martes, 22 de agosto de 2017

Coraceros 2ª parte. Las corazas




Continuemos con la continuación...

y para proseguir con este tema colijo que, ante todo, deberemos darle preferencia a la principal pieza del atuendo de estos belicosos ciudadanos que, además, es la que les daba nombre: la coraza.

Coracero con el 2º modelo de 1806
En primer lugar debemos tener en cuenta que, aunque en apariencia fuesen todas iguales, la realidad es que hubo varios modelos, y que dentro de cada uno de ellos había pequeñas variaciones en función del regimiento al que eran enviadas. Recordemos que en aquellos tiempos se tenía especial empeño en marcar diferencias con las demás unidades de los ejércitos aunque fuese en el troquel de un botón de la casaca o el largo de los calzones, así que había mandamases que se preocupaban de que las tropas a su mando fuesen reconocidas y diferenciadas del resto con chorraditas por el estilo. Ya saben, los "húsares de los 306 botones" o los "dragones del penacho verde pálido". Supongo que igual eran reminiscencias atávicas similares a las que impulsaban a los caballeros medievales a diferenciarse de sus compadres y cuñados para despejar dudas al enemigo, y que en todo momento supieran con quién se enfrentaban.

Coracero del 1er. Rgto. en 1802
Según comentamos en la entrada anterior, los primeros regimientos de coraceros se crearon en 1801 si bien tuvieron que esperar un poco antes de recibir las corazas, las cuales no fueron suministradas hasta el año siguiente. Se trataba del modelo que, como ya se dijo en dicha entrada, había empleado el 8º Rgto. de Coraceros del Rey, una antigua unidad de caballería pesada que había sobrevivido a la revolución y que fue fusionada con el 1er. Rgto. de Caballería pesada para formar la primera unidad de coraceros. No fue cosa baladí fabricar y suministrar los miles de corazas necesarias para cubrir la demanda de los 12 regimientos iniciales, de modo que se tardaron unos tres años en equiparlos a todos. En 1803 se sirvieron las de los regimientos 2º, 3º, 6º, 7º y 8º; en 1804 las de los regimientos 4º, 9º, 10º, 11º, y 12º y, finalmente, en 1805, las del 5º regimiento, que se quedó para el final. Supongo que sería donde iban destinados todos los cuñados de la caballería del enano (Dios lo maldiga por siempre jamás, amén).

Segundo modelo, el más conocido por lo
general, ya desprovisto del espolón inferior
y con un perfil más redondeado
Esta coraza estaba formada por dos piezas, peto y espaldar, y estaban ribeteadas por un total de 34 remaches de cobre cada una. El peto presentaba en la parte frontal un cierto grado de angulación y un espolón inferior, una reminiscencia de las añejas corazas usadas en tiempos de los reitres para desviar las moharras de la infantería enemiga en una época en que esta aún usaba armas enastadas, picas concretamente. Para colocarla sobre el cuerpo disponía de dos hombreras fabricadas de cuero beige y forradas de tela roja que eran fijadas con remaches al espaldar. En sus cuyos extremos vemos sendas piezas de bronce con dos orificios donde se enganchaban en dos remaches semiesféricos de cobre. Una vez unidas ambas partes bastaba meter la cabeza por dentro y ajustarla al cuerpo para, finalmente, abrochar la correa que unía las dos piezas por su parte inferior. Esta correa consistía en dos mitades remachadas al espaldar y provistas de una pequeña hebilla de cobre en la parte frontal. En términos generales, el mantenimiento de las corazas era bastante elemental: impedir que se oxidaran y mantenerlas pulidas a base de frotar con polvo de esmeril o, al menos, con arena fina. Sin embargo, los cinturones acababan partiéndose por el orificio que se usaba a diario, por lo que los talabarteros de los regimientos tenían que reponerlos con cierta frecuencia, así como las hombreras ya que, en este caso, la lluvia y el sol se encargaban de pudrir el cuero que constituía el material base de las mismas. En caso de tener que sustituir el forro interior, inicialmente sujeto con alambres, habría que eliminar los remaches y volverlos a colocar, lo que implicaba tener que usar otros de un diámetro un poco mayor ya que los orificios ganaban un poco de diámetro al remover los antiguos.

En las hombreras es donde se pudieron ver las primeras variaciones de un regimiento a otro ya que, mientras lo habitual era que se recubrieran con escamas de bronce, las de 9º Rgto. lo estaban con dos hileras de anillas de cobre amarillo. Sin embargo, las de 8º no llevaban ningún tipo de protección, estando fabricadas exclusivamente con cuero de color negro. Sea como fuere, escamas o anillas, el motivo de estas era impedir que la correa de la hombrera fuese cortada por un sablazo enemigo. En la foto de la derecha tenemos el modelo normal y el del 9º Rgto. y, de paso, podemos apreciar mejor el sistema de fijación del espaldar al peto. Por norma se abrochaba siempre por el primer orificio, por lo que cabe pensar que el segundo estaba pensado para poder armarse con la coraza en caso de añadir ropa de abrigo debajo de la misma.

El interior de la coraza, como ya comentamos más arriba, estaba forrado con una tela resistente rellena de crin para impedir que el roce con el metal deteriorase los carísimos uniformes de la época. Dicho relleno estaba confeccionado con tejido rojo ribeteado de blanco, y asomaba por el cuello, las mangas y el faldón de la pieza de la misma forma que vemos en la que usa el probo ciudadano recreacionista de la foto, al que se le ve una jeta de satisfacción inmensa por ilustrar esta entrada tan interesante. La coraza que viste es un modelo posterior que sustituyó al inicial en 1806, y que se diferenciaba solo en que, como se puede apreciar, era más redondeado y carecía el típico espolón de las corazas antiguas. La bandolera que le cruza el pecho era la que sostenía la cartuchera que colgaba a la espalda para cargar la trecerola que entró en servicio posteriormente a la época que nos ocupa y de la que hablaremos en su momento. Hubo un tercer modelo de coraza que se empezó a distribuir en 1809 y que tenía un perfil aún más redondeado y tenía el faldón un poco más corto para que resultase más cómoda a la hora de ir montado a caballo, pero por lo demás era igual en todo a la anterior.

Por lo demás, el peso medio de estas corazas era de 7,5 kg. y se suministraban en dos tallas dependiendo de la altura del sujeto. Estaban construidas con chapa de acero o de hierro forjado de 2,8 mm. de espesor, lo que les brindaba una buena protección contra las armas blancas del enemigo- bayonetas, espadas, espontones, etc.-, pero no contra las balas. En la ilustración de la derecha podemos apreciar además como los gruesos rebordes salientes en el cuello y en las aberturas para los brazos estaban concebidos para impedir que la punta de una bayoneta o cualquier otra arma resbalase hacia fuera, clavándose en el cuello, en un hombro o en la axila. En cuanto al borde inferior, el pliegue marcado con la flecha impedía que la punta o el filo de un arma enemiga se desplazase hacia arriba o hacia abajo, y el reborde detendría la punta de una bayoneta que acabaría perforando el bajo vientre. Lógicamente, en caso de que el jinete cayese era hombre muerto si no andaba listo, porque las bayonetas de los cabreados infantes irían derechas a su pescuezo o al borde inferior del peto para, clavándolas hacia arriba, herirlos en el estómago, lo que producía una herida mortal, extremadamente dolorosa y exasperantemente lenta.

Pero, como decimos, contra las balas eran totalmente inservibles salvo casos contados en que impactase una bala perdida que venía volando desde al menos doscientos metros. Hay datos de unas pruebas que efectuaron en 1807 tomando tres corazas: la reglamentaria de los coraceros, un modelo alemán y un antiguo peto de los que usaba la caballería durante la Guerra de los Siete Años (1756-1763) que pesaba casi lo mismo que la coraza entera del ejército gabacho, 6,5 kg. En dichas pruebas se dispararon balas de mosquete a una distancia inicial de 140 metros, que las dos segundas resistieron mientras que el elegante modelo de los coraceros fue perforado sin problema. Solo el viejo modelo fue capaz de resistir a corta distancia en la última prueba, efectuada a solo 9 toesas (16 metros). Al llevar a cabo las pruebas con pistola, pues más de lo mismo. El modelo francés fue perforado a 33 metros, la distancia inicial, mientras que los otros dos modelos se quedaron tan campantes cuando les dispararon a solo 16 metros. Así pues, los ejemplares que se conservan con abolladuras tan substanciosas como la que presenta el ejemplar de la foto superior fueron el resultado de tener una potra tremenda ya que se trataba de balas perdidas que acertaron en el pecho en vez de en plena jeta, lo que habría acabado con la mísera existencia del usuario de la coraza en cuestión.

Así pues, la protección que brindaban estos chismes era relativa ya que una descarga de fusilería se llevaba por delante a cualquiera de ellos, y solo mostraban su verdadera utilidad cuando, una vez llegados al contacto, protegían a los hombres de los bayonetazos, sablazos y puntazos de los espontones de los sargentos pero, eso sí, siempre y cuando permanecieran sobre sus briosos pencos los cuales, pobrecitos, eran acuchillados sin piedad para derribar sí o sí al jinete y, una vez en el suelo, masacrarlo bonitamente en justa venganza por haber dejado vivo al cuñado en vez de al colega de toda la vida. Y que nadie piense que solo palmaban los coraceros rasos porque los oficiales, tanto en cuanto cabalgaban al frente de sus unidades, eran los primeros en sentir los efectos del fuego enemigo. Un buen ejemplo lo tenemos en el ejemplar de la foto. Se trata de un peto de oficial del modelo inicial de 1802 con un suntuoso boquete similar al de la famosa coraza del carabinero Fauveau, que entregó la cuchara en Waterloo para encabezar la lista de hombres más agujereados de la historia.

Y ya que mencionamos las corazas de la oficialidad, comentar que estas no eran de mejor calidad que las de la tropa, y solo se diferenciaban de ellas en cuatro detalles destinados simplemente a, como era y es norma en todos los ejércitos, marcar las diferencias entre los que mandan y los que obedecen. Como podemos apreciar en el ejemplar de la izquierda, la única diferencia radicaba en una profunda acanaladura grabada en todo el contorno de ambas partes, a tres centímetros del borde y sirviendo de margen a los 34 remaches de latón que contorneaban cada pieza de la coraza. Las diferencias más evidentes las encontramos en las guarniciones. El cinturón era de cuero rojo bordado con hilo de plata en vez de cuero negro mondo y lirondo, y las hombreras, también elaboradas con cuero rojo o de cuero normal forrado de terciopelo del mismo color, estaban ribeteadas con cordones de plata, siendo sustituidas las escamas habituales por hiladas de dos o tres anillas de bronce imbricadas de forma similar a las antiguas cotas de malla. Esto no significa que brindasen más protección tanto en cuanto el peto y el espaldar estaban unidos, por lo que un sablazo en el hombro no implicaría ser herido ya que, como comentamos anteriormente, su verdadera utilidad radicaba en impedir que un tajo propinado por el enemigo cortase la hombrera y abriese la coraza por ese lado. En cuanto al ribeteado del forro de la coraza, en este caso era de plata, y los coroneles llevaban dos franjas en vez de una.

Así pues, y como vemos, las corazas de la oficialidad eran muy similares a las de la tropa. Solo los mandamases supremos de las divisiones de coraceros o los mariscales se encargaban corazas con repujados más o menos vistosos en los contornos de peto y espaldar o incluso algún adorno en el frontal del pecho, que para eso eran los jefazos y había que dejar claro a propios y extraños quién era el que cortaba el bacalao. Conste que esta práctica era habitual en todas partes, e incluso pasaban de usar las espadas o sables reglamentarios por otros elaborados a su gusto. Total, como no solían usarlos mucho tampoco tenía importancia. En el grabado superior tenemos dos ejemplos. El de la izquierda es una coraza de general, y en el de la derecha vemos el perfil de la coraza del mariscal Berthier, cuyo contorno estaba enteramente repujado con hojas de laurel en plan victorioso (en el casco también se hijo repujar una corona similar, qué menos...).

Bien, con esto concluimos. Solo resta añadir que los timbaleros y los cornetas eran los únicos personajes que no usaban coraza. Según vemos en las ilustraciones de la izquierda, los timbaleros iban vestidos a la turca, moda muy en boga en aquellos tiempos (recordemos la entrada dedicada a los mamelucos) porque la cosa arabesca daban un toque exótico. En todo caso, cabe suponer que a estos les daba una higa no usar protección porque los timbales no se usaban en combate. Otra cosa eran los cornetas, que iban junto al oficial al frente del escuadrón y que, para colmo, en vez de cargar espada en mano se tenía que dedicar a tocar su instrumento para dar las órdenes, así que lo tenían verdaderamente crudo porque no podían defenderse salvo que la emprendieran a trompetazos con el enemigo. Por cierto que sus uniformes eran distintos a los de sus camaradas, que también variaban de uno a otro regimiento como está mandado. Para ser más visibles llevaban los colores invertidos respecto a los de su unidad y, en algunos casos, solían usar unas casacas festoneadas de vivos colores para ser fácilmente identificables. Lo malo es que el enemigo también los veía a la legua, así que ya sabemos quién se convertía en blanco preferente porque, de la misma forma que los enlaces eran objetivo principal, los cornetas también encabezaban las listas de los buenos tiradores ya que un oficial sin su turuta lo tenía complicado para impartir las órdenes en mitad del estruendo de la batalla.

Bueno, ya continuaremos con la continuación de esta pequeña monografía coracera.

Hale, he dicho

Entrada anterior pinchando aquí.
Tercera parte pinchando aquí.

Las cosas como son: contemplar una escena similar al natural en su época debía ser todo un espectáculo. Eso sí,
desde lo alto de un cerro o cualquier otro lugar prudentemente alejado, por si acaso.

40 comentarios:

Mr. Gatsby dijo...

Pues como quien no quiere la cosa, las corazas estas sí que tenían un mínimo de capacidad antibalas, ¿no? Si es verdad que el 90% de las veces te iban a disparan a 50 metros o menos que es donde eran efectivos los mosquetes de la época, pero eso no quita que si te llegaba una bala en un angulo demasiado inclinado, podría rebotar, supongo. No obstante me gustaría saber, mirando la foto esa de la coraza abollada por un disparo, si la hostión que sentía el coracero cuando la bala no lograba atravesar la coraza era suficiente para causarle una buena avería, o bien todas las capas de tela que tenía debajo ayudaban a amortiguar el golpe. Y por cierto que me gusta mucho más el modelo original con la cuña esa tan molona en el pecho, los otros son demasiado redondeados, no lucen tanto la verdad.

Saludos.

Amo del castillo dijo...

Un mínimo minimísimo, ilustre ilustrador. Obviamente, una bala que impacta a 45º tiene menos probabilidades de traspasar el metal que una que lo hace en línea recta, pero para tener una protección decente habría que fabricar una coraza de al menos 12 o 14 kilos, o sea, un retorno a la Edad Media con el descomunal gasto que ello implicaría ya que hablamos de miles de unidades.

La abolladura que menciona posiblemente no tuvo efectos mayores que un simple hematoma o una costilla fisurada. Recuerde que la coraza iba forrada con una prenda acolchada de crin, lo que amortiguaría bastante el golpe, más la casaca que vestía debajo. Las prendas de la época se fabricaban con paños de lana muy gruesos para que protegieran del frío y la intemperie y, de paso, que fuesen más duraderos. Solo cuando se veían en climas especialmente cálidos, como el sur de España, se veían obligados a confeccionar ropa más ligera. Como sabrá, la jornada de Bailén se ganó en buena medida por el asfixiante calor, que achicharró a los bellacos violadores de monjas esos.

Por último, respecto a su comentario sobre el espolón de la coraza original y cuestiones estéticas aparte, supongo que lo eliminarían porque, simplemente, se clavaría en los bajos una cosa mala. Colijo que debía ser muy molesto estando sentado en una silla de montar ya que, de lo contrario, no la habrían cambiado. Un jinete que debía inclinarse hacia adelante al cargar y para acuchillar enemigos debía sentir como ese pico se le hincaba en la zona púbica de forma atroz.

Un saludo

nathan hale smith patton dijo...

sr gatsbby, aunque no es de la época lo que le mencionare no deja de ser un punto de interés, hay historias de la PGM donde un soldado con coraza a veces recibía un balazo en el pecho, la armadura a veces se destrozabapor el impacto, pero la curvatura de la armadura hacia que las esquirlas resultantes de la bala se fuesen directo al cuello del portador y acabara sin la cocorota debido a que las "abejas" le amputaban el cuello...

Amo del castillo dijo...

Recuerde, Sr. Nathan, que en el caso que menciona era munición moderna, o sea, blindada, y con el triple de velocidad de una bala de mosquete fabricada con plomo puro

Un saludo

Marqués de las Doce y Media dijo...

Lejos de intentar contradecirle, creo que la imagen en la que muestra los gruesos rebordes se ve un poco mal e induce a error. Sí que se ve perfectamente en la fotografía siguiente cómo en las axilas y en el cuello existe una mínima prolongación y cambio de sentido de la coraza, justamente para lo que dice, desviar armas enemigas. Sin embargo, en la zona púbica, dicha prolongación para desviar es mucho más grande. En lo que le voy a contradecir muy a mi pesar es que los rebordes gruesos en sí mismos no desvían, están hechos para dar rigidez a la pieza y sobre todo proteger al portador de cortes y heridillas con su propia coraza. Los rebordes no desvían, pero las prolongaciones sí que lo hacen. Era sólo para matizar la diferencia ya que en el dibujo parece que son los rebordes (sobre todo el púbico) el que desvía.
Y segundo, como comentario, la calidad de la coraza es de risa. Con 2.8 mm y la tecnología de la época podían haber hecho corazas que resistieran cualquier arma portátil, ya que un proyectil de plomo, y para más índole esférico tiene la capacidad de penetración más cutre de entre todos los proyectiles. Con 3 mm de acero al carbono más básico (sin aleantes modernos raros) se puede detener tranquilamente una encamisada del 9mm. Por la foto del abollado que sobrevivió, parece un acero la mar de dúctil, supongo que ni lo templarían. Si hubiera sido un acero de mala calidad habría quebrado porque la mayoría de impurezas (sobre todo azufre y fósforo procedentes del carbón) fragilizan el acero y le dejan romperse de otra forma ante impacto. Si querían que sólo protegiese frente a arma blanca con un templado de 1.25-2 mm habrían tenido más que de sobra y probablemente detendría más de un disparo de pistola...

Amo del castillo dijo...

Celebro verle por aquí, Sr. Marqués. Respecto a su observación, siento contradecirle en su contradicción. Los rebordes, ya fuesen en forma de salientes o un ribeteado o engrosado, no tenían otra finalidad que detener, desviar o impedir que las puntas de las armas blancas se deslizasen fuera de la coraza. Cierto que podría haber usado la foto de un peto más clarificadora pero, en todo caso, en estas corazas no tendría sentido el proteger de roces ya que, como se explica, estaban provistas en su interior de un grueso forro relleno de crin que sobresalía holgadamente por todas las aberturas de la pieza, precisamente para impedir dichas rozaduras que, además, no afectaría a la carne, sino a la ropa ya que bajo la coraza vestían un uniforme confeccionado con grueso paño y con los elevados cuellos propios de la moda militar de aquella época.

Respecto a la calidad del material, en eso estoy totalmente de acuerdo con vuecé. El enano corso (Dios lo maldiga) podría haberse molestado en producir una coraza de más calidad ya que, como ellos mismos pudieron corroborar en la prueba que se efectuó en 1807, modelos fabricados medio siglo antes superaban con creces la resistencia de la usada por los coraceros y, de hecho, en el siglo XVII ya se disponía de la tecnología para fabricar armaduras "a prueba" que resistían sin problemas un disparo de arcabuz a escasa distancia. Pero, obviamente, fabricar corazas de esa calidad supondría un gasto que no podrían arrostrar. Recordemos que no solo los 14 regimientos de coraceros disponían de este tipo de defensa, sino también los de carabineros por lo que hablamos de miles de unidades. Colijo pues que la idea que prevaleció era la de que las armas blancas producían muchísimas más bajas tras el contacto que las armas de fuego durante el avance, y si hablamos de fuego artillero entonces no habría nada que hablar ya que no existía nada capaz de detener un fragmento de metralla. Por lo tanto, se conformaron con una protección capaz de detener los bayonetazos, culatazos y demás golpes procedentes de armas blancas. Lo peligroso eran los disparos de mosquete ya que los únicos que usarían una pistola, si es que la usaban, eran los oficiales, y tras un único disparo solo les servía como una maza ante la imposibilidad de recargar. En fin, sea como fuere la cosa es que la idea tuvo éxito porque, si mal no recuerdo, salvo los bristish, que fueron los únicos que no tuvieron unidades de coraceros, el resto de los países europeos los mantuvieron durante todo el siglo XIX.

Un saludo y gracias por su comentario

nathan hale smith patton dijo...

En ese entonces ya se usaba la "full metal jacket" o "chaqueta metalica" o como me da risa "totalmente enchampado" XD , la municion encamisetada

Amo del castillo dijo...

No, Sr. Nathan, la munición blindada no apareció hasta bastantes años más tarde. Las corazas a las que vuecé se refiere que cuando impactaba una bala en ellas podía medio decapitar a uno eran las usadas durante la Gran Guerra. De hecho, quiero recordar que ese detalle se mencionó en alguna entrada de las que se dedicaron a esos chismes.

Un saludo

Amo del castillo dijo...

Por cierto que lo de "chaqueta metálica" no es más que una traducción errónea (cómo no) del título original de la película, que algún "experto" hizo en sentido literal quizás pensando que se referían a los chalecos balísticos que usaban los yankees en Vietnam. En España, ese tipo de munición se denomina como "blindada" a secas.

nathan hale smith patton dijo...

Pero sr del castillo que no la municion blindada es la que esta bañada en acero para que penetre objetivos blindados como las balas K?

"El full metal jacket" no es la de plomo encamisetada de cobre o laton?

Jeje en latinoamerica le pusieron un nombre mas acorde a la pelicula (aunque nada del nombre original) "nacido para matar" o "cara de guerra"

Mr. Gatsby dijo...

Je, si nos ponemos a hablar de traducciones chorras al español de títulos de películas, alcanzaría para serie de entradas bastante larga, desde luego. Y ahora me asalta una duda, ¿de verdad la bala fragmentada de un Lee-Enfield o un Lebel tras impactar en una coraza, es capaz de descabezar al portador de la misma? De ser así me parecería alucinante, yo tenía la impresión de que para reventar melones humanos harían falta de los 12,7 mm en adelante.

Saludos.

Amo del castillo dijo...

A ver, Sr. Nathan, lo de bala blindada es como aquí se denomina a la munición con camisa o envuelta de latón, cobre o hierro aunque sea más blanda que la sesera de un político. En definitiva, balas que no sean de plomo. Las de punta blanda son llamadas semi-blindadas con o sin punta hueca. Es una mera cuestión del idioma, que en cada sitio interpretan las cosas a su manera. Ya ve las denominaciones tan dispares que se le dan a los subfusiles: machine gun, maschinen pistole, mitrailleuse, etc., o los carros de combate, que son llamados tank, char de bataille, panzerkampfwagen y qué sé yo cuántas más...

Supongo que en Méjico, por mera proximidad geográfica, tendrán cierta tendencia a adoptar terminología yankee, y de ahí la diferencia a la hora de denominar determinadas cosas.

Un saludo

Amo del castillo dijo...

Al parecer era así, Sr. Gatsby. La fragmentación producía una lluvia de partículas que causaban grandes destrozos, lo que dejaría los pescuezos del personal bastante perjudicados si bien colijo que lo de la decapitación era una exageración de la época. No obstante, para reventar una cabeza no hace falta usar munición pesada. Recuerde la nube rosa del atentado de Kennedy, y una bala expansiva de 5,6 mm. tendría unos efectos similares o peores. Hace muchos años, en mi faceta venatoria, veía cada fin de semana lo que podían hacer las municiones habituales para esa actividad cinegética: 30-06, 7x57, 7x64, .300 Win. Mg., etc. Yo abatí un par de cochinos con un Enfield de la Gran Guerra y por los boquetes de salida cabía holgadamente mi puño, y en uno de ellos incluso tuvo aún energía para arrancarle entera la mandíbula inferior. Usando un 7 mm. Rem. Mg. vi asombrado como dejó literalmente vacío por dentro a otro cochino de regular tamaño. La bala entró por el pecho y salió por un cuarto trasero junto a casi todas sus vísceras. Así pues, imagine lo que cualquiera de esas balas puede hacer en una cabeza, aunque sea de un cuñado. No se si leyó la entrada dedicada a la munición Dum-Dum, donde presento incluso algún testimonio gráfico de la época, pero una bala expansiva del .303 British, que no ofrece precisamente unas prestaciones espectaculares, tendría unos efectos definitivos. Y si hablamos de escopetas, ni le cuento. Esas sí que arrancan una cabeza de cuajo, enterita. He visto algunas fotos de suicidas que han usado escopetas y del cuello para arriba no quedaba nada.

Resumiendo: una decena de esquirlas de metal cortante como cuchillas es tan dañino como un político ideando nuevas leyes.

Un saludo

Mr. Gatsby dijo...

Pues anonado me quedo con los efectos de calibres ligeros que presenciaba usted, Sr. Amo. Si, lo de las escopetas lo tenía claro, no hay duda, aunque no puedo evitar preguntarme cómo demonios veía usted esas fotos, jajaj. No obstante me refería más al estallido completo de una cabeza humana, por eso mencionaba los calibres pesados. Lo mismo da, me ha dejado claro que incluso los calibres más corrientes pueden hacer destrozos de lo más horrendos.

Por cierto que esas descripciones me han traído a la mente el recuerdo de una película cojonuda llamada Blue Ruin, cuyo principal encanto no deja de ser que traslada los arquetipos de ciertas novelas trágicas italianas del Renacimiento, a los Estados Unidos chungos del interior, los de las milicias y los votantes de Trump, con dos familias enfrentadas por un amorío del pasado que acaban en un baño de sangre redneck. El caso es que hay una escena en la que liquidan a un tipo con un rifle de caza, y me llamó la atención el realismo de la escena ya que desde que se escucha el disparo hasta que cae el tío pasa casi segundo y medio, disparo que le destroza por completo la mandíbula y parte del cráneo, cómo no haciendo que muera en una penosa agonía. Es uno de los atractivos de la peli, lo sucio, visceral y palpable de su violencia, sin adornos de ningún tipo.

En fin, un comentario muy instructivo. Mis saludos.

Amo del castillo dijo...

Recuerdo haber visto esa película del vagabundo vengativo, y ciertamente me gustó si bien no recuerdo el detalle que menciona. Pero lo que sí le digo es que un disparo en esa zona del cuerpo, y más con un rifle, aunque no mate de forma instantánea a la víctima lo deja inconsciente ipso-facto solo por el tremendo golpe que recibe, que es como si le propinara una coz una mula. Podría recuperar el conocimiento al cabo de un determinado tiempo, pero al recibir el disparo caería redondo, eso seguro. La energía cinética que transmite un proyectil sería tan bestial que lo dejaría grogui a la primera. Si una carótida seccionada produce una pérdida de conocimiento en apenas dos o tres segundos, imagine los efectos de un 30-06, un .270 o un .308 que te arranca media cabeza de cuajo. En el cine, como ya sabe, casi nunca buscan el rigor sino la espectacularidad y/o el detalle escabroso.

Un saludo

Titanius Anglesmith dijo...

Saludos, Amo

Dado que estéticamente siempre me han gustado más los carabineros, y no tienen la fama de los coraceros, me gustaría plantearle unas preguntas. ¿Divergía mucho su forma de combatir a efectos prácticos? ¿La armadura era idéntica, cambiando sólo el color?

Un saludo.

Amo del castillo dijo...

Básicamente tenían el mismo cometido ya que eran unidades de caballería pesada. La coraza era prácticamente igual salvo que estaba fabricada con latón y hierro y que el forro interior era de color azul oscuro. Descuide que ya se les dedicará también una entrada para ese tipo de tropas.

Un saludo y gracias por su comentario

nathan hale smith patton dijo...

Ave Cesar Morituri te salutant

Amo del castillo dijo...

¿Va vuecé a palmarla, Sr. Natahn? Me deja preocupado, oiga...

nathan hale smith patton dijo...

Probablemente, la depresion que habia derrotado hace 2 años volvio, la escuela se ha vuelto un infierno porque puro profe cuñado me toco en fonetica del ingles (Dios maldiga Nelson) y en Frances (Dios maldiga al enano corso) y no le entiendo ni papa a esos puñeteros idiomas (solo algo al ingles pero mi pronunciacion y "listening" es un asco), en fin mi mala suerte por no nacer en la ciudad donde se encuentra mi carrera de historia que quise estudiar y me tuve que meter aprender lenguas para no acabar de medico (me gusta leer medicina pero no me gusta andar metiendo mano en gente que no conozco)
En fin, si en mexico no estuviera tan jodido tener un arma ya me hubiese pegado el tiro en el coco, en esta ciudad donde vivo no hay nada

¿ya pasaron los calores infernales en españa?

Un saludo

nathan hale smith patton dijo...

Aunque dije esa frase erroneamente atribuida a gladiadores por burla a ironia de la vida y porque en su post habla del coracero que moria inutilmente en la gran guerra como si fuese criminal de guerra

Amo del castillo dijo...

Bueno, yo intenté hablar en inglish con una cabeza de jabalí que tengo sobre la chimenea para mejorar mi pronunciación, pero como jamás me respondía pues me quedé sin interlocutores. En todo caso, el uso que doy a ese idioma se limita a la lectura, de modo que tampoco es algo que me preocupe mucho el hablarlo pésimamente con mi marcado acento andaluz.

En cuanto a los calores infernales, de remitir nada. En el sur, el verano dura hasta octubre, maldita se mi estampa, y hasta mediados de noviembre no es cuando me empiezo a poner ropa de manga larga. El calor de septiembre, que por lo general es bastante bochornoso, es aquí denominado como "la caló der membrillo" en referencia a que en este mes es cuando se recolecta dicha fruta. Ayer tuve que asistir a un velorio y cuando me largué a eso de las 10 de la noche marcaban los termómetros callejeros 35º. En fin, es algo muy desagradable porque no tenemos entretiempo, pasando del calor al frío y viceversa en cuestión de una semana o poco más. No tenemos un clima precisamente agradable en el sur de España, con veranos interminables y secos, e inviernos demasiado cortos que parecen otoños. Si alguna vez me toca la Primitiva emigraré a las Asturias o a Cantabria, donde el invierno es un invierno como Dios manda, cons sus nevadas y tal, y en verano hay que dormir con la ventana cerrada y tapadito, y no asfixiado con todo abierto de par en par y dos ventiladores a toda pastilla. ¿Sabía que mucha gente suele dormir en verano en los patios o las azoteas? É insufrible la puta caló de la Sebiya de loh cohone...

Amo del castillo dijo...

Por cierto, una aclaración. He hecho referencia a mi marcado acento andaluz cuando la realidad es que mi acento es sevillano. Andalucía tiene ocho provincias con unos acentos de lo más dispares, y se nota a la legua un cordobés de un malagueño o jiennense de un gaditano. De hecho, incluso dentro de la misma provincia hay notables diferencias entre unas poblaciones u otras, sobre todo en los giros y determinadas expresiones propias de las mismas. Así pues, mi acento es puramente sebiyano.

Que conste pues.

nathan hale smith patton dijo...

lol con lo del jabali (de donde saco esa cabeza?), pero el inglish para usted es una opción, para mi una puñetera obligación si quiero llegar a ser alguien en este pais olvidado de la mano de Dios (mexciano que no sabe ingles que se olvide de profesar su carrera y acabar de taxista, mesero o en un supermarche con sueldo de mierda) ¿y que tan bueno es usted con el gabacho?

¿con dormir en el patio o en la azotea no se arriesga uno a un asalto?

pierda cuidado con los acentos, mientras se entienda el habla poco importa el acento, no es como el puñetero ingles que hasta nos lo quieren meter en la universidad sus submultiples acentos, el profe que me da tiene un acento de missipi segun el y no se le entiende ni cojones cuando habla (de ahi mi estres y ganas de tragar plomo)

Amo del castillo dijo...

No se confunda, Sr. Nathan. Para mí no es una obligación dominar el inglich porque no me hace falta a estas alturas para trabajar, pero los que acceden al mercado laboral no es que lo tengan que dominar, es que tienen que hablarlo mejor que un filólogo de Oxford. Y no se queje, porque aquí hay miles de jóvenes con carreras de nivel, másters y dominando varios idiomas trabajando de camareros, de teleoperadores e incluso de repartidores de pizzas, si es que trabajan, claro. Aparte de eso, el inglés que se aprende aquí es el de Inglaterra, y los profesores considerados como "nativos" son los british. De hecho, no creo que haya mucho yankee enseñando inglés porque se considera que lo hablan de pena, lo cual es bastante cierto. Sin embargo, en mi época de estudiante tuve un profesor que era de Maine, pero aseguraba que su acento, el habitual en el norte de los Estados Juntitos, no estaba tan corrompido como en los estados del sur, e incluso que era similar al británico. No puedo dar fe de ello porque nunca había hablado antes con un inglés, así que igual mintió como un bellaco.

Respecto a pernoctar en patios y azoteas, hacerlo en España es tan seguro como dormir en una torre. En ese sentido, afortunadamente, estamos bien y podemos disfrutar de un nivel de seguridad ciudadana bastante aceptable. Siempre hay algún barrio o calle donde abunda la delincuencia, pero eso pasa en todas partes y, en realidad, son ghettos en los que esos inadaptados suelen encastillarse para no salir. Como digo, en líneas generales España es un país seguro.

Y en cuando a la cabeza del jabalí, no es más que un mero atavismo de los que nuestra memoria genética aún no se ha desprendido, ya sabe, el hombre-cazador y tal, que gusta apropiarse de los trofeos de sus víctimas para absorber su fuerza vital. Tengo algunas cabezas más de mi época de asesino de animales inocentes y, la verdad, nunca me he notado más fuerte ni más animoso por colgar sus cabezas en las paredes. La caza como mera actividad lúdica es un acto vil, lo asumí hace años.

nathan hale smith patton dijo...

que raro, me da la impresion que usted trabaja en algun museo de españa (por su conocimiento en este ambito) y por eso sabe algo de ese idioma de los anglicanos
igual aqui, los afortunados son por "palanca" (que tengan conexión)

Eso, es bueno, ya que no gastan demasiado en electricidad por el aire acondicionado o el mini split (dormir afuera en mexico es un suicidio seguro)

y sin quere entrometerme pero ¿que armas utilizaba en su vida de asesino de animales inocentes?

Amo del castillo dijo...

Impresión fallida, Sr. Nathan. No trabajo en ningún museo, ya quisiera yo, porque se les nota en la jeta una expresión de placidez por no dar un palo al agua envidiable. No creo que la palmen de un infarto a causa del estrés, ciertamente. Si acaso por el sedentarismo ya que no se mueven de sus poltronas ni aunque el museo arda como una tea. Mis exiguos conocimientos de la detestable lengua de los anglosajones proceden simplemente de lo aprendido en mi época estudiantil y mantenidos por leer a trancas y barrancas libros en dicho idioma, pero nada más.

Respecto a las armas animalicidas, pues usaba un FN B.A.R. de 7 mm. Rem. Mg., pero si me daba un día por la vena histórica llevaba un VZ-24 de 7x57 o un Enfield Nº 1 Mk.III de .303 British. Y si tenía constancia de que la montería se llevaría a cabo en sitios cerrados, sin ocasión de tirar a más de 40 o 50 metros, una escopeta de corredera Franchi de 12/70. El resto de mi arsenal lo usaba solo para practicar el tiro, afición esta que hace años me apasionaba en grado sumo.

nathan hale smith patton dijo...

Humm sabe que hacen los que trabajan en el museo? Porque eso pienso a dedicarme despues de que termine de estudiar historia en la unkversidad de puebla despues de que termine de aprender tommie y gabacho (¿SABE HABLAR GABACHO?)

Armas british? No uso algun kar 98 para hacer de las suyas con las criaturas del señor? De donde saca tanto armamento para hacer sus practicas de tiro si tengo entendido que en españa esta dificil conseguir y tener armas?

Si algun dia quiere cazar de nuevo animales le recomiendo que algun dia nos visite en mexico y caze algunos dentro de nuestro senado de "justicia" ya que tenemos muchos animalillos ahi

Amo del castillo dijo...

En primer lugar y para que se quede tranquilo: no hablo francés. En cuanto a las labores del personal de un museo, pues supongo que dependerá del cargo. El director ganará más a cambio de trabajar un poquito más. Un guía tendrá que estar todo el día repitiendo como un loro la misma letanía, lo que no parece ser algo especialmente gratificante. Los que de verdad están estupendamente son los vigilantes. Se sientan en una esquina de la sala para controlar que nadie haga una gamberrada y ya está. Ocho horas en el limbo, y a cambio cobran un estipendio que les permite vivir sin estrecheces.

El VZ-24 era una versión checa del Kar 98, pero en 7x57 en vez de 8x57. En España el tema chungo de las armas está en las pistolas. Las licencias de armas en plan autodefensa son muy muy difíciles de conseguir. Sin embargo, si uno se federa en tiro puede llegar a tener 6 si se es tirador de 1ª categoría, además sin problemas de calibre, desde un .22 corto a un .45 ACP, pero no se pueden llevar en una sobaquera como un arma de defensa, y si te trincan con un arma encima sin poder justificar que vas al campo de tiro te la meten doblada. Pero en España hay una extensa tradición cazadora, y ahí hay más permisividad. La única limitación es el uso de los denominados calibres de guerra, que al día de hoy solo hay uno, el 5,56 NATO. Del resto, sin problemas incluyendo calibres bestias para safaris. Hasta un 700 Nitro se puede uno comprar y hasta le regalan una prótesis de hombro. Escopetas hay millones, repartidas sobre todo en los pueblos. No creo que haya uno solo donde no haya al menos una escopeta en cada calle. Además, lo habitual es que cada cazador tenga más de una. El límite son seis.

En cuanto a la visita a su senado, para eso dedico una batida en nuestro archiextenso complejo de chupópteros a nivel nacional, regional y municipal. Somos el país con más políticos de Europa: la mitad de población que Alemania y el doble de políticos. Lo malo es que es ilegal meterles una bala en sus cráneos llenos de arena, ya ve qué tontería...

nathan hale smith patton dijo...

Ave cesar moriruti te saludant nos agarro el temblor aqui en mexico, se sintio tan fuerte que sali de mi cama cagando leches rezando

Amo del castillo dijo...

Espero que todo se haya quedado en un susto. Un susto de cojones, pero solo susto, y que tanto vuecé como los suyos estén indemnes. Por cierto que ha adoptado la política más adecuada en casos de seísmos nocturnos: saltar a toda pastilla de la piltra y plantarse en mitad de la calle, procurando que no haya cerca edificios que puedan desplomarse encima de uno. Ojo con las réplicas, que también suelen dar bastante canguelo y cuídese mucho.

Un saludo y mucha suerte

nathan hale smith patton dijo...

Agradezco sus consejos y su interes sr del castillo, ando en mi sala esperando alguna de esas replicas que han habido bastante en un estado vecino, si no vuelvo a comentar por aqui es que ya de plano ando con caronte rumbo al limbo, ojala me pongan las monedas en los ojos en mi funeral para poder pagar el viaje

300 paisanos muertos

Amo del castillo dijo...

No sea gafe y deje tranquilo a Caronte, carajo. Además, según el Vaticano el limbo dejó oficialmente de existir hace años, de modo que si palma irá al cielo o al puñetero infierno, que por cierto tampoco creo que existan. Y Caronte tampoco, el viaje es gratis. Lo peor es lo de los 300 muertos. La prensa española va con retraso, porque hasta ahora solo mencionan 61. Sea como fuere, las imágenes que nos han llegado son bastante inquietantes, con edificios literalmente volcados como fichas de dominó. En fin, lo bueno que tienen esos terremotos tan gordos es que luego no suelen repetirse hasta pasados la torta de años. Aquí en Sevilla hubo uno en el año 69 que, aunque no produjo apenas desperfectos por su brevedad, fue muy intenso, de alrededor de 7 grados si mal no recuerdo. Y desde entonces, salvo uno de mucha menos intensidad que solo nos dio el susto en el año 89, no ha habido más (toquemos madera con insistencia, por si acaso).

Bueno, celebro que haya salido indemne y poder seguir contándole entre mis lectores.

Un saludo

nathan hale smith patton dijo...

No se que es gafe :3 y tal vez vaya al infierno por robarle una lata de atun a mi cuñada y tener pensamientos de macho con las mozitas...
Menos mal que es gratis, no sabia que en España sufriesen de terremotos, lo bueno que solo le dio el susto de cojones en el 69, no creo en las cifras oficiales del gobierno por obvias razones y si las casas estan asi fue porque fue del tipo "oscilatorio" (terremoto en el cual se mueve de derecha a izquierda)

Agradezco su celebracion, tal vez no me toca ahora rendir cuentas al creador, espero seguir viendo su blog de aqui a 70 años

Un saludo

nathan hale smith patton dijo...

Y por cierto que a los hijos de la gran bretaña se la van a pasar las de cain, 3 huracanes se dirigen para alla si no mal recuerdo, a ver si sus misiles nucleares que tanto presumen les salvan de los fenomenos de la madre naturaleza

Amo del castillo dijo...

Un gafe es un sujeto con mal fario, o sea, que atrae a la mala suerte. En España hay zonas con bastante movimiento, especialmente en la provincia de Granada. En Sevilla suelen registrarse pequeños temblores con mucha frecuencia, pero son imperceptibles. Por lo demás, yo también espero seguir soltando mis filípicas otros 70 años si hace falta. En cuanto a lo del huracán camino de la brumosa Albión, no he oído nada la respecto. Ahí no hay huracanes jamás de los jamases

carlos tomas leon pulido dijo...

estimado sr del castillo, un cordial saludo desde las lejanas indias occidentales de antigua capitania general de venezuela, sigo con vicio todos los articulos que publica y me pongo como todo cristiano sediento de cristo a la espera de su proximo posteo. despues de la intro a currro.

me ha surgido la duda gran sr, de que el material que se usaba para fabricar las armaduras de estos ciudadanos montados eran de poca resistencia a las ofensas del enemigo en el mejor de los casos, por eso he de preguntarle no se llegaron a usar otros elemento para mayor proteccion y/o resistencia de traje?, se lo pregunto porque siguiendo en esta misma linea, (parece de lo mas memo pero que puedo hacer conmigo) las armaduras metalicas de los griegos, eran del mismo material eran de uno mas resistente, en caso afirmativo (animo que ya acabo) porque las mismas no se llegaron a reusar por el personal?.

esta es toda mi labia dicho en mi pais, un saludo y buenas publicaciones

Amo del castillo dijo...

Las armaduras usadas mayoritariamente por los griegos eran los linothorax, y las musculadas de metal eran de bronce, o sea, en todos los casos mucho menos resistentes que una de acero como las que se han estudiado en esta entrada, Sr. Carlos. Tenga en cuenta que no se trataba de volver a la Edad Media y convertir al jinete en invulnerable porque era imposible tras la aparición de las armas de fuego, sino de protegerles de las bayonetas enemigas en el momento supremo del contacto, así como de algún que otro balazo que impactase con un acusado ángulo y que saliese despedido tras golpear la coraza en vez de meterse en el hígado del coracero.

Un saludo y muy agradecido por sus elogiosas palabras

carlos tomas leon pulido dijo...

Muchísimas gracias por la aclaratoria sr mío, me despejado los nubarrones de la duda a mi curiosidad existencial.

Un saludo, y siga siga que no para lluvia ostias jeje

Amo del castillo dijo...

No hay de qué, Sr. Carlos, para eso estamos.

Un saludo