domingo, 7 de julio de 2013

Armas magnicidas



Asesinar a dirigentes políticos como reyes, príncipes, presidentes o ministros siempre ha sido un deporte muy difundido a lo largo y ancho del este mundo. Desde tiempos inmemoriales, siempre han surgido ciudadanos que, impulsados por motivos diversos, han decidido por su cuenta que tal rey, presidente o canciller debía ser cesado inmediatamente, para lo cual no dudaron en recurrir a los métodos más expeditivos, o sea, acabar con sus vidas.

Cierto es que ha habido casos en que el asesinato era, por así decirlo, justo y necesario para poner término a abyectas tiranías. Pero en la mayoría de las ocasiones, estos crímenes han sido llevados a cabo por sujetos que pensaban por su cuenta que era lo mejor para la Patria sin tener en consideración que era el único que lo pensaba, o bien por miembros de reducidísimas sectas o partidos que daban por sentado que la opinión y los principios de sus cuarenta y tres afiliados eran idénticos a los de los varios millones de habitantes del país.

Estos crímenes han sido muchas veces causa de grandes catástrofes, o bien de terribles disturbios o profundos cambios en la sociedad. Recordemos por ejemplo que el asesinato del archiduque Francisco Fernando y su mujer, Sofía Chotek dio lugar a la más terrorífica y devastadora guerra que había conocido el mundo. Pero mucho me temo que estos criminales ni se preocuparon en pensar en las consecuencias de sus actos, ya que suelen ser por lo general sujetos bastante convencidos de que sus ideas y hechos están por encima de todo y de todos, e incluso que la historia los recordará como héroes. 

Bien, dicho esto entremos en materia. La entrada de hoy irá dedicada a las armas usadas en diversos magnicidios las cuales, en muchos casos, son desconocidas por el público en general así que, sin más, vamos al tema antes de que haga más calor y me atocine por completo...

Atentado contra Eduardo Dato el 8 de marzo de 1921



Trasera del vehículo de Dato
El crimen fue llevado a cabo por tres anarquistas catalanes: Pedro Mateu, Luis Nicolau y Ramón Casanellas, los cuales dispararon contra el automóvil Hudson en el que viajaba Dato desde una moto Indian con sidecar que ocupaban los tres asesinos. El coche fue literalmente acribillado por la parte trasera, como vemos en la imagen, al recibir 18 impactos al menos de las tres pistolas usadas para cometer el magnicidio, las cuales fueron abandonadas en la motocicleta junto a otras armas cortas. Eduardo Dato falleció en el acto ya que recibió varios disparos en la cabeza. El chófer y un ayudante, que viajaban en la parte delantera del vehículo, resultaron heridos. Los asesinos se fueron de rositas porque uno escapó y los otros dos fueron indultados por la repúlica. Las pruebas periciales llevadas a cabo demostraron que, de todas las armas encontradas, las homicidas fueron:

A: Pistola Mauser mod. 1896 calibre 7,63 mm. Mauser. Esta conocidísima pistola fue la que empuñó Mateu. Era alimentada por peines con capacidad para 10 cartuchos calibre 7,63 x 25 basado en el 7,65 Borchardt 1893. Era un calibre con una potencia más que aceptable, y una capacidad de penetración nada despreciable. Su funda-culatín le permitía ser usada como una pequeña carabina.

B: Pistola Bergmann-Bayard mod. 1908 calibre 9 x 23 mm. Fue la primera pistola semiautomática del ejército español. Alimentada mediante un cargador de 6 cartuchos para el que durante décadas fue el cartucho reglamentario por antonomasia en España, el 9 largo, no tuvo una vida operativa demasiado extensa debido a sus constantes fallos y averías, por lo que fue sustituida en 1912 por la pistola Campogiro, diseñada y fabricada en España y que le daba cien vueltas a al Bergmann alemana.

C: Pistola Star mod. 1919 calibre 7,65 mm. (.32 ACP) Esta pistola, conocida vulgarmente como "Sindicalista" por ser habitual entre los pistoleros de los sindicatos y partidos extremistas de la época, dio lugar a toda una familia de armas de diferentes calibres. Era una pistola robusta, bien fabricada y muy fiable. Se alimentaba mediante cargadores de 9 cartuchos.







Atentado contra Antonio Cánovas el 8 de agosto de 1897



Recreación gráfica del atentado
Ciertamente, los asesinos no solo no respetan la vida de sus víctimas, sino tampoco el descanso y el sosiego de las mismas. Don Antonio fue liquidado mientras leía apaciblemente el periódico en el balneario de Santa Águeda, en Mondragón, donde se había ido a descansar unos días y a relajarse de la infinidad que problemas que acuciaban a la Patria en aquellos tristes años. El asesino fue un anarquista italiano por nombre Michele Angiolillo, que en este caso actuó por venganza por la muerte de unos conmilitones suyos finiquitados como consecuencia del atentado que perpetraron el día del Corpus en Barcelona un año antes. Cánovas fue alcanzado por dos balas en la cabeza y una en el costado que lo dejaron seco allí mismo. Angiolillo fue detenido, juzgado y condenado a garrote vil, el cual le fue aplicado a las 11 de la mañana del día 20 de agosto en la cárcel de Vergara. También lo dejaron seco allí mismo al asesino de los cojones. Para perpetrar el crimen usó este revólver:



Se trata de un Webley mod. 1872 diseñado y fabricado por la empresa británica Philip Webley & Son. Por su aspecto rechoncho y macizo se les conocía como British Bulldog en referencia a los robustos perros de esa raza. Eran armas concebidas para defensa personal, y muy apreciadas por su pequeño tamaño, que permitía ocultarlas en la ropa, y su diversidad de calibres que iban desde el .32 corto al .44 Smith & Wesson Russian. El Angiolillo de marras usó precisamente éste último calibre el cual, disparado a bocajarro, fue suficiente para apiolar a la víctima. Su tambor tenía capacidad para cinco cartuchos, estando cargado solo con cuatro de los que disparó tres. Al decir de los testigos, el arma parecía vieja y oxidada. La popularidad de estos revólveres fue bastante grande en su época, siendo copiado en diversos países incluida España. Dejó de fabricarse en 1900.


Asesinato de José Calvo Sotelo el 13 de julio de 1936



Cadáver de Calvo Sotelo tal como
fue abandonado
Atentado o crimen de estado, la cosa es que al político y diputado a Cortes monárquico lo acabaron en venganza del asesinato del teniente Castillo, de la Guardia de Asalto. La muerte de Calvo Sotelo, que según muchos historiadores fue la chispa que hizo saltar el golpe de estado, fue llevado a cabo por un miembro de un grupo de pistoleros afiliados o afines al PSOE denominados como "La motorizada", y que actuaban bajo la protección de elementos simpatizantes del ejército y las fuerzas de orden público, en éste caso del capitán Condé en concreto. Tras un simulacro de detención en que un tal Victoriano Cuenca, miembro de "La motorizada" mostró un carné falso de la Guardia Civil, Calvo Sotelo fue llevado en una camioneta de las usadas por la Guardia de Asalto. Tras él iba su asesino el cual, al poco de ponerse en movimiento, le disparó en la nuca. La víctima cayó fulminada hacia adelante,  quedando en el suelo del vehículo. El asesino remató la faena con un segundo disparo a apenas 3 cm. del anterior, quedando la bala alojada en el lóbulo frontal. La autopsia reveló que se trataba de una bala del 9 corto, así que no habiendo constancia exacta del arma usada por Cuenca, podemos deducir fácilmente que se trataba de una Star Sindicalista similar a la usada contra Dato, pero de un calibre mayor, concretamente la que podemos ver en la foto de abajo. El cadáver fue abandonado en las tapias del cementerio de la Almudena y el asesino, está de más decirlo, quedó totalmente impune.



La Star podemos verla en la imagen de la izquierda. Es prácticamente igual a sus hermanas menores salvo en el tamaño, siendo la del 9 corto más grande por razones obvias. Estaba alimentada por un cargador de 8 cartuchos, y era un arma muy usada por militares y policías para ir de paisano por su tamaño reducido y su calibre, que ofrecía una potencia más que aceptable para disparos a distancias cortas. En el caso que nos ocupa, en que fue usada literalmente a quemarropa, fue más que suficiente para acabar con la vida de la víctima.

Atentado contra Gandhi el 30 de enero de 1948



Cadáver de Gandhi tras el asesinato
Aunque Ganhi era la leche de pacifista, eso no le libró de caer abatido a tiros por un nacionalista anti-musulmán llamado Nathuran Vinayakrao Godse, al cual no le hacía nada de gracia al parecer la condescendencia de Gandhi con los musulmanes hindúes ya que, según sus teorías de paz, amor y concordia, eso de llevarse mal con los que practicaban otras religiones estaba muy feo. Naturalmente, a Godse le daban dos higas el amor al prójimo que intentaba propalar el Mahatma, así que decidió acabar con él.

Y nada más fácil que liquidar a Ganhi, que era tan buena persona y pensaba tan bien de todo el mundo que ni se le ocurrió imaginar que un alevoso estaba a punto de finiquitarlo cuando, la tarde del 30 de enero de 1948, salió a compartir la oración de turno con los fieles que le esperaban a la puerta de su casa. Godse se acercó con aire piadoso a su víctima, le hizo una reverencia y, a pesar de que una acompañante del líder le indicó que ya era tarde para entretener a Gandhi, sacó una pistola Beretta modelo 1934 y le descerrajó sin más tres tiros a bocajarro en el pecho que fueron definitivos. Godse se entregó a la policía sin resistencia, fue procesado y, finalmente, ejecutado mediante la horca a pesar de las peticiones de clemencia de Neru y de los hijos del Mahatma.



El arma en cuestión podemos verla a la izquierda. La Beretta 1934 se fabricó en calibre 9 mm. corto (.380 auto) con el fin de aunar todas las armas reglamentarias tanto del ejército como de la policía italianos. Se trataba de una pistola muy bien fabricada, robusta y extremadamente fiable. Obsérvese su semejanza morfológica con la famosa Beretta 1992 usada en decenas de ejércitos actuales y que ha demostrado sobradamente su resistencia y fiabilidad en las condiciones de combate más extremas, ya que no solo se parece por fuera, sino que sus mecanismos son básicamente los mismos. La Beretta 1934 era un arma válida para policías, pero a nivel militar se quedaba corta tanto de potencia como de capacidad del cargador, de apenas siete cartuchos. Con todo, estuvo en producción hasta 1991, superando el millón de ejemplares fabricados.

Bueno, con esto termino que es hora de chascar y eso es sacrosanto.

Hale, he dicho...