávidos de tomarse venganza por la humillación sufrida no dudaron en meter al mundo entero en otro cirio aún más gordo que el anterior.

Sin embargo, la evolución del armamento y las novedosas tácticas surgidas de los cerebros grises del estado mayor alemán supusieron, además de drásticos cambios en los escenarios bélicos, el comienzo de la obsolescencia para la bayoneta. Sí, ya se que algunos me dirán que hay mogollón de fotos como la de cabecera, en las que se ven combatientes de ambos bandos con sus fusiles en los que despunta una bayoneta, especialmente entre los soviéticos. Sin embargo, lo que en el anterior conflicto era lo habitual en el siguiente fue la excepción. De ahí que se modificaran las morfologías de las bayonetas en servicio y surgieran otras nuevas más acordes con las circunstancias del momento. Veamos algunos ejemplos...



Lo más novedoso podríamos decir que fue la creación del concepto de bayoneta plegable, cuyo primer exponente fue instalado en 1938 en la carabina Mannlicher Carcano 1891, podemos verlo en la foto de la derecha, arriba y siguiente. Era una simple hoja de sección triangular que, como vemos en la foto superior, cuando estaba plegada su punta quedaba oculta en un rebaje practicado en el guardamanos. Para abrirla bastaba pulsar el botón y desplegarla, quedando fijada en posición de combate. Esta tipología tenía sus pros y sus contras, naturalmente. En los pros podríamos enumerar que liberaba al soldado de tener que estar pendiente de la bayoneta que cuelga del tahalí a la forma tradicional. Así mismo, era imposible perderla en combate y su fijación al cañón era más sólida por razones obvias. Entre los contras habría uno que, a mi modo de ver, bastaría para eliminar ese sistema: en caso de que la bayoneta se rompa hay que retirar el arma entera para su reparación y, más importante aún, en caso de doblarse por cualquier circunstancia hacia arriba no permitiría disparar, por lo que quedaría inutilizada y habría que llevarla siempre plegada hasta su sustitución. 



Sin embargo, a los soviéticos debió gustarles la idea ya que proveyeron a varias de sus armas con este peculiar sistema. En las dos fotos inferiores podemos ver dos carabinas SKS mod. 1945 en las que podemos apreciar el aspecto del arma con la bayoneta plegada y desplegada. Se hicieron dos tipos, uno con hoja cruciforme como la usada en el Mosin Nagant y otra con hoja de cuchillo bayoneta. Por cierto que el ejército ruso aún utiliza esta carabina para paradas y demás actos castrenses como podemos ver en la imagen de la izquierda, en el que tres guripas tiesos como estacas llevan a cabo el relevo de la guardia en el Kremlin. Da pánico pensar en las agujetas que deben producir ese exagerado paso de oca, ¿no?



Prosigamos... Los alemanes, ingleses, yankees, etc. siguieron fieles a la tipología de cuchillo-bayoneta difundida en la Gran Guerra, si bien optaron por acortar las desmedidas longitudes de las hojas. Sólo los japoneses, que creo les daba un especial morbo este tipo de arma, siguieron con sus larguísimas bayonetas en el extremo de sus fusiles Arisaka junto a los yankees que, para no ser menos, pasearon por medio mundo su bayoneta 1905. En lo tocante al ejército español, en 1941 surgió una bayoneta cuya hoja, similar a la de las añejas falcatas iberas, ha permanecido hasta la retirada del servicio del CETME mod. C. Debo decir que esta tipología de hoja es única, no habiendo ningún otro país que haya creado algo similar. El por qué esta peculiaridad pues no lo se, la verdad. Si acaso podríamos decir que, en realidad, surgió en el machete para artillería mod. 1907, si bien en este caso era un arma destinada también como útil-herramienta. Arriba tenemos los tres ejemplos: en primer lugar, el machete mod. 1907. En el centro, la bayoneta mod. 1941, válida para los mosquetones Mauser y el FR-8, un híbrido rarito de Mauser y CETME ideado para conductores, artilleros, tropas de intendencia, etc. y recamarado para el calibre 7,62 x 51 NATO. Finalmente, la bayoneta CETME C. Como podemos ver, la hoja es exactamente igual en los tres ejemplares. En todo caso, no deja de ser un cuchillo-bayoneta convencional. Ah, un detalle para los que no hayan hecho la mili: a su peculiar hoja podríamos añadir otra cosa, y es que esta bayoneta quedaba calada encima del cañón y con el filo hacia arriba. Ya se explicó en la entrada anterior el efecto tan desagradable que puede producir esa configuración.



Por otro lado, los ingleses fabricaron una curiosa bayoneta con varios usos, una idea que ya existía desde antes pero que los británicos supieron condensar en algo tan básico y a la par práctico como un simple pincho de sección cilíndrica. Se trata de la bayoneta de pica para el fusil Enfield Nº4 Mk. 1. Aunque es la antítesis de lo que cualquier aficionado a estas armas consideraría como una bayoneta bonita, era un concepto bastante bueno, las cosas como son. Vean, vean... En la imagen inferior izquierda tenemos el invento: un pincho mondo y lirondo de 20 cm. de largo con un engarce de cubo (hubo dos tipos de engarce con pequeñas diferencias entre ellos) y su vaina metálica. Pero en la foto superior vemos que tenía más usos: engarzada en el mango del zapapico reglamentario se convertía en un práctico chuzo que valía tanto para atravesar la garganta de un tedesco como para tostar el pan del desayuno, asar el chorizo de la merienda y, además, como una práctica herramienta para localizar minas enterradas en el suelo. En la imagen inferior derecha aparece una versión de este ejemplar, denominada como Nº4 Mk. 1 y provista de la hoja tipo bowie de la bayoneta modelo Nº 5. 



Por último, y por mencionar otro ejemplar curioso de la época que nos ocupa, tenemos la bayoneta modelo 1936, un arma ciertamente peculiar tanto en cuanto sería una especie de híbrido entre las de cubo y su antecesora, la Rosalie mencionada en la entrada anterior. Estaba destinada al fusil MAS mod. 1936 que vemos en la parte superior de la foto. En el centro podemos ver como se calaba al arma: el cubo se fijaba a un vástago que salía bajo el cañón, quedando bloqueado mediante un resorte. Abajo del todo tenemos la bayoneta que, como podemos contemplar, era un arma muy estilizada, con la misma hoja que la Rosalie pero más corta, de solo 33 cm. de longitud. Por cierto que hubo una versión plegable de la misma destinada a los paracaidistas, si bien se fabricaron muy pocas unidades.

Bueno, con esto concluyo. En la próxima entrada hablaremos de la bayoneta actual que, aunque relegada a la mínima expresión, aún sigue formando parte de la panoplia del soldado moderno. Con todo, y a pesar de los constantes avances en cuestiones armamentísticas, el arma blanca será siempre compañera inseparable del combatientes. Cuando se estropea el fusil y se acaban las municiones siempre cabe la posibilidad de acuchillar al enemigo. Si se deja, naturalmente...

Hale, he dicho...

Post scriptum: como tema relacionado, pueden vuecedes  deleitarse con la lectura de las entradas dedicadas al armamento de circunstancias de la Primera Guerra Mundial. Basta picar aquí.


Continuación de la entrada pinchando aquí


Soldados estadounidenses escoltan a un grupo de oficiales alemanes prisioneros. Van armados con
el anticuado fusil de cerrojo Springfield mod. 1903 de calibre 30-06. Arman la bayoneta mod. 1905.

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